Los personajes de esta historia no me pertenecen.
No obtengo beneficio alguno por escribir esto salvo mi propio entretenimiento.
AVISO: Este fanfic es YAOI, si este género no te interesa o te resulta desagradable no lo leas y punto, comprendo perfectamente esa postura. Unicron/Starscream. Jetfire/Starscream. Este capítulo tiene relaciones... no se si decir explícitas, al no ser orgánico no sé como definirlo. Supongo que es explícito, me cubro y aviso.
Capítulo 14. Regalos y Presentes
Un regalo. Starscream extendió el paño multicolor ante él. Los humanos habían cosido varios retales a fin de hacer algo lo suficientemente grande como para ser útil a un transformer.
Habían parecido realmente entusiasmados en su "fiesta de bienvenida", sinceros en su aprecio por el insignificante gesto de traerles una gema marciana. Y le habían hecho un paño, cosido con sus propias manos diminutas. Sorprendente.
La idea de que le hicieran un regalo le había dejado... desconcertado. Y Alexis le había mirado con una tristeza inmensa en sus ojos verdes.
"Ouh... ¿no te gusta?"
"Ah... ¡No, no! No diría eso. Lo que quiero decir es que es muy... colorido. Es solo que nunca... nadie me había hecho un regalo antes."
Alexis era un encanto, le había puesto aquella expresión... como un cachorrito. Starscream suponía que unas criaturas tan frágiles como las crías humanas solo podían apelar a la compasión para sobrevivir, y debían haberse especializado en poner aquella expresión tierna. Los transformers y los humanos poseían una estructura física de diseño similar, y la misma morfología facial, eso hacía más fácil la identificación con ellos.
Le habían dejado sin palabras. Un regalo. Hecho con sus manos. Desinteresadamente. Un regalo. Un regalo de verdad.
Starscream miró a los mini-cons. Alexis le había sugerido que podía usar el paño para limpiar a los pequeños robots, lustrarles, abrillantarles. Suponía que una forma de agradecer el regalo era dándole buen uso. Y realmente le agradaba que le hicieran un regalo.
Aunque los humanos debían estar daltónicos para usar esos colores en un paño.
- Swindle... ¿quieres que te lave un poco?
Su mini-con corrió hacia su regazo con entusiasmo.
Jetfire escuchó unos pitidos de mini-con que prácticamente irradiaban alegría y se acercó a su habitación compartida a curiosear. Starscream estaba sentado al borde de la cama supletoria y frotaba a su mini-con, Swindle, con el trapo multicolor que le habían regalado los niños humanos. Había visto a los niños dando el regalo a Starscream por el pasillo, la reacción del ex-decepticon había sido muy reveladora.
Muy miserable debía haber sido su vida para darle tanto valor y sentirse tan asombrado por un miserable paño. Paño que ahora usaba cuidadosamente en Swindle.
Concentrado en la tarea, pero relajado. Starscream se veía calmado, lo que en un rostro como el suyo daba una imagen de serena belleza casi hipnótica.
- ¿Jetfire?
Primus. Se había quedado embelesado y Starscream le miraba con extrañeza.
- Eh...- Piensa idiota.- ¿Cómo estas?
- Perfectamente, ¿qué te pasa a ti? Estabas ahí alelado.
Jetfire se frotó la máscara de combate con cierto nerviosismo. Finalmente se apoyó en la puerta con mas seguridad y desenvoltura.
- Estaba hipnotizado por tu belleza. ¿Quieres que después te ayude a frotarte la espalda?
Inmediatamente Starscream cambió su expresión por una de furia y leve rubor y le arrojó una pieza de recambio a la cabeza.
- ¡Asqueroso pervertido! ¡No sé por qué pensé que podías ser... soportable! ¡Largo!
Jetfire se froto el punto donde le habían golpeado y salió corriendo para evitar más proyectiles.
- ¡Iba en serio!.- Gritó mientras huía.- ¡No me burlaba!
