¡Hola! ¡En serio perdón por tardarme tanto en subir! ): ¡La universidad me está matando!... Pero bueno. No los hago perder más tiempo. ¡Disfruten! :3

¡Muchas gracias por leer este fic!

WhereIsTheBlack


Hermione permanecía quieta, tratando de guardar la calma y compostura. Dumbledore se sentó frente a ella, observando su reacción por unos momentos. Draco parecía inexistente en la habitación, puesto que lo que había hecho desde hace cinco minutos era mirar por la ventana, como buscando una salida a la situación en la que se encontraba.

Dumbledore finalmente se puso de pie y comenzó a hablar, no sin antes dar un largo suspiro.

-Existen dos tipos de profecías, señorita Granger: las que nos muestran un posible futuro, y las que no caben dentro de dicha categoría. Esta, en especial, no nos muestra el incierto futuro, y a la vez, lo hace.-

Hermione lo observaba atentamente, al igual que Malfoy también lo hacía.

-Si analizamos esta profecía, podemos ver que se parte en dos puntos importantes: En un pasado y en un futuro, cosa que nunca antes se había visto. Si este pasado es cierto, podríamos considerar entonces que Bellatrix y el Señor Tenebroso se encontraron la misma noche en que los padres de Harry Potter fueron asesinados.-

Hermione tragó en seco al recordar la escena y se estremeció.

-¿Qué ha sucedido con Bellatrix? ¿Por qué antes lucía diferente?-

-La maldad no solo corrompe nuestra mente y corazón, querida.- dijo Dumbledore con simpatía. Hermione instantáneamente observó a Malfoy, casi deseando que las palabras del director pudieran quedarse grabadas en la piel del rubio. Pero el chico no la observó, si algo, se alejó más de la conversación al darle completamente la espalda a la chica.

-Bellatrix hace una mención importante en esa parte de la visión, que tal vez ahora no recuerdes con claridad.- Dumbledore levantó la mano para citar a la mujer. –"Mi Señor sabe que no puedo hacerle eso a mi sangre".-

Hermione lo miró con confusión y esperó a que hablara de nuevo.

-Con "sangre", refiriéndose a un miembro de su familia.-

Hermione tardó unos cuantos segundos en procesar, hasta que de pronto se puso de pie con estrépito.

-Hablaba de su hermana…- dijo mirando al muchacho quien ahora la observaba de una manera fija e intimidante. –Narcisa…-

-Precisamente. Hablaba del único miembro de su familia que tenía, y continúa teniendo vida. Su hermana.- continuó el director.

La chica parpadeó varias veces, atónita. –Pero... entonces… ¿Qué no podía hacerle?

-Eso no podemos tenerlo por seguro. Tengo varias teorías, pero no puedo elaborarlas sin hacer suposiciones sin fundamentos. Lo único que sabemos de aquella noche es una cosa: Bellatrix había conversado con Voldemort horas antes de la muerte de los padres del Señor Potter.

Malfoy movía los pies, observando al suelo con desinterés. Cuando captó la mirada de la morena, volvió a evadir sus ojos.

Algo no está bien… Pensó Hermione mirando al rubio con curiosidad, pero hizo caso omiso a sus pensamientos y volvió a enfocarse en el director.

-¿Qué hay de la segunda parte? ¿Quién es Kaeser?-

Esto pareció despertar la atención de Malfoy, quien abandonó su posición en la ventana y se posicionó a un lado de Hermione. La chica no pudo evitar tensarse al sentir el roce de su túnica contra la de ella, por lo que se separó unos cuantos centímetros sin que alguno de los dos presentes se diera cuenta.

-Me temo que no tengo ninguna información acerca de dicho mago. Sin embargo, en la profecía conoce perfectamente quien eres, y tú lo conoces a él. El señor Malfoy y yo esperábamos que lo reconocieras.-

-No lo conozco.- dijo con rapidez. -Nunca lo había visto en mi vida.-

Dumbledore asintió con lentitud, y después habló en voz baja, como para sí mismo. -Tal vez sea que no lo has conocido… aún.-

Hermione se quedó con la boca abierta unos cuantos segundos, después de sentarse de nuevo en el sofá, estresada.

-¿Y qué hay de…?- comenzó, pero después cerró la boca avergonzada.

-¿Sí?-

-¿Qué hay de mi familia?- preguntó sin mirar a ninguno.

