Hermione Granger simplemente no quería salir de su habitación, no tenía ánimos para fingir. Seguramente Cormac la buscaría para hablar sobre cualquier cosa, Harry y Ginny se darán cuenta de su cambio repentino de humor y… no quería ver a Draco bajo ninguna circunstancia. Después de la mirada que le dedicó sabía que él no querría escuchar nada de ella, además tampoco quería verlo junto a Pansy Parkinson.
Sin embargo, no podría desaparecer en el día así que mientras trataba de calmar sus rizos frente al espejo, compuso su expresión y trató de poner su mejor cara. Cuando bajó a desayunar por primera vez en mucho tiempo se sentó de espaldas a la mesa de Slytherin, Harry y Neville la saludaron como siempre y al contrario de lo que ella esperaba, tuvo un desayuno bastante agradable. Por al menos una hora, volvío a ser como antes. En algún momento, Hermione volteo a unos metros de la mesa de Gryffindor y se encontró con la mirada de Ron, ambos voltearon inmediatamente.
–No puedo dividirme más, Hermione –dijo Harry quien había visto todo.
Hermione lo miró, en realidad no tenía ningún caso seguir la farsa con Ron pero tampoco era que él tratará de ser amable, de hecho se comportaba muy groseramente con ella, le recordaba a su pelea en tercer año cuando Ron creyó que su gato Crookshanks había matado a su rata Scabbers. Por esa misma razón, decidió no pasar las navidades en la Madriguera, sería totalmente incomodo.
–Sigo esperando una disculpa de su parte –respondió Hermione ofendida.
Harry sólo suspiró, se sentía terriblemente cansado. Entre la forma de conocer una manera de derrotar a Voldemort junto con Dumbledore, los entrenamientos de quidditch, pelear contra sus sentimientos por Ginny, sus sospechas hacia Malfoy y ahora la peor pelea de sus dos mejores amigos.
–Lo siento, Harry –murmuró Hermione al ver su expresión.
Harry asintió y le sonrió, en realidad no se puede enojar con Hermione, ella está en todo su derecho. Aunque claro no pensaría lo mismo si supiera la verdad.
Mientras tanto, los demás estudiantes estaban ansiosos porque finalmente fuera la fiesta de Slughorn, en la mesa de Slytherin se comentaba entre pocos, ya que era la casa con menos invitados para dicha fiesta. Draco Malfoy escuchaba sin mucha atención, después de ver a McLaggen y Hermione, estaba en un trance entre enojo y desilusión, además escuchó que ambos irían a la fiesta de Slughorn. Draco desvió su mirada hacia la mesa de Gryffindor, no le pasó por desapercibido que la castaña le daba la espalda e inconscientemente cerró sus puños para la mesa.
–Draco, amor, ¿qué pasa? –preguntó de pronto una voz femenina en su oído, Pansy se restregaba a su cuerpo con insinuación.
La noche anterior, después de que vio a Hermione y McLaggen, había decidió vengarse por medio de Pansy. Pero al momento en que ella quiso besarlo se apartó bruscamente y se fue a su dormitorio sin ninguna explicación.
–No es de tu incumbencia y te he dicho muchas veces que no me llames amor –respondió Draco apartandola.
–Pero qué humor… ¿acaso es por la sangre sucia? –insinuó Pansy en un susurró enfatizando las últimas palabras, los celos se apoderaron de ella por lo que no pudo evitar provocarlo.
Draco enseguida sujeto su brazo sin ninguna delicadeza y la obligo a mirarlo, no suele ser violento con las mujeres pero Pansy se lo estaba ganando a pulso.
–¿En qué habíamos quedado Pansy? –preguntó Draco con suma frialdad.– Te prohibo que le digas así frente a mi.
–Draco, basta… me estás lastimando –dijo Pansy suplicando, pero Draco la apretó más fuerte.
–¿Te ha quedado claro? –repitió con un tono severo.
