"Odio"

Bella Pov

Al día siguiente Alice me llamo en la mañana diciendo que había hablado con Edward y que ella vendría por mí y hablaríamos seriamente, suspire y acepte, tome un largo baño y me arregle, pero por primera vez me cambie más de una vez frente al espejo, ahora solo podía ver los defectos que ellas se habían encargado de marcar en mi mente, mi ropa parecía hacerme ver mal de cualquier lado, por fin después de mover, quitar y cambiar más de una vez la ropa, me puse una enorme sudadera que le había robado a Edward, eso cubría mi cuerpo entero o al menos la mayor parte.

Cuando Alice llego rápidamente me mando a que su auto, en cuanto estuve ahí me dedico una mirada que me asusto, Alice no se quedaría tranquila hasta no saber todo lo que quería saber.

―Vamos, llegaremos tarde.―dije con un intento de sonrisa, ella suspiro y comenzó el camino.

―Bella quiero saber todo de tu salida con esas arpías ayer.―dijo seria mientras se detenía en un alto, suspire.

―Solo fuimos a la plaza y compraron cosas, ya sabes cómo son.―dije intentando no dar mayores detalles.

―Sí, sé perfectamente como son y por eso te digo que debes mantenerte alejada de ellas.―Alice había pasado por su fase y había estado en ese grupo, aunque no duro más de dos semanas, cuando entramos a la preparatoria ellas se volvieron populares, eran las chicas sexys con dinero entonces eso les dio un estatus alto en la cadena de la escuela, Alice entro a la preparatoria hasta el siguiente semestre y entonces ellas intentaron convertirla en una de ellas, pero a las dos semanas Alice conoció a Jasper y ellas la sacaron del grupo pues él no era parte de su grupito de idiotas.

Alice se fue y le importo muy poco porque estaba loca por Jazz y aun ahora 2 años después ella sigue feliz al lado de él, son el uno para el otro y aunque nunca lo diría en voz alta, les envidiaba, quería algo así pero las posibilidades eran tan pocas, al menos ella era hermosa, tenía el cuerpo de una bailarina y la agilidad de una gimnasta, yo era la torpe Isabella Swan.

―Sé que te preocupas por mí, Alice, pero puedo cuidarme sola.―dije simplemente, ella suspiro y cuando llegamos al estacionamiento de la escuela, ella tomo mi mano y yo la mire a los ojos.

―Bella, solo prométeme que te cuidaras, no permitas que se metan en tu mente.―dijo seria, yo asentí, quería a Alice pero ella jamás entendería lo que era ser yo, lo que era pasar completamente desapercibida para los chicos, ella no comprendía.

―Te lo prometo.―dije aunque sabía que tal vez esa no era promesa que pudiera cumplir, porque ellas ya se habían metido en mi mente.

Bajamos del auto y nos reunimos con Edward y Jasper que venían hacia nosotras, le dedique una sonrisa a Edward y él me abrazo fuerte, Jasper y Alice se despidieron para ir a su clase y nosotros caminamos a la nuestra tomados de la mano.

―¿Cómo te la pasaste ayer?―pregunto mirándome sonriente, le sonreí pero al ver su mirada me sentí culpable, porque él siempre me veía como si fuera hermosa, como si realmente brillara pero yo no me sentía así, no ahora.

―Estuvo bien.―dije con un intento de sonrisa, él sonrió pero era obvio que no se creía mi intento de mentira, al llegar a nuestro salón las rubias me sonrieron todas excepto Tanya, Robert y Edward fruncieron el ceño, eran tan parecidos.

Durante la clase la mirada insistente de Edward y también la mirada de Robert me pusieron de nervios, no podía concentrarme por la sensación de ellos dos observándome como si acabara de cometer un asesinato, suspire al terminar la clase y casi salí corriendo con Edward siguiéndome, al llegar afuera vi a Robert acercarse hacia nosotros y como si temiera que dijera algo con Edward presente tome la mano de Edward y me lo lleve tan lejos como pude.

―Bella ¿Qué pasa?―pregunto deteniéndose.―Estás muy extraña últimamente.

―Nada, solo estoy ansiosa.―dije pasando mis manos por mi cabello, otra cosa que él me había pegado, ahora cada que estaba nerviosa hacía eso.

―¿Por qué?―pregunto tomando mis manos que temblaban.―Estás temblando.―dijo con el ceño fruncido, sus manos rápidamente me rodearon.―¿Tienes frío?―yo negué.

―No es eso.―dije contra su pecho, ahí era donde me sentía segura, donde sabía que nadie podía dañarme, quería quedarme ahí para siempre pero no podía.

―Entonces ¿Qué pasa? ¿Qué te tiene así Bella?―pregunto separándome un poco y rápidamente sentí los nervios recorrerme entera, no quería que me soltará.

―Es…la entrada a la Universidad.―dije mintiendo con lo primero que me vino a la mente.―Estoy nerviosa por eso.―dije sin poder mirar sus ojos, porque sabía que si los miraba no podría mentirle.

Cada que le mentía un dolor se instalaba en mi pecho y sentía un hueco en el estomago, él era el único que siempre estaba para mí, él que me cuidaba y quería, era honesto conmigo y yo solía serlo con él pero ahora no podía, había algo que me lo impedía, era como si las palabras de Rosalie sobre lo horrible que al parecer era se hubieran quedado grabadas en mi mente y ahora que lo veía temía que él viera eso en mí y aparte se diera cuenta de lo fácil que estaba dejando ellas se metieran en mi mente, él seguro estaría decepcionado de mí, no quería que él me viera así, no quería decepcionarlo.

