Hola gente... después de dos semanas vuelvo a actualizar! Agradezco infinitamente por los reviews del capitulo anterior... algunos no los puedo contestar porque son reviews anónimos, estaría bueno que se hagan una cuenta los que no tienen asi, se puedo contestarles también.
Gracias a Nico por la correción y a Alomaroja por sus ingeniosas sugerencias!
Un aviso, capitulo no apto para menores.
Espero que les guste, nos vemos abajo.
Con la misma euforia de mis sueños
Capítulo 14
Amigos con derecho
Tu perfume es el veneno que contamina el aire que tu pelo corta que me corta hasta el habla y el entendimiento porque es la droga que vuelve mi cabeza loca…
Todos estaban en esperando en un pasillo de San Mungo: Harry, Tracy, Tiff, Ginny y Benjamín en los brazos de esta última. Collen había desaparecido después del plantón de Ginny… al igual que lo había hecho Kate. Troy y Thomas se habían abstenido de ir, y Ben se quedó a cargo de su propio bar por lo que tampoco los acompañó. Ron había entrado en la sala de parto, pálido y sudoroso, el terror se notaba en sus azules ojos, que miraron con reproche a su mejor amigo. Estaban todos preocupados porque Hermione le faltaban dos semanas de gestación de la fecha indicada. El más afectado era Harry que iba y venía, nervioso. El joven sentía culpable por haberse negado a atender a Hermione, ¿y si le ocurría algo malo a ella y al bebé? No, no podía ocurrir eso, estaba seguro que los sanadores que le había recomendado a Ron eran de primerísima calidad, eran profesionales serios, que jamás dejarían que algo librado al azar. Pensó que tal vez se equivocó al decirle que no a Ron, porque de todas maneras, si algo malo ocurriese con el bebé, él se sentiría responsable igual. Era su peor defecto hacerse cargo de cosas de las que naturalmente estaba exento. Tal vez acostumbrado a ser el elegido, no podía abandonar esa estructura de pensamiento de su ser, que había guiado su actuar desde el día en que Voldemort atentó contra su vida por primera vez.
Ginny lo miraba mientras acomodaba a Benjamin en su falda; el niño estaba molesto porque lo habían despertado con urgencia para llevar a Hermione al hospital. Pese a los nervios por la situación en la que se encontraban, ella no dejaba de recordar el beso que Harry le había dado, sumado a todas sus confesiones. Se preguntó cómo Harry había sido tan osado… y luego ató cabos rápidamente, recordó el Veritaserum de Tracy y Tiff y entendió todo. No se enojó con sus amigas, sería hipócrita hacerlo, estaba complacida con la inesperada valentía de Harry. "Maldito seas Potter,te tienen que andar drogando para que te dignes a darme el beso que merezco…" Bueno, "beso" era una forma de decir, claro. No había sido un beso inocente, prácticamente habían tenido sexo con ropa. "¿Como no se me ocurrió detenerlo? – Se reprendió y luego sonrió.¡Cómo detenerlo!¡Está como quiere!" Lo miró mientras iba y venía… Harry estaba ausente de lo que había ocurrido, y de repente a Ginny la asaltó la preocupación: ¿y si Harry se arrepentía y si el fulgor sólo duraba hasta que acabe el efecto de la poción? ¿Si para él había sido una simple franeleadacontra un árbol? Apoyó su anatomía en el asiento blanco para soportar el peso de Benjamín y reprimió un chillido de dolor: tenía la espalda roja a causa de la fricción y le ardía mucho toda la zona. Parpadeó. La simple idea de que a Harry no le importara lo sucedido o que sólo fuera efecto de una poción, hizo que los ojos de Ginny se empañaran y bajó la mirada a Benjamín para que nadie lo notase. Tracy tenía razón, a ella le cabía demasiado el melodrama. Suspiró con lentitud y se acordó de su madre. No le habían avisado nada, porque temían que fuese una falsa alarma. Ginny sabía que Molly se molestaría mucho al saber que no le avisaban, pero creía que era lo mejor. Sobre todo porque su madre no tenía idea de los últimos sucesos: Benjamín, Draco Malfoy fuera de la vida de Ginny, Harry con Kate… entre otros.
-Vas a hacer un surco en el piso, Potter- le espetó Tiffany enojada, pero también se la notaba nerviosa.
-Es verdad, quédate quieto, me pones peor- dijo Tracy- ¡Ni fueras a ser padre tú!
-¡Déjenme en paz! – contestó Harry, sin dejar de ir y venir.
-Va estar todo bien- dijo Ginny y él la miró a los ojos por primera vez después de lo sucedido.- De verdad.
-Ojala tengas razón… No aguanto la tensión…
-Podríamos sacar algún tema para distraernos- propuso Tiff.
-¿Como cuál? – repuso Ginny.
-Por ejemplo, -habló Tiffany- ¿donde estaban el salvador y tú cuando Hermione rompió bolsa?- Los aludidos enrojecieron y no contestaron.- ¿Qué porquería estaban haciendo afuera del bar?
-Cállate- bufó Harry.- Estábamos hablando…
-Ahora le dicen "hablar" – dijo Tracy. Ginny bufó.
-¿Qué te ocurrió en la espalda Ginnix?- siguió Tiff, divertida.- Son unos pervertidos!
-¿Que te importa a ti lo que estuviéramos haciendo? – se exasperó Harry.
-Claro que me importa, Potter…
-¡Siempre tan metida, Tiffy! – Ella atinó a pegarle una cachetada pero Harry le sujetó la mano con fuerza y le hizo una sonrisa de suficiencia.- No te hagas la viva conmigo…- Tiff se soltó y lo mandó a la mierda. Harry largó una carcajada triunfante. Tracy se levantó y lo miró peligrosamente…
-¿Puedo hablar un momento contigo, cicatrizado?- Harry la miró. Ella sonreía y el joven supo que no le quedaba opción. Maldijo la hora en que lo escuchó hablando sobre lo que sentía en el camarín. La siguió mientras Tiff y Ginny los miraban curiosas.
-¿Qué? – dijo de mal modo.
-Punto número uno. – dijo Tracy – No te hagas el malo…
-Tracy…
-¡Te callas, Potter! – dijo divertida. – Voy a pedirte varios favores…
-¡Yo no pienso hacerte ninguno!
-¿Ah no? – Tracy levantabas las cejas.- ¿Estás seguro?
-No serías capaz…- dijo Harry y Tracy empezó a reír a carcajadas.
-Diablos, tengo algo que a Ginny le podría interesar ahora que ya flirtearon…- sacó una bola blanca. Y allí aparecía su cara de idiota hablándole a la foto de Ginny en el camarín. Literalmente se quiso matar.-Sobre todo el audio, fuiste muy tierno… - soltó una carcajada e hizo un movimiento de pestañas y Harry enrojeció.
-¡Eres una maldita chantajista, Dumas! – dijo Harry indignado.
-Oh si…- admitió ella sin pizca de vergüenza.
-¿Qué quieres?
-Un trabajo en Corazón de Bruja.- contestó Tracy sonriente.
-¿Qué?
-¡Lo que oíste Potter! – dijo exasperada.
-¡Cómo pretendes que consiga eso! – dijo Harry.
-Vamos, Potter, no será un esfuerzo para ti. –repuso Tracy, haciendo un gesto con la mano- La gente de esa revista te daría un millón de galleons con sólo mover tu lindo culo…
-¿Qué quieres hacer en Corazón de Bruja?- preguntó Harry un tanto sorprendido.
-Escribir notas sobre chismes – dijo orgullosa Tracy.- y aprovechar ese empleo para… ¡Nada que te importe…! Búscame algo en área de consejos amorosos… -Harry la miró.
-¡Ni se te ocurra hablar de mí! - le avisó.
-Toda la revista habla de ti y de tu trasero, Potter.
-¡Diablos, detesto esa revista!
-No hablaré de ti, voy a innovar…-sonrió con malicia y Harry se preguntó quién sería su víctima.
-¿Por qué no me lo pediste antes? – Ella lo miró sorprendida.
-¿Lo hubieras hecho?
-Bueno…- vaciló Harry.
-¡Embustero! – Rió Tracy.- Avísame cuándo empiezo a trabajar… -Harry no podía creer lo chantajista que era- Y por cierto, gracias por mi el abrigo que me regalaste para Navidad, justo el que quería…- sonrió.
