Lo prometido es deuda, aquí esta la continuación y de nuevo tengo que agradecer la edición de mi estimada Monsecita Ratayvw, que en esta ocasión construyó a la par conmigo la parte picante del episodio, además de darle este toque tsundere a Souichi que tanto me cuesta. También gracias a todos los que comentaron aquí y en facebook.

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CAPÍTULO 14: HACERTE FELIZ

Al parecer, la parte más difícil había pasado, ahora todo era aguantar las opiniones de las gentes y a la familia que seguramente buscaría inmiscuirse en la relación.

-Nii-san eres malo, siempre me criticabas por estar con Kurokawa y tú eras feliz con Morinaga nii-san ¿Por qué nunca me dijiste?- Preguntaba Tomoe.

-Es verdad Nii-san le debes una disculpa- Decía Kanako molesta por la tan inasequible actitud que Souichi siempre tuvo, que era contradictoria a lo que en realidad vivía.

-Ni de broma, es totalmente distinto Morinaga no es un pervertido pedófilo- Replicaba Souichi molesto, pues consideraba que no eran iguales, además de que ellos no sabían las situaciones por las que habían pasado, ni las circunstancias que lo orillaron a aceptar a su amado.

Mientras, Tetsuhiro estaba realmente apenado, después de contemplar la emocional escena en la que fue partícipe, de igual forma escuchar a su pareja opinar sobre no ser un pervertido, sin duda lo confundía demasiado y se sonrojaba aún más.

-Ya basta no molesten a Sou-kun, jajajajaja- Expresaba Soujin, con risas, para preguntar después: -¿Pero después de tantos años de estar juntos ¿Cómo es que acabaron enamorados? ¿Y desde cuándo ocurrió?-

El uno al otro se miraron expectantes y avergonzados, ellos no querían contar como fueron las cosas, aunque ambos recordaron que todo empezó cuando ese día; Souichi bebió el afrodisiaco y la pasión en ambos se liberó. Así que sin articular palabra se sonrojaron y su única expresión corporal fue voltear su rostro hacia abajo.

-Esas son cosas que no les conciernen- Recalcó Souichi, aun mirando el suelo.

-Déjame explicarles- Trato de reparar Morinaga.

-MORINAGA, ni se te ocurra- Souichi trató de mantener a Morinaga callado pero no lo logro.

-Vamos cuenten- Kanako insistió.

-Si quieren yo les digo, yo si conozco la historia- Contestaba Isogai.

-No te atrevas Isogai- Souichi seguía tratando de callarlos a todos.

Suavemente Tetsuhiro se aproximó a su oído y le dijo en voz baja:

-No contaré nada vergonzoso lo prometo, yo les digo- A lo cual Souichi asintió a regañadientes.

-Mmmm…Como saben nos conocimos en la universidad y nos hicimos amigos, muchos de ustedes saben que yo soy gay, entonces tanto tiempo al lado de Souichi, me hizo descubrir lo que mantenía oculto debajo de su gran orgullo y mal carácter-

-¿Qué estás insinuando Tetsuhiro?-

-Nada Souichi- dijo Morinaga un poco temeroso.

-Miren se llaman por sus nombres, que lindos- Tomoe indicó, con una sonrisa.

Agacharon la mirada por aquella observación tan inquisitiva y para que continuaran con la historia Soujin dijo:

-Continúa Morinaga por favor-

-Bueno como les decía… Comencé a conocerlo y sanó mi corazón que estaba roto desde que deje mi ciudad natal Fukuoka, nadie antes se preocupó por mí o mis sentimientos como lo hizo él, aunque de una manera bastante ruda. Su amor, a pesar de ser duro se metió en mi cabeza, hasta que no pude más y le dije sobre mis sentimientos, pero aunque no los acepto, aun así no me alejo de su lado como mi propia familia lo hizo. Pasó un gran lapso de tiempo, hasta que un día por alguna razón, el lazo que nos unía cambió y su percepción sobre mí se tornó diferente-

-Si es cierto, él se dio cuenta cuando Mori nii-san se pensaba ir a trabajar a América. La tía Matsuda y yo lo vimos cuando vino a despedirse, ahí se fue corriendo a declarar su amor- Kanako explicaba.

-Ya basta creo que ha sido suficiente de la historia- Souichi dijo avergonzado y molesto, pues él siempre fue frio y el expresar sus sentimientos nunca fue fácil para él y era aún más difícil reconocerlos cuando alguien más habla de sus acciones.

