¡Hola, hola!

Capítulo catorce

En el capítulo anterior, Dean y Autumn se encargaron de comprar esencia de verbena recorriéndose todas las tiendas habidas y por haber. Y en otro orden de cosas, aprovechaban la mañana siguiente para conocerse más profundamente el uno al otro…

Agradezco comentarios (en la caja de comentarios) constructivos sobre qué os parece la historia. ¡Muchas gracias!

Disclaimer: El personaje de Dean Winchester pertenece a la cadena televisiva "The CW Network" y a los creadores.

Pero la historia es original y totalmente inventada por nosotras, aunque tomando referencias e ideas de ambas series de televisión

-BlxndeAutumn y Dean_Winches_ -

Oh baby don't you know I suffer?
Oh baby can you hear me moan?
You caught me under false pretenses
How long before you let me go?

14

Atrápame, si puedes

Dean:

Por un momento, el cazador pudo ver algo más en la mirada de ella. Pensaba que podía ver en los ojos contrarios el mismo sentimiento que él tenía hacia ella. Algo que consiguió que el joven temblase suavemente por el alivio de no ser el único que se estaba entregando ciegamente a la otra persona, de ser correspondido y que, aunque, cada uno ocupase un lugar diferente en ese mundo de locos: Siendo ella la oscuridad que él tenía que combatir, por una vez, esos dos mundos se podían unir en uno y que gracias o al destino o a quién fuese, podían crear una combinación de luz y oscuridad.

El cazador estaba completamente seguro de que si estaban juntos era por una razón, que estaban destinados a ello. Que ellos tenían una misión de la que encargarse. Había algo más por encima de él que le había llevado a sentir lo que sentía por esa mujer, a dejar a un lado todas sus creencias y sus principios, a poder ver más allá y no pensar que todo es blanco o negro. También hay un gris y la mujer que tenía entre sus brazos lo era. Ella era la razón por la que él había madurado y crecido tanto como cazador como hombre. Como cazador porque había aprendido más sobre ese mundo, y como hombre porque había aprendido qué es el amor, los sacrificios que se deben hacer por éste y no arrepentirse de ellos. Más bien consideraba que lo mejor que le había pasado en la vida había sido conocer a Autumn, la mujer que le tenía completamente loco.

Se entregó a ese beso en el que él también daba a entender lo importante que era ella para él y que no habría nadie más que ella. Sus brazos presionaron el cuerpo de la rubia para pegarla más a él y que la distancia que había entre ambos quedase reducida a la nada.

Autumn:

Al finalizar aquel beso en el que a él le hacía falta respirar, la vampira se quedó allí, acariciando sus labios con suavidad con los propios. Aspirando el olor de él y sin poder evitar sonreír con suavidad por tener algo como aquello. Dejó un suave camino de besos en su rostro: en sus mejillas, en la punta de su nariz, en su barbilla, y uno suave en sus labios.

-Si así van a ser todos nuestros baños a partir de ahora, solo tengo una cosa que decir... ¿Dónde hay que firmar? - rio suavemente y acarició una de sus mejillas con el dorso de sus dedos. Una frase algo idiota, y que trataba de alejar de su cabeza el impulso de decirle que lo quería. No podía ser tan torpe. No ahora...

-Será mejor...- titubeó- Que terminemos de asearnos y.… nos pongamos cuanto antes con el entrenamiento...- musitó, recordando de pronto que, había conseguido aquel día de ventaja. Que él había accedido a ser entrenado por ella. Así que, con gran pesar, decidió ponerse en pie y abrir el grifo de la ducha para terminar de asearse.

Dean:

Tenía pensado quedarse algo más de tiempo con ella en la bañera, pero al comentar ella lo del entrenamiento, el cazador asintió con la cabeza

-Si será mejor que nos preparemos para el día que tenemos por delante... - Sin embargo, tras decir esas palabras él se quedó dónde estaba. Desde ahí podía observar como Autumn se duchaba y tener unas vistas increíbles del cuerpo que tenía delante. Se recostó mirando las curvas del cuerpo femenino hasta que ella terminó de asearse. Al salir la mujer de la bañera era el turno del cazador.

