Gracias a todos por los comentarios que me han dejado disculpen la tardanza pero estuve de vacaciones y luego sin maquina así que me retrase bastante espero ponerme al día pronto. Saludos y gracias a todos por comentar.
Capítulo IV " EL Pintor y la Florista" Parte VI
-¿¡ENTONCES LO HICIERON! –grito Hinata desaforadamente captando la atención del barman playero.
-¡SHUU! Hinata no es necesario que grites… -La chica suspiro apenada y avergonzada; aun que se sintió extraña al actuar así, pues era una actitud poco habitual en ella.
-Bueno lo siento… ¿lo hicieron o no? –susurro la pelinegra.
-pues… -Ino bajo la mirada con pudor pero Hinata pudo percibir cierta tristeza en su interior.
-¿Si o no?
-No… aun que hubiese faltado poco te lo juro. Volví a desfallecer tontamente en sus brazos.
-¡COMO! Eso es poco común en ti Ino…
-Eso no es lo peor Hina…- La rubia aparto la mirada.
-No me asustes amiga que paso…
-No puedo negarte que ese chico logro ponerme como loca pero la realidad es muy triste Hinata. –Cambiando su semblante completamente.
-¿Por qué pones esa cara que me asustas? –Hinata la abrazo con fuerzas y volvió a mirarla a los ojos.
-Sai…
-¡AJA!
-Sai… es… él es… es… -apartando la mirada.
-¡QUE! –grito Hinata.
Flash Back…
La pelirrubia caminaba muy contenta por las veredas linderas a su florería. De regreso en su hogar cocinaría algo exquisito para su inquilino; aun que el chico no había vuelto a hablarle tras la odisea y el beso, más que para cruzar dos o tres frases con respecto a la habitación, sentía una profunda necesidad de generar un encuentro más intimo con aquel que había logrado quitarle a Sasuke de la cabeza.
Tras un mes, desde su primer encuentro, se sentía como una muchachita rebosante de alegría y corazones purpuras que nublaban sus cinco sentidos de la manera más torpe, llevándola a cometer más de un acto insensato mientras pensaba en aquel joven de ojos negros y pelo azabache.
Mientras terminaba de cocinar y de acomodar algunas croquetas en su canastito de campo sus recuerdos la llevaron a sumergirse en un océano de emociones. Aquel beso había sido su primera vez. Hinata le había contado algunas cosas con respecto al sexo y la intimidad entre hombres y mujeres, cosas que incluso lograron asombrarla, sin duda Hinata era una chica muy versada en el tema, pero pensando en el triste pasado de su amiga y su poca valía personal entendía el por qué de cierta sabiduría.
Camino rumbo a la parte reformada de su casa y llamó a la puerta con algo de dubitación ¿Estaría bien incomodar a Sai? Si bien ambos se habían besado, eso había acontecido hacia ya un mes, sin contar que él joven parecía haberla esquivado desde aquel mismísimo momento ¿Se habría arrepentido?
Claramente no había ningún tipo de relación formal pero un beso significaba mucho en su escala de valores. Varios minutos después de haberse abstraído en sus pensamientos noto la peculiaridad de que nadie acudió a la puerta ¿Estaría Sai en casa? Volvió a insistir pero la respuesta fue exactamente la misma.
Movida por la curiosidad y la ansiedad de dejar aquel delicioso almuerzo en sus manos la llevo a cometer una osadía. La muchacha extrajo la llave de su pantalón y la introdujo en la cerradura abriéndose paso hacia el interior de la habitación. La misma estaba en penumbras y le costó acostumbrarse un poco al ambiente por la incandescencia del sol que brillaba en su cenit afuera.
Coloco la canastita sobre la mesa y busco algún papelito en donde pudiera dejarle una nota. Sin duda el chico se alegraría de recibir aquel detalle.
La chica miró la canasta inerte sobre la mesa de pino y se tornó pensativa, no sería demasiado apresurado el que le llevase comida. Ino suspiro y perdió su vista en un hermoso cuadro que se lucía en todo su esplendor frente a ella. El mismo colgaba de una de aquellas paredes. Entre abrió la cortina un poco para permitir que la luz se filtrara en el interior de aquel recinto, permitiéndole percibir con mayor detalle aquella obra de arte. La chica la escudriño absorta y no solo aquella obra sino que pudo contemplar con enorme sorpresa varios cuadros colocados por toda la habitación; incluso pudo ver otro semi empezado colocado sobre un atril justo en medio de la pequeña sala ¿Sai era pintor?
