CRUZ DE HIERRO
Capítulo 14.
Agosto 19 de 1941
Querida madre:
El motivo de la presente es para comunicarte que me encuentro bien y muy feliz acá en Alemania, claro, algo triste porque no me encuentro cuidando de ti en estos tiempos tan difíciles como son los de esta interminable guerra, pero aún así estoy satisfecho conmigo mismo. Partí de Japón con una visión algo diferente del poderoso Reich germano, pensaba que sus ingenieros eran unas verdaderas eminencias en cuanto a tecnología se refiere, pero en realidad los japoneses no tenemos nada que envidiarles a estos individuos.
Conocí al famoso Tank-san, el diseñador de Focke-Wulf, perdón madre se me olvidaba que tú no sabes mucho sobre aeronáutica, trataré de resumir lo que he dicho. El señor Tank, es famoso aquí en el Reich por ser uno de los diseñadores de los cazas alemanes más poderosos que ellos manejan para los combates de la fuerza aérea. Sin embargo, al mencionarle al ingeniero que algunos de sus modelos son superados por los norteamericanos pareció enfadarse conmigo, ¡yo qué iba a saber que el señor no acepta una crítica constructiva!
También he conocido a otras personalidades de este país, uno de ellos es un Capitán germano con quien actualmente estoy pasando unos días en su ciudad natal, puesto que los británicos se encuentran bombardeando puntos importantes del Reich y no puedo volar de regreso a casa prontamente. En lo que el ataque merma, permaneceré con este muchacho unos días en su viñedo en Sajonia, la ciudad de donde él viene. El nombre de este individuo es Kruger Nat, es un hombre de alrededor de unos veintiocho años, es algo joven para ser un Capitán, pero sin duda es uno de los pilotos más reconocidos de la fuerza aérea o al menos así lo describió el señor Tank.
De Kruger-san sólo puedo asegurarte una cosa, si bien no pude comprobar que era el piloto experto que se dice, sí puedo comentarte que es el bebedor de cerveza más grande de Alemania. La cerveza es el licor de los germanos, según Kruger-san la cerveza baviera es la mejor. Yo probé un poco de su bebida típica, debo admitir que el sabor es un tanto diferente al de nuestro sake, pero sin duda tiene un sabor muy particular. No es algo que yo haya encontrado fascinante pero tampoco era algo desagradable, aunque el dolor de cabeza que tuve fue tanto peor.
Kruger-san es un hombre muy popular aquí en Alemania, me llevó a un burdel y aparentemente todas las chicas lo conocían... ¡Ah! Pero supongo que esto es algo que no quieres saber de tu hijo, ¿verdad madre? Te aseguro que me he portado como un caballero, el Capitán y yo no pasamos de platicar con las anfitrionas e invitarles algunos tragos mientras nos acompañaban en este lugar. Algo tomados le comenté al Capitán que su hermana menor era muy hermosa, le pregunté si estaba comprometida con algún militar o inversionista germano. Kruger-san dijo que en su país los matrimonios se arreglaban pero sólo en las altas esferas, en las demás por lo general casi no se manejaban los compromisos matrimoniales como en Japón.
Cuando noté que el Capitán estaba algo más tomado que yo, le pregunté sobre Fujino-san, en cuanto me escuchó hablar sobre ella se tensó casi enseguida. En broma le dije que si ella era su prometida o su protegida, él sólo respondió que ese asunto no me incumbía, puesto que él sólo estaba acatando órdenes de sus superiores. No muy satisfecho con su respuesta le insistí nuevamente, tratando de usar una táctica algo diferente, comenté que Fujino-san era una mujer muy guapa y delicada. El Capitán torció la boca y me contestó que sólo lo parecía, en realidad era un demonio con piel de mujer. ¡Vaya demonio! Respondí, pero Kruger-san no dijo nada más, sólo se limitó a seguir bebiendo algo taciturno.
