Una decisión puede cambiar tu vida

Capítulo 42: Los sentimientos de Kiseki.

Todo estaba en completa oscuridad, sólo se lograba escuchar la respiración de una persona, Kiseki, no se veía paisaje de alineación, nada, simplemente un vacío enorme repleto de oscuridad y Kiseki. Kiseki miraba a todas las direcciones, no desesperado, pero si con la mirada un poco fría, trataba de encontrar a alguien o algo en el ambiente cuando a lo lejos se escuchaba el chillido de una voz estremecedora. Kiseki se da vuelta de un zas para ver quién era, no había nadie, pero el chillido se acercaba cada vez más y más, mucho más. Hasta que a unos cuantos metros por fin pudo entender lo que le decía esa voz, la cual se reía de una forma sarcástica y malvada. Kiseki reconoció de inmediato esa voz, era una voz que lo hacía estremecerse hasta los huesos, sólo en ese momento cuando lo escucho se le quito esa expresión fría de la cara por una llena de sorpresa y temor, sus ojos se agrandaron tanto por el horror de escuchar esa voz que casi no pudo cerrarlos, la temida voz era la de un hombre, éste seguía y seguía riéndose ya casi de una forma diabólica.

-¿Qué pasa? ¿Asustado?- se burló.

-¿Co...Cómo.. .Cómo es posible que estes aquí?- Decía Kiseki.

Volvió a reír irónicamente para luego responder-¿No debo? Tal párese que te he dado un buen susto.

-Responde desgraciado ¡¿Por qué estás aquí?!- Ordenó Kiseki, su mirada había cambiado completamente, volvió esa vista fría y sin aire a nada.

-Tú sabes por qué estoy aquí- Reía maliciosamente- Vengo a recuperar lo que es mío ¿O me dirás que ya se te ha olvidado?- Kiseki abrió bien los ojos ante su respuesta, el otro prosiguió- Vengo a recuperar lo que es mío...- dijo suavemente y Kiseki no pudo quitar su reacción de la cara.

-¿O creías que te iba a dejar mucho tiempo con lo que me pertenece? Babosadas, eres una mierdecilla sarnosa, te estoy diciendo que vengo a matarte (es lo que quiso decir con recuperar lo que es suyo) quita esa asquerosa expresión… Te dejare en la oscuridad misma- reía- No sabrás que fue lo que te ocurrió pequeño bastardo ¿Te creías que te iba a dejar en paz mucho tiempo? Grave error compañero- Kiseki seguía con esos ojos de asustado escuchando lo que tenía que decirle el otro- Grave error… Sabías que llegaría este día, no debes entusiasmarte mucho con esa muchachita. Qué ¿La dejarías abandonada a la pobrecita?- rió- Quizás deba matarla también ¿No?

-¡Cállate animal!

-No te salvaras de esta, pequeño renacuajo... No puedes verme pero si oírme ¡Y por supuesto sabes lo que significa! – Seguía riéndose- ¡Estoy acercándome a ti! Cada día, cada instante, cada segundo estoy más cerca de ti…-volvió a reír- ¡Te encontrare y te matare, te destrozare hasta los huesos y te dejare en la oscuridad! ¡No volverás a ver la luz nunca más!- Le gritaba mientras se reía, risa que se fue apagando lentamente hasta desaparecer.

Kiseki seguía en la oscuridad, se había calmado nuevamente cuando de la nada a un lado de él la misma voz le habla, pero esta vez muy apegado a su oreja-¿Entendiste?- Kiseki giro rápidamente la cabeza muy asustado, pero antes de poder verlo... Despertó.

Su corazón latía con gran rapidez ante el miedo, llevo la mano a su pecho para tratar de calmarlo, respirada muy agitadamente con sus ojos gigantescos y blancos ante el temor.

-Kiseki...- le susurro alguien al lado. Asustado nuevamente giro la cabeza tan rápido como pudo tratando de alejarse a la vez- Ey tranquilo, fue sólo un sueño, cálmate- le decía Kagome con una sonrisa.

-¿Cómo…?- Se preguntaba aún agitado.

-Sí, te quedaste dormido aquí en el césped, te estaba buscando y te encontré.

-¿Dormido?- Seguía agitado.

-Sí, dormido- Decía ella bajito para no asustarlo.

-¿Dormido? Pero... fue demasiado real para ser un sueño... No, lo fue, sí lo fue….Me quede dormido, ahora lo recuerdo, cuando me acosté en el césped luego de marcharme de donde estaba Kagome y escuche esas voces me quede dormido… Sólo un sueño, un mal sueño, sólo un mal sueño…-Se repetía en su interior y pronto su respiración se restauró.

-¿Que soñabas?- Le pregunto Kagome tímidamente.

-Nada... Nada…- fue su apagada respuesta.

-Parecías muy asustado ¿Fue muy mala la pesadilla?

-¡Te he dicho que no ha sido nada!- Le grito frustrado.

-¡No me grites, sólo preguntaba! ¡¿Así es como agradeces la preocupación?!-Le dijo enfadada.

-No la pedí- fue su fría respuesta.

-¡Uy! Eres un...- frunció el ceño y se quedó callada.

Todo estaba en silencio, el atardecer se había acabado desde un buen momento, estaba todo oscuro desde que Kiseki despertó, pero definitivamente no era la misma oscuridad que en sus sueños.

-Kiseki… ¿Me dirás?- Le pregunta ella.

-¿Qué cosa?- Dijo sin mirarla.

-El por qué no me miras.

-¡Déjame en paz por favor! ¡No me insistas más!- Fue su respuesta.

-¡Quiero saber! Quiero saber por qué... por qué no te atreves a mirarme a la cara ¿Es que me detestas? ¿Es eso acaso? Si es eso, dímelo y te dejare en paz ¡Pero dímelo!

-No es eso...

-¿No lo es? ¿Qué es entonces? ¿No tienes el coraje suficiente para decirme que me detestas?- Le decía Kagome ya casi enloquecida

-¡Ya te dije que no!- Le grito- No es eso...- Dijo suavemente.

-¡¿Entonces qué es?!- Le pregunto fuerte y firme mientras se ponía delante de él, pero éste giro la cabeza para no tener que mirarla a los ojos.

-¡Mírame!- Le grito, él no la miro ni dijo nada, ni siquiera se movió- ¡Mírame!- Lo mismo, no pasó nada, sólo el ruido del agua que reflejaba la luna- ¡Mírame!- En esto Kagome toma el mentón del chico y hace que gire la cabeza hacia ella, él seguía girando los ojos para no mírala.- Mírame... ¡Mírame! ¿Qué hay de malo en mí? Dímelo…- acabo diciendo tristemente.

-No hagas esto... Por favor- Dijo bajo aún sin mirarla.

-¿Hacer que?

-Esto... No lo hagas ¡Ya basta!

-¿Basta? ¡Basta, tú! Quiero que me mires a los ojos y me digas que problema tienes conmigo, quiero que me lo digas- La mirada de Kiseki había cambiado, ahora era un semblante triste y desolado.

-Por favor... Déjame en paz.

-¡Te dejare en paz cuando me lo digas!- Al oír esto Kiseki se enfadó, pero no la miro a la cara, ella seguía con su mano en su mentón.

-Entonces quédate sentada esperando la respuesta que no tendrás.

-La tendré, sí que la tendré, como sea, pero la tendré.

-¿Que te dio a ti por querer saberlo todo, eh?

-Quiero que me lo digas, déjate de rodeos y dime la verdad.

-¿Para qué? Si no te gustará- Lo último lo dijo triste.

