Se había cansado de llorar, las lágrimas seguían saliendo, pero tenía que pararlas de alguna manera. Desde que llegó en su compañía a aquel extraño lugar, había permanecido encerrada en la cabaña sin que se le explicara nada, reclusa como una criminal tras aquella puerta de metal.
POKÉMON
XYZ AND THE HALL OF FAME
Capítulo 14 "Terminal" Parte 1
Aunque había sido lo bastante considerado como para dejarle un colchón y una jarra con agua dentro, no podía centrarse en permanecer ahí un solo minuto más, tenía que irse a como diera lugar, para encontrar una manera de volver a su tiempo y enterarse del estado de salud de su amado. Recordar el momento en que se puso de pie aún con su pierna lastimada y gritarle ante su inminente desaparición le rompía el corazón, llenándola de aflicción e incertidumbre.
-¡Abremeeee! -pegó contra la puerta con sus brazos como lo había estado haciendo desde el momento en que la encerró. -¡Por favor! -pegó una vez más soportando la desesperación que pedía a gritos escaparse por su garganta en forma de llanto cruel y amargo. -Ash… ¡Ash! -incansable de repetirse su nombre con cada pensamiento, se deslizó sobre la placa de metal que la separaba del mundo, mientras contenía la respiración de sollozos para no desatarse en llanto.
Como si su voz traspasara las barreras del espacio y el tiempo, el llamado de su nombre a sus oídos, repetido de manera incesante, lo llevó a abrir los orbes castaños, en un principio sin poder enfocar la mirada que hacía lucir los alrededores sumamente borrosos.
-¡Ash! ¡Ash! -poco a poco la voz se fue aclarando y pudo reconocer a la portadora. Bonnie estaba sentada a su lado y le tomaba de la mano mientras esperaba que terminara de ubicarse.
-…Bonnie -la miró errático, para seguir con su observación de la sala donde se encontraba, pudo apreciar las paredes altas y de un blanco impecable, mientras el sonido de los murmullos de gente afuera y los altavoces que no dejaban de transmitir mensajes se escuchaban.
-¡Pikaaapii! -lo saluda efusivo su amigo, que le toca el rostro con la manita al otro lado de la almohada.
-…Pikachu
-Despertaste… -trata de resistir la salida de sus propias lágrimas la rubia, pero es en vano, aun así se las limpia lo más rápido que puede y vuelve a sonreírle.
-¿Estamos en un hospital?... -pregunta sereno, mientras trata de reincorporarse para sentarse, pero la entrenadora lo detiene colocándole la mano sobre el hombro derecho.
-Por favor trata de no moverte, es un alivio que hayas despertado… Pero has estado muy grave… es mejor que descanses. -le colocó la mano sobre la pierna vendada, lo que lo obligó a fruncir el seño al sentir por si mismo lo que ella estaba hablándole, que cual detonador de tiempo, trajo a su memoria, los hechos vividos para terminar lastimado de esa manera. -¡Serena! -gritó exaltado y prácticamente arrancándose el cobertor de encima.
-¡Pero qué estás haciendo! -fue del otro lado de la cama, por dónde él pensaba bajarse y se interpuso.
-¡Tengo que ir a buscarla! -la miró fuera de sí, guiado sólo por su impulso y enojo, por lo que lo primero que se le ocurrió a la menor del grupo, fue retenerlo a través de un abrazo, rodeándolo por el pecho y hundiendo su frente contra este, situación que Ash no pudo controlar y volviendo a sus cabales, se quedó estático al sentirla sobre él.
-¡No! ¡ya no más! ¡No! -la escuchó decir, mientras el aire que exhalaba se pegaba contra la tela de su bata hospitalaria.
-Bonnie…
-¡No puedes seguir así! ¡No puedes sólo salir corriendo a enfrentarte contra nada sin pensarlo antes! ¡Casi te perdimos! -sin darse cuenta las lágrimas le rodaron interminables.
-Tengo que ir… -la rodeó con sus brazos también, situación que abrió grandes los ojos de la rubia. -Sólo… -estaba por iniciar su explicación cuando sus iris avellanas se rodearon de un manto cristalino, -¡Sólo pensar que ella está por ahí sola! ¡Asustada! -cierra los ojos fuerte, propiciando el corrido de sus lágrimas hacia abajo, alterando su respiración, lo cual la hermana de Clemont notó al tenerlo entre sus brazos. -Y en manos… -al recordar el rostro del Ash del futuro, su expresión se endureció. -de él… -separó a Bonnie de su pecho tomándola por los hombros, para finalmente verla a los ojos, mismos que lo miraban temblorosos.