No me considero un experto en la materia madre, pero creo que el piloto alemán está enamorado de nuestra compatriota, puesto que su rostro se ha puesto algo colorado y dudo mucho que sea efecto de la cerveza. Aunque me hubiese gustado seguirle preguntando a Kruger-san sobre su hermana menor, Alyssa, fuimos interrumpidos por los gritos de una de las chicas que se encontraba en la mesa contigua. Un rudo y peligroso soldado forcejeaba con una de ellas, parecía que se estaba poniendo algo grosero y la mujer no quería estar con él. Cuando levanté la vista el Capitán ya estaba frente al gorila, le advirtió que soltara a la chica o estaría en graves problemas. El individuo miró por debajo del hombro a Kruger-san y comenzó a reír, el Capitán le tiró un puñetazo al sujeto y es en ese momento cuando intervine en acción.
Dos sujetos se aparecieron de la nada y golpearon al Capitán, fue ahí cuando acudí a su rescate y gracias a las técnicas de defensa personal que el abuelo me enseñara pudimos defendernos de esos individuos sin ningún problema. Lo malo es que al ver pelea los demás parroquianos decidieron participar en el juego y se armó un verdadero zafarrancho, donde hubo golpes, botellazos, gritos y hasta un tiroteo. Kruger-san estaba bien tomado puesto que empezó a disparar su 9mm para amedrentar a sus oponentes. Hay que reconocer que el piloto tiene buena puntería, puesto que aunque estaba ebrio, logró disparar justo en donde quería a sus agresores, claro, sin hacerle daño a nadie.
Pero he olvidado el objetivo de esta carta madre, sólo quería que supieras que la estoy pasando bien, llevo una buena alimentación, como has de haber notado hago ejercicio regular y llevo una vida sana y honorable. Espero que te encuentres bien y prometo que pronto tendrás noticias mías.
Kuga, Kenji
Dicen que todo cambio es bueno, para mí ese dicho es pura basura, todo es diferente para mí ahora y no le encuentro nada de bueno. Era mucho más feliz hace algunos meses, cuando tuve la oportunidad de conocer a la mujer más grandiosa de todo Japón, cuando tuve la oportunidad de volverla a ver y también de gozar nuevamente de su compañía. Fujino Shizuru, es el nombre de la joven que cautivó mi atención y protagonizó la gran mayoría de mis sueños desde el primer momento en que le vi. Tenía quince años en ese entonces, y desde entonces, supe que la quería a mi lado para siempre. ¿Pero como una adolescente podría saber lo que quería a esa edad? Lo ignoro, sólo sé que el único motivo para ignorar los constantes desplantes de mi padre y sus futuras humillaciones, fue la idea de volver a toparme con aquella diosa de ojos escarlata.
La Shizuru que yo recordaba era un poco diferente a la actual, pero sólo un poco. Con su uniforme escolar, una sonrisa muy practicada y ese aura que cargaba un 'yo lo puedo todo'. Se acercó a mí en cuanto me vio herida, aunque no supo que estaba curando a una mujer hasta que me descubrí el rostro para que se diera cuenta. En cuanto nuestros ojos se reflejaron entendí lo que era el amor a primera vista, desde ese día tengo a Shizuru muy grabada en mi mente. Cuando le volví a encontrar Shizuru ya era una famosa modelo, aún tenía esa aura, aún tenía la sonrisa, pero también cargaba con un cierto aire de soledad. Averigué todo de ella para acercarme sin ser muy obvia, ingresé a la empresa de su padre gracias a ciertos contactos que tenía en mi universidad. No pasó mucho tiempo cuando nos volvimos a ver en la empresa del papá de Shizuru, aunque ella no me reconoció, debe haberse sentido nuevamente atraída por mí, tal y como lo hiciera en aquella ocasión.
Lo único que no me gustaba de todo el asunto es que Shizuru era demasiado superficial, había olvidado aquella gentileza con la que se me presentara en aquel día para convertirse en una mujer demasiado agresiva para mi gusto. Su posición fue la misma en todo momento, su lenguaje corporal me indicaba un claro y evidente deseo de poseerme pero nada más. A Shizuru no le interesaba algo más conmigo, mientras ella se pusiera en ese plan yo no podría entregarme a ella, no era lo que yo quería. Aún así, jugué su juego muchas veces, ella llevaba la parte activa de nuestro cortejo, mientras que yo sólo me daba a desear. Me planteé en muchas ocasiones la idea de que algún día ella se fastidara de este juego en el que nos encontrábamos para finalmente darse por vencida y buscar un nuevo reto. Pero en el fondo, yo sabía que el orgullo de Shizuru no le permitiría rendirse sin obtener su objetivo, el cual era llevarme a la cama y punto.
