Con cariño para ustedes y para desahogo para mí. Un capítulo más.
Disclaimer: los personajes de Naruto y Naruto Shippuden son pertenencia de Masashi Kishimoto. La obra está escrita con el único fin no lucrativo de entretener.
MEDIOCRE
CAPITULO XIV
Pensando en Ti
.
Los conciertos de Sasuke siempre eran algo de lo cual Sakura no se podía arrepentir.
Tal como le había prometido, Sasuke había realizado un concierto en el jardín más grande del pueblo un par de días después. Primero había empezado con algunos cover populares para llamar la atención, una vez la gente fue acercándose iba intercambiando canciones de su propia autoría sin que la gente se diera cuenta. Sakura estuvo en el mismo lugar todo el concierto, no movió ni un solo dedo y aunque hubiera querido hacerlo estaba absorta en la música. No tocaba igual que Naruto, eso era seguro. Si bien era cierto que Sasuke tocaba con mayor experiencia y profesionalismo, sus dedos parecían bailar con las cuerdas de la guitarra y su voz se deslizaba con aquel grave tono que le erizaba la piel en momentos. Naruto en cambio era un respiro de aire fresco, su música le hacía sentirse en casa después de una larga jornada y su voz era linda pero inexperta, como el canto de un niño. Sakura no despreciaba la habilidad de Naruto, de hecho, estaba impresionada por la experiencia que había adquirido por su cuenta sin la ayuda de nadie, y de cómo su voz iba tomando forma hasta ser lo que era ahora. Sasuke era una melodía nocturna, Naruto una canción de buenos días. Eso era lo que pensaba Sakura cuando los comparaba inconscientemente, y se alegraba de todo corazón cuando se daba cuenta que no era capaz de poner a uno en un puesto más alto que el otro.
Media hora de concierto después Sasuke ya era la atención de todos en el jardín, y era obvio para Sakura. Su amigo no era alguien feo, por supuesto que no, Sasuke era uno de los vagabundos más atractivos más guapos que había visto en su vida, y pensar en él como vagabundo le incomoda, siendo que la perfección de sus facciones y su situación de vida no congeniaban del todo. Era alguien sumamente culto, inteligente y para nada torpe, y eso se podía notar en esa mirada matadora. Las chicas le tomaban fotografías con sus teléfonos de diversas formas y tamaños, hablaban de su piel pálida y atrayente, de su cabello largo que brillaba contra los faros de la arquitectura, sus labios se movían suavemente, y más de una dijo alguna barbarie sucia y pervertida que Sakura dejó pasar por alto.
Tomando mi muñequera roja
Estoy solo, un vagabundo desarraigado
Bebiendo el agua que agra está
en la próxima estación
¿Por qué las letras de sus canciones eran tan tristes? Pensaba Sakura. Inclusive cuando se le veía tocar parecía que lo hacía con melancolía, y que lo que hacía en realidad en lugar de cantar una canción para el público era desahogarse de alguna manera. Aquella tarde que Sasuke le había cantado una canción afuera del hospital fue la primera vez que no le vio tan triste, pero cuando lo conoció e incluso veces después esa tristeza lo embargaba y ya incluso parecía ser parte de su guardarropa. Sakura no podía juzgar esa parte cuando ella misma reflejaba una vida de inconformidades e infortunio, si bien su madre le había advertido que eso pasaría ella nunca creyó que se fuera a sentir así. Una soledad que no la notabas al principio, pero que de un momento a otro la sentías y deseabas por todos los dioses existentes que apareciera alguien o algo que te alejara de esa sensación tan agobiante.
