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Sed de venganza
(Capítulo 14)
Luego de un buen rato, Harry y Ginny bajaron a la cocina, se acercaba la hora del almuerzo y de seguro la señora Weasley necesitaría ayuda con los preparativos. Ron y Hermione se les habían adelantado y se encontraban ambos sentados en torno a la mesa, uno junto al otro. El chico sostenía la mano de su novia entre las suyas y ambos deslumbraban de felicidad.
- ¿y bien? – preguntó Ginny al entrar junto a Harry a la habitación
Hermione la miró y le sonrió y eso fue suficiente para que Ginny entendiera qué era lo que había ocurrido, aunque, en realidad, ya lo suponía. La colorada corrió a abrazar a su amiga.
- ¡Estoy tan feliz por ustedes! –
Luego, abrazó a su hermano y bromeó divertida:
- ¡Ya era hora! –
Harry miró a su amigo que también lo miró a él y entonces asintió en señal de aprobación y se acercó para darle un abrazo a él y luego, otro a la chica. Luego, se sentó en una silla que colocó junto a su amigo y Ginny se sentó sobre sus piernas.
- ¡Qué bueno que hayan decidido estar juntos! – La pelirroja estaba tan feliz como su hermano y su amiga – Estoy segura de que les irá muy bien juntos –
- Esperemos que así sea, sino… - Ron habló pero Harry lo interrumpió.
- Ya, no hablen de eso, el tiempo dirá –
De pronto se oyó una explosión cercana, proveniente de los pisos superiores y segundos después, George se apareció en la cocina produciendo un agudo chasquido al materializarse junto a los chicos. Tenía en el rostro varias manchas negras de hollín y sus cejas y parte de su cabello lucían chamuscados. Olía extraño, como al conjunto de varias sustancias que habían entrado en combustión.
- ¡Hola! – saludó alegremente esquivando las miradas inquisitivas de los chicos.
- Ha vuelto a trabajar con los Sortilegios Weasley – explicó la hermana del chico y ahora, todos comprendieron el por qué él se encontraba en aquel estado.
- ¿Qué cuentan? – les preguntó el chico y luego de mirarlos bien agregó - ¿Por qué todos lucen tan alegres?¿De qué me he perdido? –
- Es sólo que le he pedido a Hermione que sea mi novia – respondió Ron, luego de consultarle con una mirada a la chica si podía o no contarlo.
- ¡Genial! – George se les unió ocupando también una silla junto a la mesa – y ¿qué tal ustedes? ¿Cómo les fue en el ministerio? –
- ¡Cierto! – Exclamó Ginny – lo había olvidado por completo ¿Qué les dijo Kingsley? –
Hermione comenzó a contarles todo lo que el ministro había hablado con ella, les dijo que regresaría a su casa y cuando les dio la fecha en que lo haría, Ron, ahora su novio, se alarmó.
- ¡Eso es pasado mañana! – dijo - ¿Por qué quieres irte? –
Hermione lo miró a los ojos, lo comprendía, ahora que comenzaban a tener una relación en serio, ella se marcharía.
- No me malinterpreten. Saben que me encanta estar aquí con ustedes. Adoro esta casa y adoro a esta familia. Pero, yo también tengo mi8 familia y los extraño, hace más de un año que no veo a mis padres y que no sé nada de ellos y de verdad quiero volver a encontrar con ellos. Es mi hogar y con mis padres el lugar en donde debo estar –
- Es cierto Ron, sus padres también querrán verla – Agregó Ginny.
- Sí, lo sé – y luego, mirando a Hermione sentada a su lado agregó – Es sólo que ahora no creo poder separarme de ti –
- ¡Ay Ronald, eres tan dulce! – le dijo la chica emocionada. Lo abrazó y lo besó fuertemente en los labios.
Cuando se separaron, las mejillas de Ron estaban rojas, aún más de lo como lucían normalmente. Era la primera vez que la chica lo besaba en público luego de aquella vez en la Sala Multipropósito. Harry y Ginny sonreían, felices de que hubieran concretado al fin y George miraba a su hermano sorprendido, nunca habría imaginado que por fin, después de tantos años, se animaría a pedirle su mano a Hermione.
- Harry, cuéntales lo que Kingsley te dijo a ti – siguió Hermione como si nada hubiera pasado.
- Oh, sí… –
El chico les contó todo. Del peligro que aún corrían y de que tendrían que marcharse a otro sitio, que tendrían que dejar La Madriguera e ir a vivir a otra casa en donde pudieran estar más seguros, al menos hasta que consiguieran capturar a quienes trataban de matarlo.
- ¡Sabía que esas ratas asquerosas no se quedarían de brazos cruzados! – exclamó indignado George – y nosotros tampoco lo haremos ¿cierto? –
El chico esperó respuesta pero nadie se la dio, todos permanecieron en silencio. Harry lo miró. "Por supuesto que no" pensaba en su interior. Pero no dijo nada, sabía lo que diría Hermione y no quería tener que soportar sus objeciones. Ron también hubiera expresado a su hermano su apoyo, pero podía imaginar lo que su novia pensaba y, teniendo en cuenta que apenas llevaban unos minutos como pareja, no quiso arriesgarse a una posible pelea.
