14. Esperanza.

Lexa abrió los ojos cuando la luz del sol incidió directamente sobre ella. Se encontraba algo aturdida y por lo que podía ver a su alrededor, no estaba en su cama, ni en su habitación, ni mucho menos en su casa.

Estaba tumbada de lado mirando hacia la ventana que tenía delante de ella, mientras un cuerpo se aferraba a ella, abrazándola como si no hubiese nada más en la tierra.

Deseó con todas sus fuerzas que fuese el de Clarke, que aquellos brazos que la agarraban como si fuera lo más valioso del mundo fueran los de aquella rubia que había aparecido en sus sueños una vez más. Pero sabía que no era así.

De repente, el recuerdo de la noche anterior la sacudió con fuerza, provocándole un horrible dolor de cabeza que hizo que Lexa cerrara los ojos y se llevara las manos a la cabeza, intentando inútilmente mitigarlo.

Por su mente pasaron los momentos en la cena, cuando estaba hablando animadamente con Ontari, cuando llegaron a la discoteca, cuando Clarke llegó con sus amigos, y por supuesto, cuando se le había ocurrido la genial idea de salir tras ella cuando la rubia fue al baño y de besarla, haciendo que Nylah las descubriera.

Y luego su mente regresó al último momento que recordaba y se dio cuenta de quién era la persona que dormía plácidamente a su lado.

Mierda, mierda, mierda.

Intentó sin éxito deshacerse del agarre de Costia sigilosamente, pero la castaña enseguida despertó y atrapó con más fuerza el cuerpo de Lexa, dejando pequeños besos en su cuello.

-Buenos días preciosa - Murmuró la castaña en el oído de Lexa, haciendo que esta cogiera sus manos para apartarla y poder levantarse de la cama rápidamente.

-¿Te importaría darme algo para el dolor de cabeza, por favor? - Dijo de la forma más seria que pudo, intentando ocultar la desesperación y la rabia que sentía por haberse puesto a ella misma en esa situación.

Lo último que la Lexa sobria hubiese hecho sería haber llamado a Costia pidiéndole que la recogiera y la llevara a su casa, pero el alcohol había hablado por ella y había terminado haciendo lo que en ese momento se arrepentía hasta la saciedad de haber hecho.

¿Cómo iba a salir de esa ahora? Porque lo último que quería era tener que dar explicaciones a Costia y temía que la castaña se pensar que eso podría haber significado algo y que la cosa no terminaría allí.

Sólo quería despertarse con una persona entre sus brazos cada mañana, y esa no era Costia ni mucho menos.

Y ahora tampoco lo iba a poder hacer con ella. Suponía que Clarke habría hablado con Nylah y habrían vuelto a casa juntas. Al fin y al cabo, se notaba que la rubia la quería, su reacción le hizo comprender que por mucho que ella hubiera vuelto a la ciudad y Clarke le hubiese dicho que sus sentimientos hacia ella siguieran ahí, ella no era más que el pasado, un pasado que debía quedarse donde correspondía, dejando paso al futuro, un futuro en el que Clarke despertara cada mañana entre besos y caricias de Nylah.

Le hervía la sangre solo de pensarlo.

-¿Todo bien? - Preguntó Costia incorporándose.

-Costia.. - Dijo Lexa mientras suspiraba y se llevaba las manos a la cara - Sólo dame algo, ¿vale?

-Está bien, está bien. Voy a preparar algo de desayuno de paso - Se levantó de la cama y se puso una camiseta y unos pantaloncillos antes de poner rumbo a la cocina.

-Oye Costia, ¿dónde..

-Tu ropa está en el salón - La interrumpió antes de que pudiera terminar la frase.

-Genial, Lexa, te has lucido - Dijo para sí misma mientras se dirigía a donde Costia le había dicho.

Se puso la ropa rápidamente en el salón y fue a la cocina, donde Costia preparaba unas tostadas.

-¿Café? - Preguntó la castaña al ver a Lexa entrar por la puerta, y la morena negó levemente.

