Disclamer: Los maravillosos persojanes son propiedad de Stephenie Meyer, la historia proviene completamente de nuestras cabecitas jeje :3

Summary:

Bella se encuentra sumergida en un mundo de completa infelicidad donde el amor es totalmente inexistente para ella pero los irresistibles encantos de su compañero universitario Edward Cullen le harán poner esto en duda ¿Podrá el amor romper las barreras que el destino y ella misma se han creado para darse una oportunidad con el verdadero amor? ¿O simplemente lo ignorará y dejará las puertas cerradas de su corazón?


14

Muerte Lenta

A la mañana siguiente sucedió prácticamente lo mismo que los dos días anteriores y así fue el resto de la semana.

Edward me esperaba en nuestra primera clase y me acompañaba hasta el aula 8 después, yo esperaba con ansias a que el señor de los tiempos, quienquiera que fuese, tuviera compasión de mí y adelantara las horas para que llegase la última clase y nos fuéramos juntos hasta el aparcamiento donde siempre estacionaba su auto a un lado del de Alice. Fue normal que en los días que pasaron encontrara también a mi mejor amiga en compañía del hermano de Edward. Pude observar la gran química existente entre ellos dos y me pregunté si existiría algo así entre Edward y yo. Gracias a Dios Edward ocupó mi atención antes de que pudiera llegar a una conclusión.

Era viernes y esperábamos a Alice y a Jasper junto a los automóviles. Aprendí a controlar mi pulso cuando veía a Edward recargado en el volvo de la misma manera que el martes pasado. De brazos cruzados, un pie alzado recargado en la llanta y con sus cabellos broncíneos cayéndole descuidadamente por su frente, ah y por si fuera poco con esa sonrisa suya que me hacía creer que uno de los ángeles caídos del cielo me sonreía a mí. Pero claro, Edward era mi ángel aunque él todavía no lo supiera.

– ¿Qué planeas hacer este fin de semana?

Sabía perfectamente hasta donde llegaba una conversación como esta y mi pulso se me desestabilizó por completo.

–Aún no tengo planes…

–Pues creo que ya los tienes –me sonrió.

Solté un pequeño resoplido.

– ¿Ah sí? Y según tú ¿qué planes tengo para este fin de semana?

Las esmeraldas de sus ojos me tenían vuelta loca.

–Vas a salir…conmigo.

¡Hay cómo adoraba la forma en la que Edward hacía sonar eso! Y aun más cómo sonaba el "conmigo".

–No, creo que mi agenda no guardó eso en su memoria ¿cómo pudo pasar desapercibida una nota así?

–Oh, no lo sé pero hay que guardarlo en notas importantes definitivamente.

–Lo pensaré. –contesté finalmente en tono juguetón.

Edward alzó mucho las cejas y esperó expectante.

–Está bien –solté una sonrisita -¿Qué es lo que quieres hacer este fin de semana?

Sacudió la cabeza.

– ¿Qué es lo que quieres hacer tú? –interpeló con una seductora voz.

Lo pensé durante un minuto.

– ¿Qué te parece si me sorprendes? Nueva York es una ciudad bastante grande y yo no he salido mucho que digamos, además de que no tengo ningún amigo aquí aparte de Alice.

Edward se sorprendió.

– ¿Alice es la única amiga que tienes en todo Nueva York?

Asentí.

–Pues es una verdadera ofensa – ¿ofensa para quién? ¿Para él? –La persona que fuese tu amiga tendría que vanagloriarse de tener a alguien como tú, a tener a una personita tan especial como amigo. –su voz sonó suave, como una caricia.

Me sonrojé. ¿Edward tenía ese concepto de mí? ¿Edward creía que era especial? No sabía si alegrarme o entristecerme porque claramente yo no me merecía esas palabras. Nunca las merecería, ni la atención de Edward tampoco.

–Te ves mucho más linda así, con el rubor en tus mejillas.