–Sueltame
–Pansy… –susurró Draco con amenaza, no la iba a soltar hasta que le respondiera.
–Si… si, muy claro –dijo finalmente y Draco la soltó inmediatamente, como si ya no soportará más su contacto.
Pansy tenía ganas de llorar pero se aguantó, no iba hacer una escena ahí, así que sólo se acomodó su uniforme y con una sonrisa falsa siguió platicando con sus amigas… como si nada hubiese pasado.
Draco trató de calmar la tensión de su cuerpo, el asunto con Pansy le traía sin cuidado pero otra historia es que cada vez se sentía menos capaz de realizar la misión y luego, se sentía más desdichado sin Hermione. Sin querer, ella se convirtió en su refugio en medio de una tormenta y sin ella, moría de frio y vagaba sin rumbo alguno. Justo cuando iba a desviar su mirada Hermione se levantó de su asiento, cerca de ella la esperaba la menor de los Weasley, en el momento menos pensado la castaña volteo y sus miradas se encontraron. Bastó sólo ese momento para que Draco tomase una decisión: "Iré a como de lugar a la fiesta de Slughorn…"
El resto del día, Hermione no se pudo escapar de Ginny por lo que estuvo en la habitación de chicas ayudando a escoger vestidos y peinados. La castaña no estaba tan emocionada por ello, además no sería como el baile de navidad de hace dos años pero por ver feliz a su mejor amiga se arregló lo mejor que pudo. Afortunadamente, su madre le empacó un vestido por si acaso se presentaba algo especial y con una poción alisadora para el cabello pudo manejar sus rizos.
–Te voy a extrañar estas vacaciones –dijo Ginny de pronto mientras terminaba de pasar el cepillo por el cabello de Hermione.
La castaña alzó la mirada hacia el espejo para ver el reflejo de Ginny.
–Yo también –respondió Hermione con una sonrisa.
Ginny volteo a todos lados como asegurandose que no hubiera nadie cerca, Lavender y Parvati estaban del otro lado de la habitación platicando entre ellas e ignorando por completo a las otras. Hermione alzó una ceja confundida, Ginny dejó de cepillarle el cabello y se recargó en el tocador mirando a la castaña con severidad.
–Dime ya la verdad, ¿qué es lo que tienes? –preguntó la pelirroja sin rodeos.
Hermione abrió los ojos de sorpresa, el camino más fácil era mentir pero por la forma en la miraba Ginny supo que no iba a lograrlo bien.
–¿De qué hablas? –fingió indiferencia Hermione.
Ginny soltó un suspiro exaltado.
–No finjas más. Algo te pasa Hermione, ni siquiera has tratado de ocultarlo y sé que no tiene nada que ver con mi hermano –susurró Ginny impaciente, no quería ser escuchada por las demás.– Desde ayer luces… abatida.
Hermione se mordió el labio inferior con nerviosismo mientras desviaba la mirada hacia su reflejo. En verdad había tratado de ocultar su tristeza pero al parecer fue inútil.
–Es sólo que… extraño a Ron, como mi mejor amigo y desearía que las cosas fuesen como antes, pensar que mañana nos vamos, pronto será navidad y aún no hemos arreglado nuestra amistad –contestó Hermione parte de la verdad.
El semblante de Ginny se relajó, le creyó. Hermione sintió una punzada de culpabilidad, comenzaba a convertirse en una excelente mentirosa y no le gustaba para nada mucho menos si tiene que mentir a las personas que más quiere.
–Hablaré con él, es suficiente –dijo Ginny enojada, a veces su hermano podría ser el más necio de todos.
–No te preocupes, tampoco quiero que se vea obligado a hacerlo –contestó Hermione al tiempo que se levantaba del asiento y buscaba sus zapatos.
