Capitulo 14.

Mientras tomaban el té, Hermione y Luna estaban sentadas en la sala; la pequeña Eleanor dormía y a Dobby le tocaba cuidar del sueño de la bebé. La niña crecía cada vez más y su salud era excelente. Sin embargo, Hermione estaba inquieta. Luna lo había detectado desde que llegó y la castaña le platicaba el cariño con el que Harry las trataba a ella y la pequeña, pero la rubia pudo notar que seguía nerviosa.

Cuando le preguntó a Hermione, ésta solo se ruborizó pero no le contestó. Luna parecía imaginarse a qué se refería.

-Déjame adivinar- le dijo Luna sin pena ni gloria –quieres hacer el amor con Harry, Cierto?- la castaña lo confirmó cuando miró a Luna a los ojos y se ruborizó aún más, llena de pena ante lo más obvio. –No te asombres. Es natural.

-Yo... yo lo sé... soy tan obvia?

-Sí y no.- cuando Hermione frunció el ceño, Luna le aclaró. –Bueno, creo que puedo entenderte. Cada vez que Ron me toca siento cosquillas.- el gesto de la castaña fue una mezcla de pena y arrepentimiento. La pena ajena que Harry sentía frecuentemente, la experimentó cuando, inconscientemente, se imaginó a Luna y Ron intimando... y no le gustó.

-Este...- Hermione no supo que decir a ello. De repente se sintió abrumada por la ansiedad de pensar que hasta Luna era capaz de llevar una vida normal.

-No me puedo imaginar lo que sentiste cuando te forzaron- la voz de Luna se tensó –La experiencia debió ser terrible para ti y ahora no sabes cómo acercarte a Harry sin sentir miedo... pero no creo que él haga algo que no quieras. Te respeta muchísimo.

-Ése es el punto,- opinó Hermione –no hace nada. Él solo me abraza... han sido pocos los besos que me ha dado y a veces pienso que se está arrepintiendo de tenerme aquí... como si no supiera qué hacer conmigo... como si se preguntara si hizo bien o no trayéndome con él.- Hermione suspiró –La sanadora dijo que mi convalecencia duraría tres o cuatro meses y que... después de eso... yo podría... bueno... hacer... hacerlo... - le daba pena tener que decir 'relaciones sexuales', porque, por desgracia, y como Luna lo dijo, la experiencia de que la ultrajaran fue terrible... más que terrible; pensaba que nunca más alguien se atrevería a tocarla, como si tuviera una deformidad. –En una ocasión una de sus manos rozó mi pecho... y la quitó rápido y se fue de la habitación... él... Harry no duerme conmigo... y me hace tanta falta su cariño. No me atrevo a decirle las pesadillas tan frecuentes que tengo por no mortificarlo...

-Es lógico- opinó Luna –ambos tiene miedo.

-Yo sí... pero, él? No lo voy a morder.

-Y o creo que tiene miedo. Teme que lo rechaces.- Luna miró a Hermione levantando una ceja. –Estoy segura de que él quiere estar contigo por las noches... pero no quiere que te sientas obligada... o peor, que sientas que te está forzando. Seguramente te quiere dar tiempo, es todo.- Luna le dio un sorbo a su té y continuó. –También creo que él te necesita, igual que tú. Dime... te da miedo acostarte con él y que quiera hacerte el amor?

Hermione, hasta ese momento, ya estaba casi a punto de llorar, pero cuando la rubia le hizo la pregunta, lo analizó.

-La verdad... sí.- admitió –Yo sé que no me va a hacer daño y que si le digo que no quiero, él no me va a obligar... pero no quiero que crea que no lo amo.

-Pues díselo.

-¡Claro que no!- Hermione estaba consternada -¡No podría¡Me da vergüenza!

-Es la única manera, Hermione. ¿Cuánto tiempo vas a pasar así?

-No lo sé.

-¿Deseas a Harry?

