Bien, lo diré a mi estilo sin mucho tacto .3.
Soy una impaciente de mierda XD
Hala, dicho. Teniendo ya el capitulo terminado e iniciando el siguiente quiero subir rápido las actualizaciones, más por ver como les ha gustado el regreso que otra cosa. Ansia de reviews, como la había olvidado, es una droga TwT
Bueno, aquí me tienen con el siguiente capítulo. Aviso desde ahora, quizá en este y algunos capítulos adelante haya mas dialogo. (Quisiera practicar un poco las conversaciones :v será divertido)
Disclaimer: Inuyasha y ningún personaje de la serie me pertenece son de Rumiko Takahashi. Este Fanfic esta hecho solo por diversión del autor y para la de los lectores.
Capitulo 14. Confrontación
Ya era una semana desde la última vez que habían podido hablar, a pesar de las órdenes, los soldados se mantenían custodiando a su señor y lo aislaban lo más que se podía de ella. Aunque para suerte de ambos, mala o buena, un demonio mensajero de las tierras del sur había llegado por orden de Sara para una pequeña vista de lo que su hijo estaría planeando con la sacerdotisa. La joven no pudo aguantar la risa al ver la cara de varios de hombres que custodiaban a su amo, estos estaban azulados del susto al enterarse que su señor había presentado como su "compañera" a la mujer que querían mantener alejada a toda costa.
—Irónico que tu madre nos ayudara sin darse cuenta, ¿verdad? —Habló desde la puerta de la sala donde se encontraba el dueño del lugar.
—No quiero hablar de ello —soltó un suspiro pesado.
—Tenemos otras cosas que hablar —musito por lo bajo y entró, cerrando detrás.
—¿Ellos se han ido? —Volteó la vista a donde estaba.
—Después de lo que se enteraron no han querido desobedecer a la "señora" de su amo —, rió bajo al ver el ligero disgusto del otro.
—¿Sigues interesada en lo del sello o no? —desvió el rostro, no es como si esos días le hubiesen ayudado mucho a la sensación de escalofríos.
Ahome ante la pregunta solo asintió mientras se acercaba a él, sentándose en un pequeño sillón justo delante pero teniendo una buena distancia entre los dos, ella estaba muy consciente que era causante de su malestar al menos hasta que las cosas se calmaran un poco.
—Sesshoumaru —, le llamó y este levanto la vista por inercia — puedo preguntar, ¿para que se usa ese sello en tu... raza?
El demonio abrió más los ojos ante la sorpresa, suspiró pesadamente como pensando si era bueno decirlo de forma directa o ser un poco sutil.
—Bueno, nuestra raza la usaba en el pasado para compromisos —contestó tiempo después, claramente la sutileza al hablar no era lo suyo.
—¿C-Compromiso? —Tartamudeo al hablar.
—Se utilizaba para nivelar las energías demoníacas entre especies, además si los... —maldijo por lo bajo sin que lo notara la otra —"sentimientos" de ambos seres eran similares o correspondidos no había cambio dañino en ninguno.
—¿Y por qué...?
—¿Por qué las sacerdotisas poseen los conocimientos para utilizarlo? Te recuerdo mis palabras hace días, que estaba harto de los robos en la biblioteca de mi especie, eso incluye de las sucias manos humanas.
—¿Robo? ¿Entonces los humanos...?
—Sí —. Respondió con molestia en su voz —¿te has creído que solo por ser algo de origen demoníaco sería algo malo? —gruñó sin poder disimularlo.
—¿Te molesta tanto que las sacerdotisas usen ese sello?
—Fue insolente de su parte —, desvió furioso el rostro —y han tenido el descaro de modificar su función para agredirnos, ¿cómo esperas que lo tome?
Ahome trago saliva disimuladamente al ver los ojos rojos del otro, que parecía contenerse para no mandarla al diablo, el sello y su origen parecían ser una vieja herida en él, quizá porque pudo ser su culpa o porque era uno de los pocos que desconfiaba de los humanos y no lo tomaron en cuenta hasta que fue tarde.
