Capítulo 13 (Continuación del capítulo 10)
Luego de una breve deliberación el maestro del gremio Momonga le dio permiso a Akemi para que cree su propio NPC, Ankoro Mochi Mochi convocó a Akemi a su cuarto con la intención de comenzar la personalización.
La elfa no pudo ocultar su alegría por la noticia, aunque su cara de póker no le dejaba mostrar cómo se sentía. Sin embargo, no dejó de soltar emoticones de caritas sonrientes en todo el trayecto hasta el cuarto de Ankoro.
Akemi tocó la puerta y desde adentro una voz muy tierna le dijo que pasara. Un mal presentimiento cruzó por su mente, pero decidió no perder el tiempo.
Al entrar vio la figura de un slime rebotando frente a ella, luego dando vueltas a su alrededor, le pareció que intentaba comunicarse, por un momento quiso pisarla para liberarla de su existencia, pero notó que la slime le inclinaba su deforme cabeza.
—Ohayou gozaimasu, Ako-sama.
Pero qué…
El comportamiento de la slime como si fuese una maid, le trajo sentimientos encontrados, definitivamente Bukubukuchagama sabía cómo originar luchas internas en la conciencia de la elfa.
—Me equivoqué de cuarto, perdón…
—Nooo, por favor, Ako-sama, no me deje, yo quiero servir a Ako-sama, o es que… no soy lo suficientemente buena para usted…
Porqué tenía que involucrarla en situaciones extrañas, Bukubukuchagama siempre ponía a prueba la timidez de Akemi y de formas tan poco convencionales que no le agradaban.
—¿Qué haces aquí? Kazecchi-san.
—Pues, usted sabrá Ako-sama, Ankoro-chan me dijo que hoy haremos algo muy divertido, y me pidió que le ayudase.
Traidora… y así fue como descubrió que Ankoro Mochi Mochi no era de su equipo. Aunque quizá no era para tanto, no es como si hubiese invitado a muchas personas…
La mirada de Akemi se posó en dos elfos oscuros que Bukubukuchagama intentaba ocultar detrás de su gelatinoso cuerpo.
—Qué hacen ellos aquí — dijo señalando a Mare y Aura soltando un emoticón de fastidio.
Ellos son mis asistentes Ako-sama, están aquí para cumplir hasta sus más infantiles y caprichosos deseos, usted solo tiene que pedir…
—No los quiero…
Cuando oyó esas palabras, una parte de Bukubukuchagama murió por dentro, o tal vez eso es lo que le quiso dar a entender a la elfa, al retraer su cuerpo de slime y colocarse en una esquina de la habitación. Parecía que el cielo sobre su cabeza se puso gris y una nube llovía sobre ella.
—Ora, ora, Akemi-chan, no debes ser tan dura con Kazecchi, después de todo ella va a hacer la mayor parte del trabajo —Ankoro se acercó para suavizar la tensión en el ambiente.
—¿En serio?
—Waaah, Ankoro-chan sí me entiende, snif snif —la slime se incorporó abrazando a Ankoro, sin duda la complicidad de ambas pondría en aprietos a la elfa.
—Lo-lo siento, Kazecchi-san —Akemi se disculpó profundamente con Bukubukuchagama dejando de lado el poco orgullo que había traído consigo.
—Perdonada, ahora si me disculpas… dejaré esto por aquí y me iré lentamente.
Bukubukuchagama arrastró a Mare y lo ubicó muy cerca de Akemi, el elfo oscuro con sus ojos heterocromáticos miró a la elfa con cierta ternura, como si el incidente del otro día fuese un recuerdo olvidado y sin importancia. Mare tenía el rostro de un niño pero, el poder que emanaban sus ojos era suficiente para hipnotizar a cualquier chica. Akemi nunca dejó de pensar en lo genial que se veía, pero, de alguna forma, todo eso era inútil, ya que todos estaban metidos en un juego. Si hubiese alguien como Mare en la realidad, no dudaría en hacerse amigo de él, aunque eso era pedir demasiado.
Por otro lado, la elfa Aura, a quien visitó luego del incidente, era el complemente perfecto de Mare, ambos podían ser tratados como uno solo; más que hermanos, Akemi los veía como la pareja perfecta, aunque sabía que esa no fue la intención de Bukubukuchagama.
Mare existía para ridiculizar al hermano menor de Bukubukuchagama, y Aura, el alter ego de la slime, era quien debía recordarle a Mare quién era realmente. Era un juego extraño producto de una mente maléfica, y de pronto, Akemi se preguntó si Bukubukuchagama no era una slime en el mundo real.