El problema es que mientras más tiempo pasaba con Shizuru, más me gustaba, más me sentía atraída hacia ella. Un día no pude evitarlo más, le confesé mis intenciones y ese fue mi gran error. Esa equivocación me costó años y años de espera para al final quedarme con nada. Tuve que arrollar mi cola y buscar al idiota de mi padre para trabajar con él y desaparecer por completo de la faz de la Tierra. Debo reconocer que en realidad no la he pasado tan mal, aquí en Norte América me he desempeñado bastante bien, una vez dominado el idioma mi trabajo se ha vuelto más sencillo. El dirigir ciertos proyectos en las fábricas de aquí se ha hecho una labor bastante sencilla, realmente esto es algo que traigo en la sangre, este es mi lugar.
En la fábrica conocí a una mujer bastante singular, su nombre es Suzushiro Haruka, hija de un inversionista japonés de la Toyota. Vino en representación de su padre Suzushiro Katsuaki, aunque su labor es más bien diplomática en realidad no está del todo desinformada en cuanto a la producción y diseño de nuevos modelos de vehículos. Hemos hecho buenas migas, ella siempre me habla de su 'mejor amiga', con quien lleva una relación de diez años. No pude evitar sentir algo de envidia en cuanto escuché eso, aunque cuando vi la foto de la susodicha tuve que morderme la lengua para no reírme. Era garrafalmente opuesta a Suzushiro-san, menuda, intelectual, de proporciones poco generosas y aún así, juntas se veían bien.
Me cuestioné en ese momento, si me hubiesen retratado con Shizuru, ¿me vería mal a su lado? Shizuru era una modelo, acostumbrada a posar y a modelar para las cámaras, nació para ello, su belleza era natural. Jamás me he considerado atractiva, es decir, incluso Shizuru me confundió con un hombre en cuanto nos conocimos. Aún así, sé bien que a Shizuru yo le gustaba, sólo que no lo suficiente, nunca fui lo suficientemente buena ante sus ojos para merecer el honor de su compañía, creo que esa ha sido la historia de mi vida. Jamás he sido lo suficientemente buena en algo como para mantenerme en esa línea.
Absorta en la inmensidad de mis pensamientos no me di cuenta de que había soldado en el chasis de un motor en el que estaba trabajando, el kanji de Shizuru. Sólo Suzushiro-san pareció notar que el 'garabato' era en realidad un nombre, una vez reparado mi error decidí tomar un descanso para despejar mi mente un rato. Suzushiro-san me acompañó y ahí comenzó a instigarme para averiguar sobre el nombre que había escrito sin pensar, en el chasis del motor. Por supuesto que no le respondí, no sentía deseos de hablar con nadie sobre lo ocurrido y aún así ella insistió. Me mencionó el hecho de que ella tenía una amiga en Tokyo que se llamaba igual, me dijo que yo debía conocerla también, puesto que se le apodaba como Miss Japón en sus inicios como modelo.
¡No puede ser, pero qué chico resulta ser el mundo! Suzushiro-san me comentó que su novia trabajaba como representante de esta mujer y que se veían ocasionalmente. Ahí fue cuando caí en el juego de Suzushiro-san, cuando notó mi repentino interés en su historia supo de inmediato que la Shizuru que tatué en el motor era la misma de la que ella hablaba. Entonces se refirió a mí como la delincuente, quien había ocasionado un súbito cambio de humor en la famosa modelo Fujino Shizuru, haciéndola actuar erráticamente desde hacía ya un par de meses. ¿Shizuru tenía problemas? No quise seguir escuchando más, si Suzushiro-san continuaba seguramente iba a regresar corriendo a los brazos de Shizuru y no se lo merecía. Pero no pude evitar seguir oyendo más de ella, qué hacía, con quien salía, qué había sido de su vida. Suzushiro-san me invitó a regresar con ella a Japón, dijo que me tomara unos días para aclarar mis ideas, propuesta que acepté con una condición... Quería ver una vez más a Shizuru.