-¡Descarada! – dijo Harry.- Ahora tendré que enfrentarme con las locas de Corazón de Bruja…¡Será un horror! – se lamentó.
-¡Te van a violar! – se burló Tracy- Yo que tu, llevaría la varita… y será mejor que volvamos…- caminó de nuevo por el pasillo. Ginny y Tiff reían, vaya a saber de qué.
-¡Hasta que por fin vuelven! – comentó Tiff al verlos- ¡Habrase visto!…ausentándose en esta situación tan abyecta…-fingió indignación.
-Qué artista eres…- dijo Ginny sonriendo.
-¿Hay novedades?- preguntó Tracy. Las chicas negaron.
-Odio que tarden tanto…- murmuró Harry.
-¿De qué hablaron?
-Chantajes…- contestó Tracy y Harry la miró mal.
-Mira Dumas, puedes irte bien a la re….- empezó
-Basta… ¡estamos en un hospital!- dijo Ginny, cortante. Tiff rió.
Hicieron un silencio hasta que Tracy volvió a tomar la palabra:
-¿Qué hacen que no traen noticias?
-Que raro tú, preocupada por algo- le dijo Harry sorprendido.
-Es que estoy un poco borracha- explicó Tracy sin enojarse. Ginny rió.
-¿Un poco?
-Yo también lo estoy- dijo Tiff tomándose la frente.- Me tomé hasta el agua de los floreros…
-¡Qué oportuna! – chilló Harry
-Estábamos festejando navidad, Potter. El inoportuno es el bebé de Hermione que viene a nacer un 25 de diciembre por la madrugada…
-Eso es verdad- dijo Ginny riendo.- ¿Qué creen que será?
-Un varón.- dijo Tiff.- Y esperemos que salga con la inteligencia de su madre…
-Diablos, ¿pueden callarse? – intervino Harry- ¡Hace una hora que están allí adentro y no sale nadie! ¡Odio no saber nada!
-Estarías más informado si hubieses aceptado atenderla…- apuntó Tracy. Harry la miró mal.
-No se peleen- dijo Ginny– No es bueno que discutamos aquí en el…- Ron salió vestido de blanco y con los ojos llorosos- ¡Ron! – Ginny se levantó y todos se acercaron a él.
-¡Ha salido todo bien! Pesa tres kilos setecientos y es un niña…la llamaremos Rose.- dijo con la voz llena de emoción. Harry y Ginny lo abrazaron. Tiff y Tracy dieron vítores, felices.
-Eres buena adivinando los sexos de los bebés- dijo Tracy con sorna. Tiff le pegó un coscorrón.
-¡Felicitaciones Ron!- murmuró Tiff- Rosie bailará en el bar de Ben estoy segura…- Ron negó sonriendo.
-Felicitaciones amigo! – dijo Harry feliz por haber alivianado la tensión.
-¡Soy tía, soy tía! – gritaba Ginny feliz.
-¿Podemos verlas?- preguntó Tracy.
-En media hora trasladan a Hermione a la habitación – informó Ron.
Recién horas después pudieron visitarla, cuando los señores Granger se fueron a tomar un café. Todos entraron sigilosamente – o lo más sigiloso que se puede, teniendo a Tiff y Tracy al lado- con regalos para las dos. Hermione estaba con su niña en los brazos, era una imagen inigualable. Al lado de ella, Ron la abrazaba embelesado con su familia. Era una pareja increíble, todos lo sabían. El corazón de Harry se llenó de emoción y de repente, envidió a Ron sanamente. Lo asaltaron unas locas ganas de estar en su situación, de ser padre. Ginny le dio a Benjamin para sostener a Rose y esas ansias de ser papá, se hicieron más fuertes aún al verla con su sobrina.
-Felicitaciones, es hermosa amiga.- murmuró Ginny despacio. Miró a Rosie, tenía las facciones de Hermione, eran muy parecidas. Tracy y Tiff se le acercaron.
-Oh Dios, que ternura- dijo Tracy emocionado tocando su manito.- No puede ser más inocente…
-Es increíble pensar que alguna vez fuimos tan puras, ¿no? – dijo Tracy y Hermione rió.
-Sí que lo es- repuso.
-Dudo que alguna vez hayan sido inocentes- apuntó Harry, Ron asintió, sonriendo. Tiff le hizo burla.
-Harry, Ginny- dijo Hermione, y ambos la miraron- De más está decir que son sus padrinos.
-No creo que Potter se merezca ese puesto- dijo Ron resentido.- ¡No aceptó atenderte!
-Ron, no me puedes hacer eso- dijo Harry suplicante.- Ha salido todo bien y…
-Ya lo sé, era una broma- rió su amigo. Harry le devolvió la sonrisa mientras Benjamín se jugaba con los botones de su camisa.
-¿Cuándo volverán a La Madriguera? – quiso saber Ginny acunando a la recién nacida.
-Hoy mismo - contestó Hermione.- ¿Le avisaron a Molly?
-No- contestó Tiff.- Ginny dijo que se aparecería acá cuando le digan…
-Iré a avisarle, me matará de lo contrario- dijo Ron levantándose.
-¡Hola!- dijeron Fred y George, asomándose en la habitación. – ¡Felicitaciones hermano! – abrazaron a Ron con fuerza y comenzaron a pegarle.- ¡Te queremos!
-¡No!- se quejó Ron.
-Menuda manera de demostrar el cariño de hermano- dijo Tracy riendo.
-Potter- saludaron los gemelos
-Que tal.- dijo Harry.
-Tú ya eres padre a la fuerza- comentó Fred.- ¡Es hermosa!- agregó mirando a Rosie.
-Gracias por felicitarme a mí- dijo Hermione.
-¡No te pongas celosa de tu hija, cuñada! – rió Fred. Le dio un ramo de flores y un envoltorio. Ella sonrió con los ojos aguados.
-Gracias…- murmuró emocionada.
George se acercó a Ginny para ver de cerca de Rose.
–Diablos, si que será una hermosa bateadora…
-Claro que no, será guardiana.- rebatió Ron que seguía allí.
-OH dejen de discutir estupideces- dijo Harry y se hizo un silencio en el cual todos miraban a Rose con desmesurado cariño.- Oye, de todas formas tiene cara de buscadora…- todos largaron una carcajada.
Molly y Arthur se aparecieron en la Madriguera ni bien supieron el nacimiento de Rose. Habría sido una visita alegre sino fuese por el detalle que se presentaron a las cuatro de la madrugada en San Mungo, cuando Ron, Hermione y la pequeña Rose, dormían. Es que ése era el único horario que tuvieron para ir, porque Arthur trabajaba demasiado. Molly le había gritado unas cuantas cosas a Ron por no haberle avisado en el momento que el parto ocurrió y Arthur intentaba calmarla. Sólo lo logró cuando vio a Rosie en su tierno moisés y la cargó en sus brazos con los ojos llenos de lágrimas. Ambos estaban morenos por el sol de Egipto, y contaron miles de anécdotas, luego de llenar de regalos a su hijo y a su nuera. Ron se había puesto de mal humor por el horario de llegada, pero se le pasó bastante cuando Molly le entregó los dulces egipcios, un manjar exquisito.
Harry y Ginny llegaron a su casa con Benjamín cuando ya estaba amaneciendo. El viaje en el carro de Harry había sido silencioso. O bien, sólo habían comentado lo hermosa que era Rose. Ambos se sentían cohibidos por lo ocurrido en Euphoria y ninguno se atrevía a mencionar ni a hacer alusión al hecho. Harry subió a darse una ducha reparadora y Ginny alimentó al bebé y luego lo hizo dormir. El infante estaba fusilado después de la agitada Navidad, y cayó dormido en el sillón sin que ella haga demasiado esfuerzo. Ginny se dedicó a mirarlo mientras tomaba un jugo de naranja para calmar un poco la resaca. Se había colocado su camisón rojo lucifer, porque en el terrible desastre de su habitación no había encontrado el pijama de invierno. Seguro estaba debajo de la cama o hecho un bollo entre otras prendas. Lo lamentaba en ese momento, porque estaba sintiendo demasiado frío. Miró su alfombra voladora junto al resto de sus regalos y sonrió tontamente. Harry era genial. Y si sus sentimientos no la engañaban, ella no sólo creía que estaba enamorada de él, sino que nunca había dejado de estarlo. Ese "beso" se lo hizo saber, había sido diferente del que se habían robado en el jardín. Había sido más real, porque fue quién Harry tomó la iniciativa. Se preguntó si debía ir a decirle algo, si debía pedirle que hablaran sobre lo sucedido. No se le pasó el detalle que solamente había sido un beso, un flirteo, y aún así la pelirroja había alcanzado la gloria, aún la ropa puesta… sonrió lujuriosamente, pensando en que, si eso era un aperitivo, lo otro sería sencillamente fabuloso y eufórico. Dio un sorbo a su jugo y se atragantó al ver a Harry vestido con el pijama que le había regalado, bajando las escaleras. Comenzó a toser y ya se iba poniendo violeta.
