El amanecer de un nuevo día empezaba a darse. Yuu se levantó de buen ánimo y con grandes expectativas respecto a su plan. El día anterior había recolectado interesante información sobre Broflovski. Quien por cierto había accedido a hablar con ella en un par de horas.

Se aseó y alistó para salir. Debía hacer unas llamadas importantes antes de verse con el pelirrojo.

Mientras tanto, en el hospital del pueblo, se encontraba una pareja recién despertando. Craig se había ofrecido a pasar la noche cuidando de su novio y este había insistido en que durmieran juntos en la cama clínica. El pelinegro no se hizo de rogar y se acomodó entre las sábanas y el tibio cuerpo de su rubio.

Ambos chicos se estiraron y se dieron un beso de buenos días. Tucker le preguntó a su novio cómo se sentía y este le respondió con un beso que inició una ronda de los mismos.

– Uy, tan temprano y haciendo cochinadas –interrumpió, Testaburger.

Tweek soltó un grito ante la sorpresa, obteniendo una disculpa por parte de su amiga.

– Lo siento, pero tenía que detenerlos antes de que lleguen al siguiente nivel –sacó la lengua y sonrió. – Yon también está aquí, pero entró en shock –buscó con su mirada a la mencionada, quien se encontraba sonriente y con la cámara en mano.

Tucker les sacó el dedo medio y se levantó de la cama. El rubio se acomodó mejor y suspiró avergonzado.

– Clyde y Token serán dados de alta, hoy –gruñó. –En cuanto estén separados, Tweek podrá hablar con ellos con tranquilidad y decirles sus sentimientos –sonrió.

El pelinegro abrazó a su novio, mientras Wendy proseguía con las novedades del día.

– Por cierto, ayer pude comunicarme con la pareja de Christophe –Yon aplaudió emocionada, pero el rostro incómodo de Wendy la hizo cesar en su alegría. – Hoy cuando fui a verlo, él ya no estaba –suspiró. – Pregunté por él y me informaron que en la madrugada fue trasladado a una de las mejores clínicas en Inglaterra –sonrió resignada.

Craig alzó los hombros en signo de desinterés, Yon estaba sorprendida e intrigada y Tweek estaba apenado, le hubiera gustado despedirse del francés. El poco tiempo que compartieron lo hizo conocerlo mejor. El rubio le hizo prometer a su chico que le debía una disculpa al extranjero, recibiendo un gruñido de parte del pelinegro.

La asiática no pudo con la curiosidad y preguntó quién era el afortunado.

Gregory Yardale, el inglés.

– Me comentó que Christophe siempre lo niega y huye de él, pero que en el fondo lo ama –la pelinegra se alzó de hombros y sonrió divertida. El amor era complejo pero hermoso.

Tweek rio ante las palabras de su amiga y pensó que esos dos hacían una pareja muy interesante. Craig rodó los ojos y ocultó su rostro entre la cabeza y el cuello de su rubio, no le importaba la relación de ese francés idiota que se había atrevido a acercarse a su honey~.

Más tarde; Bebe, Nicole, Utau y Yuga llegaron corriendo después de haberse quedado dormidas. Subir cinco pisos por las escaleras con botines fue tan agotador que terminaron cayendo de rodillas dentro de la habitación del enfermo, justo frente al médico de turno que les informaba a los demás sobre los resultados de los análisis.

El café había producido en Tweek un grave estrés que fue controlado a tiempo, pero su estómago e intestinos estaban muy sentidos con el exceso de cafeína ingerido anteriormente. Lo mejor sería que el rubio se quedara internado para hacerle más análisis y poder recetarle el mejor tratamiento posible. Con suerte ese mismo día por la tarde podría ser dado de alta.

Situación diferente para los novios de Bárbara y Nicole. Ambas chicas saludaron con cariño al enfermo rubio y le informaron al grupo que estaban camino a recoger a sus chicos.

La idea era simple. Bebe le diría a su castaño que Tweek estaba hospitalizado en la clínica, lo cual haría que Clyde corriera a ver al rubio. Estando solos, ambos podrían hablar y Tweak podría aclarar sus sentimientos por Craig para darle paso a Stevens y que ella termine haciéndole una pregunta fundamental a su novio para asegurarse de que ya no estaba falsamente enamorado del nervioso blondo.