- ¡Que te largues!
Starscream sintió que si sus circuitos dermales se calentaban más se le derretiría la cara. Ese... ese... ¿cómo podía...? Starscream iba a seguir con lo suyo cuando Jetfire asomó la cabeza por el marco de la puerta.
- Te has ruborizado.
- ¡Fuera de aquí!
Jetfire consiguió esquivar el proyectil y salió corriendo, esta vez bien lejos.
Ya limpio y reluciente Swindle fue hasta sus compañeros mini-cons, e inmediatamente contó lo ocurrido. Y no perdió un instante en encontrarse con Comettor, el mini-con de Jetfire. Los dos mini-cons empezaron a conversar animadamente hasta llegar a la conclusión de que Starscream y Jetfire podían ser una pareja encantadora.
Jetfire no podía creer que su propio mini-con le hubiera dicho que necesitaba un baño. El pequeño Comettor había llegado a la sala de control donde él estaba haciendo guardia y el mini-con había empezado a cubrirse los sensores olfativos y sacudir la mano. ¡¿Cómo se atrevía a insinuar que él, segundo al mando, comandante autobot y brillante galán, olía mal?! Finalmente Jetfire había temido que el viaje a Marte le hubiera dejado algún rastro desagradable de virus marcianos y había decidido salir de la base para darse una ducha en el exterior.
Alguien, probablemente Hot Shot y Sideswipe, había hecho una auténtica guerra de espuma en las duchas de la base y la habían dejado inutilizable. Aunque como habían conseguido llegar a atascar con espuma hasta los rincones más diminutos seguía siendo un misterio.
Jetfire activó el agua de la ducha portátil y empezó a embadurnarse con el jabón para dejarse completamente limpio. Jetfire admitía muchas cosas, pero jamás ser sucio o descuidado con su aspecto.
Starscream había salido al exterior de la base con Swindle, el mini-con había estado inquieto toda la tarde y finalmente había decidido que un paseo les sentaría bien a ambos. A medida que paseaba por el exterior del bosque se oía el sonido de agua corriente, parecía diferente al sonido de un río... curioso y siempre cauteloso, Starscream se aproximó y se asomó entre las copas de los árboles. Entonces vio la conocida figura alada del comandante aéreo autobot. Jetfire estaba bajo una ducha portátil, el agua caía mezclada con el jabón que aun cubría al transformer.
Starscream tembló de la cabeza a los pies, Jetfire no llevaba puesta su máscara de combate, y nuevamente podía ver su rostro. El agua caía sobre él, haciéndolo brillar bajo el sol, el blanco era más puro, el amarillo casi dorado, el rojo más intenso... todos los tonos centelleaban con el agua y el sol. Una leve sonrisa adornaba el blanco rostro descubierto y Starscream sintió un pulso en su núcleo.
Jetfire era como el sol. Un amanecer. Blanco, amarillo y rojo. Starscream no pudo evitar seguir con la mirada la espuma que resbalaba por los alerones, como si le tentara.
Jetfire era atractivo, leal, dedicado, responsable y apasionado... Starscream siguió con la mirada la esponja que se deslizaba sobre el brillante blindaje, y pensar que era Jetfire quien siempre estaba piropeando a los demás cuando él era sin duda el autobot más atractivo que se había diseñado.
Una rama cedió bajo las manos de Starscream y Jetfire se volvió sorprendido. Starscream estaba entre los árboles, mirándole con aire dubitativo.
- ¿Starscream? ¿Qué haces ahí?
Starscream resistió el impulso de salir corriendo al saberse descubierto y salió de la espesura hacia el otro intentando fingir tranquilidad.
- Nada, solo paseaba.
Un largo silencio se hizo entre ellos. Jetfire apretó la esponja nerviosamente, Starscream le gustaba mucho, le gustaba de verdad, cada día más. No estaba seguro de qué hacer, sus relaciones solían ser pasajeras, pero eso no era lo que quería de Starscream. Starscream era especial. Diferente.