Si aún es que, es que, me amas
El tren de regreso no está por ningún lado
Dime, Darling, Darling, Hey, Darling
Sentí como si hubiera escuchado una voz
De nuevo la miró. Le molestaba que a mitades de sus canciones le dedicara miradas que podrían malinterpretarse, Sakura era pésima lidiando con los hombres, si no le interesaban era fría y directa, casi al punto de ser grosera, pero cuando no le disgustaban…
Un par de chicas se dieron cuenta de ese contacto, y deliberadamente se movieron entre la pequeña multitud para quedar entre la mirada del trovador y la enfermera retirada. En parte Sakura lo agradeció, no estaba segura de cómo reaccionar después de varias miradas sugerentes del chico, y lo peor era si tomárselas enserio o no. Ya estaba acostumbrada a su actitud cuando estaba Naruto cerca, era más afectivo, la acercaba más hacía él en señal de pertenencia y solía decir frases que daban nuevamente a pensar más de lo debido, esto con la intención de molestar a Naruto tanto como se pudiera, pero había algo más. Sakura no estaba buscando nada como una pareja o semejante. No sentía la necesidad, ni siquiera sentía el deseo sexual que muchos decían tener en exceso. Ino le reclamaba mucho ese aspecto de ella.
—¡Tienes que vivir más, por mí, por tu madre! —le había dicho Ino durante una salida a un bar del centro de la otra ciudad— ¡No sabes lo mal que me pongo cuando no consigo siquiera a un hombre para coger!
—Creo que para eso puedes pagar —le dijo Sakura con un tono de arrogancia y burla—, digo, si los hombres pagan por sexo no veo porque nosotras tampoco.
—¡No es lo mismo! —exclamó la rubia en una voz ya más cantarina, indicador de su ya notoria ebriedad—, ¡quiero un novio, y no un novio de preparatoria o inclusive uno de la facultad, quiero uno serio!
—En un bar a altas horas de la noche no lo vas a encontrar —murmuró Sakura con el cigarrillo entre dientes, levantó la mano para pedirle la cuenta a una mesera.
Después de eso lo demás fue escuchar a Ino quejarse de su mala suerte en el amor.
Pierdo el recuerdo de los dos en la soledad
Incapaz de volver atrás a recuperar las palabras
Adiós, Darling, Darling, hey, Darling
Girando, girando, en la reencarnación
"Ten piedad de su soledad, y sólo camina, chica".
La última canción de su concierto terminó con una ovación femenina. Varias no perdieron el tiempo y se acercaron a Sasuke a pedir sus datos antes de que se fuera, y las que ya habían notado las miradas, vigilaban que este no fuera hacía la dirección de la desconocida de cabello rosa. Cosa que sí sucedió y que Sakura se dio el lujo de tomarle la mano y besar la mejilla del chico, después de eso, esta les dirigió una mirada tan fría que el mensaje fue claro: piérdanse.
Sasuke le apretó la mano mientras reía suavemente, igual que el ronroneo de un gato negro, pensó Sakura.
—¿Te has puesto celosa?
—Simplemente quería hacerlas enojar, tú haces lo mismo.
—Quizá porque yo sí estoy celoso —arremetió este, causándole un ligero sonrojo a la chica que bien pudo ocultar en su bufanda.
Ambos dieron todavía algunas vueltas por la plaza, ya casi apagada por las horas nocturnas en un pueblo que muere a tempranas horas de la noche. Apenas y había gente en las calles y las que aun perseveraban a mantener con vida la acción nocturna eran parejas que jugueteaban entre besos y abrazos. Sasuke le contó lo interesante de su experiencia cantando en el pueblo, había personas que realmente le escucharon cantar, decía él, pero como las chicas que Sakura había tenido la dicha de vengarse, había más que solo murmuraban de su apariencia.
Sakura también pudo contarle lo maravillada que estaba por su presentación. Le dijo lo triste que había sonado en algunos versos, y de cómo, aunque su voz pareciera flaquear por esas emociones tan fuertes, sus dedos al rasguear y cambiar de nota no perdían la armonía y se mantenían fieles a la canción. Sasuke le miró fijamente mientras ella hablaba, y esta finalizó diciendo que las chicas hicieron que se desconcentrara en la última canción.
—Una igual de triste, déjame decirte —fue lo que dijo mientras le daba un apretón a su agarre—, ¿qué te agobia, Sasuke?
