Si tienes mejores cosas que hacer no leas esto:

*palabras de la traductora*

Hola apreciables lectores, ya se me hizo costumbre tardar en actualizar... -sigh- pero la verdad se me vienen muchos compromisos y que apenas puedo manejar... lo último que me pasó fue perder un trabajo que me llevó meses. Para trabajar en ello a todos lados que fuera, mantenía el archivo en mi memory stick la cual perdí y sip... esta mujer no fue lo suficientemente inteligente como para guardarse un respaldo... una total negligencia que pagué muy caro ;_; en serio que eso no se lo deseo ni a las Ichihimes testarudas!

así que ustedes recuerden siempre guardar respaldos de sus archivos! sep, es tedioso hacerlo, sobre todo si trabajas sobre eso a diario, pero créanme, eso es mejor que perderlo todo. por lo menos periódicamente, guárdenlos!

bueno, luego de muchas amenazas llamadas telefónicas me vi obligada alentada a traerles este nuevo capi. Esto fue traducido bajo la influencia de mucho, mucho, MUCHO café, caramelos de menta -que son como mi droga- , algo de BL y mucho MUCHO estrés... imagínense, se podría decir que tuve que vender el alma para salir de mi embrollo! ;_; -desde entonces la acompaña un mayordomo de negro, jah! ojalá .- en fin, si encuentran algo WTF, ya saben que es.

Agradecimiento especial a mi beta reader Elita, que a pesar de estar enferma de una gripe terrible, me beteeo este capítulo 3.

La cumunidad IchiRuki te lo agrade Ela. (espero que sí, porque si no, luego no se asusten si se les aparece un tipo vestido de negro...¬¬).

Basi respondiendo a la pregunta de tu review... la respuesta es sip. Yo soy la que señalas, y siente libre de cotileearle lo que quieras a mi profile, no hay nada interesante ahí xD. Por cierto yo si te conozco, bueno al menos tu trabajo, siempre lo he admirado.

como esto no es mi live journal... aquí finalizo.

°oOo°


Disclaimer: Bleach no me pertenece.

Una rápida actualización, ya que este capítulo casi se escribió solo (he estado esperando escribir una escena con Zangetsu y sus charlas filosóficas desde hace un rato). Espero que a su perspectiva, esta escena no haya quedado demasiado cursi. Lo ha estado haciendo bastante mal cuando se trata de momentos que conllevan a lecciones de vida. Como sea, el romance IchiRuki estará presente pero tan sutil como siempre, pero espero que todos se den cuenta de que poco a poco se va estableciendo. Personalmente no me quiero apresurar con estos dos, su dinámica requiere más que una simple confesión cursi y pastosa inmediatamente después de haberse dado cuenta que se gustan. Una relación que avanza demasiado rápido o demasiado lento no asegura nada bueno, pero yo trataré de encontrar el ritmo adecuado ¡que haga que todos ustedes disfruten! Gracias por leer el capitulo, disfruten incluso de mis leves errores gramaticales que están dispersos aquí y allí.

A ff si que le gusta hacer un desastre mi formato original…

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Remordimientos


Lentamente el muchacho abrió sus ojos, y la luz que se filtraba por las cortinas le dejó ciego por unos instantes. Ichigo se incorporó, haciendo un esfuerzo por ajustar sus pupilas a la luz; dirigió una mirada a Rukia, la joven parecía seguir durmiendo tranquilamente. Al ver esa escena, la cara del shinigami esbozó una sonrisa, y después de meditarlo unos segundos, decidió salir de la habitación sin hacer ruido para no despertarla, de todas formas si lo hacía, seguramente que lo golpearía.

Al menos se las había arreglado para no tener que explicarle que era lo que le regaló Isshin

Mientras bajaba las escaleras, no podía evitar sentirse totalmente familiar en aquel ambiente, Isshin leyendo el periódico, Karin entretenida con las revistas de deportes, y Yuzu en la cocina preparando el desayuno.

—Fuera de mi camino… —se escuchó una voz a su espalda; cuando se dio la vuelta para ver de quién se trataba, se llevó una gran sorpresa. Rukia tenía la mirada clavada en su persona, pero la chica tenía un aspecto muy parecido al de un zombi; su cabello estaba todo revuelto, y con la enorme camisa que había usado como pijama descolgada de uno de sus hombros. La muchacha soltó un bostezo, y esto la hizo lucir… bueno… bastante linda, por lo que las mejillas del shinigami lucieron levemente sonrojadas mientras la miraba. Fue entonces cuando lentamente la joven alzó su mano, y después…

Golpe

Ahora Ichigo estaba sentado en la mesa, portando una nueva e hinchada protuberancia. Fruncía el ceño, murmuraba cosas entre dientes y observaba como Rukia apoyaba la cabeza sobre sus manos; el par de ojos violetas apenas se dejaban ver entre unos párpados casi cerrados. Les echó un vistazo a su padre y a Yuzu, ambos les miraban expectantes, ¿qué sería lo que les pasaba?

