POV BULMA
La fiesta era un desastre, todas las mujeres miraban a Vegeta con cara de querer comérselo, aunque yo me incluía también en la lista, de igual forma me desagradaba… él era solo mío. Se veía como hastiado, lo vi asqueado con el acoso de las mujeres como si hace unos meses nunca hubiera sido el playboy más cotizado de todo el instituto.
- ¡Mierda Bulma! Vámonos a tu casa- ordenó por tercera vez Vegeta.
Sonreí pues se veía muy… muy… muy ¿Tierno? cuando se impacientaba, a su manera pero me causaba gracia
- ¿De qué te ríes perra? Disfrutas haciéndome sufrir- aseguró, lo que logró aumentar más mi sonrisa y antes de poder responder…
- Hola Bulma ¿Cómo estás?- escuché la voz de Yamcha a mis espaldas… ¿Qué hacía Yamcha ahí?
- Muy bien gracias- respondí cortante al recordar la escena que Vegeta y yo hicimos delante de él… para lo que me importa lo que pensara, dije para mis adentros.
- ¿Quieres bailar?- preguntó ¿Qué al caso no entendía que no quería nada con él?... Aunque de repente me dio mucha vergüenza pues nunca respondí a sus atenciones y siempre le hablaba mal, y que a pesar de todo eso él seguía insistiendo… Después de todo con solo bailar no estaba haciendo nada malo ¿No?, giré y lo miré directamente sin saber que decir pues no quería apartarme de Vegeta pero tampoco quería seguir humillándolo.
- No.- fue la escueta respuesta de Vegeta.- Ahora márchate o te romperé los huesos insecto.- amenazó atemorizante tronando todos sus nudillos.
- No te lo pregunté a ti, imbécil.- musitó lentamente Yamcha mirándolo con furia, quizá recordando el sucedo en el gimnasio.
- Lo sé, se lo preguntaste a mi mujer, ya tienes tu respuesta gusano ahora márchate.- aseguró él engreído.
- ¡Vegeta!- lo reprendí, no quería pasar vergüenzas y mucho menos quedar como la fácil. Miré en dirección a Yamcha y se veía entre incrédulo y furioso.
- Muchas gracias, pero ya me invitaron a bailar.- aseguré estirando las manos de Vegeta.- ¿Verdad?- pregunté con una sonrisa mirando a mi hombre.
- Ehhh ¡Sí!- respondió nada convencido.
Lo arrastré a la pista de baile, se veía en shock como si fuera a hacer algo suicida, la música era muy animada y rápida, empecé a moverme frente a él que se quedó estático viéndome, me acerqué lentamente pegando todo mi cuerpo al suyo y bailando al ritmo de la música.
- Para.- lo escuche gruñir.
- ¡No! Baila conmigo Vegeta deja de ser tan gruñón.- susurré contra su cuello.- Sentía su miembro duro contra mi vientre y todo mi cuerpo temblaba, la marca en mi cuello quemaba debido al sudor que bajaba por mi piel, mordí su hombro a lo que respondió con un jadeo.
- ¿Quieres jugar?- escuché su varonil y sexy voz lo que me excitó aun más.
Sentí sus labios en los míos y como metía su lengua rudamente en el interior de mi boca, mordía mis labios hasta casi hacerlos sangrar y los lamía, me sentí en un trance total, mi ropa íntima estaba completamente empapada de mis jugos y ya no veía a mí alrededor.
- Creo que no voy a poder aguantar más mujer ¿Estás segura que es aquí donde quieres que te folle?- preguntó a lo que desperté de mi trance y miré a mi alrededor, mis planes de no parecer la fácil de la fiesta se fue al infierno. Todos nos miraban pícaros, desvié la mirada a Vegeta y lo vi con una mirada terriblemente pervertida.
- No.- contesté jadeante.- Espérame afuera mientras me despido de mis amigas y nos vamos, y por Kami no permitas que nadie vea tu entrepierna.- pedí.
