Bleach y sus personajes no me pertenecen, son creación del gran Tite kubo, yo solo tome a los personajes para hacer esta historia.

Hola! Gracias a todas (os) los que entran a leer el fic, a los que dejan review, y a los que lo ponen en fav o follow.

PERDÓN! Sé que todos los lo siento del mundo no serán suficientes para disculparme por la demora, pero es que no me decidía a cómo seguir esta historia, sufrí un estancamiento terrible, y aún no estoy convencida de todo lo que puse, o mejor de la forma que lo hice, además que me surgían ideas para otras historia, y eso me distraía xD Pero ya estoy volviendo a estructurarme, y poder seguir con las ideas que tengo para esta historia. Así que denme sus buenas vibras para que no pierda la inspiración, pero con lo volátil que soy, no puedo prometer nada. Espero tener otra capítulo antes de que acaba el año! Para así darles mis deseos de fiestas para ustedes! Ahí me explayaré mucho más, ahora los dejó. Saludos.

Frase: A veces uno no se arrepiente tanto de las cosas que hizo mal, sino de las cosas que hizo bien para las personas equivocadas.

Capítulo 14

Esto era ridículo, más que ridículo a decir verdad, si hubiera una escala entre lo normal medianamente normal, hasta llegar al extremo de lo absurdo, él estaría en la cima. No sabía porque se le había ocurrido invitar a salir a Rukia. No, esa parte no estaba del todo mal, la parte en la que se equivocó fue cuando le pidió concejo a sus amigos, craso error, un terrible, terrible error.

-¿entonces nos dirás quién es la pobre desdichada?

-yo creo que lo está inventando, no puede ser que Ichigo tenga una cita y yo no-gimoteó Asano.

-que no tengo una cita-dijo molesto por decimo quita vez.

-si, como digas-Kojima volvió a mirar su teléfono-si no tienes una cita entonces ¿por qué me preguntaste que suelo hacer cuando salgo con chicas?

Intentó restarle importancia al asunto-sólo fue una pregunta al azar.

-una muy extraña, sobre todo viniendo de ti.

Chad asintió, dándoles la razón. Esto terminó por colmar la paciencia del pelinaranjo.

-¿saben qué? Olvídenlo-apenas había alcanzado a abrir la puerta del salón cuando chocó contra alguien que iba saliendo.

-Oh Ichi…Kurosaki, lo siento- ahí estaba la causante de todos sus problemas, o la mayoría de estos. Iba a decirle algo, pero entonces ella se acachó y algo le impactó directo en la cara.

¿Qué mierda le habían lanzado? Escuchó algo caer y miró al piso, allí vio una bola de papel, dentro de la cual se podía entrever que había una manzana ¿A quién mierda se le ocurría jugar con algo así en un pequeño salón? Miró a todos lados intentando encontrar al responsable, pero todos sus compañeros se habían dado vuelta, haciendo como que estudiaban, manteniéndose en silencio. Sabía que tenía cierta reputación en cuanto a ser un poco temperamental, más que nada por su pasado de siempre estar involucrado en peleas, por lo que estaba seguro de que nadie admitiría la culpa, así que resignado se limitó a fruncir el seño e ir directo a su asiento, sintiendo la mirada de todos los del salón sobre él.

-¿Qué le pasa? –la oyó preguntar, y eso lo hiso enojar más.

-Kuchiki-san, no te molestes en hablar con él, está de más mal humor que de costumbre, sólo déjalo tranquilo, ya se le pasará.

Sentía las miradas de sus amigos sobre él, pero por su parte sólo gruñó por lo bajo. Este día había comenzado mal, y sentía que sólo iba a ir a peor.

Durante las primeras horas fue consciente de que Rukia lo miraba de reojo, y aunque en algunas oportunidades parecía que le iba a decir algo, al final se arrepentía y volvía a centrar su atención en sus cuadernos. Eso era algo que por ahora le parecía bien, pues tampoco quería hablar con ella, más bien en este momento no quería hablar con nadie, pero no pudo seguir así durante la hora de almuerzo.

Sus amigos le hicieron señas para que los acompañara, pero él los ignoró, sin moverse de su puesto, dejando en claro que no iría con ellos, así que resignados, desaparecieron por el pasillo, y cuando creyó que nadie más lo iba a molestar, notó que alguien se acercaba a él, aún cuando no pudo distinguir completamente de quien se trataba, su pulso acelerado le dio la respuesta. Pero no quería hablar con ella, si lo hacía, estaba seguro de que diría algo incorrecto, o tal vez de mala manera, así que prefirió ignorarla.