Agosto 23 de 1941
Aún no he recibido noticias del Luftwaffe, mientras no reciba instrucciones del operativo al que seré enviado dentro de unos días no puedo moverme del viñedo. Eso significa que tendré que pasar más tiempo con mamá, quien ya comienza a fastidiarme, me tiene de un lado a otro y no me da vida, ¿acaso eso es tener una madre? Lo había olvidado por completo, puesto que hace diez años que no pasaba tanto tiempo en casa. Cuando podemos Kuga y yo salimos de juerga y nos escapamos a beber a alguna taberna, pero últimamente Kuga y Alyssa son inseparables y él tiene otros intereses. Le he pedido a Shizuru que me acompañe al pueblo pero desde 'ese día' Shizuru no me habla; no la culpo, después de todo se siente traicionada porque no le dije la verdad desde el inicio.
Aunque comprendo parte de su molestia pienso que está exagerando las cosas, no veo por qué me ignora con tanto desdén y no me habla desde ese día. Lo que es peor, desde que me dieron el botellazo aquel día en que me fui con Kuga al kabarett, está todavía más insoportable. Es como si le hubiera traicionado o hecho alguna ofensa imperdonable, ¡pero qué le pasa a esta mujer! Ni a mi madre le permito tantas consideraciones y ella me está haciendo el papel de mujer despechada a mí, ¡a mí! El Hauptmann Kruger, quien ha derribado aviones británicos desde que era un simple Flieger, un peón a quien nadie daba ni cinco céntimos por él cuando entró a las fuerzas básicas.
Pero me he salido del tema, creo que lo más importante aquí es hablar con ella para que no hayan más malentendidos entre nosotros, de lo contrario puede ser malo para mí si Shizuru habla de esto con alguien. En cuanto tuve la oportunidad me acerqué a Shizuru y le pedí que me prestara un minuto de su atención, como estábamos cerca de los demás ella no pudo negarse, así que me la llevé a un sitio apartado de la familia para hablar más tranquilamente.
- "Shizuru-san, creo que ya va siendo hora de que hablemos seriamente sobre lo que mi madre jamás debio contarle"
- "Hauptmann, si tiene miedo de que le cuente a sus superiores o incluso a mi propio padre sobre su verdad, quédese tranquilo, no diré nada"
- "Se lo agradezco"
- "¿Es todo?"
- "Pero no comprendo por qué sigue tan enojada"
- "No estoy enojada"
- "A mí me parece que sí"
- "He dicho que no"
- "Entonces supongo que no tendrá incoveniente alguno para salir conmigo al pueblo"
- "Eso sí que no"
- "¿Pero por qué no?"
- "Usted lo que quiere es acallar los rumores de su homosexualidad exhibiéndose conmigo en todas partes para que le vean andar con una mujer"
- "¿Ah?"
- "Por eso no se mueve de los burdeles, para aparentar algo que no es..."
- "¿Shizuru-san sabía usted que las leyes acá en el Reich son algo especiales para los homosexuales?"
- "Qué quiere decir"
- "Hay un artículo en el código penal del Reich, el 175, que prácticamente castiga cualquier acto reñido en contra de la moral de este gobierno. Va desde actos homosexuales, prostitución, hasta relaciones sexuales con menores de 21 años..."
- "Ara"
- "A los hombres que se les descubre cometiendo actos en contra del código 175, se les marca un triángulo rosa y son enviados a un campo de concentración en donde si no mueren torturados con seguridad morirán por las malas condiciones de esos lugares. Me atrevería a decir que se les trata todavía peor que a los judíos"
- "Pero el Capitán no es un hombre..."
- "No quiero ni imaginar mi castigo en cuanto se enteren del engaño que he cometido"
- "Yo ignoraba todo eso..."