-Ah…- asintió el director. –Volvemos a lo mismo, querida. Lo que tú has visto puede o no suceder en el futuro.- dijo poniendo una mano sobre el hombro de la chica. –Yo recomendaría que no dediques tantos pensamientos a este asunto. Era importante que supieras de los sueños que ha tenido Draco porque tienes todo el derecho a saberlo y para que tengas cuidado.- dijo con seriedad. -Creo que todos aquí sabemos que el mago tenebroso con el que conversas en la profecía parece ser extremadamente peligroso, por lo que pido a ambos,- dijo haciendo que Malfoy lo observara también, -completa discreción y cautela.-

Hermione se hundió más en la silla, decepcionada de no tener el permiso de hablar de esto con sus amigos o su novio.

-Profesor, creo que ha sido demasiado para ella por hoy.- intervino Malfoy, cosa que Hermione mentalmente agradeció. De una extraña manera sentía que Malfoy podía darle más respuestas de las que le había dado Dumbledore. Ella sentía que el rubio sabía más de lo que aparentaba.

Lo interrogaré más tarde… pensó para sí misma. Sin embargo, después de unos segundos sacudió la cabeza. No podía hacerle eso al chico… No de nuevo. Malfoy había sabido mantenerse callado ante sus preguntas y demandas por el bien de ella. Lo menos que podía hacer ahora era no atacarlo de nuevo con demandas.

-Ciertamente.- dijo Dumbledore limpiando sus gafas. –Será mejor que retomemos esto algún otro día.- dijo, indicando a Hermione que podía salir, lo cual eso dispuso a hacer.

Malfoy salió primero, y esperó a que la chica saliera también.

-Señorita Granger.- añadió Dumbledore, haciendo que ambos se detuvieran atentos.

-Discreción y cautela. Sólo nosotros tres podemos saber de esto.- dijo advirtiéndole.

Hermione asintió la cabeza con rapidez antes de salir por la puerta de la oficina.

Ninguno de los dos se hablaba. Malfoy mantenía la cabeza erguida, mirando al corredor como si observara un punto de fuga en la lejanía. Hermione, por el contrario, caminaba mirando al suelo, siguiendo una línea invisible.

Debes disculparte, le dijo su mente. ¿Qué? ¿Ahora? No es buen momento, está molesto…

¿Y cuándo no lo está? Le respondió la misma vocecilla interior. Hermione sacudió la cabeza, provocando que el rubio la mirara.

-¿Qué sucede?- preguntó el chico de una manera seca.

-Yo… Lo lamento.- dijo sin mirarlo a los ojos.

El rubio se detuvo repentinamente. -¿Tu qué?-

-Ya me oíste. Lo lamento.- dijo jugando con la manga de su abrigo, y al parecer distraída con los muy interesantes muros del castillo.

Malfoy se quedó callado, lo cual alarmó a Hermione. Cuando estaba a punto de elaborar su arrepentimiento, el chico se le adelantó.

-Vaya, es la primera vez que escucho un 'lo lamento' de tu parte, Granger.- dijo algo burlón.

-Pues no te acostumbres, no volverá a suceder.- dijo algo molesta y adelantando su caminata para salir de su presencia.

Hermione sintió que algo detenía que siguiera avanzando. Parecía como si sus pies y sus brazos estuvieran atorados en un fango invisible, haciendo imposible que hiciera algún movimiento con sus extremidades. Enseguida se volvió a Malfoy, quien tenía una sonrisa traviesa dibujada en su rostro.

-¿Qué demonios haces? ¡Suéltame!-

-Oh, vamos Granger. Yo no estoy sujetándote.- dijo alzando las manos en signo de renuncia, pero con varita en mano, indicando claramente que había sido él el culpable de su inmovilidad.

-Malfoy, hablo en serio, deshaz el hechizo o te juro que…-

-¿Me juras qué?-

Hermione tartamudeó un poco mientras buscaba una respuesta que darle. -Te juro que gritaré.- dijo sin otra alternativa.

–Inténtalo.- dijo serio.-Es sábado, dudo que alguien esté cerca de estos pasillos a estas horas para escuchar los gritos de una sangre sucia.-

Hermione sintió la cólera recorrer sus venas como un hormigueo. – ¡Suéltame maldito bastardo o te juro que te arrepentirás de esto!- dijo enfurecida.