Apenas cinco minutos más tarde estaba saliendo por la puerta del cuarto de baño con una toalla anudada a sus caderas y otra en la cabeza para secarse el corto pelo.

- ¿Dónde podemos ir a entrenar? Necesitamos un sitio apartado y sin mirones que puedan descubrirte... ¿Tienes algo en mente? O… también podemos coger el coche e ir a una zona apartada del bosque... - Decía mientras terminaba de secarse el pelo y tiraba la toalla a un lado.

Autumn:

Era consciente de que Dean había estado mirándola atentamente durante todo aquel tiempo. Que no había perdido detalle de su cuerpo desnudo siendo acariciado por el agua. Y la verdad es que no le incomodaba lo más mínimo. Dejó que él disfrutase del espectáculo, allí acomodado en la bañera y, cuando terminó se envolvió en una toalla y tras guiñarle un ojo al cazador salió del cuarto de baño, dejando que su cuerpo se secara por sí solo mientras ella rebuscaba algo de ropa cómoda que ponerse para el día de entrenamiento que les esperaba.

Justo cuando Dean salía del baño, la muchacha andaba poniéndose la prenda inferior de su ropa interior.

-Pues... La verdad es que conozco un claro en el que nadie nos molestará, pero nos hará falta ir en coche. Yo puedo llegar corriendo en menos de unos minutos, pero tú...- frunció los labios haciendo un suave puchero gracioso. Se puso el sujetador y le guiñó un ojo.

Diez minutos después, la chica ya estaba completamente vestida y peinada y se dedicaba a guardar sus cosas de nuevo en la maleta, solo por el placer de tener todas sus cosas ordenadas.

Dean:

-Pero yo tengo a mi chiquitín, preciosa... - Musitó ante las palabras de ella, preguntándose si algún día terminaría de acostumbrarse a las habilidades de ella. Se animó a si mismo pensando que sólo habían pasado unas horas y que, poco a poco y con el paso del tiempo, vería ese tipo de cosas como normales. Aunque una parte de él se perturbaba con ello porque no era demasiado agradable para ese hombre tener que ser ahora el que estuviese por debajo. Pero tampoco le terminaba de importar por el hecho de que con tal de tenerla a su lado aceptaría lo que fuese necesario. Ella le había demostrado que no era como el resto de vampiros y no podía culparla por lo que era. Se enamoró de ella por su forma de ser, por los momentos que pasaron y pasaban juntos, porque le complementaba y no porque fuese o no humana. Que fuese un vampiro era un añadido.
- Me visto y nos vamos... De camino cogemos un par de cafés y algo para desayunar ¿te parece bien? - Carraspeó un momento al darse cuenta de que ella necesitaba algo más que un par de bollos para sentirse saciada - O... ¿Necesitas alimentarte...? Ya sabes... Algo de sangre... - Dijo algo incómodo con aquellas palabras, aunque intentó disimular cambiando de tema

- ¿Has visto mi camiseta negra?... La de manga larga... - describió mientras rebuscaba entre su ropa que, más bien era una montaña de prendas apiladas - Ya está... La encontré... – Dijo triunfalmente sacándola de dentro de un pantalón vaquero y alzándola en el aire como si fuese un trofeo.

Él se vistió como siempre, sus vaqueros azules oscuros raídos y la camiseta junto a su chaqueta de cuero heredada de su padre. Cogiendo las llaves, dijo

- Venga, preciosa... Abrió la puerta para que pasase ella primero, pero antes tomó su mano para acercarla de un suave tirón y darle un beso seguido de un cachete en el trasero.

Como había dicho, en un pequeño puesto compró un par de cafés y algo de comer.
Se dejó indicar por ella metiendo el coche por un pequeño sendero de tierra con hileras de árboles a ambos lados. Y maldiciendo porque el coche se llenaría de polvo y era algo que le superaba, pero tampoco lo comentó en voz alta.