-No me importa, quiero que me la digas... Dímelo, no me importa qué sea, dímelo, dímelo... ¡Dímelo!- Le grito, entonces él la miro, Kagome no pudo evitar sorprenderse, entonces Kiseki quito bruscamente la mano de Kagome de su cara, se para y le comienza a gritar, pero ahora sin dejar de mirarla a los ojos.

-¿Qué diablos quieres que te diga, eh? ¡¿Qué es lo que quieres?! ¡Te dije que me dejaras en paz, que me dejaras tranquilo porque no quería hablarte ni escucharte ni nada! ¡Pero tú y tus niñerías! ¡Tenías que venir, seguirme y tratar de hablar conmigo, gritarme y todas esas estupideces que sólo tú sabes hacer! ¡¿Para qué?! ¡Para que te diga de una vez por todas por qué no te miro a la cara! ¡Por esa estupidez! ¡Te dije que me dejaras, que ya bastaba, te pedí por favor que no preguntaras más, pero decides insistir! ¡No hay muerto que te quite una idea de la cabeza a ti!... ¡Dímelo, dímelo! ¡Es lo único que puedes decir, lo único! ¡Seguí diciéndote que me dejaras, que no te gustara mi respuesta, pero sigues insistiendo, sigues preguntándome por qué no me atrevo a mirarte a la cara, sigues y sigues! ¡Pues aquí está tu entupida respuesta, aquí esta! ¡No puedo mirarte a la maldita cara…! - Dijo fuerte esto pero lo siguiente lo dijo suave y con dolor- Porque temo enamorarme de ti...

Kagome ante estas palabras quedo estática, sin poder decir nada, no podía creer lo que estaba oyendo.

-Te dije que no te gustaría oírlo... Si fuera tú, tampoco me gustaría- Una sonrisa quebrada salió de sus labios y habló con melancolía- Y… Tampoco me gusta este sentimiento- En eso Kagome alza la vista sorprendida- Digan lo que digan, este sentimiento no es para mí… No entiendo, no entiendo en que me equivoque, no entiendo, eres sólo una niña, no entiendo cómo me pudo pasar esto… ¿Lo sabes tú? Yo no, no sé, yo... Yo sólo... No sé qué paso, sólo sé que no lo quiero, no lo quiero ¡No lo quiero! ¡¿Me oyes?! ¡NO! - comenzó a desesperarse de nuevo- No necesito esto, no lo quiero, por eso quiero que te alejes, pero insistes e insistes, te dije que lo dejaras, te lo pedí por favor ¡Te lo rogué, maldita sea! Pero no, tuviste que hacer que te lo escupiera en la cara ¡Estoy harto de esto, harto!

-Kiseki yo...- Dijo bajo tratando de hablarle un poco confundida.

-Tú nada ¡Nada! ¡De verdad que no entiendo, no entiendo! ¡¿Qué diablos hice mal! ¡¿Que hice mal?! ¡No quiero esto, no quiero! ¡No lo quiero!

-¡Kiseki basta! Cálmate... Yo...

-¡No! ¡Tú nada! ¡Basta, basta de una vez! ¡No me dejaste tranquilo, dijiste que cuando te lo dijera lo harías, entonces cumple tu palabra!- Kagome abrió bien los ojos sorprendida- Cúmplela...- susurro- Si me aprecias un poco, tan sólo un poco... Por favor, te lo pido ¡Te lo ruego! No me preguntes más… Por favor.

-Kiseki...- trato de hablar, pero...

-¡Déjame en paz, déjame ya!- le grito antes de salir corriendo.

Capítulo 43: Mala noche para luna nueva.

Habían pasado dos días desde lo ocurrido, Kiseki no había hablado mucho con Kagome y ella tampoco insistía, hace un día que se habían encaminado para una nueva búsqueda, cuando llegaban a una aldea no muy pequeña, pero sí bástate extraña, iban entrando cuando comienzan a percatarse que la gente comenzaba a reunirse lentamente y, cuando ya habían avanzado más al interior, llega una turba de aldeanos enfurecidos, gritando y diciendo babosada, e incluso algunos llevaban antorchas.

-¡¿Pero qué les pasa a todos ustedes?!- Gritaba Kiseki.

-¡Váyanse, no los queremos aquí, váyanse!- eran las respuesta de la gente.

-¿Pero por qué? No hemos hecho nada- decía tímidamente Kagome refugiándose detrás de Kiseki.

-¡No esperaremos sentados a que lo hagan! - Grito un anciano de patas cortas.

Siguió así el escándalo hasta que lograron echarlos del lugar, indignados, ambos se dirigen hacia el bosque a buscar un refugio, ya que ya casi era de noche y entre tanto caminar se encontraron con una pequeña cabaña (Tipo casa Kaede) Entraron y se encontraron con la sorpresa de que dentro se encontraban Inuyasha, Kikyou y todos los otros.

-¡Kagome!- Grito Shippo al instante abalanzándose contra ella.

-¡Shippo!- correspondió el abrazo.

-¿Que hacen ustedes aquí?- Preguntaba Miroku.

-No, mejor dicho ¡¿Qué hacen ustedes aquí?!- Replicaba Kiseki.

-¡JAH! no es algo que te incumba ¡Lárgate!

-Mira como no te obedezco- contestó sentándose.

-¿A ustedes también los echaron del pueblo?- Kagome pregunto curiosa sentándose a un lado de Kiseki.

-No es que, veraz... ¿Acaso no te acuerdas?- Respondió Sango.

-No ¿De qué?

-Hoy es noche de luna nueva- dijo de súbito Kikyou.

-Noche de luna nueva… ¿Qué demonios hay con la noche de luna nueva?- Preguntó Kiseki mientras bostezaba.

-Sí ¿Qué es?- preguntó curiosa Shii.

-¡No es nada! Ya deberían irse ¿No? - Grito un poco nervioso Inuyasha.

-A ver, a ver ¿Que secretillos guardas por aquí?- Habló Kiseki tratando de molestarlo.

-¡Dije que no es nada, ya lárgate!- Le volvió a gritar.

-Kiseki, deberías sentarte - Replico Kikyou al ver que se había parado sólo para molestar a Inuyasha- Pronto lo veras.

-Bueno está bien, está bien... - Dijo un poco molesto mientras volvía a su lugar- sólo porque tú lo dices... - concluyo.

-¡¿Qué?! ¡¿Cómo qué en seguida lo vera?! ¡Nada de eso, que se largue!- dijo histérico para luego decir- Aquí nadie lo necesita dijo cruzando los brazos- en eso, comenzó a ocultarse el sol- ¡No, maldición, no puede ser!- Gruño Inuyasha que sentía como su cuerpo había comenzado a palpitar y en unos segundos más, cuando ya estaba oscuro, se había convertido en humano. Kiseki lo miro bien de pies a cabeza mientras Inuyasha lo miraba con una cara de "Te odio" y tan pronto como se aguantó Kiseki exploto en risas- ¡¿Pero de qué demonios te ríes infeliz?!- Le grito frustrado poniéndose de pie amenazándolo con el puño. Kiseki seguía riéndose tanto que se cayó por tanta risa, no paraba de sujetarse el estómago para no reventar con carcajadas- ¡Deja de reírte infeliz! - le gritaba Inuyasha mientras Kiseki se estaba atorando de tanta risa, y en eso, comienza a toser sin control ya que no puede respirar de tanto reírse, Kagome asustada comienza a golpearle la espalda para que vuelva a respirar, todos miraban con una gota en la cabeza.

Kiseki seguía pataleando de tanta risa y ahogo al mismo tiempo, hasta que Inuyasha le pega un palmazo en la cabeza para que se calle, Kiseki se para enojado reclamándole.

