Shingeki No Kyojin © Hajime Isayama

¿De tαl pαlo, tαl αstillα?

Capítulo # 14: Expedición: Eren Jaeger.

Parte V.

Todos estaban estáticos por lo que estaban presenciando, no todos los días se encuentran con un titán que mata a otros de su misma especie y más aun si se trataba de una persona que no veían desde hace mas de 12 años.

Veían como un joven sobresalía de la nuca del cuerpo del titán para revelar su identidad, Rivaille e Isabella estaban aun en su sitio sin aun creer que Eren Jaeger estaba al frente suyo.

Rivaille se mostraba algo sorprendido por el enorme cambio del mocoso, era un poco más alto, su cuerpo un poco mas atlético y su cabello seguía con el mismo corte de siempre, pero el flequillo había crecido un poco ocultando un poco sus ojos.

Por su parte, aquel joven de cabellos castaños había abierto los ojos para mirar el cielo azul y bajar la mirada lentamente encontrándose con el paisaje y después al sentirse observado peino un poco sus cabellos, para fijarse en la primera que era la castaña de cabellos castaños que corrió hacia el llorando y después abrazarlo.

— ¡Padre! — Isabella se aferró fuertemente a él llorando con más fuerza. — ¡Te encontramos! ¡Estás vivo!

— ¿Isabella? — la reconoció inmediatamente, correspondiendo al abrazo fuertemente. — ¿Estás bien? ¿No te pasó nada? — dijo preocupado por el suceso que pasó hace unos minutos y más por verla en el exterior y peor... — ¿Q-Que estás haciendo fuera de las murallas? — capto rápidamente lo que estaba pasando al ver que su hija estaba portando el uniforme militar con el logo de la Legión de Reconocimiento. — Isabella no me digas que tu…

Ella se dio cuenta a que se refería Eren y lo miro con tristeza. — Papa, estás consciente de que era la única opción para encontrarte ¿verdad?

— ¿Qué te paso? — noto rastros de sangre encima de su ropa, especialmente en el hombro. — ¿Pero qué…?

— Tranquilo, estoy bien. Al menos me alegro que nos volviéramos a reencontrar padre.

— Pero quien sabe que hubiera pasado, pudo ser que realmente no nos volveríamos a ver. — dijo abrazándola de nuevo. Eren se sentía aliviado de volver a ver a su hija, después de tantos años por fin la volvía a ver, pero no solo a ella sino también a sus amigos y especialmente a…

— Pero lo hicimos. — se mostró contenta. — Y lo mejor es que nosotros dos pudimos encontrarte. — dijo sonriente mientras miraba hacia atrás.

Eren fijo su vista conectando su mirada esmeralda con aquella filosa y penetrante mirada olivo, se separó de su hija para caminar lentamente hacia aquel hombre que hacía lo mismo, Rivaille lo miraba fijamente sin pestañear mostrando como siempre era cara de desinterés, pero en su interior se sentía igual de ansioso y que obviamente no demostraría por aquel orgullo que siempre mantuvo en línea.

Inesperadamente Rivaille al estar ya frente a frente a Eren, el castaño se arrodilló con la cabeza gacha. — Se que dirás muchas cosas y... si quieres desahogarte... puedes hacer... — Eren no terminó porque inesperadamente el mayor lo tomó del cuello de su camisa y lo jalo bruscamente para romper la distancia y besarle con desesperación, Eren automáticamente correspondió con la misma intensidad mientras se dejaba envolver entre aquellos fuertes brazos en los que se sentía seguro. — R-Rivaille... — El Jaeger dio un ligero y discreto gemido al sentir la lengua del Sargento adentrarse con el objetivo de enredar su lengua con la suya.

Se separaron por la maldita falta de aliento y se miraron una vez más para que Eren comenzará a sollozar y abrazar a Rivaille quien no había dicho nada por el momento.

— Mocoso de mierda ¿Cómo te atreviste a hacerme esto? — dijo aferrando a Eren entre sus brazos y a la vez acariciando los cabellos castaños del joven.

— Lo sien...

— Aún así, estoy aliviado de que estés bien.

— R-Rivaille…

— Atrévete a empapar mi ropa y te pateo. — Rivaille dio un suspiro y dejo que Eren de desahogara de la emoción al estar de vuelta.