-Ich…Kurosaki ¿no vas a ir a almorzar?-preguntó cautelosa ¿tan intimidante se veía que hasta ella le hablaba con un tono más neutro o sólo era porque estaba actuando el papel de niña buena frente a los pocos compañeros que quedaban en el salón?

-no-vio que iba a decir algo más, pero él no quería responder, así que tomó sus cosas y salió de allí.

Necesitaba calmarse, pero no podía hacerlo si estaba con más gente a su alrededor, sobre todo si dentro de ese grupo estaba ella. No sabía qué poder tenía que lo hacía actuar de forma diferente, pero lo hacía, y eso era algo que no estaba pasando inadvertido para los otros, pues ya se había dado cuenta que sus amigos comenzaban a notar que había algo extraño en su comportamiento, algo que delataba el caos que tenía en su mente.

Mientras caminaba por la escuela, encontró un lugar tranquilo.

Se sentó cerca de las canchas, desde allí podía ver el entrenamiento del equipo de futbol, pero estaba los suficientemente lejos como para que nadie notara su presencia. No hacía demasiado calor, sobre todo porque el árbol que tenía a su lado le daba la sombra necesaria para no rostizarse bajo los rayos del sol, además una leve brisa removía sus cabellos, era un lugar agradable para descansar y pensar.

-si sólo comes pan, vas a engordar-su pulso se volvió a acelerar mientras ella se sentaba a su lado.

-tengo buen metabolismo-dijo cortante.

-ah ja- entonces se quedaron en silencio mirando los jugadores correr de un lado para otro por la cancha.

No sabía que estaba haciendo aquí ¿lo había estado buscando? ¿Estaría preocupada por él? Su pecho dio un latido fuerte, eso le gustaba, que ella pensara en él, y aunque lo ponía nervioso, de alguna manera extraña, al mismo tiempo su presencia lo tranquilizaba, eran dos sentimientos opuestos, y podía sentir cómo colisionaban dentro de él para intentar proclamar a un ganador, pero hasta ahora iban empatados ¿Cómo podía ella afectarlo tanto? Lo estaba condicionando, y eso no le gustaba, por lo menos no ahora.

-¿Estás bien? Parecías un poco molesto en la mañana.

Aún lo estaba, pero no creía que eso fuera algo relevante para decir-creo que tengo derecho a estarlo, sobre todo después de que alguien me lanzara una manzana a la cara.

Encogió sus hombros-sólo estaban jugando-la miró, sus ojos rebosaban empatía y una pizca de diversión, lo que no avecinaba nada bueno-no creo que sea aun asunto tan serio.

Se inclinó hacia atrás, apoyando las manos en el césped-claro, cómo tú no sufriste el golpe.

-un golpe más, un golpe menos, no hace mucha diferencia en tu cara, y no creo que seas tan pretencioso, así que dilo ¿Qué te molesta realmente?

Lo dijo de forma tan natural, como si fuera lo más normal del mundo que ella supiera cuando le pasaba algo que intentaba ocultar a todos ¿cómo, en tan poco tiempo, lo había llagado a conocer tan bien? Era algo que lo asustaba, pero a la vez lo llenaba de una agradable y cálida sensación.

-¡CUIDADO!

Su cuerpo se movió por instinto, y sin pensarlo se abalanzó sobre ella, envolviendo su cuerpo entre sus brazos. Su propio comportamiento lo desconcertó, pero sobre todo se sobresalto cuando sintió como ella agarraba, con sus pequeñas manos, los lados de su camisa.

Un balón impacto en la espala del pelinaranjo, y con lo desconcentrado que estaba, el impulso hiso que ambos cayeran al pasto.

Por unos segundos ninguno de los dos se movió, y pudo ser consciente de la posición en la que se encontraban. Él estaba encima de ella, con su gran cuerpo presionando contra el pequeño de ella, su respiración haciendo cosquillas en su cuello, sus manos aferrándose a sus costados, y su tenue aroma a jazmín lo estaba invadiendo, con todos estos estímulos su sangre estaba empezando a circular a un lugar inapropiado de su cuerpo. Necesitaba alejarse rápido de ella, pero no quería asustarla, así que lentamente comenzó a levantarse, apoyando sus manos a los lados de su cara, ella aún se aferraba a sus costados, y lo miraba con sus grandes ojos violetas, llenos de asombro y confusión.