-No te enojes Sou-kun, es una linda historia. Me da tanto gusto que encontraras amor- Dijo su padre.

El poco afrodisiaco que había tomado Souichi le devolvía la sensación de excitación de un momento a otro. Morinaga no lo había notado hasta que le acarició la espalda con emoción y le devolvió una mirada lujuriosa, cosa que lo hizo voltear a sus pantalones y observo la erección. Sudaba y se tapaba un poco con sus brazos cruzados, hasta que por fin terminaron de comer los dulces, le dijo Morinaga en voz baja a la tía Matsuda:

-Matsuda-san, tengo algo importante y personal que decirle a Souichi, podría llevarse a todos a la sala para distraerlos, de modo que nadie nos interrumpa y podamos hablar él y yo en privado-

-Por supuesto cuenta conmigo- La tía Matsuda accedió pues estaba conmovida por tantos cambios que había provocado el amor en esos chicos.

-Gracias- Morinaga expreso agradecimiento y al mismo tiempo pensaba en lo que le iba a decir a su amado.

-Chicos, porque no nos ponemos cómodos en la sala me gustaría que nos moviéramos allá, porque me encuentro algo incómoda aquí- La tía Matsuda trato de esconder la sonrisa que le causaba la complicidad…posteriormente, todos se fueron sin decir nada más, incluyendo a la tía que les dijo antes de irse:

-Adelante chicos nadie los molestará-

El pobre Souichi estaba hecho un manojo de nervios, lleno de sudor y ardiendo en una creciente excitación.

-¿Te puedes levantar?- Morinaga, tratando de incorporarlo a la sobriedad, rozo la piel de su amado.

-No- Souichi estaba completamente temeroso de pasar una vergüenza más en esa casa.

Morinaga al ver que Souichi no podía incorporarse, lo levantó en brazos, tanto tiempo había pasado conteniendo su deseo mientras todos terminaban el postre, que se hallaba con un intenso de dolor:

-Me duele, es tu culpa- Souichi coloco sus manos sobre su vientre y encorvo un poco la espalda.

-De verdad lo siento, déjame ayudarte- Morinaga seguía intentando de incorporar a su amado, pero todo parecía inútil.

-De prisa, debemos volver con todos- Souichi afirmaba.

-No te preocupes, relájate-

Con sus dedos deslizaba el cierre de sus pantalones y con su otra mano el botón, casi como un experto; paso suavemente su mano sobre los calzoncillos acariciando dura erección de su compañero.

-Aaaahhh- Grito un poco al sentir la caricia, trato de ponerse las manos en la boca para impedir que su placer se escuchara por toda la casa.

-Será mejor que cubras tu boca como hace rato-

Asintió Souichi y apretó fuertemente sus manos contra su boca y se dio cuenta que ya tenía las manos llenas de saliva. Un poco apresurado lo tumbo en la mesa y le retiró por completo los pantalones con ropa interior. Usando su lengua, Morinaga lubrico sus dedos y ahora llenos de saliva preparaba suavemente a su amante, en principio introduciendo uno solo y moviéndolo hacia dentro y hacia fuera, observando el cuerpo de su amante retorciéndose con pequeños espasmos de placer y gimiendo ahogadamente entre las manos y la saliva –mmmmmmmm-

Sin soportar mucho al sentir la intrusión de un par de dedos sobre su delicioso punto dulce, eyaculo sujetando fuertemente la madera de que estaba hecha la mesa y sin darse cuenta dejo grabados unos signos de su delectación, unos rasguños que quedarían como recuerdo cada que comieran en ella, cada que bebieran en esa casa, cada que fueran invitados, para cualquier cosa que llegaran a ese lugar… estaba escondido como tesoro la impresión de su jadéate deseo. Morinaga se retiraba para dejarlo levantarse, por lo cual una vez recuperado el aliento dijo:

-Regresa, todavía no- acariciándose delicadamente con la punta de su dedo índice un testículo, no podía dejar de mirar a su amado, tampoco podía dejar de desearlo.