—Bien, podemos empezar —diciendo eso, Ankoro dio inicio a la reunión que daría vida a uno de los NPC's más extraños de Nazarick…
—Verás Akemi-chan, nos dividiremos el trabajo de la siguiente forma, Kazecchi se encargará de la programación…
—¿Ah?
Por qué, porqué, por qué… no quería que la mente retorcida de Kazecchi dicte la configuración que tomará su propio NPC, era como si te dijeran que el estudio menos reputado de todo Japón va a hacer un anime de tu novela ligera favorita.
—De ninguna manera.
Bukubukuchagama intuyó que la elfa diría eso y preparó un discurso ensayado que dijo con voz seria.
—No entendemos la negativa pero como estamos en Nazarick aplicaremos el voto mayoritario.
Eran tres personas y dos votos contra uno. Realmente era un mal escenario, y Akemi tuvo que aceptar a regañadientes.
—Kazecchi-san, por favor, evita ser tú mientras lo programas. Por favor.
—Relájese, Ako-sama, yo, Kazecchi, prometo que haré mi mejor esfuerzo para no arruinarlo.
La seriedad en las palabras de Bukubukuchagama no convenció a Akemi pero se contentó con eso, después de todo, no había nadie más que se ocupe de ese asunto.
—Siguiente —continuó Ankoro— yo y Akemi-chan nos encargaremos de personalizar el avatar, Akemi también tienes permitido observar el avance de Kazecchi y darle consejos para que haga bien su trabajo.
Muy bien, aquello le vino como anillo al dedo, te vigilaré…
Las horas pasaban mientras que dos mujeres cada una pegada a la pantalla de su consola escribía líneas de código, algo que la elfa oscura no entendía pero sabía que producto de eso, su NPC cobraría vida en el mundo virtual de Yggdrasil.
—Ako-sama, tengo una duda — dijo Kazecchi levantando su deforme brazo.
—Qué sucede.
—Ya que al ser nivel uno el NPC no poseerá habilidades de combate, éstas son las clases que puede escoger.
Una pantalla se abrió enumerando las únicas clases que podrían ser apropiadas con las características de su NPC. Muchas de ellas le resultaban desconocidas y las que no, se centraban en labores domésticas, de inteligencia, de detección, etc. De pronto, vio una cuyo nombre le pareció desconcertante y atrayente a la vez.
—¿Artifact?
Kazecchi seleccionó el apartado para observar en qué consistía, pero resultó que poseía muy poca información. Era una clase recientemente descubierta y no mostraba las habilidades ni ningún dato claro que explicase su funcionamiento, era un misterio. Una debilidad que poseía era que el usuario que la escogiese no podría subir de nivel ni escoger luego otras clases, algo completamente extraño. No obstante, también agregaba que solo era útil cuando el jugador estaba en compañía de alguien más, en conclusión, dependías de otra persona para su uso.
—Ako-sama. ¿A usted le gusta vivir al límite?
Akemi no necesitó voltear a ver la extraña cabeza de Bukubukuchagama para entender lo que le quería decir. ¿Estaba bien arriesgarse y escoger una clase completamente desconocida? No le importaba si su NPC dependiese de ella, de hecho lo prefería, pero era cuestión de ética, no se perdonaría después que su "creación" fuese de lo más inútil en Nazarick.
Sin embargo, su curiosidad ganó la batalla, y su enredado cerebro dio una orden que no tardó en consumarse.
—Está bien, Kazecchi-san…
—Allá voy.
Mientras, Ankoro ya había terminado de personalizar el avatar, la raza escogida recordaba a una muñeca de plástico pero basada en Akemi, se podría afirmar que era una versión marioneta de la elfa, muy inquietante.
A Akemi le encantó el trabajo de Ankoro Mochi Mochi, el sentido de belleza que pregonaba no servía solamente para fanfarronear. Era un avatar impecable, hecho con muchos detalles, equipado con un atuendo acorde con su forma de muñeca. Cuando estuvo listo, Akemi agradeció tanto a Ankoro que incluso le permitió que le pusiese un nombre.
—¿De veras puedo, Akemi-chan?
—Sería un honor para mí, Ankoro-san.
—Gracias, entonces… se llamará Raiza*, pero quiero escribirlo en otro alfabeto, ¿me lo permites?
—Por-por supuesto —dudó porque no entendía qué quiso decir, pero al verla escribir el nombre intuyó que lo hacía en inglés o en algún idioma extranjero.
—Listo.
Ambas terminaron sus respectivas partes y luego de escuchar repetidamente los profundos agradecimientos de la elfa, concluyeron la reunión despidiéndose mutuamente.
El NPC fue ubicado en el cuarto de invitado que ocupaba Akemi y como si no tuviese nada que hacer al día siguiente, ella se quedó toda la noche allí contemplando a su nueva compañera.
*Rise up=rebelarse.