-Sí.- respondió Hermione en un susurro y, de ser posible, aún más ruborizada. Sin embargo, sus ojos estaban llenos de nerviosismo, pero brillantes de emoción –Tengo miedo... Harry y Cho ya lo habían hecho... ¿Y si no logro complacerlo¿Y si lo decepciono¿Qué tal si, por lo que me pasó... lo que me hicieron...?

-Deja de tener miedo. Pensarlo mucho no te ayuda. Esto es algo por lo que hay que dejarse llevar, no precisamente planearlo, que es justo lo que haces... Mi primera vez con Ron fue espontáneo y grandioso.

El comentario sorprendió e incomodó a Hermione al punto de que la castaña casi se le salen los ojos de la impresión. Ciertamente no necesitaba saber aquello, pero Luna lo dijo con tanta naturalidad que su incomodidad pasó a ser pena y vergüenza... y fue aún más embarazoso cuando Luna le relató que sucedió una noche en la sala de los menesteres, meses antes de salir de Hogwarts. La curiosidad de Hermione, sin embargo, fue más fuerte cuando le preguntó si Ron estuvo satisfecho o si había hecho algo en especial... y Luna, a esto, puso cara de concentración mientras veía al techo y tensó los labios.

Después de la charla, en la que Luna casi le describía de bulto lo que hicieron ella y Ron, Hermione comenzó a imaginar lo que podría hacer. No estaba muy segura de sí misma, pero pensó que, si dejaba pasar más tiempo, no lo soportaría. Quería sentirse amada por Harry y responderle y complacerle tanto o más de lo que Cho hubiera podido. Temió que Harry pudiera compararla con la oriental, pero se dijo a sí misma que las motivaciones de su amado ojiverde habían sido inducidas por las malditas pociones de amor, y que con Hermione sería cien por ciento natural... que el profundo amor que sentían el uno por el otro era más importante y que solo el tiempo les daría la experiencia y confianza.

Ella hubiera querido que fuera de otra manera... que la castaña no hubiera tenido que ser forzada y poder soltar la pasión que se le desbordaba cada vez que hacía el mínimo contacto con Harry.

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Cuando Harry volvió a la casa de los Black, después de que su 'reunión' fue concluida hasta nuevo aviso, Luna solo esperaba a que hiciera acto de presencia para irse a casa de su padre y pasar unos días allá.

Hermione llegó a la sala y la rubia se fue. Harry le sonrió a su chica y le besó en la frente. Como ya era hora de cenar, la castaña lo tomó de la mano y lo llevó a la cocina... donde encontró la mesa puesta para dos con un par de velas, vino tinto, pasta y una ternera humeante esperando.

En ese momento, Harry lamentó no haber llevado consigo un ramo de orquídeas para Hermione y su rostro demostraba cuánto.

-¿N-no te gusta?- preguntó Hermione asustada de que al chico le pareciera cursi y obvio. –Si quieres lo cambio...

-¡NO!- gritó Harry aún más asustado que ella cuando se dio cuenta de que su reacción no era la que Hermione esperaba. –No... está... está perfecto.- el ojiverde le sonrió con gusto y Hermione dejó salir el aliento contenido.

La castaña le sonrió de una manera tan bella, que el corazón y el estómago de Harry se retorcían nerviosamente. Se acercaron a la mesa y el chico hizo gala de una educación que solo recibió por televisión en casa de sus tíos cuando éstos fueron incapaces de instruirlo: cogió el respaldo de lasilla esperando a que Hermione tomara asiento, y después él mismo se sentó.

Mientras cenaban, Hermione le preguntó a dónde había ido. Harry tuvo que mentir lo mejor que pudo y le dijo que él y Ron fueron a ver lo de un departamento para cuando Luna saliera de Hogwarts, pero que la rubia no debía enterarse. La chica no parecía convencida, pero no quiso arruinar la velada con demasiadas preguntas.

Cuando pasaron al postre, Hermione sacó un rico pastel de chocolate. A Harry le dio tanto gusto ver uno de sus postres favoritos que lo empezó a comer tan pronto como la chica le dio una buena porción. Al final brindaron, Harry con el vino y Hermione con leche pues aún amamantaba a Eleanor y el alcohol estaba prohibido.

