DISCLAIMER: Capitán Tsubasa no me pertenece sino que es obra de Yoichi Takahashi; Paola Wakabayashi pertenece a Tsuki W.; Rikku Ozora es un personaje ficticeo creado por mí, solicitar antes de utilizarlo ^^ muchas gracias.


A Doble Carga

Capítulo 14: El Confort de Volverte a Ver

Había sido tan difícil el expresar aquellas palabras en voz alta, sin embargo había tenido el valor de hacerlo y ahora se encontraba en aquel oscuro avión. Era de noche, por lo que todas las luces del lugar se encontraban apagadas, tan solo había prendidas unas pocas luces de las personas que leían hasta tarde. Rikku miraba las lejanas estrellas a través de la ventana. Estaba algo deprimida, pero sabía que había sido lo correcto, tanto para Genzo como para ella. Probablemente necesitaría un psicólogo después de todo lo pasado. Aún no entendía bien como era posible que una chica de su edad haya pasado ya por tantos líos amorosos… lo detestaba, pensó mientras lloraba amargamente. Por lo menos una vez que volviera a Japón tendría el cobijo de Kojiro y el resto de sus amigos, que sabía que no dudarían en darle una calurosa bienvenida. De todas maneras… había sido duro… podía recordarlo tan vivamente que le asustaba…

Genzo estaba entrenando aún con el resto del equipo mientras la adolescente los miraba. De tanto en tanto, el portero se detenía a sonreírle a su novia, sin saber claro, que lo único que lograba con ello era hacerle estragos el corazón. Aún no tenía planeada la forma en la que dejaría caer la bomba, pero seguiría el consejo de Karl y lo llevaría a cenar, después de todo, tal vez eso lograría apaciguar la tristeza del futbolista. Rikku lo contempló jugar, era un chico tan maravilloso, había dado todo de él para intentar hacerla feliz… en verdad era una lástima que no se hubieran logrado los resultados esperados. Sabía que el chico no querría verla después de la confesión, por lo que estaba preparada para todo tipo de gritos, insultos, etc.

El entrenamiento terminó y Genzo fue a ducharse junto con sus otros compañeros. Karl fue el primero en salir, le palmeó el hombro y le sonrió para darle ánimos. Quizá fuese lo único que el rubio podía hacer por su amiga en aquel momento, pero quería que por lo menos supiera que contaba con su apoyo. Rikku se sintió muy agradecida con el kaiser; en el poco tiempo en que se conocían habían llegado a ser como hermanos, cosa que le agradaba a Rikku, el saber que no solo tenía un hermano en Japón, sino que también tenía uno en un país tan lejano como Alemania.

Sonrió al recordar aquel cálido abrazo que Schneider le había dado. Él siempre la había estado apoyando en sus decisiones, animándola a no bajar los brazos y a luchar por su propia felicidad. Adoraba a Karl y odiaría perder contacto con él, por lo que había recordado agendar tanto su teléfono, como su móvil, como su mail, de él y de los demás. La experiencia transcurrida en Alemania había sido una experiencia única que sabía que no se volvería a repetir.

-Amor-la saludó el morocho una vez que se hubo cambiado.

-Hola Gen…-sonrió con pena la chica-. Necesitamos hablar… vamos a cenar afuera ¿te parece?

-¿Hablar?-se extraño el portero.

-Por favor, no hagas preguntas…-suspiró.

-De acuerdo, como digas corazón.

Genzo y Rikku fueron por un par de cosas al dormitorio, en donde la rubia aprovechó y se arregló un poco, a pesar que se disponía a romper con su novio irían a un restaurante, lo que significaba que la chica debía lucir bien. Al salir del baño vio que el joven la esperaba con una hermosa sonrisa en su rostro. Sintió como un poderoso sentimiento de nostalgia la invadía y recorría todo su cuerpo hasta lo más profundo de su corazón, oprimiéndolo horriblemente. No quería destrozar el corazón de Genzo como sabía que haría, pero tenía que hacerlo, era la única forma de no quedar atada a él para siempre. Además, Karl tenía razón, ella no era feliz de esa forma, sabiendo que su verdadero amor estaba en Japón, tan lejos de ella.

Fueron a comer juntos, el chico pagó todo como acostumbraba, aunque Rikku intentó detenerlo. Odiaba la sensación que le oprimía el pecho, como si se estuviese aprovechando del chico… él tan gentil que se comportaba y ella que estaba a punto de romper con él. Una vez que acabaron con la comida se dispusieron a caminar un rato, incluso el portero le compró unas flores a la rubia, quien en un principio las rechazó, pero no pudo hacerlo tras tener al muchacho insistiéndole una y otra vez. Caminaban tranquilos, Genzo le platicaba de lo maravilloso que era todo en aquel momento, de lo feliz que era, claro, sin saber que con aquellas palabras el semblante de su acompañante se ensombrecía cada vez más. Repentinamente Rikku se detuvo y volteó a ver a su novio.

