Hola Mimiii :) muchas gracias por pasarte y leer ^^ te escribo desde el documento que publico porque no entiendo cómo responderte a tu review aun ando peleándome para terminar de aprenderme cómo va esto jejeje. Me alegro que te guste la pareja, decidí cambiarlas todas, por variar un poquitín jeje.
Gracias! :)
Capítulo XIV: Confía en mí.
La chica entró a su casa. Se sentía extraña; por un lado sentía temor, podría enterarse Miyu y cumplir su amenaza, pero por otro lado estaba feliz.
Pensó si sería buena idea contarlo de una vez, temía que pasara algo, pero también dudaba que Miyu hiciera tal cosa, lo primero, porque ni fuera una telenovela en la que la mala podía hacer de las suyas sin que la detuvieran o algo. Y lo segundo, era demasiado estúpida, ¿Por qué no había ido a la policía con una grabación de esa conversación y así se la quitaba ya de en medio?
Decidió dejar de pensar por el momento, ahora debía irse a dormir, la hora del trabajo estaba cerca, y era mejor descansar un poco. Subió las escaleras muy sigilosa, si de una ladrona se tratara, para no despertar a nadie. En ese momento, se abrió una puerta. Era su hermano.
-¿Cómo está Kumi, qué le pasó?
-Está mejor. Tuvo un aviso de aborto, el doctor le ha diagnosticado embarazo de riesgo. – explicó pasando a su habitación.
-Qué mal, pero me alegro que al menos no perdiera el bebé, que es lo importante. – contestó alegre.
-¿Naiara se despertó?
-No, la llevé a su cuarto, le puse el pijama muy despacito y la metí en la cama. Por suerte no se despertó, sino hubiera sido muy difícil que volviera a conciliar el sueño.
-Cierto. Menos mal. Bueno yo voy a descansar ya, me quedan apenas unas horas para volver a levantarme. ¿Tú no trabajas mañana?
-Es verdad, ya es en madrugada. No, por suerte no trabajo, déjame un día de descanso que no doy abasto – dijo riendo. – Buena noche, descansa.
-Gracias e igual. – su hermano cerró la puerta y ella se metió en su cama.
El descanso le duró poco, el ruidoso despertador estaba sonando, avisándole que era la hora de levantarse. Lo tiró para que se callara. Tenía sueño, mucho sueño. Apenas había dormido dos horas y encima estaba muy agotado; estar en la sala de espera de un hospital agotaba bastante.
Se alistó y saló para irse al trabajo. Bajó por el ascensor y fue al garaje a por su moto. Antes de subirse a ella, se le quedó mirando. Necesitaba un auto, ya que ahora con Naiara no podría llevarla a ninguna parte, pero…con lo que ganaba en el gimnasio no le alcanzaba ni para uno de segunda mano. Se paró a pensar un segundo; estaba dispuesto a cambiar de trabajo, él había estudiado administración de empresas, sólo necesitaba encontrar una empresa que esté buscando un aspirante para ese puesto.
Cuando sacó la moto del garaje, se encontró con una persona, que al parecer, lo estaba buscando.
-Hola, ¿Qué tan madrugador? – le sonrió.
-Voy a trabajar. ¿Qué haces aquí?
-He quedado con un amigo – se acercó a él, pero el chico retrocedió. – Pero cómo tenía que pasar por aquí quise saludarte.
-Miyu, déjame, ¿Quieres? No tengo nadas de verte, aparte de que tengo que irme. – le respondió muy serio.
-De acuerdo, pero te dejo marchar si luego quedamos juntos. ¿Te parece bien? – le guiñó el ojo, intentando alargar su charla.
-Ni hablar. Yo contigo no quedo por nada del mundo. Ahora, si me disculpas, tengo prisa.
-Espera, ¿Por qué no te apetece quedar conmigo? ¿O es que tu novia no te deja ni un segundo? – quiso saber si de verdad Anita estaba cumpliendo con el pacto, pero no quería descubrirse.
-Eso a ti no te incumbe. Pero seguro que no le haría mucha gracia que te viera, aparte de que yo no quiero.
-Uy, ¿Va mal la relación?
-¿A ti qué te importa? Déjame Miyu, me tengo que ir.