Rato después estaban charlando amenamente en la sala bebiendo chocolate caliente, sentados en un enorme y suave sillón frente a la chimenea, abrazados y mirando el fuego crepitar. Se sentían tan cómodos, tan a gusto... cuando terminaron sus bebidas, Hermione volteó a ver a Harry, ambos con mirada de felicidad y cariño hacia su pareja. La castaña acercó los ojos cuando sus labios se unieron.

Hermione empezó a acariciar los labios de Harry con la punta de la lengua y él respondió al instante, abriendo su boca para ella ante la silenciosa petición. La castaña tomó a Harry por la nuca para profundizar el beso mientras su otras mano la colocó sobre el pecho del chico, sintiendo cómo su corazón, al igual que el de ella, palpitaba desbocado. Harry la rodeó con los brazos... pero rompió el beso cuando la mano que estaba en su pecho se deslizó furtivamente bajo la camisa y el contacto de los delicados dedos lo hizo inhalar aire de golpe.

-¿Estás bien?- preguntó Hermione asustada y ya estaba retirando su mano, pero Harry no la dejó.

-Sí...- respondió Harry agitado –es que... me tomaste por sorpresa.

-Perdón- la castaña bajó la mirada a la alfombra y Harry la tomó de la barbilla para que le viera directamente a los ojos.

-No tengo nada qué perdonar... es que no me lo esperaba. Me gusta... me gusta cuando me tocas.

Hermione le sonrió y se ruborizó pero no apartó sus ojos. La chica se humedeció los labios y eso lo estaba volviendo loco, tanto, que volvió a besarla, esta vez con un poco de desesperación. No quería ir muy lejos por temor a asustarla, así que se limitó a rodear la cintura de Hermione con sus brazos, mientras la mano de la chica volvió a pasear por la piel del fuerte pecho de Harry y esto solo lo enloquecía aún más. No pudo evitar gemir en la boca de la castaña ante la placentera sensación del roce y esto animó a la castaña, quien metió su otra mano por debajo de la camisa para tocar la piel de la espalda de Harry y aquí fue cuando él perdió el aliento al sentir los aún muy grandes senos de la chica, a través de la ropa, posarse sobre él.

Harry tuvo que romper el beso otra vez para poder controlarse. Lo que Hermione hacía lo tenía al borde del éxtasis, pero ella tomó esto como un rechazo y, sacando sus manos rápidamente, quitó los brazos de Harry y se levantó del sillón.

-Me voy a llevar esto a la cocina.- se disculpó Hermione tomando las tazas. Apenas había dado unos pasos para salir de la sala cuando la neblina del deseo se disipó de la mente de Harry y con rapidez la detuvo, rodeando de nuevo a la chica con sus brazos por detrás, pegando ligeramente sus cuerpos aunque manteniendo una distancia considerable: al ojiverde le daba pena que Hermione sintiera el 'efecto' que le había provocado.

-Perdóname- susurró Harry muy cerca del oído con la voz ligeramente rasposa –Es solo que...

-Sí, ya sé... te tomé por sorpresa.- el tono de la chica era de resentimiento –Discúlpame... no te preocupes. Voy a dejar esto a la cocina y me voy a dormir. Debes estar muy cansado.

-No- suplicó Harry sin soltarla y apretó un poco sus brazos alrededor de ella cuando Hermione se quiso mover –No te vayas... por favor.

Gentilmente, Harry la giró para que estuvieran cara a cara... él bajó un poco la vista hacia los castaños ojos que le veían con tristeza. Hasta ese momento se dio cuenta: la romántica cena... sentarse frente al fuego... disfrutar de la cercanía... nada de eso lo experimentó con Cho. Con ella todo siempre fue rápido y escueto, tan vacío y simple... no eran emociones originales que tuvieran la reacción que deseaba. Lo que ahora tenía él, no lo interpretó correctamente hasta que vio los ojos de Hermione y le dio por pensar que ella estaba tratando de acercarse más íntimamente... y se odió por ver que ella tomó esa reacción como un rechazo.

