ILK- bien todo en orden y un nuevo capitulo ha llegado

Nyan, estoy muy feliz….

Bueno, como sea, TMM no me pertenece

Espero que disfruten de la historia


La chica observo con cuidado el papel que sostenía entre sus manos y lo apretó fuertemente contra su pecho. Lo extrañaba, sus frías maneras de expresarse eran algo único que no podía comparar con nada mas, un sonrojo de orgullo cruzo por sus mejillas, ella era la única que podía entender los motivos detrás de ellas.

No podía explicar su amor por ese chico tan enigmático y frio, pero aun así existía dentro de ella. A través de su ventana observaba como la vida en Tokio se desarrollaba a sus pies, algunos alumnos ya se dirigían a sus escuelas y ella aun seguía en su pijama. Sonrió disimuladamente al imaginarse el drama que harían sus padres si les decía que no tenia ganas de asistir a la escuela, de seguro la llevarían al hospital de emergencia o con un psicólogo para ver que la estaba afectando.

Con gran pesar coloco la hoja encima de su escritorio, acariciándola una última vez, encima un florero con una rosa para impedir que volara con el viento y seguidamente comenzó a cambiar su ropa. Finalmente después de algunos minutos estuvo lista, sin embargo él seguía sin salir de su mente.

Se sentó en su cama y abrazo con fuerza una de sus mas amadas creaciones, era del tamaño de media almohada y parecía ser una perfecta versión chibi del chico que robaba sus suspiros. Se quedo así por algunos minutos, pensando y recapacitando el contenido de su último mensaje.

Estaba al tanto de que solía ser reservado, incluso en las cartas que le enviaba, pero nunca tanto como en los últimos días. Ya no le contaba nada sobre los asuntos militares o sobre sus nuevos descubrimientos, ni siquiera había mencionado los planes de desarrollo de la ciudad, ahora solo se dedicaba a contarle, con pocos detalles como siempre, la vida cotidiana que llevaban el y sus hermanos.

Se levanto y acomodo su muñeco con cuidado, se dirigió hasta el tocador y después e acomodar su cabello prosiguió a salir de la habitación, aun pensativa.

Sabia que le ocultaba algo, no estaba segura de que pero, era un presentimiento que superaba con mucho a la razón. En la ultima carta que había recibido ni siquiera mencionaba el clásico "Cuídate" o "Recuerda que no te he olvidado" al final de la misma; aun era demasiado para él el escribir cosas como Te amo o Te extraño, estaba angustiada, la única explicación lógica que encontraba para esto es que o estaban planeando algo realmente peligroso o estaba mas cerca de ella de lo que imaginaba.

Su rostro se ilumino al pensar en la segunda opción, mientras bajaba las escaleras tarareando algo muy quedamente, seria maravilloso el verlo de nuevo. Sus padres la miraban con extrañeza, si de por si era extraño el ver a Lettuce sonreír tan temprano en la mañana, era aun mas extraño el oírla producir ese sonido tan alegre.

Pero lo que, definitivamente, se salía de la rutina normal era la manera en la que había arreglado su cabello, en vez de atarlo en las dos delgadas trenzas de costumbre, había optado por dejarlo suelto y usar un listón a forma de diadema. Ambos se vieron con complicidad, estaba claro para ellos que solo podía haber un motivo por el cual su hija cambiara de aspecto.

¿Paso algo bueno?- Su mamá la observaba mientras sacaba el pan tostado, la miraba con una gran sonrisa mientras su padre, atento a la respuesta, la veía por sobre el periódico, incluso su hermano había dejado de lado su desayuno para atenderla.

N-no, nada en absoluto- con timidez mordisqueo el pan que su madre le ofrecía, todavía no les había contado nada sobre su novio por correspondencia.

Su hermano rio por lo bajo, lo cual la desconcertó, su madre continuaba sonriendo al igual que su padre. Lo que ella no sabia es que toda la familia estaba enterada del motivo de su felicidad ¿Cómo podían ignorarlo? La chica solía dejar sus cartas por debajo de cada florero de la casa, a veces entre los libros, además de que al soñar solía murmurar su nombre.

A esto había que agregarle las tardes en las que, al regresar del café, en lugar de quejarse de su torpeza al romper docenas de platos y de lo milagroso que resultaba el que no la despidiesen, simplemente llegaba y se sentaba a hacer un nuevo modelo de sus amados muñecos.

