Capítulo trece:
(Kari)
No sabía que pensar de todo esto. Por un lado teníamos a cuatro personas nuevas en casa de Izzy, junto a sus digimons. Que el rojo no paraba de comer, junto a Agumon, las magdalenas de chocolate que había echo Mimi.
Mimi era la que más rara estaba de grupo. Parecía que no quería estar quieta. Sino moverse y que nadie le hablara, o cualquier cosa para que nadie se fijara en ella para una larga conversación. Y se comportaba de esa manera desde que Tai había tenido la pelea con Matt.
Luego estaba Sora, que no tenía ganas de escuchar tampoco nada y ni siquiera había venido a casa de Izzy para oír lo que tenían que decirnos esos chicos. La comprendía, tiene que ser muy difícil aceptar que el chico, que antes querías, solo te haya visto como un juguete fácil de manejar.
Y Tai estaba de los nervios. Desde que Sora había dicho que no tenía ganas de nada, él tenía muchas más ganas de golpear de nuevo a Matt. Era cierto que toda la culpa la tenía el hermano de Takeru, pero creo que Mimi tiene razón conque a Matt le sucede algo. Que yo recuerde él no se comportaba de esa manera, y nunca habría echo daño a Sora… O al menos eso pensaba.
Estos chicos no tenían ni idea de los que nos pasaba, pero estaba claro que se daban cuenta de lo tensos que estábamos todos. Solo era Izzy el que estaba interesado en ellos, nadie más. Nosotros teníamos en la cabeza otras cosas en las que pensar, y la mayor de todas: Lo sucedido entre Matt y Sora.
Mimi no paraba de sacar la comida que iba haciendo. Tartas, más magdalenas, ensaladas, y otras cosas que ni siquiera les presté atención. Si seguía así iba a conseguir que Izzy se quedara sin nada en la nevera. O seguramente iría ella misma abajo y compraría más alimentos para hacer y hacer, y así olvidar la realidad.
Yo estaba por irme también, pero no por nada, es que prefería estar con T.K antes de ver como todos estaban en las nubes, menos Izzy. Y él ya nos contaría lo que hubiera descubierto más tarde, ya que ninguno teníamos ni idea de lo que estaban hablando.
Me levanté del sofá.
—¿Dónde vas? —preguntó enseguida mi hermano.
—Voy al hospital—respondí—. Creo que necesito que me de un poco de aíre, y seguramente T.K sepa decirme lo que le pasa a nuestro…—la cara de mi hermano hico una mueca, cuando supo que iba a decir la palabra "amigo" —. Para saber que le pasaba a su hermano—corregí.
—No le pasa nada—terció él—. Solo que es un idiota.
—Hermano…
—De igual—cortó—. Seguramente luego iré a ver a Sora.
—Adiós a todos—me despedí—. Nos vemos luego en casa, Yolei y Mimi.
Estas dos se despidieron con un movimiento de la cabeza y siguieron con sus cosas. Mimi sacando comida y Yolei hablando con Ken. Estaba claro que los más preocupados por Sora éramos los de siempre: Mi hermano, Mimi, Joe, Izzy aunque ahora estuviera más atento a otras cosas. Y en cuanto se lo contara a T.K seguramente también pensaría igual.
Salí de casa de Izzy y me dirigí al hospital, sin prisa.
Cuando entré, todo estaba bastante tranquilo. Bueno, todo lo tranquilo que puede tener un hospital. Con algunas personas esperando para ser atendidos, médicos aburridos mirando la pantalla del ordenador (que uno no sabe si está en lo que tiene que estar o jugando al buscaminas) y finalmente aquellas personas que están ingresadas. Y yo voy a ver a una de ellas.
Entré en la habitación de T.K y esperé un poco antes de hablar. Sabía que le ponían sedantes para que no notara el dolor en al pierna, y a lo mejor ahora mismo estaba dormido. Sería mejor mirar primero.
—Hola Kari—dijo él, sorprendiéndome—. ¿Qué haces ahí parada? Pasa.
—Hola Takeru—sonreí yo—. ¿Cómo te encuentras?
—Estoy bien, mejorando cada momento.
Me senté en la silla de siempre para pasar el tiempo en el hospital.
—¿Y Gatomon? —preguntó Patamon, que estaba al lado de T.K
—Se ha querido quedar en casa…—contesté yo; de pronto recordé que no le había avisado de que me iba, pues se había quedado en mi habitación durmiendo. Da lo mismo, ya le pediré perdón.
—¿Y mi hermano? —preguntó Takeru, volviéndome a la realidad.
—Tú hermano…—suspiré—. Ha pasado algo bastante movidito con tu hermano.
—¿Qué? —Takeru se puso serio de repente—. ¿Qué ha pasado con él?
Le conté, lo mejor detallado posible, todo lo que había sucedido. Ahora que T.K estaba aquí no se enteraba de nada de lo que sucedía alrededor, y era bastante extraño. Pues tenía que contarle todo y me gustaba escuchar su opinión. Saber lo que pensaba y ver si teníamos la misma idea.