En silencio, tomó loas tazas de las manos de Hermione y las puso en un taburete cercano. Cogió las manos de la chica y besó ambos nudillos con ternura sin dejar de admirar los ojos miel de su chica.

-Discúlpame.- le dijo Harry y ésta vez su voz ya no era rasposa, sino suave. –No estoy cansado. No hay nada que desee más que estar contigo... pero cuando me tocas tal y como lo hiciste hace unos momentos... me vuelvo loco... y no quiero... no quiero que creas que... que tienes que hacerlo.- suspiró profundamente –Me conformo con tenerte en mis brazos.

-Entonces¿No te molesta?- la voz de Hermione ya no tenía ese dejo de tristeza, pero sí de ternura y timidez.

-¡Claro que no!- le sonrió Harry –Al contrario... es solo que- lo que quiso decir no pudo hacerlo porque Hermione le tapó la boca con un beso apasionado pero suave y Harry rodeó de nuevo su cintura, liberando las manos de la chica que, insistentes, se deslizaron bajo su camisa. Harry la apretó más contra su cuerpo y Hermione dejó salir un grito ahogado cuando se dio cuenta de que realmente lo estaba volviendo loco al sentir cerca de su vientre, una dureza que la oprimía.

Harry, asustado, se apartó un poco de ella.

-Lo siento, lo siento!... perdóname! Debes estar pensando lo peor de mí y...- pero de nuevo Hermione lo besó para callar sus frenéticas disculpas y juntó sus cuerpos tal y como estaban antes de la 'interrupción'. La sangre de ambos hervía y el calor solo amenazaba con quebrar a Harry ahí mismo. Él deseaba fundirse con ella en ese instante, dejar que sus manos exploraran lo que él tanto deseaba de ella, hacerle sentir y demostrarle cuánto la amaba y lo loco que se estaba volviendo.

El beso se rompió, esta vez porque Hermione quería leer en los ojos de Harry si realmente estaría dispuesto... y lo que encontró la deshacía. El amor y el deseo irrefrenable dilataron las pupilas del chico y con una voz cargada de pasión, Harry le preguntó:

-¿Estás segura? No quiero que... puedo esperar. No tengo ningún inconveniente.

-No, Harry.

-No, que?- preguntó el chico sintiendo miedo pero a la vez, creyendo que explotaría.

-No quiero esperar.

-Pero... yo puedo esperar. ¿Y lo que te dijo la sanadora?... yo... yo...

Hermione le sonrió con tristeza.

-Si no estas seguro...

-Claro que lo estoy ¿Y tu?

Por toda respuesta, Hermione le besó de nuevo y antes de acobardarse, Harry la tomó en brazos y la cargó hasta su habitación.

Por una razón que Harry no entendía, cuando entró en su recamara con Hermione en brazos, encontró decenas de velas encendidas flotando por arriba de sus cabezas cuidando de no acercarse mucho s ningún objeto para no quemar nada. El aroma a vainilla inundaba la habitación. Extrañamente, todos los retratos estaban tapados... y a Harry se le subió el calor al rostro. Hermione obviamente había preparado todo y cuando la miró a los ojos, la chica le devolvió una mirada pícara, pero tímida... y el rubor en sus mejillas se intensificó.

Para no romper con el encanto, prefirió no comentar ni hacer preguntas y se concentró en besarla con deseo. La llevó hasta la cama donde la recostó y se puso a su lado.

En silencio, Harry se acercó a ella y la besó rodeándola con sus brazos... y se sorprendió mucho cuando Hermione empezó a desabrochar su camisa lentamente.

Hermione estaba un poco nerviosa y sus manos temblaron ligeramente cuando abrió la camisa, pero al tocar la piel de Harry, se calmó... y él gimió en protesta cuando las manos abandonaron su pecho. Entonces notó que la castaña, en vano, intentaba bajar el cierre de su espalda. El ojiverde rompió el beso.