- Lo hiciste muy bien en Marte.
Starscream jugueteó nerviosamente con una rama antes de contestar.
- Tu también lo hiciste bien.
Jetfire apagó la ducha. Ya estaba suficientemente limpio y quería secarse. La manera más rápida de secarse era... Jetfire sonrió.
Starscream se quedó momentáneamente alelado, Jetfire tenía una sonrisa preciosa, franca, abierta. Cubrirla con aquella máscara era un delito.
- ¿Quieres volar conmigo?
Starscream no supo decir que no.
Swindle y Comettor observaban desde el suelo como los dos transformers se elevaban en el cielo transformados en un transbordador y un caza, se elevaron y empezaron a hacer cabriolas en el aire, con maniobras cada vez mas elaboradas, picándose entre ellos y otras veces volando a la par, disfrutando del viento.
Llenar las duchas de espuma había sido realmente divertido, todos los mini-cons habían participado, ver los resultados era gratificante.
Los dos mini-cons alzaron los pulgares y regresaron corriendo a la base, dejando intimidad a sus amigos transformers. Ahora todo quedaba en sus manos.
Starscream no cabía en sí, hizo otro vuelo rasante sobre los árboles seguido de cerca por Jetfire, se sentía libre. Libre del terrenal mundo, libre de todo lo que le ataba Y Jetfire volaba con él, a veces seguía su estela y otras él seguía la suya. A la par.
Solo un transformer aéreo, realmente diseñado para surcar el cielo y el espacio podía comprender lo que se sentía. La libertad, la sensación de rasgar los límites, el viento acariciando todo el cuerpo, a veces empujando y a veces desafiando.
Starscream se transformó en pleno vuelo atravesando una nube y Jetfire le imitó, al vuelo, e incapaz de resistir la tentación que representaba Starscream con los brazos extendidos hacia el anaranjado atardecer, le abrazó desde la espalda pasando los brazos alrededor de su torso.
Starscream se tensó, las manos blancas de Jetfire pasaban bajo sus brazos, y su rostro se apoyó sobre su hombro.
- Me gusta volar contigo.
Starscream sintió contra su espalda un pulso, rápido, casi desbocado. Era el pulso de Jetfire, veloz, su núcleo pulsaba de emoción. Igual que el suyo. Starscream se atrevió a volver levemente la cara, Jetfire no se había puesto su máscara y podía ver su rostro, con las mejillas levemente encendidas.
- ¿Por qué?
- ¿Por qué qué?
Starscream apartó la cara, confuso.
- ¿Por qué yo? No soy un autobot, te sería más fácil estar con...
- No quiero algo fácil... y bueno... creo que tenemos cosas en común, los dos somos transformers aéreos, segundos al mando... y sin duda alguna somos los transformers más guapos de todo Cybertron.
A Jetfire no se le escapó la media sonrisa de Starscream por el cumplido, ni el modo en que cedía un poco la tensión de su cuerpo. Estaban en el aire, ingrávidos gracias a sus sistemas gemelos anti-gravedad, unidos, era perfecto.
Starscream volvió a girar la cabeza para mirar a Jetfire y este se acercó más, uniendo sus labios. El ex-decepticon se tensó... y después se relajó, aceptando el corto pero atrevido beso. Jetfire sonrió, el beso correspondiente de Starscream era algo torpe, pero no tenía importancia, había sospechado que alguien tan reservado no tendría muchas relaciones.
Jetfire pasó las manos por el torso, bordeando la brillante protuberancia naranja que era la cabina, acariciando el borde con los dedos, sintiendo como Starscream se estremecía y tensaba alternativamente y abría la boca en silencio cuando le besó el cuello repetidamente, con suavidad, y luego lamiendo la sensible extensión de ligero blindaje.