—No debí preguntar esto —suspiró notando la mirada cargada de desprecio del otro sobre ella.
—Lo más indigno de esto es que tu lo has usado contra mí —bufó cerrando los ojos para intentar serenarse.
—Esperabas que no me defendiera esa vez, ¿verdad? —Torció sus labios hacía abajo, claramente ofendida.
—Si no hubiese bajado la guardia ni siquiera habrías tenido oportunidad de intentar usar cualquier sello.
—Ah... ¿si? —Se levantó de golpe esa fue la gota que derramo el vaso —tal vez si no fueras tan bestia y no hubieses intentado nada contra mi, ¡nunca te habría hecho esto!
—¿A qué sacerdotisa se le ocurriría unirse con un demonio? —Bramó fiero.
—¿Y a qué demonio se le ocurre subestimar a una sacerdotisa? —Le respondió furiosa, apretando los dientes para no gritar.
Sin darse cuenta la discusión paso a mayores, provocando que los que custodiaban aquel palacio salieran del terreno debido al aura oscura de uno y la purificadora de la otra. Sesshoumaru perdió en gran parte la sensación de peligro mientras su sangre hervía de furia y su mirada era tan afilada como la de Ahome, quien no dejaba en ningún momento de responder de mala manera a cada comentario ofensivo de él.
—No hay forma de hablar bien contigo —se cruzó de brazos, medio volteando para no seguir mirándolo.
—No me veas como tu espejo, humana —masculló controlando sus garras que hacía ya unos minutos habían recobrado el temblor.
—¡No se ni porque me preocupe por ti! —Apenas y contenía las ganas de usar las cadenas y darle una buena lección de "humildad".
—¡No tendrías porqué hacerlo si fueras menos imprudente! —Alzó la voz al punto de rugir aún con los ojos brillando en rojo sangre.
—Lo mío no fue una imprudencia, ¡lo que tu hiciste si! —Le contestó con un grito —si no fueras tan idiota para subestimar a un enemigo jamás estarías en algo así.
—Khh... —ahogó un gruñido mirándola con odio al no saber que responder.
—Ser humano no significa que ser débil, ¡agradece que nunca he tenido intenciones de matarte! —Exclamó con ira mientras un brillo escarlata se asomaba en sus pupilas oscurecidas.
Ni un segundo duro delante del otro, antes de darle oportunidad de responder algo salió de la habitación escuchando un golpe contra la pared, aunque quisiera llevarse bien con él no había forma si se comportaba como un jodido imbécil.
—Hemos terminado por irnos por las ramas y hemos discutido a lo tonto —, pasó una mano por su cabello, respirando hondo. Tendría que averiguar las cosas por su cuenta y seguir visitando la biblioteca como había hecho esos días por la noche a pesar de la negativa de él, no iba a obedecer.
Sesshoumaru salió una hora después, sentía un desgaste físico y mental por aquella disputa, exhalo con pesar mientras intentaba asimilar lo que "hablaron" en ese cuarto y por mucho que le fastidiara la cuestión, sabía que ella tenía razón en una cosa.
Subestimarla fue un error y ahora pagaba las consecuencias.
Casi a mitad de invierno, ninguno de los dos parecía poder mantener una conversación sin ofender al contrario, las peleas entre ambos eran ya costumbre para los soldados, los cuales rehuían de sus energías al ponerse tan alteradas por la discusión. Si bien Ahome tenía como fin intentar arreglar las cosas y llevarse relativamente bien, eso no significaba que iba a dejar que le humillara solo por ser humana, de enterarse antes de aquella antigua herida en el demonio, se habría abstenido de siquiera mencionar algo del sello.
—Eres un inútil, ¡ni siquiera para salvarte a ti mismo sirves! —Reclamó molesta porque otra vez la trataba de inferior y no quería usar más las cadenas por si apresuraba el proceso del conjuro.