-Permíteme.- a esto, Hermione le sonrió y se sentó. La chica le dio la espalda a Harry quien se sentó, retiró los rizos de la castaña y bajó el cierre del vestido, despacio. Antes de retirar la prenda, Harry se quitó la camisa con tranquilidad y la dejó caer al suelo a un lado de la cama. Cuando volvió la vista, Hermione ya se estaba poniendo de pié... solo para ver que, aún de espaldas, la castaña dejaba caer el vestido y ver que no traía sostén, pero sí unas bonitas y sensuales pantaletas negras de encaje.

A Harry le pareció que todo aquello fue completamente deliberado cuando la chica volteó solo la cabeza para mirarlo por encima del hombro... y descubrir que Harry la admiraba con atención.

Hermione se moría de pena. No sabía si intentar seducirlo funcionaría para que su miedo no amenazara con hacerla arrepentirse... ella aún tenía un bultito en el vientre y no sabía si físicamente le incomodaría a Harry. Se sentía gordita e insegura... sin mencionar que sus senos aún eran bastante grandes. Se sentía deforme.

Sus brazos cubrían su pecho pero los puso a sus lados lentamente... y lentamente giró el cuerpo entero, dejando ver a Harry, en toda su gloria, la figura de una mujer... una verdadera mujer, y el ojiverde abrió la boca tanto que su barbilla estuvo a punto de hacer contacto con la cama ante la hermosa vista que la chica le regalaba.

Harry, en ese momento, sintió un punzante dolor bajo el ombligo... sus pantalones definitivamente le apretaban más que nunca.

Hermione bajó la vista apenada, sumida en el montón de dudas que se le agolpaban en la cabeza y no fue hasta que una de las manos de Harry le tomó el rostro, cuando se dio cuenta de que se había parado de la cama y se acercó a ella con sigilo.

-Eres más hermosa de los que me imaginaba.- le susurró Harry con afectó y deseo, lanzando las inseguridades de la chica fuera de su torturada mente y, besándola, la abrazó, ambos pechos haciendo contacto y arrancándoles un gemido de satisfacción en medio de sensaciones que nada que experimentaran antes, se parecieran.

Hermione aún quería más, así que tomó una de las manos de Harry, sin romper el beso, y lo hizo rozar uno de sus senos. De nuevo, ambos gimieron al contacto... y más aún cuando el ojiverde tomo el seno con delicadeza, jugando suavemente con el sensible pezón, haciendo que Hermione dejara su boca para explorar más allá, haciendo un camino de besos hasta su cuello, mientras una de sus manos paseaban por su musculosa espalda y la otra se deslizó hasta el enorme pero duro bulto por encima de sus pantalones, apretando suavemente.

Harry gimió desesperado mientras la mano de la chica le quitaba el cinturón y bajaba el cierre del pantalón... y su mente fue invadida tanto de miedo como placer cuando Hermione se deslizó por su cuerpo hacia abajo suavemente, sus manos junto con ella y los pantalones. Terminó de rodillas frente a él. El ojiverde miró a Hermione con algo de aprensión cuando ésta parecía estar admirando el enorme bulto en sus boxers mientras le quitaba los zapatos y retiraba el pantalón: ahora los dos estaban solo en una prenda.

Hermione tomó al chico de la cintura, aún de rodillas frente a él, y deslizó un poco los dedos en el resorte de sus boxers... el roce de los dedos de la chica en sus caderas lo hizo cerrar los ojos... y tomó aire abruptamente cuando su última prenda se deslizaba junto con las manos sobre sus muslos hasta sus pies. Ella abrió completamente los ojos y soltó un grito ahogado ante lo que vio... Harry frente a ella en todo su esplendor, y no pudo evitar sonreír. Cuando Harry le iba a preguntar qué era lo que iba a hacer, la castaña tomó su miembro suavemente con una mano y el ojiverde gruñó de placer al contacto... la chica lo exploró con sus dedos, como intentando descubrir qué era realmente ese don de su amado Harry, como si acariciara a un recién nacido, mientras éste sentía su miembro punzar dolorosamente ante las fuertes sensaciones que la caricia le ocasionaba.