-Costia.. - Dijo Lexa, no muy convencida de lo que iba a decir a continuación - ¿Qué pasó anoche? - Una sonrisa se instauró en la cara de Costia y Lexa la observó con el ceño fruncido.

-Pues... lo que tenía que pasar, supongo.

-¿Cómo? - Preguntó Lexa, que no entendía a qué había venido esa respuesta tan segura por parte de la castaña.

-Pues eso, no sé Lexa, cuando viniste a la consulta todo me pareció muy raro pero entiendo ahora que no soy la única que siente que sigue habiendo algo después de todos estos años.

-¿Qué? - Lexa abrió los ojos como platos, no podía creer que eso era lo que Costia había sacado en claro.

-Oh venga - Dijo mientras dejaba unas tostadas en un plato y se acercaba a Costia - Puedes venir y contarme todas las excusas que quieras sobre Clarke, pero si me llamaste a mí anoche fue por algo - Se quedó a unos centímetros del rostro de Lexa, pasando sus manos por detrás del cuello de la morena, acariciando sus mechones de pelo - Me necesitabas, Lexa...

La morena inmediatamente empujó con suavidad a Costia, intentando poner distancia entre ambas.

-Costia, ¿qué narices te pasa?

-¿Acaso es mentira? Venga Lexa, sabes que hay algo...

-No hay nada, Costia. Si te pedí trabajo en la consulta era porque pensaba que podrías ayudarme, no por nada más.

-¿Y qué pasa? ¿Que sigues queriendo a esa rubia tonta por la que me dejaste en la universidad? - Preguntó con tono burlón.

-Sí, la sigo queriendo.

-¿Y lo de anoche?

-Necesitaba ir a algún lado, pero en ningún momento pretendía acabar en tu cama, Costia. No sé qué película te habrás montado en tu cabeza pero no pasa nada entre nosotras dos. Pareces una cría a la que hay que explicárselo todo - Espetó antes de comenzar a dirigirse a la puerta de la cocina pero Costia la detuvo cogiéndola del brazo.

-Lexa...

-¿Qué, Costia? ¿Qué?

-Yo sólo quería una segunda oportunidad contigo - Dijo la castaña con los ojos vidriosos.

Lexa suspiró profundamente.

-Costia, tienes que aceptar que lo nuestro acabó hace muchísimo tiempo. Lo siento, pero es así, y siento que hayas pensado que puede haber algo entre nosotras. Será mejor que no vuelva a la consulta.

-No, Lexa, tienes tu puesto de trabajo si quieres ahí...

-Lo siento, prefiero no tenerte cerca.

Le dirigió una última y fría mirada antes de recoger la chaqueta que tenía en una butaca en el salón y salir de allí lo más rápido que pudo.

Se arrepintió inmediatamente de haber acudido a Costia en un principio para trabajar con ella, y mucho más de haberla llamado la noche anterior. Debió imaginar que el alcohol le haría perder cualquier raciocinio y las cosas acabarían así.

Comenzó a caminar hacia su casa, sintiendo un vacío en su pecho.

Le dolía demasiado haber expuesto a Clarke de tal manera delante de su novia. La quería y deseaba con todas sus fuerzas que la rubia fuese suya, pero eso no le daba ni mucho menos el derecho a besarla cuando quisiera.

Cuando salió del local ni siquiera se despidió de todos los que estaban allí así que decidió llamar a Lincoln para disculparse. En cuanto desbloqueó el móvil se dio cuenta de que tenía varias llamadas perdidas de él. Marcó el número y enseguida su hermano contestó al otro lado de la línea.

-Pero mira quien es, la escapista - Dijo con tono burlón.

-No tiene gracia, Lincoln.

-¿Dónde coño te metiste? Me tenías preocupado.

-Eso da igual, ¿cómo fue la noche?

-Bien, bueno, el ambiente estaba algo raro pero...

-¿Lo sabes? - Le interrumpió Lexa.