-Por tu tono veo que es cierto. Entonces ahora que ya no estáis juntos, puedes quedarte conmigo – se insinuó.
-¡Por supuesto que no! Prefiero estar solo el resto de mi vida antes que estar con alguien cómo tú. – se enojó – Y ahora si me perdonas… - el chico se subió a su moto, se puso el casco y se fue.
-Uhm, veo que la estúpida esta lo hizo. Tengo que conseguirlo como sea – dijo riéndose.
El día transcurrió con normalidad, aunque quizá para Tsubasa pasó lento. Estaba deseando llegar a su casa y dormir un poco, estaba demasiado cansado.
Para Anita también se le pasó muy lento, ya que no veía la hora de marcharse a casa de su amiga; a Kumi le habían dado ya el alta médica y estaba reposando en su apartamento.
Los chicos no se cruzaron en toda su jornada de trabajo, ya que cada uno trabajaba en diferentes plantas del gimnasio, y al salir cada uno se fue por su lado.
En otro lado de la ciudad, dos chicos estaban hablando…
-¿Cómo va tu plan? – le preguntó el chico.
-Parece que muy bien, porque no están juntos.
-Perfecto, por lo que veo tengo vía libre.
-Exacto, ahora más que nunca debes atacar, recuerda que no te hiciste amiga de ella por gusto. – le dijo.
-No, pero luego sí me empezó a caer muy bien. Es muy buena amiga, y me da un poco de pena hacerle esto. – confesó.
-Nada, tú tienes que hacer lo que yo te diga, que para algo te pago (Miyu es una niña caprichosa, que su familia tiene bastante dinero). ¿A ti no te gusta ella? Tu tarea es ligártela ahora que dejó a Tsubasa, aprovecha ya que estás. – rio.
-Sí, pero por lo menos a mí me habla, la que tiene que espabilar eres tú, que Tsubasa no quiere saber nada de ti. Así lo que conseguirás que consiga que Anita vuelva con él.
-¡Eso nunca! ¿Y te digo por qué? – él asintió – Porque está amenazada.
-¿Amenazada? Miyu me asustas, ¿Hasta dónde eres capaz de llegar por un amor?
-Hasta dónde sea. Le amenacé con su hija, si no quería que corriera peligro…ya sabía lo que tenía qué hacer – le guiñó el ojo.
-¿Qué qué? ¿Serías capaz de hacerle algo a la niña? Perdona pero abandono tu plan, yo no quiero formar parte de una amenaza tan grave.
-Tú estás en este plan y te quedas calladito. Tú no le vas a hacer nada, al igual que yo. Para eso ya tengo a alguien contratado para que haga el trabajo sucio.
-¿Te estás oyendo? ¡Miyu por favor! Abandono. Me niego a ser un cómplice, además con el cariño que le tengo a esa niña y con lo bien que me llevo con Anita. ¡No, no y no! Ahí te quedas.
-Te conté mi plan y ya eres mi cómplice. Lo siento pero tengo las de ganar, porque ya te pagué y recibiste mi dinero. – Kuramoto se paró en seco. – Además, podrías correr peligro…No serías el primero.
-Espera…Dime una cosa Miyu, ¿Tú tuviste algo que ver con ese accidente? – preguntó temeroso por la respuesta.
-Yo no tengo carnet.
-Pero contrataste a alguien ¿No? ¡No me lo puedo creer tú tuviste la culpa de que atropellaran a Tsubasa! O sea, que en vez de seguir peleando limpiamente por su amor, ¿Lo atropellas? ¿Y se supone que estás locamente enamorada de él? – el chico se estaba asombrando y desquiciando con tanto descubrimiento.
-Supuestamente para él no iba ese auto – respondió como si nada. – Pero se puso en medio.
-¡Me das miedo Miyu, de verdad!
-Esa es la cuestión. Pero…recuerda que si hablas, ya sabes lo que te puede pasar… - se acercó a su oído. – Sígueme informando de todo, me marcho.
Tsubasa llegó a su casa, deseando tumbarse en el sofá y echar una cabezada. Soltó su bolsa en el suelo, bajó la persiana de la sala y se tumbó. Sintió que su 'siestecilla' se vería interrumpida cuando oyó su celular sonar.
-¿Qué quieres Mary? Tengo mucho sueño.