-¿Estás…?-trago fuerte-¿estás bien?-su voz salió extraña, un poco más ronca de lo normal. Por su parte ella no decía nada mientras lo miraba atentamente con sus brillantes ojos violetas, tuvo que aclarar su garganta antes de hablar otra vez -Hey no te golpee ¿o si?-sostuvo su peso en una mano y con la otra rosó su mejilla, quitándole unos mechones de pelo.

Nunca había hecho eso por nadie, pero en este momento estaba usando cualquier excusa para tocarla, esto era extraño, pero se sentía bien, muy bien, su pecho sentía cosas raras, y se convenció de eso cuando sin saber porque algo lo impulsó a inclinarse hacia ella, acercando sus rostros. Ella parecía hundirse cada vez más en el pasto, hasta que por un breve instante ella se levantó unos centímetros.

-Ichigo-su voz fue un leve susurro, y pudo sentir su aliento sobre sus labios.

Estaban a pocos centímetros, podía sentir como sus respiraciones se juntaban, y lo más increíble era que ella no se estaba alejando.

-¡perdón! ¿Están todos bien?-la voz de un chico llegó hasta ellos.

Él se alejó de ella lo más rápido que pudo, quedando sentado a su lado, justo en el instante en que ella se levantaba lentamente imitando su acción, apareció corriendo un chico vestido con el equipo de futbol. Por un momento nadie dijo nada, los tres estaban envueltos en un incomodo silencio, el pelinaranjo ni siquiera se atrevía a mirar a alguno de ellos, aún estaba procesando lo que acababa de ocurrir ¿Qué mierda estuvo a punto de hacer? Indeciso, miró a Rukia de reojo, pero ella tenía los ojos perdidos en el suelo, parecía estar más desconcertada que él.

Desvió la vista y se topo con la pelota que yacía a un lado de ellos, se decantó por concentrar en eso, así que se levantó y la alcanzó-ten más cuidado para la otra-se la lanzó al chico, el cual a juzgar por su estatura y forma de mirarlos, era claramentes de primer año.

-si, lo siento senpais-hiso una profunda reverencia y corrió lejos de allí, desapareciendo tan rápido como había llegado.

Entonces el silencio volvió a reinar. No sabía qué hacer ahora. Rukia estaba demasiado quieta y callada, algo muy anormal en ella, y eso sólo hacía que los pensamientos que poblaban su mente fueran más caóticos, pero tenía que decir algo ¿verdad? ¿O tal vez era mejor quedarse callado? Aunque tampoco era que tuviera mucho que decir, o tal vez, por el contrario, había tanto que decir que las palabras parecían insuficientes. A su lado escucho que ella soltó un gran suspiro, y cuando la miró, ella tenía los ojos clavados en él.

-¿estás bien?-esa pregunta lo desconcertó, y eso debió reflejarse en su cara porque ella lo miró más atenta y lo señaló-lo digo porque la pelota te golpeo en la espalda.

Aún cuando hacía esa pregunta, en sus ojos no había preocupación, porque estaba seguro que ella sabía la respuesta, esta era su forma de evitar hablar de algo incómodo, algo para lo que ninguno de los dos parecía estar listo para hablar, y en este momento él estaba bien con eso.

-sólo es una pelota, me han pegado con cosas peores, como una manzana envuelta en una hoja de papel por ejemplo-le dio su seño fruncido, pero eso no la intimidaba, todo lo contrario, ella rió.

-ese si que fue un buen tiro-suspiró y se impulsó para ponerse de pie, él casi le tendió la mano para ayudarla, pero se contuvo, no estaba seguro de que tocarla fuera lo correcto en este momento.

-claro, eso era lo que necesitaba mi cara, gracias compañeros irresponsables-dijo sarcástico.

-amargado.

-agresiva.

-quisquilloso.

Iba a seguir, la lista era interminable, pero el timbre los interrumpió de continuar en una batalla de adjetivos.

-vaya, ya se terminó el tiempo de almuerzo-se sacudió la falda.

Sus ojos se encontraron, y aún cuando pudo ver claramente que quería decirle algo, ella sólo se mordió el labio inferior, por lo visto decidió guardárselo para ella misma, y él no iba a presionarla.

-vamos-si seguía mirándola, querría descubrir todo lo que ocultaba, pero al hacer eso, tendría que darse a conocer también, y eso, en este momento, era algo que le aterraba.

