13. Instante

Fingió dormir mientras oía que la cerradura se abría. Ya estaba un poco cansada de que Naruto le intentase sacar más información de su hermana. Era mejor sentir su resignación y sentir que se iba o que se quedara y la mirase "dormir"…
-¿Hinata?
Volteó al no reconocer su voz y vio a una chica con una sonrisa cómplice en su rostro.
Eso la desconcertó.
-Tú eres Hinata ¿Cierto? Naruto me ha hablado mucho de ti
Se sentó muy cerca de la de ojos de luna y le tendió su mano.
-Yo soy Ten-ten y me cuesta creer que hayas enamorado así a Naruto
Hinata le contestó el saludo y no supo que decir ante esto último. Le desvió la vista mientras sentía una extraña sensación que le recorría su cuerpo ¿haberlo enamorado? Negó suavemente la cabeza y la de ojos caoba lo noto.
-No te hagas la que no sabe nada. Él no haría esto por nadie, mas aún, sabiendo los precios que cobro…
Hinata abrazó sus piernas y dejó su mirada en el vacío sin comprender las cosas que le decía aquella desconocida. A estas alturas, aún no entendía lo que era el amor ni mucho si ella lo sentía ¿Qué sería lo que pasaba cuando le hablaban de él? Sobre todo lo que sentía cuando él estaba cerca de ella. Era algo que en verdad la desconcertaba y en los últimos días se habían convertido en un gran dilema.
-¿Te podrías levantar? Necesito ver tus medidas
Hinata hizo lo que le decía y se estuvo quieta mientras Ten-ten hacía su trabajo.
-¡Guau! (Exclamó) Naruto no tiene mal gusto
Como si la sacaran de un trance, la de ojos de luna contempló a la otra chica escribiendo en un pergamino que luego guardó con sus huinchas en un pequeño bolso.
-¿Qué? (Dijo)
-Eso, que no tiene mal gusto contigo ni tú tampoco
Y rió por lo bajo.
-Yo no…
-Vamos, te gusta. Eso no me lo puedes negar
Otra vez asomó su mirada cómplice y Hinata sintió una oleada de temblor que le inundó el cuerpo y le aceleró el compás de su corazón.
"Te gusta"
"Te gusta"
Sin saber por qué, se tapó la cara con las manos.
-¿No te toma en cuenta?
Y sintió una mano en su hombro que le hizo sacar su cara de sus manos y encontrar los ojos caoba de Ten-ten.
-¿Sientes que en vez de estar yo debería estar él? ¿Qué en los pocos momentos que estás con él queda un distanciamiento que al final te dan ganas de abrazarlo? ¿De besarlo? ¿De estar realmente con él?
Entornó sus ojos de luna.
-Y ¿qué él te diga "Te amo"?
Hinata volteó y le dio la espalda.
-¿Una sensación que ahora mismo te hace pensar que estoy loca?
Unas lágrimas se asomaron y cayeron por sus mejillas.
Ten-ten tenía razón…
Volteó otra vez y dijo:
-¿Qué es lo que siento?
-Amor, nada más que amor, Hinata
Cerró sus ojos y negó con la cabeza como si pudiera negar la afirmación de Ten-ten. Era imposible que lo quisiera, no podía ser posible, es algo que no podía explicar. No podía amar a quien nunca estaría con ella, a quien nunca podría quedarse con ella ni a quien nunca la libraría de su suerte. Era cierto que era un hombre encantador, en quien confiaba, en quien se consolaba, en quien podía ser ella. Pero él no se preocupaba de ella si le sacaba el tema de su hermana, sabiendo que le entristecía. Pero fue él, también, quien la salvó de los demás prisioneros y que la tiene en los mejores cuidados, fue él que dejó que se bañase en el lago en luna llena aún poniéndose en riesgo y es él en donde ella pierde todo temor y penar que la atormenta cada noche en sus brazos…
Naruto Uzumaki…
Suspiró y fijó su vista en la luz de la luna.
-Sé que él también te quiere y que serás la más bella del baile, la envidia de todas
-¿Baile?
-Haré el mejor vestido que haya hecho y él quedará deslumbrado
-¿Vestido? ¿Deslumbrado?
Ya era demasiado para todo lo que tuvo que reconocer, se desmayó y cayó suavemente con la ayuda de Ten-ten. En sus sueños, sonrió consolada.
Ten-ten salió de la celda y dejó a la durmiente encerrada otra vez. Silenciosa, sacó un pequeño papel de su bolso y escribió:

"Naruto, me quedo con las llaves para sacarle una copia. Mañana te las paso y cuídala ¿si?"
"Ten-ten"

Después lo dejó muy visible en las rejas, salió y se dirigió hacia su casa con el amanecer en su espalda y una idea en su cabeza.
"Tendré que ser de querubín" pensó.