Ginny decidió no insistir más, ¿por qué los hombres se empeñaban en hacerlo todo tan difícil? Se miró al espejo para acomodarse su largo cabello y suspiró cansada mientras sus ojos se llenaron de lágrimas. Negó con la cabeza para apartar los pensamientos negativos, cerró los ojos y al abrirlos, le dedicó una sonrisa a su reflejo. Ya estaba lista.
A las ocho en punto, Hermione y Ginny bajaban juntas hasta el vestíbulo del castillo, vieron a Luna luciendo un atuendo muy acuerdo a ella, supusieron que Harry no tardaría mucho. Justo cuando pensaban hacerle compañía a Luna, Hermione divisó a Cormac y con una sonrisa nerviosa se despidió de ellas. Mientras caminaba hacia su acompañante se sorprendió de lo guapo que es, Cormac podría dar una muy buena impresión si se empeñaba, tal vez no se la pasaría tan mal después de todo.
–Hola, nena –saludó Cormac, en ese momento toda expectativa se vino abajo.– Te ves muy guapa.
–Gracias, tu también te ves bien –respondió Hermione sintiendose incomoda, son pocas las personas que la han descrito como guapa.
–Claro, gracias –dijo Cormac como si no fuera novedad.– ¿Vamos?
Sin esperar respuesta de Hermione, la sujeto de la mano y ambos comenzaron a caminar hacia el despacho de Slughorn. Durante el camino vieron a varios entreteniendose en pláticas en medio del pasillo y otros también iban en camino como ellos, además estaban quienes los vieron caminar de la mano y enseguida comenzaron a murmurar sorprendidos. No era ningún secreto para nadie la situación entre Ron y Hermione, sobre todo porque la mayoría apostaba en que acabarían juntos pero no fue así.
En cuanto entraron al lugar, Hermione se fijó en dos cosas: una, el amplio del lugar que seguramente utilizó algún tipo de hechizo para hacer la habitación más grande y segundo, los elfos domésticos yendo de un lado a otro sirviendo comida y bebidas; enseguida se sintió ofendida, ¿no pudo mejor colocar un apartado especialmente para eso? Cormac comentó sobre todos los adornos de navidad que decoraban el lugar y pronto comenzó a pedir dos vasos de cervezas de mantequilla y bocadillos, el tono de su voz cambió totalmente cuando se los pidió al elfo quien solamente hizo una reverencia antes de ir por lo que pidió.
–¿Quieres sentarte por allá? –le preguntó Cormac mientras señalaba unas sillas algo apartadas de todos.
Hermione aceptó, esperaría a que llegará Harry para al menos no tener que estar todo el tiempo a solas con McLaggen. Sin embargo, durante media hora Hermione pasó un buen rato platicando y bromeando con su acompañante, al principio se mantenía distante porque creía que se sobrepasaría con ella después del beso robado de anoche, pero conforme seguían juntos no hubo ninguna señal de querer hacer algo más. Poco a poco el lugar comenzó a llenarse de estudiantes así como de invitados del profesor Slughorn, Hermione reconoció sólo a unos cuantos y se sorprendió que vinieran a una pequeña fiesta en Hogwarts.
–¿Me acompañas un rato afuera? –preguntó de pronto Cormac, enseguida añadió al ver la expresión de Hermione.– Quede igual de verme con algunos amigos y no han llegado.
La castaña aceptó, igual y por ahí podría buscar a Harry y Luna. Ambos salieron hacia los pasillos de las mazmorras, caminaron unos metros esta vez sin agarrarse de las manos, entonces pasó lo que Hermione había temido toda la noche. De pronto Cormac se acercó peligrosamente hacia ella, se encontraban bajo el arco de la estructura de las mazmorras.
–Mira… qué casualidad, estamos parados bajo un muérdago –dijo Cormac tratando de ser seductor.
–Yo no creo en esas cosas –dijo Hermione tratando de escaparse.