Supe que fue un descubrimiento suyo expresado en voz alta teniendo como consecuencia que me sonrojara aún más.

Afortunadamente Alice apareció en ese momento con su acompañante habitual y me salvó del aprieto en el que me encontraba.

–Hola Edward –dijo con su habitual voz de niña.

–Hola Alice –saludó.

– ¿Adivinen qué? –comenzó mi amiga y en su rostro apareció la única sonrisa que yo conocía tan bien que sólo algo como las compras y lo relacionado con la moda podían provocarle a alguien como ella. Así que ya me venía venir lo que estaba a punto de decir –La escuela ofrecerá un baile dentro de tres meses y como yo estoy en el comité organizador porque obviamente necesitaban a alguien con visto bueno pues no quiero que un evento de semejante magnitud se estropee y caiga en las manos equivocadas, como amiga les digo muchachos –miró a Edward y a Jasper –que están a tiempo de conseguir algo bueno para usar esa noche. No los quiero ver como si fueran a un simple baile porque no lo es –Les hablaba como si los conociera de toda la vida –Y en cuanto a ti –me volteó a ver –No te preocupes, que estás bajo mi tutela. Por cierto ¡Será un baile de máscaras! –junto sus manos en dos ligeros aplausitos pero sin emitir sonido alguno. –Y no tienen que llevar pareja porque se quiere hacer de la manera en que lo llevaban a cabo en los siglos pasados; mantener la tradición. El objetivo de los bailes con máscara y por consiguiente, de la máscara misma, era que ninguno de tus compañeros o amigos tenía que reconocerte ni saber cómo ibas vestido ni nada, así que lo divertido es que trates de adivinar quién es tal o cual persona y después, justo a la medianoche todos se tenían que quitar las máscaras y descubrirse a sí mismos. ¿No es fantástico? Todo esto de los bailes con máscara es algo sensacional –dijo en tono concluyente.

– Gracias por la información Alice –le dijo Edward.

–De nada –respondió mi amiga complaciente.

– ¿Y cómo se supone que iremos vestidos? –pregunté de la misma manera en la que una persona expresa su total repugnancia por los bailes.

–Se hará igual que antes, con los mismos vestidos de esa época por supuesto –informó ella con una chispa en sus ojos.

Empecé a recrear una imagen de mí misma sobre cómo me vería yo con un vestido de muselina encima, con el tipo de faldas que caen desde tu cintura a los pies ¿Podría pasar por las puertas? Claro que sí, si las mujeres de esa época pudieron por qué nosotras no.

–Estupendo: Un baile –me quejé.

– ¡Un baile! –saltó Alice contenta.

–Un baile –dijeron Edward y Jasper en tono neutral.

Los cuatro reímos a la vez.

–Bien, creo que es hora de irnos Bella –a Alice no le costaba ningún trabajo llamarme con mi nuevo sobrenombre. –Tengo muchas cosas por hacer.

Estaba por preguntarle qué tipo de cosas pero Jasper habló antes que yo.

–Nos vemos mañana Alice, paso por ti.

La miré.

–De acuerdo –sonrió enormemente y luego se dirigió a mi –Espero que no te importe que te deje sola mañana, si quieres podemos rentar un par de películas para que las veas.

–En realidad, Bella era la que temía dejarte sola a ti Alice –explicó Edward.

¿Cómo diablos se dio cuenta de eso?

–Planeaba llevármela mañana para que se distrajera un poco y además de que hiciera un poco de amigos –Me guiñó un ojo y sólo yo me di cuenta de eso.

Ahora fue Alice la que me miró.

– ¡Genial! –luego se dirigió a Edward –Por favor ocúpate que se divierta sin mi compañía ¿quieres?

–Lo intentaré –le correspondió él.

–No será problema que llegues a nuestro departamento, le dí la dirección a Jasper y no es difícil llegar hasta ahí. Bien, creo que eso es todo vámonos Bella, adiós chicos.