- "Lo sé, aunque ha sido culpa mía desde el inicio, debí haberle dicho la verdad para evitar un malentendido. Le suplico que perdone a mi madre si le ha molestado de alguna forma, ella sólo lo hizo para protegerme"
- "El Capitán no tenía por qué decirme..."
- "Algo más Shizuru-san, cuando le pedí que me acompañara al pueblo no ha sido para exhibirme con usted para probarle algo a los demás, sólo quería pasar un rato agradable antes de que regresemos al Luftwaffe en donde ya no podremos tener las mismas libertades que ahora"
- "Hauptmann yo..."
- "Kruger, pero también puede llamarme Nat si gusta..."
- "Nat"
Un estruendoso sonido interrumpió nuestro agradable momento, no me había dado cuenta de que el cielo estaba negro de tantas nubes cargadas de lluvia, pronto comenzó a lloviznar y lo que empezó con algunas gotas se convirtió en una poderosa tormenta. Tomé de la mano a Shizuru y comencé a correr rumbo al granero, en donde se encontraba uno de los aviones que solía pertenecer a mi difunto padre. A pesar de que no me pareció que estuviésemos mucho tiempo expuestos a la fuerte lluvia, nuestras ropas quedaron mojadas en ese corto lapso. El vestido que Shizuru usaba se encontraba empapado, permitiéndome ver todas sus formas en ese apretado y sellado atuendo; decidí acabar con ese embarazoso momento cediéndole mi camisa de uniforme, puesto que la chamarra que llevaba encima mantuvo seca la camisola.
- "Quítese el vestido Shizuru, si continúa así pescará una pulmonía"
- "Ara, Nat quiere verme desnuda"
- "Tome mi camisa y déjese de payasadas Shizuru-san"
- "Ha recuperado su mal humor"
- "Y usted su singular carácter..."
- "Entiendo que seamos mujeres y eso pero preferiría que el Capitán se volteara mientras me cambio de ropa"
- "Comprendo"
Permanecí de espaldas a Shizuru mientras se despojaba del vestido de lino que se encontraba mojado, me apoyé en el avión en lo que ella se ponía mi camisola. Desde donde estaba podía escuchar con claridad todos los sonidos que ella hacía al quitarse una ropa para quedar vestida solamente con la camisa del uniforme; debo reconocer que la imaginación es poderosa y muy mala consejera. Shizuru me indicó que había concluido con su operación de cambiarse de ropa, avisándome que ya podía voltear a verla, debo comentar que nada pudo haberme preparado para la vista que tenía enfrente. Shizuru se veía simplemente seductora, vestida con mi camisa que le cubría hasta los muslos, el cabello suelto y mojado, sin ropa interior y con una sonrisa sumamente perturbadora.
- "Ara, el Capitán quiere romper el reglamento del régimen nazi"
- "¡Shizuru!"
- "No veo equidad en este granero, Nat todavía tiene ropa"
- "Esta es una dictadura Shizuru-san, no hay complacencias en mi territorio"
- "El Capitán debería seguir su propio consejo, puede enfermar y no volver al Luftwaffe"
- "Eso no es malo"
- "Y quedarse al cuidado de Ula-san..."
- "Voltéese"
Shizuru comenzó a reírse en lo que se volteaba, una risa que no había escuchado desde que volví de Polonia y mamá me confesó lo que le había contado. Por un momento pensé que Shizuru nunca más volvería a reír para mí, que pagaría el precio de su indiferencia hasta que ella volviera a Japón con su honorable padre. Veo con alegría que esos pensamientos fueron equívocos, parece ser que nuevamente hemos recuperado lo que teníamos, ¿pero qué es lo que tenemos? Lo ignoro.
- "¿Ya acabó de cambiarse el Capitán?"
- "¡Shizuru!"
- "Ese es un sí, ara, el Capitán usa bóxers"
- "¿Qué esperaba?"