Sin embargo, Cormac la sujeto de la cintura y la aprisionó contra la pared, Hermione miró hacia el estúpido muérdago que se mecía suavemente, casi burlandose de ella por su ingenuidad. Antes de que la castaña pudiera hacer algo, Cormac la besó, sintió su boca invadir la suya y de pronto ya no era un inocente beso robado. Hermione pudo zafarse un poco a pesar de que el chico la tenía sujeta un brazo por su cintura y una mano en su cabello.
–¡No! Sueltame –exclamó Hermione entre enojada y ofendida, uso toda su fuerza para empujarlo pero aquello pareció sólo provocarlo más.
–Vamos Hermione, sólo dejate llevar… –susurró Cormac antes de intentar besarla otra vez.
–No… –dijo apenas Hermione porque Cormac sujetó su rostro para besarla. Justo en el momento en que sus labios se tocaron, alguien los separó con rudeza y jaló a Hermione fuera del alcance de su acompañante.
Draco Malfoy lucía increíblemente enfadado, su respiración era agitada y sus ojos parecían querer asesinar a McLaggen. Había ido a la estúpida fiesta de Slughorn con la intención de ver y hablar con Hermione, apenas entrando a la fiesta un elfo doméstico se le acercó a ofrecerle bebidas e imagino que la castaña estaría enojada por la presencia de los elfos cuando los vio, a ella y McLaggen yendo juntos fuera del lugar. Por unos momentos, se creyó la escena del beso pero en cuanto vio la reacción de Hermione supo lo que en verdad pasaba y sin pensarlo caminó hacia ellos. Ahora juntaba con todo su autocontrol para no lanzarle un malefició a McLaggen.
Hermione lo miraba entre sorprendida y aliviada, pensó que nunca se había parecido tanto a Lucius Malfoy como ahora, nunca había visto en él una expresión tan cargada de odio.
–Malfoy, ¿qué haces? –fue lo primero que Hermione pudo decir.
–Evito que este maldito se aproveche de ti, Granger –contestó Draco con enojo contenido.
–¿Quién te crees para venir a interrumpirnos? –esta vez Cormac preguntó después de salir de la impresión.– No te conviene meterte conmigo, Malfoy.
–¿Me estas amenazando, McLaggen? No cometas ese error –repuso Draco con intención de provocarlo.
–¿Qué vas hacer? –preguntó McLaggen, Hermione se sorprendió que no se dejara intimidar por Draco.– Tu padre esta pudriendose en Azkaban así que no hay nadie a quién vayas a chillarle.
Draco no pudo resistirlo y sacó su varita, apunto directamente al pecho de Cormac quien se quedó estático en su lugar.
–Si sabes las razones por las que mi padre está en Azkaban entonces entiendes perfectamente que no te conviene meterte conmigo –habló Draco fríamente.– Mi padre siempre fue muy estricto cuanto a mi educación, sobre todo en el área de Artes Oscuras…
Cormac palideció ligeramente, ya no quedaba rastro de su valentía y miró con nerviosismo a Hermione.
–Malfoy… –lo llamó Hermione y Draco se relajó poco a poco.
–Si sabes lo que te conviene, vete de aquí –dijo Draco mirando a Cormac quien sin pensarlo dos veces se fue corriendo olvidándose de su acompañante.
–No era necesario que lo amenazaras así –dijo Hermione después de que Cormac la dejará sola.
Draco se acomodó su túnica y guardo su varita. Miró a Hermione notando lo bonita que se veía, sin embargo no le dijo nada porque se sentía enojado con ella por permitir que McLaggen se aprovechará.
–Él se lo ganó, ahora tú vas a regresar a tu sala común y te mantendrás alejada de ese idiota –dijo Draco con autoridad.
Hermione lo miró desconcertada, no es lo que se imaginaba cuando fuera la primera vez que se hablaran después de lo ocurrido.
–No necesito que me defiendas, Malfoy –comenzó a decir Hermione llevandose una mano a la cintura.– Soy perf…
–Pues no lo parecía hace unos minutos, afortunadamente estaba cerca pero yo no suelo salvar damiselas en peligro –le reclamó Draco con enojo.– No siempre seré tu héroe así que la próxima vez usa tu inteligencia, Granger.