Autumn:

La verdad era que sí necesitaba alimentarse. Le haría falta para el entrenamiento y para el enfrentamiento que se les avecinaba. Así que, mientras Dean compraba café, ella se alimentó de un incauto en el baño de un bar. Un hombre que salió andando del local minutos después con cara de circunstancias y sin entender qué había ocurrido. Autumn miró a Dean recostado contra el Impala y sujetando los dos cafés. Le dedicó una sonrisa de "¿Ves? Todo va bien", cogió su café y se metió en el coche con tranquilidad.

Indicó a Dean de manera precisa por qué caminos había de meterse y, aunque no le hizo gracia manchar de polvo su precioso Impala, Autumn podía vérselo en el rostro, no hizo comentario alguno. Pocos minutos después, un claro enorme se extendía ante ellos. Dean paró el coche y ella bajó del vehículo.

-Aquí es... ¿Te parece lo bastante aislado? - dijo con una sonrisita mientras caminaba de espaldas, mirándole a él y extendiendo sus brazos- Es genial, ¿eh? - le hizo una señal con el dedo indicando que se acercase hasta el centro del claro y, cuando él se aproximó hasta ella, esbozó una sonrisa.

-Lo primero que vamos a hacer es trabajar con la velocidad, ¿de acuerdo? - dijo, sin perder más tiempo. Y en un suspiro, la muchacha corrió y ya estaba a varios metros de él- ¡Prepárate! - le gritó.

Sabía que la primera vez no la vería venir, que la primera vez ella vencería, contaba con ello. Pero Dean era bueno y se acostumbraría. Y eso ocurrió. Corrió hasta el cazador rápidamente y se posicionó a su espalda agarrándole por el cuello con una mano y sujetando uno de sus brazos con la mano contraria.

- ¡Bu! - dijo con una sonrisilla antes de dejar un beso en su mejilla y soltarle- Vamos, otra vez... - Volvió a alejarse de nuevo a la misma distancia de antes, y volvió a correr hasta él con la misma velocidad vampírica, con la esperanza de que esta vez al menos pudiera agarrarla, aunque fuera de manera torpe. Eso sería un progreso.

Dean:

Salió del coche dedicándole una última mirada a su preciado Impala cubierto de una capa de polvo que cambiaba su color a marrón. Una pequeña mueca de fastidio y siguió a la vampiresa hasta el claro. Miró un momento a su alrededor y con una mueca con sus labios, asintió

- No está nada mal... Vamos a ponernos al lío. Clase uno, como patearle el culo a un vampiro... - bromeó mientras seguía las instrucciones de Autumn y se preparaba para la demostración de agilidad de ella.
En su mente la idea de que ella exageraba cuando hablaba de esa "hipervelocidad" no dejaba de dar vueltas y su propia confianza basada en años de experiencia fue destrozada cuando ella comenzó a correr hacía él, y apenas fue capaz de instituir por dónde iba. Cuando quiso darse cuenta su garganta estaba atrapada por el fuerte brazo de ella y él jadeaba por la impresión junto con el susto que se había llevado.
- Joder... Autumn... Quieres entrenarme o matarme de un infarto... - Musitó algo mosqueado por no haber sido capaz de hacer nada.

En la segunda ocasión volvió a pasar tanto de lo mismo y el cazador ya comenzaba a tomarse en serio las palabras de ella. No estaba preparado para esa clase de vampiros.

- Otra vez... - Casi bramó en el cuarto intento fallido por atraparla.
Poco a poco su ojo y esos años de experiencia comenzaban a dar sus frutos consiguiendo adaptar su visión, más o menos, a la velocidad de la vampiresa. Sus movimientos todavía eran torpes y lo único que era capaz de lograr era rozarla.

Tras varios intentos más, su cuerpo reaccionó bien. Sus brazos rodearon el cuerpo de ella, pero terminó siendo él quien fuese derrotado por la fuerza de ella.

- Este juego no me gusta... - Dijo levantándose del suelo y sacudiéndose el pantalón.