—… Y por eso Tai le golpeó—terminé—. Mi hermano era el único que lo supo antes que nosotros, se lo contó Sora y…
—No—cortó él—. A mí también me lo contó mi hermano…
—¿Cómo? —abrí los ojos, sorprendida.
—Verás, como al parecer ya lo ha contado él la mayoría de las cosas, y es lo mismo que me contó a mi, empezaré con lo último que sé—respiró hondo—. Dos días después de que Sora hablara con él para cambiar la historia de como se dejaron, mi hermano me contó lo contrario. Me dijo la verdad y que le prometiera que jamás lo contaría. Matt necesitaba hablar con alguien sobre ese tema, y yo soy su hermano y el que más cerca esta con él en estos momentos.
Mi hermano está mal Kari, muy mal. No sé que le pasa, pero desde que entró en esa maldita banda no es el mismo. Ha cambiado, se ha vuelto diferente. Hasta tal punto que hiere a sus amigos de antes y no le importa. Hasta el punto que sale todas las noches para buscar un ligue y pasar una noche "loca"
Ahora no es el mismo que recordaba como mi hermano mayor. No sé que le pasa y te puedo asegurar que deseo saberlo, ya que estoy muy preocupado por él. He pesando en contárselo todo a nuestros padres, pero eso empeorara las cosas. Pensará que no soy de fiar y entonces nos dejaremos de hablar y no es eso lo que quiero para nuestra relación.
Y ahora las cosas serán mucho peor—suspiró—. Si ha contado que le de igual lo que hico y que además no quería a Sora, pues todos va a pensar mal de él. Y eso hará que cambia a peor, y que se aferre más a sus otros amigos, a los de la banda. Ahora ya no sé que hacer. Había pensado que a lo mejor entre todos conseguíamos que cambiara, ahora ya da igual…
Aunque eso si, Kari— me miró—. Todo esto es culpa suya. Por no saber afrontarse a sus miedos y dejar que los de la banda le manipulen, en cierto modo, como si fuera una marioneta. Hablaré con él en cuanto venga aquí, intentaré hacer lo imposible para que cambie y para que de una vez por todas, se dé cuenta de la verdad y pida perdón a Sora, porque es lo que le falta para volver a ser el de antes.
Patamon se había quedado sorprendido. Él no tenía ni idea de lo que había sucedid, y ahora que lo escuchaba todo parecía que no se lo creía. Es normal, cuando estuvimos en el digimon Matt era muy diferente, siempre preocupado por su hermano pequeño y, al meno en parte, ayudando a todos.
Pero ahora T.K tiene razón, ha cambiado y a peor. De lo que no tenía ni idea era que la culpa de todo es de esos chicos de la banda. Pero no toda será la culpa de ellos, ya que cada persona puede elegir su vida, aceptar lo que tiene delante.
—Al final Mimi estaba en lo cierto—murmuré.
—¿En qué?
—Está segura de que si Matt se comporta de esa manera, sea únicamente, porque le pasa algo y grave—respondí—. Pero si ni siquiera lo sabes tú, ¿quién lo sabrá?
—Le he preguntado sobre ello, pero no me contesta—sonrió; era una sonrisa triste—. Dice que esa es su vida ahora, y que no la cambiaria para nada. Además—añadió—. Que según él no ha cambiado para nada.
No sabía que decir ahora. T.K era el que mejor conocía a su hermano, y sin embargo él tampoco tenía claro que le sucedía a Matt. Por un momento deseé pensar igual que mi hermano, que Matt hace todo esto porque es un idiota. Pero en el fondo sé que las cosas no son así, que de verdad al hermano de Takeru le sucede algo.
—Ojalá cambie…—susurró T.K.
—Yo espero que mi hermano no haga una locura y vaya a golpearle de nuevo—murmuré—. Sé como es Tai y ahora está muy nervioso. Si alguien le hace daño a Sora él se convierte en una estatua ante palabra tranquilizantes. Todo lo que le decimos lo evita, o le da igual. Ahora se le ha metido entre ceja y ceja que Matt no tiene el perdón de ninguno de nosotros, y por eso ahora está un poco enfadado con Mimi. Ya que ella insiste en que Matt tendrá sus razones.
—¿Y tú que piensas? —preguntó Takeru, mirándome.
Cierto. ¿Qué pensaba yo de todo esto? No me lo había preguntado nadie y por ello no sabía que respuesta darle ahora. No estaba de acuerdo con Matt para nada, su actitud de chico pasota y que no le importa los sentimientos de los demás no me gustaba para nada, pero también sé que algo le pasa.
—No sé, no sé…—suspiré—. No tengo ni idea de que en parte estoy.
—No te he preguntado en que parte estás, Kari—replicó él—. Sino en que piensas de todo esto. ¿Crees que Tai tiene razón? O por otro lado, que de verdad mi hermano le pasa algo y por eso se comporta de esa manera. No te voy a obligar a que tengas una amistad con mi hermano solo porque nosotros seamos novios, eres libre de pensar. Y entiendo que estés dividida en dos bandos.