Hermione se sintió ofendida e incluso con el orgullo herido, la estaba tratando como una niña desobediente y qué decir del tono de voz. Cualquier sentimiento de agradecimiento desapareció, por lo que sin pensarlo soltó:
–Tienes razón, no es nada inteligente estar sola con un mortífago –pronunció Hermione con desdén.
Draco la miró herido, habló de él como si fuera una escoria… como si en verdad fuera repulsivo en lo que se convirtió. Ella más que nadie debería comprender el por qué tiene la marca tenebrosa en su antebrazo izquierdo, pero al parecer estaba equivocado. Quizás, nunca podrán recuperar su relación porque le acaba de confirmar lo desagradable que sería para ella estar con un mortifago como él.
–No actúes como si fueras mejor que yo, Granger –dijo con frialdad Draco recuperando su expresión indiferente.– El hecho de estar en el bando de los buenos no te da derecho a juzgar y mucho menos si has pasado las últimas semanas mintiendo.
Hermione lo miró desconcertada. Había hablado con intención pero sólo para molestarlo, no para sentirse una mejor persona que él y no obstante, una parte de ella se sentía herida en el orgullo porque inconscientemente siempre se ha sentido con el derecho de juzgar a quienes no hagan las cosas correctas como ella.
–Nunca dije que fuera mejor que tú, te recuerdo que durante años te pavoneabas por sentirte mejor que todos los demás por el simple hecho de ser un Malfoy y en cada momento te asegurabas de recordarme mi lugar al ser hija de muggles –respondió Hermione a la defensiva.
–Nunca insinúe que fuera inocente –se defendió Draco, sin ser plenamente consciente, se acercó a ella.– Además he dejado en claro que las cuestiones de sangre ya no me interesan.
Hermione se ruborizo, aparte por la cercanía, fue por la mirada que le dedicó el slytherin. Su pelea había terminado definitivamente, ¿y ahora? No habían estado solos desde aquella vez en el bosque prohibido y ciertamente no es un lindo recuerdo. De pronto un silencio incómodo se instaló en ellos, sin embargo nunca dejaron de mirarse a los ojos.
–Gracias... –dijo finalmente Hermione mientras alisaba su vestido para esconder sus nervios.
La expresión de Draco se suavizó, sonrió de lado mientras daba un paso más cerca de la castaña.
–¿Debo suponer que no hay nada entre tu y McLaggen? –preguntó Draco sin acusación.
Hermione levanto la vista hacia él, quería acortar la distancia y abrazarlo.
–No hay nada entre los dos –contestó Hermione, luego se mordió el labio inferior con duda.– Acepte venir con él para distraerme y...
Hermione se calló, no le gustaba la manera en que la conversación cambió de rumbo y tampoco quería admitir lo que calló. Pero no puede negarse a si misma lo mucho que extraña la compañía de Draco y lo vulnerable que se siente ahora tan cerca de él.
–¿Y...? –pregunto Draco animándola a seguir, se sentía ansioso.
–Olvídalo... –contesto Hermione desviando la mirada de él.
–Hermione –la llamó Draco son suavidad mientras buscaba su mirada.
La castaña cerró los ojos un momento, suspiró y trató de recuperar sus latidos del corazón. Cuando volvió abrir los ojos, Draco estaba tan cerca que sus respiraciones se mezclaban y por un momento no importó nada más.
–Acepte venir con él para distraerme y dejar de pensar en ti –confesó Hermione sin apartar su mirada de él para ver cómo reaccionaba.
Draco soltó un suspiro de sorpresa, sin duda no se esperaba una confesión de ese tipo. La sensación de la esperanza se esparció por todo su cuerpo. Irónicamente, estaban parados justo en el lugar donde hace unos minutos Cormac y Hermione estaban, debajo del muérdago.