¿Pai oni-chan esta bien?- Al escuchar la pregunta de su hermano la pobre de Lettuce casi escupió el jugo de naranja, su rostro adquirió un sonrojo enorme y empezó a tartamudear cosas incoherentes como siempre que se ponía nerviosa.

Y-yo… e-el… n-no se de que hablas- Su padre por fin bajo su periódico, con una sonrisa en los labios, apoyo sus codos sobre la mesa y cruzo los dedos de sus manos. Su madre reía y su hermano la seguía observando con una gran sonrisa.

Lettuce, cariño, no es necesario que nos ocultes nada mas- La chica asintió avergonzada, era bastante obvio que no podría seguir ocultando el hecho por siempre.

¿Cómo es él? ¿Acaso es alguien que conocemos?- Su madre procuraba darle confianza conforme hablaba mientras que, la chica, solo deseaba que la tierra se la tragara en ese preciso instante

Respirando hondamente se preparo para responder, su familia siempre la había apoyado en todo lo que hacia pero aun así ella no mencionaría nada acerca de que estaba saliendo, si se le podía decir así, con un líder militar de un planeta totalmente diferente.

El es…-mordió uno de sus dedos nerviosa- es bastante serio… no suele hablar mucho, ni sonreír tampoco.- Su rostro se tiño de un suave rosa al recordarlo- Tiene unos ojos hermosos y también… una complexión fuerte… también es muy responsable e inteligente…No creo que lo conozcan, si me permiten ser sincera.

Lettuce tenia oculto su rostro detrás del mantel, Pai le gustaba mucho pero hablar de él con su familia era algo que la avergonzaba. Su padre sonrió y le hizo una propuesta que no pensó escuchar jamás en su vida, puesto que jamás se había interesado tanto en alguien.

¿Por qué no lo invitas a cenar? Todos queremos conocer a tu novio- Ella sonrió en respuesta, lamentaba desilusionarlos pero era lo mejor.

El no vive en Japón, así que no se cuando podría venir- se disculpo, el que su familia supiera que tenia novio era algo extraño y nuevo para ella.

Muéstranos una foto- La proposición de su hermano la tomo por sorpresa, ciertamente esperaba que se olvidaran del asunto en cuanto ella les mencionara que no vivía cerca.

N-no tengo una- Empezó a observar sus pies con incomodidad, era la verdad pero no podía evitar el sentirse culpable, hasta ella misma consideraba que era una tonta por no tener ni una fotografía de SU novio.

Esta bien… supongo que tendremos que esperar- Lettuce agradeció la comprensión de sus padres y se apresuro a salir de la casa, si no lo hacia lo mas probable es que llegara tarde a clases. En su camino pudo ver, a lo lejos, a su gran amiga Ichigo que jugueteaba con un joven de cabellos azules.

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¡DEVUELVEMELO!- Ichigo estaba furiosa, Shieru le había arrebatado su celular desde que habían salido de su casa y eso la desquiciaba. Lo peor de todo es que lo tenía como fondo de pantalla, él ya sabia que ella estaba enamorada de él pero aun así seria bastante humillante que viese la foto.

El chico por su parte sabia que la joven no tenia muy buena condición física por lo tanto trotaba a paso medio para él. Con cada nuevo intento desesperado el se carcajeaba una vez mas, su carita de enojada era la mejor de toda la galaxia. No paso desapercibido, al menos para el, que una de sus amigas del café los observaba de lejos, sin embargo decidió no tomarle importancia.

Eres muy lenta- El joven iba varios metros mas adelante, Ichigo estaba comenzando a cansarse y pareciera que él aun podía seguir con la maratón.

¡Idiota!- Continuo con sus esfuerzos sobre humanos y cuando por fin consiguió arrebatárselo se dio cuenta de que ya habían llegado a su salón.

Llegaron con bastante tiempo de sobra, después de todo el la obligaba a estar veinte minutos antes en la puerta de su casa y de allí la hacia correr todo el camino hasta la escuela, era bastante odioso para ella pero ya no tenia de otra. Aprovechando que solo había otros dos alumnos en el salón, empezaron a hablar sobre el problema de Berry.

Crees que le diga algo a Ryou- Exclamo casi sin aliento, dejándose caer en su lugar. Sin duda era lo que mas le preocupaba a Ichigo, no tanto por el hecho de ser regañada, lo que le preocupaba mas era el que descubriesen a Tsukiyomi.