-Ash…
-Necesito recuperarla…
Al verlo decidido le asintió y separándose de él se limpió las lágrimas por completo. -Pero por qué dices que está en manos de él… ¿De quién?... ¿Alguien se la llevó? Nosotros pensábamos que no estaban juntos… que quizás ella había aterrizado en un lugar distinto.
Clemont y Tesla que veían desde las orillas del río, habían alcanzado a escuchar su conversación tras la puerta, pero no se habían animado a interrumpirlos. Hasta que finalmente el mayor de los hermanos, tomó la iniciativa de empujar la madera, para encontrar su mirada azul con la del entrenador de Paleta.
-¿Hablas del otro Ash?
Las miradas de Bonnie y la del aludido se abrieron sorprendidas al escucharlo.
Al mismo tiempo que aquel mencionado, en el futuro donde había sido transportado por Celebi, empujó la puerta de metal hacia adentro, exponiendo su figura recién llegada a la chica sentada al otro lado de la habitación, quien mantenía las piernas flexionadas y el rostro apoyado sobre las rodillas, al escuchar el sonido de chirrido de la puerta abriéndose, levantó el rostro hacia él, mostrándose aún angustiada y con las lágrimas secas sobre la piel clara, dándole una apariencia sucia.
-¿Ya te cansaste?
Tras verlo, volvió a la posición inicial sin responderle.
-No me encontraba en la cabaña… -sin saber el porqué, empezó a excusarse. -El guardia que dejé dice que no paraste de gritar en todo el día… debe dolerte la garganta, te traeré un poco de comida.
-No la quiero… -respondió tratando de controlarse.
-¿No quieres comer? -sonrió de lado. -Perdóname pero no te creo… has gastado tanta energía que… -No pudo terminar su argumento, debido a la interrupción que hizo ella.
-¡Para qué quiero comida, sino puedo salir de aquí! -estaba cansada y desesperada por lo que las lágrimas se le escaparon al instante, pero se las limpió. -¡Quiero irme de aquí! ¡Quiero saber cómo está Ash! ¡Quiero que me regreses a Delphox! ¡Y mi lazo!
-Son demasiadas las peticiones que tienes… -se rascó la mejilla en un gesto demasiado familiar para ella, por lo que bajó la mirada ante él.
-… -se abstuvo de seguirle la conversación.
-Puedo cumplir uno de tus deseos… el menor de ellos, -dijo buscando en su gabardina y sacando de su bolsa el lazo azul, que había dejado amarrado en la mano de la Estatua. -A pesar que a ella le luce tan hermoso… definitivamente no es el mismo… este está tan… nuevo… y limpio…
Al ver su lazo, los ojos se abrieron incrédulos en emoción y lo recibió sin dudar. -Es porque lo he cuidado mucho, -le explicó, llevándose contra los labios y cerrando los ojos.
-¿Ahora si quieres comer? Puedes venir a sentarte al comedor, -le abrió paso tras de él, por lo que sin pensarlo se levantó, estaba muerta de hambre y tal como él siempre le decía, si quería fuerzas necesitaba comida.
-¿Qué estás haciendo?... -preguntó en amarga sorpresa al verla fuera de su cárcel, Latias, que había adquirido su forma humana.
-Sólo es comida Latias, -le explicó de mala gana el Maestro Pokémon, mientras Serena se sentaba a la mesa, sorprendida de lo que estaba pasando, miraba a los alrededores, encontrando varias velas encendidas.
-No te espantes… pero la electricidad es tan difícil de conseguir en estos días que es mejor usar las velas. -Explicó el hombre, sentándose a su lado. -¿Tú no vas a comer Latias? -preguntó dirigiéndose a ella.
-Voy a esperar a Latios y a Raichu… -le respondió cruzándose de brazos.
-Raichu…-El pensamiento sobre el nombre del último mencionado la preocupó, era verdad… ese Ash tenía como compañero a un Raichu… y… aquellas cicatrices… -miró de reojo las manos del Maestro Pokémon oscuro, las marcas aún se visualizaban claras en su piel, tal y como pasaba con su Pokémon. ¿Qué significaba todo eso? ¿Qué les había ocurrido? El sólo pensarlo la martirizaba… porque según lo que mencionó antes… todo aquel dolor que sufrió su Ash, fue tan solo un reflejo de lo que pasó este Ash… compartido por el vínculo.
