Capítulo 14

Nota: Somos 2 autoras.

Tsubasa comenzó a llorar angustiosamente, se sentía culpable por lo sucedido.

Tsubasa(llorando): Si no me hubiese dejado vencer por Kanda, no habría acabado en el hospital y podría haberte ayudado. Ahora estás... estás...

De repente, Tocko recuperó el sentido y abrió un ojo después de escuchar lo que decía su primo.

Tocko: ¡Eh! Que aún estoy vivo. ¬¬

Tsubasa: ¡Aaahhh! ¡Tocko! ¡Estás vivo!

El muchacho se abalanzó sobre el lobo castaño para abrazarle, pero al hacerlo le presionó accidentalmente las heridas.

Tocko: ¡Aaayyy! Suéltame, que me duele.

Tsubasa: Uy, lo siento.

Natsuko se acercó a su sobrino para lamerle la cara.

Natsuko: Menos mal que estás bien.

Tocko: ¡¿Bien?! ¿A esto lo llamáis bien?¬¬

En un minuto llegaron Kin y Yuta, alertados por los aullidos de Natsuko. Tocko ya había recuperado su apariencia humana. Yuta corrió a abrazar al herido.

Yuta(llorando): ¡Tocko! Creía que te habían matado.

Kin: ¿Quién te ha hecho esto?

Mancha: Kanda le atacó a traición, y parece que no se cortó un pelo.

Yuta: Hay que llevarlo al hospital cuanto antes.

Kin cogió a Tocko y lo subió a su espalda. Al llegar, los médicos metieron al chico en el quirófano y después, una enfermera fue a avisarles de su estado.

Enfermera: Está muy grave, tiene numerosos cortes profundos por todo el cuerpo, un brazo roto y ha perdido mucha sangre.

Yuta: ¿Pero se pondrá bien?

Enfermera: Sí, no se preocupe. Le vamos a coser las heridas más profundas y le vendaremos el brazo. Aunque tendrá que quedarse aquí un par de meses para recuperarse completamente. Pero, ¿qué fue lo que le hizo acabar de esa manera?

Tsubasa: El mismo perro que me atacó.

Enfermera: Entonces llamaremos a la perrera y a la policía, si ese perro ataca de nuevo, podría ser fatal.

Kin: Gracias por todo.

Cuando la enfermera se marchó, Tsubasa llamó a Sanae y a los amigos de Tocko, entre ellos a Yuri. Poco después, los médicos permitieron que entraran a verle. Cuando todos hablaron con él, Yuri les pidió que les dejaran a solas. Tsubasa, curioso, miró por la pequeña abertura de la puerta, que había quedado medio cerrada. Desde allí pudo escuchar la conversación de su primo y Yuri.

Yuri: ¡¿Pero tú te has vuelto loco?! ¡Kanda por poco te mata! Te pedí que dejases de pelear con esos lobos.

Tsubasa se quedó de piedra al escuchar eso.

Tocko: Me atacó a traición, no pude hacer nada.

Yuri: ¿A traición?

Tocko: Sí, pensaba ir a verte, cuando ese animal me atacó por el camino.

Yuri: ¿A verme, otra vez? ¿No te bastaron las citas de antes y las noches de luna nueva y lluvia?

Tocko(colorado): Pues no, cariño. No puedo estar un minuto sin ti.

Yuri: Eres un caso perdido.

Los jóvenes se besaron apasionadamente, mientras Tsubasa los observaba con la boca abierta.

Yuri: Pero no vuelvas a pelear, ¿vale? No quiero perderte.

Tocko: Tranquila, esos lobos no pueden conmigo. Además, estoy pensando en sentar la cabeza y formar una familia contigo, lejos de los Kanda.

Yuri: Te amo.

Tsubasa sonrió, orgulloso de su primo. Ningún Kuroichi se había marchado de Shikuoza para hacer su vida, debido a la guerra que tenían con los Kanda. Tocko sería el primer Kuroichi en renunciar a las luchas y vivir en paz. Al caer la tarde, Tsubasa se fue con Sanae al parque y se sentaron un banco.

Sanae: No me puedo creer que Kanda sea tan canalla.

Tsubasa: A mí no me sorprende mucho, ese lobo es capaz de todo con tal de hacerme sufrir.

Sanae: ¿Pero no es consciente de que estuvo a punto de matar a tu primo?