-¿Tan pronto y con sueño? Eres un muermo. – se rio – Te llamo porque tienes que venir a la casa, tenemos cena familiar.
-¿Cena familiar? ¿Y eso por qué?
-Tú ven, que tú tienes que estar. Por cierto, ella estará, así que espero que asistas – y cortó la llamada.
¿Por qué tendría una cena familiar tan inesperada? Sonrió. Creía que ya sabía lo que podía ser. Soltó su celular y cerró sus ojos, aún le quedaba tiempo, necesitaba dormir un poco.
La hora de la cena llegó, y tanto los Misaki como los Ozora se habían reunido en la casa de la segunda familia. Pero como siempre, él llegaba tarde. Cuando llegó a su casa se encontró con que estaba Anita también, y con su hija, que al verlo en seguida se le acercó a abrazarlo contenta. Él la cogió en brazos y le dio un beso, entrando a la sala, donde estaban todos.
-Bien familia, os he reunido aquí para daros una noticia – empezó Mary.
-Ay, ya sé, estás embarazada – dijo Tsubasa.
-No, no estoy embaraza. Ya habrá tiempo de eso.
-Lo que Mary quiere decir es que nos vamos a casar.
-¿En serio? Pero hija, aún sois jóvenes, podéis esperar hasta dentro de un tiempo. – comentó su madre.
-Mamá por favor, ya tengo edad. Además, quisiera independizarme ya, que para algo tengo un trabajo.
-Di que sí hija, ¡Me alegro mucho! – contestó su padre abrazándola.
-¡Qué bien amiga, ya era hora! – exclamó Anita. – Que con lo tradicional que eres, no te habías ido a vivir con mi hermano hasta que no te casaras.
-Y ya de los hijos… - rieron Pepe y Yumi.
-Oye, ¿Qué tiene de malo cómo piense? – se ofendió
-Bueno ya – los paró Misaki – Yo pienso igual que ella y no hay más que hablar.
-Tiene razón, no estropeemos la noticia a los chicos – dijo la señora Misaki.
-Venga, pasemos todos al comedor, que la cena se enfría.
Las dos familias cenaron con tranquilidad, teniendo una velada muy agradable. Anita salió al jardín; quería despejarse un poco y necesitaba que le diera el aire. Sin darse cuenta, Tsubasa la siguió.
-¿Qué haces aquí? – ella, al oírlo se estremeció.
-Quería que me diera un poco el aire.
-Por esa cara que traes cualquiera diría que estás contenta por nuestros hermanos. – se acercó a ella apoyando sus manos en una barandilla del jardín.
-Claro que estoy contenta, es mi hermano mi mejor amiga, ¿No lo voy a estar? – respondió enojada.
-Vale, vale, no te pongas así. Aunque ¿Sabes? Siento cierta envidia, sana por supuesto.
-¿Envidia por qué?
-Porque ellos son felices y van a unir sus vidas para siempre – le susurró en el oído. La acorraló entre la barandilla y su cuerpo. – Me pregunto si yo seré feliz algún día.
-Que yo sepa puedes serlo buscando a la persona indicada. – se notaba nerviosa.
-Uhm, creo que la indicada la tengo delante, lo que pasa que está indecisa.
-Yo no estoy indecisa, solamente que lo nuestro no va a funcionar.
-Y dime por qué. – estaba lo suficientemente cerca de ella.
-Tsubasa por favor, déjame ya.
-No te dejo. Yo sé que tienes un motivo para haberme dejado tan de repente, dime el qué es. – volvió a insistir.
-Ya dije que era por ese motivo. No hay más. – se dispuso a marcharse, pero le chico con sus brazos la tenía bien acorralada, no dejándole el paso. – Además, si hubiera otro motivo no podría decírtelo.
-¿Por qué? A ver, ¿Qué es lo que está ocurriendo aquí? Puedes decírmelo y confiar en mí.
-No puedo, ¿Entiendes? – dijo sollozando.
-Ven aquí… - la abrazó – Confía en mí, ¿De acuerdo?
-No es que no confíe en ti, es que no puedo decirlo.
-Vale, empiezo por el principio. Si no puedes contarlo, ¿Puede ser porque alguien te tiene amenazada? – ella asintió. – Vale, y me figuro que es Miyu, ¿No?
-Sí, es ella.