Habían pasado más de 12 años para este reencuentro por parte de ellos dos, Eren estaba feliz de saber que Rivaille estaba bien, notándolo más apuesto que antes y agradecido de que aun mantuviera era misma actitud de cuando lo conoció, se aferro mas a él para levantar un poco la mirada viendo al de cabellos oscuros para besarle tiernamente siendo correspondido.

Y Rivaille estaba más que satisfecho de ver de nuevo al mocoso, mas tarde le daría una lección por atreverse a abandonarlo como lo hizo, pero al menos estaba aliviado de que Eren siguiera con vida, como siempre se mostraba desinteresado, pero… sentía una gran felicidad de tener a Eren de nuevo entre sus brazos, no saben lo mucho que soporto la soledad sin tener al Jaeger a su lado.

— Te amo Rivaille.

El Sargento dio una pequeña sonrisa picara y susurro en el oído del castaño. — También te amo Eren, aun si hayan pasado años, yo siempre te seguiré amando, nunca lo dudes.

Eren sintió una gran felicidad y dio una pequeña risa que cautivo al amargado Sargento quien le sonrió discretamente, provocando que Eren se sonrojara, era oficial, el mocoso no había cambiado nada.

Mientras ambos estaban distraídos viendo el uno al otro, habían ignorado por el momento a los demás presentes que estaban aun con la boca abierta, para reaccionar al ver que era realmente Eren.

— Eren está de regreso. — Tanto Sasha como Historia comenzaban a dejar caer lágrimas en sus ojos.

— ¡Eren! — por esta ocasión no les importaba interrumpir un momento como el que tenían esos dos, así que comenzaron a correr hacia la pareja.

— Buena hora de aparecer tarado. — dijo Jean y junto a Connie también siguieron a las chicas. Armin estaba más que contento, el sentimiento al parecer era contagioso ya que sentía una gran euforia que quería salir en cualquier momento.

— Mikasa... — miro a su amiga deteniendo su emoción por un momento.

Mikasa Ackerman, aún permanecía estática mirando el cómo Eren era abrazado por Historia y recibiendo palmaditas en la espalda cortesía de Connie y Sasha y comenzando también Jean con los sermones. Era realmente el... no estaba soñando... No lo estaba... Su amado Eren estaba sano y salvo. ¡Eren! Comenzó a llorar sin darse cuenta y apretó un poco la quijada tratando de no dejar salir un sollozo. — Eren... Eren... Eren... ¡EREN! — salió corriendo antes que Armin para abrazar al chico, Armin también se unió a la corrida por la emoción.

El Jaeger se sentía bien de haber vuelto, hasta que escucho la voz de Mikasa llamarle.

— ¡EREN!

— ¡Mikasa, Armin! — exclamó al reconocerlos y abrió los brazos para recibir a la joven Ackerman que se lanzo rápidamente y aferrarse al castaño.

— ¡Eren! ¡Eren! — Mikasa no sabía que decir, únicamente se limitó en nombrarlo una u otra vez. Armin se unió al abrazo, muchos años pasaron para que ellos tres se volvieran a juntar, eran los mejores amigos, hermanos mejor dicho. Y también el Equipo Rivaille estaba completo otra vez.

Era nostálgica la escena que conmovió a Hanji quien se mantenía a la distancia, pero mostrando una sonrisa de felicidad al ver que Eren estaba de vuelta. — Vaya, ojala que Erwin estuviera aquí para recibir también a Eren, al menos ya lo tenemos de vuelta. — cerro los ojos dando un suspiro agotador. — Tal parece que volveré a experimentar con él. — dijo emocionada, Hanji no había cambiado nada.

Isabella miro tristemente la escena, pero adornando su cara con una pequeña sonrisa, les dio la espalda mientras ellos estaban demasiado ocupados. Miro hacia el camino que llevaba al Gran Bosque con una mirada algo seria y determinada, del bolsillo de su chaqueta saco el cigarrillo que le dio Danes y el pequeño encendedor, los miro por unos cuantos segundos y llevó el cigarrillo a la boca para usarlo, pero cuando la flama estaba a punto de tocarlo, Isabella se detuvo a medio camino permaneciendo quieta por unos minutos.

Vamos a encenderlos cuando regresamos sanos y salvos a las murallas.

Cerró los ojos y guardo ambos objetos en el bolsillo y se acomodó la capa llevando la capucha a su cabeza. — Todavía no es el momento, tengo que hacer esto ya o no me quedaré tranquila.