Jetfire miró aquellos labios, aquel rostro... Primus, ni el enfado, ni el mohín ni la sonrisa podían superar la belleza de Starscream cuando este padecía de indudable placer.
- ¿Jetfire?
- Tienes el campo gravitatorio más poderoso del universo, te juro que no puedo quitarte las manos de encima.
Jetfire acalló cualquier crítica a sus cumplidos con otro beso, esta vez ambos entreabrieron los labios, uniendo sus lenguas, sus labios hormiguearon con estática y Starscream paso una mano por detrás de la cabeza de Jetfire para no dejar que el beso terminara. Lo quería, lo necesitaba, era como sin saberlo hubiera pasado hambre toda su vida y por fin alguien le hubiera dado alimento. Se besaron largamente, durante minutos enteros hasta que la estática creada por sus labios y lenguas se hizo casi incómoda. Casi.
Separaron sus rostros lo justo para poder mirarse a los ópticos. Naranja ámbar y amarillo dorado.
- ¿Dónde has estado toda mi existencia?.- Preguntó Jetfire maravillado de su fortuna.
- En los barracones decepticon.- Respondió Starscream muy serio.
Ambos empezaron a descender con mucha lentitud, y mientras lo hacían Jetfire siguió cubriéndole de besos mientras las manos oscuras de Starscream le acariciaban sus blancas manos y antebrazos.
Las manos descendieron desde su torso por su cintura hasta sus muslos. Starscream echó la cabeza hacia atrás, se sentía bien, tan increíblemente bien. Los labios suaves acariciándole el cuello, la lengua... sus cables epidérmicos se estremecían enviando señales de inequívoco placer directamente a sus conexiones sexuales. Y las manos que se deslizaban sobre él, rozando, presionando, buscando entre sus muslos y haciendo que sus rodillas temblaran, si llegaban al suelo sentía que perdería el equilibrio. El viento seguía rodeándoles y Jetfire le recorría memorizándole con los dedos, volviendo locos sus sensores nerviosos.
- Me gustas, me gustas como nadie me ha gustado antes.- Susurró Jetfire.
- Tú... tú a mí también.
La mano de Jetfire se deslizó sobre su coquilla protectora y Starscream se arqueó cuando presionó levemente, haciendo que sus conectores casi echaran chispas de placer en tanto la coquilla era alternativamente acariciada y presionada con cuidado en vaivén.
Jetfire sintió que su propia coquilla se incendiaba al sentir lo caliente que estaba la de Starscream. No podía esperar, estaba tan excitado... y Starscream también.
Y el suelo aun estaba a varios kilómetros... Jetfire tuvo que hacer un soberbio esfuerzo para mantener su coquilla cerrada ante la idea.
- Starscream, vuélvete.
Starscream así lo hizo, con cierta dificultad dado su estado de confusión y la hipersensibilidad de su sistema nervioso. Se abrazaron en el aire y Jetfire volvió a palmear la coquilla de Starscream, que se abrió con un temblor, revelando el sensible sistema de interfaz, cables neurales, tubos y circuitos sensibles, y los dos puertos, el de entrada y el de salida, uno encima del otro.
- Tócame, por favor.- Susurró Jetfire, abriendo su propia coquilla.
Starscream así lo hizo, y Jetfire le aferró con fuerza, gimiendo de placer cuando los dedos del otro se deslizaron sobre los cables desnudos, estimularon las conexiones y rozaron sus puertos de entrada y salida. Jetfire respondió al favor y esta vez fue Starscream quien apenas pudo contener el gemido.
La mano con la que se aferraban el uno al otro se tensaba en tanto se acariciaban mutuamente, explorando sus puertos, recorriendo las entradas y salidas. Starscream gimió a viva voz, todo su cuerpo temblaba mientras un dedo curioso bordeaba su sensible puerto de entrada, era increíble que un orificio tan pequeño fuese tan sensible, le enviaba oleadas de placer hasta el núcleo como una marea de energía que enloquecía sus sentidos. Un dígito se introdujo levemente y el pulgar acarició el puerto externo que sobresalía sobre él.