Cuando Shino se fue, Naruto por fin pudo acostarse en su cama y cerrar sus ojos. Con todo el cansancio en sus párpados, dejó que el sueño lo envolviese de a poco, descansando cada segundo…
Estaba en un gran baile, bailando con alguien que no podía ver el rostro. Danzaban y danzaban y en cada giro, se sumaba una nueva mirada curiosa. Ya era el centro de atención cuando se detuvo y vio a lo lejos, brillos metálicos que se acercaban de a poco. Una mariposa nocturna voló ante sus ojos, dándole a conocer el peligro. Le tomó la mano a su pareja y huyeron por laberintos del que sólo encontraron un camino cerrado. Iban a devolverse cuando sintió el filo de una daga en su espalda y empujó a su pareja. Ésta cayó al suelo, quieta. La mariposa pasó otra vez por sus ojos y ella había desaparecido. La daga que estaba en su espalda comenzó a hundírsele muy lentamente e intentó voltear la cabeza para ver quien la sujetaba, pero no vio a nadie. Con pavor, se hizo para adelante, cayendo de bruces. Una luz lo cegó y se encontró aprisionado en un madero. Intentó moverse pero le fue imposible. Insultos le llegaba por todas partes y vio a su verdugo accionar una palanca que le hizo caer en un vacío, sintiendo la presión de una horca en su cuello…
-¡AHHHHHHHHHHHHHHHHH!
Despertó en el suelo, con un gran dolor en un costado. Respiraba entrecortadamente, teniendo un sudor muy frío en su frente. Se las quitó con sus manos e intentó recordar la pesadilla: baile, persecución, mariposa, dagas y la horca… ¿Qué significaba eso? Por lo demás no vio ninguna cara y todo era muy real…
Se vistió velozmente y fue al puesto de mando, encontrando a Shino. Un vago saludo se cruzó entre ambos y el rubio le señaló que se quedara allí y atendiera a quien llegase, él iba ver a los prisioneros. Caminó con grandes zancadas pensando en muchas cosas a la vez. Se encontró con sus ojos de luna que lo miraban con una tímida curiosidad. Palpó su cinto y no encontró las llaves. Miró con desesperación y encontró la nota de Ten-ten. Maldijo por lo bajo y se apoyó cansado en las rejas de la prisión.
-¿Qqqué te ppasa?
Suspiró.
-No me pasa nada (Contestó), no me pasa nada
Sintió un roce suave en su mejilla, que al contacto, se retiró velozmente. Ladeó la cabeza y vio a Hinata con sus manos abrazadas a su pecho, hirviendo de fiebre.
Lamentó muchísimo más no tener las llaves. Entró un brazo por los espacios de las rejas y tocó un mechón de su azulada melena. Ella se apartó, negando con su cabeza. Él se preocupó y alargó más el brazo cogiendo el de ella. La sensación la invadió y se empañó su mirada.
-Tranquila, saldrás de aquí muy pronto
Aquellas palabras le llegaron de forma lejana, distante. Eso no era lo que quería escuchar y una traviesa lágrima rodó por su mejilla. Él la acercó para las rejas y le quitó su lágrima con su mano libre.
-Nnaruto-kun ¿Ppor qué?
Un mar rodó por sus ojos de luna.
Él la rodeó con sus brazos y no le importó sentir el frío tacto de los hierros sino que el tembloroso cuerpo de ella que era su principal preocupación.
Hinata murmuró algo que el rubio no pudo escuchar y éste le levantó el rostro, dejándolo a poca distancia del suyo. El momento fue eterno, como si el tiempo se detuviese en ese instante. Una mariposa pasó y ambos se apartaron. Él volvió a su puesto de mando y ella quedó petrificada en una pared, sollozando en silencio.
La mariposa dio un giro y se fue volando.