Epilogo: Lazo eterno

Reneesme Cullen.

Han pasado tres meses desde el incidente. Ver morir a Paul no fue nada fácil para mí, todavía veo en mi memoria a mi amado Paul cantandome "Eyes on me", mientras esperaba que la muerte llegara. Todavía derramaba lágrimas al recordar la triste escena. Si no fuer porque tenía a mi Jacob seguramente lo hubiese seguido en la muerte, pero además ya tantas personas habían sacrificado su vida por mí, ¿Habría sido capaz de convertir sus sacrificios en un suceso en vano? Si Jacob no estuviese conmigo, seguramente sí, porque simplemente amaba a Paul demasiado, si no tuviese a alguien que fuese capaz de sostenerme en este mundo como Jacob, yo ya no existiría. Pero existía. Y era de que dejara el pasado atrás, porque sabía que Paul siempre quizó lo mejor para mí y quizó que yo viviera aún a costa de su sangre. Me era difícil tener que ir al cementerio a ver las tumbas de Emmet, Carlisle y Rosalie, pero siempre quizé estar allí para expresarles todo mi agradecimiento. También iba a la tumba de Paul, cuando no era tan difícil recordar todo lo que hicimos juntos, cuando no era tan difícil pensar que ya no estaba conmigo.

Estaba lista para seguir adelante. El matrimonio sería a las siete de la noche y todavía eran las dos de la tarde. Jacob y yo decidimos ir a visitar a todos al cementerio, ya que así podríamos decirles que estaríamos bien.

Me sentía emocionada por el hecho del matrimonio, la verdad es que desde que vi el primero, encontré la ceremon la tan hermosa que siempre quise encontrar al hombre ideal y estar allí, parada en el altar, con un espectral vestido blanco que deslumbrase a todos y decir acepto para quedarme en la eternidad con mi hombre. Mi hombre siempre estuvo allí, siempre me imaginé a Jacob y a mí caminando juntos en el altar, pero quería esperar a estar lista para asumirlo. Ahora que Paul no estaba, podía asumirlo, ya que si bien también me imaginé caminando en el altar conél, descubrí que Jacob era con quien siempre quise estar allí, a Paul lo amé mucho y lo seguía amando, me iba a ser imposible olvidarlo o superarlo, sin embargo estaba decidida a seguir adelante por él. Creo que pude tomar la decisión de casarme, porque Paul me hizo ver la importancia de la vida, la importancia de las personas y como uno tiene que disfrutar cada infimo momento que tiene de su vida.

Me acerqué a la tumba de Rosalie que estaba cubierta con violetas, sus flores favoritas, y dejé una rosa blanca.

-Gracias por todo tía Rose- le dije derremando una lágrima-. Siempre me quisiste... desde el día en que nací... gracias por protegerme.

Luego me acerqué a la tumba de Emmet.

-No te preocupes tío Emmet, nada de lo que pasó importa ya- le dije entre risas-. Me enseñaste muchas cosas, me enseñaste que es importante divertirse, y me enseñaste también el valor de la persistrencia... lo que hiciste ya no importa, todos te perdonan.

Miré a Jacob y me asintió con alegría.

Luego me dirigí a la tumba de Carlisle y recé un poco. Luego hablé.

-Estoy seguro de que estás feliz en el cielo- le dije sonriendo-. No hay persona más noble que tú abuelito... te adoro, y te agradesco todo, me enseñaste el valor de la compasión y el perdón...

Le dejé un hermoso girasol en medio de la tumba. Me reí al ver los años.

Carlisle Cullen 1.637-2.008. Habíamos decidido que era mejor poner las fechas originales, el resto de las personas no lo verían ya que era nuestro cementerio privado, y aún si lo veían, solo pensarían que era una broma.

Luego me acerqué a la tumba de Paul con tristeza.

Paul Huunseaus, 1.991-2.0008. Era triste ver lo poco que había vivido Paul, pero él siempre estuvo dispuesto a todo por mí.

Me incliné y miré la tumba detenidamente.

-Paul, no sé como agradecerte todo lo que hiciste- le dije derramando lágrimas-. Ya sé que me diría "con vivir feliz, me doy por satisfecho", sin embargo me gustaría reponerte... y voy a encontrar la forma... hasta entonces, viviré feliz... estoy muy bien con Jacob. Nuestras familias están bien y tus padres... bueno, están destrozados, pero han decidido vivir por ti, tal como yo lo hice. Estoy segura de que hayaran la felicidad... y yo la haye gracias a ti, me hiciste valorar lo que tengo... fuiste mi mejor amigo y me hiciste experimentar un amor que me ha hecho crecer, un amor con el cual no puedo imaginar haber vivido sin... por eso, quiero agradecerte Paul... quiero agradecerte, por todo...

Los cerezos que había a nuestro dejaron caer sus petalos y rozaron mi cara, mientras veía como mis lágrimas caían en la lápida de Paul.

Comencé a llorar.

-Paul... te extraño tanto... eres un tonto... sacrificaste tanto por mí- le dije mientras sentía como los brazos de Jacob me rodeaban-. Gracias por todo Paul... te amo tanto...

-Reneesme- me dijo Jacob apretandome más fuerte-. ¿Estás segura de que es bueno celebrar la boda? No creo que estés lista.