—No me interesa oír eso de alguien que no puede defenderse por sí misma sin tenerme como títere —respondió cortante mientras se cruzaba de brazos.
Estaban en las últimas, ninguno de los dos se soportaba más de unos minutos en el mismo cuarto sin ponerse a blasfemar al otro.
—Lamento si interrumpo su pequeña "charla" —habló gélida desde la entrada de la habitación.
En el momento que esa voz llego a oídos de ambos no pudieron evitar que sus pieles se pusieran pálidas ante un no muy viejo terror, también hizo que finalmente acallaran su disputa y no se atrevían a girar la cabeza en dirección a la única entrada y salida del cuarto; Sesshoumaru ante el familiar olor supo que no era una ilusión.
—¿M...Madre? —Volteó a verla sin saber como había llegado a estar tan cerca sin ser detectada.
—No ha pasado mucho desde nuestra ultima vista ¿no es así, hijo? —Aquella pequeña pero perturbadora sonrisa en su rostro de porcelana les hizo estremecer.
—¿A qué debo esta visita tan inesperada, madre? —Se atrevió a preguntar.
—Tenemos un tema muy serio que hablar Sesshoumaru, en privado.
Ahome ante la amenazadora mirada de la mujer prefirió no objetar nada y caminar hasta la salida pasando por su lado, tenía muy bien entendido que si la madre de Sesshoumaru perdía su poca paciencia le cortaría la cabeza sin pensarse demasiado las consecuencias y no quería otro roce innecesario con su persona ni algo más por lo cual preocuparse en esos momentos; él solo miró a su progenitora con desconcierto, después de todo ni sus soldados o sirvientes le habían advertido de su llegada y eso no traía nada bueno.
—Que no hayas anunciado tu venida quiere decir que es algo que consideras urgente —le miró sin muchos deseos saber a que vino pero no tenía opción.
—Me llego el rumor de que te encargaste del lord del norte —, suspiró con molestia mientras su hijo parecía prestarle más atención.
—¿Está muerto? —Alzó una ceja al preguntar.
—Todo indicaba que si, pero se lo vio nuevamente por las tierras del este con una apariencia bastante diferente.
—Me dice algo tu tono de voz madre, ve al grano —entorno los ojos, molesto por las vueltas que parecía dar.
—El territorio del este ha caído por Hiei y dos hanyous extraños que le acompañaban.
Sesshoumaru se quedo estático ante lo último mencionado, tenía una muy precisa idea de quienes podían ser los híbridos que acompañaban al señor del norte, recobró la compostura a los segundos de haberla perdido. Esto era algo demasiado serio, que un lord de una de las grandes tierras arremetiera contra otro, una clara declaración de lucha.
O mucho peor: Guerra.
—¿Ha pasado algo por tu territorio madre? —Cuestionó con un mal presentimiento.
—Si he venido aquí personalmente deberías darte cuenta solo, Sesshoumaru.
—Tks —apretó los dientes, evitando blasfemar.
Ellos venían a sus tierras.
Mientras tanto Ahome se encontraba en la habitación que ocupaba temporalmente en el palacio, suspiró suave mirando el pequeño frasco donde guardaba el ultimo fragmento de la perla, la devolvió a su mochila y se sentó en la cama, mientras esos dos demonios estuvieran hablando ella tenía algo que averiguar.
—Ella ha despertado otra vez... —suspiró por lo bajo intentando controlar su enojo —es hora de ser yo quien la visite.
Cerró los ojos concentrando su poder alrededor de su cuerpo, encerrándose en una esfera de energía purificadora y perdiendo toda conexión con el mundo real. Se sintió flotar en el aire como si cayera pero no hubiera fin, abrir los ojos no servía demasiado ya que el lugar estaba en completa oscuridad. Bajó la vista a su pecho, notando una pequeña luz fría que sobresalía de su pecho, la tomó con suavidad entre sus manos, recordando que la última vez que había hecho eso con esa pequeña llama se sentía muy cálida.