―No debes preocuparte por eso, hermosa.―dijo tomándome de nuevo entre sus brazos.―Tienes todo para entrar, promedio perfecto y ahora solo te queda la entrevista, pero esa será hasta después de la graduación.―yo asentí contra su pecho y lo abrace con fuerza, no entendía la debilidad que sentía, no entendía el miedo en mi mente, era como si todo cayera sobre mis hombros, cosas que jamás me habían importado estaban ahora clavadas en mi corazón y mi cabeza, no estaba preparada para tanto y no me había dado cuenta de lo débil que era, no hasta ahora, una simple palabra me llevo a la locura, me sentía derrotada, aun cuando él estaba aquí brindándome su cariño, aun ahora me sentía rendida y solo quería volver a cuando eramos solo él y yo, cuando no tenía miedo y podía mirarle a los ojos sin culpa alguna, quería regresar.

Robert Pov

Al salir del salón estaba decidido a llevarme a Isabella y hablar con ella sobre esas sonrisas entre ella y Rosalie, eso no me gustaba en absoluto, odiaba que la gente me escondiera cosas y aunque Isabella no era nada mío sentía que ella debía decirme todo, pero ella noto mis intenciones y corrió junto con el estúpido de mi hermano por el pasillo, al notar sus manos unidas sentí un hueco el estomago, como rabia contenida, eso llevaba días sucediendo y la única explicación era simple, ella era mi meta y él se interponía, lo único que podía hacer era separarlos, pero como hacerlo, ellos eran tan unidos que ella era capaz de golpearme si llegaba a verme lastimarlo.

Seguí mi camino rumbo a mi siguiente clase, entonces los vi, estaban solos en el pasillo abrazados, sentí ese hueco de nuevo, él la abrazaba con fuerza, mientras ella miraba al vacío pero se sostenía a él como si la vida se le fuera en ello, me quede ahí, mirándolos fijamente, quería que él la soltara y quería tomarla a ella y llevármela donde él no pudiera verla, pero no lo haría, solo me quedaría a verlos, así que lo único que podía hacer para entrar al mundo de Isabella era entrar también al de Edward, él venía en todo el paquete al parecer.

Una lágrima recorrió su mejilla y ella rápidamente la limpio para que él no pudiera verla pero yo la había visto y no me gusto nada, sentía desesperación ¿Por qué lo buscaba a él? ¿Por qué siempre él estaba antes?

Con un gruñido me di la vuelta y me fui de ahí, necesitaba alejarme de todo ese drama, desde que Isabella había entrado a mi vida todo se estaba poniendo de cabeza, parecía obsesionado con ella, la seguía, la veía a lo lejos, sabía cada detalle de su rostro, ella ni lo notaba porque siempre tenía toda su atención puesta en mi hermanito, lo que me sacaba de mis casillas aunque no lo aceptara.

Sabía que si Rosalie estaba conviviendo con ella no sería para nada bueno pero la verdad tenía tanto en mi mente que me importaba muy poco lo que pasara entre ellas, solo quería terminar con esta mierda y dejar de querer con tantas ansias apoderarme de sus labios con fuerza, el deseo que corría mis venas cada que la veía por los pasillos, quería pegarla contra la pared y arremeter contra sus labios sin piedad, ver como sus ojos totalmente inocentes me miraban con ansiedad cuando terminaba de besarla, como sus mejillas se sonrojaban con furia cuando la atrapaba viéndome, esa dulce sonrisa que tenía cuando leía…

Ahí estaba de nuevo, pensando en ella como un loco, debía sacarla de mi cabeza y la única forma que encontré fue Tanya, así que la llame y le dije que nos veíamos en las gradas, en cuanto llego la bese con desesperación, pero no era lo mismo, quería más, entonces a lo lejos vi unos conocidos ojos chocolate, mirándonos como si estuviera siéndole infiel, no quitaba la mirada a pesar de que sabía que la estaba viendo, vi sus ojos llenos de dolor y no me gusto pero aun así seguí, Tanya enredo sus brazos en mi cuello jalando mi cabello y yo la pegue más a mi cuerpo pero con mi mirada fija en esos ojos que me miraba con profundo odio ahora, eso era lo que quería, que me odiará que se alejará, no sabía que me estaba pasando pero simplemente no quería lastimarla, no quería que diera un paso más cerca de mí porque sabía que ese sería nuestro final, yo no podía sentir por ella nada más, no quería hacerlo, el amor era para los débiles, pero ante ella así me sentía, sus ojos parecían entrar a mi alma y sacar todos mi secretos, odiaba que me mirara así porque me mataba poco a poco, destruía mi capa de control y me volvía débil, Isabella era mi debilidad.

Finalmente se dio la vuelta y se fue de ahí, casi con furia aleje a Tanya de mí y sin darle explicación alguna también me fui, con furia golpee un árbol que estaba entre la maleza de las afueras de la escuela, dolió como el diablo pero no tanto como ver odio en sus ojos, nunca nada dolería tanto.


Es el segundo de los tres de hoy, espero les guste y dejen sus RR :3