Mientras tanto, Morinaga retornó su mirada al eje de Souichi que volvía a elevarse, sin poder evitar sonreír traviesamente; se abalanzó sobre su amado y le dijo silenciosamente, casi acariciándole la piel con el aire que salía de entre sus labios:

-Me encanta cuando estas insaciable. Vuelve a cubrir tu boca-

Lamiendo suavemente detrás de su oreja, esto provoco que a su amado le diera un espasmo y comenzara a arquear la espalda de placer. Levantó las piernas que habían caído después del orgasmo e introdujo nuevamente dos de sus dedos, luego tres y rápidamente Souichi retiro sus manos de la boca y comenzó a implorar:

-¿Qué haces? Date prisa-

-Lubrícame para que pueda entrar- Ya no podía controlarse… solo deseaba ser reventado por el amor…

-Insinúas que yo te lo…- Sorprendido de la reacción tan en desacorde con el carácter de su amado

-Sino lo haces tardaremos, es la forma más veloz para que acabes-

-Maldito enfermo pervertido, pero no tengo otra salida, adelante-

Morinaga con suma desesperación libero su miembro que estaba bastante duro y escurriendo en su líquido vital, listo y al servicio de su amado; percibiendo la ardiente boca que lo rodeaba, aunque su placer no duró mucho pues cuando estaba siendo lamido se detuvo.

-Ya es bastante, ahora hazlo de una vez-

Se colocó entre sus piernas y las levanto, tomo su palpitante miembro poco a poco insertándolo, hasta sentir que su pareja se acostumbraba. Embistió una vez pero le atemorizó el rechinido de las patas de la mesa que podría delatarlos fácilmente.

-No se puede así, hacemos mucho ruido, será mejor que te levantes, pon tus manos en la pared e inclínate-

Sin esperar lo obedeció, sintiendo toda la dureza embestir con mayor profundidad entre placer y dolor, apretaba a Morinaga tan increíblemente que escucho:

-Ya no aguanto… ahhh …-

Con aún más rapidez sus movimientos los llevaron al límite, Tetsuhiro apretaba las caderas de su amante con una mano, encajándole las uñas sobre la pelvis, mientras estaba por correrse, cosa que retuvo un poco al sentir que Souichi se corría sobre la mano que viajaba sobre su eje al ser penetrado, y salió apresuradamente para frotarse, acabando sobre la espalda de su novio.

Tetsuhiro sostuvo a Souichi para que no callera y lo sentó sobre una pequeña silla donde se dispuso a obtener de nuevo el aliento, pero él estaba algo cansado, le entregó un dulce beso, colocó sus pantalones en su lugar y expresó:

-Me gustaría tanto quedarme pero me voy a hacerles compañía a los demás, descansa un poco y arréglate, te espero allá-

En el baño se acicalo un poco y regresó con todos, escuchando risas e historias sobre insectos y más. Cuando lo vieron preguntaron por Souichi, a lo cual el argumentó que tenía unas llamadas importantes de sus kohais. Una vez que apareció, de nuevo se sonrieron como dos cómplices de amor.

Varios años habían pasado, seguían viviendo en Nagoya, eran ya una pareja bien establecida, un poco extraños pues todavía, Souichi de vez en cuando golpeaba al que alguna vez fue su kohai.

Tatsumi estaba como profesor en la universidad, al mismo tiempo que seguía con las investigaciones que tanto le apasionaban. Morinaga seguía con su trabajo en la Farmacéutica "s", su buen desempeño lo había ascendido hasta ser jefe de una sección en la misma, ahora tenía muchas personas a su cargo y podía salir mucho y más temprano, cosa que siempre hacia para llegar con Souichi al laboratorio y compartir aquellos momentos que lo transportaban hasta la época que se conocieron; ahora su relación era bastante buena, todos los días Souichi esperaba que llegara Morinaga para tener su compañía y ayuda. El laboratorio se había vuelto bastante solitario, a causa de que varios años atrás Yuichi Higashiyama, una vez terminando su maestría, se había ido a trabajar a la farmacéutica Suginoki (Si leyeron el libro de Narise Konohara ahí conoce al que será el amor de su vida).

Los kohais de Souichi, Mika y Tadokoro también habían dejado el laboratorio, ambos tenían buenos empleos en Tokio, los nuevos estudiantes que lo asistían se retiraban bastante temprano, pues él mismo los dejaba salir para estar a solas con su querido Tetsuhiro; el cual por su parte, a pesar de que se sentía tan feliz al lado de su adorado Tatsumi Souichi, con el pasar de los años se percató de que algo le faltaba. Cierto día salió temprano del trabajo, tomo el tren hasta estar cerca de la universidad y camino por un parque que estaba por ahí, al mirar a unos pequeños jugando sonreía pensando en eso que le faltaba, desafortunadamente era gay y su pareja un hombre, aunque eso jamás le importó, ahora a su cabeza llegaban ideas de ser una familia de tres o de cuatro. Le entristecía reflexionar acerca de que su amado no pensaba en tener familia o incluso en Japón no les permitirían adoptar. No deseaba hablar de eso para evitar problemas con él, quizá pensaría que ya no le satisfacía, solo por mencionar la idea de querer niños.

