Los personajes de CCS no me pertenecen. El resto de personajes y esta historia son de mi entera imaginación.
Capítulo XIV
Desde la oficina se su padre, Eriol observaba la pantalla de la cámara en el elevador. El incidente había sido totalmente planeado, en cuanto él se dio cuenta de que ambos castaños compartirían el ascensor, tomó la mano de su prometida y rápidamente actuó. En un panel de control en la oficina se encontraban mandos para casi cada área del hotel, incluyendo el del ascensor, el cual contaba con una parada de emergencia en caso de incendios o terremotos.
—Me siento mal por asustar y mentirle a Sakura, se escuchaba muy preocupada…— Tomoyo observaba la escena, gracias a que la cámara tenía vista nocturna podía ver todo aún con la falta de luz. Estaba mortificada por hacerle eso a su prima y amiga, pero de otra forma no podría hablar con calma con Syaoran.
Eriol estrecho la mano de su prometida para luego dedicarle una pequeña sonrisa. —Lo se, pero dudo que ambos puedan tener un momento a solas tan íntimo como ahora. Tu y yo sabemos que lo necesitan para aclararse. Más Syaoran que Sakura.— al cabo de unos minutos observaron la conversación entre ellos, hasta que Syaoran dejó ver un gesto molesto por algo que Sakura había dicho.
—Cariño, por favor, déjalos salir ya, no se ven nada cómodos.— Rogó Tomoyo sin despegar la vista de la pantalla.
Eriol asintió realizando el reinicio del ascensor.—En unos minutos se encenderá de nuevo y comenzará a andar…—
Ambos quedaron en silencio mientras veían a Syaoran abrazar a Sakura y a esta corresponderle con ganas. Eriol seguía tecleando los comandos en el tablero hasta que al fin, una luz verde le indicaría que el ascensor se encenderia. —Al menos se ve que- un momento.— de pronto lo vieron.
Tomoyo y Eriol abrieron de par en par sus ojos mientras veían aquel beso. Bastante calmo pero sincero, un gesto que ambos parecían disfrutar. Los labios de Tomoyo formaron una gran sonrisa que seguro ya le llegaba de oreja a oreja. —¡Eriol, esto es maravilloso!—
Las luces del elevador se encendieron de pronto, causando que los castaños se separaran para luego incorporarse. Se miraron sorprendidos por unos segundos antes de que fuera el castaño quien hablara, haciendo que Sakura asintiera. El ascensor se detuvo en el piso de Syaoran y el sin voltear se bajo de inmediato, dejando a Sakura sumamente sonrojada y algo confundida.
—No esperaba eso para ser sincero.—
—Yo tampoco…— Apareciendo detrás de ellos, Clow esbozaba también una gran sonrisa, acercándose al panel de control. —Solo esperemos que esto no sea contraproducente y cause aún más problemas entre ellos. En este momento, problemas es lo último que Syaoran necesita...—
Nunca pensó que un simple beso le haría dar vueltas a su cabeza, pero ahí estaba, pensando una y otra vez en lo sucedido en el ascensor durante el vuelo a casa. Los labios de Sakura con los suyos se complementaban de tal forma que parecían estar hechos a su medida. La calidez que su cuerpo sentía estando junto a ella era algo inexplicable pero sumamente placentero. Había sido un impulso, algo fuera de lo normal para Syaoran y aunque otra vez no se enviaban mensajes, había valido la pena.
No había puesto un pie en Hong Kong y su madre ya estaba acosándolo con llamadas y mensajes. De momento las ignoraría, solo quería llegar a su casa para poder ducharse y descansar un rato antes de continuar con sus múltiples obligaciones. Su sorpresa al llegar no solo había sido que Hui Ying estaba en casa, sino que estaba acompañada por su madre.
—Xiao Lang, me alegra ver que has llegado con bien.— Su madre se puso de pie al verlo para ofrecerle una reverencia la cual él devolvió. Hui Ying por otro lado permaneció en su sitio, con un gesto de clara molestia en el rostro. —Hui Ying y yo ya hemos comenzado a hablar de la razón por la que estoy aquí, así que no entraré en detalles y te lo diré. Ya tienen más de un año juntos, para el concejo este es el momento de que comiencen su familia.—
Syaoran tomó asiento lentamente mientras procesaba lo que su madre decía, ahora también habían decidido el momento en el que el debía ser padre, fantástico… —Que sucede si no cumplimos con ello.— Preguntó en cuanto pudo hablar. Su madre lo veía confusa mientras Hui Ying alzaba las cejas sorprendida, al parecer eso era lo que estaba pensando.
