Capítulo

-14-

Las notas vuelven

Entro al departamento aun con los nervios de punta y deposito las cosas en la barra de la cocina. No sé qué me ha acabado de pasar y siento apenas la adrenalina bajar por mi sistema.

— ¿Todo bien? — pregunta Bella haciéndose un moño en el cabello.

Asiento y suspiro.

— Entonces, a trabajar.

Pasamos las siguientes seis horas desempolvando, lavando, sacudiendo, pintando, reacomodando y quitando cualquier objeto del departamento. He logrado persuadir a Bella de que me deje quedarme con algunas cosas que antiguamente ya estaban y me sorprende mucho la manera eficiente en que hemos terminado todo. El lugar se ve mucho mejor que antes, hasta puedo decir que parece que está completamente nuevo. Ordeno una pizza y la comemos desde el balcón del último lugar del departamento: mi habitación.

— Esto se ve sensacional— murmuro pero ella alcanza a escucharme.

— Solo necesitaba un poco de cariño— comenta mordiendo un pedazo de pizza italiana.

— Gracias por ayudarme a limpiar el "Santuario Masen" — sonrío—, parece más decente. Me gusta.

Ella se carcajea y me mira.

— No lo arruines, quedó perfecto. Aunque lamento que no tengas cama.

Miro el mueble desde donde estamos sentados y hago un gesto de indiferencia.

— Este mueble servirá en lo que consigo una base y un colchón.

— No va a ser necesario — espeta y yo la miro.

— ¿A qué te refieres?

— Bueno — suspira—, no me quedaré aquí para siempre, ¿Cierto? Así que podrás quedarte con la cama. Aunque si estás incómodo, no sé si sea una problema para ti.

Bebo de mi soda y lo pienso.

— No te preocupes.

Miro a Bella detenidamente a los ojos y casi puedo volver a ver en ella la chica que alguna vez conocí. No entiendo qué ha cambiado entre los dos. En siete años, ¿qué pudo haber cambiado? Aunque razonándolo bien, es algo de tiempo. Ella es diferente en muchos aspectos y aunque confieso que está mucho más bonita, lo que más me sorprendió es que ella cambiase en su forma de ser.

Me agradaba antes, me sigue agradando pero no como la primera vez. Siento que solo es amable conmigo porque comparte un inmueble que ella no decidió nunca compartir y que todo esto lo hace porque de verdad desea que su estancia sea lo menos molesta conmigo.

— Me voy a dormir— y se levanta tomando la basura.

— Claro— respondo.

— ¡Ah! Por cierto, he mandado a colocar e instalar el servicio de teléfono e Internet. Mañana lo vendrán, ¿te molesta?

— Para nada — respondo—, no lo instalé antes porque no le creí necesario pero el Internet me ahorrará tiempo en quedarme hasta tarde en el campus o el hospital.

— Nos iremos por mitades en gastos — susurra—, lo prometo.

— Descuida.

— Descansa, Edward.

— Descansa también — le digo muy despacio y ella se marcha cerrando la puerta.

Recojo mi basura y me meto a bañar. Mientras lo hago, creo que las cosas no serán tan malas como lo pensé alguna vez y sin previo aviso al salir — después de toda la incansable actividad que he realizado aseando la casa—, me quedo dormido.

Despierto cerca de las 6 de la mañana y camino de manera perezosa a la cocina, rascándome la cabeza. En el frigorífico, encuentro una nota con una letra que hacía años no veía.

Te he dejado un poco de jugo fresco en la nevara y avena caliente en el horno. No sé si te gusten, en fin, saldré toda la mañana a trotar, recorrer la ciudad e ir a arreglar unos asuntos. No te olvides que hoy vendrá el técnico del teléfono.

Bella.

Sonrió de manera estúpida mientras tomo la pequeña nota de color rosa y degusto lo que me han dejado. Comienzo mis actividades cotidianas, hago ejercicio en el apartado de mi departamento donde aún mantengo mis aparatos, riego la planta que hace tiempo me encargaron y que está en una ventana, floreciendo con el sol y comienzo mi rutina laboral yendo hacia el hospital.

El lugar está un poco atareado de trabajo y afortunadamente, llega mi hora de comer.

Sentado solo en la típica mesa de la cafetería, me quedo viendo por la ventana hasta que escucho el murmullo de unos compañeros en una mesa contigua.

— ¿Y es linda? Nunca la había visto por aquí— comenta un colega llamado Michael Newton. El rubio ojo azul, está en el área de medicina general y es bueno es su trabajo, nunca lo he tratado y parece buen sujeto.

— Sí — responde otro llamado Ben Johnson—. No sé su área con seguridad, pero escuché que su nombre es Isabella Swan.

Alzo la mirada de golpe y escucho con atención. No puede ser.

— ¿Isabella Swan? — pregunta Newton prestando atención a su acompañante—, ¿sabes si tiene novio?

¡Ok! Esto ya se está tornando raro. Newton parecía ser un buen prospecto de colega pero ahora, no me lo parece bien. El enclenque está demasiado delgado y bajo para los gustos de Bella, además de que dicen que es muy lento en su área de trabajo, tal vez sea un asno. Sí, el hombre no me convence. Me siento un poco irritado pero quiero seguir escuchando.

— La verdad no lo sé — responde Johnson—, pero ¿crees que no tenga un montón de pretendientes? ¡Sólo deberías de verla! Es tan guapa… Nunca había visto una doctora tan atractiva y joven…

— Quizás debería invitarla a comer aquí.