No podía dejar de divagar en sus pensamientos, mientras comía despacio, tratando de estar la mayor parte del tiempo que pudiera afuera de esa habitación. Siguió mirando la habitación, hasta que en un estante se topó con una pequeña botita desgastada. Sus ojos se abrieron notoriamente sorprendidos, por lo que el Ketchum volteó a ver lo que le había llamado la atención.
-Mm… -dijo simple, es de mi hijo, -explicó natural y siguió comiendo, mientras ella se atoró con el bocado y tras varios intentos de liberarse por la tos, finalmente pudo respirar.
-¡¿Un hijo?! -el sonrojo se apoderó de ella junto a la inevitable curiosidad, no podía quitarle los ojos de encima.
-Sí… o al menos eso creo… -sus palabras dudosas la sacaron de su modo de euforia y relajando los hombros parpadeó.
-Sí… en el futuro le haces un hijo a Ash y luego te lo robas sin dejar que lo conozca fin… -menciona la líder de Gimnasio Celeste, que entró segundos antes por la puerta de la cabaña, dejándola abierta tras de ella.
-Hola Misty… -rodó los ojos al escuchar sus argumentos el Maestro Pokémon oscuro.
-¿Cómo está eso que ella le hizo un hijo a Ash? ¿No sería que Ash le hizo un hijo a ella?... -preguntó sin entender la sintaxis Latias.
-¿Tú crees? -levantó las cejas la peliroja y sonriendo con ironía se sentó a la mesa. Sus palabras fruncieron de a poco el entrecejo de Serena, quien se limitó a verla, para luego posar sus ojos en la puerta que había quedado abierta, mientras trataba de procesar lo que le acababan de confesar. ¿Un hijo?... ¿Tendremos un hijo?... Debo… debo concentrarme… lo primero es escapar de aquí… Pero Delphox… ¿Y si intento irme primero y luego regresar por ella?... ¡No! No puedo irme sin ella…
Fue de un segundo a otro, cuando los tres se encontraron distraídos en su plática, cuando se levantó y de un solo impulso al ver el camino despejado, corrió lo más rápido que pudo hasta la puerta y tras cruzarla, sintió la libertad en forma de ventisca que azotó contra su rostro, cabellos y ropa. Para segundo siguiente darse cuenta que se encontraba en la cima de un risco.
-¡¿Qué?! -se espantó al no reconocer los alrededores por los días atrás había subido caminando por sus propios pies.
-¡No, Serena! -corrió tras ella el Maestro Pokémon oscuro, al verlo, la Reina de Kalos tomó rumbo hacia abajo, pero enseguida por la inclinación de la montaña, se deslizó, cayendo sobre su trasero y espalda por todas las piedras afiladas que conformaban la zona, hasta que de un momento a otro, sintió como fue elevada por el aire, para luego caer sobre la calidez y la suavidad de un cuerpo, que se convirtió en su tabla de deslizamiento. -¡Sostente! -escuchó la voz de su amado, proveniente de esa persona, por lo que cerró los ojos y se aferró a él, esperanzada a lo efímero.
Cayeron un largo tramo hasta que finalmente el descenso se detuvo.
Había quedado abrazada a él, aferrándose a su pecho con sus manos sujetándole la camisa con gran fuerza, mientras él la envolvía con sus brazos y le sujetaba la cabeza a su pecho con su mano derecha, para evitar que concurriera en cualquier daño. La respiración profusa y angustiada, no se tranquilizaba, por lo que soltándole la cabeza despacio, le pasó la mano acariciándole los cabellos. -Ya pasó… -le habló suave, logrando que abriera sus ojos azules para él.
Al darse cuenta de la manera en que lo sujetaba, lo soltó asustada y consternada a la vez.
-Gracias por salvarme…
-¿Eso dices después de haberte escapado?... -frunció el seño al tratar de moverse para regresar.
-¿Estás herido?... -preguntó sintiéndose inmediatamente culpable.
-No… es sólo la pierna…tuve un accidente hace algún tiempo… -la miró encontrándola sorprendida, ¿Hablaría de lo que le ocurrió a su Ash en la isla?...
-¿Por qué estás haciendo esto?... -volvió a retomar la pregunta principal, por la que nunca obtuvo respuesta, el significado de sus acciones. -Dices que estoy secuestrada… pero me das comida en tu mesa y luego saltas a un risco por mí… pero aún así no quieres devolverme a mi época… ni darme a mi Pokémon… -la frustración la llevó a apretar con fuerza los puños.