Fui junto a Fasha y me disculpé diciéndole que no me sentía bien, ya antes la había felicitado por su cumpleaños y entregado un pequeño obsequio. Salí de la casa y lo busqué con la mirada, no lo encontré afuera por lo que supuse que había ido por el auto.
- Vegeta.- susurré, caminé unos pasos y miré en la esquina.- Vegeta ¿Dónde estás?- dije más alto.
- Mira que tenemos aquí, una hermosa jovencita perdida.- escuché una voz masculina a mis espaldas.
- No estoy perdida.- indiqué segura, giré para encararlo, pero toda mi seguridad terminó al ver a 5 hombres, 2 de ellos con arma de fuego y los otros con cuchillo.
- ¿Qué quieren? Si quieren dinero tomen.- indiqué atemorizada extendiendo mi cartera para que la tomaran.
- Te queremos a ti caramelito.- susurró el que parecía el líder y me causó repulsión, antes de pensar siquiera en escapar sentí sus asquerosas manos apretar uno de mis senos y con la otra cubrirme la boca apretándome contra la pared del muro que rodeaba la residencia de mi amiga, él continuó lamiendo mi cuello.
- Yo seré el primero.- ordenó a sus socios por lo que sentí pavor.- Disputen entren ustedes quien será el próximo.- agregó divertido. Levanté mi pierna y le di un rodillazo en su entrepierna, calló gimiendo de dolor al piso, corrí por un callejón pero no llegué hasta la otra calle, otro de los hombres me alcanzó arrojándome al suelo, me volteó y me tapó la boca.
- Parece que quieres jugar rudo.- dijo bajando una de sus manos y metiéndola bajo mi vestido, me removí tratando de sacarlo de encima, sentí como metía sus asquerosos dedos en mi ropa interior bruscamente por lo que gimotee, los sacó de debajo de mi ropa y se levantó apuntándome con el arma mientras desprendía su pantalón, desvié la mirada asqueada, no lo quería ver, cerré los ojos y toqué la marca en mi cuello recordándolo a él.
- Vegeta ven que te necesito.- susurré, sus amigos nos miraban divertidos, su jefe se acercó lentamente y me dio un golpe en la mejilla.
- ¡Dale duro a la callejera!- ordenó divertido, sentí el peso del cuerpo del repugnante hombre sobre el mío y entré en pánico.
- ¡Vegetaaaaaaa!- grité lo más alto que podía y cerré mis ojos esperando el embiste que nunca llegó. Abrí mis ojos con terror al escuchar un crujido y de pronto sentí el cuerpo del hombre caer completo sobre mí empapándome con su sangre, alcé la mirada y me encontré con Vegeta que sonreía sádicamente.
- ¿Me extrañaste mujer?- preguntó con la cabeza del hombre en sus manos, alzó el brazo y la arrojó al piso a los pies de los bandidos ¡Lo había decapitado madre mía! Los 4 hombres restantes corrieron despavoridos pero Vegeta corrió tras ellos poniéndoseles al frente.
- ¿Quién eres y por qué nos atacas?- preguntó pálido el jefe.
- Si la quieres la podrás fornicar después de nosotros.- propuso otro de los hombres. Escuché una escalofriante risa provenir de Vegeta y acercarse más a los tipos que retrocedieron.
- Vegeta déjalos ir.- pedí asustada, no creí que él fuera capaz de matar a alguien tan sádicamente ¡Kami! Le había arrancado la cabeza al hombre y yo no quería ver como mataba a esos desgraciado, tan solo quería estar en sus brazos y olvidar todo.
- Sabes mi hermosa perra que eso no lo haré, los mataré y luego continuaremos con nuestros planes.- aseguró, miró a los hombres como escogiendo a su próxima víctima, uno de ellos se orinó cuando se paró en su frente, se había posicionado ante al jefe.
- Huelo el aroma de mi mujer en ti.- afirmó mirándolo con sus penetrantes ojos, el hombre sacó su navaja y lo atacó, Vegeta lo esquivó con facilidad y se la arrebató.