Tsubasa: Kanda no tiene escrúpulos, nunca llegó a matar a nadie pero desde que se obsesionó contigo creo que no le queda ni pizca de juicio.

Sanae: Es mi culpa, Tsubasa. Por mi culpa Kanda os está haciendo todo esto.

Tsubasa: No, cielo. No es culpa tuya, ese lobo está loco, no es consciente de que al ser un animal no se puede emparejar con un humano. Y pensar que a su madre le pasó lo mismo con mi padre.

Sanae: ¡¿Con tu padre?!

Tsubasa: Sí, pero mi madre le dio su merecido. Desde entonces no se ha vuelto a acercar a nosotros.

Sanae: Es increíble.

Tsubasa: Ya lo sé, yo también me quedé a cuadros cuando me lo contó mi madre. Así que no te preocupes, si ella pudo con la madre de Kanda, yo podré con Kanda.

Sanae: Sé que podrás.

Los chicos se besaron tiernamente y después se abrazaron durante un largo rato.

Pasaban las semanas y Kanda no volvió a atacar a nadie, algo que extrañó a Tsubasa, además, desapareció del instituto sin avisar y tampoco aparecía por las calles. Mientras, Tocko se recuperaba notablemente, aunque poco a poco, y recibía visitas diariamente, sobre todo de Yuri. Tsubasa iba ganando todos los partidos de la liga escolar de su país y todas las tardes quedaba con Sanae para pasear. El chico era feliz durante ese tiempo de paz, lo único que le preocupaba era el extraño comportamiento de Kumi hacia él, la loba no dejaba de hablarle con voz amable y de hacerle tantos favores como podía, pero Tsubasa decidió no prestarle mucha atención a aquello pues quería disfrutar de la ausencia de su mortal enemigo para descansar después de tantos sustos. Al final, cuando Tocko se recuperó del todo y pudo salir del hospital, empezaban las vacaciones de Navidad. Esa época les encantaba a Tsubasa y a Tocko, ya que siempre jugaban a tirarse bolas de nieve y revolcarse en ella(con su forma de lobo). Aunque ese año no jugaban tanto como antes, porque pasaban casi todo el tiempo con sus respectivas novias.

Al llegar el Fin de Año, Tsubasa llamó a Sanae para que fuera con él a su fiesta del Año Viejo. La chica preguntó a sus padres si le dejaban ir.

Padre: Está bien, porque vayas un año a celebrarlo a casa de un amigo no pasa nada, pero te quiero aquí antes de las 24: 40.

Sanae: Gracias, papá.

Sanae les dio un beso de agradecimiento a sus padres y subió a su habitación para arreglarse. Kunichi la siguió.

Kunichi: ¿ Vas a ir a casa de tu novio?

Sanae: Sí, ¿por qué?

Kunichi: No sé, a lo mejor os besaréis.

Sanae: Por favor no le digas nada a papá ni a mamá.

Kunichi: Tranquila, no diré nada. Pero...

Sanae: ¿Qué quieres?

Kunichi: Quiero un coche teledirigido, de esos que están de moda.

Sanae: ¡¿Sabes cuánto cuesta uno de esos trastos?!

Kunichi: Vale, entonces veremos como se toma papá lo de tu novio.

Sanae: Está bien, está bien. Te compraré ese coche.

Kunichi: ¡Bien!

Al llegar la noche, Sanae se despidió de su familia y se dirigió a la casa de Tsubasa. La luna estaba cubierta por una gruesa capa de nubes cargadas de nieve, esa noche los Kuroichi no se convertirían en lobos. Cuando la chica llamó al timbre, Tsubasa abrió la puerta.

Tsubasa: Hola, cariño. ¿Vienes bien abrigada?

Sanae: Sí, ¿por qué?

Tsubasa: Porque tenemos que andar bastante para llegar a la fiesta.

Sanae: ¿Eh?

Tsubasa: Ya lo comprenderás cuando lleguemos.

Tsubasa y Sanae comenzaron a caminar por las calles cubiertas de nieve.

Sanae: ¿Y tu madre?

Tsubasa: Está en la fiesta. Era una de las encargadas de prepararla.

Pronto llegaron al límite de la ciudad con el bosque, y se adentraron en él. Sanae se extrañaba por la ruta que seguían, pero no dijo nada. Al llegar a un claro, la chica se quedó alucinada.