-¡Ginny! – dijo Harry bajando rápido. Le dio unas palmadas fuertes en la espalda. Ella tenía los ojos llenos de lágrimas a causa del ahogo.- ¿Estás bien? – miró a Benjamín.
-Si.-dijo ella pensando firmemente en querer arrancarle el atuendo con los dientes. Volvió a toser levemente.- Si, estoy bien. –Se frotó el pecho- Me ahogué. –Harry reparó en su camisón.- Por suerte no lo desperté.- observó a Benjamín y Harry también lo hizo.
-¿Qué haces con ese camisón?- Ella levantó la mirada con las mejillas sonrosadas.
-No encontré el pijama.- El se sentó en la mesa ratona y la miró muy fijamente.
-Eso es porque tienes un terrible despelote en tu habitación- le dijo, pero no era una reprimenda. Ella sonrió y asintió, haciendo una mueca tan casual como seductora.
-Tienes razón. El orden no es lo mío.- Harry le acomodó un mechón de pelo detrás de la oreja. Ante el contacto ella susurró…- Harry…
-¿Si?- ese Si, fue con lujuria.
-Deberíamos…- hacer el amor, pensó el.-…hablar, ¿no?
-OH sí, eso.- dijo Harry- ¿Por dónde empezamos?- Tal vez quitándole el camisón es un buen comienzo.
-¿Me estás tomando el pelo?
-No- sonrió él.
-¿Que significa lo que pasó en Euphoria? – preguntó ella abrazando sus rodillas con nerviosismo.
-No lo sé…
-¿No lo sabes? – espetó Ginny indignada-Dijiste que te pasaban cosas conmigo… ¿era mentira verdad? – se atajó. Harry rió por la preocupación de Ginny, nada común en ella.- ¿De qué te ríes?
-¿Te importa? – Ella no entendía- ¿Te importa si me pasan o no cosas contigo?
-No- mintió ella. Harry sonrió, sabía que no era cierto.- Deja de sonreír así…
-¿Así cómo?- preguntó Harry con voz seductora. "Si que es bueno el efecto de esa poción", pensó Ginny
-No lo sé…- suspiró.- Harry yo quiero que sepas que…- el se acercó un poco más logrando estremecerla- no, te acerques… -nocivamente para ella, Harry volvió a sonreír- Quiero aclararte que no puedes divertirte conmigo, yo…
-Por sino lo recuerdas, te diviertes con cualquiera que se te cruce, ¿por qué no conmigo?
-Porque…- porque te amo- No puedo Harry y punto.- empezó a temblar cuando él le puso una mano en la rodilla.
-¿Tienes miedo?
-¿A qué te refieres?- Harry suspiró.
-Se que prometí no volver a tocar el tema… pero lo que tu viviste con Malfoy tal vez…- seguía sin sacar la mano y Ginny no podía razonar sus palabras.
-No sentí miedo hoy cuando…
-Lo noté-contestó él y Ginny se puso roja y desvió su mirada.-¡La señorita descarada tiene vergüenza!- concluyó Harry sorprendido y la obligó a mirarlo.
-Deja de burlarte de mí, Harry- le dijo dolida. El la acarició, era tan inocente.
-¿Qué sentiste en Euphoria?- Ginny maldijo la pregunta. Justamente eso, euforia, alegría, deseo, ¡locura! No, no iba a decirlo, ¿Qué le importaba a él? De repente se acordó de Malfoy. El sexo con él había sido forzado y no habían concretado más que dos veces. Ginny sólo lo había hecho a presión, cuando estaba borracha, sólo para que Malfoy no la dejara. Y luego había intentado tener relaciones con otros, pero no había podido soltarse con ninguno, los rechazaba en cuanto ellos se acercaban…Con Malfoy había empezado y terminado toda su experiencia sexual. Y lo vivido con Harry… simplemente ella no había podido rechazarlo… Harry, la doblegaba en cuerpo y alma.- ¿Ginny?
-Es la primera vez que me ocurre algo así- respondió ella por fin- Es la primera vez que no siento rechazo cuando alguien… tu sabes…- Harry sonrió y recorrió su pierna con los dedos.- ¿Qué haces? – el sonrió pícaramente- Que no te tenga rechazo sexual no significa que no pueda romperte el la cara, Potter.
-¿Qué tienes para decir sobre lo que pasó? –volvió a indagar Harry.
-Bueno…- "Fue fabuloso, increíble, la verdad estás para el infarto y…", era demasiado decirle todo eso.- Quiero decir, fue bueno…
-¿Bueno nada más? – dijo él con arrogancia. Ginny se indignó.- No te enojes…
-A ti te gustó más que a mi – es cierto, pensó Harry deslizando su mano- y… no hagas eso- Harry siguió con su mano hasta la parte superior de sus muslos. Ginny tenía piel de gallina, pero no era por el frío. Harry no retiraba la mano aún. Ginny respiró hondo.
-Tú quieres que lo haga…y yo también quiero hacerlo…- Definitivamente, Harry abandonó todo tipo de reparo, estaba loco por ella y había decidido dejarse llevar. Tanto fue así que Ginny pensó que se parecía más al Harry de antes que al estructurado señor Limón.
-Estás caliente conmigo, Potter, ¿y por eso abandonaste tu rol de señor correcto?
-Sí- Harry, a pesar de su nueva valentía, no estaba preparado para reafirmar lo dicho en Euphoria, que la quería…
-Entonces ve y que te atienda la imbécil de Kate- contestó Ginny enojada. Se levantó con brusquedad, no iba a permitir que Harry jugase con ella, no podía, iba a salir lastimada. Harry también lo hizo.
-Te gusta este jueguito, lo haces para que te detenga, ¿verdad?
-Lo que pasó en Euphoria fue un maldito error Potter!- chilló Ginny pensando: "errordelVeritaserum".- ¿Por qué no te vas con Kate para que saque las ganas?
-Te recuerdo que tú también tienes quién te las saque…- le reprochó él.
-Y lo hace muy bien- retrucó Ginny haciendo que Harry sienta miles de espinas en el pecho.
-¿Te acostaste con Lynch?- preguntó temiendo la respuesta.
-Sí- mintió Ginny. -Me voy a dormir.- y caminó hacia la cocina para llevar el vaso de jugo; Harry la siguió mirando sus esbeltas piernas blancas. Ella lo sintió detrás de sí misma. Harry la giró y la tomó de la cintura atrayéndola a sí mismo. – Me acosté con Lynch, Potter…
-No te creo…
-Suéltame…
-No quieres que lo haga… - acercó su boca a la de ella.
-No, por favor, no me lo hagas más difícil…
-Sí.- dijo él y la besó separándole los labios con lentitud. Ella no se resistió.
-Tengo novio, señor Limón - el puso mala cara.
-No volverás a ver a Collen…
-¿Que derechos crees tener sobre mí?