Negué con la cabeza.

-No Jake- le dije agarrando sus brazos suavemente-. Contigo es con quien quiero pasar la eternidad... por eso me voy a casar... es solo que... es tan difícil aceptar que Paul ya no está a mi alrededor...- le dije mientras me acurrucaba en su pecho-. Sin embargo, para mí tus brazos son unas cálidas alas en las que descansar.

Jacob me dedicó una sonrisa y mi sostuvo con más fuerza, para luego mirar a la tumba, y derramar lágrimas.

-Gracias por permitirle vivir Paul- le dijo Jacob entre llanto y lágrimas-. Nunca pude pedir un mejor amigo... aún cuando la amabas, siempre pensaste en lo mejor para ella y para mí... maldito masoquista... siempre dejabas que el dolor te invadiera para hacernos felices... y lo lograste, a costa de tu vida... gracias estúpido.... gracias por dejarnos vivir...

-No hay de que...

Ambos creímos escuchar la voz de Paul. Nos miramos y luego vimos como la figura transparente de Paul se mostraba en medio de los petalos de cerezos, estaba cubierto por ellos, en medio de ellos alzó una mano en gesto de despedida.

-Estaré bien...- nos dijo mirandonos con una gran felicidad-. Diganles a mis padres que descanso en el cielo...

Y así mientras partía, pudimos ver con esplendor como lo seguían los espectros de Rosalie, Emmet y Carlisle que nos miraron con unas miradas llenas de tranquilidad.

-Disculpen todo lo que hice- pidió Emmet avergonzado-. Disfruten de la vida lo más que puedan.

-Protejan a los que los necesiten- nos dijo Rosalie.

-Comprende a las personas y dales el perdón- nos dijo Carlisle.

-Y sobre todo, vivan felices para siempre- nos dijo Paul sonriendo una última vez-. Mi historia habrá terminado, pero la tuya sigue Reneesme y la tuya también Jacob... les deparan aventuras, desafíos, encuentros y desencuentros, pero mientras se sigan amando, podrán sobrellevarlo todo y ver que la felicidad estará siempre en ustedes.

-¡PAUL!- grité entre llantos-. ¡Te amo!

-Yo también- me dijo con profunda felicidad-. Sé feliz para siempre.

-Tú también- le pedí.

Y así sus espectros desaparecieron en el aire.

Jacob y yo no hablamos de esto con nadie, ya que preferiamos guardarlo como nuestro pequeño secreto.

El matrimonio estaba lista. Mi madre me dio su vestido de boda, el cual me quedó excelente. Alice se encargó de la decoración y el maquillaje al mismo tiempo. Ambas se veían radiante y sobre todos estaban felices de verme sonriendo. Ahora que había hablado con Paul, sentía que podía seguir adelante por la eternidad, junto con Jacob.

Por fin, llegamos a la iglesia, y junto con mi padre cruzamos el pasillo para llegar al altar. Todos estaban allí, mi familia, la familia de Jacob, la manada de Jacob, todos mirandonos con alegría. Todos eramos felices, ¿Qué más podía pedir?

Esperé pacientemente a que el padre dijiera todo lo que tenía que decir, hasta que por fin llegó el momento.

-Reneesme Cullen, ¿Aceptas a Jacob Black como tu légitimo esposo por la eternidad, en la salud y en la enfermedad, hasta que la muerte los separe?

-Acepto- dije automaticamente provocando la mayor sonrisa que haya visto en el rostro de Jacob y también la más sincera de todas, la más pura y simple.

-Jacob Black, ¿Aceptas a Reneesme Cullen como tu légitima esposa por la eternidad, en la salud y en la enfermedad, hasta que la muerte los separe?

-Acepto- está vez la sonrisa fue mía, y fue completamente natural y sincera, como la suya.

-Si hay alguien que se oponga a está unión por el motivo que sea, que hable ahora o calle para siempre.

Nadie habló.

-Por el poder que me confiere la iglesia, los declaro marido y mujer. Puede besar a la novia.

Jacob estaba por besarme, pero yo me adelanté, lo agarré y le di un apasionado beso. Había estado esperando tanto por este momento. Sentir los labios de Jacob fue algo tan grandioso, algo tan dulce, nunca pensé que alguien pudiera darme un beso así. Y recordé a Paul... era como cuando lo besé... sin embargo estaba completamente segura de que mi sentimiento por Jacob era autentico e irrepetible, no quería que se alejara nunca de mí.

Nuestro beso duró más de un minuto y luego nos separamos.

Pude ver como mi madre me veía llena de orgullo y alegría, mientras que mi padre me sonreía alegre al ver que encontré mi propia felicidad. Esme me miraba a punto de llorar, pero se contuvo y junto las manos viendome con una alegría como si hubiese sido ella la que se casase y no yo.

Todos nos veían con felicidad, la felicidad había sido encontrada.

Por eso, desde entonces, incluso hoy y en la eternidad te agradesco Paul, te agradesco por protegerme, por enseñarme la verdadera belleza de la amistad y el amor, te agradesco por mostrarme un mundo más hermoso y una vida más hermosa.

Gracias Paul, descansa en el cielo, yo estaré aquí, por siempre feliz con mi Jacob y con tu recuerdo en mí. Nunca te olvidaré, mi Paul...

Fin...