—¿Pasaron bien la noche? —inquirió Yuzu un tanto insegura. Rukia bostezó de nuevo antes de asentir. Isshin ahora estaba bastante interesado en la plática, incluso abandonó su periódico para dedicar toda su atención a la conversación.

—Desearía que Ichigo pudiera ser más sigiloso. Creo que hasta los vecinos podían escucharlo —soltó Rukia, refiriéndose a los ronquidos del muchacho. El aludido le contestó con una de esas miradas que matan.

—No es mi culpa, no puedo evitarlo —replicó él mientras rascaba su cabeza.

—Naturalmente —agregó Rukia asintiendo—. Tú, definitivamente no tienes autocontrol.

—¿Acaso tú sí? —replicó él enfadado.

—¡Yo sí estaba bajo control! —gritó— ¿acaso quieres verme perdiéndolo?

—No, prefiero que las cosas se queden como están ahora —sentenció decidido—. Era verdad que cuando Rukia dormía lo hacía en silencio, pero no era su culpa que él roncara.

—Necesitas cambiar entonces, necesitas ser un poco más discreto —agregó Rukia, y le dirigió una mirada inquisidora.

—¿Y cómo? —le interrogó el joven, no sin dejar de mirarla como si quisiera matarla.

—Quizás, si cambias de posición —expresó la shinigami. Una vez había leído que si se dormía boca arriba, eso reducía los ronquidos al permitir la libre respiración.

—¿Qué es lo que te hace ser una experta?

—Lo leí en un libro —contestó alegremente la shinigami.

Al escuchar un par de bultos caer al suelo tuvieron que girar, solo para descubrir que Isshin y Yuzu yacían en el suelo desmayados. Los jóvenes intercambiaron miradas, y se preguntaron que era lo que le ocurría a esos dos.

Pasado un rato, los que estaban en el suelo se levantaron, pero sus caras estaban evidentemente sonrojadas. Karin se dio un golpe en la frente al descubrir que de todos los hijos, uno siempre se tenía que parecer al padre… y desafortunadamente esa era… Yuzu.

—Ah, Rukia-chan… ¿te gustaría acompañarme a hacer unas compras? —preguntó Yuzu, y esto tomó por sorpresa a Rukia—. Podríamos ir a comprarte algo de ropa luego de surtir la despensa.

La muchacha asintió, y después miró a su compañero.

—¿Supongo que tu vas a ir con Urahara? —inquirió, y el joven asintió afirmativamente.

—Podemos seguir con el entrenamiento después —agregó Ichigo, y luego de decir eso se concentró en su plato de comida.

Isshin comenzó a murmurar en la oreja de Yuzu.

—¿Entrenamiento?, ¿así es como le llaman los jóvenes ahora? —le preguntó, y los rostros de padre e hija una vez más se tornaron rojos mientras sacaban sus conclusiones.

XXX

Mientras tanto, en la Sociedad de Almas… La figura de Matsumoto Rangiku atravesaba el puente en dirección a la cámara del arrepentimiento. La mujer decidió inhalar fuertemente para poder recuperar el temple, y no dejar que los guardias notaran su verdadero estado. Caminó hacia el oscuro salón una vez que el par de vigilantes le abrieron la puerta. A lo lejos, sentado junto a la ventana y sonriéndole abiertamente estaba Ichimaru Gin; al acercársele, el sonido de sus pasos hizo eco en aquella torre casi solitaria.

—¿Pero qué te trae por aquí, Ran-chan? —dijo en un tono desinteresado. Matsumoto se acercó y se sentó a su lado, lo que únicamente provocó que su sonrisa se ampliara más—. No vengas a visitarme si vas a ponerme esa cara, se amable, ¿qué no ves que voy a ser ejecutado dentro de tres meses?

—Gin… —Matsumoto dirigió sus ojos hacía el ex capitán, el hombre continuó sonriendo con la misma actitud despreocupada que tanto le molestaba, y que le había acompañado desde el día en que lo había conocido—. ¿Por qué lo hiciste?