- ¡Aaaah! ¡Jetfire!
El pulgar frotó, y el otro dedo entró y salió del otro puerto, confundiendo totalmente a los sensores, que lo identificaban como un puerto externo que entraba y salía sin establecer conexión. Starscream gritó de nuevo y sus propios dedos presionaron sobre los sistemas de Jetfire, que también gimió a dúo su nombre.
El olor a metal caliente y aceite era delicioso.
Sus pies apenas rozaban el suelo cuando Starscream gritó el nombre de Jetfire al mundo y la electricidad le recorrió juntó al placer, llevándole a la sobrecarga inmediatamente, intensa y veloz sensación, como un relámpago que no causara daño al recorrerle.
Jetfire sintió la potencia de la sobrecarga en su mano, la electricidad hormigueante prácticamente llameaba, recorriéndole y uniéndose a su propia tensión, que no tardó en estallar igualmente.
Entre los árboles, ambos transformers se quedaron abrazados, respirando azarosamente para regular la temperatura de sus sistemas, placenteramente ronroneantes después de la oleada de energía de la sobrecarga.
La noche ya había caído sobre ellos. Jetfire se relajó, nunca antes había hecho algo parecido en el cielo...
- Tenemos que repetirlo, podríamos conectarnos en el cielo, sobre las nubes.- Susurró lascivamente.
Starscream se estremeció solo de pensarlo, ruborizándose de nuevo. Nunca había realizado la conexión de interfaz, jamás, lo que acababa de hacer era lo mas lejos que había llegado en relaciones. No era que lo considerara tabú, en absoluto, sabía perfectamente lo que implicaba y lo había visto hacer en los barracones, pero sencillamente los pocos decepticons con los que había pensado en llegar a ese punto habían sido trasladados o recolocados.
- ¿Starscream? ¿Qué te parece la idea?
- Eh... yo nunca...
- Yo tampoco, en pleno vuelo debe ser algo magnífico es...
- No, no me refiero a eso... me refiero a la interfaz... yo nunca he... llegado a eso.
Jetfire no daba crédito. Starscream era objetivamente atractivo a ojos de cualquiera con ópticos, los decepticons debían haberse matado por el honor de conectarse con él. Además, dada la bajísima natalidad y las bajas de guerra, las relaciones sexuales eran ampliamente alentadas, y la conexión de interfaz era un paso importante antes de generar la confianza para una conexión fructífera entre núcleos.
No obstante Jetfire sonrió, nunca era tarde si la dicha era buena.
- No hay nadie a tu altura, ¿eh?.- Sonrió y Starscream sonrió a su vez.
- ¿Lo estas tú?
- Creo que acabo de demostrar que sí. Pero esperaré tu veredicto.
Starscream tomó la iniciativa, besándole largamente. Había sido fantástico, realmente podía ser aun mejor conectarse con él, unir su interfaz.
"¿Jetfire?"
Con un gruñido, Jetfire respondió a la inoportuna comunicación, inmediatamente Óptimus le amonestó severamente por no estar en su puesto. Poco después Starscream recibió una llamada similar del líder autobot censurándole por no estar haciendo guardia en la sala de comunicaciones.
Ambos transformers se sonrieron con complicidad y elevaron el vuelo de regreso a la base.
En la sala de comunicaciones, Starscream dejaba pasar las horas sin poder quitar de su cara una leve sonrisa. Se sentía bien por primera vez en mucho tiempo, y todo por Jetfire. Ese autobot era un caso. Starscream se frotó la nariz, se sentía feliz y a la vez estúpido. Era una sensación... extraña... agradable.
El silencio se rompió con la activación del sistema de comunicación con un pitido intermitente. Starscream se puso en pie con asombro y examinó las ondas que reflejaba la pantalla sorprendido.
- ¿Qué es eso?