Después de eso su ánimo mejoró considerablemente. El resto del día transcurrió en completa normalidad. Aunque después de lo ocurrido durante el almuerzo la inquietud que había tenido durante la mañana se presentó con mayor fuerza ¿Qué demonios se hacía en una cita? Aunque lo negara a los demás, y se jurara que no tenían una cita, la verdad era que en su inconsciente la salida con Rukia le preocupaba, tal vez si fuera una amiga cualquiera, no estaría así, pero era Rukia, y había algo en ella que la hacía ser diferente, había algo que la hacía ser especial para él, su interior lo sabía y por eso reaccionaba de forma exagerada cada vez que ella estaba cerca.

Alguien tocó su hombro-¿Kurosaki-kun?

-¿Inoue?-sus amplios ojos grises lo escudriñaban con asombro.

-¿Qué…que haces aquí?-para él era obvia la respuesta, estaban en una tienda de convivencia*, y en su canasta tenía los productos necesarios para hacer curry.

-sólo estoy haciendo las compras para la cena-se encogió de hombros.

-yo también-respondió entusiasmada-compre carne, arroz, mayonesa y salda de manzana, quedará genial.

De sólo pensarlo se le revolvió el estómago-claro.

Miró su canasta comprobando que tenía lo necesario, cuando se convenció de que tenía todo, le hiso un movimiento de cabeza, señalando las cajas-ya voy a pagar ¿tú también?

-si, ya tengo todo.

-¿vamos entonces?

Ella pareció sorprendida, pero asintió y lo siguió por el pasillo.

Mientras esperaban que fuera su turno, otra vez repasó mentalmente la lista que le había dicho Yuzu, no quería olvidar nada, la última vez que lo hiso su pequeña hermana casi lo había dejado sin cenar, a veces tenía arrebatos de maldad, sobre todo cuando era algo que involucraba comida, así que se sintió aliviado a comprobar que estaba todo.

Delante de ellos había un grupo de chicas, eran como de la edad de sus hermanas, no les había prestado mucha atención hasta que una de ellas comenzó a chillar-¡SI¡ ya salió la nueva revista de Mujeres Shinigamis-todas gritaron emocionadas, dejándolo sordo por un momento.

-que ruidosas, es sólo una revista-dijo molesto, sobre todo porque sabía lo que había dentro de esta.

Inoue sólo sonrió-es que esa revista es muy popular, es la que está de moda. Sobre todo por los artículos que trae y los concursos que hacen, siempre dan buenos premios, por eso cuando se sabe que están en un lugar de la ciudad todos quieren ir hacia allá.

Un peso cayó sobre él. Hasta ahora no sabía que la revista fuera tan conocida, la verdad creía que estaba recién entrando en el mercado y era desconocida, pero otra vez se había equivocado.

-no lo sabía- reflexionó un poco-¿tú la lees?

-si-se acercó a un escaparate y tomó uno de los ejemplares, mostrándole la portada-mira, este mes hicieron un concurso sobre parejas-aunque ya la había visto, de igual manera se sorprendió al darse cuenta de que era la misma que él tenía en su casa-también salen concejos de belleza y sobre citas, es muy completa la información que dan, pero por sobre todo es divertida-había hablado muy entusiasmada pero al terminar, su cara se sonrojó furiosamente.

Por su parte la mente de Ichigo había quedado detenida-¿Qué dijiste?-sus palabras lo habían desconcertado.

Ella lo miró confundida y aún sonrojada-¿Qué es divertida…?

-no, antes de eso, algo sobre que dan concejos-no estaba seguro de cuál sería su expresión, pero ella lo miraba un poco asustada.

-si, es algo que siempre hacen, como por ejemplo en este mes en la sección de belleza hablan de peinados, y en la sección de parejas sobre las primeras citas, dónde ir y cómo comportarse en una-mientras lo decía señalaba la portada, resaltando los títulos que aludían a esos temas.

Cuando la revista llegó a su casa no le había puesto mucha atención a los demás artículos que traía, sólo se había concentrado en ver la foto central, así que al enterarse de que contenía la información que había estado esperando obtener, su pulso se aceleró y casi tuvo el impulso de arrebatarle la revista de las manos a la oji gris, pero se logró contener al recordar que tenía un ejemplar en su casa. En cuanto llegara, subiría a su cuarto y le echaría un vistazo. Demonios, no podía creer que estuviera pensando en sacar ideas de una estúpida revista para chicas, era realmente patético, pero en este momento no tenía más ideas. Se recompuso y pudo hacer funcionar su cerebro de forma más normal.

-ya veo-la fila avanzó.

-¿estás bien Kurosaki-kun?-la preocupación teñía sus rasgos.

-si, sólo tengo hambre-era una mala excusa, pero creíble.