—Pensé que sería la forma más fácil de atraparlos. Ya sabes, jugar de su lado —dijo cruzando los dedos de sus manos—. A pesar de que en un principio tenía miedo de morir… creí que sería la mejor solución.

—Idiota… ¡nunca me dices lo que sucede contigo o a dónde vas cuando te marchas! —reprochó Matsumoto frunciendo el ceño—. Incluso en aquel entonces en que te fuiste y regresaste cubierto de sangre a la cabaña, ¡ni una palabra!, ¡qué me respondes a eso!

—Que salí a dar un paseo… —espetó Ichimaru animosamente.

Matsumoto soltó un suspiro tratando de disipar su frustración.

—Oye, si ves a Rukia… dile que no sea mala, y que venga a visitarme —interrumpió alegremente—, tengo algunas cosas que explicarle, ¿sabes?

—Será después de que me las expliques a mí —sentenció Matsumoto. Ichimaru Gin soltó una leve carcajada cuando volvió su mirada hacía ella.

—Si te hace sentir mejor, te diré que esto lo hice por ti —dijo, y la sonrisa desapareció de su rostro—, preferiría morir si sé que tú vas a estar bien, en lugar de vivir sabiendo que morirás —agregó. Matsumoto se dio la vuelta, apretó su puño fuertemente y comenzó a temblar, evidentemente había perdido el control.

—¿Qué no te arrepientes de nada? —gritó furiosa— ¿De verdad piensas que algo como eso me haría sentir mejor? —Ichimaru se acercó a ella, la tomó por los hombros y la abrazó gentilmente.

—No me arrepiento de nada —replicó inexpresivo.

—No quiero que mueras… —dijo Matsumoto, y las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas. Ichimaru abrió los parpados revelando así sus ojos escarlata, una expresión desconocida apareció en su cara y envolvió a la mujer más fuertemente en su abrazo.

—Lo lamento… Rangiku…

XXX

Ichigo salió de casa y se encaminó de inmediato hacía la tienda de Urahara. Cuando llegó encontró al tendero recostado perezosamente en el suelo. Decidió que era mejor dejarlo descansar en lugar de tenerlo despierto y molestando, por lo que luego de deshacerse del gigai decidió ir por si solo hasta el área de entrenamiento.

Mientras caminaba hacia el centro del campo de batalla, algunas memorias asaltaron su mente. Este era el lugar en donde había entrenado para recuperar sus poderes de Shinigami, y también era el lugar en donde Shiro había aparecido por primera vez.

—Oi Rey… no soy un bebé como para que me andes poniendo nombre, ¿sabías? Además ese nombre apesta.

—Cállate —rezongó Ichigo. Era increíble que estuviera hablando con él mismo.

¡Al menos yo no tengo un nombre de niña!

Ichigo frunció el ceño al escuchar la risa del Hollow retumbar en su cabeza, pero decidió que sería mejor ignorarlo, él tenía otras cosas por las cuales preocuparse en ese momento.

Desenfundó su espada

—Muy bien…

Ichigo no era de aquellos que entrenan con técnicas clásicas. Su propio estilo de pelea estaba guiado por instintos, y eso era algo que su hollow y él compartían. La única forma de hacerse más fuerte, era afinando dichos instintos, y eso significaba que tendría que pelear con todas sus fuerzas.

Lentamente enterró la punta de Zangetsu en el suelo. Cerró sus ojos, concentró su reiatsu en una mano y trató de forzar la materialización de su espada. Tras una nube de polvo negro apareció el hombre de gafas negras y ropas raídas, y entonces la estoica aparición fijó su penetrante mirada en aquél que lo había invocado.

—Ha pasado mucho tiempo, ¿no crees, O san? —dijo alegremente el joven. Zangetsu sólo asintió y colocó una mano en el hombro del muchacho.

—¿Estás listo para poner tu vida al límite como lo hiciste la vez pasada? —preguntó, y su voz fue como un estruendo en medio de aquel desierto. Ichigo continuó sonriendo arrogante, y posó su mano en el pecho de Zangetsu.

—¡Por favor, dame la fuerza para proteger a aquellos que son importantes para mí! —exclamó el shinigami, y entonces innumerables sombras aparecieron sobre él. El muchacho ni siquiera se molestó en voltear cuando se incrustaron en el suelo un sin número de espadas que cayeron del cielo.