-¡¿Pero qué te pasa?!

-¡Te dije que dejaras de reírte!

En eso comienza a reírse de nuevo, pero esta vez de forma más moderada- Imposible ¡Te ves como una niña!- Le grito en la cara para seguir riéndose, comienzan a pelearse y molestarse como lo hacían Inuyasha y Koga, hasta que Miroku al fin los separa y todos terminan sentándose, pero Inuyasha de muy mal humor.

-Ahora que recuerdo, ya me habían contado que los híbridos perdían sus poderes en algunas ocasiones- dijo burlonamente.

-¡¿A quién le llamas hibrido?!

-¡A ti alcornoque!- Comenzaron a discutir nuevamente hasta que se cansaron, en eso llega un niño corriendo hasta aquel lugar.

-¡Ayúdenme, por favor ayúdenme!- gritaba el niño.

-¡Ey yo te vi en la aldea hace unas horas!- Le dijo Kiseki.

-Sí, perdonen eso, pero… ¡Todos estamos muy asustados, todas las noches esas criaturas nos atacan y se llevan a más de uno consigo! A mi hermano lo tomaron... - dijo deprimido- ¡Pero! Ustedes se ven fuertes y poderosos... ¡Por favor ayúdenos a que esto no continúe!- gritaba desesperado el niño.

-¿Vienes tú solo?- preguntaba fuera de lugar Shii.

-Sí, me he escapado, si me encuentran hablando con ustedes los aldeanos son capaces de matarme…

-¡Entonces te ayudaremos!- dijo Kagome poniéndose de pie.

-¿Por qué será que te gusta hablar en plural Kagome? - Dijo Inuyasha de mal humor.

-Lo mismo digo yo - Respondió de la misma manera Kiseki.

-¿Qué? ¿Acaso no les importa lo que les pase a esta gente?

-No, en verdad no tengo ningún beneficio con ayudarlos.- respondió Inuyasha.

-Te recuerdo, Inuyasha, que en estas circunstancias no estás en posición de ayudar a nadie- Dijo Miroku levantándose de su lugar, Inuyasha lo mira con desagrado.

-Kagome, su excelencia y yo te ayudaremos- Dijo Sango poniéndose de pie.

-¡Yo igual quiero ir!- dijo en voz conjugada Shippo y Shii.

-Entonces vamos…- Dijo Kagome que se disponía a salir del lugar cuando de súbito recuerda a cierta persona- ¿Y tú? ¿Qué acaso no piensas ir?- Le dijo a Kiseki.

-No, no me apetece...- contestó bostezando y estirándose lo más que puede.

-¡Como quieras!- Respondió con enfado. Todos excepto Inuyasha, Kikyou y Kiseki salieron del lugar.

Ya había pasado algunas horas, el grupo estaba inspeccionando el oscuro bosque, pero no encontraban nada amenazante, sin embargo, el niño seguía sumamente asustado.

-¿Estás seguro de que en el bosque aparecen unos tipos tenebrosos?- Le preguntaba Shii al niño.

-Sí, deben estar cerca, ya debieron percatarse de nuestra presencia ¡De seguro ya vienen por nosotros!- Gritaba desesperado el chico.

-Si gritas así claro que aparecerán- decía suave Miroku tratando de calmarlo.

-Que extraño, no siento presencia maligna- decía Kagome preocupada.

-Es cierto, no se siente presencia maligna, tal párese que esto ha sido un cuento.- Dijo Sango molesta, en eso un extraño ruido vino hacia ellos.

-¡Ah! ¡Ya saben que estamos aquí! ¡No! De seguro nos matan... Son unos debiluchos de seguro me atrapan con ustedes, yo mejor me voy – Dijo antes de salir corriendo en dirección a la aldea.

-¡¿A quién le llamas debilucho?! ¡Debilucho!- gritaba Shippo.

-¿Que habrá sido ese ruido?- Se preguntaba Miroku.

-No lo sé, pero sonó escalofriante…- se quejó Shii.

Kiseki se encontraba acostado con su codo en el suelo y su mano sujetando su cabeza, bostezando mientras Inuyasha estaba sentado moviendo la rodilla sin parar y Kikyou mirándolo.

-Deberías tranquilizarte un poco- le recomendó Kikyou.

-Qué dices, estoy tranquilo…-contestó moviendo su rodilla con aún mayor velocidad.

-¿Entonces por qué demonios no dejas de mover tu rodilla?- Habló Kiseki, Inuyasha pone cara de "No te soporto" y se sujeta la rodilla fuertemente para que no se moviera- Pfff... ¿Para qué te pones histérico? Si está todo bien, el ambiente esta calmado y todo eso, eres un frenético- Dijo bostezando.

-¡Ya cállate! ¡Estoy harto de escuchar tus estupideces! ¿Por qué no mejor haces algo bueno y cierras la boca?

-Como quieras... Nerviosilla...- Kiseki lo dijo al propio porque sabía que eso le molestaría.

Inuyasha estaba a punto de pararse, cuando todos quedan completamente estáticos. Kiseki se para bruscamente y sale hacia fuera, Inuyasha lo sigue, Kikyou también, sin antes tomar su arco y flechas. Kiseki estaba afuera viendo al cielo con nerviosismo, en eso llega Inuyasha.

-Ahora si tienes una razón para estar nervioso"- Fue todo lo que le dijo Kiseki ante esa presencia que todos acababan de sentir, y, unos segundos más tarde, una gran ráfaga de viento llego donde ellos.

-¿Qué habrá sido ese ruido?- Se preguntaba Miroku.

-No lo sé, pero sonó escalofriante- Se quejó Shii.

En eso, todos los presentes quedaron helados, totalmente fríos sin moverse, dirigieron bruscamente su mirada hacia el fondo del bosque, el cual se encontraba en profunda oscuridad, y en unos segundos de tardanza, llega una enorme ráfaga de viento frío hasta ellos, la cual viene acompañada por pasos y quejidos que se les acercaban.

-¡¿Qué... qué es esta presencia maligna?!- Decía Miroku alarmado.

-Algo se acerca...- Susurraba Shii.

-Excelencia debemos estar preparados- Sango. Kagome comenzaba a preparar su arco.

-Esos... Esos son...- Tartamudeaba Shii con incredulidad.

-Parecen... parecen cadáveres... – Repitió Sango.

-¡DIOS SANTO, CADÁVERES ANDANTES!- Chilló Shippo.

-Pero que olor más desagradable- Replicaba Miroku tapándose la nariz con su manga.

-Ahora ya sabemos cuál es el olor de los muertos...- Dijo Kagome tratando de suavizar el ambiente.

A unos metros de ellos se acercaban unas criaturas que a primera vista parecían cadáveres comunes, pero a medida que se acercaban se daban cuenta que su aspecto era peor a cada segundo, su carne parecía de color negro, quemada o algo así, algunos llenos de golpes con sangre a montones y heridas indescriptibles, sus ropas estaban hechas trisas, totalmente rasgadas, tenían ojos de muerte y algunos casi no tenían cabello y, lo peor de todo, es que no se movían tan lento como parecían, venían a montones. Entonces, los muertos comenzaron a correr hacia ellos, Kagome y los otros comenzaron a atacar, pero estos eran demasiados así que no podían, lucharon, pero no había caso, estos te hacían caer, tropezar, y el olor no era del todo agradable, y cuando ya te tenían, te golpeaban muy duro y trataban de llevarte con ellos. Kagome y el grupo lograron salvarse de que se los llevaran en varias oportunidades.

Kiseki estaba afuera viendo el cielo con nerviosismo, en eso llega Inuyasha.