—Nada, de momento. Esto no se trata de una represalia contra el clan o hacia ti. Se trata de los negocios, las compañías cuyos directivos tienen una familia, poseen más credibilidad a la hora de hacer un trato que los que no las poseen. El concejo cree que siendo tan joven tu credibilidad aún está a prueba pero que un hijo dejaría sin dudas a tus futuros socios de lo serio que eres con las finanzas. Tómalo cómo una manera de reivindicar la seriedad que tienes a la hora de tomar tus responsabilidades. Con un hijo, ellos sabrán que las decisiones que tomes recaeran ya no sólo en la compañía, también en tu familia, haciendo que seas mucho más prudente.—
Syaoran se mantuvo en silencio, de nuevo era solo una marioneta en el sistema tan absurdo de aquellas finanzas, el podía aguantar pero ¿involucrar a un niño en ese mundo? ¿Involucrar a su hijo en todo aquello que ahora repudiaba? Si bien en lo último que pensaba al estar en Hui Ying era comenzar una familia, sabia que algún día querría tener un hijo, pero el solo pensar que tendría que involucrarlo prácticamente desde su nacimiento en aquel mundo, le quitaba los ánimos. No lo había pensado, pero no le gustaba. Ieran continuo con su sermón unos minutos más antes retirarse y dejar a solas a la pareja.
—… No quiero un bebé, no me interesa que tanto tenga que ver con tus negocios ¡Tengo mi propia vida y aun no tengo tiempo para ser madre!— Hui Ying había comenzado a hacer una de sus famosas rabietas, mientras caminaba de un lado a otro frente a él. Si para Syaoran el tener un hijo no estaba en sus planes, para ella mucho menos. —¡No creas que de algún modo lograrás embarazarme porque pare empezar tendrías que dormir conmigo primero y eso no pasará...!—
El castaño estaba tranquilo, con una pierna sobre otra y sus manos entrelazadas sostenían su barbilla mientras esperaba a que su esposa por fin se callara. —Hui Ying, descuida, no tienes de que preocuparte, tampoco quiero hijos, no aún...— Respondió tranquilamente, Syaoran había estado pensando en algo desde que salió del ascensor, sabía que sería difícil pero si lo lograba sería libre. —Quiero llegar a un trato contigo, si ambos terminamos todo esto juntos, será más fácil que el concejo nos deje impunes.—
Hui Ying parpadeo un par de veces antes de poder responder —¿De- de que… Que es lo que quieres decir?—
Con toda la calma que aún mantenía en el, se puso de pie para comenzar a caminar fuera de la habitación. —Quiero el divorcio...—
Hui Ying se quedó viendo la espalda de Syaoran mientras se retiraba, estaba algo sorprendida. Sabía que ellos dos no congeniaban y que su relación sería de la misma despectiva manera por varios años, pero nunca se imagino que el correcto de Xiao Lang fuera a terminar con su relación, y menos tan pronto.
Los días habían pasado y ella aún sentía el calor de sus labios con los de Syaoran. Y nuevamente se habían distanciado, ninguno había hecho por hablarse y esta vez Sakura estaba un tanto dolida por ello. Fue él quien la beso, y si, eso era lo que ella quería, pero no sabía por que lo había hecho en el momento que tocaban el tema de su matrimonio. Sabía que le habían elegido una esposa y que básicamente se había casado a la fuerza, pero entendía que aún así debía seguir con su matrimonio ya que era más una obligación que una relación. Sakura intento alejar la idea de que él no era feliz, pero no lo lograba ¿Qué podía hacer? No podía involucrarse con alguien casado, eso se vería mal, al final, ella quedaría con la peor reputación.
—… ¿Sakura? ¿Te encuentras bien?— Kilian y ella estaban desayunando ese día. Había notado que los últimos días estaba algo distraída, más de lo normal.
—¿Eh?... Si, si estoy bien, es solo que no dormí mucho— procuro una sonrisa lo más sincera que pudo. Era cierto lo de su falta del sueño, su mente no la dejaba descansar, pasaba varias noches en vela solo pensando.
—Oh, esta bien, luego de tu turno de la tarde deberías descansar.—
—Gracias Killian, así lo haré.—
Killian sonrió aunque había algo raro en él, parecía ¿Nervioso?... —Oye "Cherry" hemos salido por un par de semanas y quería decirte que en serio me gustas mucho, se que me iré a Corea en unos días pero quería saber si antes de irme, ya sabes, quisieras formalizar nuestra relación.—
Sakura no entendía muy bien a qué se refería. Cuando mencionó aquello último sus ojos se abrieron sorprendidos —Ah, Killian yo…—
—Me iré por dos semanas, lo sé, pero si tu me dices que si, regresaré en cuanto acabe mis reseñas de allá. Procuraré continuar con el blog desde aquí, después de todo, siempre me ha gustado venir a Japón, mudarme cerca tuyo no me molestaría en lo absoluto... Así que ¿Qué dices?—
Killian era atractivo, culto y bastante inteligente, Sakura admitía que estar en su compañía se sentía bien, aún con las pequeñas cosas que a veces no soportaba. Lo de Syaoran y ella no estaba definido, al menos no por ella, y aún cuando lo hiciera, no podrían estar juntos pues estaba casado. Tras un par de segundos de silencio, Sakura finalmente asintió sonriendo.