—No dejaré que me empuñes durante este ejercicio —resonó la voz de Zangetsu al tiempo que tomaba una espada —, me encararás únicamente con la fuerza de tu voluntad. Enfrentarás tus debilidades mientras yo te ataco no sólo física, sino también mentalmente.

—Lo sé —respondió Ichigo empuñando una cimitarra*. Ambos se abalanzaron uno contra el otro, y entonces en la arena lo único que pudo escucharse era el resonar de los metales al chocar. El shinigami hacía esfuerzos por no dejarse dominar, mientras Zangetsu arremetía con fuerza, y clavaba sus severos ojos en su contrincante.

—Tus ojos sólo me muestran culpa, gran parte de ella reside en tu memoria —dijo el viejo al tiempo que embestía cada vez con más fuerza. Ichigo perdía terreno con cada paso de Zangetsu, y pronto se encontró atrapado al borde de barranco. Escapó de esa encrucijada con un salto, y dirigió una mirada retadora a su espada que fácilmente hizo añicos el risco del que había saltado.

—¿Culpa en mis recuerdos? —replicó el shinigami al tiempo que esquivaba un golpe. Las ondas de energía resultado del choque de espadas se expandían a su alrededor. Ichigo se impulsó con fuerza, y lentamente logró llevar la hoja de su espada hasta el hombro de Zangetsu. Lanzó un gritó y blandió su espada, el metal se hizo añicos frente a él, y sus ojos no daban crédito a lo que veían.

—¿De qué te arrepientes? —inquirió Zangetsu, y sin dudarlo blandió su arma y cortó el hombro del shinigami. Tras un leve quejido, el joven inmediatamente revisó el daño y parecía ser una herida superficial, no obstante seguía doliendo demasiado. Se apresuró entonces a tomar otra arma.

—¡Me arrepiento de muchas cosas de mi pasado! —gritó al tiempo que cogía otra espada. El joven comenzó a esquivar las arremetidas de Zangetsu, quien aparecía de repente y con certeros ataques trataba de separarle la cabeza del cuerpo. Ichigo aprovechó su peso para impulsarse y así logró patear el pecho de su enemigo y lanzarlo lejos por varios metros.

—¡Me culpo por dejar que Rukia fuera llevada a la Sociedad de Almas! —exclamó, y se precipitó hacia su contrincante. Sus ojos se llenaron de asombró cuando la aparición de una nueva sombra le tomó por sorpresa.

—Eso no es todo, Ichigo —espetó un nuevo Zangetsu que había aparecido a su espalda. El hombre se preparó para desgarrar el estómago del joven, pero Ichigo se giró y bloqueó el ataque, apenas escapando del primer Zangetsu que se había unido a la pelea y había aparecido dispuesto a rebanar su espalda.

—Me culpo por dejar que mi madre muriera sólo por mí —gritó el muchacho y arremetió contra ambos Zangetsus con renovado ahínco. Dos espadas fueron encaradas por el filo de una sola, y tras el impacto la espada solitaria se hizo añicos dejando a Ichigo con las manos vacías. Empujado sólo por la fuerza del impacto el muchacho rodó por el suelo, estando rodeado por un centenar de armas tomó la más cercana a él, una espada larga muy probablemente una tachi*.

—Tu alma aún clama la culpa —dijo el primer Zangetsu arremetiendo contra el joven. El segundo apareció frente a él, y el joven automáticamente se agachó para esquivar los golpes. Sus contrincantes sonrieron y se limitaron a cambiar rápidamente las trayectorias de sus ataques, obligando a Ichigo a defenderse aún en el suelo. Tras sonreír en complicidad ambos Zangetsus empujaron aún con más fuerza.

—¡Me arrepiento de haber dejado que capturaran a Inoue!, ¡me arrepiento de que Chad e Ishida hayan salido lastimados!—gritó y empujó con fuerza las armas que le aprisionaban provocando que las tres espadas se hicieran trizas. Ichigo rodó unos metros y tomó una enorme claymore*—. ¡Me arrepiento por dejar que en aquella vez Rukia anduviera sola por Hueco Mundo! —vociferó el joven y en ese instante un tercer Zangetsu apareció a su espalda.

El shinigami se giró para atacar al tercer Zangetsu, pero lo único que consiguió fue dejar una marca en el suelo en dónde antes estuvo su adversario, de inmediato dirigió su atención a sus otros dos retadores. "Zangetsu en verdad que era rápido", pensaba esto mientras el filo de su espada comenzaba a fracturarse.