Malfoy no pudo evitar solar una leve sonrisa desganada, posicionándose enfrente de la chica, observando la situación. –En verdad que me causas gracia, Granger. No creo que estés en posición para hacer ningún tipo de amenaza.-

Hermione forcejeó contra el hechizo sin éxito. Después de unos segundos, se rindió. -¿Por qué haces esto? ¿Qué quieres?- dijo con derrota.

Malfoy comenzó a circularla lentamente, casi con desinterés, pero Hermione lo vio como un depredador acechando a su presa. -Haces preguntas bastante distintas. Considera esto como una pequeña venganza por lo que me has hecho sufrir las pasadas semanas.- dijo atrayendo la atención de la chica. –Y en cuanto a qué es lo que quiero,- dijo posicionándose frente a ella, dejando pocos centímetros de distancia entre ambos. El rubio se mantuvo en silencio, agravando la tensión y los fuertes latidos del corazón de la morena. Malfoy se inclinó más hacia ella, quedando a la altura de su rostro, mirando intensamente a sus ojos, intimidándola. Hermione podía notar los distintos tonos del gris glacial adornado con un poco de verde que la hicieron perderse en ellos por unos instantes.

–Quiero,- dijo con una voz sombría y ligeramente traviesa, -que me pidas disculpas mirándome a la cara.- dijo tratando de suprimir una sonrisa en la comisura de sus labios.

Hermione parpadeó unas cuantas veces antes de rodar los ojos de manera exasperada. –Por favor, no hablas en serio…- Pero cuando vio que la postura del chico no cedía, comenzó a sentirse nerviosa.

-Apártate.- dijo tratando de retroceder y recobrar su espacio personal, pero el chico hizo lo contrario acercándose de tal manera que se vio obligada a girar su rostro de costado.

-Malfoy, te juro que…- pero su voz se entrecortó al sentir que el chico comenzaba a acercarse más a ella, de manera que el torso del chico comenzaba a tocar su abrigo de una manera cálida.

-¡Está bien!- dijo fuertemente con voz temblorosa mientras giraba el rostro para casi rozar con la nariz del muchacho. –Lo lamento.- dijo en voz baja sin bajar la mirada, sosteniéndola lo más posible.

-Lo siento, no pude escucharte.- dijo manteniendo su postura y alargando la incomodidad de la morena.

-¡Dije que lo lamento!- dijo furiosa.

-¿Qué lamentas?-

-Lamento haberte cuestionado…-

-¿Cuestionar qué?-

-¡Malfoy, basta! ¡Lamento haberte acorralado! ¡Lamento haberte perseguido y haber intentado buscar respuestas en ti! ¡Pero sobre todo lamento que tenga que compartir esta situación contigo!- dijo gritándole a la cara.

Malfoy inmediatamente se alejó de la chica con expresión completamente seria, a diferencia de unos cuantos segundos antes donde una sonrisa comenzaba a asomarse en su rostro. Parecía sorprendido, pero sobretodo tenía una mirada curiosamente extraña para Hermione. Parecía dolido, y triste, lo cual hizo que la chica quisiera retirar aquella última frase que le dedicó.

-Draco…-

-¿Lo ves? No era tan difícil, ¿O sí?- dijo arrogante, deshaciendo el hechizo y regresando a la chica la habilidad para desplazarse.

En cuanto Hermione recobró la movilidad, recobró también la cólera de hace unos minutos atrás. -Estúpido, maldito, hijo de…- comenzó furiosa y colorada mientras sacaba la varita de su bolsillo, pero el chico no perdió ni un segundo y despareció de su vista con un movimiento de su varita.

Hermione permaneció de pie procesando lo que acababa de pasar. Cuando hubo recobrado la compostura, se percató de que le faltaba aire y se recargó contra uno de los muros tratando de recobrarlo.

¿Qué demonios le sucedía a ese chico? Pensó Hermione molesta por sus acciones. Algún día terminará por matarme. ¿Qué cree que acaso me impresiona que haga ese tipo de estupideces?

La chica dejó la mente en blanco hacia su propia pregunta, pero en seguida negó rotundamente cualquier respuesta que pudiera agravar su situación. No. De ninguna manera la había llamado su atención ese maldito engreído.

Pero la morena no podía negar que se sentía culpable ante la mirada que le había dado el rubio. No podía olvidar la mirada que le dio unos instantes antes de desaparecer.

La chica se compadeció de él un momento antes de mantener su compostura. Es él quien saca estas reacciones en mí, no yo. Dijo encaminándose fuera de aquél vacío corredor. Fue entonces cuando recordó que se suponía que vería a un cierto chico junto al lago para una caminata.