Tatsumi había notado la mirada de añoranza en su novio, también el hecho de que no llegaba a la misma hora a asistirlo en el laboratorio, cuando pasaron un par de días con esa misma conducta uno de sus asistentes antes de irse le comento:

-¿Tatsumi sempai, tiene problemas con Morinaga sempai?-

-Claro que no, ¿Qué te hace pensar eso?- sin tener idea de lo que ocurría con su pareja…

-El otro día que salimos lo encontramos en un parque y parecía como distante-

-¿A si? ¿El que le queda hacia la estación?- se sorprendió, puesto que eso generalmente no pasaba.

-Si justo ahí-

-Ya pueden retirarse chicos- No aguanto la curiosidad y decidió que era mejor estar solo.

-Gracias Tatsumi sempai, hasta mañana- salieron todos, cuestionándose si habían hecho bien o mal al haber comentado lo que vieron en aquel parque. Al retirarse sus asistentes, Souichi salió un poco antes de la hora en la que siempre Morinaga solía llegar a ayudarlo, para específicamente dirigirse al parque del que hablaron sus kohais, por alguna razón esto le daba mala espina, además de prender sus celos que comenzaban a llenarlo de ira:

-Seguramente debe estar viéndose con alguien, o qué tal si piensa huir de mí, o ya se cansó de vivir conmigo, debo averiguar qué demonios pasa con ese idiota-

Caminaba a prisa con su entrecejo totalmente fruncido, se paró detrás de un árbol para no ser notado esperando verlo, afortunadamente no tuvo que aguardar mucho cuando lo vio aparecer, de modo que lo siguió hasta las bancas de color verde las cuales daban la vista a los juegos infantiles, donde se sentó; justo cuando pensaba ir a regañarlo entendió la razón por la cual todos los días llegaba a ese sitio y ponía su cara nostálgica, su pareja deseaba ser padre, pero eso no era posible para ninguno de los dos en esa condición.

Souichi siempre le había gustado el rostro sonriente de su amado, a pesar de su mal carácter disfrutaba ver su dulce mirar con la sonrisa encantadora, si bien no lo reconocía abiertamente adoraba su forma de ser tan diferente de él. Por ello que el notar su desanimo le causara un sentimiento de vacío en su corazón, así que pretendía animarlo un poco para hacerlo olvidar ese asunto, mostrando más disposición en muchos aspectos, había resuelto no rechazar ninguno de sus avances e incluso atreverse a robarle besos, cosa que en sus ajetreadas vidas de investigación sería un cambio, pues con sus trabajos Morinaga ya no era tan incitante y persuasivo.

Sin pensarlo más Tatsumi volvió al laboratorio, esperó por su amado y una vez que llegó le regaló una sonrisa, cosa poco frecuente en ese hombre de frío exterior, pero sin obtener ningún cambio en su amante. Tenerlo tan distante lo obligó a recurrir a la única cosa que sin duda cambiaría el estado de ánimo de ambos, un beso lleno de deseo que surgió mientras miraban un cultivo por el microscopio. Sentirlo tan cerca y pensando en cambiar su desaliento, lo volvía totalmente irresistible ante sus ojos, cosa que le devolvía el ardor pasional que poseía cuando comenzaron su relación real, el compartir su habitación y por ende la cama, los había vuelto una pareja más ardiente en un principio, pero conforme pasaron los meses y años las cosas se habían enfriado bastante, pues les hacía falta recordar que en los vínculos de pareja debían cultivar más a menudo los nexos amorosos, no solo su inseparable amistad. Una vez lleno de pensamientos carnales, sintió su proximidad en el microscopio:

-Tetsuhiro…- Susurró en su oído.

Al voltear el rostro, juntó sus labios y lo arrastró de la camisa hacía él, sentir tan deliciosas atenciones era una invitación que el cuerpo de Tetsuhiro jamás rechazaría.

-Mmmmmnnn… Souichi ¿Podríamos?- Lo dijo con un tono tan sugestivo…

-Pon el seguro a la puerta- Fue la única condición que encontró entre todos sus deseos.