–Ambos tenemos el mismo problema –respondió Draco mientras alzaba una mano para apartar un rizo de la castaña.
Hermione cerró los ojos, todo su cuerpo le decía que aquello es lo correcto, sus manos y labios hormigueaban ansiosos por tocarlo. Pero su parte más fuerte, la racional le gritaba que se detuviera, que no dejara el asunto a la ligera. Volvió abrir los ojos, Draco la miraba con una intensidad abrumadora, nunca antes Hermione se había sentido tan deseada como en ese momento. Y antes de que Draco decidiera acortar la distancia, la castaña coloco una mano en su pecho.
–No... –susurró Hermione sintiendo los rápidos latidos de Draco debajo de su palma.
Con toda la dignidad que pudo juntar, el slytherin se apartó de ella. Sentía como poco a poco la estaba perdiendo y quería decir mil cosas pero prefirió callar. Su expresión se endureció pero sus ojos decían todo por él haciendo que Hermione se arrepintiera de haberlo apartado.
–Draco... –dijo Hermione sin saber bien qué decir.
–Espero disfrutes de tus vacaciones –comenzó a decir Draco mientras se alejaba más de ella, dispuesto a irse.
Pero no esperó respuesta, le dedicó una mirada más y se fue de ahí, dejándola sola con todos los sentimientos a flor de piel.
Draco Malfoy caminaba sin rumbo por los pasillos, se sentía desolado y no es un sentimiento que estaba acostumbrado a sentir. Ni siquiera cuando le dijo a Hermione la verdad había sentido que todo estaba perdido, pero ahora es diferente y en realidad no sabe por qué. Hermione le confirmó que no hay nada entre McLaggen y ella, ¿no debería sentirse aliviado por eso?
Siguió caminando totalmente sumido en sus pensamientos, caminar era lo único que puede mantenerlo cuerdo. Últimamente apenas eso lo mantenía, pero de esa manera sentía que por unos momentos podría aclarar su mente de todo y todos, incluyendo de Hermione. Entonces poco a poco podía calmar sus ideas para poder pensar con claridad. Justo cuándo decidió ir a la Sala de Menesteres, una voz detrás de él lo detuvo.
–Mira quien esta aquí, Señora Norris, un estudiante que no deberia de estar vagando por los pasillos a esta hora –dijo la voz de Filch emocionado por atraparlo.
Draco maldijo su suerte, aún así mantuvo una expresión inocente.
–Iba de camino para la fiesta del profesor Slughorn pero me extravié– dije con tono indiferente esperando que fuera suficiente.
–¿Así?...Veamos que dice el profesor sobre esto –dijo Filch sin tragarse la excusa de Draco.
Rápidamente el conserje lo sujeto de la túnica y lo jalo con violencia de regreso a la fiesta. Draco se sentía humillado e intentó deshacerse del agarre de Filch pero no le fue posible.
–Quita tus manos de mi túnica, maldito squib –exclamó Draco autoritariamente.
Filch no le hizo caso y lo jaló con fuerza para que siguiera caminando. Pronto llegaron a la fiesta y para fortuna de Draco, cerca del profesor Slughorn estaba Severus Snape y Harry Potter, "perfecto" pensó Draco mientras se acercaban a ellos, comenzó a sentirse humillado.
–Profesor Slughorn, he descubierto a este chico merodeando por un pasillo de los pisos superiores. Dice que venia a su fiesta pero que se ha extraviado. ¿Es verdad que está invitado? –dijo con tono burlon, como si hubiera resuelto un gran crimen.
Draco finalmente se soltó de Filch con violencia.
–¡Esta bien, no me han invitado! –admitió Draco con enfado. De pronto sintió la mirada de alguien y al voltear vio a Hermione observándolo desde lejos.– Quería colarme. ¿Satisfecho?
–¡No, no estoy nada satisfecho! –repuso Filch, Draco deseaba echarle un maleficio pero se contuvo.– ¡Te has metido en un buen lío, te lo garantizo!