Antes de que la chica pudiera profundizar en su expedición, tomó a Hermione de los brazos y la hizo ponerse en pié, la cargó y la puso sobre la cama, inmediatamente capturando sus labios con los de él. Todo fue tan rápido que la castaña no pudo ni protestar, pero cuando las manos de Harry empezaron a hacer su propia exploración, lo olvidó. El ojiverde rompió el beso solo para que sus labios tuvieran contacto con el resto de la sedosa piel de la chica a su lado. Hermione gimió cuando Harry besó uno de sus pezones y empezó a jugar con ellos, lamiendo y succionando con deleite mientras ella paseaba sus manos sobre el siempre alborotado cabello negro del chico y las fuertes manos se acercaban más y más a su destino.

Entonces, Harry tomó a Hermione de las caderas y deslizó sus dedos hasta sujetar el resorte de las sensuales pantaletas, emulando lo que ella había hecho momentos antes. Una vez que retiró la prenda que los separaba, se sentó sobre la sus piernas en la cama al lado de la castaña, quien lo miraba admirarla. Harry pudo notar la ligera bolsita de piel que Hermione aún conservaba como recuerdo de su embarazo pero él le tocó con ternura, pensando que ese lugar era sagrado... un templo donde la vida se logra... el lugar donde quería que sus propios hijos fueran concebidos. Sensualmente usó solo la punta de sus dedos para ir un poco más abajo, donde los tesoros ocultos de la chica se encontraban, haciendo que Hermione arqueara la espalda al contacto y abriera un poco las piernas para él... y Harry notó la humedad de la chica... su chica. Él se relamió los labios, deseando probarla, saborearla, descubrir a qué sabía... y dejándose llevar por ese impulso, con sus manos sobre los suaves muslos de Hermione, los abrió levantándole un poco las rodillas y la chica empezó a respirar con dificultad.

Ella no sabía lo que éste pretendía hacer, no sabía qué era lo que Harry hacía cuando éste se puso entre sus piernas y bajó la cabeza... hasta que una sensación muy diferente a cualquier otra que hubiera experimentado la hizo gemir fuertemente: la lengua y los labios de Harry estaban justo entre sus piernas, besando, lamiendo, rozando... y ella creía que nada era comparable a eso. El valor de Harry aumentó. Todo nerviosismo en él se disolvió al escuchar las respuestas de Hermione salir de su boca en sonidos de genuino placer, probando por vez primera que el sabor de la castaña era especial... que era de ella, y para él, era como un manjar.

El movimiento de su lengua se intensificó hasta que Hermione no pudo más que sentir sus extremidades hormiguear y su centro estallar del placer que Harry le hacía sentir cuando su lengua la penetró y los dedos del chico le acariciaban justo en el clítoris. Una fuerte luz bajo sus párpados la hicieron lanzar un grito... el nombre de Harry... y por primera vez tuvo un orgasmo. Esto la dejó débil y su cuerpo entero se dejó caer sobre la cama, jadeando ante las deliciosas sensaciones.

Harry le dio tiempo para recuperarse y de nuevo se acostó a su lado, dejando sus manos pasear sobre su cuerpo y sintiendo que si seguía esperando a que la chica tranquilizara sus sentidos, se volvería loco. Pero valía la pena: Hermione se veía tan hermosa jadeando y ruborizada, con los ojos cerrados disfrutando de su primer orgasmo.

Cuando reaccionó, Hermione, un poco más tranquila, volteó a ver a Harry. Él la admiraba con lujuria y pasión... y a tientas, la chica encontró su miembro, haciéndole gemir cuando lo apretó ligeramente en la palma de su mano. La chica tomó el rostro de Harry y lo atrajo hacia ella, comenzando nuevamente a tocarse mientras sus labios se unían con fervor.