- Dime Bulma ¿Qué parte quieres que le rebane por haberte tocado?- preguntó tenebrosamente.
- ¡Ya basta Vegeta! Para o me iré de aquí sin ti.- amenacé.
- Hazlo y te dejaré antes que te vayas para que terminen lo que iniciaron.- ahora fue él el que me amenazó.
Pelee contra el peso muerto del hombre hasta que por fin pude levantarme, acomodé bien mi vestido y me acerqué lentamente a él.
- No se acerque a esa bestia señorita la matará.- pronunció uno de los hombres por lo que desvié la mirada en su dirección.
- ¡Aquí las únicas bestias son ustedes, cerdos!- respondí. Me acerqué lentamente a él y puse mis manos en su rostro.
- Vegeta para.- supliqué besando sus labios.
- Bulma.- susurró, esa marca en tu cuello advierte que eres mía y sabes muy bien que tocar a mi hembra se paga caro.- expuso con la misma mirada furiosa.
El jefe agarró el arma que tenía otro de sus aliados y disparó. Vegeta me empujó esquivándolo.
- Lo acepto Vegeta, el único que me tocó es el que tiene el arma, mátalo y deja libre los demás.- pedí ¡No sé ni cómo ni por qué dije semejante barbaridad! Lo vi sonreír y de un solo movimiento lo asesinó, cerró mis ojos cuando vi que se le fue encima, pero la curiosidad me hizo mirar y observé cómo le quebró el cuello.
- Ustedes no dirán nada de lo que pasó ésta noche, si lo hacen volveremos por ustedes y los torturáramos hasta la muerte.- afirmé en un tono lúgubre en que ni yo sabía que podía amenazar.- Ahora váyanse.- ordené y los vi correr a una velocidad inhumana.
- Me excitas cuando amenazas mujer, ven y tortúrame.- pidió con una sonrisa.- Sentí mi interior quemarme.- Ahora debemos ir a un lugar íntimo, no quiero interrupciones.
Caminamos fuera del callejón y subimos al auto que estaba ahí, supongo que Vegeta llegó en él cuando vio a los violadores sobre mí y bajó a ayudarme. Arrancó al centro de la ciudad y cuando vio un hotel aparcó el auto en el estacionamiento, bajamos y entramos al lugar, llegué a la recepción.
- Una suite matrimonial.- pedí rudamente, Vegeta estaba impacientándose y yo no estaba mejor. La mujer tecleó lentamente en su ordenador, levantó la mirada y devoró con ella a mi hombre.
- ¡Por Kami! Podría dejar de mirar como una maldita perra en celo a mi hombre y darme la llave.- expuse frustrada. Sentí el miembro caliente de Vegeta en mi trasero.
- Me encanta cuando te pones brava.- dijo antes de morder suavemente la marca en mi cuello y solo pude cerrarlos ojos.
- ¿Por cuánto tiempo la necesita?- preguntó gélida.
- Por 5 días.- gruñó Vegeta, escuchar su vos tan cerca de mi oído hizo excitarme aun más.
La joven tecleó nuevamente, ya pensaba seriamente dejarla inconsciente y robarle una de sus llaves, miré el reloj que estaba sobre la cabeza de mi verdugo, faltaban 10 minutos para la media noche, yo sentí que me moría si pasaba un minuto más.
- Sabes que te has portado mal ¿Verdad?
- Sí y quiero mi castigo.- dije girándome un poco para mirarlo mientras moví mis caderas sutilmente rozando su entrepierna.
- Ya no me provoque más mujer o te forzaré aquí mismo.- dijo y yo rogaba porque cumpliera su amenaza.
- Son 45.000 yen.- pronunció la recepcionista. Vegeta pagó rápidamente.- Cuarto 210 del tercer piso.- agregó.