-Ahora si tienes una razón para estar nervioso...- fue todo lo que le dijo Kiseki ante esa presencia que todos acababan de sentir, y no era para nada una buena presencia y, unos segundos más tarde, una gran ráfaga de viento llego donde ellos.

-¿Que fue eso?- Preguntó Kikyou para luego segundos después ver el mismo espectáculo que vieron los otros.

Los cadáveres se les acercaban peligrosamente, y al igual que los otros, eran enormes cantidades de ellos, Kiseki tiraba patada tras patada, al igual que Inuyasha que estaba desesperado tratando de que no lo agarraran.

-¡Estas cosas no se terminan nuca!- Gritaba.

Kiseki se estaba cansando, ya tenían tiempo tratando de defenderse y los golpes que daban estos no eran para nada débiles, en eso, Inuyasha y Kiseki estaba uno al lado del otro peleando, cuando Inuyasha se percata de la espada de Kiseki.

-¡Ey, imbécil, saca tu espada!- Pero Kiseki no hizo caso de los avisos de Inuyasha, quien le seguía gritando que la sacara, pero este no lo tomaba en cuenta, Kikyou también se percató de esto y lo encontró sospechoso, cuando en una de las extrañas maniobras de Inuyasha, éste toma la espada de Kiseki y trata de sacarla, pero el golpe que le da Kiseki es de unos mil temores.

-¡No vuelvas a tocarla! ¡¿Me oyes?! ¡No te atrevas a sacar esta espada!- Le grito para luego seguir peleando.

Inuyasha quedo un tanto adolorido, pero luego siguió peleando sin tomar en cuenta lo anteriormente pasado, sin embargo, Kikyou se quedó con una inmensa duda, mientras que uno de esas cosas se le acerca y le sujeta la muñeca jalándola contra el suelo, ésta cae inevitablemente, la criatura la mira fijamente mientras las otras se detienen para también observarla.

-Estas muerta... ¿Por qué? ¿Por qué tienes ese aspecto? Estás muerta...- Le decía el que aún le tenía sujeta la muñeca.

Kikyou se zafa rápidamente gritándole que la soltara y dándole un empujón, sujeta fuertemente su arco y le lanza una flecha sagrada. Los cadáveres comienzan a girarse en dirección hacia ella repitiendo:

-Eres una de nosotros, quédate con nosotros.

Kikyou lanzaba sus flechas, pero eran tantos que no serbia de mucho, comenzó a retroceder, pero éstos la rodearon haciéndola caer, Inuyasha trataba de hacerse paso hacia ella como fuese, pero le era imposible, Kiseki pegaba brincos para ir a ayudarla, hasta que al fin llega donde ella y la pone de pie.

-¿Estas bien?- Le pregunta preocupado.

-Si, gracias…- respondió agitadamente.

En eso, Kiseki la toma para tratar de salir de ahí, se dirige donde Inuyasha y la suelta junto a él, pero ninguno de los tres se percata de un cadáver distinto a los demás que era sumamente rápido y se acercaba peligrosamente hasta que llega donde ellos, Kiseki trata de alejarlo, pero éste hace una especie de maniobras y toma a Kikyou consigo, llevándosela. Kiseki comienza a correr para tratar de alcanzarlos, esta criatura se fue con ella saltando entre las ramas, Kiseki lo imito, mientras Inuyasha los seguía lo más rápido que podía en tierra, hasta que Inuyasha se encuentra con los otros que corrían por sus vida, todos corrieron en la dirección de Kiseki, a Kikyou y la criatura los veían entre las ramas desde lejos, dando saltos de allá para acá, cuando Kiseki logra derribar de un golpe a la criatura y sujeta a Kikyou, pero como esto fue en el aire, caen inevitablemente, los otros sólo los ven caer y se dirigen hacia el lugar.

Mientras Kiseki y Kikyou caían (Él la había alcanzado a tomar) chocaron con algunas ramas hasta llegar al suelo, pero luego siguieron cayendo ya que se toparon con un agujero oculto por ramas, y hojas. Quedaron bajo tierra inconscientes.

Capítulo 44: Atrapados.

Mientras tanto todos los demás llegaron al posible lugar de caída de Kiseki y Kikyou.

-¿Donde cayeron?- Preguntaba Inuyasha.

-No estoy seguro, pero creo que fue por aquí- Afirma Miroku

-No los veo en ninguna parte- Reprocha Shii- No creo que hayan caído por aquí.

-No, sí cayeron por aquí estoy casi segura- responde Sango.

-Casi no es suficiente- vuelve a decir Shii.

-¡Miren, por aquí!- Los llama Shippo, todos acuden de inmediato.

-¿Que sucede?- llega diciendo Miroku.

-¿No les párese que esta tierra está un poco blanda...?- Dice Shippo mientras aún tiene sus manos en la tierra.

-¡¿Para esa estupidez nos llamas?!- Lo reprende Inuyasha- ¡Tenemos mejores cosas que hacer!

-¡Yo sólo trataba de ayudar! Me pareció sospechoso –alega.

-¿Qué tiene de sospechoso agua con tierra? ¡Que forma lodo!- Shippo guardo silencio ante el enojo.

-Lamento decírtelo querido Shippo, pero Inuyasha tiene razón esta vez- afirma el monje.

-¡Entonces no vuelvo a decir nada!- Se indigna Shippo.

-Calma Shippo, sólo tratas de ayudar, lo sabemos...- le dice Kagome agachándose para acariciarle.

-¡JAH! Si a eso se le puede llamar ayuda- Inuyasha.

-¡Inuyasha!- Kagome.

-¿Qué…? Es la verdad.

De repente sienten que el suelo comienza a moverse, justo desde el lugar que Shippo indicaba y, antes de que se dieran cuenta, toda esa tierra se los había tragado rápidamente. Todos dieron un grito cuando comenzaron a caer bajo tierra hasta toparse con el duro suelo, en eso Shippo se levanta rápidamente.

-¡¿Lo ven?! ¡Se los dije, les dije que era extraño!- Les grito a todos.

-Tienes razón, creo que te debemos una disculpa Shippo- dice Sango todavía en el suelo.

-Sí pequeño Shippo, discúlpanos- Dice Miroku que se levanta lo más rápido que puede para echar un rápido vistazo con la mirada a aquel lugar- Esto parecen ser cuevas subterráneas.

-¿Creen que recorran gran cantidad de terreno o sólo sea nuestra mala suerte de caer en ellas?- Pregunta Kagome.

-Yo creo que deben cubrir la mitad del bosque en cuevas subterráneas...- Dice Inuyasha mirando para todos lados.

-Sí, eso es seguro- Asiente con la cabeza Miroku.

-Entonces lo más probable es que Kikyou y Kiseki hayan caído en una de las cuevas...- dice Sango que al fin se ponía de pie con ayuda de Kirara (Ya estaba transformada).

-Eso ni lo dudes- afirma Shii.

Mientras que toda esta conversación se producía, Shippo estaba husmeando por ahí y, nuevamente le llamo la atención la tierra, pero esta vez era la de las paredes. Comenzó a tocarlas un poco asustado, primero con un dedo, las picaba de aquí allá, luego con dos, luego tres, luego tubo la confianza necesaria para tocarla con sus dos manos, lo cual fue realmente idiota y, sin que se pudiera percatar de lo que sucedía, la pared se lo trago, lo único que pudo hacer fue dar un grito de muerte, por supuesto los demás presentes no vieron la escena, pero escucharon el grito, comenzaron a llamarlo, pero no respondía así que se preocuparon y comenzaron la marcha para encontrarlo, además de a Kiseki y Kikyou.