Hermione gimió y el sonido se apagó en la boca de Harry cuando éste le introdujo un dedo despacio en su tibia y húmeda cavidad para prepararla nuevamente... y después un segundo dedo, y ambos, Harry sintió, eran atrapados en su templo, pero eso no lo detuvo; sus dedos se movieron en el interior y la chica no pudo más cuando la fricción y un pulgar sobre su punto débil hicieron presión. Cuando la chica apretó un poco su mano, Harry gruño y ella sonrió en el beso... y lo soltó, solo para tomar el cuerpo de Harry con sus manos llevarlo sobre de ella.

Harry se deslizó y Hermione sintió el peso del chico sobre ella; los dedos del ojiverde salieron y en su lugar, sintió la punta de su miembro oprimir suavemente cerca de su cavidad. Él rompió el beso para separar un poco sus rostros. Lo que vio en los ojos miel de Hermione, lo derretía: estaban dilatados y llenos de amor.

-Hazme tuya, Harry- susurró Hermione con la voz rasposa de deseo y éste le sonrió con felicidad, pues el momento que ellos tanto habían esperado, se realizaría. Sin dejar de verla a los ojos, Harry se deslizó dentro de ella con suavidad y lentitud, arrancando de ambas bocas un fuerte gemido, penetrándola hasta que ya no pudo ir más lejos. El calor, la suavidad y la humedad del interior de su chica apretándolo, fue un gozo que él no deseaba perder nunca. No quería moverse de ahí sintiendo que estaba en casa, rodeado por ella. Para Hermione fue como plenitud en su máxima expresión... se sentía correcto, como debía ser, sin miedo ni reservas, sin pena o vergüenza... Harry la llenaba, la acompletaba, como si fuera lo único que ella realmente necesitara. Se sentía protegida y amada, algo que, pensó, nunca comprobaría si realmente existía o no...

Se convirtieron en un solo ser.

Hermione era tan feliz que sus ojos se humedecieron y un par de lágrimas cayeron. Harry se alarmó al instante.

-¿Estás bien¿Te lastime?- el ojiverde, con sus manos, retiró las lágrimas suavemente y Hermione le sonrió.

-No...- respondió ella algo agitada –es que... me siento tan feliz... te amo, Harry.

-Yo también te amo, 'Mione.- Ya un poco más tranquilo, apoyó su peso en sus brazos sobre la cama y, lentamente, salió de ella, arrancándole un grito ahogado ante el enorme placer. Hermione abrió más las piernas, echo la cabeza hacia atrás y arqueó la espalda. A Harry esto lo estaba desquiciando y, aprovechando que los senos de la chica se acercaron a él, bajó su boca y succionó con lujuria uno de ellos, mientras la volvía a penetrar.

Harry entraba y salía lentamente, mientras su boca tomaba posesión de los senos tan invitantes y suaves, escuchando a su amada gemir y gruñir de placer y las manos de ella pasear por su espalda baja, una caricia que lo hacía vibrar de manera involuntaria, haciendo que su boca besara, lamiera y succionara con fervor. Hermione lo rodeó con sus piernas y se unió a los movimientos de Harry, contrayendo su cavidad y arrancándole fuerte gemidos a su amado.

Cuando la chica sintió que necesitaba más, bajó sus manos hasta las nalgas de Harry y con eso y el apriete de sus piernas, hizo que éste la penetrara con más fuerza y rapidez.

Ante la silenciosa petición de la chica, Harry profundizó y aceleró las estocadas, moviendo ambos cuerpos a un ritmo que poco a poco les llevaba a la cúspide.

Harry, enloquecido, aumentó el ritmo y besaba y lamía cada pedazo de piel que encontraba, pero lo que realmente le estaba haciendo perder la razón, era que Hermione gemía a gritos pidiéndole más... pidiéndole que la llevara a las estrellas... que fuera más rápido... mas fuerte. Él tenía miedo de lastimarla si lo hacía, pero ella lo pedía... y la voz de Hermione, cargada de deseo y placer, le aseguraron que estaba bien.