Y este pareció captar lo que Sakura estuvo pensando durante todo el concierto, solo mirando esos ojos jade de aquella enfermera podía ver todos sus pensamientos ordenados como un libro de medicina, todo indicado con flechas, ilustraciones anatómicas e información concisa y a la vez aburrida hasta para aquellos que acudían recurrentemente a esa información. Si Sasuke podía describir a la gente como libros, entonces podía decir sin duda que Sakura era como un libro de anatomía.
Le sorprendía lo tranquilo que se sentía con Sakura, por supuesto que no era la primera mujer que conocía de sus conciertos callejeros, o que se compadecía de él y le daba asilo en su techo desencadenando suceso tras suceso hasta terminar desnudo entre sabanas ajenas con un olor femenino ajeno a él. Pero eso no había pasado con Sakura, esta le había abierto las puertas a su vida sin ninguna clase de prejuicio, que podía deberse a su amistad con el rubio escandaloso que constantemente le sacaba de quicio diciéndose llamar músico cuando ni su propio instrumento no sabía tocar como se debía. De todas maneras, Sakura tampoco le había ofrecido su cuerpo, aunque fuera de manera inconsciente, no lo hacía con ningún hombre, y eso llamaba mucho la atención de Sasuke porque era claro que la chica no era virgen, y que debajo de esos abrigos rectangulares y su aburrido uniforme de enfermera había un cuerpo del cual ni siquiera él podía ponerle un pero encima.
¿Entonces por qué rehusaba su cuerpo a sentir? Inclusive su amiga Ino se veía más dispuesta a tener algo, pero era claro que su manía por la limpieza le impedía estar con alguien que solía dormir en callejones llenos de basura o que podía durar días sin bañarse.
—Me agobia la música —dijo de pronto, cosa que Sakura no comprendió y a este le dio risa su reacción—, que no sea comprendida, valorada por la gente como yo la valoro. La música no tiene apariencia, es escuchada y disfrutada sin la necesidad de verla o tocarla, yo quiero ser como la música, quiero que me amen aún si eso implica que no sea una cara bonita o…
Guardó silencio. Estaba a punto de decir algo de más.
— ¿O…? —Sakura le pidió que continuara, esta vez agarrándose de su brazo y no solo de su mano. Este no desperdició ni un segundo y la apretó contra su pecho.
—O... —no podía pensar en la terminación de sus propias palabras, no podía cuando esos enormes ojos expectantes la miraban así.
Así que la besó, decidiendo mandar al carajo todo.
Besar a Sakura Haruno era como sentir la textura de las flores. Tal como su nombre lo indicaba esos pálidos y rosados labios se deslizaron contra los suyos con una facilidad tan exquisita que le quitaron todo arrepentimiento al trovador de tomarse el atrevimiento de besarla sin su permiso. Un beso desprevenido, claro está, no era la cosa más romántica en otras circunstancias, y de hecho lo primero que pensó cuando se encontró besando esos labios fue la posibilidad de ser abofeteado por una mano igual de pálida que sus labios. El frío melancólico de la noche se sentía a flor de piel, y cuando se separó de Sakura pudo notar como el frío había ocasionado un sonrojo en sus mejillas, eso y el hecho de sentirse avergonzada y confundida por todo lo demás.
Esta le miraba sin hacerlo en realidad, si bien sus pupilas estaban fijas en él parecían estar en segundo plano mientras las manos de Sakura no sabían si seguirlo tomando del brazo o apartarse de él. Bajó la mirada en un rápido movimiento, símbolo de timidez, y después esta aclaró su garganta para pronunciar algún juicio.
Pero nada salió de su garganta.
Sasuke soltó un resoplido de diversión que no hizo más que avergonzar más a la chica, y posterior a eso, al igual que un enamorado embelesado, levantó el mentón de la chica para plantarle un beso más profundo y demandante.