Kiseki despertaba de una caída no muy grata, se sobaba la cabeza, pero por más que lo hacia esta no dejaba de dolerle, miro hacia arriba y entendió por qué llego a dolerle tanto, vaya que había sido una larga caída, se dijo para sí mismo. Luego ve a Kikyou que está a su lado, pero aún con sus ojos cerrados, inconsciente, éste se pone de pie y comienza a echar un vistazo al lugar con la vista. A la primera no encuentra nada, sólo unas ligas de cuevas subterráneas unidas, cuando vuelve a mirar se percata de que un trío de esos mismos tipos que los habían atacado antes se acercaban peligrosamente a Kikyou, trata de avanzar, pero en ese preciso momento, un poco más atrás de él, salen desde la tierra cuatro de esos tipos (Así como le ocurrió a Shippo) que lo sujetan con una fuerza impresionante, Kiseki trata de zafarse, pero no lo logra, comienza a gritarle a Kikyou para que despertara y se defendiera, cuando los tres tipos que iban por ella la toman, Kiseki grita con más desesperación e intensidad hasta que por fin consiguió que la mujer despertara, lentamente, pero despierta, y, cuando alcanza a percatarse de lo que está sucediendo, no puede hacer nada porque ya la tienen agarrada. Trata de hacer fuerza para zafarse de ellos, pero no puede y lo único que estas cosas le dicen es "Eres una de nosotros, ven con nosotros, eres de nosotros" Al escuchar esto, Kiseki reacciona y hace más fuerza que antes, casi logra zafarse, pero aparecen más de la misma forma que los anteriores, lo toman y lo botan, estos comienzan a llevárselo arrastrándolo mientras Kiseki llamaba a Kikyou gritándole.

-¡Kikyou, sal de aquí! ¡Escapa, escapa!- gritaba mientras hacía todo lo posible para que no lo siguieran arrastrando y llevándoselo quien sabe a dónde.

-¡Kiseki! ¡Kiseki!- lo llamaba mientras ella también trataba de zafarse de ellos.

Los tipos seguían arrastrando a Kiseki, mientras él gritaba desesperado para tratar de ayudar a Kikyou- ¡Escapa! ¡Kikyou, te van a matar, te van a matar! ¡Es todo lo que quieren, matarte! ¡Debes irte! ¡Vete! ¡Como sea, pero vete! ¡Kikyou vete o te mataran!- Luego de esto, los que jalaban a Kiseki comienzan a ser succionados por la tierra (Piso, no pared) llevándose con ellos a Kiseki, el hacía intentos para que no se lo llevaran, pero lo tenían sujeto a mas no poder.

En eso, Kikyou logra zafarse, toma rápidamente su arco y flechas y lanza una cuantas a sus atacantes, luego comienza a correr hasta el lugar que está succionando a Kiseki.

-¡No! ¡Vete, vete o te mataran, no seas tonta déjame aquí, vete!- Le gritaba mientras ya no le quedaban nada más que su cabeza y brazos fuera de ese lugar.

Kikyou llego hasta ahí diciéndole que no lo dejaría, ni que estuviera loca para dejarlo ahí, comienza a tomarlo de la mano para tratar de jalarlo y sacarlo de ahí, pero los otros lo seguían jalando aunque ya no se veían porque estaban bajo la tierra, pronto la cabeza de Kiseki no mostraba señas y sólo quedaban sus manos, las cuales Kikyou no soltaría por nada del mundo. Cuando siente que comenzaba a ser impulsada junto con Kiseki y, es en este punto en que Kiseki decide soltarla para que no tuviera el mismo destino que él. Kikyou queda en ese lugar gritando el nombre de Kiseki y culpándose por no haber hecho algo para salvarlo, en ese minuto vuelven a aparecer más de esos sujetos que iban a atacarla, pero una flecha los liquida, aunque ésta no era de Kikyou, sino una de Kagome.
Pronto no quedan rastros de los cadáveres y sólo quedan Kikyou y los otros en el lugar, Inuyasha corre donde esta ella, Kagome pone un poco de mala cara al ver eso, pero luego recuerda a Kiseki.

-¿Dónde está Kiseki?- Pregunta preocupada, Kikyou no dice nada.- ¡¿Dónde está?!- grita con más intensidad y preocupación.

-Se... se lo han llevado...- dice lentamente Kikyou.

-¿Cómo…?- Kagome habla bajo.

-Lo que has oído, se lo han llevado, no pudimos hacer nada, nos tomaron por sorpresa, a él y a mí nos atacaron de a varios, se lo llevaron arrastrando, luego se los trago la tierra, trate de detenerlos, trate de jalarlo para que saliera de ese hoyo, pero él con sus tontas ideas soltó mi mano y se lo ha tragado la tierra- eso ultimo lo dijo con rabia.

-¿Por qué te ha soltado?- pregunta Shii.

-Mientras se lo llevaban dijo que lo dejara y me fuera...- no pudo terminar.

-Y supongo que eso hiciste- dijo de mala gana Kagome. Todos los presentes quedaron mirándola extrañados ante su reacción.

-¡No!– Dijo rotundamente Kikyou -Jamás lo dejaría, jamás, por eso trate de jalarlo, casi nos llevan a ambos, por eso él me soltó, dijo que lo único que ellos querían era matarme porque según los cadáveres yo era uno de ellos...- tomo pausa, luego se puso de pie y prosiguió- debemos ir por él, no podemos dejarlo…

-¿Y por qué no?- Dijo burlo Inuyasha

-¡Porque no podemos!- le grito Kagome de pésimo humor.

-Kagome tiene razón, no podemos...- le dice Kikyou a Inuyasha, quien se había molestado por la respuesta de Kagome.

-Señorita Kikyou ¿A dónde han jalado a Kiseki? Quizás a él se lo han llevado junto con Shippo que también desapareció- dice el monje.

-Ese niño sólo trae problemas- se queja Inuyasha.

Kikyou avanza unos pasos y queda justo donde Kiseki había soltado su mano, indica con el dedo- Aquí fue.

-Pero si es sólo tierra- dice Shii.

-No, recuerden que nosotros caímos en lo que parecía sólo tierra y terminamos aquí- Dice Miroku.

-Recuerdo que algunos de los cadáveres que atacaron a Kiseki salieron de abajo de la tierra, casi a sus pies, por eso fue todo de sorpresa- Dice Kikyou.

-Entonces eso quiere decir que hay más cuevas debajo- Concluye Sango.

-Eso es lo que parece- dice Inuyasha.

En eso, Kikyou se vuelve a agachar y toca con sus manos el mismo lugar donde Kiseki desapareció, comienza a ser absorbida rápidamente, manda un grito, Inuyasha alcanza a reaccionar junto a los demás y la sujetan de los pies para que no se la llevaran también, en eso aparecen unas cuantas manos de la tierra en el mismo lugar que Kikyou se hundía y comienzan a jalarla para llevársela con ellos, pero los demás no lo permiten y logran sacarla del embrollo. Luego que todos vuelven a respirar a salvo Miroku habla…

-Creo que no podremos ir por ahí, debemos encontrar otro camino.

-Su excelencia tiene razón, debemos encontrar otro camino.

-Maldición, y yo como humano todavía, que se acabe pronto esta maldita luna nueva- Se queja Inuyasha, todos comienzan el camino para encontrar lo antes posible a Kiseki y a Shippo.

