CAPÍTULO 14 – "El Valor De Una Sonrisa"
El chico aún no salía de su asombro. No podía creer que lo había hecho. Y tampoco sabía como lo había logrado. Entonces, recordó aquella imagen femenina que se apoderó de su mente por un instante. Su madre, supuso, aunque nunca la había visto. Pero su padre le había hablado de ella una infinidad de veces, por lo que tenía más o menos una idea de como era. De pronto, recordó donde estaba y en la situación en la que se encontraba y salió, finalmente, de su ensimismamiento.
Miró sobre su cabeza y se dio cuenta de que estaban dentro de algo así como una bola de fuego. El sable resplandecía entre sus manos; con un poco de temor, lo soltó lentamente, dejándolo clavado entre las piedras del piso. La barrera seguía allí, así que dio un gran suspiro de alivio. Miró sobre su hombro y se encontró con InuYasha, sosteniendo a ambas jóvenes entre sus brazos. InuYasha lo notó.
-No sé que rayos hiciste, pero lo lograste!!- le dijo este último a Youta, que aún seguía de pie, un tanto estupefacto. –Qué estás esperando!! Muévete, no creo que tengamos mucho tiempo!!-.
Con esas palabras el joven reaccionó y, arrodillándose junto al hanyou, tomó a Taka entre sus brazos. Estaba helada. La observó por un instante; parecía que dormía tan apaciblemente.
-…Un cuerpo sin sentimientos ni emociones, es como un envoltorio vacío, sin utilidad…-
Las voces venían desde afuera de la barrera. Los Omoi-kokoro seguían allí, y aunque no podían atravesar aquel campo de fuerza, aún podían comunicarse con los hanyous.
-Y eso qué quiere decir, exactamente?!?- preguntó, intrigado e irritado, InuYasha.
-…A menos que encuentren la forma de llegar a sus almas, esos cuerpos vacíos dejaran de vivir…-
InuYasha no podía creer lo que acaba de escuchar. Si él no encontraba la manera, su Kagome iba a…
-No puede ser…- la voz del hanyou comenzó a quebrarse, mientras un montón de imágenes y recuerdos fugaces acudían a su mente.
-Taka… se que me estás escuchando, por favor despierta!!- comenzó a hablar suavemente Youta, mientras acariciaba el rostro helado de la chica. –Aunque llevemos poco tiempo de conocernos, sé que puedo llegar a tu corazón… lo puedo sentir, en el mío- diciendo esto, llevó una de sus manos cerca de su pecho y tocó el dibujo ¿Qué era aquello que, de pronto, apretaba su estómago? Se quedó un momento en silencio, todavía acariciando el rostro de la joven. –Por favor, Taka…- y el hanyou la estrechó entre sus brazos. Estaba tan helada. –Dame una verdadera razón para que vuelva a sonreír...-. Youta besó la frente de Taka, cerró sus ojos y la estrechó con más fuerza.
-Siempre encontrarás algo por lo que valga la pena sonreír. Y será una verdadera razón para hacerlo…- le respondió un hilito de voz.
Youta abrió los ojos de golpe, el calor estaba volviendo al cuerpo de la joven. Bajó la vista y su profunda mirada se cruzó con la de ella, siempre tan cálida y gentil. La sonrisa más linda que ella había visto jamás, surgió entonces, de los labios de aquel hanyou.
-Pero tú te convertiste en mi razón más importante…- le dijo a la chica y la volvió a besar en la frente.
Ella le respondió con una sonrisa y posó una de sus manos en el agitado pecho del chico. Luego levantó la vista y recordó todo de pronto ¿Qué había pasado¿Dónde estaban? Y más importante aún…
-Y mi prima?? Está bien?!?- preguntó preocupada, olvidándose de lo demás, e intentó levantarse. Youta le hizo un gesto con la cabeza, indicándole que mirara hacia el lado.
Allí, con Kagome apoyada sobre sus piernas, seguía InuYasha, absorto en el mismo, batiéndose entre el pasado y el presente. Entre el hoy y el ayer. Entre Kagome y Kikyou… Y al fin reaccionó. Todos los extraños pensamientos de aquellos últimos días. Ya sabía lo que sentía realmente su corazón.
Hola!!
Perdón por demorarme tanto en subir este capitulo, pero estuve casi 2 semanas enferma... por lo que me fue imposible...
Pasando al capitulo, aunque es cortito, a mi me gustó bastante... ¿y a ustedes?
¿Qué irá a hacer InuYasha?... ¿Qué es lo que siente? Jujuju
Prometo subir pronto la continuación...
Nos leemos!!!