Autumn:

Que Dean era un cabezota lo sabía desde hacía tiempo. Pero eso era lo que le gustaba de él. Que no se rendía. Que seguía tratando de conseguir el más mínimo avance. La vampira había perdido la cuenta de las veces que había iniciado su carrera hacia él solo para tratar de que él la rozara. Las primeras veces no era capaz ni de intuirla. Minutos después, las yemas de sus dedos la rozaron. Y tras casi una decena de intentos, al final, el cazador la atrapó por la cintura y ambos cayeron al suelo, solo que fue la vampira quien cayó sobre él y atrapó sus muñecas con ambas manos. Rio suavemente, orgullosa porque al menos había sido capaz de atraparla, aunque el intento le salió más bien fallido. Pero era un gran avance. Uno muy grande. Se levantó y, mientras él se sacudía el pantalón mascullando aquella queja, la rubia se acercó a él y posó sus manos en las mejillas masculinas.

-Lo estás haciendo bien, Dean...- asintió- Creo que eres el único humano que ha sido capaz de atraparme en ochocientos años. Eso es un avance muy grande- dijo esbozando una sonrisa optimista. - Vamos a intentarlo de nuevo. Dejó un corto beso en los labios de Dean, aunque se vio obligada por instinto a alargarlo un poco más. Le era imposible mantenerse alejada de él y menos cuando sus labios acariciaban los propios. Finalmente, decidió separarse de él porque tenían cosas más importantes que hacer en aquel momento y terminar haciéndole suyo en el asiento trasero del coche no era una opción.

-Otra vez...- dijo, separándose de él y volviendo a alejarse varios metros en un solo parpadeo. Una y otra vez repitieron el proceso, hasta que finalmente, Dean fue capaz de atraparla y derribarla en un empellón en que empleó toda su fuerza. Cayó sobre ella, con una sonrisa triunfal en el rostro. Pero Autumn, se dio la vuelta y se colocó sobre él, sentándose sobre sus piernas y esbozando una sonrisa de orgullo.

-Muy bien, Winchester- dijo- Ahora probaremos con estacas. De goma... No quiero que me mates en el entrenamiento. - rio suavemente separándose de él y levantándose.

Dean:

Sabía que era un gran avance que haber conseguido atrapar a la vampiresa, aunque terminase debajo de ella después.

-Algo es algo... - Dijo con una suave sonrisa juguetona antes de mover un momento su cadera contra ella - Estacas de goma... - Susurró para sí mismo haciendo inventario de lo que tenía en el coche y lo que podrían usar.

Entonces, se levantó del suelo para ir hasta el maletero para ver si encontraba un cuchillo de plástico de cuando él era pequeño. Sus primeros entrenamientos con su padre fueron con ese cuchillo que seguía guardando como recuerdo de sus inicios y de los momentos que pasó con su progenitor entre caso y caso que su padre tenía por aquel entonces. Abrió el maletero y tras quitar varias armas (como eran un par de escopetas, cizallas, llaves, estacas de madera, varios revólveres, machetes) sacó de una esquina del maletero el cuchillo de plástico mostrándoselo a Autumn.

- Creo que esto valdrá, ¿no crees? - dijo dándole vueltas entre los dedos y recordando viejos tiempos que le hicieron esbozar una sonrisa melancólica.

Autumn:

A velocidad vampírica se acercó hasta el maletero donde Dean estaba trasteando y buscando algo que pudieran usar. Aguardó con paciencia y observando como él rebuscaba entre las armas. Al fin, cuando sacó aquel inofensivo cuchillo de goma ella esbozó una sonrisa triunfal.

-Es una suerte que por una vez tu desdén por el orden nos sea útil- bromeó con una sonrisa divertida para picarle- Anda, vamos...- dijo ella, riendo suavemente y caminando hacia atrás para volver hacia el centro del claro. Una vez Dean cerró el maletero y se acercó a ella para continuar el entrenamiento ella se señaló en el pecho con una de sus manos.