Y de la nada golpeo fuertemente mi mesa por la rabia que me consume. Todos en el lugar me miran con miedo, ya que la cafetería usualmente es un lugar silencioso. El lugar se detiene y soy el centro de las miradas mientras Newton gira el cuello y trata de sonreír nerviosamente. Alzo mi jugo en su dirección con una sonrisa sardónica y asiento.

Hijo de puta.

¿Qué? ¿De dónde ha salido ese pensamiento?

Niego dos veces y comienzo a comer con enojo mi ensalada. Pareciera que odio la lechuga porque mi cara no deja de tener ese gesto de amargura en mi rostro en cuanto muerdo cada hoja mientras me concentro en no mirar a Mike Newton y poder romperle el cuello.

Pero me distraigo por la voz de los dos insolentes que tengo enfrente de mí con la llegada de alguien que ahora es el centro de la atención de todos: Bella. Entra a la cafetería con aire distraído mientras se dirige a la barra de desayunos y una mujer la atienda muy amablemente. Yo estoy en guardia — sin saber por qué— a la espera de una señal que me indique que debo entrar a participar a cualquier situación que se presente. Me siento adolescente de nuevo, como esas riñas locas que tuve en los pubs, por defender a alguien.

Pero Bella evidentemente no está en peligro, ¿por qué estoy tan sobre protector con ella?

Se entretiene eligiendo un emparedado y unos aderezos cuando de la nada, un hombre de bata blanca se le acerca por la espalda y la sujeta del brazo. Lo miro tan detenidamente y me doy cuenta de quién es.

Se trata de Steve Norlans, es médico— la mayoría de los que estamos aquí, lo somos—, es del área de traumatología y algunas enfermeras lo consideran atractivo. Eso no me gusta ya que sé qué es lo que trata de hacer: llamar la atención de Bella.

— ¿Te gustaría sentarte conmigo? — le pregunta dándole una sonrisa demasiado íntima y ella retrocede un poco.

Esa es la señal que necesito y camino hacia su dirección sin importar qué.

— Yo… — contesta nerviosamente.

— Dra. Swan — saludo primero—, Dr. Norlans.

— Cullen — saluda Steve con gesto asesino al ver que he interrumpido su estrategia de ligue—, ¿Qué ocurre?

— Nada— sonrío con una mano atrás y otra delante—, solo observaba a la Dra. Swan y quería indicarle donde estaba la mesa en la que habíamos acordado almorzar.

Bella me mira socarrona y sonríe.

— Claro — y mira a Norlans—, ya había quedado almorzar con el doctor Cullen, gracias por la invitación.

— Ahhmm— se queda mudo Steve y yo sonrío triunfante—, de acuerdo.

¡Chúpate esta Norlans!

— Gracias — comenta Bella y asiente—, hasta pronto.

Steve me mira de forma asesina mientras yo escolto a Bella hasta la mesa y los hombres de la mesa contigua nos miran como idiotas. Sin darme cuenta, toda la cafetería lo hace. Ella se sienta y yo le acomodo su silla y comienza a abrir el paquete de su sándwich.

— Sé lo que hiciste, Cullen — dice sin mirarme.

Yo aún no he dejado de sonreír, me siento triunfante.

— ¿De qué hablas?

— No te hagas— responde—, ambos sabemos que me armaste una escena casi como la del súper mercado — y mi semblante se tensa—. Pero gracias, ese hombre estaba siendo un poco pesado. Pensé que no faltaba mucho para el concurso de orina, para saber quién apuntaba más lejos— ríe.

— ¿Qué crees que hice?

Bella me mira y sonríe.

— Estabas celoso— comenta.

— No, no es verdad. Solo lo hice porque Norlans es un pesado.

— ¿Ah sí? ¿Entonces así será siempre?

Levanto la vista y ella me mira a los ojos.

— ¿De qué hablas?

— ¿Evitarás mi contacto con cada varón de este hospital?

La miro perplejo sin entender y ella suspira.

— Voy a trabajar aquí, Edward.

Y entonces, siento la mirada de todos los hombres de bata blanca de la cafetería, como si fuesen animales hambrientos que acaban de escoger una excelente presa: Bella. Han escuchado esa última frase de sus labios y los solteros del lugar comienzas a sacar "sus habilidades" para poder conquistarla, lo sé, lo presiento. O tal vez es la paranoia que me he creado solo, ¡tampoco lo sé!

La idea de que Bella esté rodeada por tantos hombres que pretendan estar cerca, no me agrada. Un sentimiento extraño se apodera fuertemente de mi subconsciente.

Esto no puede ser, ¡no puedo soportarlo!

Pero, ¿soportar qué? ¿Qué ella sea la soltera más codiciada de todo el hospital? Hasta donde sé, ella no me dijo que tenía novio o no… Eso tampoco me deja ni un poco tranquilo. ¿Lo tenía? ¿Y si no? ¿Estará ella dispuesta a salir con alguno de los idiotas que la cortejen? La idea me revuelve el estómago de rabia, suspiro.

No puedo sentir esto, se siente mal pero a la vez lo siento "natural y correcto". Creo que tengo el deber de cuidarla, hasta de ella misma, como cuando lloró por Charlie la primera noche en el departamento.

Sí, debe ser eso. Debo asegurarme de que elija un buen hombre para sí. Alguien que la cuide y respete… Pero ¡me llena de rabia imaginar que alguien pudiese tocarla!

Ok, tranquilo Cullen. Es Bella, no es tuya, no es tuya.

Solo la cuidarás y no dejarás que nadie se le acerqué.

¿QUÉ? ¡¿DE DONDE RAYOS SALIÓ ESE PENSAMIENTO EGOÍSTA?! Esto no es normal en mí.

Ay, no… ¿Qué carajo te pasa Edward Cullen?