—Tengo… tengo la cabeza muy confundida—admití—. Me gustaría antes que hablarás con tu hermano y me contarás que tal te ha ido, antes de responderte a esa pregunta. De todos modos, quiero dejar de hablar de esto. Solo hace que discutamos por tonterías de nuestros amigos y no quiero preocuparte. Ahora tu mayor atención debe estar en esa pierna, T.K.
—Lo sé.
Estoy segura de que piensa en todo lo demás menos en la pierna.
(Tai)
Mimi me está poniendo nervioso, muy nervioso. Además de que por mucho que intento concentrarme para escuchar la conversación de esos cinco, y me refiero a Izzy y esos cuatro chicos, es prácticamente imposible. Es como si mi mente vagara por viejos recuerdos, que luego van todos al presente. Y el recuerdo más vivo que tengo es el día en que Sora vino llorando, esa noche…
Sacudí la cabeza y me las cojo entre las manos. Tengo que pensar en otras cosas, aunque ahora mismo todo sea peligro. Por un lado ya hemos tenido un ataque bastante agresivo desde el digimundo, que ni siquiera tengo idea de quien lo ha lanzado.
—¡Ya basta! —grité, mirando a Mimi que acababa de dejar otro plato en la mesa.
—¿Y a ti que te pasa? —replicó ella, algo enfadada.
—¡Deja de hacer comida y comida y siéntate! —pero yo estaba mucho más enfadado—. Eres la única que piensa que ese idiota de Yamato tiene sus motivos al haber hecho mucho daño a Sora. ¡Y eso no lo soporto!
—Pues no pienso cambiar de opinión—murmuró—. Lo siento, Tai, pero debes respetar la opinión de los demás. Y no soy la única, no todos queremos matar a Matt. Ya que las cosas, en la mayoría de veces, se arregla hablando.
Mimi no deja que diga nada más, coge el plato que acababa de dejar en la mesa y lo tira al suelo con fuerza. Izzy se levanta y nos mira, como si estuviera observando que acababa de suceder. Los cuatro chicos se frotan las manos nerviosos, sin saber que decir. Pues son unos completos desconocidos entre todos nosotros.
—Mimi…—susurró Izzy.
—¿Qué? —mira a Izzy—. ¿Tú también vas a decirme algo? No os preocupéis, todos estamos nerviosos y enfadados, pero yo estoy cansada de todo. De que nos mintieran y dejaran que Matt no fuera el culpable, cuando está claro que lo es. Aunque alguien no hiere de esa manera sino porque él también está mal. Y como muchas de vosotros no acepta mi opinión, me voy y así no escucháis mis "tonterías"
Cogió la chaqueta que tenía en el sofá y se la puso enseguida. Antes de salir de la casa se giró y miró a Izzy.
—Siento lo del plato…—dijo.
—No pasa nada—respondió él—. Solo es un plato.
Mimi asientió y salió de la casa dando un portazo. Lo que más me sorprende es que se comporte se esa manera cuando no tiene ninguna razón. Lo de Matt es algo que debería interesarle solo a Sora y Matt, pero ella confió en mi desde esa noche y por eso le he golpeado, porque es un idiota. Pero ella no tiene nada…
Dejé de pensar al ver lo que pasaba ahora.
—Será mejor que hablemos en otros momentos, amigos—decía Izzy—. Tengo asuntos que arreglar y está claro que nadie está prestando atención a vuestras palabras. Lo siento mucho, pero hoy no es el mejor día para saber que está sucediendo en el digimundo y en la Tierra. Prefiero que quedemos mañana y hablemos más tranquilamente.
—Me parece bien—asintió Henry—. Veo que tenéis problemas entre vosotros y es mejor que lo arregléis. Hasta mañana.
—Una cosa—interrumpió Takato—. Deberíamos avisaros sobre los digimons que vimos y que vienen a por nosotros. Se les denomina Frontiers y están siendo manipulados por ese digimon. Por ahora no tenemos ni idea de como lo ha conseguido, lo estamos investigando.
Hasta aquí todo bien, esos cuatro chicos junto a sus digimons se van sin decir nada más. Pero lo que me molesta de verdad es lo que va a decir Izzy ahora, ha cogido su chaqueta y se dispone a irse también.
—¿Y tú donde vas? —preguntó, aunque tengo claro que suena como una orden.
—Voy a hablar con Mimi—respondió.
—¿Desde cuando tienes tan buena relación con ella? —de acuerdo, me estoy comportando como un idiota. Pero todo esto me supera.
—Tai, comprendo que estés enfadado, pero no la tomes con los demás. Iré a hablar con Mimi. Pues se avecina una gran guerra, según he podido escuchar y tenemos que estar todos juntos para luchar. Y enfadados nunca solucionamos nada.
Todo lo que está pasando se expresa con una palabra sarcástica: Genial…