Las ondas empezaron a formar patrones. Patrones que conocía bien. Era un código. Un código diseñado para simular ser una simple interferencia en los monitores en caso de ser localizada.
El código decepticon secreto para la élite. Le citaban.
Starscream dudó. Tenía... debería avisar a los demás. Entonces descifró el resto del mensaje. Era de Megatrón, la señal de personal de Megatrón. Quería verle a solas.
Starscream dudó. La duda era inmensa, le corroía. ¿Qué debía hacer?. Megatrón... Pero los autobots querrían saberlo. Y lucharían, y probablemente Megatrón se retiraría si se veía superado en número.
Iría. Iría al encuentro y acabaría con las dudas, terminaría por fin. Le diría a Megatrón que lo sabía, que sabía que era él era su creador matriz y que le odiaba. Y lucharían. Los dos solos. Quizá eso le daría descanso por fin.
Miró los mini-cons del sable estelar, que parecían preocupados. Swindle también parecía querer decirle que no fuera. Starscream se inclinó para hablarles.
- No pasará nada. Iré a solas y derrotaré a Megatrón... y después regresaré a la base. Y entonces todo estará bien.
Swindle agitó las manos en negación y unos pitidos interrogantes sonaron, como si le preguntara por qué.
- Tengo que hacerlo. Tengo que cerrar este capítulo si quiero... quedarme aquí.
Swindle se cruzó de brazos malhumorado pero asintió condescendiente. Starscream le recogió y los demás formaron el sable estelar. Por un momento imaginó a Jetfire profundamente decepcionado por su decisión. Starscream ahogó la imagen no sin cierta culpabilidad y marchó.
Megatrón aguardaba. En pie en la llanura. La hierba ondeaba bajo la brisa nocturna y tan solo la luna iluminaba el lugar, silencioso, solo aullaba el viento. El imponente líder decepticon estaba determinado, su expresión era pétrea, decidida.
Aquel era un buen lugar, lejos de miradas curiosas, cerca de la base autobot pero fuera del área de su radar.
Sabía lo que debía hacer. Una media verdad era todo lo que necesitaba para que Starscream regresara con él a la base lunar, una media verdad y su hijo volvería a casa, con él. Le diría que su padre era un autobot. La sensación abandono haría el resto para que Starscream supusiera que era ese quien le había abandonado cruelmente. Y si Starscream dudaba le probaría sus sistemas híbridos y como le había protegido de la verdad durante todos aquellos años. Y volvería con él.
Finalmente el sonido de motores llegó a sus sensores auditivos y Megatrón se volvió para ver transformarse a Starscream y aterrizar a unos metros de él. Se le veía bien, lustroso como siempre, incluso parecía haber algo diferente en su mirada, como si, al igual que él mismo, Starscream hubiera tomado una resolución.
Starscream miró a Megatrón, no veía el rifle Réquiem por ninguna parte... eso era... extraño.
- Starscream.- Megatrón descruzó los brazos.- He venido a hablar.
- No hay nada de que hablar.- Replicó Starscream.- No hay discusión que valga. Ahora somos enemigos.
- No sabes quien es tu verdadero enemigo.
Starscream estalló.
- ¡Deja de tratarme como si fuera una protoforma! ¡No soy estúpido!
- No, no lo eres.
Megatrón estaba siendo... inusualmente tranquilo. Starscream se removió, incómodo y nervioso, nunca Megatrón había permanecido tan sereno ante un grito o ante él. Ni siquiera le alzaba la voz, ni parecía enojado. Ambos permanecieron en silencio largo rato, en una extraña calma. Megatrón suspiró de forma audible, ahora o nunca.
- Starscream, hay algo que tienes que saber.