Sin esperar escuchar nada más, corrió inmediatamente a cerrar la puerta con seguro, a lo cual ahí mismo expresaron el ardor de sus cuerpos.

Al llegar al departamento simplemente se recostaron a dormir, para continuar con sus rutinas normales al día siguiente. Con el pasar de los días de nuevo siguió advirtiendo la nostalgia en la mirada de su amante, por más que pensaba en una solución no había otra cosa más que darle lo que anhelaba, pero no era algo posible en Japón. No sabía que más hacer, él en realidad jamás había pensado en cambiar su estilo de vida, un niño cambiaría las cosas totalmente, aunque el perfectamente sabía que no era tan mala la idea pues cuido a sus hermanos cuando eran pequeños. Con bastante resignación, esa tarde en el laboratorio llamo a su hermano en Estados unidos:

-¿Hola?-

-Tomoe, cuanto tiempo-

-Nii-san que gusto escucharte-

-Tomoe necesito saber algunas cosas, Morinaga y yo… pensaba que…-

-¿Qué pasa nii-san? Adelante dime-

-Es que Morinaga está… es que yo… quisiera saber cómo se adoptan niños en Estados unidos-

-¿Adoptar? ¿Aquí? ¿Hermano tú quieres un hijo?- Lo dijo titubeando, la realidad es que su hermano jamás había sido así, y el simple hecho de hacer esa pregunta, era como para que la imagen tan sólida que tenia de él… se borrara entre los recuerdos, en ese momento considero que hablaba con un perfecto extraño.

-¡Tú qué crees idiota!- Grito avergonzado, pues su situación no era fácil.

-Hay hermano, para eso primero debes casarte legalmente aquí, también tener una residencia. Que gusto hermano te casarás al fin- En verdad consideró que la persona que hablaba del otro lado del auricular no era su hermano.

-¿Casarme?- No sabía ni que pensar… ahora todo le resultaba un disparate…el mismo, por un momento olvidaba quien era en realidad.

-Por supuesto debes casarte. También vivirás muy cerca de mí, que gusto me da. Lo de los trámites yo te lo investigo, ya sé cómo sacar todo el papeleo para que tengas una residencia en este país, solo me falta verificar eso de la adopción que mencionas-

-En que cosas me estoy metiendo- Sintió que todo se le escapaba entre las manos.

-Es una gran noticia, ¿Ya lo saben todos?-

-Eres el primero en saber- Parecía que al fin había accedido a que la realidad como pareja era que los deseos de su amado también eran de él…

-Es magnífico, gracias hermano por darme tan grata sorpresa, yo planearé tu boda-

-Aaaaah Maldición, no sabía que las cosas debían ser tan complicadas. No quiero algo llamativo, solo algo legal- Finalmente pareció haber accedido, casi sin meter ya las manos.

-Por supuesto que no, ni hablar, seguramente Kanako y Morinaga-san les encantará tener una boda con toda la familia-

-Ni de broma, solo estaremos Morinaga y yo, además todavía no le digo, quizá ni ocurra-

-¿No lo sabe? ¿Entonces esto del niño es idea tuya? Ahora si me sorprendiste bastante, ni pareces mi hermano, me pregunto qué cosa te hizo hacer algo así- La realidad era que a su hermano jamás se le ocurriría algo tan…diferente, aun si él tuviera esa aspiración profunda por ser padre…El expresar sus deseos, así como sus sentimientos, era algo para lo que parecía que no tenia capacidad.

-…(silencio)-

-Bueno nii-san no te preocupes no planearé nada hasta que no sepa que ya aceptaron tu propuesta, pero investigaré todos los trámites y costos-

-Gracias, por favor no cuentes nada-

Morinaga había tenido mucho trabajo esa semana en la oficina, a pesar de ser jefe debía ayudar a sus subordinados, pues estaban saturados de trabajo, estar tan tenso y atareado le causaba aún más nostalgia, a razón de que ya no podía salir temprano a ver a su querido Tatsumi, por lo cual ese día se apuró para terminar más pronto y logró al fin salir para llegar al laboratorio y escuchar la última frase de la conversación en el teléfono, intrigado por la única frase que escuchó, le preguntó:

-¿Quién era Souichi?-

-Tomoe que quería platicar, no sé por qué, se gasta dinero llamando a Japón solo para saludar-

Respondiendo tan natural, no causó ninguna sospecha en Tetsuhiro, pero al llegar al apartamento, su celular timbraba insistentemente, cuando lo miró el nombre "Kanako" estaba en la pantalla.