— Isabella-san. — una chica de cabellos rubios y ojos verdes se acercó.

— ¿Ocurre algo Angela? — preguntó suavemente sin mirarla, no despegaba su vista de aquel camino.

— ¿Dejaras allí a Danes-kun y Alexandra-san?

— Los titanes de esta área murieron dentro del bosque, aprovecharé el momento para ir por sus cuerpos. — dijo seriamente, pero mostrándose totalmente decaída.

Angela trago duro y la verdad sentía que se arrepentiría por lo que iba a decir. — Te acompañó. — La castaña miro a la rubia y ambas permanecieron viéndose sin decir nada.

Rivaille y los demás por estar distraídos, no se dieron cuenta que una carreta que iba dirigida por una rubia y la castaña que iba montada a su caballo tomaron rumbo al bosque discretamente para internarse al corazón de este. Isabella guió a Angela por el bosque encontrándose en su camino huesos de titanes, era como similar a un cementerio de titanes.

— ¿Estás segura? No quiero obligarte.

— Te ayudare, al menos quiero ser de utilidad para ti y a nuestros compañeros.

— Andando entonces… — finalizo la castaña.

Ambas llegaron al primer punto donde allí se detuvieron al ver un cuerpo tendido en el pasto siendo rodeado por más huesos.

La de ojos verdes llevó una mano a su boca ahogando el sonido que iba a dejar salir al ver el estado de su compañero de generación. La Jaeger bajo del caballo para caminar hacia el cuerpo sin vida del pelinegro para arrodillarse y mirarlo fijamente, llevo una mano al rostro masculino sintiéndolo frio al instante, lo admiro fijamente. Lo que llamó su atención fue el rostro de Danes, se mostraba pasivo, como diciendo que no se arrepentía de nada. La chica tenía ganas de llorar, pero decido no hacerlo, tenía que recuperarse o de lo contrario todo lo que ha hecho hasta ahora se iría a la basura. Sin importarle el dolor de su muñeca, cargo con lentitud el cuerpo de Dan y en silencio fue a la carreta donde lo depositó con cuidado.

— Vayamos por Alex. — dijo mientras subía al caballo y fueron trotando hasta ir un poco más allá de este punto. No fueron muchos metros, porque conforme iban acercándose, veían algo colgando de una de las ramas de un árbol no muy alto, donde allí estaba...

— A-Alexandra-san. — dijo Ángela reconociendo a la albina que colgaba de la rama estando sujeta por los cables enredados de su casi destruido DMT.

— Vamos a bajarla. — dio la orden y ambas prepararon su equipo para subir al árbol y desenredar unos cuantos cables para liberar a la albina y entre ellas dos, bajaron el cuerpo de Alex y recostarlo junto al de Danes. También noto algo en el semblante muerto de la chica. — Alex… — dijo dolida la Jaeger. — ¿Cómo puedes sonreír, después de tener una muerte así? Tonta...

— No puedo creer que ellos murieran de esta manera tan trágica. — lamento Angela.

— Y yo al final no pude hacer nada. — la voz de Isabella se escuchó sería. — Regresemos o vendrán a buscarnos y no podemos arriesgarnos, o de lo contrario perderemos a más camaradas.

— Oye. — Jean se dio cuenta de algo. — ¿Donde está Isabella? — Eren y Rivaille reaccionaron al escuchar a Jean y comenzaron a buscarla con la mirada.

— Allá. — señaló una soldado con el dedo hacia el camino que daba al bosque donde unas siluetas se podían percibir. Vieron llegar a Isabella caminando junto a su caballo y a la rubia de nombre Angela que guiaba la carreta, ambas con la cabeza gacha.

— Isabella-san. — los novatos se acercaron y vieron asustados como la chica cargaba el cadáver de Alexandra entre sus brazos y depositarlo en el suelo. — No puede ser. — esas eran las palabras que unos soltaron. Después fue el turno de Danes, la castaña en silencio lo cargó y también lo llevo al suelo junto al cuerpo de Alexandra, hubo un enorme silencio por parte de todos los de la generación.

— Ayúdenme a cubrirlos. — dijo la chica cuando Angela le extendió unas sabanas blancas y unas cuantas sogas, unos se ofrecieron mientras otros comenzaban a sollozar por ellos dos.