-¡ah! Claro, los hombres siempre tienen hambre-sólo quedaba una persona antes de ellos-si quieres puedo…puedo darte unas ga…galletas-sus mejillas se volvieron rosadas-me quedaron algunas de la clase de economía doméstica.

Pensó en aceptar, pero miró el canasto y la elección de ingredientes de la ojigris lo detuvo.

-no te preocupes, compraré algo antes de llegar a casa.

La decepción cruzó su rostro-claro, en todo casi no estaban muy buenas, la profesora me obligó a seguir la receta.

Iba a volver a negarse, pero su estómago gruño, ella lo miró intentando ocultar su sonrisa.

-a decir verdad, creo que aceptaré algunas.

La fila avanzó y por fin fue su turno. Una vez hubo terminado de pagar, esperó a Inoue fuera del local, cuando esta llegó a su lado, de su bolso sacó una servilleta llena de galletas con forma de robots.

-ten Kurosaki-kun

-gracias-con cautela abrió más la servilleta, las galletas se veía bien, y tomó una, sin que ella se diera cuenta, la olió, no parecía tener nada extraño. Se metió una a la boca, y por primera vez había comido algo que Inoue había cocinado sin tener ganas de vomitar. Estaban deliciosas.

-están muy buenas, Inoue.

Su mirada se iluminó -¿de verdad?

Tomó otra-si, de verdad-él no entendía porque se emocionaba tanto, sólo eran galletas.

-la próxima vez que hagamos, te guardaré algunas, aunque las haré a mi manera-su estómago se contrajo-haré algunas de mayonesa y salsa de soya…

Ahora no estaba seguro de que haber aceptado sus galletas hubiera sido una buena idea. No se sentía preparado, tanto fisca como psicológicamente, para probar las galletas que haría con las recetas que inventaba la loca mente de Inoue.

Caminaron hacia sus casas en un silencio agradable, no era incómodo, aunque a veces sentía que ella estaba un poco inquieta a su lado, pero suponía que era porque él se veía intimidante, y eso a veces incomodaba a las personas, aun después de tanto tiempo que se conocían, la gente seguía teniendo miedo de él, pero nada de eso había ocurrido con Rukia, ella se había enfrentado a él desde el primer momento, no se había sentido intimidada por su tamaño o su cara de pocos amigos, todo lo contrario, lo había desafiado, desequilibrando el esquema de su vida.

-bueno, mi casa queda hacía allá- Habían llegado a una intersección y ella señaló hacia la derecha.

-claro, no vemos mañana-ella asintió mientras sus mejillas se teñían de rojo y se daba media vuelta, para comenzar a correr, agitando alegremente la bolsa con sus compras.

Mientras caminaba por las calles el cielo se teñía con los colores del atardecer.

En cuanto llegó a su casa dejó las compras en el mesón de la cocina y subió hasta su cuarto, de inmediato fue hasta su escritorio y saco la revista del cajón dónde la tenía guardada. No había nada de malo en echarle un vistazo, era necesario reunir información antes de realizar cualquier acción, había que estar preparado para todo, pero aunque se repetía esas frases para justificarse, llevaba más de veinte minutos sentado mirando la dichosa revista sobre su escritorio. No se decidía a abrirla, había una parte de él que se sentía patético de tener que recurrir a una revista de chicas para poder enfrentarse a una salida con una amiga, porque hasta ese momento Rukia era sólo una amiga, esta era una salida entre AMIGOS, pero ¿era sólo eso lo que quería de ella? Ese era el principal dilema, porque si tomaba esto cómo algo más ¿no destruiría así la relación que tenían? Y de ser así ¿podría afrontar eso? Si bien no eran grande amigos, y se conocían desde hace muy poco tiempo, sentía que si su presencia desaparecía de su vida, algo se rompería dentro de él. Era mucho en lo que pensar, y aunque hasta hace poco se moría por ver lo que decía allí, ahora no se decidía a dar vuelta las páginas.

-Oni-chan-tocaron a su puerta, sacándolo de su ensoñación-la cena ya está lista

-ya voy-Frustrado, volvió a guardar la revista en el cajón.

Se cambió rápidamente de ropa y bajó a cenar con su familia. Aunque era una cena normal, con su padre haciendo cosas a lo loco como siempre, y sus hermanas regañándolo, él se sentía muy lejos de ahí, cómo si su mente no estuviera conectada con lo que pasaba a su alrededor.

-gracias por la comida-se levantó de su puesto.

-Oni-chan casi no has tocado tu cena.

Se encogió de hombros-no tengo mucha hambre.