Las bocas de ambos ya no eran extrañas, pensó Sasuke, Sakura ya no parecía tan confundida en el acto como el primer beso y no lo rechazó, sino que le respondió con una pasión ligeramente apagada y torpe. No estaba acostumbrada, pero no era inexperta, simplemente estaba nerviosa de hacer las cosas mal y quedar como una idiota, y ese pensamiento le hizo creer a Sasuke que estaba besando a una chica más joven, una estudiante, con esa inocencia al amar tan pura pero expectante de fantasías que él no estaba seguro de cumplir por completo. Cuando estaba intentando ser más agresivo escuchó un par de voces de mujeres. Señoras que estaban de paso ya fuera porque estaban de visita en otra casa y se les había pasado la hora, o porque habían decidido pasar un rato más por las calles desoladas del pueblo solo para conversar de sus hijos y esposos. Cualquiera que fuera la razón, fue lo suficientemente convincente para hacer que Sasuke guardara la compostura y dejara a una Sakura aturdida darse un respiro.
—Creo que ya es hora de volver —susurró este dando por terminada esa pequeña nube de fantasía. Cuál fue su sorpresa cuando la tímida y pálida mano de Sakura le jaló de su abrigo deslavado.
Su mirada se encontró con la de ella, y sus jades ya no eran los mismos, eran mucho más hermosos, acuosos y brillantes, guardando dentro un remolino de agua esperando arrasar con todo lo que tuviera Sasuke por ofrecer.
—Hay un hotel cerca de aquí…
No era como un romance juvenil, tampoco el romance primerizo de dos infantes. Sasuke estaba fascinado con la sensual madurez con la que Sakura estaba dándole entrada a su jugada imprevista, y aun así Sasuke no podía verla como una chica más. No era como las demás con las que había estado, incluso cuando las otras fueran más atrevidas o más puras, si estas sintieron sentimientos más allá de la pasión y el deseo que estaba sirviendo de catalizador para estos dos mientras entraban al hotel con las hormonas a flor de piel, tampoco podía compararla con alguna mujer de su vida pasada.
Una vez ya desnudos la vergüenza se desvaneció, y es que el hecho de ser dos adultos haciendo lo que hacen los adultos en un hotel no era algo raro para ninguno. Los gemidos de Sakura no eran escondidos, y este no podía dejar de pedir más de sus dulces labios que no fueran besos, gritos y gemidos. Había descubierto que tampoco era tan aburrida como un libro de anatomía, y los ligeros rasguños que ella le provocaba en la espalda, acompañado de mordiscos traviesos mezclados con chupetones no hacían más que destruir su descripción imaginaria.
Y esta era la verdadera razón por la cual el sexo era buscado por tantos y conseguido en su máxima naturaleza por pocos. Sakura estaba disfrutando de su cuerpo y sus orgasmos de una manera tan independiente y aun así sin dejar de lado a Sasuke que verla era una escena que debía memorizar y nunca sacar de su mente. Era agresiva, cariñosa, exigente y reciproca en el sentido del placer, y es que a un punto culminante de su acto Sasuke dejó de solo gruñir y suspirar pesadamente a esparcir pequeños quejidos de placer en los oídos de su acompañante, ya fuera porque quería que se diera cuenta de lo que provocaba su ser en él, no solo su cuerpo sino su espíritu y esa faceta que seguramente no le mostraba a nadie. Como todo ser humano hecho de pecados y maravillas, el egoísmo y satisfacción que sentía al pensar en Sakura como suya le hizo sentir como todo hombre terrenal. Débil ante la más mínima incitación.
Ya cuando ambos se encontraban en cama, sintiendo por primera vez la verdadera suavidad de las sabanas, pero a la vez inconscientes de su alrededor, Sasuke admiró por última vez la desnudes de la chica hecha a base de flores primaverales y perfumes frescos. Sus pechos subían y bajan frenéticamente, buscando la estabilidad que la práctica les había arrebatado sin piedad. Sakura dijo algo que Sasuke apenas pudo captar, y mientras ambos rieron suavemente cerraron los ojos por el golpe de cansancio que los azotó de pronto.
Esta vez, Sasuke deseó por solo un minuto, tener ese techo para los dos por lo menos una eternidad.
.
.
.
La letra en la historia pertenece a la canción de Lynne/Rinne, canción original de Vocaloid compuesta por Hachi. Recomiento buscar la interpretación del Utaite Glutamine a la hora de leer el capítulo, si están interesados.
Ante todo gracias por leer hasta el final.