— Rivaille ¿qué está pasando? — preguntó Eren confundido. Rivaille no estaba de humor para dar una explicación y le cedió la palabra a Historia.

— Aquellos cuerpos que están siendo envueltos con las sabanas, son los cuerpos de los mejores amigos de Isabella.

— ¿Eh? — Eren se mostró preocupado por lo que escucho. — ¿Amigos?

— Los únicos amigos que tenía durante su entrenamiento, según ella, eran los mejores amigos que nunca creyó tener.

Eren fijo la vista en la generación que estaba lamentando la pérdida de grandes talentos como Danes y Alexandra. — No puede ser...

La castaña se levantó cuando terminó y miro en silencio a los demás. Saco de su bolsillo el cigarrillo y lo llevo de nuevo a sus labios para encenderlo y cerrar los ojos mientras comenzaba a fumar. Cosa que sorprendió al equipo Rivaille, incluso los demás reclutas sacaron su cigarrillo para después ser Isabella quien les lanzará el encendedor para que todos encendieran el suyo. Una cortina de humo se había elevado hasta el cielo mientras todo permaneció en silencio.

La Jaeger se alejo un poco para posarse enfrente de todos los novatos. — Antes de continuar con esto, quiero decir algo... me siento una completa estúpida, una fracasada por no haber protegido a mis amigos como se debía. — bajo la cabeza ante la mirada de todos.

— No es verdad Isabella-san, tú eres perfecta. — argumento Angela para que Isabella mostraba una mirada molesta.

— No es así, no soy perfecta, nadie de aquí es perfecto... Es mas... odio la perfección... realmente la odio. — Levantó el brazo mientras el cigarrillo estaba a la cima dejando salir aquel delicado hilo de humo hasta el cielo. — Yo soy la número uno de la generación, una prodigio, pero no significa que sea perfecta, soy un simple ser humano que lo único que ha hecho es esforzarse al máximo para poder llevar a cabo sus metas. — dijo ante la atención de todos que la observaban, notando aquella voz que estaba vez hablaba entrecortadamente. — Y no sólo fui yo... Danes y Alexandra también lo fueron, incluso diré que los conocí mejor de lo que ustedes habrían hecho... Lo menos que puedo hacer por ellos es... continuar luchando para sobrevivir, ya que ellos entregaron sus vidas para darme otra oportunidad de seguir en este mundo infestado de crueldad, no voy a llorar, este no es el momento para hacerlo, no ahora. — lo que más sorprendió a todos fue que ella comenzará a llorar.

— Isabella-san, estas llorando. — mencionó Angela.

— E-Esto demuestra que la número uno también puede tener sentimientos que no ha querido mostrar ante nadie porque los sentimientos para mi, entorpecen todo lo que he logrado hasta ahora. Pero este será la primera y única vez que ustedes me verán de esta manera. Suprimiré mis sentimientos para continuar con esta expedición perdida, lo haré por mis amigos, y compañeros caídos.

Los demás comenzaron a llorar y sacaron sus cuchillas para alzar una al aire. — Regresaremos a las murallas con vida, así que no los perdonare si se atreven a morir.

— ¡Sí!

Eren miro en silencio a su hija que limpió sus ojos, pero aún había rastros de lágrimas en sus mejillas. Ella cubrió su boca y nariz con su bufanda blanca y se arrodilló frente a los cuerpos de sus amigos, cerrando los ojos para permanecer en silencio.

Sintió la mano de Rivaille posándose en su cabeza para hacer acercar su cabeza con la del Sargento y permanecer unidos, Eren vio que el sargento no decía nada y decidió quedarse callado.

Frederica llegó con los demás de la Legión y bajo de su caballo desesperada buscando rastros de Danes, hasta que dio con Isabella que estaba hincada frente a dos cuerpos tendidos que estaban cubiertos con sabanas blancas.

Abrió los ojos en par al llegar a una conclusión rápida, acaso… Pensó en lo peor y comenzó a correr ante la mirada de unos cuantos soldados. — ¡¿Danes?! — grito desesperada viendo que la Jaeger volteaba a verla.

Empujó a Isabella para mirar los cuerpos comprobando que uno de ellos era Danes que estaba cubierto de blanco, ahogo una exclamación de su boca cubriéndola con una de sus manos mientras feroces lagrimas comenzaron a brotar de sus ojos azules. — D-Danes.. ¡No Danes! ¿Porque? ¡¿Porque tuvo que pasar esto?! ¡¿Porque?! — gritaba apoyándose sobre el cadáver del joven Lawrence, para descargar su llanto, mientras otros de la Legión únicamente lo que hacían era observar y guardar silencio.