-Dicen que los adolecentes pierden el apetito cuando están enamorados-el comentario de su pelinegra hermana no ayudó a su situación.

-¿enamorado?-su padre saltó de su silla-Tienes que decirnos quien es Ichigo-entonces fue corriendo hasta el poster de su madre-Masaki, por fin nuestro pequeño ha encontrado el amor.

-cállate viejo loco, no es así-pero pudo sentir como sus mejillas se calentaba

-¡no te preocupes! Puedes traer esa chica a la casa cuando quieras, tú avísame y sacaré a las niñas de la casa.

Lo golpeo en el rostro-estás demente.

-además nadie dijo que fuera mujer, podría ser un chico-acotó maliciosamente su hermana.

-Karin, no molestes a Oni-chan

Su padre se acercó y le tomó el hombro, cuando volteo para mirarlo de frente, pudo ver como dos cataratas salían de sus ojos-Aunque me hubiera gustado que me dieras nietos, aceptaré tu decisión hijo, puedes traer a tu novio cuando quieras.

Esto se estaba descontrolando-¡NO TENGO NOVIO NI NOVIA!-no podía soportar el interrogatorio de su familia, así que fue hasta el recibidor, desde allí aún podía escuchar como discutían de si era o no homosexual, esto era el colmo, y no podría soportar escucharlos durante mucho tiempo, así que sin pensarlo dos veces abrió la puerta y salió de allí.

El cielo era de un azul profundo plagado de estrellas, la noche se había asentado por completo, y una brisa era fresca lo hacía estremecer. Mientras caminaba pensaba que debió haber sacado un polerón antes de salir, pero no quería volver a por uno, prefería seguir caminando en el frio de la noche. Decidió dar un paseo largo, atravesando el parque que había en el camino. Intentaba despejar su mente, pero siempre volvía a lo mismo, Rukia y la revista que aguardaba a ser abierta en el cajón de su escritorio.

-¿Ichigo?

Se volteo hacía la voz que lo había detenido-¿Tatsuki?-estaba con ropa deportiva y agitada, era obvio que había estado corriendo.

-qué raro verte aquí, y a esta hora, normalmente cuando vengo no hay nadie.

-si, sólo necesitaba un poco de aire-volvió a examinarla-¿no crees que es peligroso que estés sola a esta hora?

Flexionó sus brazos haciendo resaltar sus músculos-creo que es más peligroso para quien se tope en mi camino.

Sonrió divertido-tienes razón.

-bueno, pero aún no me respondes ¿qué haces tú aquí tan tarde? Por lo que veo no estás entrenando como yo.

-creo que ya nadie entrena a esta horas.

-bueno, yo lo hago, y evitando responder no harás que olvide lo que pregunté.

A veces se le olvidaba que ella había sido su amiga desde antes de que supiera escribir su nombre.

-sólo estaba dando un paseo.

-¿te pasó algo?

Dudó de si decirle, sobre todo considerando cómo habían resultado las cosas cuando habían hablado con ella sobre Rukia.

-nada-su amiga alzó una ceja y se cruzó de brazos

-tengo toda la noche Ichigo.

Suspiró resignado, no había forma de evitarlo, así que no había motivo para aplazar más el asunto, rascándose la nuca respondió un poco inseguro-a decir verdad, como que invité a Rukia a salir.

Por un momento la cara de Tatsuki quedó en blanco, y cuando creía que se había quedado paralizada, explotó-¡¿QUÉ?!

Si el grito de su amiga no lo había dejado sordo, nada más podría hacerlo, estaba seguro de que se había podido escuchar hasta el otro lado del mundo.

-Demonios, no tienes que gritar así, no es para tanto.

-¡¿Cómo que no es para tanto?!-aunque ya no gritaba, su voz salió en un chillido, como si estuviera reteniendo su voz para no elevarla, pero aún así imprimiéndole un tono de urgencia- es algo que nunca había ocurrido, tú nunca habías invitado a alguien a salir, esto es inaudito-empezó pasearse de un lado a otro.

Él se acercó a una banca y se sentó-es sólo una salida entre amigos.

Se detuvo y lo miró-no estoy entendiendo ¿Es una cita o una salida entre amigos?

Se encogió de hombros-ambas

-No, no, no-movía la cabeza de un lado a otro, enfatizando lo que decía-es imposible que sean las dos cosas, hay mucha diferencia entre una cita y una salida entre amigos, así que decídete ¿es una cita o no?