-Todos…
Volvió a besarla eufóricamente. La subió a la mesada y comenzaron a frotarse con desesperación. Ginny lo rodeó con sus piernas aprisionándolo a sí misma. Se soltó de su boca y le mordisqueó con sensualidad la oreja. Harry gimió y la agarró de los pelos con suavidad sonriendo con una mueca pervertida. Ginny sonrió también. Harry bajó sus manos a los breteles de ese camisón y por fin hizo lo que siempre quiso hacer: lo abrió de un tirón, destrozándolo y dejando a Ginny casi desnuda. Ella no llevaba sostén. Se sintió vulnerable y Harry lo notó, pero se apresuró a besarle el cuello para sacarle la vergüenza en un segundo. Ella arqueó su espalda cuando su lengua rozó los pechos y llegó a los pezones. Harry presionó su pelvis en su parte íntima y Ginny gimió fuertemente. Sin embargo, no quiso quedarse atrás y le sacó la parte de arriba del pijama en unos segundos. Acarició sus abdominales y bajó a su parte íntima con los dedos… Harry sabía que no tenía mucha experiencia y lo sorprendió lo bien que lo estaba seduciendo…
-Eres perversa… - Ginny sonrió. En su distracción Harry le arrancó las bragas con premura. No fue muy difícil, los costados eran sólo finos hilos. Ginny hubiese querido que apagara la luz, estaba completamente desnuda. Harry le comió la boca antes de que siga pensando y ella se aferró a su alborotado cabello disfrutando esa magnífica sensación. Cerró los ojos y cuando los abrió Harry estaba en igualdad de condiciones. La alzó nuevamente para acomodarse…- Gin… - le habló Harry entrecortado.- ¿Tú te cuidas?
-¿Qué?
-¡Si te cuidas! – la apuró él. No iba a poder detenerse a buscar un condón y rogara que Ginny le dijera que sí.
-Si...- contestó Ginny segura. El sonrió- Harry…- él la alzó con impresionante destreza y la penetró. Ginny volvió a gemir pero esta vez de dolor… luego se entregó a él, sintiendo el sudor de Harry en su cuerpo, temblando de placer cuando él apuró el movimiento. Ambos abrieron los ojos y se miraron hundidos en el contacto visual y corporal. Ginny hincó las uñas en sus hombros para descargar la dulce tortura de ese placer, cerrando los ojos con el cuello hacia atrás y su cortina pelirroja entre los dedos de Harry… tenerlo adentro suyo era tan satisfactorio y mucho mejor de lo que se había imaginado…acompañó los movimientos de Harry con mayor euforia y desesperación, haciendo que él respirara entrecortado y tironeara más de su cabello… hasta que ambos al unísono alcanzaron el éxtasis final.
-Gin…-Harry la abrazó. Ella emitió un gemido, parecido a un ronroneo. Se miraron a los ojos.
El corazón de Harry palpitaba casi a los gritos. La amaba, definitivamente la amaba. Se había enamorado por primera vez, y tenía la certeza que eso que sentía era para siempre. ¿Debía decírselo? No, no debía. ¿Y si ella se asustaba? Ginny lo besó y eso lo sacó de su encandilamiento. Cuando se separaron ella se perdió en sus ojos verdes.
-No lo puedo creer…- dijo Ginny.
-Tampoco yo…- la besó, pero ella lo separó rápidamente.- Ginny, ¿que…?
-¡Benjamín!… no hemos estado nada bien con él…-Ginny miró hacia el living con culpa. El bebé no se había enterado de nada. Ginny se bajó de la mesada, completamente desnuda. Tomó la parte de arriba del pijama de Harry y se lo puso. Le quedaba enorme. Harry se vestía rápidamente. Se llegó hacia el living y Ginny estaba acunándolo para llevarlo a su camita. Ella estaba decidida a no mirarlo.- Harry… - dijo con su vista puesta en Benjamín.- Me voy a dormir…
-¿Ginny?- la llamó él para que lo mirase. Le tomó la pera y la obligó a hacerlo, pero Ginny lo apartó.- ¿Qué ocurre?
-No sé como mirarte a la cara…-dijo ella con vergüenza. Harry sonrió. Amaba su ingenuidad.- Me he acostado contigo…
-¡Me di cuenta!- Exclamó Harry riendo.
-Nunca hago esto tan rápido – se excusó Ginny.
-Típico.
-¿Típico?- se encendió ella.
-Todas dicen lo mismo.
-Yo no soy como todas…-le espetó Ginny.- Sólo estuve con… - se interrumpió, sabiendo que había metido la pata.
-No te preocupes, ya sabía que no te habías acostado con Lynch.- dijo Harry triunfante.
-Maldito… no se cómo pude… ya sabes, lo de recién…
-¿Estás arrepentida?- preguntó Harry con miedo.
-No- le salió sin pensar. El sonrió.- Es que nunca creí que tú …
-Yo tampoco- confesó él.- Pero…- se encogió de hombros y la besó sonriendo.
-Señor limón…- dijo Ginny
-No soy un limón, ya lo has comprobado.-dijo él dulcemente. Ella se prendió de su nuca y lo besó con pasión.
-Basta, me voy a dormir…
-No…
-¿Cómo que no, Potter? – Bostezó- Son casi las diez y no hemos dormido nada… ¿o tú quieres que de nuevo…?– rió. Harry negó, sonriendo también.
-Quiero que duermas conmigo.-aclaró, acariciando su rostro.
-¿En serio?- se sorprendió ella- Antes no estabas contento con eso…- el rió.- ¿Y Benjamín?
-Llevaremos la cuna a mi cuarto.
Cuando ya estaban acostados, Ginny le preguntó:
-¿Por qué me preguntaste si me cuidaba?
-¿Lo haces, verdad? – dijo Harry asustado.
-Por supuesto que sí – dijo Ginny, la cual, odiaba las pociones y había optado por tomar pastillas anticonceptivas muggles.- ¿Por qué lo hiciste?
-¿Te imaginas el espécimen que puede salir de una mezcla nuestra?- rió Harry, no tan espantado con la idea. Ginny también lo hizo.
-Una locura… - coincidió – ¿Pero no quisieras tener hijos algún día?
-Si…- dijo Harry- Algún día muy lejano, es demasiada responsabilidad… - le acarició el hombro.
-Tienes razón- Ginny bostezó y se dio vuelta- Hasta mañana… - Harry alzó una ceja ante su indiferencia
-Ven aquí – la atrajo de la cintura por detrás, y besó su hombro.- Así me gusta más…- olió su perfume- Hasta mañana…
-mmm…- ronroneó ella.
Dos días después.
Harry y Ginny empezaron a estar juntos…en realidad, empezaron a tener sexo cuantas veces se les plazca, y eso significaba varias veces por día, o cada vez que podían. Pese a que ninguno de los dos había patentado la relación, se trataban como si fuesen novios. No se atrevían a decir lo que sentían, por miedo a espantar al otro. Simplemente pasaban los mejores momentos juntos, disfrutando de la mutua compañía. Ginny no podía creer lo adicto que era Harry al sexo, la buscaba por todos lados para hacerlo en lugares prohibidos, la acosaba y eso le encantaba… se sentía adicta a su piel y a su cuerpo. Lo amaba más aún que hacía años. Tracy y Tiff sabían de la relación y se llenaban de grandeza al decir que ellas ya lo habían vaticinado a hace meses.
-¿Contra el árbol? – preguntó Tiffany cuando Ginny relató los detalles. Merendaban en Las Tres escobas.
-Sí…- dijo Ginny, sin vergüenza.
-¡Eres de lo peor! – dijo Tracy y miró alrededor.- ¿Qué es eso? – preguntó mirando a un hombre petiso e infinitamente deforme sentado en la mesa del fondo. Sus amigas también miraron.
-Pobre…- dijo Ginny. El rostro de ese viejo se le hizo tremendamente familiar.
-Es sólo alguien mayor…- contestó Hermione, sin darle importancia- ¿Besaste a Harry contra el árbol de Euphoria?
-¿El árbol qué habrá hecho de malo para que lo usen de hotel transitorio? – dijo Tracy
-No sólo lo besó… -dijo Tiff.
-Fue sólo un poco de…- empezó Ginny
-Era hora que se saquen las ganas…- dijo Hermione acunando a Rosie entre las mantas.
-¿Pueden dejarme hablar? – se ofuscó Ginny.
-Y no te lo follaste ahí mismo porque hacía frío, estoy segura.- dijo Tiffany mientras mojaba el chupete de Benjamín en la azúcar y se lo daba.
-Los sanadores no aconsejan eso…- la reprendió Hermione, pero todas las ignoraron.
-¡Él tuvo la culpa! – Se defendió Ginny.- Vino y me provocó, me dio un beso...
-Y tú, la pobre niña acosada por el sexy sanador no tuviste otra alternativa que acceder…- dijo Tracy irónicamente. Hermione rió.