-Maldición, estúpido Tomoe- Pensaba al ver su celular.

-¿Todo está bien Souichi?- Dijo al notar una expresión molesta cuando miraba el celular su novio.

-No es nada importante, sólo es Kanako. Puedes preparar la cena mientras hablo con ella-

-Por supuesto-

La sospecha comenzaba a crecer en su interior, sin lugar a dudas percibía los nervios en su amado, además la forma en la que lo mandaba lejos para hablar, era algo bastante inusitado, incluso observó que se metió a la habitación para hablar en privado, la frase que escucho le retumbaba en la cabeza, que sería la cosa que oculta tan fervientemente.

Entre tanto, en la habitación.

-¿Qué es lo que quieres Kanako?-

-Kyaaaa Nii-san, ya me dijeron la buena nueva-

-¡Ese imbécil! Yo le dije específicamente que no le contará a nadie y con nadie me refería a ti, pero veo que ninguno de ustedes puede guardar secretos-

-No te enojes, ya era hora de que realmente hicieras un compromiso real, casarte es un increíble paso, pero ya pensaste en ¿cómo se lo dirás?-

-Todavía no estoy seguro de querer casarme, o mudarme o adoptar un niño, así que no tengo idea, de hecho planeaba hablarlo con Tetsuhiro cuando ya esté seguro si lo haré o no-

-¿Adoptar un niño? Kyaaa voy a ser tía, aún mejor, Tomoe nii-san solo me dijo que te casarías en América, no tenía idea de que era por esa razón. Además claro que debes estar seguro, tú nunca comentas algo tan delicado con alguien, sin haberlo pensado antes mucho-

-Mmmmm. No sigas Kanako, está bien, es suficiente, si me voy a casar pero no será la gran cosa, solo algo legal con nosotros solos-

-Muy bien hermano será mejor que hagas las cosas de forma adecuada, primero compra el anillo de compromiso y buscaré un buen restaurant en donde hagas tu propuesta-

-Espera un minuto, tú quieres que yo haga cosas tan absurdas ¿Acaso estas demente? Eso es cosa de mujeres, no pienso hacer tal cosa, de hecho hoy le iba a contar todo, para comenzar a ver si es posible irnos, sobre todo por nuestros empleos, yo tengo que preguntar en la universidad si es que me aceptan por allá y él debe ver la misma cosa-

-Hay hermano, tú haces esto de la manera más insensible, de ninguna forma te lo permitiré ¿No quieres que sea un recuerdo inolvidable y que lo hará muy feliz por el resto de sus vidas? Además recuerda que él es una persona muy emotiva, eso lo derretirá ¿No crees que empezar una nueva vida amerite algo especial? Yo me encargo de todo, tu solo toma la medida de su dedo, yo te acompaño a ordenar el anillo. Anda nii-san di que sí, me hará feliz hacer algo por mi hermano, te lo debo-

-Ashh, no puede ser, todos son unos chantajistas, pero principalmente yo soy un estúpido por dejarme manipular-

-¡Siiiiii, que bien! Entonces qué te parece si nos vemos mañana en la tarde para encargar el anillo, en casa de Matsuda a las seis de la tarde-

-Espera como se supone que tome la medida del anillo-

-No lo sé, excelente pregunta, seguramente en la joyería nos dirán como se puede medir un anillo sorpresa, nos vemos mañana no lo olvides-

-Chiquilla malcriada… nos vemos-

-Adiós-

-Si… Adiós-

Todo se salía de las manos de Souichi, las cosas sin lugar a dudas estaban alcanzando un rumbo que nunca pretendió tomar. Intentaba pensar en una forma de medirle el dedo pero no había forma sin explicarle todo, entonces decidió esperar. Por la mañana:

-Ya me voy Souichi nos vemos en el laboratorio-

-Espera Tetsuhiro ¿No tendrás mucho trabajo hoy también?-

-No importa hoy haré todo lo más rápido que pueda para verte-

-Lo siento pero no puedo, saldré por la tarde; disculpa es que Kanako quiere que la acompañe de compras-

-¡Qué bien! ¿Puedo ir con ustedes?-

-Disculpa pero esta vez no, es que me dijo que tiene algo personal que contarme, así que me pidió ir a solas con ella-

-Ah…bueno… entiendo-

-No pongas esa cara de idiota, así son las chicas… ¡ahhh! pero te veo en la noche-