La miró directamente ¿qué le respondía si él mismo se hacía esa pregunta? Pare él la salida era algo más, pero estaba seguro de que para Rukia no tenía ningún significado especial, ella sólo quería ir al maldito parque del conejo deforme, daba igual si era con él o no ¿verdad?

-no estoy seguro-respondió dejando salir todo el aire de sus pulmones.

La karateka cerró los ojos y se tomó el puente de la nariz-a ver, recapitulemos ¿cómo empezó todo?

-¿Cómo que cómo empezó todo?

Ella abrió un ojo y lo miró como si fuera un completo idiota-dime cómo le pediste salir.

Se sabía muy bien la historia, pero no podía contársela sin revelar todas las veces que habían salido disfrazados, ni mucho menos iba a mencionar la foto que ahora estaría en todas las estanterías de las tiendas de Japón. Aunque tenía muy presente que se había prometido no guardar más secretos con ella, no podía contarle todo, así que se decantó por saltarse la parte de cómo había conseguido las entradas y le contó lo que había pasado en la entrada de la escuela, argumentando que ella le había mencionado su deseo de ir a ese parque y que él de casualidad tenía entradas, así que quedaron de acuerdo en ir juntos. La mirada suspicaz que le dio su amiga dejaba claro que no le creía ni la mitad de lo que había dicho.

-por ahora pasaré por alto las lagunas que tiene tu historia y me concentraré en la forma en que le pediste salir-se sentó a su lado-es obvio que no le pediste una cita.

-pero es una salida concretada un fin de semana ¿eso no basta?

Ella lo golpeó en la nuca-claro que no, cuando un chico le pide salir en una cita a una chica, debe dejarlo muy claro, debe decirlo con todas sus letras, o si no para todos los efectos será sólo una salida entre amigos, así cómo te pasó a ti-bien, ahora se sentía completamente patético-pero puedes revertir la situación

La miró con atención-¿revertir la situación? ¿Es decir que se convierta en una cita?

Ella movió la cabeza de arriba abajo - siempre se le puede dar vuelta a la situación, como en el karate, aunque eso exclusivamente depende de ti ¿tu quieres que esta sea una cita?

Se lo pensó un poco ¿quería tener una cita con Rukia? No necesitó pensarlo mucho, el latido de su corazón le dio la respuesta, su pulso se había acelerado y la emoción empezó a recorrerle las venas. Intentó ocultar todo eso de su amiga y respondió con una voz monótona.

-creo que si.

Otro golpe en la nuca-si lo vas a decir de forma tan poco convincente, entonces mejor ni lo digas.

Mientas se tomaba la nuca, intentando aliviar el dolor, respondió sintiendo como la ira y la vergüenza se arremolinaba en su interior-está bien, maldición, si quiero una cita con ella.

-eso está mejor.

Esperó que siguiera, pero se veía muy satisfecha con lo dicho-¿y eso es todo lo que dirás?

-¿y qué más esperabas?

-bueno, no sé, algún concejo sobre qué hacer ahora, no tengo ni idea de qué hacer en una…cita.

Lo sonrisa de la karateka se extendió por su rostro-¿y qué te hace creer que yo sí lo sé?

Era un hecho, la ira y la vergüenza se habían declarado la guerra en su interior, y lo peor era que iban empatadas, al parecer en este momento esas eran las únicas emociones que podía sentir.

-¿es decir que me hiciste decirte todo, aún cuando sabías que no me podrías ayudar?

Guiñó un ojo-bingo

-eres una…-La iba a matar, eso era lo único en lo que podía pensar. Le había hecho reconocer algo tan vergonzoso, sólo para poder molestarlo-bueno, gracias por nada.

-¡hay por dios! deja de quejarte como una niña

-no me estoy quejando-la verdad era que si lo hacía, pero ella no tenía derecho a decirlo así-es sólo que…-dudó de su seguir hablando con ella, aunque estaba seguro de que lo torturaría con esto por el resto de su vida, así que decir algo más no podía hacer mucha diferencia-estoy perdido, no sé de qué va este asunto de las citas.

-no seas tan melodramático, si estas tan nervioso, tómalo cómo ella se lo debe haber tomado, como si fuera sólo una salida entre amigos.

Podría ser que sus palabras tuvieran sentido, pero algo dentro de él le decía que esas palabras no eran suficientes, estas no lograban definir la relación que tenían, o mejor dicho que quería tener con la morena, pero lo dejó pasar, aunque su mutismo no ayudaría en nada a la situación.

-claro-su estoica respuesta puso en alerta a su amiga.