-¡Mierda!- dijo mientras apuntaba su varita para desaparecer, pero después recordó que ella no era Malfoy, quien podía romper las reglas y salirse con la suya. Maldijo de nuevo por lo bajo mientras se apresuró en dirección hacia los jardines, corriendo.


Harry, Ron y Ginny caminaban rumbo a la Sala Común de Gryffindor después de haber pasado la tarde fuera de las instalaciones del castillo.

-¿De qué creen que hayan estado hablando Malfoy Hermione?-

-Harry, has hecho la misma pregunta por lo menos tres veces. No tenemos ni la más remota idea.- comentó su novia mientras saboreaba una paleta de caramelo.

-Es que todo resulta de lo más extraño. En primer lugar, ¿Qué hacían los dos juntos en la Casa de los Gritos? ¿Y por qué Dumbledore está tan interesado en ellos?-

-Por si no lo recuerdas, fueron ellos quienes presenciaron la reunión de los mortífagos.-

-Ya lo sé, Ron.- replicó molesto. –A lo que me refiero es a que ese asunto debe de tratarse con aurores, no con estudiantes de sexto año.-

Ginny se detuvo con una expresión confundida. –Muchos de los asuntos que trataron tú y Dumbledore también le correspondían a los aurores, pero él te los confió.-

Harry se quedó en silencio, evidenciando que estaba severamente molesto.

-¿Esto no se trata de que Dumbledore no te haya incluido en esta nueva información, o sí?-

-Tiene exactamente todo que ver.-

-Harry…-

-No, Ginny, escucha. Durante toda mi vida he sabido guardar cualquier cosa que me ha confiado. He sabido enfrentarme a lo más peligroso que existe, y ahora parece que ya no le soy importante en ese aspecto. Ya no soy lo suficientemente "elegido" como para enterarme de los planes de los mortífagos, ni mucho menos que Dumbledore haga caso de mi existencia.- dijo sacando los sentimientos que tenía dentro.

-Harry- comenzó la pelirroja de manera preocupada. –Tú sabes que eso es mentira…-

-¿Lo es, Ginny?- dijo interrumpiéndola y sacando en ella una expresión de sorpresa. -¿Es verdaderamente una mentira? No. Las cosas han cambiado entre Dumbledore y yo, y no creo poder perdonarle el hecho de que ni siquiera se ha dignado a hacerme saber por qué.- dijo mientras se dirigía a la Sala Común con pasos largos.

-Harry…- dijo Ron tratando de llamar su atención, pero el chico de gafas simplemente lo ignoró.

-Harry, ¡Espera!- dijo Ginny molesta dirigiéndose detrás de él, seguido por su hermano, pero lo que no esperaba era encontrarse con una situación que ciertamente resultaría catastrófica: Malfoy se acercaba en la misma dirección en la que ellos.

-¿Por qué la cara larga, Potter?- dijo burlón.

-¿Qué demonios te importa?-

Malfoy pensó unos segundos, y asintiendo, se propuso a continuar su camino. –Tienes razón. Me importa lo que a una mierda.-

Harry lo sujetó del brazo y lo obligó a retroceder. -¿Dónde está Hermione?-

Malfoy rio sarcásticamente. -¿Qué, ahora soy yo cuidador de sangre sucias?-

Una bofetada le atravesó el rostro con dureza. Cuando el rubio se volvió violentamente, observó a la pequeña pelirroja frente a los dos chicos, con una expresión furiosa en su rostro.

-Vaya, Potter. No sabía que ese gremlin tuviera más agallas que tú.-

-Cállate.-

-Intenta obligarme, cicatrizado.-

Dos varitas se encontraron en el aire, repeliéndose entre sí por un maleficio.


Hermione salió del castillo a toda prisa. Mientras más se acercaba a donde estaba una silueta reconocida, más potencia sentía en sus pulmones y en sus piernas.

Cuando por fin llegó a donde el chico, lo tomó desprevenido y se lanzó sobre su espalda, causando que se diera media vuelta y casi la tirara al suelo.

-¡Hey, tranquilo! ¡Sólo soy yo!- dijo la chica riendo de manera divertida.

-Me doy cuenta.- dijo el chico sonriendo y dándole un pequeño beso en los labios. –Hola, hermosa.-

Hermione en seguida se puso de pie, con un color rojo carmín adornando a sus mejillas, haciendo que Alan soltara una carcajada.