- ¿Cierto? – volvió a preguntar el colorado, como dándoles una segunda oportunidad de pensarlo.
- George.. no creo que sea sensato ir tras quienes estarán dispuestos a matarnos tan pronto como nos acerquemos a ellos – le dijo la chica.
- Y entonces ¿Qué?¿Nos quedaremos sentados a esperar que nos encuentren?¿Nos quedaremos sentados a mirar cómo ellos siguen matando gente sin compasión alguna? –
- Estarán seguros en Londres y el Ministerio se encargará de atraparlos y lo hará tan pronto como pueda. No hay nada que nosotros podamos hacer, George –
- ¿A no? ¿Te parece que no lo hay? Por su puesto que lo hay Hermione – el muchacho comenzaba a enfadarse y Ginny ya comenzaba a dirigirle una mirada de advertencia.
- Vamos George, prométeme que no irás tras ellos – volvía a pedirle lo mismo que a Harry. Pero la respuesta de George fue diferente, él no se molestó siquiera en mentirle a la chica.
- Lo siento, Hermione, pero no voy a prometértelo. Mataron a mi hermano y yo los mataré a ellos si es posible y si no, quedaré en el camino, pero al menos lo habré intentado. No me quedaré a esperar que me maten. Tú has lo que desees, pero no pretendas que haga lo que tú pretendes que haga –
Ginny estaba de a cuerdo con su hermano y si él estaba dispuesto a vengar la muerte de su hermano y de todos los que habían sido asesinados por aquellas ratas asquerosas, entonces ella lo ayudaría. Hermione, por otro lado, encontró chocante la idea de que George estuviera tan dispuesto a morir sin importarle nada.
- Genial ¿Sabes? Nos vino bien a todos perder a Fred, sería grandioso perderte también a ti, sobre todo para tus padres y tus hermanos. ¡Piensa un poco ¿Cómo puedes decir tal cosa?! – le reprochó.
- Lo siento Hermione, yo no… yo no quise decirlo en ese modo… -
El chico se interrumpió, la señora Weasley entraba rezongando por la puerta de la cocina.
- ¡Esos gnomos, cada vez es más difícil eliminarlos, se desgnomiza y a los pocos días ya están de regreso…! – atravesó la habitación hablando sola, tomó uno de los libros de Guilderoy Lockart de una repisa y volvió a salir, limitándose a echarles una simple mirada a los chicos.
- Como sea, me marcho – dijo George en un tono algo cortante y se desapareció para volver a materializarse uno pisos más arriba en su propia habitación.
Caminó atravesando el suelo de su dormitorio mientras forzaba a su mente a buscar una respuesta. "Debo hacer algo" pensó "Debo encontrar la manera de hallar a esos asquerosos mortífagos y luego exterminarlos. No me importa lo que diga Hermione, por más razón que pueda tener (porque tengo que admitir que algo de razón tiene) yo iré tras ellos y no descansaré hasta cobrarme mi venganza".
Golpearon la puerta y él se sobresaltó. Volteó y le gritó a quien fuera que estuviese del otro lado que, supuso, sería Hermione.
- ¡¿Qué quieres!? -
- George, soy yo, Ron – respondieron desde el otro lado – Estoy con Harry, ambos queremos hablar contigo –
George suspiró y caminó hacia la puerta que abrió de mala gana. De seguro vendrían a darle algún tipo de sermón o a lavarle el cerebro para intentar hacerlo entrar en razón.
- No me importan lo que digan, no cambiaré de opinión – les dijo dándoles la espalda luego de accionar el picaporte y abrir la puerta.
Los chicos entraron y cerraron la puerta tras ellos.
- No queremos hacerte cambiar de opinión – Comenzó Harry – Queremos hacerte sabes que estamos contigo y que te ayudaremos a conseguir eso que buscas –
George se sorprendió al oír aquellas palabras ¿De verdad querían ayudarlo? Volteó para mirarlos.
- ¿Lo dices en serio? –
- Por supuesto que sí. Le prometí a Hermione que no lo haría, pero no puedo quedarme sin hacer nada mientras esas repugnantes comadrejas siguen caminado por las calles como si tal cosa –
- Es cierto George – agregó su hermano – Si quieres buscar venganza, entonces nosotros la buscaremos contigo, no vamos a dejarte hacer esto solo y que te quedes con todo el crédito, sin mencionar la diversión – George sonrió ante las últimas palabras de su hermano.
- ¿Y cómo vamos a hacer para encontrarlos?¿Cómo vamos a hacer para salir a perseguirlos sin levantar sospechas? – preguntó George, era lo que se había preguntado desde un principio, tal vez ello sí encontraran una respuesta.