-Tienes que clavarlo justo aquí- dijo- Cuando tengas a uno de ellos a tiro, no dudes por un segundo porque te aseguro que pueden arrancarte la cabeza con la sola fuerza de sus manos...

Tragó saliva porque la sola idea hacia que su cuerpo se estremeciera de dolor.

-Vamos a probar algo de combate cuerpo a cuerpo. Si te hago daño, dilo…- dijo, ya que era diez veces más fuerte que él y por nada del mundo quería hacerle daño alguno- Vale. Cázame y trata de "clavarme" la estaca- sonrió y en un parpadeo estaba a veinte metros de él, preparada para iniciar la segunda fase del entrenamiento.

Dean:

- ¿Quieres que te atrape? - Preguntó con una sonrisilla traviesa que se evaporó cuando vio como ella se separaba de él para tomar distancia, y se preparaba para continuar con el entrenamiento. Las palabras de la vampiresa calaron tan hondo en él, que se preparó completamente centrado para la siguiente fase de ese entrenamiento. Comenzó a correr hacía ella para conseguir atraparla, aunque le resultaba bastante complicado llegar y ni siquiera a rozar su cuerpo.

Los minutos pasaban y su frustración por la dificultad de la situación, le estaban poniendo de mal humor. Sin embargo, como era habitual en el cazador, cuánto más complicado era, más se esforzaba. No pararía hasta que ese cuchillo de plástico terminase en el pecho de ella.

Y así fue, tras una hora sin parar, el cazador en una de esas carreras, haciendo una pequeña finta terminó por atraparla y caer sobre ella con la punta del arma posada sobre la tela de la camiseta de ella. Justo sobre su corazón.

-Conseguido...

Repitieron la jugada un par de veces más hasta que Dean ya se manejaba lo suficientemente bien como para hacer frente al antiguo grupo de su vampiresa. Al terminar con el entrenamiento, Dean estaba exhausto. Respiraba de forma agitada, por lo que se dejó caer sobre el césped, mirando los últimos rayos de sol y cerrando los ojos para relajar sus músculos que estaban hechos polvo.

Autumn:

La rubia esbozó una sonrisa amplia cuando Dean, después de un par de horas más con aquella segunda fase entre manos, fue capaz de derribarla en el suelo. Y no solo una vez. No. Había cogido el tranquillo. Y eso era realmente bueno. Al menos tenía una oportunidad en el enfrentamiento del día siguiente. Cuando Dean se dejó caer en el suelo, exhausto y resollando, la mujer se sentó sobre sus caderas y se inclinó hacia él para cubrir sus labios con los propios. En señal de reconocimiento por su grandísimo esfuerzo a lo largo de todo aquel día. Y es que, se habían olvidado de comer y ya estaba casi atardeciendo.

-Te propongo un plan...- Susurró en su oído ya que ahora había dejado un camino travieso de besos por su mentón hasta llegar a esta- Vamos a pedir un par de pizzas, nos vamos a la habitación y te das un baño caliente para relajar los músculos. ¿De acuerdo?

Ella alzó la cabeza y le miró, orgullosa del esfuerzo y de los progresos que él había hecho. La verdad era que se había empleado a fondo en aquello y se merecía un descanso. Se puso en pie y le tendió la mano para ayudarlo a ponerse en pie- Anda... Vámonos...

Dean:

Colocó sus manos en la cintura de la vampiresa dejándose hacer y disfrutando de cada roce de sus labios en su piel. Aunque hubiese deseado continuar con ella así, no le quedaba más opción que levantarse para irse de allí.

-Como quieras, preciosa... - Se levantó con una sonrisa de entusiasmo al imaginar una pizza humeante y crujiente que llevarse a la boca. Tras terminar de meter las cosas en el maletero, el cazador se colocó en el asiento del conductor tomando un momento el rostro de ella para dejar un beso en sus labios. Sin decir palabra ante su gesto, que fue más cariñoso de lo que pretendía, arrancó el coche.

-Mañana, al despertar, prepararemos las estacas y el resto de armas para atacar...- informó deseoso de poder terminar con ese trabajo cuanto antes.