De la misma forma, Nicole haría lo mismo pero en cuanto su mejor amiga le diera la señal. Así, Token podría hablar a solas con Tweek.

Ambas chicas juraron haber entendido el plan y se pusieron manos a la obra.

Las cosas parecían marchar bien. Wendy y las asiáticas decidieron ir a tomar algo a la cafetería para pasar el rato mientras el plan se llevaba a cabo. Craig se quedó un rato más despidiéndose de su lindo novio.

Las palabras bonitas y dulces no se hicieron esperar. Tweak adoraba cuando su pelinegro se ponía meloso con él. Pasaba muy poco, pero cuando sucedía era el chico más feliz del mundo.

Cuando por fin Tucker se decidió a irse fue sorprendido por dos chicos agitados por correr. El blondo lanzó ligeros gritos de pánico.

¿Qué carajos hacían Token y Clyde en su habitación al mismo tiempo?

– ¿Qué haces aquí? –preguntaron ambos visitantes al unísono.

Craig fue tomado por sorpresa con la pregunta. Rodó los ojos y se alzó de hombros.

– Vine a cuidar de novio –sonrió con orgullo.

Black y Donovan fruncieron el ceño y mostraron una mueca disconforme por la respuesta de su amigo de infancia.

El moreno tomó todo el aire que pudo para calmarse y poder seguir su camino hasta la cama del único rubio del cuarto. El pelinegro lo dejó pasar sin problemas, en cambio, con Clyde fue diferente.

El castaño no quiso empezar una pelea y saludó desde lejos al blondo, quien le pidió amablemente a su novio que dejara pasar al segundo chico más gordo después de Cartman.

Tanto Token como Clyde acariciaron los dorados cabellos del enfermo y le preguntaron qué había pasado y cómo se sentía. El paranoico muchacho omitió cierta información tanto para sus amigos como para su novio, no había necesidad de crear más peleas entre ellos y aquella asiática entrometida.

– ¿Por qué dejas que Craig te visite después de lo sucedido el viernes? –la pregunta le cayó de sorpresa. Clyde no podía comprenderlo.

– Sé que Craig ha tenido cambios negativos en estos últimos meses –agachó la cabeza, apenado. – Pero, también sé que sin él muchas cosas en mi vida no hubiesen cambiado y mucho menos mejorado –miró a sus amigos con determinación. – Amo a mi chico espacial, tanto que siento que si nos separamos algo en mí se moriría para siempre –esbozó una pequeña sonrisa.

El moreno y el castaño se miraron confundidos y desorientados.

– Ustedes son igual de importantes que él, pero en otro sentido –limpió las lágrimas que querían resbalarse por sus sonrojadas mejillas. – Los amo como los hermanos que no tengo. Hemos crecido juntos y no quisiera perderlos tampoco –su mirada combinada entre preocupación y tristeza hizo estremecer a sus amigos.

Sus pensamientos estaban revueltos y no encontraban la forma de ordenarlos.

– Quizás tengas razón –los gestos de molestia fueron desapareciendo. –Pero, justo ahora, Craig no es más que un idiota que no soporta que su prima haya perdido la virginidad antes que él –bufó el moreno.

Tweek mostró un rostro confundido por lo dicho. ¿Qué tenía que ver Red y su virginidad en todo esto?

– Cometí muchos errores, ¿De acuerdo? –se quejó el pelinegro. – Y estoy tratando de remediarlos –gruñó.

El rubio asintió con la cabeza y les pidió a sus amigos que lo dejaran elegir lo mejor para él. Ya no era un niño manipulable o ingenuo. Él podía defenderse solo, pero agradecía la preocupación de sus amigos.

Clyde y Token no entendían la insistencia de su blondo amigo por seguir con el de ascendencia peruana. O, quizás, sí. Pero se negaban a creer que Tweak fuera tan bueno para perdonar tan rápido al pelinegro.

Sumergidos en su mundo interior, fueron sorprendidos por sus novias. Quienes los abrazaron por la espalda. Ambos se voltearon para quedar frente a frente a sus chicas.