- No lo sé, no sabemos a donde buscar…-
- Pero si andan caminando por las calles y por aquí cerca como dijo Kingsley, entonces tendremos que esperar hasta cruzarnos con alguien de actitud sospechosa y seguirlo –dijo Harry, no del todo convencido de lo que decía.
¿Cómo harían para identificar a un Mortífago en el medio de las calles? obviamente no andarían por ahí con una insignia gigante que dijera SOY MORTÍFAGO.
- No lo sé –agregó después, haciéndoles saber a sus amigos que en realidad no se convencía de sus propias palabras – Creo que cuando se dé la ocasión lo sabremos, mientras tanto no hay nada que podamos hacer. No debemos precipitarnos –
- Sí, tienes razón – lo apoyó Ron – Además, primero tenemos que pensar qué haremos una vez que los encontremos –
George asintió también en señal de aprobación, sabía que Harry estaba en lo cierto pero detestaba tener que esperar, no quería esperar, quería salir en ese momento a la calle y comenzar a aniquilar Mortífagos, pero era una idea bastante disparatada. Esperar, todo lo que podían hacer.
- Sí, debemos planear todo minuciosamente antes de actuar, no podemos cometer errores en esto -
Golpearon la puerta y luego ésta se abrió. Era Ginny.
- Mamá dice que bajen a poner la mesa – anunció – pronto va a estar lista la comida y papá ya está por llegar –
Ron y George rezongaron pero aún así salieron, uno detrás del otro, de la habitación. Harry se frenó frente a su novia al llegar a la puerta. Las cabezas de Ron y de su hermano ya desaparecían escaleras abajo.
- ¿Y bien? – Preguntó Ginny - ¿Pudieron hacerlo cambiar de opinión? –
- En realidad, nunca fue nuestra intención hacerlo cambiar de opinión, Ginny – le confesó el chico. Sólo habían dicho eso en la cocina antes de subir para no tener que decir la verdad y que Hermione comenzara a sermonearlos también a ellos – Todo lo que nosotros queríamos hacerle saber que tiene nuestro completo apoyo y que lo acompañaremos en lo que haga –
A Ginny no le sorprendió aquella respuesta, en realidad la había sorprendido el silencio sepulcral en que los dos chicos habían permanecido durante la charla en la cocina. No podía ser que su hermano y su novio no se mostraron dispuestos a embarcarse en una nueva aventura y en realidad no era así, estaban tan dispuestos como podía imaginarse, sólo habían fingido no estarlo.
- Ya me parecía – le dijo Ginny – Sabía que mi héroe no se quedaría atrás –
Miró al chico y le sonrió. Harry la besó en los labios y, tomándola de la cintura, la atrajo hacia él para sentir su contacto. La abrazó con fuerza y aumentó la pasión del beso, por un momento, Ginny le respondió, pero luego se separó de él.
- Vamos, nos esperan – le dijo luego de dedicarle una sonrisa.
En la cocina, Hermione y la señora Weasley amasaban, una junto a la otra y George comenzaba a pelar verduras, en el proceso de elaboración de unas deliciosas tartas. Ron ponía los platos, vasos y cubiertos sobre la mesa y Ginny y Harry se le unieron en su tarea.
Las tartas no tardaron en estar listas y, en menos de una hora, tras la llegada del señor Weasley, todos las saboreaban con gusto congregados alrededor de la mesa, mientras charlaban sobre el trabajo del señor Weasley o sobre cualquier cosa que les viniera a la mente.
Durante el resto del día, nadie volvió a mencionar el tema de los mortífagos y el hielo que se había producido entre Hermione y George no tardó en derretirse, ambos volvían a actuar con normalidad como si nada hubiera pasado, como si nunca hubiera existido tal discusión.
Por la tarde, Kingsley Shacklebolt pasó a visitarlos y a sostener la ya anunciada conversación con Arthur y Molly. Les explicó lo mismo que les había explicado antes a Harry y a Hermione (tal vez con un poco más de detalle, pero el contenido era el mismo), les habló del peligro en que estaban y les presentó su proyecto de enviarlos a otro hogar en Londres, donde estarían bajo mejor protección, cerca del Ministerio. Les preguntó si estaban de acuerdo con su propuesta y, como habían supuesto, el señor y la señora Weasley no presentaron objeción alguna y se mostraron enteramente dispuestos a cumplir con lo que el ministro planeaba para ellos.
- Lo que sea por la seguridad de Harry y de nuestros hijos – dijo el señor Weasley.
El ministro luego les comentó de la próxima partida de Hermione y tras hablar con los Weasley, volvió a hablar con la chica. Kingsley y Hermione confirmaron el día de la partida y establecieron una hora. A las ocho de la mañana del lunes a venir, un auto del Ministerio pasaría a recogerla por La Madriguera para llevarla de regreso a la seguridad de su hogar y otro auto, llevaría, a esa misma hora, a Harry y a los Weasley, a su nuevo hogar temporario en la ciudad de Londres.