—¿Dónde estás? —Interrogó seria, intentando sentirla.
—"¿Me buscabas?"
Volteó al momento de oírla y se quedo congelada, notando de nuevo a su versión interna, aún cubierta con la gabardina que se confundía con el ambiente, lo que destacaba no era su sonrisa, si no la carencia de la llama inversa a la que poseía en su pecho; la risa perturbadora de su reflejo le hizo volver la vista a su cara, aquellos ojos negros con un brillo rojo la mantenían en la mira.
—"Oh, veo que buscas lo de aquí" —Elevo una de sus manos al pecho —"la estás viendo ahora mismo..."
Ahome le miró con más detenimiento, intentando entender que mofa le hacía esa vez; ojala de una burla se tratara pero esa no era la realidad y al notarlo ahogo un grito desde el fondo de su pecho, aquella fracción de su alma con mente propia las había envuelto en su fuego oscuro representante de la otra mitad. No recordaba que su alma fuera tan grande y no entendía de donde había salido.
—¿Cuándo...cuándo...? —Preguntó temblando ante la situación.
—"¿No lo ves aún?" —Se burló con prepotencia.
La sacerdotisa fijo los ojos en ella, notando que detrás había algo más, unos ojos rojos y un brillo dorado permanecía oculto tras la encapuchada, antes de que pudiera confirmar quien era, se abalanzó contra ella y unas filosas zarpas iban directo directo a la luz de su pecho.
—¡Ah! —ahogó un grito mientras la energía a su alrededor se desvanecía —¿qué... quién estaba con ella...? —jadeó agitada por el susto. Comenzó a normalizar su respiración, hilando lentamente lo que sucedía.
Aquello le hizo recordar una anécdota con una antigua extensión de Naraku, la cual apenas pudo encontrar un pequeño rastro de oscuridad en su alma aunque eso casi la hizo caer en sus manos pudo ser salvada, pero esta no era la misma ocasión, ahora apenas había luz dentro de ella, había sido consumida por la corrupción de aquellos sentimientos hostiles. Más que eso, ella había nacido en el instante que los perdió a todos ellos, sus valiosos amigos, su seguridad de que todo iría bien, ese momento en el que todo se vino abajo inclusive su sensación de paz en su época al llevar el fragmento consigo.
Ahora ella no tenía como enfrentarse a Naraku, solo haría las cosas más fáciles para él, si bien podía purificar energías oscuras con su poder, su alma corrupta solo le daría la victoria al enemigo.
—Maldita sea... —susurró por lo bajo.
Sintió como unas lágrimas de frustración se resbalaban por sus mejillas, apretó las sábanas entre sus dedos mientras rechinaba los dientes, su alma se había partido por esos tiempos pero en vez de solucionarlo solo agravo el problema yéndose de la época antigua, fue su marioneta desde ese instante; se tomó su tiempo para quitarle todo lo que la hacían ser ella.
Se exaltó al oír la puerta abrir tras de ella, aunque no la hizo voltear, reconocía esas energías aún estando débiles.
—Me sorprende que dejaras a tu madre sola, se volverá una fiera otra vez.
—No me atacará en mis propias tierras, incluso ella tiene sus límites.
—Tengo dudas de ello sinceramente —murmuro por lo bajo —¿a qué vienes? ¿Será que quieres seguir la discusión que cortamos antes?
—Vine porque pensé que te interesaba aún la ubicación de Naraku.
Ahome después de mucho tiempo de no sentirse así, notó sus hombros rígidos y un ligero sudor cubrir su rostro, en aquel instante lo único que quería era que ese híbrido estuviera tranquilo y parecía que había adivinado sus inquietudes para hacer un movimiento.
—¿Tienes miedo? —Volvió a hablarle, con cierto enojo en su tono.