Shippo se encuentra corriendo desesperado para encontrar a sus amigos cuando se detiene drásticamente al ver a un grupo de zombies reunidos, y, entre esos se encontraba uno de gran tamaño, corpulento de pésimo aspecto que media alrededor de dos metros con brazos gruesos y musculosos al igual que sus piernas, ya casi parecía un troll. Y más allá se percata de una voz que chillaba para que lo soltaran, la voz le pareció un tanto conocida, pero no recordaba bien a quien pertenecía, cuando por fin se dio cuenta de que era la de Kiseki. Un gran grupo de cadáveres lo llevaban arrastrando y jalando en dirección al otro grupo, Shippo se estremeció de miedo y pensaba "¡¿Cómo lo atraparon?!" Kiseki iba quejándose, haciendo fuerza e intentos para zafarse de ellos, hasta que al fin lo saltaron, pero frente al grandulón, Kiseki se pone de pie rápidamente en posición de ataque, el grandulón tiene su ojo un poco desorbitado, el cual se mueve mucho antes de poder ver y encontrar el rostro de Kiseki que estaba cabreado como nunca.

-¡¿Qué diablos miras asquerosa alimaña?!- Le grita Kiseki mirándolo hacia arriba, éste no responde, sólo hace un ruido de descontento y manda un puñetazo con su gran mano en dirección a Kiseki, pero éste no alcanza a llegar, ya que Kiseki logra saltar y su puño queda marcado en el lugar- Bien, tiene un gran tamaño, pero es demasiado lento- Se decía para sí Kiseki.

Pero a diferencia de la primera vez, al ojo del gran sujeto no le costó encontrar nuevamente a Kiseki que todavía se encontraba en el aire por el salto (Todo paso muy rápido), Kiseki dio una mirada de asombro, mientras que el grandote con el mismo brazo que había atacado y gran velocidad, se mueve y lo agarra del cuello. Kiseki quedo en blanco ante la rapidez instantánea de éste, no pudo reaccionar, y, tan rápidamente como el grandote lo tomo del cuello, aplico más fuerza y lo jalo bruscamente contra el suelo, Kiseki no reacciona, todo ocurrió demasiado rápido, mientras que el grandote con su otra mano y con una fuerza impresionante comienza a golpearlo en la cabeza repetitivamente, Kiseki sigue en blanco, eso le estaba doliendo más de lo que esperaba, había esperado acabar con él rápidamente, pero no fue así, la vista se le comenzaba a nublar, lo había golpeado ya muchas veces y no parecía cansarse, Kiseki comenzó a sangran bastante y, era tanta la fuerza con que lo golpeaba que su cabeza comenzó a hacer un hoyo debajo de ella, y, al mismo tiempo, se iba hundiendo. Shippo contemplaba la escena escondido y temblando de miedo.

Por fin lo soltó, pero Kiseki no reaccionaba, tenía los ojos abiertos, pero no había reacción en su cuerpo, parecía muerto. El cadáver grandote lo toma del pie y comienza a arrastrarlo llevándoselo de aquel lugar, dejando una hilera de sangre tras ellos, la cual salía únicamente de la cabeza de Kiseki, así él y el grandote desaparecieron en la oscuridad.

Capítulo 45: Tamahe.

Shippo quedo en aquel lugar temblando de horror por lo ocurrido y con los nervios a punta, ya sentía que su pequeñito corazón se le salía por la boca, lo que al parecer sucedió cuando de la nada una mano toca el hombro de éste por su espalda, el grito que dio fue ensordecedor, se dispuso a salir corriendo, pero lo sujetan de la cola y le tapan la boca para que dejara de gritar.

-¡Enano del demonio ya cierra la bocota!- Fue lo que vino a los oídos del kitzuke, de inmediato pensó que esa voz y esa manera de referirse a él le era familiar, pero con los escalofríos que llevaba en el cuerpo no podía razonar y detenerse a pensar quien era, hasta que la voz le volvió a hablar- ¡¿Dónde te habías metido, eh?!- Lo regañaba y, al ver que él no contestaba lo dio vuelta con brusquedad - ¡Que respondas, no me dejes hablando solo!- Le grita.

La alegría de Shippo al percatarse de que era Inuyasha y no una de esas cosas que atacaron a Kiseki fue inmensa, tanto que abraso a Inuyasha, pero éste lo aleja de una patada.

-¡Inuyasha, no lo golpees! – Regañaba Kagome.

Shippo salta a sus brazos con sollozos- ¡Kagome! ¡He estado tan asustado, esas cosas son horribles, lo que hacen es horrible!- Lloraba sin parar.

-¿Shippo cómo has desaparecido?- Pregunta Shii que se encuentra a un lado de Kagome.

-¡Fue horrible, fue horrible! ¡La pared me trago de la nada, igual cuando caímos en esta lugar!- Seguía llorando.

-¡Ah, ya cállate, no armes tanto escándalo! No eres más que un niñito cobarde- le molesta Inuyasha.

-¡Inuyasha!- Lo reprende Kagome, éste no hace caso.

-¡Cierra la boca, ya deberías irte de aquí, este no es lugar para un ser tan debilucho como tú!- Le grita Shippo enfadado, el cual se lleva un golpe de parte de Inuyasha.

-¡¿A quién le dices debilucho?! ¡Eres tú el que llora por los rincones!- Grita Inuyasha molesto.

-¡Ya cállate perro, con esa apariencia en este lugar no lograrías llegar a ninguna parte!- Vuelve a gritar e Inuyasha lo vuelve a golpear.

-Pequeño Shippo eso no fue muy cortes- Dice el monje a un lado.

-Pero es la verdad...- sigue en sollozos- si hubieran visto lo que le hicieron al pobre Kiseki me darían la razón... – se quejó mientras en el lugar hubo un silencio total.

-¿Kiseki…?- dice Kagome casi en susurros. Todos estaban con los ojos como platos incluso Inuyasha, mientras que Shippo en un instante baja de los brazos de Kagome.

-Sí, el pobre no se merece lo que le hicieron- hizo una pequeña pausa- ... Y ahora que lo pienso, si ustedes hubieran llegado un minuto antes, quizás hubieran alcanzado a ayudarlo- dijo melancólico.

-Déjate de rodeos ¿Qué le hicieron?- dijo Kikyou un poco frustrada.

-Shippo, por favor dinos que sucedió- Insistió Kagome preocupada.

Shippo se dio media vuelta y salió corriendo donde la pobre cabeza de Kiseki había dejado un hoyo, sin antes gritarles– ¡SIGANME!-Todos llegaron apresurados hasta el punto indicado.

-¿Qué es eso?- Pregunta Sango sigilosamente al ver el hoyo con la sangre en proceso de secarse.

-¡¿Eso?! ¿Qué es eso? Pues pueden llamarlo "El lugar donde mataron al bueno de Kiseki"- dice un poco apresurado.

-¡Que carajos estás diciendo enano!- Le grita Inuyasha que tampoco le gusto escuchar lo que dijo Shippo, todos estaban muy serios y asustados.

-¡Es la verdad!- comenzó a llorar- yo lo vi todo, vi como ese grupito traía a Kiseki arrastrando y vi cuando él se levantó frente a ese orangután de cadáver de unos dos metros, lo insulto y éste trato de golpearlo, Kiseki lo esquivo ¡Pero eso fue su tumba, porque al saltar el otro saco una rapidez increíble y lo sujeto del cuello llevándoselo al suelo! ¡Aquí, justo aquí donde está el hoyo! El orangután comenzó a darle sin descanso unos golpes de muerte, pobre de Kiseki ¡Ya no podía ni moverse! Le pego tan fuerte en la cabeza que hasta lo dejo sin razón, le pego tan fuerte que cuando se cansó de golpearlo, Kiseki no respondió, sino que parecía un muerto ¡Se lo llevo arrastrando y dejo una hilera de sangre detrás de ellos! ¡Y se lo llevaron no sé dónde! ¡De seguro que ya está muerto!- Chilló Shippo sin dejar de llorar.

