Capitulo 14 Celebración
Marian se encontraba llorando sentada en el pequeño sofá del despacho de Byakuya, ya hacía más de dos horas que se había marchado a hablar con los ancianos y aún no había regresado… seguramente no había conseguido convencer al consejo… cuanto más pensaba en que iba a tener que renunciar a sus sentimientos por Byakuya, más lloraba de manera desconsolada, con las manos sobre su rostro.
Rukia y Renji se miraban entre ellos, ya no sabían que decirle para consolarla, en cierta manera esa preocupación era normal, Byakuya estaba tardando demasiado… quizá no podría haber hecho entender a los ancianos sus sentimientos… Rukia y Renji después de unas miradas entre ellos sabían que estaban pensando el uno y el otro sobre la misma situación…y también se entristecieron agachando la cabeza…
En ese momento, se abrió la puerta y Byakuya entró algo serio para darle luego a Marian la sorpresa con una enorme sonrisa, pero con el panorama que encontró… Rukia y Renji cabizbajos y Marian lloraba de forma desconsolada… Los tres lo miraron con tristeza al ver la cara seria de Byakuya… pero sus rostros cambiaron a una de alegría cuando Byakuya dijo casi gritando y sonriendo:
- ¡Lo conseguí Marian!
Marian totalmente sorprendida y feliz, fue corriendo hacía Byakuya y saltó encima de él, rodeándole el cuello con sus brazos, enrollando sus piernas en su cintura, y dándole un fuerte beso en los labios… y dijo:
- Te quiero Byakuya! Gracias, gracias, gracias por conseguirlo! Jamás aguantaría estar separada de ti! -dijo entre sollozos, abrazándole fuertemente…
Rukia y Renji se acercaron felices cuando Marian volvió a poner los pies en el suelo, para felicitarles a los dos; ambos abrazaron a Marian… Rukia dijo:
- Ves como mi nii-sama lo conseguiría!
- Tenías razón Rukia! Muchas gracias por todo y gracias a ti también Renji.
- De nada Marian -dijo Renji con una sonrisa.
En ese momento entro Ukitake-taicho, que había ido a ver cómo estaba la joven pareja, y Unohana que pasaba a comprobar cómo evolucionaba Marian de su accidente, al ver tanto alboroto dijeron:
- ¿Que están de celebración? ¿Qué ha pasado para tanta felicidad? - dijo sonriendo amablemente Ukitake-taicho.
Unohana simplemente sonreía alegremente, al ver tanta felicidad en el despacho.
Renji les explicó que Baykuya había conseguido que los ancianos de la familia aceptaran su matrimonio con Marian. Eso hizo muy feliz a Ukitake y Unohana, quienes se añadieron a la celebración. Ukitake le dió la mano fuertemente a Byakuya, mientras Marian era abrazada por Unohana. Después Ukitake abrazó a Marian, y Unohana le daba sus felicitaciones a Byakuya.
Byakuya les invitó a cenar a todos para celebrarlo a lo grande… iban a cenar debajo del árbol de cerezo en el enorme jardín, sabía que a Marian y a él les encantaba ese lugar, era hermoso y romántico…
Todos cenaron animadamente, entre risas y conversaciones amenas… Marian y Byakuya a pesar de estar uno al lado del otro, se miraban muchas veces con una gran complicidad… deseando en el fondo pasar un rato juntos a solas.
Una hora más tarde, todos se fueron despidiéndose de la pareja, agradeciéndoles por la cena y felicitándoles de nuevo.
Marian y Byakuya se quedaron solos al fin… Ambos se miraron, Marian se levantó y se sentó entre las piernas de Byakuya, el cual estaba apoyado en el árbol de cerezo, con una pierna estirada y otra doblada algo abiertas… Byakuya algo sorprendido la abrazó por la espalda acercándosela más a él, hundió su rostro en el cuello de Marian, oliendo su piel, su cabello… le encantaba todo de ella… y le susurró en el oído: me enloquece tanto tu olor Marian… -dijo suavemente Byakuya.
- Marian sonrió… y dijo: y tú a mí me enloqueces de los pies a la cabeza Byakuya… cuando te tengo cerca pierdo el Norte… y añadió con alegría:
- ¿Y sabes una cosa muy muy importante amor?
- ¿El que princesa? -dijo Byakuya con algo de curiosidad.
- ¡Que te amo locamente mi vida, con toda mi alma y con todo mi corazón! -dijo Marian con mucha felicidad en su rostro y con una enorme sonrisa.
- Byakuya la miró con unos ojos muy tiernos y llenos de dulzura… y con una sonrisa le dijo: Yo también te amo Marian, me robaste el corazón solo con una mirada, rompiste mi coraza solo con una sonrisa y con unas palabras… me devolviste la felicidad, la alegría y las ganas de amar otra vez… y a con algo más de tristeza en su voz dijo: desde que perdí a Hisana no me atrevía a volver amar a alguien por no sufrir de nuevo… pero llegaste tú y ese pensamiento, ese miedo desapareció… Marian noto su tristeza, giro a mirarlo, acarició su rostro y le besó con mucha dulzura… y después de separase dijo:
- Mi luz… ya pasó todo aquel sufrimiento y soledad, estaré contigo para siempre, quiero hacerte feliz, amarte y darte todo lo que tú, Rukia o el consejo de ancianos necesitéis de mí… habla conmigo de ella, te sentirás mejor, desahógate conmigo y confía en mí… No quiero hacerte daño, y no pretendo substituirla… ella estará siempre presente en tú corazón, en tus recuerdos y me parece muy bien, es totalmente normal… pero no dejes de disfrutar, de vivir y de seguir adelante conmigo por ese recuerdo o sufrimiento… Hisana, no querría que hicieses eso… y yo tampoco.
- Byakuya, estaba atónito por su forma de hablar, por lo que decía y por como lo decía… se sentía con si le hubiesen quitado un peso de encima… Marian, su Marian era la mujer perfecta para él… comprensiva, buena, madura, amable, sincera, fuerte, cariñosa, responsable, con un gran corazón repleto de amor hacia él, su familia, sus amigos… Muchas gracias Marian -dijo Byakuya con algunas lágrimas en los ojos…
Marian lo abrazó fuertemente, y le dijo: tranquilo ya no estás solo, estoy aquí contigo… para lo que quieras, para lo que necesites…
Byakya asintió en señal de agradecimiento mientras la abrazaba fuertemente…
Además quería preguntarte algo -dijo Marian ¿Dónde has estado tú durante toda mi vida? -dijo con una pequeña sonrisa…
Byakuya levantó su rostro del pecho de Marian, la miró aún con lágrimas en sus ojos, ahora emocionado también por la pregunta de Marian… y le dijo: Eres… eres tan increíble mi vida…
Marian secó suavemente sus lágrimas con sus dedos, lo miró y le dijo: Sonríe por favor… y le besó con ternura…
Byakuya correspondió el beso. En unos segundos ambos profundizaron el beso, jugando con sus lenguas… Byakuya dejo salir tres palabras entre los suspiros y los pequeños gemidos que ambos hacían: Te quiero princesa. Se separaron por la falta de aire… y se quedaron abrazados un largo rato.
Que momento tan íntimo... están teniendo... que romántico!