- Agarré las llaves y caminé apresurada hacia el ascensor siendo seguida por Vegeta. Apreté el botón para llamar el elevador que nunca llegaba, cuando la puerta se abrió subí apresurada perseguida por mi hombre y una vez se cerraron las puertas me acerque a él y lo besé bruscamente. Metí mi lengua en su boca y mordí sus labios escapándosele un gruñido, subió mis piernas a su cadera y me pegó contra la pared, apreté en el tablero el botón 3 y subimos, cuando las puertas se abrieron Vegeta caminó conmigo en sus brazos, busqué la mirada el 210 y abrí con él sosteniéndome. Entramos y él me lanzó a la cama sin delicadeza, cerró la puerta y le puso seguro.
- No escaparás de mí.- dijo sonriendo ladino, yo lo último que pensaba era en huir. Se acercó rápidamente a mí y me tomó por las caderas rudamente apretando mis piernas y un gemido salió de mi boca.
- Quiero mi paga.- dijo pasando sus dedos por sobre mis senos.
- Tómame como desees.- susurré y al instante rasgó mi vestido junto con mi ropa interior. Saqué su pantalón y rompí los botones de su camisa, no sé ni de donde saqué tanta fuerza, pasé mis uñas por su pecho y lo mordí en el hombro, me dio la vuelta y me puso en cuatro sobre la cama.
- Hazlo Vegeta, hazlo.- supliqué, percibí su miembro entrar en mi interior y como me embestía salvaje, yo solo gemía y me empujaba contra su miembro, lo sentí ir más adentro.
- Más rápido perra.- ordenó jadeante impactando su mano en mi glúteo de una manera suave pero deliciosa.
Yo gemía y me retorcía como nunca pensé hacerlo, sentí sus manos descendiendo por mi vientre hasta llegar a mi centro de placer, lo acarició de una manera frenética y se sentía exquisito. Retiró su mano y escuché como escupía algo, quise mirar pero no podía, abandonó mi interior y volví a sentir el calor en mis entrañas, me embistió brutal por el ano mientras metía dos de sus dedos por mi vagina y los empujaba hasta el fondo, rudo y firme.
- Ahhh Vegeta… Ahhh.- me retorcía y me empujaba con él y prácticamente grité cuando el orgasmo me golpeó.
Sacó sus dedos.- Lámelos.- ordenó, giré mi cabeza y succioné sus dedos mirando sus ojos llenos de deseo.
Sentí como abandonaba mi interior y me movió dejándome con las piernas tocando el suelo y mi cuerpo sobre la cama, se arrodilló en el piso, abrió mis piernas y metió hondo dos de sus dedos, los retorcía en mi interior rápido y profundo, sentía mi orgasmo próximo y la sensación de su boca succionando mi intimidad fue el cielo.
- Tu sabor es adictivo.- comentó, me levanté quedando parada frente a él y levanté mi pie colocándolo en su hombro y presioné para que se acostara en el piso.
- ¿Quieres jugar mujer?- preguntó, con su sola voz casi sentía otro orgasmo.
- ¿Me deseas Vegeta?- susurré y solo lo vi curvar sus labios en una sonrisa retorcida, besó mi pie que lo tenía apoyado en su hombro y subió por mi pierna su lengua rasposa, era deliciosa, agarró mis glúteos y los apretó arañándome con sus uñas.
- Muérdeme perra, hazme pagar la marca que te hice en el cuello.- ordenó, siguió besando mi pierna y en el descuido lo empujé con todas mis fuerzas por los hombros dejándolo acostado en el piso.
- Juegas sucio.- dijo.- Ya tela cobraré.
Agarré con mis dientes el pezón de su pecho y lo estiré, escuché un gruñido placentero salir de su boca, no me era suficiente, quería más de su cuerpo y más de esos sonidos excitantes, pasé mi lengua por los músculos de su abdomen hasta llegar al vientre, tomé su miembro en mis manos y lo sentí caliente. Percibí sus manos en mis hombros y antes de poder reaccionar me empujó rudamente contra el piso escapándoseme un gemido de la boca, amaba que me controlara. Se posicionó sobre mí y entró en un embiste poderoso, aferré mis piernas a su cadera, agarró mis glúteos y me levantó un poco del piso, entraba y salía de mi interior a un ritmo increíble y con una fuerza que parecía que podría destrozarme, pero verdaderamente me sentí tocar el paraíso y el infierno a la misma vez.