La Jaeger se mantuvo callada mientras se abrazaba a si misma sintiendo un inmenso frío y con sus ojos opacos por la terrible experiencia. — Dan, Alex... — dijo inconscientemente llamando la atención de la pelinegra.

Taylor fijo su vista en la castaña y la miro con fiereza. — ¡Tu! ¡TE ODIO ISABELLA! — Su grito llamó la atención de todos de la Legión quienes fijaron su vista en la escena. El sonido de una cachetada resonó alarmando a Eren y Rivaille que vieron que Frederica se atrevió a golpear a la castaña con furia.

Ambos iban a intervenir hasta que Erwin los detuvo. — No se acerquen. — ordeno extendiendo su brazo para usarlo como barrera.

— ¿Y ahora que mierda haces? — reclamó el Sargento molesto.

La de ojos azules no resistió más el sentimiento y atacó a Isabella con un movimiento de "Lariat", tumbándola boca arriba y colocarse encima de ella para llevar sus manos a las solapas de la chaqueta del uniforme, elevó la cabeza de la castaña unos centímetros para chocarla nuevamente con fuerza al suelo y repetir el proceso sin descanso.

— ¡MALDITA SEAS! ¡TE ODIO! ¡Por eso no quería que Danes estuviera contigo! ¡HACIA MI MAYOR ESFUERZO PARA LLAMAR SU ATENCIÓN Y ALEJARLO DE TI! ¡Lo único que quería era su atención, que se fijará en mí! Quería separarlo de ti porque sentía que algo como esto algún día pasará y pasó... — todos se dieron cuenta que Frederica se desquicio completamente, gritando como loca. Tal parece que la muerte de Danes la golpeo de lleno.

— ¿Crees que es fácil? Me quiero morir... — dijo ocultando su rostro entre sus cabellos que se soltaron de aquella pequeña coleta que traía, dejando que estos se desparramaran a donde fuesen.

— Isabella, eres una... — dijo en el momento en que la Jaeger se soltaba del agarre de Taylor para levantarse lentamente.

— ¡NO LOS PROTEGI COMO ERA DEBIDO, DEJE QUE LOS TITANES SE SALIERAN CON LA SUYA! — grito mientras miraba a Frederica con su rostro lleno de polvo.

— M-Maldita... — la pelinegra se acercó a la joven Jaeger y con una tacleada la mando al suelo nuevamente y comenzar a golpearla.

— Oye idiota… — Rivaille iba a intervenir, pero Erwin aun no lo dejaba pasar. — Erwin ¿Qué mierda estas…?

— ¿No lo ves? Isabella no tiene intención de defenderse. — miro a Rivaille para después señalar con su mirada la escena. — Solo mira a tu hija.

Tal como lo vieron Rivaille y Eren, la Jaeger permaneció en el suelo dejando que Frederica la golpeara a patadas, mientras mostraba una mirada ida, adornada con aquellos ojos esmeralda completamente opacos, al parecer esas "esmeraldas" habían perdido su brillo.

Taylor se aburrió y decidió alejarse para tratar de calmarse, mientras Angela ayudaba a la castaña a reincorporarse, sólo sufrió leves heridas y moretones, Isabella limpio la sangre que brotaba de su mejilla para levantarse y llevar su mano a la herida de su hombro.

— ¿Estarás bien Isabella-san? — pregunto Angela siendo el sostén de la castaña.

Ella únicamente asintió para después comenzar arreglar su DMT y aferrarse a la bufanda que le regalo Mikasa y a la capa extra que le habían otorgado.

— ¡La expedición acaba aquí! ¡Volvamos! — dio la orden Smith y todos se miraron preocupados.

Eren miro a Rivaille que le extendió las riendas de un caballo. El dudaba si aceptar regresar a las murallas después de su fuga, pero debía hacerlo, porque quería estar con Rivaille e Isabella.

— Te daré uno de los DMT, debes regresar en una sola pieza ¿entendiste mocoso?

— Como diga Sargento. — Eren le sonrió a su amado quien evito la mirada al instante.

— No llames así, tengo un nombre ¿sabes?