—Claro que no.
—Tu olor delata lo contrario —frunció el ceño —¿te has acobardado al final?
—¡Osuwari! —Gritó con fuerza.
Ahome volteó furiosa pero se quedo estática al ver que Sesshoumaru se mantenía en pie esta vez a pesar de que el conjuro seguía activo para tirarlo contra el suelo, alzó la mano para desactivar la orden anterior, nunca pensó que aprender a anular ordenes de los collares le podría ser útil.
—Esperaba... que la ira ganara a tu razonamiento —jadeó apenas por el gasto de energía y con las piernas que le hormiguean ante el poder espiritual.
—No te atrevas a decirme cobarde otra vez —se levantó de la cama y se acercó a la puerta —¿qué es lo que sabes?
—Parece que Naraku se ha cansado de esconderse y ha ido a por las tierras del este —explicó algo cortante.
—¿Eh? ¿Qué ganaría con eso? —Le miró sin entenderlo.
—¿Absorber a un taiyoukai no te parece que pueda serle de utilidad?
—¡¿Cómo?! —Reacciono al instante —pero eso es imposible no tiene el nivel para poder hacer eso.
—Él no, pero Hiei si tiene el nivel suficiente.
En cuanto ese nombre salió de sus labios, Ahome se puso pálida al recordar el encuentro entre ellos y ese taiyoukai desquiciado; tragó saliva muy pausadamente mientras intentaba recobrarse del susto.
—Tú ya no puedes que estar metida en esto, está fuera de tu jurisdicción —le habló para que reaccionara más rápido.
—¿Qué...? —Alzó la vista —¿estás demente? ¿Te crees qué me quedare sin hacer nada?
—Esto es algo que va más allá de tus limites humanos, no interfieras.
—¡No pienso quedarme sin hacer nada escuchas...! —Perdió la calma apretando las manos con rabia.
—¡Escucha tú primero y aprende tu lugar! —Le interrumpió con la misma ira que ella —. Esto es guerra entre demonios, solo serás un estorbo —su voz y sus ojos eran tan fríos como los más grandes témpanos helados, aquella sensación de ver al imponente demonio de años atrás le hicieron escalofriarse.
—Un estorbo... —repitió por lo bajo con un tono nada agradable.
—Kh... —sintió un escalofrío por toda la espalda.
Sesshoumaru ante la energía que brotaba de la joven retrocedió a la tierra bastante lejos de ella, la chica apretó con fuerza las manos hasta el punto que logró que la piel se hiriera y finos hilos rojos corrieran por sus dedos.
—¡Osuwari! —gritó con bastante más fuerza que antes y con las pupilas ardiendo en rojo vivo.
El demonio esta vez no pudo mantener la compostura, clavando al instante las rodillas al suelo soportando apenas la presión que lo tiraba hacía abajo. Ahome perdió todo rastro de cordura al alzar las dos manos y aparecer la cadena; Sesshoumaru terminó soltando un aullido agónico ante la fuerte descarga que recibió alertando a sus soldados los cuales intentaron llegar a donde estaba, pero una barrera les impedía el paso.
—Suficiente —le hablo desde atrás una voz muy gélida.
Dos frías manos se posaron en sus muñecas, aplastando las articulaciones para que soltara la cadena debido al dolor, no tardo demasiado en abrirlas haciendo que el metal se resbalara de entre sus dedos y que la descarga se interrumpiera. Apenas le soltaron, recibió un buen golpe como un coscorrón para hacerla volver a la realidad.
—Eso ha dolido... —se quejó inquieta llevando las palmas a la cabeza.
—Mucho valor tienes para quejarte —gruñó por detrás.
—¿Sara...sama? —Le miró de reojo con un sudor frío recorriendo su frente.
Antes de que pudiera preguntar cualquier cosa oyó una tos violenta delante de ella, obligando a que volteara al frente; se llevó las manos a la boca al ver a Sesshoumaru toser sangre y encorvarse hacía delante hasta pegar la frente al suelo debido al daño provocado.