-Me lo imaginaba – cerró sus ojos – ¿Y tan grave es la amenaza que tuviste que hace eso?
-Bastante grave, dijo que si no le dejaba vía libre, y si te contaba algo, le haría algo a Naiara.
-¡¿Qué?! ¡Será rastrera, miserable, repugnante, malvada…! Tranquila, si quiere hacerle algo a nuestra hija tiene que pasar por encima de mí.
-Pero…ella me dijo que tuvo que ver con ese accidente, es capaz de cualquier cosa. – temió.
-¿Qué tuvo que ver con ese accidente? O sea, que ese auto iba a por Naiara.
-Sí, y ahora que te lo dije, más aún va a intentar hacerle algo a Naiara. – él la sujetó fuertemente pero con delicadeza, de los hombros.
-Ya te dije que no temas, vamos a denunciarla.
-Tenemos las de perder, es la hija de un poderoso empresario, ¿Crees que su padre va a permitirlo?
-Claro que no tenemos las de perder. Mañana mismo voy a encararla. – respondió enfurecido.
-¡No! Por favor. Me dejó muy claro que no supieras.
-Si no quiere que lo sepa es porque sabe que sabiéndolo tiene las de perder.
-¿Qué quieres poder la vida de tu hija en peligro?
-Por supuesto que no. Pero no podemos vivir amenazados. – se paró a pensar un momento. – Pongámosle la denuncia, y marchémonos de aquí, así Naiara no estará en peligro.
-¿Marcharnos? ¿A dónde? Es una locura.
-No sé, a Brasil con tu hermano, por ejemplo. Cuando consigamos que todo acabe, volvemos. – propuso.
-¿Pero qué dices? Ya te dije que es una locura.
-Será una locura, pero que pasaremos juntos – él se acercó a ella, dándole un beso. – Tranquila, ¿Estamos juntos en esto?
-Sí.
A la mañana siguiente, hablaron con sus familiares, que no estaban muy de acuerdo en que se fueran. Pero por otro lado sabían que era lo mejor hasta que las cosas volvieran a la normalidad (ni que fuera una telenovela xD). Todos estaban de acuerdo en que iba a ser una lucha muy larga hasta que consiguieran detener a Miyu, ya que al ser la hija de un poderoso empresario, tenían las de perder.
Pero lo importante era poner a Naiara a salvo, aunque la amenaza de muerte y todas cosas sobre Miyu estuvieran en su contra, era muy difícil que las autoridades intervinieran.
Tsubasa no tardó ni un segundo y puso una denuncia en contra de Miyu, pero todo no acabaría ahí, también fue en su busca para dejarle las cosas claras.
-¡Miyu! – le gritó al encontrársela saliendo de su casa. – A ti te quería ver yo.
-Hombre Tsubasa, ¿A qué se debe ese honor de que me busques? ¿Al fin reconoces que no puedes vivir sin mí? – intentó acercarse, consiguiendo un empujón por parte de él.
-¡Ni te me acerques! Quiero dejarte bien en claro que sé todo, y que te denuncié por intentar matar a mi hija.
-¿Matar a tu hija? ¿Te volviste loco o qué? – preguntó temerosa.
-No te hagas la que no sabes, eres la persona más ruin, rastrera y miserable que he conocido en mi vida. Lo sé todo, sé que intentaste matar a mi hija, que si no llega a ser por mí…Además, has amenazado a Anita, diciéndole que si no me dejaba, le harías algo a nuestra hija. Lo siento pero esto no va a quedar así, te denuncié a las autoridades. – ella sonrió.
-¿Crees que me das miedo? Sí, fui yo. Solamente de esa manera conseguiría que ella se alejara de ti, era un estorbo. Pero, ¿Sabes? Me da igual. Nunca me detendrán, cumpla mi amenaza o no. No me das miedo.
-Ni tú me das miedo a mí. Ya sé que acabarás saliendo impune de todo esto, pero yo puse mi denuncia, y no pararé hasta conseguirlo. Conseguiste separarnos hace cuatro años, lo has intentado ahora, pero te será imposible. Lástima, fallaste. – acto seguido, se marchó.
-Esto no acabará aquí Tsubasa Ozora, conseguiré mi propósito, aunque sea lo último que haga. Yo siempre gano.
Continuará.