Las sospechas crecían, Morinaga sabía que Kanako confiaba más en él que en su propio hermano Souichi, ya varias veces le había pedido consejos y los tres iban de compras con ella a menudo, parecía más su hermanita, encontraba dudoso que lo excluyeran tan tajantemente. Sin embargo, no podía hacer nada más, solo podía esperar a que regresara para preguntarle que era esa cosa tan importante o incómoda. Por su cabeza llegó incluso la duda sobre si pensar que se debía a una sorpresa para él, pero no era su cumpleaños, incluso sabía que ellos no eran una pareja que celebrara cumpleaños, ninguno recordaba ese tipo de fechas.

Esa misma tarde en casa de Matsuda…

-Nii-san felicidades- Expresaba Kanako con un abrazo.

-¿Felicidades? para empezar todavía no le digo nada; en segundo lugar me estas obligando a hacer las cosas de manera cursi y tonta, así que mejor ahórrate tus felicitaciones-

-Ya no te enojes hermano, verás que será mejor de esta forma-

Una vez adentro de la casa.

-Sou-kun, hijo ya me dijeron que te vas a casar, muchas felicidades y donde esta Morinaga-san- Preguntaba Matsuda

-Gracias tía, él todavía no lo sabe, no me dejaron decirle- Explicaba señalando a Kanako.

-Es que quiero que mi hermano haga las cosas bien, le debe comprar un anillo y se lo dirá en un restaurant-

-Es una excelente idea Kanako-

-Ahhh (suspiro)… mujeres….-

Por la noche, después de ser arrastrado por muchas tiendas, eligió un anillo y dos trajes uno para su propuesta y otro para su boda, todo simplemente casi obligado. Afortunadamente tenía bastante dinero ahorrado durante todos los años que habían vivido cerca de la universidad, ahora tenía un sueldo modesto pero bastante bueno y sin ninguna cosa especial en que gastar, simplemente tenía ahorrado casi todo, puesto que Morinaga se encargaba de comprarle y elegirle ropa, pues él nunca le importaba el tipo de ropa a usar, también hacía las compras de víveres, y lo invitaba a distintos lugares a comer o cenar. Todo esto gracias al excelente sueldo que la farmacéutica le proporcionaba.

Por la noche, bastante tarde.

-Estoy en casa-

-Bienvenido Souichi, la cena está en el refrigerador, disculpa por no esperarte pero tardaste demasiado-

-No te preocupes, además ya comí-

-¿Cómo te fue? ¿Cuál era el problema de Kanako?-

-¿Problema?... Ah sí, no era nada en especial, cosas de mujeres-

-Deberíamos irnos a dormir-

Al siguiente día, mucho más decidido, en la escuela preguntaba los requisitos para cambiarse de país y realizar investigaciones en América, además necesitaba saber si era posible que diera clases allá también. A lo cual le dieron las convocatorias impresas para que eligiera el lugar, puesto que había muchos lugares en Estados Unidos donde era bienvenido un investigador de su rama, incluso por su experiencia en docencia, le dijeron que varios lugares ofrecían también el contratar profesores. De modo que solo le restaba leer y comparar los beneficios que obtendría con uno u otro lugar. Todo estaba saliendo realmente bien.

Tomoe por su parte no pudo esperar más de dos días en tener toda la información sobre adopciones, por lo cual llamó a Souichi bastante entusiasmado:

-Nii-san, que pasó, ya sabes a qué lugar vendrás a vivir-

-Tomoe no necesito más presión, apenas me dieron los panfletos y todavía no sé a qué lugar, pero buscaré algo cercano a dónde vives para vigilar a Kurokawa, quizá si descubro que hace algo malo me dejes matarlo lentamente-