Starscream miró al suelo. ¿Era eso? ¿Megatrón había decidido admitir que era su padre? Ahora después de tanta amargura decidía decírselo... quizá pensaba que eso lo cambiaría todo, ¿qué se pensaba? ¿Qué iba a volver corriendo a su lado porque era su creador matriz?. Starscream apretó los puños, no quería oírlo. No quería oír a Megatrón decirle que era su padre, porque ya lo sabía, no iba a cambiar nada, solo iba a dolerle oírlo de boca del transformers que le había hecho aquel daño.
- Starscream, tu padre...
- Ya lo sé.- Acortó Starscream, se volvió a un lado para no mirar a Megatrón.- Ya sé quien es mi padre.
Megatrón abrió la boca con asombro, completamente desencajado de sorpresa.
- ¡¿Sabes que Óptimus Prime es tu padre?!
Starscream se volvió hacia Megatrón en un segundo con un horror indescriptible.
- ¡¡Qué Óptimus Prime es mi qué?!
Ambos se miraron con un horror absoluto. Megatrón se cubrió la boca con la mano, horrorizado por su confesión, había supuesto... cuando Starscream había dicho que ya lo sabía... Primus... Primus, Primus... había confesado.
Starscream sentía un horror desencajado. Le dolía todo. NO. NO. NO. Mentira. Mentira. Megatrón mentía. No podía ser. No. NO. NO. NO.
- ¡Mi padre eres tú!.- Starscream gritó con todas sus fuerzas.- ¡Tú eres mi creador matriz!
Megatrón pensó que su mandíbula se desencajaría ante aquello. ¡Eso Starscream no podía saberlo! ¡Era imposible!
- ¿¡Qué?! ¿¡Quién te ha dicho eso?!
- ¡Nadie!.- Starscream sintió mareos, nauseas, dolor.- ¡Nadie me lo dijo, siempre tuve imágenes distorsionadas, y al final lo averigüé!
- ¿Cuándo?.- Megatrón temblaba.
- ¡En nuestro combate! ¡En la base lunar cuando me derrotaste! ¡Entonces lo supe, lo supe y aun así te serví, aun así te fui fiel!
- Lo sabías... lo sabías y guardaste el secreto...
Starscream cayó de rodillas, la tensión era demasiado grande.
- Optimus Prime...- Susurró antes de mirar a Megatrón con súplica.- ¡Es mentira! ¡Dime que es mentira!
- Starscream... fue... poco antes de la guerra... no...
Optimus Prime. Megatrón. Los dos le habían creado. Primus. Starscream sintió unas nauseas horribles y vomitó energón procesado sobre la hierba. Megatrón soltó una exclamación horrorizada y corrió hacia él, Starscream se echó hacia atrás débilmente, aun sin fuerzas para ponerse en pie.
- ¡No me toques! No me toques... por Primus... tu... Óptimus... soy... oh Primus... ¡Soy un asqueroso híbrido!
- ¡No! ¡Starscream escúchame, eres perfecto! ¡Olvídate de Óptimus, vuelve conmigo a la base lunar!
- ¡Soy un mestizo de autobot! ¡De Óptimus!.- Starscream temblaba con tanta violencia que apenas podía gesticular su horror.- Soy... soy...
- ¡Nadie lo sabrá nunca!.- Megatrón se arrodilló frente a él y procuró calmarse para poder calmar al otro.- Escúchame, vuelve conmigo, solo Hook sabe que eres un mestizo, nadie lo sabrá jamás. Te reconoceré ante todos como mi hijo y diremos que el otro creador murió en batalla, nadie sabrá nunca la verdad.
Starscream estaba en shock. Megatrón maldijo en silencio. Primus, no le extrañaba que estuviese en ese estado, él también lo estaría si descubriera que sus creadores eran líderes de facciones enfrentadas a muerte y que había luchado durante siglos contra uno de ellos.
- Vamos, Starscream... sssssh... te llevaré a casa...
Les tele transportaría a ambos a la base lunar, allí calmaría a Starscream y...
- ¡No me toques!
Starscream le apartó de un empellón y echó a correr con pánico.
- ¡Starscream!