La fuerza del cuerpo de Harry, los músculos que se contraían en cada movimiento bajo sus manos y los masculinos gemidos, la hacían delirar... pero una de las manos del chico se deslizo hasta donde ambos se encontraban unidos y las yemas de sus dedos masajearon locamente el punto exacto que la hacía perderse. Con eso, dejó de gemir y en su lugar empezó a gritar y sus músculos interiores punzaban fuertemente hasta que todo se hizo tan abrumador que sintió su garganta cerrarse al igual que su vagina, atrapando el miembro de Harry con una fuerza desconocida, sintiendo que el hormigueo en su cuerpo se concentraba en su centro y estallaba su ser en oleadas de placer que la llevaron a tocar el cielo.

Cuando eso pasó, para Harry fue algo extremo. Sintió el orgasmo de la chica apretarlo hasta el limite y él mismo se dejó llevar después de un par de estocadas más hasta que su mente, su cuerpo y su alma se fundieron y explotaron, haciéndole gritar el nombre de Hermione... y, exhausto, se dejó caer sobre ella, ambos bañados en sudor, pero felices como jamás creyeron un día sentirse.

Sintiendo que su cuerpo pesaba más que nunca, se movió para no seguir aplastándola y se acostó a su lado, la rodeó con sus brazos y entrelazaron sus piernas en el tierno abrazo de su amante. Los dos jadeaban como si hubieran dejado de respirar durante horas, tratando de calmar sus corazones que golpeaban con enorme rapidez, pero disfrutando del hermoso resultado de una unión llena de amor y deseo.

Harry y Hermione se miraban a los ojos, y al chico le derretía ver que su chica aún llevaba rastros del placer en su rostro y los ojos miel brillar con una luz que nunca había visto.

-¿Estás bien?- preguntó Harry mientras acariciaba la espalda de Hermione y un escalofrío le recorrió cuando el calor le abandonaba, erizando los senos de la chica que apretaban contra el firme pecho de Harry... y, asombrosamente, su erección volvió a la vida. Ella lo sintió y una de sus manos lo tomó.

-Mejor que nunca.- respondió Hermione. Su voz estaba llena de emoción mientras escuchaba a Harry gruñir al suave contacto de su mano pasear de arriba abajo, mirándolo cuando su respiración se entrecortaba. –Gracias, Harry.

-¿Po-por qué?- al chico le estaba costando trabajo concentrarse en ella.

-Por hacerme tan feliz... - y ella le besó en el cuello –por amarme... – lo besó justo bajo una oreja –por hacerme tuya- esto último lo susurró seductoramente al oído y un escalofrío lo hizo cimbrar –Te amo, Harry.- y le mordió ligeramente el lóbulo de la oreja.

Harry tomó el rostro de Hermione y la besó en la boca como si su vida dependiera de ello, ambas lenguas encontrándose en una lucha por dominancia, mientras la delicada mano en su miembro lo masturbaba son mayor intensidad. Pero antes de que perdiera el control, Harry apenas pudo hacer que las siguientes preguntas salieran completas.

-¿Y... Ele-Eleanor?- soltó un fuerte gemido cuando una traviesa mano de la chica resbalaba ligeramente en el interior de los muslos de Harry –Debe... debe de tener hambre.

-Shhh... Dobby y Kreacher están cuidándola… tenemos toda la noche.

Tan pronto como Harry procesó la información, gimió y gruño. Miró a los ojos de Hermione y al verlos nublarse de deseo renovado, su mente y cerebro dejaron de funcionar correctamente, dejándose llevar de nuevo por las deliciosas sensaciones que la chica le provocaba y la llevó nuevamente a tocar el cielo...

...por el resto de la noche.

----- CONTINUARÁ -----

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A/N: Y bien¿Qué les pareció? A mí me gustó bastante, ojalá que a ustedes también. No creo que sea el único Lemon de la historia, así que...

Estén pendientes!!!

Y

GRACIAS!!!!!!