Capítulo 13
"Tú te lo buscaste por haberme espantado así," le dijo la pelirroja a su novio que estaba sentado al pie de la cama mientras le limpiaba la sangre seca de su ceja derecha con un pedazo de algodón con alcohol. Con su mano izquierda el inventor sostenía una bolsa con hielo sobre su ojo izquierdo, y con su mano derecha mantenía una segunda bolsa de hielo sobre su ingle. "La próxima vez que me hagas esto, Stark, te voy a agarrar a batazos."
"Estos golpes se sintieron como batazos, Pepper." Le contestó Tony a la pelirroja mientras apuntaba hacia el destapa caños partido en dos sobre el piso. "Espero en verdad que de perdido lo hayas lavado antes de atacarme con él."
"Para lo que importa. Aun así lo rompiste." Le dijo la chica y tomó un paso hacia atrás para tirar el algodón en el bote de basura más cercano. "Ahora que lo pienso, debería de haber remojado el destapa caños en la baño antes de partirte la cara con él. Te lo mereces."
"No pensé que fueras tan fácil de asustar, Pepper. Y definitivamente no pensé que pudieras usar un destapa caños como un arma casi mortal." Cansado de sostener la bolsa de hielo sobre su ojo, el genio la alejó de su cara. Pepper suspiró irritada y le presionó la bolsa de hielo sobre su ojo otra vez.
"Déjala ahí o se te va a poner peor el ojo," le ordenó. "¿A qué horas llegaste?"
"El paquete," dijo Tony al mismo tiempo que se recostaba sobre el colchón. "Tu papá sabe que estoy aquí hoy y mandó la crema conmigo."
"¿Hoy?" Preguntó la chica con un tono de decepción. "¿No te vas a quedar todo el fin?"
"Si, si me voy a quedar," le contestó. "Pero no le quise darles ideas a tu papá o al mío de que me estoy quedando contigo aquí."
"Tony, tu papá tiene un doctorado y mi papá trabaja para el FBI. Y te vieron mirándome las piernas en el hospital. Estoy segura de que se darán cuenta de todas maneras."
"No te estaba mirando las piernas, solo la herida, Pepper. ¿Qué me crees? Además, en cuanto vean lo que me hiciste de seguro les voy a dar lástima. Ya se enterarán que me mantendrás en línea."
Pepper rodó los ojos y se subió a la cama para acostarse de lado junto a él. Los ojos del científico estaban cerrados, y si su mano derecha no se hubiera separado de la bolsa de hielo para buscar la mano de su novia, Pepper hubiera creído que Tony se había quedado dormido como por arte de magia.
Viendo sus estragos, la chica le ayudó en su misión de tomarle la mano y entrelazó sus dedos con los del joven. Tony acercó la mano de la joven a sus labios y besó sus dedos delicadamente antes de hablar de nuevo. "Sin contar la bienvenida tan agresiva que me diste, estoy contento de estar aquí contigo, Pep."
"No hubiera sido agresiva si me hubieras dicho que ya estabas aquí, como cualquier otra persona normal hubiera hecho al llegar."
"No podía anunciarme," le alegó. "Usé el modo sigiloso para que nadie se dé cuenta de que estoy aquí."
"¿Quieres decir que no se te ocurrió hackear las cámaras del pasillo con Extremis?"
"¡Ah, demonios!" Tony dijo al darse cuenta de que la idea de Pepper era más sencilla, y su frustración causó que la pelirroja se riera a carcajadas. "Bueno," continuó Tony. "Esta será una de las historias que les podemos contar a los nietos, ¿verdad? ¡Hey, niños! ¿Recuerdan la vez que tu abuelita me partió el hocico con un destapa caños? ¡Jajajaja!"
Cuando Pepper se quedó muda y su mano en la de Tony se puso rígida, Tony abrió su ojo bueno y vio la cara de sorpresa en la joven. El chico frunció el ceño aún más cuando Pepper lo miró con una cara difícil de leer, y más confundido se sintió al no entender que era lo que estaba pasando. "¿Qué rollo, Pepper? ¿Por qué me ves así?"
Pepper se alejó de él y se sentó sobre el pie de la cama, viendo hacia todos lados menos hacia él, temerosa de que el chico viera que sus mejillas se empezaban a sonrojar. "No es nada."
"¿Cómo que no es nada? ¿Dije algo malo?" Le preguntó y se sentó sobre la cama, aun deteniendo la bolsa de hielo sobre su cara y viendo con un ojo la espalda de la pelirroja. "Pepper, ¿te insulté o algo? ¿Qué fue lo que dije?"