En cuanto Killian la vio, su sonrisa se ensancho para luego acercarse a ella y dejar un tierno beso en sus labios. Nada, otra vez… Sakura esperaba que con el tiempo eso cambiará, quizá en cuanto su relación creciera ella aprendería a quererlo y sus besos sabrían tan bien como los de cierto castaño.
Syaoran terminaba de comer el almuerzo. Por razones de seguridad nunca comía fuera de su oficina, era más rápido y seguro comer ahí, por desgracia ese día su asistente había salido antes y no le había llevado su comida. Syaoran pensó que para variar podía ir a uno de sus restaurantes favoritos y como ya había pasado varias semanas sin incidentes, nada pasaría.
La comida estaba deliciosa sin duda, desde Japón no había probado platillos tan deliciosos, y no eran como los de Sakura, pero sin duda se le acercaban. Por desgracia no todo podía ser un disfrute para él, de pronto un fuerte dolor de cabeza le atacó nuevamente, justo antes de retirarse del restaurante por lo que antes de irse, pidió un vaso con agua para tomar sus aspirinas, aquellas que siempre cargaba en un bolsillo pues sabía que las migrañas podían aparecer de la nada. Se sentó un momento en su silla mientras la aspirina hacia efecto, el dolor no se iba pero al menos estaba disminuyendo.
—¡Pero miren quien esta aquí! Es el gran Li en persona.— Un joven de ojos azules y cabello negro había llegado al local, alzando sus manos fuera en cuanto vio a Syaoran.
El no estaba de humor y menos para toparse con él en ese momento. Despreciaba tanto a aquel joven que incluso sentía que solo con verlo su dolor de cabeza volvía. —Ru…— dijo simplemente antes de levantarse de su mesa.
—¿Vienes solo Li? Eso no está bien ¿Qué hay de tu hermosa esposa? Se que estas trabajando pero hasta yo aprovecho el almuerzo para estar con la mía ¿Cierto Fia?— una joven de cabello negro corto que se encontraba detrás de Tian asintió levemente sin desviar su vista del suelo.
—Ella está- ocupada, y yo- tengo mucho que hacer hoy-.— Justo en ese momento le invadió un ataque de tos, no podía ni decir una oración sin toser entre palabras. Syaoran sostuvo su pecho con una mano sintiendo como si los pulmones fueran a salírsele. Coloco su otra mano en la mesa para no caerse, la cabeza le daba vueltas y la tos ahora se había convertido en un ataque. Por desgracia aún sosteniéndose, su cuerpo comenzaba a perder el equilibrio, haciéndolo caer de rodillas. Los empleados del lugar se apresuraron a auxiliarlo, pero Syaoran alzo una mano en señal de que no se acercaran. Era lo bastante orgulloso como para no admitir que necesitaba ayuda incluso con la penosa escena que estaba presentando frente a todos y su rival. Su tos solo empeoraba, había cerrado los ojos con fuerza ante el dolor que comenzó a sentir en la garganta, de pronto sintió un sabor metálico en la boca, cuando su tos se calmo un poco logró abrir los ojos y aún entre las lágrimas que le habían salido por la fuerza de sus tosidos, pudo ver claramente varias gotas rojo carmín en el suelo; su sangre.
—¡El pollo horneado ya casi está!... Creo que la crema aún no está en su punto… Los pasteles son para esta noche…— La cocina era el único lugar donde los pensamientos de Sakura se fijaban solo en los muchos platillos que tenía frente a ella. La cocina era el único lugar donde su ánimo estaba al máximo, esta era su vocación y adoraba hacerla.
Como muy pocas veces sucedía, Eriol entró a la cocina por la puerta de servicio, su rostro era serio pero Sakura sabía que algo le preocupaba.
—¡Eriol! ¿Qué te trae por aquí?— Dejando a un lado la cuchara de madera con la que estaba revolviendo la salsa. Se acercó hasta quedar frente a él.
—Sakura, se que no has hablado con él pero, tienes que saber algo…— La voz de Eriol sonaba aún más preocupante que lo que su rostro dejaba ver, algo que asusto a Sakura
—¿Qué, que es lo que sucede?... ¿Qué tengo que saber?— Oh no, era algo muy malo y era acerca de él… El corazón de Sakura comenzó a latir fuertemente, casi sentía como se quedaba sin aire los segundos que Eriol tardo en hablar.
—Está hospitalizado, dicen que es grave… —
¡Hola otra vez!
La crueldad otra veeez En serio que me da pena el pobre de Syaoran pero, como ya se habrán dado cuenta, la historia va enfocada más en el así habrá un poco más de drama en su vida LO SIENTO
Gracias a todos por los que están pendientes de esta historia, y a las personas que se están sumando ¡Bienvenid s! Aprovechando las vacaciones (Wujuuu!) hoy duermo tarde así que voy a terminar el siguiente capitulo para subirlo en un par de horas. Este irá dedicado a todos aquellos quienes siguen el fic así como los que han dejado sus reviews. Y bien ¡Nos leemos en breves! ^^