-Sí, claro, me olí algo cuando de repente no estabáis ni Nylah ni tú y Clarke no tenía muy buena cara.

-Espera, ¿qué?

-¿Cómo que qué?

-¿Nylah se fue? - Preguntó Lexa desconcertada.

-Sí, se fue con la chica morena, con la que estabas hablando tú al principio de la noche.

-¿Con Ontari? Vaya... - Lexa había esperado que Clarke y Nylah lo arreglaran todo o al menos que se hubiesen ido a casa a hablar las cosas - ¿Y Clarke se quedó toda la noche?

-Sí, estuvo bebiendo y bailando con nosotros, ya sabes, intentando olvidarse un poco de todo, y luego se volvió a casa con nosotros.

-Debe de odiarme... - Suspiró Lexa.

-Sabes que no, tal vez tú no hayas actuado de la manera más correcta, pero ella tampoco. Clarke, te quiere todavía, Lexa.

-Lo sé, pero Nylah...

-Estoy seguro de que eso se ha acabado - La interrumpió su hermano.

-No sé Lincoln, espero que lo arreglen en algún momento, no quiero que eso se estropee por mi culpa.

-Ey, Lexa, escúchame. Tal vez Octavia me mataría por decirte esto pero parece que no te das cuenta de que Clarke no es feliz así. Se ha intentado sacrificar y dejar sus sentimientos hacia ti a un lado por hacer feliz a Nylah y mira cómo ha salido. No es tu culpa, era algo destinado al fracaso. Nylah es una gran chica y por eso se merece a alguien que la quiera como Clarke te quiere a ti. Así que en cierto modo me alegro de todo lo que está pasando.

-No sé, sigo viéndolo todo muy complicado.

-Dale tiempo al tiempo, Lex - Le aconsejó su hermano - Y ahora te dejo, que nos vamos a comer a casa del hermano de Octavia. Nos vemos pronto, espero.

-Claro Lincoln, gracias por todo.

-De nada hermanita, cuídate.

Lexa prosiguió su camino hacia su casa y, de alguna manera, se sintió más aliviada tras la llamada a su hermano.


Habían pasado cuatro días desde la noche de la discoteca y Clarke estaba desesperada. Nylah no había aparecido por casa y no contestaba a sus llamadas ni a sus mensajes. Necesitaba hablar con ella porque se estaba realmente volviendo loca.

En esos días no había hecho otra cosa que darle vueltas a todo. Pensaba que tal vez si hubiese sido sincera consigo misma y con Nylah ahora no estaría en esa situación.

Y por otro lado, tampoco había sabido nada de Lexa, cosa que era normal pero que sólo hacía aumentar su desesperación. La morena había desaparecido de la discoteca antes de que ella saliera del baño y desde entonces ni siquiera había intentado contactar con ella.

Y para rematar, había perdido a dos pacientes en el hospital en esos días. Sabía que era algo que solía pasar en la profesión y en la universidad habían intentado normalizarlo para que los estudiantes no se sintieran mal cuando les tocara estar en esa posición pero ella no podía evitar pensarlo.

Se acordaba de sus padres cada vez que alguien moría en la camilla y el dolor que ya de por si sentía en su corazón aumentaba.

Se encontraba en el sofá de su casa cenando una pizza cuando de repente oyó la cerradura de la puerta de la entrada, seguida de un portazo.

-¿Nylah? - Se incorporó de inmediato.

-Hola -Dijo la castaña entrando al salón, hablando con un tono bastante neutro.

-¿Dónde estabas? ¿Por qué no has respondido a mis llamadas? - Preguntó Clarke rápidamente, mostrando su preocupación.

-Ah, ahora te importa eso. No dejas de sorprenderme, Clarke - Espetó.

-Nylah, sabes que me preocupo por ti.

-Sí, ya lo veo. Necesitaba tiempo, y ahora veo que no ha sido el suficiente - Se sentó en el sofá al lado de la rubia.

-Sabes que necesitamos hablar... - Clarke se acercó un poco a ella.