- "Probablemente uno de los 'accesorios' que se encontraban en el burdel, se verían sin duda muy lindos en su cuerpo y con esa gorra que jamás se quita..." - Acercándose muy peligrosamente a mí me despojó de mi sombrero - "...Mi querido Capitán"
¿Era yo o me estaba seduciendo? ¿Qué parte del artículo 175 no le quedó claro a esta mujer? El código lo dice muy explícitamente, cero homosexualidad, prohibido las menores de 21 y puedo jurar que esta mujer ni siquiera tiene dieciocho años. Shizuru se dio la media vuelta y se alejó con el mismo paso con el que se me acercó, moviendo las caderas demasiado sugestivamente en una danza que hipnotizaría a cualquier ser humano de sangre caliente. Se giró abruptamente tratando de ver mi reacción ante su osadía pero no vio alguna, para cuando ella comenzó a verme yo ya había recobrado el control de mi persona.
Shizuru se colocó el sombrero en la cabeza y comenzó a reír nuevamente, no pude evitar sonreirle también, simplemente el verle me hacía sumamente feliz. Shizuru volvió a acercarse hacia mí, pero esta vez no hubo ningún movimiento de caderas, al menos sólo llevaba el meneo normal de su caminar. Se paró frente a mí y cuando reaccioné tenía una mano en mi pecho...
- "¡Pero qué coños estás haciendo!"
- "Me preguntaba si Nat era naturalmente plana o si ocultaba su femineidad de alguna manera"
- "Pequeña demonia..."
A pesar de que estaba haciendo clara mofa de mis escasos atributos, no podía enojarme con ella, esta niña me había embrujado, tenía el poder y lo sabía, ella tenía todo el control. Sólo era cuestión de tiempo para que algo más ocurriera, pero de mi parte no sería yo quien iniciara algo, jamás me lo perdonaría, no con Shizuru al menos. La mano que se encontraba en mi pecho comenzó a subir hacia mi rostro, lo acarició con esa delicada mano que ella tenía, para finalmente tomarlo con ambas manos y dirigirlo hacia sí.
- "El cabello de Nat es como el de Ula, sólo que mucho más corto"
- "No conozco ningún militar que tenga el cabello largo"
- "Es una lástima, el Capitán se vería mucho más atractivo con el cabello largo"
- "Shizuru está muy cerca, ¿acaso quiere besarme?" - Sólo bromeaba, pero Shizuru no lo tomó así, su expresión se tornó entre una mezcla de sobriedad con un toque de angustia.
- "¿Puedo?" - ¿Qué? - "Nunca me han besado, ¿se enojaría mucho el Capitán si él fuese el primero?"
Shizuru me veía con una tristeza que me partía el alma, sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas y por un instante pensé que ella saldría corriendo y escaparía de mí. Sus manos comenzaron a temblar, pensando que tenía frío la abracé y ella se apretó a mi cuerpo, con esto al menos me aseguraba que Shizuru no escaparía en este momento de mi lado, no con esta lluvia al menos. ¿Pero a quién quiero engañar? Si desde la primera vez que le vi en el Luftwaffe supe que esta chiquilla se convertiría en alguien muy especial para mí, no había conocido criatura alguna que acaparara toda mi atención como lo ha hecho Shizuru.
Un trueno mucho más fuerte que el anterior se escuchó en el cielo, eso me indicaba que la tormenta iba para largo, la lluvia no pararía pronto, los rayos continuarían iluminando el cielo y los árboles se sacudirían de un lado a otro en lo que la tempestad duraba. Estaríamos en este granero por lo menos dos horas más, dependiendo del tiempo y de lo que Shizuru decida...
- "Si te beso, ¿te quedarás a mi lado?" - Dime Shizuru, si después de lo que ocurra ahora, después de que los seis meses pasen, ¿aún querrás regresar a casa?
- "Nat..."
N/A: ¿Hace falta que sea más explícita? Yo creo que no, esta es una historia clasificación A (Ja Ja Ja).... Esta vez hice la historia desde tres puntos diferentes de vista y todos tienen algo en común, puesto que todos son digamos de la misma familia (Kuga-Kuga-Kruger). Espero les haya gustado puesto que estoy algo ebria, posiblemente se note en qué punto comencé a beber puesto que cambia drásticamente la narración (Tal vez debería beber más seguido) Ja Ne!