Sin duda el chico tenía un enorme talento pues aquellas siluetas y paisajes denotaban un gran don artístico que lograba captar la naturaleza de las cosas y de las persona, un talento que no había observado desde niña.
En ese momento creyó escuchar la voz de su padre entre sus pensamientos él tenía un enorme don con las plantas y las flores. Decía que en aquello en lo que pusiera su corazón, sin importar lo que fuere, crecería y fructificaría de la manera más esplendorosa porque allí estaría su verdadera esencia, su alma.
La chica rió para sus adentros sin dudas, a su padre le hubiese encantado conocer a Sai. Unos ruidos extraños, provenientes de la habitación lograron abstraerla de aquella formulación mental.
Se aproximó a la puerta entre abierta del cuarto. Todo estaba en penumbras. De pronto pudo percibir leves siluetas contornearse en la oscuridad.
-Sai… -suspiro una voz masculina.
La pelirrubia pudo escuchar los suaves gemidos tornarse un arrebato incontrolable a tal punto que descubrir aquella situación la llevo a sorprenderse y horrorizarse ¿Acaso era posible que Sai fuera? ¿Pero cómo podía ser el chico la había besado se le había insinuado muy audazmente y ahora ¡esto!
Ino retrocedió espantada sin percatarse de que a su espalda yacía el cuadro estático y a medio terminar. El atril que lo sostenía se destartalo provocando que el cuadro cayera con fuerza sobre la cerámica del piso y se rasgara su tela tras haberse enredado en el atril.
Ino contemplo aquella torpeza desorbitada. Tenía que huir de allí pero antes de que pudiese dar un paso en falso la silueta del joven se dibujo tras la puerta.
-¿Qué haces aquí? –Inquirió medio desnudo cubierto con una sábana y mirando desconcertado su maltrecho cuadro.
-Yo… YO… YO –tartamudeo -¡LO SIENTO MUCHO! –tapándose la boca con ambas manos. La pelirrubia no podía ocultar su espanto y vergüenza por verse envuelta en aquella situación.
-¿Qué ocurre Sai? –grito un joven de cabellos semilargos color violáceo. El chico la miró con mala cara. -¿Quién es esta persona? –Formuló con cierto recelo.
-Es la persona que me alquila la casa…
-¿Y qué hace aquí?
-No tengo ni la menor idea… -dijo con seriedad -creí dejar muy en claro que no quería ser importunado mientras viviera aquí, esa fue la condición para alquilar el lugar.
-¡LO SIENTO MUCHO! –grito Ino. –En verdad les pido disculpas, no volverá a ocurrir… -Agachando la cabeza y haciendo una leve reverencia.
La pelirrubia salió disparada como un rayo de aquella habitación cerrando bruscamente la puerta tras de sí. Hecho a correr con gran rapidez. Necesitaba alejarse de allí; nuevamente habían defraudado sus sentimientos o quizás esta situación la colocaba cara a cara con la triste realidad "No sabía elegir entre el sexo masculino"
Corrió hasta la playa donde lloró amargamente esta nueva decepción prometiéndose no volver a cometer otra estupidez de la misma magnitud.
Fin de Flas Back…
-¡ENTONCES ES GAY! –dijo Hinata sorprendida.
-Lo es… más claro échale agua Hinata… haberlo encontrado infraganti fue una gran decepción. –Apartando la mirada con tristeza.
-¿Sin embargo? –Hinata le toco el hombro tratando de consolarla.
-Sin embargo… -Ino sabía muy bien que no podía ocultarle nada a su mejor amiga –aún lo amo Hinata. No puedo evitar cometer estas torpezas cuando estoy ante él pero sé que solo es cuestión de tiempo que cuando lo olvide yo estaré bien… en verdad lo estaré… -Sonriendo amargamente.
-Por eso le rehúyes… -Ahora Hinata entendía algunas cosas.
-Eso fue hace casi siete meses atrás desde entonces Sai y yo cruzamos escasas palabras salvo cuando paga su alquiler aun que varias veces he encontrado el dinero bajo la puerta. –Una mueca triste se dibujo en su semblante.
-Lo siento Ino-can… sé lo que se siente que esa persona no te ame. –Ahora fue Hinata quien sucumbió en un melancólico estado.
-Al menos Naruto no es gay ¿verdad? –Ino sonrió para mitigar la tristeza formulada en el ambiente.