—¿Todavía eres tan estúpida para quejarte de un pequeño golpe? —Interrogó la mujer demonio con los ojos rojos —aprende a controlarte —. Dicho aquello se alejo tan veloz como llego.
Ahome no pudo contestar a nada, solo estaba de pie en el mismo lugar de antes con la vista fija en el otro que apenas controlaba la convulsión entre bocanadas de aire; se acercó rápido a él y al arrodillarse noto los residuos de la descarga que le había propinado, si la madre de este se hubiese tardado un poco más en frenarla lo habría purificado por completo.
—Sesshoumaru... —le llamó la joven controlando aquella sensación que tenía al verlo.
—Gah...—apenas pudo levantar la cabeza sin llegar a ver su cara.
Sesshoumaru se percato de la rudeza con la que posó las manos en sus hombros, por instinto cerró con fuerza los ojos esperando otro castigo, pero los abrió segundos después cuando las alejo con brusquedad de él, sintiendo que le sacaba un gran peso y mientras escuchó que unas cuencas caían al suelo.
—¿Ahome...? —carraspeó con la garganta herida.
—L...L...—balbuceo ahogando su voz.
Desde donde estaba apenas podía ver las piernas de ella delante suyo, sus ojos se fijaron en las pequeñas gotas caían y que se acumulaban en la tela, elevó el rostro para verla; Sesshoumaru se quedo sin aire pero no por la energía que quedaba en su cuerpo, si no por ver aquel rostro cubierto de lágrimas y esa mirada llena de remordimiento.
—Lo siento —susurró temblorosa.
El demonio solo se limito a acercarse de a poco a ella, aún con las heridas internas mermando la resistencia que le quedaba, apretó los dientes bajando el rostro, sintiendo de nuevo el sabor metálico en su boca. La joven al ver la sangre gotear desde su rostro se paralizo, si bien anteriores veces le había dado esos choques, nunca intento nada más que controlarlo, purificarlo era otro nivel que jamás le paso por la cabeza.
—Niña imprudente... —resopló por lo bajo.
—Yo no quería hacerte esto, nunca he querido llegar a... —susurró apretando las manos contra el kimono.
Sesshoumaru solo apoyo suave el mentón en el pequeño espacio entre el cuello y el hombro de la chica, sin temblar por la cercanía después de tanto tiempo, soltó un suspiro débil en su piel.
—¿Sesshoumaru...? —Le llamó confundida sin saber el porque de esa acción.
—Creí que ya no vería ese rostro otra vez... —carraspeó cansado.
—¿De qué hablas? Idiota, —pasó con cuidado las manos por sus hombros, sin apartarlo.
—Aún sigues siendo... la misma niña preocupona de la que me... enamore.
Ahome le intentó ver desde esa posición pero Sesshoumaru había perdido el conocimiento debido a la fatiga, aunque era obvio que el demonio no se había percatado de sus propias palabras y más seguro aún que él imaginaba solo haberlas pensado. Suspiró con pesar mientras acaricia delicadamente sus cabellos plateados, notando algo muy extraño.
—Negro —, recogió entre sus dedos algunas hebras plateadas que se oscurecían llegando a su naciente —no...
El sello estaba llegando a su punto final.
Hasta aquí ha llegado.
Creo que a muchas les esta volviendo locas la última oración, no se preocupen demasiado, intentare tener el siguiente lo antes posible :v voy cerca de 1000 palabras
Ahora Ahome tiene que decidir qué hará con el sello, ¿lo liberara?
Ya lo sabremos
Espero hayan disfrutado... comenten sus opiniones y que les ha parecido~
Hasta entonces. Bye~ (/°w°)/
PD: Mirai-nikki22, estoy consciente de cual es su nombre pero por flojera, dejare el de Sara para no andar cambiándolo, igual gracias. :v