No, estaba molesta pero no parece ser del tipo que va chismoseando por ahí, menos cuando le piden las cosas de forma tan seria- Al ver que se encontraba tranquilo, Ichigo, también se relajo un poco.

Se mantuvieron en un cómodo silencio, observando las flores del cerezo que crecía justo frente a su ventana, Ichigo, creyó oportuno el insinuar que deseaba realizar aquella salida al parque que habían pospuesto. Sin embargo, al empezar a hablar, se dio cuenta de que la mente de Shieru estaba en otro lado.

Tsukiyomi estaba viendo fijamente hacia el patio de la escuela, había algunas chicas que platicaban entre ellas y a la pelirroja le entro un enorme ataque de celos ¿Qué tenían ellas? ¿Por qué nunca la miraba así? El chico se sorprendió al escuchar como su compañera se levantaba de forma demasiado ruidosa de su asiento y a su vez salía del salón caminando pesadamente.

Ichigo fue hasta el baño y lavo su rostro con agua helada, detestaba la forma en la que el joven se detenía a ver a cualquier otra chica. Tenia ganas de abofetearlo, de gritarle lo mucho que le dolía pero, eso estaba fuera de lugar y ella lo sabia.

Odiaba sentirse desplazada, sin saber como ni porque, un par de ojos dorados invadieron su mente. Él siempre la había puesto por sobre todas las cosas, cuando estaba cerca no existía ninguna otra chica para él, eso lo tenia claro por las muchas veces en las que se lo demostró.

¿Y como le había pagado? Ignorándolo, rechazándolo y gritándole lo mucho que lo odiaba. Ahora ella podía comprender su dolor y eso solo la hizo admirarlo y amarlo aun más.

Volvió a lavar su rostro cuando dos lágrimas rebeldes salieron de sus ojos, susurro el nombre de su amado en un inútil llamado, en un vago recuerdo.- Kisshu.

Por su parte, Shieru, también se había dirigido a los baños, tenía un asunto importante que atender. Saco un pequeño transmisor, de color negro y con algunas luces destellantes, de su bolsillo e inmediatamente se comunico con Pai.

¿Kisshu? ¿Qué paso?- La voz del mayor se escuchaba algo distorsionada por la calidad de la señal, el joven volvió a checar que no hubiese nadie cerca antes de responder, con un tono de voz firme pero bajo.

¿Ya establecieron contacto con el objetivo?- Durante la noche anterior él y Pai habían recibido la señal de un nuevo objetivo, al parecer era una alumna de su Padre.

Te recuerdo que las clases no han comenzado, estaba saliendo para allá- El peli verde asintió en respuesta, esperaba que la determinación y curiosidad de Pai lo hubiesen llevado a tratar de investigarla antes del comienzo de clases pero al parecer se había equivocado.

Avísame del progreso a la hora del almuerzo- Sin mas que decir corto la señal y posteriormente salió del baño, con la mayor naturalidad del mundo, no esperaba encontrarse con Ichigo al salir el mismo y mucho menos que esta corriese a abrazarlo con desesperación en cuanto lo vio.

¿Tsukiyomi-kun?- La chica apretó su torso con ambos brazos, esperando a que la dejara continuar.

¿Si?- El comportamiento de la chica era bastante extraño, sin duda era algo que no esperaba. Por el momento su mente y cuerpo estaban paralizados.

¿M-me dejarías… llamarte por tu nombre?- El miedo de la pelirroja se hizo evidente en su voz, él simplemente dudaba de si seria correcto el permitírselo, sabia de antemano que esta era una de las mayores muestras de confianza en su cultura pero también de que este podría interpretarse como el primer paso a una relación.

En el pasado se había preguntado, en varias ocasiones, el como era posible que el tal Aoyama, quien decía quererla, nunca hubiese hecho el mas mínimo esfuerzo por llamarla por su nombre.

No quería lastimarla pero tenía que elegir entre lastimarla ahora o en un futuro, él no era libre de elegir su futuro y aun así contesto de forma opuesta a lo que su mente le decía.

Por supuesto que si, Ichigo- devolvió el abrazo y sintió la gratitud de la chica en el mismo.

Después de algún tiempo, la joven, beso su mejilla, deshizo el abrazo y empezó a correr sujetando su muñeca, las clases pronto iban a comenzar y si no se daban prisa llegarían tarde.