-Eres muy malo, mi esposo no hace nada malo-

Souichi andaba algo misterioso con lo de su mudanza a Estados Unidos y su próxima boda, que parecían ser algo tan fuera de lugar para sus creencias, pero veía las cosas desde las nuevas posibilidades y era algo emocionante, una forma nueva de transformar su vida hacia una desconocida aventura totalmente desafiante, como todo aquello por lo que había luchado, así que sin decirle nada a su amado esperaba y contaba los días para darle la sorpresa en una cena, de la cual Kanako había hecho una reservación en un lujoso restaurante; todas esas cosas que lo molestaban y lo irritaban por ser tan innecesarias, pero a final de cuentas impuestas para satisfacer tanto los buenos deseos y esfuerzo de su hermanita, como la imaginación de su compañero, que seguramente se derretiría al obtener algo así, no obstante, de alguna manera a pesar de negarlo tanto, se sentía emocionado y bastante nervioso por hacer una propuesta de matrimonio, más aún por tener tantas cosas planeadas. Todo avanzaba bastante bien, en la joyería les prestaron una especie de anillos con los cuales toman la medida, así no habría ningún problema, de modo que cuando Tetsuhiro dormía le tomó la medida y lo llevaría al siguiente día a la joyería. Kanako recogería el anillo y esperaría a Souichi el viernes de esa semana para ayudarlo a arreglarse, pues quería verlo impecable. En la mañana de ese día durante su desayuno le comentó:

-Oye Tetsuhiro, podrías este viernes verme en un restaurant, para cenar-

-¿Algo en especial por lo que quieras hacer eso?-

-Nada importante, solo necesito que me veas a las ocho en punto en esta dirección-

Al decir eso le dio un papel con la dirección y el nombre del lugar, cosa que lo sorprendió bastante, pero no dijo nada. El problema fue que esa noche cuando regresó y Souichi no estaba en la casa vio su mochila abierta, lleno de curiosidad sacó el papel para ver que era una convocatoria para trabajar en América, saco más papeles y todos eran lo mismo. Ver eso lo asustaba bastante, no le había comentado nada, se comportaba extraño, hacía salidas y llamadas privadas, quizá planeaba dejarlo, pero no podía estar seguro, lo confrontaría antes de especular más, sin embargo se sentía tan deprimido que prefirió irse a beber con su amigo Hiroto.

-Angel-kun, que gusto verte ¿Ahora qué pasó con tu sempai?-

-¿Cómo sabes?- Cuestiono sorprendió por el hecho de haberse dado cuenta de algo que asomaba desde su profundo corazón.

-Siempre vienes a quejarte, nunca cuando estás feliz con él. Seguramente te dedicas a juguetear cuando todo está bien- Era como una clase de regaño, pero siempre con un aire de broma.

-No sé qué pasa con él, lo noto distante, pero quizá es por tanto trabajo que tengo. También escuche que guarda un secreto, sale en varias ocasiones y ahora descubrí muchas convocatorias para trabajar en América en su mochila ¿Tú crees que piense dejarme? – Realmente preocupado por todo los sucesos mal interpretados.

-Hay Angel-kun, no deberías ser tan inseguro, escuchas cosas a medias, lees cosas personales sin preguntar, aunque eso de las salidas misteriosas quizá si es sospechoso, pues me dices que nunca sale con nadie ¿No?- Trato de reconfortarlo, además, que en realidad no había algo porque realmente preocuparse…o al menos no como lo imaginaba.

-Bueno él ha dicho que va con su hermanita, pero todas las veces anteriores me había llevado, excepto estás últimas. Tengo miedo que se cansará de mí, o que esté saliendo con alguien más- las lágrimas se asomaban de sus ojos, y sus sentimientos hacían que se le entrecortara la voz.

-Mira… Antes de seguir especulando deberías hablar con él, así te sacarás de dudas ¿No crees?-

-Tienes razón Hiroto- Finalmente acepto no tener completamente la razón.

En el bar las horas pasaron bastante rápido mientras se ponían al corriente con sus historias, una vez que volvió a su departamento encontró profundamente dormido a su novio, por lo cual su charla debía esperar. Por desgracia los días subsecuentes fueron aún más pesados y no tuvo ningún tiempo libre para charlar, incluso en la noche llegaba tarde y agotado, solo a dormir, al lado de persona que le causaba tantas sospechas.

Finalmente el día planeado había llegado, Souichi seguía con su comportamiento extraño hacia Tetsuhiro, cosa que aumentaba la desconfianza y la preocupación, por ello ese día de la cita del restaurant llegó a su casa más temprano y escucho de nuevo el final de una conversación telefónica que le rompió su corazón.

-¿Elegiste casa para nosotros? Pero todavía no es seguro lo de nuestra boda, además apenas hoy en la noche hablaré con Morinaga no sé cómo reaccione, después de todo está muy a gusto con las cosas como están-

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Muchas gracias por leer, esta vez si se quedo bastante dramático, espero pronto traer el siguiente, en un par de semanas pues todavía no actualizo dos historias que tengo pendientes. Espero sus comentarios, quien sabe... si me emociono con lo que digan lo traigo antes.