Gruño y se vino en mi interior arqueando la espalda hacia atrás, aproveché su estado de "debilidad" y salí debajo de su cuerpo, entré al baño y le puse seguro a la puerta, me senté sobre la mesa de azulejos que estaba al costado del lavabo.
- Ven aquí, no escaparás- escuché su sexy vos por lo que sonreí juguetona.
- Ya terminó por hoy.- aseguré riendo.- Ummm aun tengo deseos, pero mi playboy está agotado.- dije en el mismo tono.- ¡Kami! Estoy llena de su semen.- y con eso gemí para que me escuchara y acaricié mi feminidad para provocarle.
- Ven aquí perra.- ordenó y sentí mi cuerpo arder nuevamente, me acerqué a la puerta y la abrí.- Maldito.- susurré.
- Yo soy tu macho, entiende que eres mía.- indicó seguro.- Y tienes que complacerme.- agregó sonriendo sádicamente.
Salté sobre él y enganché mis piernas a su cadera, me elevé un poco sosteniéndome de sus hombros y lo metí en mi interior, me estrechó contra la pared del baño mientras me embestía hasta el fondo, lo mordí en el hombro con mi fuerza y sentí el sabor metálico de su sangre en mi boca, lamí la herida que sangraba un poco.
- ¡Ah! ¡Me encantas!- gruñó mordiéndome un pezón y arquee la espalda para acercar más mi pecho a su boca, me retorcía contra sus embestidas y lo sentía caliente dentro de mí. Me llevó nuevamente a la cama y me bajó sin ninguna delicadeza abandonando mi intimidad.
- Te enseñaré que de mi no puede escapar.- comentó y lo vi impaciente.
- Castígame, ven.- pedí poniéndome en cuatro sobre la cama como sabía que le gustaba y gatee sobre el colchón alejándome de él.
Sentí como era jalada desde las caderas, entró en una penetración salvaje y grité sin pensarlo.
- ¡Si perra! Grita, suplica y seré más benevolente.- lo escuché decir jadeante.
- Sigue… sigue… ahhh Vegeta.- seguí diciendo mientras me retorcía, sentí sus manos impactando en mis glúteos fuerte y me excitaba tenerlo tan descontrolado.
- Dime que te complazco.
- ¡Sí!- respondí y aumentó el ritmo, sentía en mi interior una acumulación de calor en mi vientre.
- Nunca me dejarás, siempre estarás dispuesta para que tu macho te fornique.- ordenaba jadeante mientras aumentaba más el ritmo, jamás lo sentí penetrarme con tanta fuerza. Grité temblando al llegar al orgasmo glorioso, bajé mis caderas y me retorcí pero Vegeta las levantó nuevamente y continuó sus embiste. Me sentía muy sensible, me seguí retorciendo a cada penetración por Kami que mi sexo estaba ardiendo, sacó su miembro por completo y lo metió duro, jamás pensé que se pudieran tener tantos orgasmos.
- Eres deliciosa, me gusta tenerte así para mí.- gruñó, sentí como se derramaba en mi interior y me mordía en la marca de mi cuello, amaba que lo hiciera, me sentía suya. Soltó mi cadera y caí respirando dificultosamente sobre la cama. Alcé la vista y quedé impresionada, se veía tan guapo y sexy con su cuerpo desnudo sudoroso, su miembro seguía erecto y sonrió.
- ¿Te cansaste mujer? Recién empezamos a divertirnos.- indicó acariciando con sus dedos mi intimidad y solo me limité a gemir.
RinPink Susaiyajin: Hola n.n creo que éste es el capítulo más picante de todos jaja, ya faltan pocos cap para terminar la adaptación no se desesperen jaja
Disculpen por las faltas ortográficas o las palabras enredadas :c siempre se escapan.
Déjenme un reviews para saber si les gustó, las quiero n.n Chain.