-Somos patéticas creo que deberíamos divertirnos estar con hombres que nos altérenlas hormonas en vez de perder el tiempo con ideas románticas y fantasiosas. –Aseguró Hinata.
-¡Sabes que amiga, tienes razón! –grito Ino más animada.
-¡Chicas! –grito Naruto a unos cuantos metros.
-¿Qué hacemos ahora? –Hinata e Ino observaron la esbelta figura del pelinegro observarlas con una sonrisa en su rostro.
-Creo que mi coraje acaba de esfumarse Hina… -formulo la pelirrubia entre dientes.
-ja-ja-ja –sonrió falsamente Hinata tras la proximidad del rubio.
-¿Qué hacen aquí paradas? ¿No pidieron los refrescos? –Naruto las miro desconcertado.
-Buenas tardes–Exclamó Sai aproximándose al grupo.
-Hola que tal… -Dijo Hinata como robot.
-Hola… -Ino intento sonreír lo más falsamente posible.
-Buenas tardes Yamanaka. –Sentenció el pelinegro correctamente.
-Buenas tardes… bueno yo me retiro tengo que trabajar en la florería. –Se disculpo con rapidez.
-¡Un momento! ¿No tomaríamos algo? –Inquirió Naruto desconcertado.
-A decir verdad tengo muchos encargues que entregar y tengo que aprovechar que estamos en temporada alta. –Ino volvió a sonreír.
-Si yo le decía a Ino que saldríamos esta noche ya que está muy ocupada ahora. –Hablo Hinata tras la mortal mirada del rubio sobre su compañera.
-¿No será por mi verdad? –Inquirió Sai quien solo esbozó una leve sonrisa.
-No claro que no… -Ino volvió a sonreír con parsimonia –es solo que tengo que trabajar. Bueno los dejo… -escabulléndose del lugar torpemente.
-¡OYE INO ESPERA! –grito Naruto quien había visto frustrado sus planes de Cupido. -¿Pero qué le pasa a tu amiga?
-Nada no le pasa nada… -Hinata la contemplo taciturna tras verla marchar.
-Supongo que se cancela lo de los refrescos… -suspiro el moreno.
-Me temo que si…
-¿Y por qué no salimos todos juntos? –Inquirió Naruto no se daría por vencido fácilmente.
-¿Cómo una salida de parejas? –inquirió Sai confuso.
-¡PAREJAS! –Naruto lo miro horrorizado.
-Sí, tú con tu novia y yo con Ino ¿Qué les parece? –Tras estas palabras la pelinegra lo miro confusa ¿Qué se traía este chico entre manos?
-¡ELLA NO ES MI NOVIA! –bufó molesto. Hinata sintió una fuerte punzada en el corazón pero lo miró con su mejor cara de indiferencia.
-Entonces significa que está libre… -cierta sonrisa sarcástica se dibujo en su pálido rostro.
-Por mi… que haga lo que quiera. –llevándose las manos a los bolsillos y mirándolos con descaro.
-No congeniamos para nada… -Se excuso Hinata.
-Bien pasaré por ustedes a las once en punto.
-Por mi está bien. –Hinata sonrió.
-Por mi también… -Exclamó el rubio molesto.
-Bien nos vemos más tarde… -El chico se despidió con un gesto de su mano y partió.
-Será mejor que me vaya… -exclamo la pelinegra
-¿Vas a acicalarte o qué onda? –Mirándola ingenuamente.
-Algo así será mejor que te prepares también.
-¿Yo por qué?
-Es buen momento para que hables con tus abogados.
-¡QUE! ¿De verdad? – El rubio la miró con felicidad.
-Si… he estado arreglando todo para hoy.
-Bien voy por Takeshi me pongo una camisa y salimos.
-¡De ninguna manera!
-¿Qué pretendes que deje a Takeshi solo?
-Por supuesto que no… pero quiero que te arregles bien Naruto. Báñate, perfúmate y ponte una buena ropa.
-¿Acaso crees que soy un zaparrastroso o algo así? –Inquirió con enfado.
-Un poco sí… -Hinata rió suavemente. –Pero no es por eso creo que debes estar "atractivo"
-¿Atractivo? ¿Para qué? –formuló curioso.
-Nunca sabes con quien puedes toparte.
Hinata sonrió y se dirigió hacia la mesilla para recoger su bolso Naruto la miro extrañado ¿Qué rayos quiso decir con esa última frase?