Apenas media hora más tarde, ambos salían del coche para dirigirse al interior de un restaurante de comida rápida para pedir dos pizzas para llevar. Su mano, en la espalda de la vampiresa, la guiaba hasta la cola donde tenían que esperar a ser atendidos.

- ¿Barbacoa? - Preguntó el cazador dirigiendo una mirada a uno de los grandes paneles con los nombres de las pizzas.

Autumn:

Aprovechando que pararían por el camino a pedir las pizzas y que no las pedirían a domicilio, la vampira planeó una incursión en el reservado para empleados y así poder alimentarse en condiciones. El esfuerzo que los dos habían invertido en toda aquella tarde la había dejado famélica, hasta tal punto que, cuando Dean la besó dentro del coche, con esa suavidad pasmosa, la joven olió tanto la sangre de él que casi sentía que podía saborearla. Se había empleado a fondo desde por la mañana hasta el atardecer y eso se notaba.

Entró delante de Dean, esbozando una sonrisilla de medio lado sintiendo la mano de él en su espalda. Le gustaban ese tipo de contactos protectores que tenía con ella. Parecía como si de una forma u otra temiese que la arrebataran de su lado, o que ella fuese a desaparecer. Y era verdaderamente tierno. Porque eso dejaba traslucir ciertas inseguridades con las que tendrían que lidiar más adelante.

-Barbacoa- asintió- Y... ¿Qué te parece una de cuatro quesos? -dijo, girándose hacia él y colocando una mano en su pecho mientras jugaba con un botón de la camisa abierta de él que, hacia un contraste perfecto con la camiseta negra que llevaba debajo. Escuchó cerrarse la puerta del reservado de empleados y sonrió- Ahora vengo, cariño... Voy al baño...- dijo, de forma significativa, antes de separarse de él y caminar hasta dicho reservado notando como la garganta comenzaba a molestarle debido a la sed.

Dean:

Atrapó la mano de ella con una de las suyas para llevarla hasta sus labios dejando pequeños besos en cada uno de sus nudillos, antes de tener que soltarla para que fuese hasta "el baño". Sabía a la perfección lo qué necesitaba y él no podía hacer otra cosa que no fuese asentir y centrarse en otras cosas.

Tenía cuatro personas delante en la cola, por lo que aprovechó para sacar su teléfono móvil y poder comprobar si tenía algún mensaje de voz en el contestador. Cuando llegó su turno, miró un momento a su alrededor en buscar de la vampiresa y, acto seguido, pidió las dos pizzas que habían elegido, unas patatas y unas alitas. Tras pagar, se quedó a un lado esperando a que tuvieran el pedido preparado, mientras miraba la carta que tenía entre sus manos sin demasiado interés. Más bien, estaba dejando pasar el tiempo mientras ella volvía. No solía tardar demasiado, así que el cazador estaba casi seguro que estaría de vuelta en un par de minutos a lo máximo.

Autumn:

De nuevo volvía a alimentarse, a hundir sus colmillos en la piel de alguien, Notaba la sangre caliente impregnando su boca. Y sintió como su sed se saciaba, cómo ese ardor se extinguía. Era realmente placentero. Llegado el momento exacto, dejó de beber. Aún no había llegado al límite de las fuerzas de la joven de la que se estaba alimentando. Pero prefería verla salir de ahí caminando que en una ambulancia. Limpió sus recuerdos mediante la compulsión y se largó de allí a sabiendas de que nadie la había visto. Mientras pasaba por uno de los pasillos cogió una servilleta de papel de una estantería y se limpió los labios. Para cuando volvió al lado de Dean, que ahora esperaba la comida, estaba totalmente impecable y sin un solo pelo fuera de su sitio. Rodeó su cintura con uno de sus brazos y dejó una caricia con su nariz en la mejilla de él dibujando una tranquila sonrisa en sus labios.

- ¿Me echabas de menos? - rio suavemente, justo para ser interrumpida por la voz de la muchacha de la barra que puso su pedido justo delante de ellos.