Todos quedaron atónitos ante el relato de Shippo, mientras que Kagome no aguanto más y comenzó a derramar lágrimas a montones, tanto así qué cayó de rodillas para llorar en paz, Inuyasha estaba sorprendido, Kagome, Kagome estaba llorando por una posible muerte de Kiseki, no supo por qué, pero pensar esto lo dejo intranquilo.

-No sacamos nada con lamentarnos y quedarnos aquí a llorar, debemos ir por él- dijo con firmeza Kikyou.

-La señorita Kikyou tiene razón, no debemos quedarnos aquí sin actuar- La apoyo de inmediato Miroku.

-¿Cómo sabremos dónde se lo han llevado?- Habló Sango.

-Es una buena pregunta – Shii.

-Fácil, seguimos la sangre, es el único modo y, si se pierde el rastro, Shippo deberá olfatearla o algo por el estilo, la sangre es muy fácil de seguir -dice Inuyasha.

-¡Ey yo no soy el perro aquí!- Le grita Shippo enfadado.

-Pero ahora eres el único youkai, así que más vale que te pongas los pantalones.

-¡Te he dicho que yo...!- Pero es interrumpido por Kagome.

-Por favor Shippo, ayúdanos, te lo ruego, Kiseki lo necesita, ayúdalo por favor...- Y claro, ante esas palabras quien podría decir que no. Entonces todos siguieron el camino, no con muy buenos ánimos, pero se pusieron en marcha, mientras Inuyasha sólo quería que saliera el sol de una vez por todas.

El cadáver gigantesco iba avanzando con toda su calma mientras atrás de él aún traía arrastrando el cuerpo de Kiseki, el cual todavía no reaccionaba, el grandote dobla en un lugar y entra a lo que parece ser una inmensa sala subterránea donde se encontraban otros cuantos cadáveres haciendo guardia y alguna gente lastimada amontonada en los rincones, en espera de la mala pasada que les tocara vivir en cualquier momento como rutina de todas las noches de los cadáveres. En la gran mayoría de las paredes de la sala aún se logran ver rastros de sangre y en algunos casos, carne, pero al que llevaba a Kiseki no parecía importarle y sólo seguía su camino entre el desorden de la gran sala, en el fondo de ésta, se encontraba una pequeña niña de unos siete u ocho años con un objeto en su mano, vestía como cualquier niña de su edad, claro que con la diferencia de que eran vestimentas de la realeza, esas largar y lindas telas con una cinta en su largo cabello negro que combinaban con sus ojos de igual color, ella, a diferencia de los demás, parecía humana, no se veía como un cadáver, sólo como una niña, era obvio decir que el grandote se dirigía hacia ella. La pequeña al verlo se puso de pie felizmente con una gran sonrisa.

-¡Kaien-Kun!- Exclamo con alegría al gigantesco- ¿Qué me traes de bueno?- Luego pego una ligera mirada al paquetito que traía tras él, el cual le llamo bastante la atención y se dirigió hacia él-¿Quién es?- Dijo algo confundida mientras estaba hincada junto al cuerpo- ¿Por qué no lo has puesto con los otros?- Se refería a los humanos que estaban vivos, pero claro, no por mucho tiempo.

-Dijeron que estaba con la mujer- dijo con voz agria y tosca.

-¡¿La mujer?!- Habló contenta- ¿Me la trajiste verdad? ¿Verdad? – Dijo alegremente- ¿Donde esta? ¿Dónde?- Dijo poniéndose de pie y buscándola con la mirada- Deseo conocerla ¡Deseo verla!

-No, se ha escapado...- Dijo sin expresión en su rostro, como era habitual en él.

-¿Qué...?- Dijo suavemente, comenzó a derramar lágrimas- ¿Cómo qué no? ¡¿Por qué no?!- Comenzó a alterarse- ¡¿Por qué lo atraparon a él y no a ella?! ¡La quiero a ella! ¡¿Dónde, donde esta?! ¡Quiero que me la traigan, que me la traigan ahora!- Grito enfurecida, fue tan fuerte el eco de su voz que reboto por toda la sala con tal intensidad que fue a parar a los oídos del grupo en busca de Kiseki, estos corrieron para encontrar de dónde provenía esa voz y, a medida de que se acercaban comenzaban a escuchar ruidos y quejidos, además que el olor empeoraba cada vez más. Por fin creían haber encontrado el lugar, había una gran entrada, Kagome e Inuyasha iban a entrar de inmediato, pero los otros los detuvieron drásticamente empujándolos hacia atrás.

-¡Qué demonios hacen!- Grito Inuyasha, lo hicieron callar de un golpazo.

-¿Qué sucede?- Pregunta Kagome.

-Señorita Kagome entiendo su preocupación, pero debemos ser cautelosos, estos sujetos son peligrosos y con todo respeto, no hay mucha ventaja de nuestra parte, más con Inuyasha así- Lo mira y lo indica, luego sigue- Creo que hay que aguardar al momento preciso para el ataque- dijo Miroku sabiamente.

-Su excelencia tiene razón, Kagome, hay que aguantar un poco más.

-¿Pero y Kiseki?

-Creo que deberíamos entrar y escondernos en alguna parte - Dijo Shii.

-¿Escondernos? ¡¿Escondernos?! Ya déjense de estupideces y cobardías, debemos enfrentarlos y luchar- Le llego un golpe del bastón de Miroku.

-¿Podrías pensar con la cabeza y no con el orgullo por una vez en tu vida? Inuyasha debería pensar las cosas, sinceramente ¿Crees que les ganaras con esa apariencia?- Inuyasha guardo silencio.

-¿Que esperamos? Entremos y escondámonos hasta el momento indicado- Dijo Kikyou mientras todos menos Inuyasha asintieron con la cabeza y, cautelosamente, sin que nadie divisara ni un cabello de ellos, pasaron a la gran sala escondiéndose detrás de unos cuantos escombros y rocas.

-El olor es repugnante- se quejaba Shippo.

-Lo sé, es odioso- Seguía Shii.

-¿Donde tienen a Kiseki?- Preguntaba Kikyou.

-¡Jah! Hemos entrado a escondidas para nada, ni siquiera sabemos si estaba aquí - Dice Inuyasha de mal humor por lo que le había dicho Miroku.

-Cierra la boca y deja de quejarte- Le regañaba Miroku.

-No lo veo por ninguna parte- Decía Shii.

-Miren, tienen a la gente de la aldea- Indico Kagome- Seguro ellos los raptaban y los aldeanos han pensado que fuimos Kiseki y yo.

-Es lo más probable señorita.

-¿Que tendrán pensado hacer con ellos?- Se preguntaba Kagome.

-No tengo idea, pero no creo que sea de mucho agrado ¡Dios mío hay sangre por todos lados!- Decía Shippo en el hombro de Kagome.

-¡Ahí esta!- Habló Sango de repente, un poco acelerada indicando, todos se apresuraron a ver dónde estaba.

Y definitivamente no estaban muy lejos de ahí, así que escuchaban a la niña y a Kaien.

-Debemos ir por él- Decía Kagome poniéndose de pie, pero Kikyou la sujeta.

-Debes esperar, ese sujeto lo tiene aún tomado, si nos acercamos es probable que le haga algo, más cuando se ve inconsciente.

-Kikyou tiene razón Kagome- apoyo Sango.

Kagome respiro un poco fatigada al saber que no podría ir a ayudarlo, estaba más que preocupada al verlo en ese estado, ella sólo quería que esto pasara y él estuviera bien nuevamente. Luego comenzaron e escuchar la conversación.