— Gracias… Rivaille.

Mikasa le tocó el hombro y le sonrió. — Hora de regresar a casa.

Armin sonrió y los tres de integraron al equipo Rivaille, pero antes se acercó a su hija para que se integrará también. — Isabella, vamos con el equipo, es hora de volver.

— No padre. — respondió la joven de ojos esmeraldas. — Tu iras con ellos, no debes preocuparte por mi ya que iré por mi cuenta. — dijo sin mirarlo y arreglándose la capa para así cubrir su rostro con ella.

— Isabella, no estamos para esto, obedece.

— Tú ya has experimentado este sentimiento al perder a tus amigos. ¿Porque no puedes comprenderme? — lo reto

— Isabella… — Eren nunca creyó que su hija le llevara la contraria hasta ahora, realmente la muerte de sus amigos la afecto bastante y más cuando ella fue quien lo presencia, tal como lo fue el hace tiempo con Petra y los demás.

— Isabella, tu iras a la retaguardia a proteger junto con Frederica. — decía el Comandante desde una corta distancia de donde estaban ellos, ya montado en su caballo.

— Si señor. — dijo saludando cuando Erwin se dirigió a ella. — Padre, permanece cerca del Sargento Rivaille, yo los cubriré desde atrás. — dijo mientras miraba que los compañeros depositaban los cuerpos de sus amigos en la carreta. — además... tengo que protegerlos. — señaló con la mirada los cuerpos que estaban listos. — Ustedes nos guiaran, nosotros los seguiremos desde atrás. — se alejó para ir a su caballo y alistar sus cuchillas.

— Isabella-san, yo me encargó de la carreta. — mencionó la rubia.

— Siento mucho encargarte esto. — se disculpo la joven.

— No te preocupes, al menos tienes un peso menos de encima. — le sonrió y se subió a la carreta.

— Asegúrense de mantenerse juntos, Isabella y no nos encargamos de los titanes de la retaguardia. — mencionó Frederica estando recuperada por el momento.

Todos se reagruparon e iniciaron la travesía de regreso a la muralla Rose. Isabella y Frederica cabalgando hacia atrás, mientras los demás de la generación rodeaban la carreta dirigida por Ángela.

— Isabella, mira atrás para ver si no hay titanes en la zona. — dijo Frederica cabalgando junto a ella.

La Jaeger miro atrás y no vio nada, pero... — Espera un minuto. — forzó un poco la vista y miro unas sombras que se asomaban por el horizonte. Abrió los ojos en plato y miro al frente. — ¡Comandante, aceleren el paso! — su grito se escuchó hasta el frente, Erwin miro atrás y lo pudo notar.

— ¡Titanes vienen siguiendo! ¡Son más de 5! ¡No tardarán en alcanzarnos!

— ¡ACELEREN EL PASO! — ordeno el rubio provocando que los grupos se asustaran y aceleraran el galope.

Eren se mostró preocupado y miro a Rivaille que mantenía la mirada al frente. — Rivaille ¿qué hacemos?

— Continuar...

— ¿Qué pasara con Isabella? — decía preocupado por la seguridad de su única hija.

— Ella estará bien, es fuerte y sabrá encargarse de esto.

— No se trata de eso Rivaille, no puedo dejarla sola y más en el estado en que está. — Eren estaba dispuesto a desobedecer a Rivaille para ir en ayuda de Isabella.

— Confía en ella Eren.

El castaño guardó silencio entre esas palabras, al parecer debería hacer caso y confiar en su hija, ella era fuerte y ya lo había demostrado. Pero cuando estaba a punto de ceder, los rostros de Petra y los demás llegaron a su mente haciéndolo despertar rápidamente. Miro atrás y vio que tres titanes iban corriendo tocándoles los talones a las chicas que se habían atrasado un poco para darle tiempo a los demás de escapar.

— ¡Ahora! — Frederica dio la señal y ambas tomaron direcciones opuestas a los costados para provocar que los titanes que los seguían, las persiguieran. Frederica lo que hizo fue rodear al titán para clavar los ganchos en la nuca para dirigirse y tratar de rebanar aquella parte, pero no fue suficiente ya que solo pudo llegar a un costado, donde allí no servía de nada. — ¡Mierda! — exclamo mientras de nuevo retomaba a su caballo para intentarlo de nuevo.