Edward me lanzó una profunda y brillante mirada de despedida antes de que lo perdiera por completo de vista. No podía pensar en otra cosa más que no fueran sus cautivadores ojos y las llamaradas verdes que lanzaban, así que Alice me llamó la atención mientras se dirigía a una boutique. Ya decía yo que por eso tenía prisa por irse.

– ¿No pensarías que te dejaría así como así cuando vas a ir a una cita verdad? Te tienes que ver estupenda. –me dijo.

– ¿Cita? Yo no lo definiría exactamente como cita Alice.

–Hay por favor –resopló -¿cómo se le llama a esto si no?

–Salir con un amigo, nada más.

– ¿Nada más? Desde que te conoció no ha hecho otra cosa más que platicar contigo y con nadie más, incluso Jasper me dijo que lo descuida a él ¡a su propio hermano!, te acompaña a donde quiera que vayas y no deja de mirarte, enserio que se pierde ese muchacho cuando te mira, yo lo he visto, y por si fuera poco te invita a salir ¡un sábado por la noche! Eso es un análisis completo que indica la presencia de una cita Bella.

– Sí, sí, de acuerdo Alice, entiendo, es solo que…

¿Cómo se lo explicaba? Bueno, era mi mejor y única amiga y nadie me entendía mejor que ella.

– ¿Es sólo que qué?

Abrí la boca para hablar y la cerré, solté un suspiro con un quejido y luego otro suspiro más antes de hablar.

–Mira, todo lo que está pasando, quiero decir, las atenciones de Edward, que me siga a todos lados, que incluso le interese como para invitarme a salir, todo eso…no me lo merezco Alice, no puedo permitirme pensar que alguien, y con mayor razón un chico como Edward, pueda considerarme una buena opción para una "cita" después de todo lo que hice, fui una persona despreciable y hasta tu sabes de todo lo que era capaz de hacer, no tengo derecho a que alguien me invite a salir o ser la amiga de alguien, por ejemplo de él. Todavía no entiendo cómo has podido perdonarme y seguir siendo mí amiga, deberías dejarme sola y seguir con tu vida, estás aquí por mí, te llamé porque te necesitaba y de alguna manera te sigo necesitando. Para mí no sólo eres mi amiga, eres mi hermana Alice y lo serás siempre, pero eso no hace más que empeorar las cosas porque con absoluta certeza no me merezco todo esto.

Alice escuchaba expectante y con la boca abierta, evidentemente sorprendida por lo que le acababa de decir. Se quedó paralizada –no en ese sentido pues estaba conduciendo –y callada por un breve momento antes de que me volteara a ver con el ceño fruncido

– ¡QUÉ! –No fue sólo una pregunta si no una palabra expresada en un sonoro grito a causa de la incredulidad – ¿Te das cuenta de lo que acabas de decir? ¿De las tonterías que estás diciendo?

Ahora la sorprendida era yo, no sólo por su contradicción si no por su reacción, entre enojada e incrédula.