-¿Qué esperaban que hiciera? – dijo Ginny riendo.- Viene lo más campante y me dice que… y luego me da un beso… ¡una no es de madera! – rió.
-¿Qué te dijo?- preguntó Tiff.
-Nada importante.- mintió Ginny, decidida a no creer las palabras de Harry.
-Bueno la especie de veritaserum surtió efecto…- dijo Tiff sin pensar.
-¿Qué? ¿Le dieron a Harry el veritaserum?- preguntó Hermione entre sorprendida y enojada. Ginny bufó.
-¡Fue idea de Tracy!
-Ey, claro que no…
-¡Esa poción es ilegal! ¿Cómo se les ocurre? – las reprendió Hermione.
-No usamos veritaserum real, Hermione- le aclaró Tiff.- Era sólo una imitación de Sortilegios Weasley…- Hermione abrió los ojos muy grandes. Ginny suspiró, le dolía ese detalle.
-Ya sabía que Harry sólo se acercó a mi porque estaba drogado.- dijo resignada.- De todas maneras, les agradezco el favor, no las culpo…
-Harry confesó su amor…- dijo Tracy
-No, no hay pociones para el amor… - negó Hermione. Y Tracy y Tiff otra vez, levantaron los brazos por la canción de Sui Generis- OH, cállense, les digo no fue así.
-¿Qué quieres decir?- preguntó Ginny.
-La poción de la verdad de Sortilegios Weasley es trucha.- dijo Hermione.- No pasó los controles de calidad…
-¡Pero si en la etiqueta decía que surtía un efecto parecido al Veritaserum! – objetó Tracy.
-Y la poción que le dimos a Ginny – la pelirroja le arrojó una mirada podrida a su amiga- ¡sí que funcionó!
-Ron estuvo trabajando en el asunto; Dream y Felix Felicis funcionaban…- explicó Hermione.- Con respecto al Veritaserum… – se puso roja- los gemelos necesitaban aumentar las ventas, así que mintieron un poco con respecto a esa poción ya que jamás pudieron imitar al Veritaserum real ni lograr los mismos efectos, sólo dilataba las pupilas…- el corazón de Ginny latía con fuerza. Su cuñada la miró.- Harry se acercó a ti en Navidad porque quiso, no lo guió ninguna poción. – Ella no contestó pero la deleitó sobremanera lo que había escuchado y suspiró profundamente, conteniéndose de festejar la noticia que le estaba dando Hermione.
-Oh, quería llevarme ese mérito…- se lamentó Tiff.
-Felix Felicis ayudó a Ginny- la consoló Tracy.
-¡Son geniales! – las felicitó Ginny.
-¡Te estás tirando a Potter gracias a nosotras!- dijo Tiff – Deberías agradecernos de por vida…
-En definitiva, en Grimmauld Place, completaron todo lo que empezaron en Navidad.- concluyó Hermione.
-Pobre Benja…-dijo Tracy y Ginny se puso bordó
-No me recuerdes eso, aún me siento culpable por…
-Si Ron supiera que su amigo se está revolcando con su hermanita…- dijo Tiff.
-Ron esta contento con la noticia- intervino Hermione- Pero prefiere no saber los detalles…- Ginny rió.
-No voy a dejar de acostarme con Harry.- dijo con descaro- Estoy pasándola bomba…
-Tienes cara de bien atendida.- corroboró Tracy guiñando un ojo.
-Me mata…- dijo Tiffany.
-¿Qué te mata? –preguntó Ginny.
-Como quieres disfrazar todo esto como un simple flirteo…-respondió la morocha.
-Oh, es alevoso.- coincidió Tracy
-¿No quedaron en nada?- preguntó Hermione.
-En pasarla bien. Y viviremos juntos.- bromeó Ginny.
-¡Se quieren hacer los liberales! – dijo Tiffany.
-Vamos, si Harry te exigió que dejes a Lynch…- dijo Hermione, haciendo una afirmación, pero preguntando a la vez.
-Sí. Pero no he hablado con Collen todavía… -contestó Ginny- no se muy bien como encarar la cuestión…
-¿La cuestión de pegarle una patada en culo?- describió Tiff.
-Pobre Collen…- dijo Tracy.
-Pues deberías apurarte cuñada porque Harry dejó a Kate.- le advirtió Hermione. Ginny abrió los ojos, porque desconocía ese importante dato. Se quedó tildada pensando. ¿Por qué Harry había dejado a Kate? ¿Y porqué no le había comentado nada? Ella nunca le puso ningún tipo de condición, aunque se moría por hacerlo, pero no se creía quién para ejercer ese derecho. Después de todo Harry y ella sólo eran…amigos con derecho. Ginny era demasiado orgullosa y sentía miedo de demostrarle posesión y un interés más allá del que se mostraban a la hora de tener sexo… ¿Qué significaba la actitud de Harry? No quería ilusionarse, no quería pensar que él tal vez sentía algo pero ella… pero mierda, ya lo estaba pensando.
-Me estás jodiendo… ¡¿dejó a la mononeurona?- dijo Tiff, incrédula. Ginny no la escuchó, seguía maquinando.
-A mi no me sorprende.- dijo Tracy sin pensar- Está enamorado de Ginnix…
-Descubriste América- musitó Hermione, divertida.- ¿Ginny puedes quitar esa cara de idiota?
-¿Eh?
-Diablos – se quejó Tiff.- Ahora debemos soportarla babeando por el Señor Limón…
-La misma que tienes tú cuando miras a Thomas- dijo Ginny.
-No me hables de Blair! – se quejó ella.
-¿Qué pasó en Navidad luego de que Rose naciera?- preguntó Hermione mirando a Tracy y Tiffany
-Nos fuimos a un after. Había una fiesta de disfraces allí- contó Tracy.
-¿Se disfrazaron?- preguntó Ginny
-No, no contábamos con disfraces.- aclaró Tracy- Tiffany empezó a besarse con un encapuchado disfrazado de dementor… -Tiff estaba seria, demasiado seria para ser ella.- y yo estaba aburrida, tuve que hacer el enorme sacrificio de degustar al manjar de su amigo…
-El enorme sacrificio, sí.- dijo Hermione con sorna.
-¿Qué pasó con el manjar?- dijo Ginny
-Desafortunadamente…- continuó Tracy riendo.- apareció Troy Blair y el hijo de puta le dijo al manjar que yo era lesbiana…- Hermione rió.
-¡No!- dijo Ginny incrédula.- ¿Qué le hiciste?
-Lo golpeó…- fue Tiffany quién contestó.
-Estaba celoso- comentó Hermione acariciando a su hija.
-No, sólo quiere cagarme la vida- contradijo Tracy- Pero no lo logrará, la venganza está en proceso… –hizo un ademán, dejando el tema aparte-La historia no termina ahí…
-No sigas…- rogó Tiffany.
-¡¿Cómo que no? – se quejaron Ginny y Hermione.
-El bombón…-retomó la palabra Tracy haciendo caso omiso de Tiff- se saca la máscara… y Tiff…
-No me lo recuerdes, ¡por favor! – imploró Tiffany avergonzada.
-¿Qué pasó?- dijo Ginny desesperada de curiosidad.
-No…
-Cállate Tiffany, deja de interrumpir…- musitó Hermione, harta.
-Se sacó la máscara…- dijo Tracy- y resultó ser que el bomboncito no era otro que Thomas…Troy y yo nos estábamos matando a trompadas…
-No mientas –dijo Tiff sólo para desviar la conversación – tú le pegabas, él se defendía.
-Como sea. Tiffany… – Tracy la nombraba como si su amiga no estuviera ahí-… aún viendo que era Thomas el encapuchado… siguió besándolo…
-Ah bueno- dijo Ginny riendo- Te gusta Blair menor, esto es increíble…
-Primero le pegué una cachetada.- se defendió Tiff.
-Y seguro que después volviste a besarlo…- adivinó Hermione riendo.- Me gusta la pareja, están aprobados.
-Pareja, las pelotas- contestó Tiffany.
-¿Tiene las pelotas parejas? – rió Ginny.- O sea que ya le viste las pelotas…
-No sé qué me ocurrió, -se excusó Tiffany avergonzada- fue un desliz…- besó la cabeza Benjamin.