Filch siguió amenazandolo con algo sobre el director pero Draco lo ignoró, no podía despejar su mirada de Hermione quien le dedicó una sonrisa en forma de disculpa. Entonces se dio cuenta de su error, Potter lo miraba con gran curiosidad y Draco le dedicó una mirada asesina.
–Por esta vez no lo castigaremos. Puedes quedarte, Draco –respondió el profesor Slughorn sintiéndose complacido por las intenciones de su alumno.
Draco se acomodó la túnica lo mejor que pudo mientras le dedicaba una falsa sonrisa al profesor Slughorn agradeciendole por dejarlo estar en su estupenda fiesta. Mientras tanto Harry Potter lo miraba con interés, no porque estuviera llenando de halagos al profesor -siempre lo ha hecho con la mayoría de los profesores-, sino porque se dio cuenta que Malfoy lucía enfermo. Era la primera vez en mucho tiempo que lo veía de cerca y se dio cuenta de unas ojeras oscuras debajo de sus ojos además de un matiz enfermizo en la piel… ¿por qué Malfoy lucía así? ¿Qué era lo que mantenía a Malfoy tan acabado?
Sin embargo, Malfoy no le prestaba atención a Potter sino a Snape quien no dejaba de mirarlo con una expresión furiosa. Draco no quería tener una charla con el profesor pero antes de que pudiera escapar, las cosas seguían saliendo mal para su desgracia.
–Me gustaría hablar un momento contigo, Draco –interrumpió de pronto Snape.
–¿Ahora Severus? –preguntó el profesor Slughorn con una sonrisa.– Estamos celebrando la Navidad, no seas demasiado duro con…
–Soy el jefe de su casa y yo decidiré lo duro o blando que he de ser con él –respondió Snape con frialdad. Draco le sostuvo la mirada a su jefe de casa.– Ahora, síqueme Draco.
Draco Malfoy a regañadientes siguió al profesor Snape, ya se imaginaba lo que vendría una vez que se hubieran apartado de la multitud. Ambos salieron por el pasillo sin saber que eran seguidos por Harry Potter debajo de su capa de invisibilidad, caminaron durante algunos momentos hasta que Snape le señalo a Draco la última aula del pasillo. Apenas el profesor cerró la puerta tras él cuando soltó enojado:
–¿Se puede saber qué estas intentando hacer? –exclamó Snape mirandolo con enojo.
–Sólo quería entrar a la fiesta –respondió Draco con inocencia, hacia mucho que su profesor le había dejado de infligir miedo.
–No sabes mentir, Draco –se burló Snape.– ¿Crees que no sé que fuiste tú detrás del accidente del collar?
Draco por un momento palideció, había sido sumamente cuidadoso con eso. Seguramente Snape solamente trata de asustarlo para que confiese.
–No podemos permitir errores Draco, porque si eres expulsado… –comenzó a decir Snape.
–¡Por última vez! Yo no tuve nada que ver con el ataque a la chica Bell –interrumpió Draco al tiempo que miraba con frialdad al profesor.– Ella ha de tener un enemigo del que nadie sabe…
Severus Snape se acercó un paso a Draco y lo miró directamente a los ojos. Enseguida el slytherin supo las intenciones del profesor, conocía bastante bien sus movimientos y no iba a permitir que Snape se saliera con la suya. Durante toda su vida siempre lo ha respetado porque hay que admitir, Snape es un gran profesor y durante su niñez fue él quien le enseño muchos temas sobre la magia que duda alguna vez ver en las materias de Hogwarts. No obstante, los tiempos han cambiado y también Draco.
–¡No me mire así! Sé lo que intenta y no funcionará conmigo –exclamó Draco sin apartar la mirada del profesor.
Snape esbozo una media sonrisa haciendo que Draco dudará de sus capacidades.