-¿Necesitamos o necesitas hacerlo tú para limpiar tu conciencia?.

-Creo... creo que mereces saber la verdad.

-¿Que esa chica es de la que llevas tanto tiempo enamorada? No hace falta que lo jures - Dijo en medio de una risa irónica.

-No sólo eso.

-Pues muy bien, soy toda oídos - Dijo Nylah cruzándose de brazos.

Clarke cogió aire antes de seguir hablando. Sabía que tenía que ser sincera con ella y que no servía de nada seguir intentando ocultarlo.

-Estuve con ella cuando tú te fuiste a Nueva York a la convención periodística. Me dije a mí misma que sólo sería una noche, para decir adiós a todo lo que ella había significado pero...

-¿Decir adiós? Clarke, no lo has hecho en cinco años, no puedes hacerlo ahora. Es absurdo.

-Odio que todo esto haya pasado así, Nylah, de verdad...

-¿Qué puedo decir? - Dijo la castaña encogiéndose de hombros - Yo no he tenido elección pero tal vez tú sí.

-Ojalá hubiese hecho las cosas de diferente manera y hubiera sido la pareja que te mereces - Dijo mientras sus ojos se llenaban en lágrimas. Odiaba no haber podido llegar a sentir por ella lo mismo que por Lexa, porque Nylah era una persona estupenda que lo había dado todo por ella y Clarke no había sido capaz de entregarse de esa manera.

-Ey... - Dijo Nylah cogiéndole la mano - Clarke, no te pongas así, no podemos controlar lo que sentimos y muchas veces tampoco nuestras acciones.

-No hagas eso... - Dijo Clarke entre sollozos

-¿El qué?

-Comportarte tan bien conmigo, Nylah, no me lo merezco.

-Creo que acabar esto mal no es una buena salida. Hemos compartido una casa y una vida y no quiero salir por esa puerta sin dirigirnos la palabra...

-No tienes por qué irte tú - Dijo Clarke levantando la vista hacia Nylah, ya que había estado mirando hacia el suelo en todo momento - Yo puedo buscar algo, sé que te encanta este piso...

-Pero la casa es tuya, Clarke, y prefiero no estar aquí, me ahogarían los recuerdos.

-Dios, lo siento tanto Nylah, pero tanto... - Dijo Clarke, llorando con más fuerza.

-No voy a mentirte y decirte que no preferiría que me lo hubieses contado todo desde un principio, pero no mandamos sobre nuestro corazón, y está claro que aquí, a tu lado, no es donde debo estar. Debería haberme dado cuenta antes, la verdad - Dijo Nylah tristemente.

-Espero que puedas perdonarme todo lo que te he hecho.

-No hables como si fueras una mala persona, Clarke, no lo eres - Le dijo mientras acariciaba su mejilla suavemente - Tal vez ahora puedas ser feliz y yo pueda encontrar a la persona con la que debo estar.

Clarke asintió sonriendo tristemente.

-Ahora me voy, volveré esta semana para recoger mis cosas - Dijo Nylah levantándose del sofá.

-¿A dónde vas?

-No te preocupes por mí, ¿vale? - Dijo antes de comenzar a caminar hasta desaparecer del salón y salir de ese piso al que ya no llamaría casa.

Clarke se relajó otra vez sobre el sofá, sintiéndose por una parte aliviada por haber aclarado todo con Nylah y por otra parte triste, porque no sabía qué pasaría a continuación.

Su mente voló hasta aquellos ojos color verde que le quitaban la facultad de respirar. Quizás debería hablar con ella, o intentarlo. No sabía si la morena querría, después de todo.

Tal vez, después de todo, sí había esperanza para poder despertarse otra vez cada mañana entre aquellos brazos a los que podía llamar paraíso.


Bueno, bueno, parece que esto se calma un poquito. A ver cómo sigue la cosa.

Dedicatoria especial para Apoyo, que ya no me tiene en su lista negra así que mucho amor para ella.

Como siempre gracias por los comentarios y por leer!

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