-Desliz que no terminó allí, porque te invitó a salir y aceptaste.-le dijo Tracy.
-Asume que te gusta Blair.- exigió Ginny apuntándola con el dedo.
-Asume que amas a Potter- le retrucó la otra. Hermione miró la hora.
-No voy a esperar que asuman nada, debo irme.- anunció. – Ron me matará y ahora que lo pienso Ginny, Harry hará lo mismo contigo, así que ve a tu casa pronto.
-Lo haré…
-Ginny…- la llamó Hermione.
-¿Qué?
-¿Cómo te esta yendo en el escuadrón?- Ginny miró a Tracy y Tiff con odio- Lo descubrí sola Ginny, no le eches la culpa a ellas…solo confirmaron mis sospechas…
-¡No tenías que decirlo, Hermione! – se quejó Tracy.
-Ustedes son dos…- empezó Ginny apretando los dientes.
-Ya nos perdonarás… -rió Tiffany, sin preocupación.
-¿Le dirás a Ron? – preguntó Ginny a Hermione.
-No… pero deberías hacerlo tú…- suspiró. – Y que sea la última vez que me ocultas algo…- sonrió y Ginny también lo hizo. Ella se levantó y las otras hicieron lo mismo.
-Mierda…- se descargó Tiff, mientras Ginny le quitaba a Benjamín de las manos.
-¿Qué pasa?
-Acabo de darme cuenta…-la miró.- ¡Que ganaste la apuesta!
-Oh no, no debías recordárselo…- se lamentó Tracy.
-¡Es cierto! – Dijo la pelirroja, feliz- Me deben todos los cigarrillos que me prometieron…
-Gin, ya no fumas.-le recordó Hermione.
-No importa, los puedo vender…
-¡Mercenaria!- dijo Tiff, y todas rieron, mientras salían del bar.
El viejo deforme del rincón, esperó un momento y luego también se retiró del bar.
Ginny llegó a la casa temprano. Hacía un frío terrible y faltaba poco para fin de año. Al entrar y ver la sala vacía, extrañó a Harry y deseó que vuelva pronto de San Mungo. Ginny estaba ordenando sus trajes y organizando nuevos shows para Euphoria, cuando el timbre sonó. Fue a abrir la puerta con una inusual sonrisa en el rostro, que se desdibujó cuando vio quién era…
-Collen- lo saludó Ginny agradeciendo que Harry no estuviese.
-¿Puedo pasar? – preguntó el chico parco. Tenía los brazos cargados de papeles y un enorme abrigo.
-Claro.- dijo ella- Estoy con Benjamín… siéntate.- Él no le hizo caso solo se limitó a dejar su abrigo en el sillón.
-Ordenando los diminutos trajes por lo que veo…- comentó el chico- Quería hablar contigo…
-Yo también- dijo Ginny.
-En Navidad me dejaste sólo.- le dijo- Para irte con Potter…
-Lo siento- se disculpó ella.
-Me debes una explicación…
-Sí.- concedió Ginny suspirando.- Te mereces sinceridad.
-Gracias- dijo él con sarcasmo.
-Lo siento Collen – repitió Ginny- Yo… no puedo mentirte a ti.
-¿Y bien?
-Estoy enamorada de Harry.- el chico no se sorprendió.
-¿Él te corresponde?
-No lo sé.- dijo Ginny con cierto pesar.- Pero estoy con él.- eso sí sorprendió a Collen y los papeles se le cayeron al piso. Ginny se agachó al instante para ayudarlo. Eran historias clínicas.
-Deja, no hace falta que ayudes- dijo Collen enojado, mezclando todo.
-No, deja que te ayude… no los mezcles…- respondió nerviosa. Tomó uno de los papeles y la fotografía de una mujer rubia le produjo un cosquilleo extraño en su interior.- ¿Quién es ella?
-Allison, un paciente que estaba…- Collen se interrumpió- ¿Qué importa? No puedo creer lo que has hecho… esperaba sinceridad de ti….- Se levantaron y Ginny le entregó la historia clínica de la mujer. Estaba avergonzada.
-Discúlpame, Collen…- dijo colorada- Fue algo inesperado…
-¡Eres de lo peor! – se sublevó el chico, indignado.- Y una desagradecida…
-¡No te enojes!
-¿Cómo puedes pedirme eso?- tomó su abrigo
-Espera, no te vayas, quiero disculparme contigo…
-Lo siento Ginny, no puedo…
-¿Hablarás con tu tío? – preguntó ella asustada.
-Es lo único que te importa, ¿verdad?- Collen estaba colérico.- Tu empleo…
-¡No, claro que no! – exclamó Ginny
-¿Te acostaste con Potter?- ella no contestó y el descifró lo peor en su mirada.
-¡No pude evitarlo Collen! ¡Sé que estuve pésimo! – se cubrió la cara con las manos.
-No le diré nada a mi tío.- dijo él con los labios fruncidos. – La verdad es que me duele porque estaba interesado en ti, Ginny.
-Lo siento- se volvió a disculpar ella.- De verdad.- Él acarició su rostro.
-Lo sé-concedió él más calmado.
-¿Podemos ser amigos?
-¿Crees que Potter te dejará? - contestó Collen sonriendo amargamente. Ginny resopló.- No sé si pueda ser amigo tuyo, Ginny.
-Soy una basura.- musitó ella con la cabeza gacha.
-Yo no debí hacerme ilusiones contigo.- dijo el chico, chascando la lengua.- Pero es mejor que haya sido prematuramente sino hubiese sido peor.
-Eres positivo- sonrió Ginny.- ¿Crees que algún día puedas perdonarme?
-Lo haré, no estoy enamorado de ti.
-Eso dolió.-rió Ginny y lo abrazó.- Gracias…
-Debí suponer que Potter era demasiada competencia para mí.
-No digas eso, no es así. Ya encontrarás a tu chica, vas a ver… - el se puso el abrigo- No te vayas…
-Debo irme Ginny- le dijo – Pero antes, quiero decirte algo…- ella lo miró- Si realmente amas a Harry, debes decirle sobre tu puesto de Auror.
-¿Qué?
-Eso.- contestó Collen- Y debes hacerlo tú. Las mentiras terminan mal.
-Te pareces a tu tío…
-Piénsalo. Te lo digo por experiencia- giró sobre sus talones y se fue. Ginny se quedó pensando y entró a la casa… el sonido de celular con la canción de Gloria Trevi, sonó. Ginny no reconoció el número.
-Hola…-contestó.
-Amorcito…
-¿Qué quieres?- espetó Ginny.
-Hablar contigo, por supuesto…
-¡Déjame en paz, Draco!
-No conviene que me trates mal…- dijo Malfoy sereno.
-Voy a cortar…- avisó Ginny
-No lo hagas… - amenazó Malfoy- Ahora que estás con Potter se te subieron los humos,nena…
-Vete a la mierda…
-Te conviene que nos encontremos…-dijo Malfoy- Necesito hablar contigo…
-¡No tenemos nada que hablar!
-APotterleencantarásaberaquétededicasporlamañana…- Ginny se puso pálida.
-No se de que me estás hablando…
-Hazte la tonta- rió él, disfrutando su temor.- Volveré a llamar y nos vamos a ver, adiós Weasley…
-No…- Malfoy había cortado.- ¡Hijo de puta! –dijo Ginny enojada y se puso a redactar un mensaje para sus amigas, contándole todo.