–Bella, sinceramente creo que lo que acabas de decir es una soberana estupidez. Después de todo lo que viviste con Charlie, y perdóname que te lastime al mencionarlo pero es necesario. Todo lo que pasaste por su culpa, cosas que ni siquiera soy capaz de imaginar, y lo que te hizo –le tembló la voz –. Después de todo eso, lo que te mereces es algo sin dimensión. Sé que no eras una persona buena Bella, de eso estoy plenamente consciente y también sé que hay cosas de las que, como tu amiga no estoy muy orgullosa y de las que tú no deberías estarlo. Pero entiende esto Bella –su voz sonó un tono más dura, si eso era posible en una vocecita tan tierna como la de Alice. –Tú no eres la culpable en lo absoluto, creo que ni siquiera estabas consciente de lo que hacías, te refugiabas en esa imagen de chica ruda porque no querías que nadie, ni siquiera yo, se diera cuenta de que en verdad lo que había ahí dentro escondido era una muchacha débil, pero no me malinterpretes, la debilidad no siempre tiene que ser mala. Y pienso que lo que en realidad había dentro de ti, era esta Bella, la que tengo sentada a mi lado justo en ese instante. Esta eres tú, no la Isabella que se refugiaba detrás de una inmensa y densa cortina de actitudes equívocas. Sé que lo que te hacía Charlie no te justifica en todo lo que hiciste pero no tienes que culparte por nada, ya no. No es justo que te hieras de esa forma después de todo lo que tuviste que pasar y mucho menos que pienses que no te mereces tener una vida. No entiendo cómo puedes siquiera imaginar que debería dejarte sola –meneó la cabeza como queriendo deshacer la idea de su cabeza –Jamás, jamás, jamás haría eso, y no te sientas mal al pensar que estoy obligada a estar aquí. Estoy aquí porque eres mi hermana Bella y eso debería ser suficiente excusa. Así que por favor, no vuelvas a decir o siquiera pensar lo que dijiste hace un momento. Es tiempo de que comiences otra vida, que te permitas ser feliz Bella, porque eso –hizo énfasis en sus siguientes palabras para darles más valor -es lo único que te mereces.

Alice suspiró profundo en pos de aire y por el contrario yo contuve el aliento en mis pulmones. Sentía una rara obstrucción en el área donde estaba ubicado mi corazón pero no sabía si era de alivio o de dolor.

Tenía mis ojos anegados en lágrimas porque sabía que todo lo que acababa de decir Alice lo dijo de todo corazón. Pero ahí se encontraba precisamente el problema, yo no podía sentirme tranquila cuando, en contra de lo que se debería tomar como justo, mi mejor amiga adjudicaba todo lo que creía que yo no tenía derecho a siquiera pensar. Porque yo era una persona mala, hice cosas malas, y las personas malas no tenían derecho a la felicidad. Había una cosa, de entre todas, que superaba en crueldad a todas las demás, que me llevaba hasta el fondo de un abismo sin fondo y sin salida, el abismo más terrorífico al que había entrado y del que no saldría nunca. Ésa era una de las partes que jamás le diría a nadie, que me había prometido guardarlo hasta la muerte y que nunca nadie lo sabría. Más lágrimas salieron de mis ojos por esa cruda culpabilidad que cargaba conmigo desde hace tiempo.

En el fondo le agradecía infinitamente a Alice todo. El que me quisiera, que estuviera conmigo a pesar de todo, lo que había hecho por mí, su compañía y el incondicional consuelo que me brindaba, le agradecía todo lo que acababa de decir pero simplemente yo no podía y no debía sentirme aliviada por lo que ella dijo.

En estos momentos me encontraba justo del otro lado de los pensamientos de Alice, de respuestas racionales o soluciones que me brindaban esperanza a mi corazón porque mi corazón ya no tenía curación, había sufrido tantas heridas, tantas magulladuras y punzantes desilusiones que se encontraba peligrosamente al borde de su destrucción total, suplicando que lo mataran de una vez. Ni él ni yo podíamos soportar el peso de nuestra muerte lenta, que cada vez se volvía más incontenible.

En estos momentos yo no podía pensar en un mundo feliz, pacífico o lleno de tranquilidad y esperanza, mucho menos si fuera yo la que viviría en él. En estos momentos lo único que podía pensar era el tiempo que le quedaba de vida a mi sufrible corazón.

Suspiré pesadamente sintiendo la presión de la aflicción y lo único que pude hacer fue desviar mi mirada hacia el brillante y magnífico cielo azul hundiéndome en el profundo y perturbador abismo de mi desdicha. Justo como debería de ser.


¿Merecemos algun Review?

Hola de nuevo chicas! ... Qué tal les pareció el capitulo?

P.D.: Gracias a todas las chavas que nos leen...We love you! :3