"Tú…uhm…dijiste…nietos," le dijo Pepper, casi susurrando la palabra prohibida.
El ojo de Tony miró al techo mientras repetía en su cabeza lo que acaba de decir, y en un instante él también sintió su cara sonrojar. "Uh…si…supongo que eso fue lo que dije…" Se aclaró la voz. "Eso, ¿te molestó?" Le preguntó con un poco de vergüenza.
"No," le respondió casi de inmediato pero sin aun verlo a la cara. "Solo me sorprendió."
"Oh, ya veo," dijo Tony y fijó la mirada sobre su regazo por unos segundos antes de quitarse la bolsas de hielo de encima. Se levantó de la cama y camino a un lado de una Pepper cabizbaja, dirigiéndose al cuarto de baño. Ya adentro dejó las bolsas sobre el lavabo para que el hielo se derritiera y regresó al cuarto principal. Ya para este momento Pepper se había levantado de la cama y estaba actualmente recogiendo el desorden que había dejado cuando había querido escapar del fantasma.
"Déjame ayudarte," le dijo el inventor y empezó a levantar las cobijas y almohadas que estaban en el piso. Pepper no se reusó a recibir su ayuda pero si frunció el ceño cuando vio que el ojo izquierdo del científico se había empezado a inflamar.
"Lo siento, Tony," le dijo mientras sus manos le rodeaban la cara. El genio sonrió sinceramente y puso sus manos sobre las de ella para mantenerlas sobre su rostro, y un segundo después se agachó y besó la frente de Pepper.
"Mañana ya no estará inflamado, ya lo veras."
"¿Extremis?"
"Sip. Además, me lo merezco, ¿verdad?"
"Un poquito, sí."
"Entonces no te me agüites, Pep. No estoy enojado. De hecho, estoy feliz de estar aquí contigo."
"Yo también estoy feliz de que estas aquí."
Entre ellos hubo un corto momento de silencio en el que con cada señal de confianza en los ojos de Pepper hacia él, el genio se daba más asco consigo mismo al recordar la mentira que estaba viviendo con ella. Finalmente no pudo sostenerle la mirada por más tiempo y suspiró. "Tu papá mandó más cosas para tu pierna. ¿Dónde quieres que las guarde?"
"Oh, aquí," dijo la chica y caminó hacia su closet para sacar de nuevo el botiquín de primeros auxilios. "Tuve que esconderlo de la bruja. Creo que ha estado revisando mis cosas."
"¿Por qué piensas eso?" Preguntó el genio de su posición cerca de la cama de Sandra donde tenía su maleta.
"Porque ha estado revisando mis cosas," repitió Pepper con una sonrisa de decepción. "Me encantaron las flores, pero solo le dieron más razones para fastidiarme,"
"¡Ah, rayos!" El inventor pateó la cama de la arpía mientras sacaba de su maleta los encargos de Virgil. "Lo siento, Pep."
"Meh," encogió los hombros la chica y caminó hacia el científico para tomar los materiales médicos de sus manos. "Pronto se enteraría, ¿no lo crees? Además, no tiene idea de que es contigo con quien estoy saliendo. Piensa que eres un jorobado, tuerto y deforme."
"¿Un jorobado, tuerto y deforme? Pues no anda tan mal la bruja, ¿verdad?" dijo el chico con una risa burlona al apuntar a su ojo inflamado. Pepper se empezó a reír con él mientras regresaba la caja al closet con los encargos de su papá ya guardados, y cuando se dio la vuelta para ver a Tony, el chico estaba a menos de un metro de ella.
"¿Es ese mi nuevo pod?"
Tony asintió con la cabeza y le ofreció el aparato que ella inmediatamente tomó de sus manos con delicadeza. La chica luego le dio una sonrisa de agradecimiento al joven y cuando miró la pantalla del pod, casi se le caía la quijada al suelo.
"Es…es esto…si es…"
"Los esquemas preliminares del Stark Solutions X-51 Armadura Sigilosa, versión 2.0." dijo el chico renuentemente. "También conocida como Rescue: Mark II."
"Pero…pero tu dijiste que…"
"Y lo dije en serio," confirmó. "Y aún estoy en contra de ello, pero no te puedo dejar sin ninguna defensa, ¿verdad? La ciudad sabe que estas aquí, así que van a esperar que aparezcas de vez en cuando. Además, sería un completo idiota si dejara a mi novia sin algo que la mantenga segura cuando no estoy yo a su lado…o cuando patanes la obligan a usar el modo sigiloso de su armadura para esconderse de ellos."