000
Harry estaba ordenando los últimos papeles en San Mungo. Cualquiera que lo analizaba podía notar grandes cambios en él: su cabello lo volvía a tener alborotado como en épocas anteriores y el consultorio estaba increíblemente desordenado. Había olvidado de varias historias clínicas en Grimmauld Place y tuvo que disculparse con los pacientes por aquella atípica desprolijidad. Sus colegas no dejaban de cargarlo por su distracción a causa de esa chica de cabellos rojizos, que lo deslumbraba día a día. Sonrió y se inclinó en los asientos, estirándose. Se sentía feliz, eufórico. Sobre todo después de decirle a Kate que su relación estaba terminada. La chica no reaccionó bien ante eso, lo había insultado. En San Mungo todos comentaban que El señor limón –el apodo de Ginny ya era más famoso que el mismo Harry- había dejado a la dulce y buena de Kate, y que, gracias a eso, Harry Potter dejó de ser un señor limón, sumado a todos los sucesos de Navidad, se reían por lo bajo, comentando sobre "un accidente sanitario". Él sabía cómo habían sido las cosas, Ginny se lo había aclarado. Sin embargo, ninguna de las tres recordó decir que los pedos de Kate Kingdom eran producto de un infortunado accidente, ni tampoco la utilización de las otras dos pociones. Los sanadores se burlaban de Kate y Harry se sentía sumamente culpable por esa falta de respeto. Para colmo de males, Harry como el cobarde que aún continuaba siendo, la dejó por teléfono para conservar su integridad física. Se lo había confesado a Hermione pero se arrepintió cuando su amiga rió durante horas de su suerte. "Eso es por meterte confrígidas", le había dicho… Y por supuesto, estaba seguro que la castaña se lo contaría a Ron en cuanto tuviera la primera oportunidad… Parpadeó, y aunque su mente quiso evadirlo, pero recordó aquel nefasto llamado…
-Kate, disculpa lo que pasó en Navidad – Harry creyó conveniente empezar así.
-¿Disculpas? ¿Eso es lo único que tienes para decir? – dijo Kate enojada.
-Lo siento…
-Esa pendeja del demonio me humilla y tu…
-Tú tomaste la poción pensando que era un perfume…- le recordó Harry cansinamente.
-Mentira, ellas me dijeron que me pruebe, que era un perfume de Dior- mintió Kate.
-Escucha…
-No te escucho una mierda, quiero aclararte no vamos a seguir si continúas viviendo con esa pendeja de mierda, ¿me escuchaste?
-No quiero que sigamos de todas maneras – dijo Harry, saturado de su actitud.
-¿Qué dijiste? ¿Oí bien?
-Perdóname Kate, tu no te mereces que haga esto pero…
-¡Eres un hijo de puta Potter! No me vas a dejar, ¿me oíste?
-Kate, yo no siento nada por tí- dijo Harry, con muy poco tacto- Eres magnífica pero no…
-Te vas con ella, ¿verdad?
-¿Qué? No… -mintió Harry
-¡Eres un maldito arrogante Harry Potter y te aseguro que algún día lamentarás lo que estás haciendo!
-Kate, discúlpame…
-Eres un cobarde, ¿por qué no me lo dices en la cara?
-¡Me golpearás!- dijo Harry seguro- Y no quiero que estés mal…
-Él único que terminará mal, eres tú, ¡te lo juro! ¡Nadie me usa y vive para contarlo!
-Kate, lo nuestro no era una relación que marchaba bien… somos muy diferentes y…
-¡No marchaba bien porque tú estás caliente con la hermana de Ron!-dijo Kate enardecida- ¡Es chirusa te llevará al infierno, te lo aseguro!
-No, estás pensando cualquier cosa Kate…
-¡Es la verdad! Ya verás de lo que soy capaz, Harry Potter!
-Kate, discúlpame…
-¡Métete las disculpas donde no te da el sol, fracasado! –Cortó.
Harry volvió al presente, quitando a Kate de su cabeza en cuestión de segundos, no le hacía bien pensar en ella. Ahora estaba feliz, su vida había cambiado por completo. Estar con Ginny, haber dado ese importante paso de animarse a besarla, fue revitalizador para Harry. La amaba como nunca había querido una mujer, amaba su cuerpo desnudo en la cama luego de hacer el amor, despertar a su lado… y luego jugar los tres con Benjamín en la cama, divertirse juntos, compartir la vida. Ella lo hacía feliz como nunca lo había sido en su vida, se sentía completo, capaz de todo. Se reprochaba no haberse animado antes a besarla y a tomar la iniciativa… que actitud necia había tenido… pero ya no importaba el tiempo perdido, ahora nadie lo separaría de Ginny, el se encargaría de eso. En la radio sonaba un tema pegadizo, que el conocía bastante bien…
-Tu perfume es el veneno que contamina el aire que tu pelo corta, que me corta hasta el habla y el entendimiento porque es la droga que vuelve mi cabeza loca…-tarareó, sonriendo tontamente.
-Cara de bobo.- lo sobresaltó Ron entrando a su oficina sin permiso.
-¡Ron!- sonrió Harry y apagó la radio, poniéndose rojo.
-Ver tu cara te juro que me deprime.- dijo Ron ofuscado. Se sentó.
-¿Por qué te deprime?
-Me imagino que habrá hecho Ginny para dejarte así. –Harry sonrió.- No, no me cuentes.
-No lo haré.- replicó Harry.- ¿Tomamos unas cervezas?- Ron se sorprendió.
-¿Harry Potter bebiendo alcohol? ¿Y en su lugar de trabajo?- Harry rió.- Esto es inaudito.
-Sólo es un poco de cerveza- sacó dos botellas muggles del pequeño refrigerador y le entregó una. Ron bebió.
-Le haré un monumento a Ginny, te lo aseguro-dijo alegremente
-¿Por qué?
-Extrañaba al Harry de antes.- dijo Ron – ¡Hasta estás más lindo! El pelo con gel no te favorecía amigo…
-Vete a la mierda- le dijo Harry riendo.
-¿Hablaste con Kate? – preguntó Ron.
-Ya te lo dijo Hermione, ¿para qué preguntas?- Harry no quería recordar ese episodio.
-Si, me lo dijo Hermione, gracias por contármelo tú.- reprochó Ron.
-¿Me estás celando con tu mujer? – preguntó Harry con una media sonrisa en los labios.
-Yo fui primero tu amigo que ella- bromeó Ron.- Además que apruebe tu relación con mi hermana no significa que no te tenga vigilado, Potter…
-La dejé a Kate, si eso te tranquiliza – dijo Harry.
-¿Ginny te dijo que…?
-No, ella no me exigió nada- se anticipó Harry. Ese detalle lo preocupaba…- Pero yo sí le dije que se aleje de Collen…- puntualizó, con el mismo tono preocupado.
-Te lleva de las narices-se burló Ron.
-¿Y tú con Hermione? – rió Harry.
-Eso no es novedad…
-Hablando de ella, ¿cómo esta?
-Hoy se reunía con el trío diabólico… iba a llevar mi niña con esas tres… Ya advertí que serán un mal ejemplo…pobre Rosie- rió.
-Ella no corre peligro, a nosotros nos despellejarán…-comentó Harry.
-Cómo les gusta juntarse a hablar mal de los hombres, ¿no?- dijo Ron indignado.- Es su deporte favorito…
-Tal cual- dijo Harry.
-Me la imagino a Ginny comentándoles el tamaño de tu pene… -dijo Ron y Harry se puso serio.
-Tu saldrías mal parado en esa empresa, amigo…- le contestó sereno.
-No te hagas viril, Potter… – rieron.- ¿Como estas tú? Aunque no se para qué pregunto…
-Siempre te respondes sólo… estoy b…
-Hecho un idiota…- rió Ron.
-No exageres- dijo Harry haciéndose el superado.
-Estás hasta las manos con Ginny.- dijo Ron serio.
-Sólo somos…
-¡Basta de esa ridiculez de amigos con derechos!
-¡Es la verdad!- dijo Harry poco convencido.
-Entonces, ¿eso significa que cada uno tiene libertad para hacer lo que quiera? – Harry se puso serio, ante la lectura que hacía Ron de su relación. Tomó su lapicera sólo para mantener las manos ocupadas.
-¿Qué quieres decir?
-Tu lo entendiste bien – dijo Ron divertido ante su reciente expresión de preocupación- Significa que pueden acostarse con otros…
-De ninguna manera- respondió Harry, incómodo- Nosotros no podemos hacer eso.
-Entonces no son amigos con derechos…- concluyó Ron sorbiendo cerveza.
-Sí lo somos, pero eso no implica que…
-Estás equivocado, si son amigos con derechos no hay compromisos- Harry lo miró- y tanto Ginny como tú, pueden revolcarse con terceros, sin recibir ni hacer ningún tipo de reclamo…
-No es así nuestra relación…
-Ginny ya ha tenido relaciones de este tipo-la bestia interior de Harry rugió.- y ella siempre decía que eran amigos, pero podían estar con otras…
-¿Ginny dijo eso?- preguntó Harry con intranquilidad.