-Oh. Qué rápido- comentó la rubia

Dean:

Cuando notó el brazo de ella rodeando su cintura y ese pequeño roce, le dedicó una mirada de soslayo.

-Un poco... - comentó sin más, con voz seca. Seguía sin llevar demasiado bien los hábitos alimenticios de ella y, en ciertas ocasiones, esos instintos que llevaba desarrollando durante años, junto al cazador que llevaba dentro, asomaban para recordarle que no estaba haciendo bien. Sin embargo, él acallaba esa voz por ella, para poder estar a gusto. Se recordaba que esa mujer no hacía nada malo, y que no dañaba a nadie. Aun así, la sensación de amargor se mantenía durante los primeros minutos en los que ella volvía tras alimentarse, haciendo que el cazador cogiese las cajas sobre la barra y se fuese con ellas hasta el coche, dejándolas en los asientos traseros de vehículo sin comentar nada.

Al llegar a la habitación de motel y con el estómago rugiendo pidiendo comida, el estado de animo de él cambiaba al de un Dean más animado y entusiasmado por poder hincarle el diente a la comida.

Tras acabar de cenar y tras, también, mantener una conversación sobre el plan del día siguiente, de qué armas prepararían primero y a qué hora irían a por los del antiguo aquelarre de la vampiresa, ambos se fueron directos a la cama para poder descansar y estar frescos para el día siguiente, el cual se aventuraba cargado de emociones y de mucho esfuerzo.

A la mañana siguiente, a diferencia de la anterior, quien se levantó primero fue Autumn. Dean se mantuvo en la cama hasta que, al final, los rayos de sol colándose por la ventana y dándole de pleno en el rostro le sacaron de un pesado sueño, aunque reparador. Los rayos de sol le daban la bienvenida a un nuevo día, un día que podría ser el final para ambos pero que, igualmente, afrontarían juntos para poder superar la barrera o el obstáculo que se interponía entre ellos y conseguir el bien de la humanidad.

Autumn:

Sabía que a Dean no le hacía ninguna gracia sus métodos alimenticios. Y que los soportaba por lo que sentía por ella. Así pues, una parte de la rubia le decía que aquello acabaría. Que Dean terminaría por atravesar su pecho con una estaca. Que ella no podría luchar contra más de veinte años de cacerías y lecciones sobre los peligros de la gente de su especie. En su fuero interno se consideraba tan poca cosa que pensaba que Dean se acabaría cansando de ella de alguna forma. Y, aunque sea difícil de creer, ese día en que Dean la apartara de su lado sería el día en que Autumn sabía que moriría. Era extraño. Sí. Pero era una certeza para ella. Por esa misma razón, ni siquiera hizo comentario al malhumor que acompañaba al cazador de camino en coche hasta el motel. Mal humor que pareció mejorar en cuanto se comió su parte de pizza y un par de pedazos de los de la rubia. Al menos, eso pensó Autumn cuando Dean, en la cama se giró hacia ella y la abrazó por la cintura, estrechando el cuerpo femenino contra el suyo. Ella entrelazó sus dedos con los de él y llevó las manos de ambos a su propio pecho.

A la mañana siguiente, la rubia se levantó cuando ni siquiera había amanecido del todo. Pero es que necesitaba estar profusamente alimentada para lo que se proponían hacer aquel día. Así que recorrió el pueblo y encontró a un par de personas de la que poder beber. Un barrendero, y un vendedor de enciclopedias ambulante que parecía acabar de llegar al pueblo.

Regresó a la habitación acompañada de dos cafés y una bolsa de donut que seguro que harían las delicias del cazador. Tenían un día duro por delante. Y quizás aquel fuera el último de sus vidas. Por lo que quiso hacer las cosas bien. Al ver que Dean se despertaba, fue hasta la cama y con una sonrisa mimosa acarició una de sus mejillas suavemente.

-Buenos días, amor...- dijo, a sabiendas de que nunca antes le había llamado así. Pero quería darse el lujo de hacerlo, si aquella iba a ser la última vez que podía hacerlo- He traído desayuno...