Le tomó a Pepper un segundo en entender lo que acababa de decir el genio, pero cuando lo hizo casi se la caía el teléfono de las manos. "Tony…yo…lo puedo explicar. Roel, él…"
"Se trae algo entre manos," dijo Tony con una cara de disgusto. "No sé todo lo que pasó, pero al ver el video de tu casco cuando estaba revisando los archivos de la pelea me di cuenta de que sea lo que sea, no es bueno. ¿Por qué no me dijiste que alguien te estaba siguiendo?"
"Pues…lo que pasó fue que…yo…pues…" Pepper suspiró y vio hacia el suelo. "Mira, mejor vamos a sentarnos, ¿sí?"
Tony asintió con la cabeza y siguió a Pepper a la cama. Los dos jóvenes se sentaron juntos sobre la cabecera de la cama, sus hombros tocándose el uno al otro y sus espaldas recargadas sobre la pared. El lado izquierdo de Pepper daba hacia la mesita de noche, y el lado derecho de Tony daba hacia el closet de Pepper. Por la mayor parte del tiempo, Tony escuchó pacientemente la explicación que Pepper le estaba dando acerca de cómo había conocido a Roel.
Mientras Pepper le relataba la historia, Tony tomaba notas en su pod y ajustaba los esquemas de la armadura de Pepper para reforzarla y agregarle otras funciones que podrían ayudarla con los problemas en la escuela. De vez en cuando el genio hacia preguntas acerca de algunos detalles de su encuentro con Roel, y en base a las respuestas el inventor regresaba al diagrama de Rescue y agregaba más notas sobre él.
"Así que esta mañana," dijo la pelirroja. "Fui a la oficina del Decano del Cuerpo Estudiantil a levantar un reporte – por si las moscas, ya sabes. Y ¿sabes qué? Resulta que Roel sí es alumno de Berkeley pero no de mi especialidad. Él está sacando una licenciatura en Educación Física. Sus clases no son de este lado de la escuela, y su dormitorio tampoco está por aquí."
"Ya veo," dijo el inventor mientras continuaba colectando información del tipo. No había sido difícil encontrarlo usando el video y la voz que había quedado grabada en el video de Rescue. En solo unos segundos Tony había encontrado hasta la dirección del sujeto en cuestión, y si no fuera porque Pepper estaba a su lado, Tony ya hubiera ido a buscarlo para tener una charla no muy agradable con el fulano deportista. "Si se te vuelve a acercar…"
"Tu harás nada," le dijo Pepper en un tono serio al verlo directamente a sus ojos azules. "Yo puedo encargarme de él. No es un terrorista. Yo le puedo poner alto a lo que sea que se trae entre manos, y tú no tienes por qué ensuciarte las manos."
Tony respiró fuertemente por la nariz para calmar su enojo. Sus ojos luego cayeron sobre la pierna lastimada de Pepper y la observó sin decir nada por unos momentos hasta que sintió la mano de Pepper sobre su rostro para obligarlo a que la viera a la cara. "No hay razón para que te metas en problemas por mi culpa, en especial cuando algo no sale como se había planeado, Tony. No es tu responsabilidad arreglar mi vida cuando algo malo pasa. Yo no me hice tu amiga o tu novia para que las cosas fueran fáciles para mí. Estoy contigo porque quiero estarlo, porque te quiero así como eres, y espero que tú también me quieras así como soy."
Aunque sus palabras habían tenido el propósito de alentar al joven, en realidad le habían causado que el puñal corroído de la culpabilidad que cargaba consigo mismo se empujara más hacia dentro de su corazón. Él sabía que aunque él no hubiera cometido ese error estúpido meses atrás, los eventos que ocurrieron después aun hubieran pasado. Él no hubiera hecho nada diferente. Aun hubiera estado a su lado, y su corazón aun hubiera palpitado más fuerte cuando la tenía cerca. Sus manos aun hubieran deseado tocar su piel, y sus labios aun morirían de antojo al probar la boca de la pelirroja. Él aun le hubiera confesado que la quería, y aun hubiera hecho todo lo necesario para mantenerla segura.
Sin embargo, él también estaba consciente de que cuando su pelirroja se diera cuenta de la verdad, nada de esto le importaría a ella. La chica se enfadaría con él y probablemente le gritaría de la misma forma que lo había hecho él a ella en el hospital, y la pelirroja tendría la razón de hacerlo – aún más que él. Su única esperanza era que después de que su ira cayera sobre él y que ella se diera cuenta que él se sentía extremadamente apenado por lo que había hecho, que al final de todo aun lo perdonara y no lo dejara solo con su soledad…
…él solo rogaba que ella hiciera lo mismo que siempre había hecho cuando él la decepcionaba: quedarse con a su lado sin importar las bobadas que causaba él.