-Si, pero Hermione me contó que eran sólo besos…ella no tenía sexo- Harry tragó.- y por eso… ¿Dónde vas?
-A casa-dijo Harry y Ron se echó a reír- No te rías bobo…
-Ya se lo que vas a hacer –Ron también se levantó.- Vas a hablar con Ginny y estipular condiciones de amistad…- Harry lo miró.
-Ronald…
-Me gustaría que confieses la verdad- Harry bufó
-¿Qué pasa?
-¿Estas enamorado de Ginny, verdad?
-Ron…
-¡Yo te conté a ti cuando amaba a Hermione!
-Eso es mentira, ¡yo me di cuenta sólo!- replicó Harry.
-¡Admítelo!
-Oh, está bien.-Ron sonrió expectante de las palabras mágicas.- Si, estoy enamorado de ella Ron. ¿Contento?
-No puedo creer que lo hayas dicho es…
-¿Se lo vas a decir?
-¡Por supuesto que no! – se ofendió Ron- Es algo que debes decirlo tú!
-Gracias…- Ron lo abrazó pegándole violentas palmadas en la espalda.
-Ese es mi amigo Harrix!- Harry le pegó- ¡No!
00
Harry estacionó en su garaje. Estaba realmente preocupado luego de la charla con Ron. Tenía que hablar con Ginny urgentemente, el no le iba a permitir que pueda besarse con otros por ahí. "De ninguna manera, Weasley, no pienses que negociarás las condiciones de nuestra amistad como hiciste con las de convivencia… si te llego a ver besando a otro juro que te mato…"
Se bajó del coche con premura, tomando su maletín de forma apurada. Introdujo la llave en la cerradura y abrió la puerta… Benjamín jugaba en su corralito de la sala, con uno de los peluches de los admiradores. Ginny en ese momento tiraba el teléfono con bronca al sillón y tenía el rostro pálido.
-Ginny…- la saludó. Dejó su maletín en uno de los sillones.
-Hola…- le dijo ella. Él miró con interrogación el celular y luego a ella.- No es nada, la compañía telefónica muggle que no para de llamar…, son unos pesados.
-Ah…-se acercó hasta estar muy cerca de ella.- ¿Cómo estás? – no esperó respuesta y la besó para nada inocentemente. Se sentía seguro haciéndolo.
-Bien...- dijo ella, perdida en el beso.- ¿Qué tal San Mungo? – Se sentaron en el sofá.
-He estado un poco distraído.- expresó Harry. Ella se acomodó en su hombro. –Oye…quiero que hablemos…
-De que…- dijo ella cerrando los ojos, relajada con su perfume.
-De nosotros- Ginny lo miró a los ojos sin soltarse.- No te alarmes…
-¿Ocurre algo malo?- preguntó ella con miedo, pensando en Malfoy.
-No…- dijo Harry intentando encontrar las palabras justas.- Solo que no quiero que… bueno, nosotros somos amigos con derechos, ¿no? – Ginny asintió sonriendo.
-En eso quedamos…
-Quiero que aclaremos bien qué es eso.- Harry se maldijo: su voz sonó preocupada.
-Pues eso…
-¿Significa que no hay compromisos?- preguntó Harry y Ginny se soltó del abrazo.
-¿Y qué significa que no haya compromisos?
-Que cada uno puede…tú sabes…- dijo Harry
-¿Estar con otras personas?- Harry asintió. Ginny respiró hondo, un vacío la envolvió.- Tu quieres eso, ¿verdad?
-No-contestó Harry y volvió a abrazarla…la aferró más a su cuerpo.- No, y de eso quería hablarte… quería aclarar…
-Yo tampoco quiero eso.- lo interrumpió Ginny y Harry sonrió, aliviado.
-Quiero que hables con Collen y le expliques que estás conmigo- soltó sin poder disimular un milímetro de su enorme interés – No quiero que estés con nadie más.
-Mira que resultó ser posesivo el señor limón- bromeó ella.
-No te hagas la viva…
-Muerta no estoy…-Harry la besó como respuesta.- Y tú deberías… -otro beso fogoso.-Harry, basta, no podemos está Benjamín despierto… además, no me interrumpas…
-¿Hablaste con Lynch?
-Hablaste con Kate…- Ginny directamente lo afirmó.
-¿Ya lo sabes? – dijo Harry sorprendido.- Oh, como no vas a saberlo… ¡Mataré a Hermione!
-¡Soy su amiga! – dijo Ginny riendo-Hoy vino Collen- Harry giró el cuello tan bruscamente que se pudo haber salido de lugar.
-¿Cómo?
-Celoso… - Harry frunció el entrecejo- Sólo hablamos y le expliqué… ¿contento? – dijo Ginny.
-¿Qué te dijo?
-Qué me va a decir, pobre.-dijo Ginny con culpa.- Deja de poner esa miradita. Collen es un buen chico Harry y no se merecía que lo trate como lo hice…
-Puede ser…- admitió él sin darle importancia y la miró.- Ven aquí.- de un movimiento Ginny estaba encima de él, a horcajadas.- Estás hermosa hoy, ¿te lo dije? – ella sonrió con las mejillas sonrosadas.
-Qué facilidad tienes para cambiar de tema…- él la besó introduciendo su lengua en la boca, sensualmente. Ella lo cortó con sus manos en el pecho- Me encanta que tengas tu pelo alborotado otra vez…- lo despeinó y el le acarició la cara, sonriendo tontamente.
-Te deseo - otro beso y Ginny lo separó.
-Tú siempre estás deseando eso…- le dijo. Dalma apareció en la escena y se subió al sillón.
-La culpa la tienes tú… -Ginny sonrió y Dalma lamió su hombro.
-Rita…- dijo Ginny.
-¿Que dijiste?- dijo Harry, muy serio de repente.
-Rita…- contestó Ginny- Me gusta más ese nombre para ella…- Harry se estremeció y ella disfrutó de verlo espantado. Ginny lo besó y eso le hizo olvidar a Harry toda la sorpresa de que supiera el verdadero nombre del animal. Harry la aprisionó a su cuerpo con fuerza y Ginny respiró hondo por el contacto. Benjamín largó un llanto en ese instante. Ginny se levantó y lo alzó. Ella a su vez volvió a sentarse encima de Harry.
-Tengo trescientos kilos encima…- bromeó él.
Ginny le pegó en la cabeza riendo.
-Idiota…-Benjamín largó una risita por el coscorrón y Harry también.
-¡Escucha cómo se ríe! – dijo maravillado Harry. – Vuelve a hacerlo Benja…- Ginny le pegó de nuevo a Harry en la cabeza y Benjamín volvió a reír a carcajadas.- ¡Ginny no hagas eso!
-Querías que ría, ¿no?
-Si bueno, pero…- Ginny le comió la boca.- No lo hagas delante de Benjamín…
-Si sigue nuestro ejemplo tendrá su primera vez a los doce meses…- rieron y luego se miraron. Harry se derretía, quería decirle lo que le pasaba… pero era fuerte, demasiado fuerte para su valentía. Nunca había pronunciado esas palabras ni se las había dicho a nadie…
-Realmente, me gustas mucho, Ginny- dijo para aligerar las ganas de expresarle lo que sentía; ella se puso seria, pensando qué corta quedaba la frase para sus sentimientos.- ¿Dije algo malo?
-No…- sonrió acariciándolo mientras Benjamín jugaba con su collar.- A mi no sólo me gustas…- se le escapó.
-¿Ah no? – dijo el con el corazón palpitándole a mil por horas.
-Bueno, no… yo te…-el timbre interrumpió la frase. Harry bufó y Ginny se levantó riendo a atender con Benja en los brazos. Harry le pellizcó el culo descaradamente.- Harry, eres…!- se fue a atender y él la siguió. Abrieron la puerta riendo a carcajadas.
-Hola… – Dijo la voz de Kingsley con alegría.- Disculpen que los moleste a esta hora… Les tengo una buena noticia.- ellos miraron a la mujer que lo acompañaba con curiosidad.- Les presento a Allison Morrison, la madre de Benjamín.
Acá terminó otro capitulo. Espero ansiosamente reviews y opiniones, no sean malos! solo les llevaría un minuto y me haría muy feliz! por fa! ademas les voy a contestar! =)
un abrazo para todos y hasta el próximo capitulo
Joanne