-¡oh no! Tienes algo planeado-por eso no quería hablar con ella, lo conocía muy bien-escúpelo ahora.

-no sé de que hablas.

-Como dije en un principio, tengo toda la noche-se miró las uñas, como si de verdad tuviera todo el tiempo del mundo

-está bien, doña mandona-suspiró resignado, no tenía otra opción más que preguntarle a ella, era esto o recurrir a los concejos que decía en la revista que aún estaba guardada en su escritorio, así que primero escucharía lo que tuviera que decir ella, después de todo era una mujer así que le serviría su opinión ¿verdad?-creo que…la verdad es que he pensando en…decirle algo sobre lo que siento.

Por la cara que puso estaba seguro de que vendría otro grito, lo bueno es que en esta oportunidad alcanzó a taparse los oídos antes de ella explotara-¡¿QUÉ?!

Está bien, lo reconocía, tal vez contarle todo a Tatsuki no había sido una idea inteligente, pero ya no había forma de dar marcha atrás.

-¿de qué te sorprendes tanto? Tú fuiste la que dijo que decirle a ella me ayudaría a aclara lo que sentía.

Hiso como que pensaba seriamente-no recuerdo nada de eso

-Oye, no te hagas la vieja loca.

-está bien, sé que dije eso, pero nunca pensé que lo harías de verdad, tal vez en un futuro lejano, con lo cobarde que eres.

-¿cobarde?

-cuando se trata de los sentimientos, sobre todo los tuyos, los ocultas, eso es porque te da miedo mostrarte a los demás, es decir eres cobarde.

Sus palabras lo estaban irritando-yo no soy cobarde

-repítetelo hasta que te lo creas.

-entonces tu también lo eres

Por un momento pensó que ella lo iba a rebatir, pero se comió sus palabras-tienes razón, creo que por eso somos amigos.

-ya empezamos a ponernos profundos.

Casi pudo ver como una vena latía en su frente-si me vas a criticar entonces no te doy ningún concejo.

Eso lo sorprendió-¿vas a ayudarme?

Se acercó, poniéndose frente a él-aunque creo que todo esto es una locura, eres mi amigo, y te ayudaré, aunque aclaro que no tengo mucha experiencia en este tema.

Suspiró-me lo suponía

La vena estaba a punto de reventar-¿Qué dijiste?

-nada-sentía una gota fría de sudor recorrer su espalda-no dije nada

Golpeo un puño en la palma de su otra mano-así está mejor-su sonrisa no presagiaba cosas buenas para él-entonces empecemos por el principio, el lugar de la cita.

No sabía por qué pero no tenía un buen presentimiento de esto, aunque después de cómo habían resultado las cosas cuando le había preguntado a los idiotas e inútiles de sus amigos en la mañana, no tenía muchas más opciones, así que aceptaría sus concejos. Aunque se dijera eso ahora, después de media hora sólo quería enterrarse vivo. Había muchas cosas que no entendía, era como si hablaran en un idioma totalmente incomprensible para él, pero ya no podía cancelar la salida con Rukia, así que sólo le quedaba soportar la vergüenza lo mejor que podía, y tomar nota de lo que le decía la karateka.


*tienda de convivencia: aquellos comercios que cuentan con un horario comercial superior a las 18 horas, un periodo de apertura de 365 días del año, de ahí el nombre popular de 24 horas.


Guest: Lo siento, parece que han sido años desde que no actualizo. PERDÓN

Z: pero otra vez me demoré un montón .. Me gusta que se puedan reír de las cosas que escribo, esa es una de las razones por las cuales me gusta escribir. El otro lo he actualizado más, pero en este quedé sin ideas, espero que no me vuelva a pasar. Saludos

xxxkuchikixxx: Lo siento, me tardé mucho en actualizar, pero aquí capitulo, y espero subir otro antes de acabar el año.

Fer: Hola! Bien, han sido unas semanas intensas, pero por fin tengo unos días de relajo. Ajajaja es que a veces tiene sus ataques de cobarde, pero tenía que decirle lo de las entradas. Si, yo pienso lo mismo sobre el beso, falta que pasen más cosas, pero me gusta poner situaciones en las que se muestre sus intenciones de que eso pase. Gracias por tu apoyo! *o* y lo peor es que ahora salió lo de la novela T_T aún no la he leído, y no sé si lo haré lalalala. Me hacen feliz tus palabras ^_^ y pensar que puedo trasmitir a través de lo que escribo es algo increíble, nunca pensé que lo lograría y me hace muy feliz saberlo Gracias y seguiré escribiendo ;D