-Dime por qué lo trajiste a él y no a ella ¡¿Por qué se les ha escapado?! ¡¿Por qué, por qué?!- Le gritaba la niñita histérica.

-Me dijeron que se les escapo porque uso una flecha mágica, tus hombres están muertos, luego de seguro escapo- Respondió Kaien sin alterarse.

-¡Esos hombres eran incompetentes! ¡No son capases ni de traerme a una mujer!

-Dijeron que este chico la llamo con el nombre de Kikyou- Los que se encontraba ocultos entendieron el punto de la conversación y se asombraron un poco.

-¿Kikyou...?- Repitió un poco suave- ¡¿Cómo puedo estar segura de eso?!- Le grito.

-No lo sé, es toda la información que te encontré. Y la razón por la que te traje al sujeto es porque de seguro debe servirte, dijeron que el chico se veía muy familiarizado con la mujer, podrías hallarla a través de él – Aconsejo con su mismo tono.

-Buen punto- Dijo calmándose- ¡Bien hecho mi querido Kaien-Kun¡ - Dijo con alegría- ¿Pero qué le has hecho?- Con un tono de tristeza mirando a Kiseki- Quizás el pobre ya no vuelva a despertar, realmente creo que te has excedido Kaien-Kun... – Decía con dulzura mientras él sólo la seguía con la mirada- Ahora no sé si despertara alguna vez...- Dijo la pequeña con un tono triste, luego se arrodillo junto a Kiseki y movió cuidadosamente su cabeza que ya había parada de sangrar- ¡OH! ¡Pero que contenta estoy! Es un demonio, muy lindo por lo demás- Dijo con una sonrisa- Así que no debe estar muerto, sólo debe estar inconsciente, un demonio como él no moriría tan fácil, así que lo podré usar para averiguar donde esta esa mujer...-Luego se puso de pie y hablo a Kaien- ¡Kaien-Kun! ¿Podrías conseguirme una buena porción de agua? Sucia o limpia me da igual, por favor Kaien-Kun – Pidió mirándolo con ternura, éste sólo asintió con la cabeza y llamo a un sujeto que se encontraba cerca, luego el sujeto se fue y la pequeña se quedó mirando a Kiseki con una gran sonrisa, luego volvió el otro sujeto con un balde de agua, se lo paso a Kaien y este se lo paso a la pequeña- Muchas gracias Kaien-Kun- Él sólo la miro mientras ella tomaba el balde – Kaien-Kun suelta su pie por favor- Él lo soltó con poca suavidad, la chica sonrío, miro de nuevo a Kiseki que se encontraba inconsciente y le tiro de una sola vez el agua sobre su rostro.

Kiseki reaccionó inmediatamente quejándose un poco en forma de tosidos y más tosidos por el agua, aparte de la paliza que le habían dado. Trato con sus brazos de levantarse, pero le costaba un poco, la cabeza aún le daba vueltas. Mientras que a Kagome y a los demás se les subió el ánimo al ver que Kiseki se encontraba con vida.

-¿Podrías ponerte de pie por favor?- Pidió la pequeña con una sonrisa en su rostro.

-¿Quién demonios eres tú?- Dijo Kiseki de mal humor aún entre tosidos, tratando de ponerse en pie.

-Mi nombre es Tamahe –Respondió aún sonriente. Kiseki al fin logro ponerse de pie sobándose la cabeza, la pequeña sólo lo miraba curiosa- Perdona a Kaien-Kun por lo que te hizo ¿Si? No volverá a pasar, siempre y cuando no te lo busques- Prosiguió con el mismo tono alegre.

Kiseki la miro extrañado luego miro de mala manera a Kaien- ¿Acaso es una amenaza niña?

-Podría ser que si...

Luego de esto Kiseki vio su mano y distinguió la piedra (La piedra que ella tenía y nombré anteriormente) la chica se percató de eso y luego se la guardo bruscamente en el bolsillo, miro a Kiseki de mala gana.

-No es educado mirar cosas ajenas, podrían decirte que tu intención es robarlo- dijo seria y Kiseki le respondió de mala gana.

-No es educado amenazar a las personas, podrían tomarte de malcriada- Fue su respuesta con una sonrisa sarcástica en sus labios.

Esto no le agradó mucho a Tamahe, pero siguió la conversación- Y dime... ¿Cuál es tu nombre?

-Que me dijeras el tuyo no quiere decir que te diré el mío- respondió con su misma risa sarcástica, mientras Kagome pensaba por su parte:

-Testarudo obstinado, se ha salvado de la grande y aun así la está provocando.

-¡No estás siendo educado!- Le regaño la niña

-No me interesa serlo- le dijo con dureza.

-Kaien...- susurro la pequeña y con gran rapidez este tomo a Kiseki de los dos brazos haciendo que se quedara fijo en su lugar sin poder moverse, Kiseki miro de mala gana, no le había gustado lo que pasaba- Muy bien, si no quieres decirme está bien, no me interesa mucho, pero lo que sí me interesa es otra cosa. Me dijeron que a la mujer con quien estabas la llamaste Kikyou ¿Es eso cierto? ¿Su nombre es Kikyou? – dijo seriamente.

-¡Que te parta un rayo!- Le escupió en la cara.

La chica lo miro de pésimo humor, luego pego una mirada a Kaien y éste apretó fuertemente a Kiseki, lo que por supuesto no le dolió poco.

-Tu respuesta me dice que es cierto... Bien ¿Kikyou se marchó o sigue aquí?

-¿Quién demonios te crees?- Estalló- Eres nada más que un entupido cadáver como todos los que están aquí, no se nota, pero tu aroma es igual de repulsivo que el de ellos, que te pongas un disfraz con ayuda de esa piedra no basta pequeña enana- dijo con su típico tono tan singular, pero la única respuesta que recibió de eso fue un nuevo apretón de parte de Kaien. Kiseki respiraba un poco agitado para aguantar el dolor.

-¡Dime donde esta! ¿¡Donde?! ¡Dímelo, ahora! ¡Dime donde esta Kikyou!- Le grito la niña.

-¡Púdrete pendeja de mierda! – Le escupe en la cara palabras que no fueron de su agrado.

-¡Tú serás el que se pudra!- Le devolvió el grito acompañado de una cachetada que hizo que su cara diera un pequeño giro, luego volvió a voltearla para mirarla con una cara triunfante y una risa maquiavélica- Ya verás que el único que se pudre eres tu- le dijo en susurro Tamahe, iba a darle la orden a Kaien, pero tan rápido como termino de hablar Kiseki dio un impulso con sus pies hacia atrás empujando con estos a Kaien, y, fue tanta la fuerza que deposito en este movimiento, que Kaien salió disparado hasta el rincón de la habitación, Kiseki aprovecho el impulso que se dio en Kaien para dirigirse hacia Tamahe, la toma del cuello y hace que se tropiece junto con él.

-Te dije que sólo te pudrirías tu…- Le dice Kiseki mientras la estrangula.

Ella casi se quedaba sin aire, pero lentamente dirigió su mano hasta su bolsillo, saca la piedra y con ella hace que éste salga disparado por una fuerza extraña y causa que se aleje de ella, Tamahe se pone de pie rápidamente.

-No lo creo...- Susurra esta.

Kiseki comienza a levantarse para ir tras ella nuevamente, pero al estar tan concentrado en ir por la niña, no se da cuenta que Kaien se le acerco rápida y peligrosamente, lo toma de la cabeza y le da un golpe en el estómago, volviendo a impulsarlo a unos cuantos metros dejándolo en el suelo retorciéndose y sin aire.

Continuara…

Espero que los capítulos hayan sido de su agrado, besos :)