Nicole y Bebe mantenían una sonrisa en sus rostros. Hubo una pequeña confusión a la hora de avisarles a sus parejas sobre el estado de Tweek, pero parecía haber sido lo mejor. Ambas chicas se miraron antes de lanzarles la pregunta que definiría si sus enamorados seguían en el trance del fan art.

– ¿Qué sientes por Tweek? –preguntaron al unísono, dejando pasmados a los chicos.

Token parpadeó varias veces antes de hablar. Sintió como si hubiera salido de un extraño sueño.

– Amor… –sonrió, dejando sorprendidos a todos. – Pero, fraternal –acarició el rostro anonadado de su chica. – Siento que Tweek es como un niño perdido que no tiene a quien recurrir y que mi deber es protegerlo y cuidarlo –miró con seguridad a la morena. – Nadie podría tomar tu lugar, mi amor –besó en la frente a su chica y la abrazó, siendo correspondido.

Los morenos se quedaron abrazados largo rato, hasta que cierto castaño interrumpió el momento.

– Es verdad… –sonrió con cierto pesar. – Tweek es como un hermanito menor al que debo proteger de un novio abusivo –frunció ligeramente y negó con la cabeza. – Aunque esté realmente no lo sea –suspiró y miró de reojo a un enojado Tucker. – Eres la chica de mis sueños, Bárbara… –expresó con toda confianza, mirando a los ojos a su chica. – Y si en algún momento lo dudaste, lo lamento –la abrazó, siendo correspondido al instante.

– Eres un idiota, Clyde –ajustó el abrazo y escuchó los ligeros sollozos de su chico. –Y un llorón – rio, aguantando las ganas de llorar.

En cuánto se separaron, Tweek se levantó de su cama y se dirigió con paso firme a sus dos amigos para darles un fuerte abrazo y agradecerles por toda la preocupación. Ambos correspondieron el gesto. Segundos después, Bebé y Nicole se unirían al abrazo. Craig rodó los ojos ante la escena cursi, para después ser embestido de sorpresa por todos sus amigos.

Un cálido abrazo familiar.

Al separarse, sintieron la presencia de nuevos visitantes en la habitación. Wendy y las asiáticas tenían sonrisas de oreja a oreja. Token y Clyde no entendían la extraña felicidad de las chicas, pero Utau las excusó argumentando que veían mucho mejor a Tweek y eso las ponía felices.

En efecto, el semblante de Tweek estaba mucho mejor. Gran parte de ello era porque sus amigos habían regresado a la normalidad.

Pasaron un rato hablando de las tareas para el día siguiente. Tucker no pensaba hacer nada más que cuidar a su rubio enfermo. Tweak agradeció el gesto, pero le insistió en que debía ponerse al día.

Las parejas decidieron aprovechar lo que resta del día para salir y pasar unos ratos juntos.

Las asiáticas y Wendy decidieron ir a almorzar para regresar más tarde con energías y elaborar el siguiente plan. La única pareja del lugar aceptó y se quedaron solos.

– Son 3 idiotas menos –gruñó Craig, sintiendo un peso extra en su espalda.

– Aún debes hablar con Christophe, amor –besó la oreja del pelinegro, quien volteó para reclamar los labios contrarios.

– Eso lo podemos negociar después –sonrió y retomó con ansias el beso cortado.

Mientras tanto, en el punto de encuentro de la reunión entre Kyle y Yuu. El judío acababa de llegar y buscaba con la mirada a la asiática. Caminó a ese lugar, pensó que estaba cometiendo un error al acercarse demasiado a esa oriental.

– ¡Broflovski! –gritaron, llamando la atención del susodicho.

Kyle volteó confundido en busca de la persona que lo había llamado. A lo lejos, pudo ver a Yuu rodeada de personas que le parecían familiares. Una fuerte incomodidad en el estómago lo atacó y quiso huir, pero fue rápidamente rodeado por aquellas extrañas personas. La asiática se posicionó delante de él y sonrió.

– Tenemos que hablar, Kyle –una sonrisa macabra apareció en el rostro de la castaña.