— ¡Están teniendo problemas! — exclamo Eren desesperado. — Debemos ayudarlas Rivaille.

— Eren, sigue adelante y no te atrevas a voltear. — ordeno el Smith.

— ¡¿Como quiere que haga eso Comandante?! — le reclamo el castaño.

Isabella mato a un titán para aterrizar con bien al suelo, estaba respirando con dificultad por causa de sus heridas. Noto que sus cuchillas se habían estropeado por completo, así que rápidamente decidió cambiarlas.

— ¡Isabella-san! — escucho el grito de Angela y ella rápidamente fijo su vista a lo lejos, donde la carreta donde iban sus amigos estaba siendo perseguida por otro titán, ya estaba a punto de alcanzarlos.

— ¡Detente! — grito mientras iba a su caballo para comenzar a dirigirse hacia allá. Vio preocupada como el titán estaba a punto de llegar hasta que…

Eren había llegado a tiempo para matar a ese titán, para aterrizar bien en la carreta. — ¡Vamos Isabella, date prisa!

Ella asintió agradecidamente y comenzó a seguirlos para tratar de alcanzarlos, hasta que…

— ¡Maldición! — el grito de Frederica había alertado a toda la Legión, la Jaeger se dio cuenta que el suministro de gas de su rival estaba vacío y estaba ahora escapando de los titanes, empeorando ahora que había otros 5 viniendo.

Una enorme mano de uno de esos titanes había logrado estamparse contra la pelinegra y su caballo haciendo que volaran a direcciones diferentes, Frederica se golpeo todo el cuerpo provocando que el DMT tuviera un mal final, saliendo disparado en varios pedazos.

Isabella reacciono rápidamente y tomo rumbo contrario para ayudar a su rival. Vio como el titán tomaba a Taylor para lanzarla hacia arriba, mientras este abría la boca esperando tragarse a la pelinegra.

— Isabella — grito Eren angustiado por el acto suicida que estaba cometiendo su hija.

Uso su DMT para ir a la cabeza del titán y dirigirse a la de ojos azules, para alcanzarla y abrazarla mientras ambas iban cayendo lentamente a la boca del titán.

— ¡Mocosa! — exclamo el Sargento preocupado acercándose con el resto de su equipo.

— ¡Isabella! — gritaron Mikasa y Armin.

— ¡NOO! — exclamaron los demás.

Cuando ambas estaban casi adentro del titán, Isabella aferrándose a su compañera, llevo su cuchilla a la boca del gigante para evitar que este cerrara la boca.

— ¡¿QUÉ COJONES ESTAS HACIENDO?! — exclamo asustada la pelinegra viendo lo que Isabella estaba tratando de hacer.

— ¡Salvando tu maldito pellejo!

— No lo lograremos, solo una de nosotras podrá salir de este infierno. — Frederica tenía la razón, solo una de ella lograra salir con la ayuda de la otra.

— Tienes razón.

Frederica asustada sintió como la Jaeger uso toda su fuerza para que ambas salieran un poco del exterior, para después ser lanzada fuera del alcance de los dientes, miro pasmada como Isabella se quedaba atrás.

— ¡ESTUPIDA!

Lo único que vieron todos fue que Isabella fue atrapada por la mano del titán quien le había obstruido el paso para después cerrar la boca, el DMT salió disparado en mil pedazos, se dieron cuenta que el titán con el movimiento de la garganta, se había tragado a Isabella completamente.

El destrozado equipo de maniobras cayó resonando con fuerza, todos permanecieron estáticos y aún más cuando el tiran comenzó a correr como pudo con la intención de escapar. Únicamente Eren lo que podía ver era cómo ese titán se iba con su hija dentro de su cuerpo.


Continuara.

Próximo Capitulo # 15: Expedición Parte VI: Regresando a las Murallas.


Lamento mucho la tardanza, hasta apenas hoy pude escribir, así que disculpen, si mis cálculos son correctos, ya estamos en la recta FINAL.

Agradecimientos a:

Xanat-Alv-Lop - ligthblood04 – Maru de Kusanagi – Charlie se peina con una vaca – Tofe3 – Yukihiime – Saki Siemore – vmoradita – Emdaly – MariNikki – Gaby3 – Mia Rosen – Jeanne Laforet - Sirnight Crescent – maria p contador – Rahzel Takahashe – Michoza1213 – LEGNAEL – sakura-chan – Guest – Genesis Walker.