-Es… por ella… y porque eres igual a ella… -respondió serio, -quiero respuestas… la quiero de vuelta…
-¿Qué soy igual a ella?... -la mirada azul temblaba al sostenerse contra la castaña. -¿Dónde está la Serena de esta época?... -preguntó comprendiendo su punto. -¡¿Qué le ocurrió?!
-No lo sé… dímelo tú… -apenas y pudo pronunciar por el rencor que todo aquel dolor de recuerdo le propiciaba.
No supo que responderle, por lo que bajó la mirada. -Déjame ver tu pierna… seguro hay algo que yo pueda hacer…
-¿Qué?... ¿Por qué harías algo así?... ¿No te sería más fácil escapar ahora que puedes?, dejarme aquí e irte, -la miró sin comprender.
-No puedo hacer eso… -negó con la cabeza.
-¿Qué acaso no me odias?... -la miró incrédulo.
-¿Odiarte?... -le sonrió, -¿Hacer eso no sería lo mismo que odiar a Ash?...Jamás podría… porque lo amo… -respiró hondo calmando su llanto inminente y una vez lo sintió pasado, se dispuso a revisarle la pierna al joven adulto que la mirada atónito, ya que aquella frase le hizo recordar nuevamente a su esposa.
-¡No te parece hermoso! ¡Está hermoso! -la joven Serena cuyos cabellos acaramelados llegaban hasta un poco más debajo de sus hombros, caminaba con aquellas zapatillas planas y el vestido fresco de holanes se le movía con la brisa, mientras el entrenador estrella la miraba enamorado, aquella visión de ella en medio del jardín de gracideas le parecía de lo más hermoso que hubiera visto jamás. El anillo plata que llevaba en su mano izquierda, signo del vínculo que compartía con él, brillo contra la luz del sol, al sujetarse el sombrero de paja que llevaba.
-Sí que lo es… -respondió con una sonrisa.
-¡¿Qué dices?! ¡No te escucho! -gritó en medio de su risa y haciendo gestos con la mano para que llegara hasta ella así lo hizo. Abrazándola por la espalda.
-No tenía idea que fuera algo tan bonito… -le colocó una mano en la mejilla desde la posición que la tenía.
-Sabía que te gustaría… -le dio un pequeño beso en el cuello casi a la altura de la mandíbula.
-¿Qué te pasa?... desde que llegamos te siento como triste… ¿Estás bien? -se volteó hacia él. -¿Te duele el estómago? Te dije que no teníamos que comer mucho en el tren… -frunce los labios.
-Jaja… no… no es eso… es solo que… -suspira y toma aire nuevo para decirle lo que atravesaba por su mente. -Decidimos que tomaríamos este riesgo… -le colocó la mano sobre el vestido sobre el vientre, haciendo notorio lo avanzado de su embarazo de un par de meses. -Pero no dejo de sentirme culpable…
Al escucharlo, colocó ambas manos sobre la de él que la tocaba. -¿Puedes sentirlo?...
-Por supuesto… -respondió sin dejar de mirarla.
-Jamás me retractaría… jamás… jamás podría… porque te amo…, aunque sea difícil… yo… también ya lo amo… -bajó la mirada a su abdomen, por lo que enseguida la soltó y atrayéndola contra su pecho la abrazó con fuerza.
-Serena… estaremos en esto juntos… hasta el final…
El maestro Pokémon oscuro terminó por bajar la mirada. -Con eso es suficiente, -le dijo a la Reina de Kalos, que no tuvo más remedio que apartarse. -Regresemos…
El camino hacia la libertad se veía a pocos metros… sin embargo en su interior… sabía que no podía dejarlo a su suerte.
Continuará…
Pokémon, XYZ and The Hall of Fame, Capítulo 15 "Terminal" Parte 2.
Jajaja yo y mi complejo de que todos amen al prota… tengo Escondido ahí un amor de Bonnie hacia Ash xDD pero sé bien que es que lo quiere mucho como a su hermano ( xDD.
Por otra parte wow… el Ash del futuro me está sacando corazones en lugar de ojos!
Perdón por la tardanza en la actualización, pero había estado trabajando en otros proyectos.
GRACIAS A TODO POR LEER!
Saludos especiales a: Virginia Vir
ARIGATO MINNA-SAN!
JA NEE!