Pero el grito desesperado de Megatrón cayó en saco roto, Starscream se transformó en jet y salió volando hacia la tormenta en ciernes, ignorando su llamada.
Megatrón solo pudo mirarle desaparecer en el horizonte antes de gritar su frustración.
Starscream realizó su aterrizaje más torpe aquella noche, se transformó demasiado pronto y en vez de aterrizar tropezó y rodó por el suelo aparatosamente. Chocó contra la pared rocosa de la base autobot y se quedó allí tumbado, lastimado, pero sobre todo aturdido.
Se arrastró sobre manos y rodillas hasta la puerta de la base, pero antes de poder abrir la puerta esta se abrió para revelar a Blurr. El autobot le miró sorprendido, debía ser el encargado de la guardia nocturna de la puerta.
- ¡Starscream! ¡¿Qué haces ahí fuera?!
- Nada.- Starscream apenas tenía un hilo de voz, solo quería tirarse en la cama, estaba mentalmente destrozado, necesitaba descansar y entrar en recarga.
- ¿Nada? Has abandonado tu puesto de guardia, has salido de la base sin permiso. Eso no es "nada".
- Déjame pasar.
- ¿Has ido a reunirte con los decepticons?.- Exigió saber el otro.
- ¡Aparta!.- Starscream lo vio todo rojo y abalanzó sobre Blurr.
Ambos transformers rodaron por el pasillo en un caos de puñetazos y patadas, Starscream prácticamente rugía de rabia y Blurr trataba de contener al aparentemente enloquecido decepticon.
Starscream no veía ni le importaba, solo quería sacar aquel dolor de dentro, y dárselo a otro era lo que necesitaba, herir, golpear, destruir, Blurr era un objetivo como cualquier otro. Solo quería hacer daño.
Unas poderosas manos se cerraron en torno a él y le apartaron de Blurr. Starscream gritó y pataleó con rabia, totalmente sumido en el frenesí de batalla.
- ¡Starscream! ¡Basta! ¡Para!
Starscream peleó, se retorció hasta que sus alas empezaron a doler como el infierno, se las hubiera arrancado para escapar y seguir luchando, las manos le voltearon con rapidez y volvieron a apresarle. Miró a su carcelero y este le apretó con fuerza.
- ¡Cálmate, Starscream! ¡Soy Óptimus, estas entre aliados, cálmate! ¡Estas en casa!
Óptimus. Starscream miró el rostro azul tapado con la máscara gris. Óptimus Prime.
Su procesador no pudo soportarlo más. Starscream perdió el conocimiento.
Nota de la autora: Tadaaaa!! Starscream y Jetfire en su momento, me ha encantado imaginarles abrazados entre las nubes, todo romántico. Starscream puede parecer un poco fuera de carácter en esos momentos, pero es un estado de estupidez propio del amor. De todas formas imagino las relaciones entre transformer con muchos menos tabues que las orgánicas, después de todo para ellos es un proceso diferente, lo que realmente sería para ellos una relación importante sería la conexión de los nucleos.
Starscream ya sabe la verdad, y naturalmente le ha sentado fatal. El diálogo en que la confusión lleva a Megatrón a revelar lo de Óptimus y Starscream alucina porque no era eso de lo que él hablaba se lo debo a mis amigas, que estuvieron conmigo haciendo ideas de como iba a enterarse Starscream, y nos salió esto. A lo bestia y por pura confusión de información. En un contexto menos angustioso que el del fanfic tiene una gracia enorme.
Ah, y después de taaanto tiempo en fanfiction he recibido mi primer flame agresivo, flame que he procedido a borrar de inmediato casi con ilusión, si, la verdad es que me ha hecho mucha ilusión, mi primer flame, que bonito. Si aparece otro y lo leéis antes de que yo lo borre, ignoradlo, no le dediquéis ni el más mínimo comentario, los borraré con toda mi felicidad. No hay peor desprecio que no hacer aprecio.