—¡Pero más que todo, me arrepiento del hecho que no haya podido hacer nada por aquellos que son preciados para mí! —dejó escapar estas palabras en un grito de furia. Los tres Zangetsus arremetieron contra él al mismo tiempo, la ferocidad de los ataques era más de lo que el shinigami podía manejar. Uno de sus contrincantes logró tomar su espada y la hizo añicos con nada más que sus manos. Ichigo estaba demasiado impresionado como para reaccionar cuando otro Zangetsu le atacó desde el frente.

Slash

El joven cayó de rodillas, y en su pecho podía apreciarse el profundo corte de una espada.

—¿Acaso peleas para arreglar estos errores, Ichigo? —inquirió un cuarto Zangetsu. El joven le escuchaba con la vista clavada en el suelo. Haciendo un gran esfuerzo por respirar, lentamente levantó la vista y encaró la personificación de su espada.

—Si peleas para remediar tus culpas, perderás. El pasado no es algo que puedas remediar, es algo que no puedes combatir —dijo un quinto Zangetsu.

—Deja que tus experiencias te enseñen y te guíen, pero nunca dejes que te controlen —sentenció otro Zangetsu empuñando una espada. Los seis estaba parados en puntos dispersos alrededor del campo de batalla, y observaban a Ichigo quien avanzaba con paso firme hacía una katana.

—Lo sé… ossan… —susurró Ichigo finalmente empuñando el arma—. Sé que no puedo cambiar el pasado, ni mis errores —dijo mientras se esforzaba por colocarse en guardia. Dirigió sus ojos hacía cada uno de los Zangetsus presentes.

—¡Pero puedo cambiar el futuro!

Los seis clones se fueron contra él, y el joven se preparó para encararlos a todos. Su boca se curvó en una arrogante sonrisa y preparó su katana para la embestida.

Pronto todos se encontraron, y una enorme explosión hizo vibrar toda la arena.

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Unas horas después, cuando Rukia por fin había terminado de hacer las compras con Yuzu, se libró de su gigai y se dirigió de inmediato hasta el área de entrenamiento de Urahara. Le sorprendió ver a Ichigo en un peñasco platicando con un hombre vestido con ropas raídas. El shinigami estaba envuelto en vendas bastante mal colocadas.

—¡Ichigo! —gritó la joven, y se dirigió hacia ellos. De un salto subió hasta el peñasco y estuvo frente a Ichigo y Zangetsu—. ¿Cómo te lastimaste? —inquirió molesta, luego de hacerle una inspección a su compañero.

—Yo, Rukia —contestó Ichigo y se inspeccionó a él mismo, sólo para luego sonreír tontamente y contestar—. Ah…entrenando… —Rukia casi desmaya por la impresión, ¡a eso llama entrenar!

—¿Lista para entrenar, Rukia? —inquirió Ichigo levantándose y estirando sus manos. Rukia asintió, y después se volvió hacía Zangetsu. Le miró intrigada y la curiosidad se desbordó por sus pupilas.

—¿Quién es tu compañero? —preguntó finalmente. Para sorpresa de Ichigo, Zangetsu se adelantó e hizo una reverencia. El hombre dio un paso atrás y le observó manteniendo en su rostro una expresión indescifrable.

Soy Zangetsu, es un placer por fin conocerla, Kuchiki Rukia.

—Zangetsu… ¿cómo la espada de Ichigo? —Rukia estaba impresionada de que ese hombre supiera su nombre. Él se inclinó de nuevo y al levantarse pudo ver una sonrisa dibujada en su rostro. Ichigo no podía creer lo que veía, él nunca lo había visto sonreír.

Gracias por detener la lluvia.


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¿Cómo estuvo este capítulo? ¿Tal como lo esperaban?, Haha, espero no haber hecho a Zangetsu fuera de personaje con la última escena, lo único que quería dejar claro era la importancia de Rukia para Ichigo (mientras aprovechaba el hecho de que Zangetsu odiara la lluvia y lo agradecido que estaba con ella por detenerla)

Hasta el próximo capítulo, que estará listo pronto. "La lluvia arrasa con el sol negro…"

N/T:

Cimitarra* espada curva musulmana

Tachi* espada larga japonesa, antecesora de la katana.

Claymore* espada de origen escoses caracterizada por su tamaño, por tener filo en ambos lados de la hoja, y por blandirse con las dos manos.

(no es el animé, también fue lo primero que se me vino a la mente cuando leí claymore, pero al final, las espadas que salen en ese animé, son justamente de esta clase).

PD:

FF no me dejó publicar como durante 4 días.