-Ya Genzo, detente… tenemos que hablar de algo serio…-lo silenció.

-No hay problema amor, ¿acaso necesitas algo? Tan solo dímelo y yo lo haré, yo solo…

-Voy a regresar a Japón-lo interrumpió Rikku.

-¿Eh? Pero mi amor entonces lo nuestro…-dudó el morocho.

-Perdóname Gen… pero no puedo seguir con esta farsa, yo estoy enamorada de Kojiro…

-Entiendo… y también me doy cuenta de que es algo que no podré cambiar, ¿verdad?

-Lo siento…-sollozó la rubia al tiempo que lo abrazaba-. Yo… no quería hacerte daño… lo siento tanto Gen… pero ¿sabes? Yo siempre seré tu amiga y estaré para lo que necesites.

-Claro que sí…-susurró suavemente al oído de la chica para luego besar y acariciar sus cabellos-. Solo te pido… un último beso… si es posible.

-Lo que quieras…-accedió ella.

Se fundieron en un dulce y último beso, a sabiendas de que ya no se sentía de la misma forma que antes. En cierta forma estaba feliz, no esperaba que el muchacho reaccionara de aquella forma tan comprensible, pero eso hacía las cosas más sencillas. El beso no fue muy largo y antes de lo que Genzo hubiese querido, se habían separado y se hallaban mirándose a los ojos.

-Te quiero-susurró Rikku.

-Y yo…-sonrió Genzo.

En aquel momento se separaron y no volvieron a verse. Karl la había llevado hasta el aeropuerto junto a Karltz y Shester. Había sido una triste despedida, pero prometieron volver a verse, por lo que aún guardaban aquella esperanza.

Y allí estaba ahora, volando sobre aquel inmenso mar. Decidió dormirse, probablemente la próxima vez que abriera los ojos sería tan solo a unos minutos de ver a su amado tigre. Cerró los ojos y dejó que Morfeo se apoderara de ella, cayendo en un profundo sueño.

Un intenso golpe interrumpió su tranquilo sueño, y a continuación una cantarina voz de mujer se escuchó "Bienvenidos a Japón, por favor espere a que el avión se detenga para poder descender, muchas gracias por volar con nosotros". Se sintió más tranquila, faltaba tan poco… Siguió las instrucciones que le habían dado, tomo su morral y luego fue por su valija. Aquellos pocos minutos se le hicieron eternos, pero una vez que hubo entrado a la zona en donde la gente iba a buscar a sus conocidos, pudo contemplar como no solo Kojiro había ido por ella, sino que el equipo del Toho, el Nankatsu, su amiga Paola y su familia, todos habían ido a buscarla. No pudo evitar las lágrimas de felicidad y corrió a los brazos de Kojiro, dándole un profundo y pasional beso. Disfrutó del cálido tacto con los labios de su amado tigre, hacia tanto que no los besaba… se sintió sumamente feliz, había sido mejor de lo imaginado, con aquellos musculosos brazos abrazándola protectoramente.

-Te extrañé tanto…-susurró Rikku.

-Prometo no volver a dejarte ir…-sonrió Kojiro mirándola con suma ternura.

-Te amo Kojiro…

-Y yo a ti… más que a nada ni nadie…

A su alrededor se desplegaba un campo de infinita ternura. Todos estaban felices de volverlos a ver juntos, además, los del Nankatsu sabían que su amiga no volvería a cambiar y odiarlos, eran como una gran familia. Los chicos del Toho volvían a tener a su amiga Rikku, sabían que ahora la escuela sería muchísimo más interesante con todas las travesuras que ella y Paola hacían a diario, pero más que nada les alegraba el hecho de que su amiga y su capitán eran felices nuevamente, juntos, y sabían que lo que habían pasado les serviría para que se unieran aún más…


Rikku: Quedo cortoooo T_T
Kojiro: No importa, lo importante es que volviste a mí ^^
Rikku: Estás contento tigrecito? *le hace mimitos*
Kojiro: Obvio que sí *la abraza*
Genzo: *saliendo de la nada* bueno ya, mucho amor ù.ú
Kojiro: Ja, vos estás celoso porque te corto ¬¬
Genzo: Nada que ver, solo que este es un espacio para agradecerle a la gente que lee ¬¬
Rikku: Bueno, mientras los chicos se siguen peleando yo aprovecho a agradecerles por leer el fic, perdón por la tardanza pero es que costo mucho trabajo escribir el capítulo, fue especialmente dificil ^^U Pero bueno, después de mucho trabajo, acá lo tienen, espero que lo disfruten y que sigan leyendo!
Genzo: Espero que no sufran una gran decepsión cuando vean que no me quedo con Rikku u.u
Kojiro: Dejá de hacerte el pobrecito ¬¬ vení amor *carga a Rikku en brazos y se va corriendo, dejando solo a Genzo*