–Vaya… tu tía Bellatrix te ha enseñado muy bien Oclumancia –dijo el profesor. Dio un paso atrás para mirar a Draco con superioridad.– ¿Qué estás tratando de ocultar a tu amo?
–A él nada, sólo quiero que usted no se meta en esto –respondió Draco sin dejarse intimidar.
–¿Por eso has estado evitandome todo el semestre? –preguntó Snape aunque sonó más como una afirmación. De pronto su expresión cambió, ya no se mostraba enojado.– Escúchame, estoy tratando de ayudarte. Le juré a tu madre que te prometería… hice el Juramento Inquebrantable, Draco…
–¡Al parecer tendrá que romperla! No necesito su protección –respondió Draco furioso, de pronto se sintió traicionado por su propia madre al no tener la suficiente confianza en su propio hijo para llevar a cabo el plan.– ¡Es mi misión, él me la dio y es lo que voy hacer! Tengo un plan y va a funcionar…
–¿Cuál es tu plan?
–No es su asunto
–Puedo ayudarte…
–¡No! Tengo toda la ayuda necesaria, gracias… No estoy solo –respondió Draco con enojo.
–Ciertamente estabas solo esta noche, lo cual fue extremadamente insensato de tu parte.
–¡Basta! Lo único que quiere hacer es robarme la gloria –exclamó Draco esta vez sin pensarlo.
No había ninguna gloria en llevar a cabo la misión que le encomendaron, al menos no para él. Pero no pudo evitar decirlo, se sentía acorralado con tanta insistencia de Snape que fue lo único que pasó por su cabeza para defenderse. La reacción de Severus fue inesperada, lo miró desconcertado y después de unos momentos volvió a mantener una expresión indiferente.
–Estas hablando como un niño malcriado, entiendo que la captura y encarcelamiento de tu padre te alteró… –comenzó a decir Snape con frialdad pero no termino.
Draco con furia pasó de largo junto al profesor y abrió la puerta con violencia. No iba a permitir esa clase de ofensa, no hay ninguna necesidad de escucharlo hablar sobre su padre. No hay un sólo día sin recordar la situación de su familia actualmente, por lo que es vital que su plan funcione. Sin darse cuenta que casi atropella a Potter, camino con paso rápido hacia la sala común de slytherin y de regreso evito pasar por la fiesta de Slughorn.
Draco sabe que aún tiene tiempo para cumplir su misión pero eso no le generaba ningún alivio, al contrario, sentía como poco a poco las presiones lo alcanzarían para comenzar a asfixiarlo. Cuando llegó a su sala común, no le dirigió la palabra a nadie y subió directamente a su habitación. Sin cambiarse se dejó caer en su cama y cerró los ojos, respiró hondo varias veces para tratar de relajarse.
De pronto, la imagen de Hermione llegó tras sus ojos. Recordó los momentos en la sala de menesteres y la forma en que ella lo acariciaba cuando se besaban, la forma en que le sonreía o reía con él y cuando sus ojos brillaban cuando hablaba sobre un tema… Sintió un nudo en el estomago, de pronto la misión le resultó insignificante al compararlo con la idea de no estar más junto a la castaña.
Entonces lo decidió, justo antes de quedarse dormido, se prometió a si mismo.
–Te voy a recuperar Hermione, cueste lo que cueste.
Hola,
siento terrible la tardanza, el final del semestre me ha dejado sin ningún tiempo para escribir pero ya estoy de vacaciones :)
bueno, como habrán leido, traté de que la historia tuviera semejanza con lo que pasa en el libro en la fiesta de Slughorn y creo que ha quedado bastante bien. Draco y Hermione tuvieron su momento a solas después de lo que pasó en el quidditch pero aún así, Hermione no puede olvidarse del hecho de que él es un mortifago, no obstante Draco ya se propuso recuperarla nuevamente.
Espero les haya gustado y me harían increiblemente feliz con sus reviews. Actualizaré más pronto esta vez.
Besos!