-¿Después de tanto tiempo aún te pones colorada?-

-Prácticamente han sido unas semanas.- dijo haciendo que Alan rodara los ojos de manera divertida.

-Aun así, es suficiente tiempo.- dijo riendo.

-Déjame.- dijo algo con media sonrisa, pero algo molesta consigo misma y sus reacciones, dirigiéndose a donde sus pies le permitieran, pero en seguida sintió un par de brazos rodear su cintura, deteniéndola en el lugar.

-Suéltame.-

-¿Por qué?- dijo acercándose más a ella.-

-Estoy enfadada.-

-No lo estás.- dijo dándole un beso en la parte alta de su cabeza mientras apretaba su abrazo, provocando que la chica se rindiera a él como gelatina.

-Está bien, no lo estoy.-

-Lo sabía.- dijo el chico, triunfador.

-Sabes,- dijo girando en sus brazos. –No puedes hacer eso cada vez que peleemos.- dijo con seriedad.

-¿Hacer qué?-

-¡Esto! Comportarte lindo para que yo perdone tus faltas.-

Alan pensó en esto durante unos segundos. –Cierto, pero entonces puedo hacer esto.- dijo colocando una mano en su mejilla para después besarla con cariño durante unos segundos, que a la chica le parecieron varios minutos largos. -¿Qué te parece?-

La chica fingió pensar la situación. –Creo que está bien por ahora.- dijo evocando una sonrisa en el ojiverde.

-Yo creo que estaría bien siempre.- dijo tomando su mano mientras comenzaba a contornear la orilla del lago.

-Sí… siempre.- dijo la chica verdaderamente feliz, acercando su cabeza para descansarla en el hombro del chico mientras caminaban.


Después de contornear dos veces al lago, y de hablar acerca de ellos y sus intereses, decidieron, por la hora, regresar al castillo antes de que las puertas cerraran.

En cuanto se aproximaron a la Sala Común de Gryffindor, Hermione pudo distinguir que algo no estaba bien.

-¡Harry, basta!- dijo una voz furiosa proveniente del otro lado del muro, la cual inmediatamente reconoció como la de su amiga.

Hermione no perdió dos segundos para encontrarse del otro lado del muro y presenciar la escena que se desenvolvía.

-¡Harry Potter, detente ahora mismo!- gritó la castaña con fuerza, pero el que se detuvo no fue el chico de lentes, sino el rubio contra quien peleaba. Malfoy se puso de pie, y enseguida se dispuso a retirarse, pero Hermione puso una mano en su pecho, empujándolo hacia atrás.

-¿A dónde demonios crees que vas? ¡Mira el desastre que has hecho!- pero el rubio tomó su mano y la apartó de su espacio, haciendo que la chica se tambaleara un poco hacia atrás.

-¡Hey!- protestó Alan encaminándose hacia el rubio, furioso.

-¡Alan, basta!- pero este la ignoró y apuntó directamente al rostro de Malfoy con la varita.

-Si yo fuera tú, escucharía a Granger. No debo recordarte como acabaste la última vez.- se burló Malfoy frotándose la mejilla, haciendo que Alan se abalanzara sobre él.

Lo que había comenzado como una pelea entre dos, había terminado como una pelea entre todos los presentes. Hermione, trataba de separar a Malfoy de Alan, mientras que Ginny le reclamaba a Harry y Ron lo defendía.

De pronto, un sonido estrepitoso llamó la atención del grupo. Al volverse, observaron la presencia de la profesora McGonagall, quien no se veía nada contenta.

-¿Alguien quiere intentar explicarme qué fue lo que sucedió aquí?- dijo mirando directamente a Hermione, quien, al igual que los demás, permaneció en silencio.

McGonagall dejó pasar unos segundos, esperando alguna respuesta de los alumnos, pero lo único que recibió fue silencio.

-Muy bien. Detención a todos. Mañana por la noche.-

Como si sus palabras los hubieran golpeado fuera de su trance, todos comenzaron a argumentar en su defensa a la vez.

-¡Silencio!- reprendió la profesora fuertemente, haciendo que todos cerraran la boca sorprendidos. –Les otorgué una oportunidad para hablar, y decidieron no tomarla. Asuman ahora las consecuencias.- dijo mientras se alejaba por el corredor.

-Profesora, no puedo tener detención mañana en la noche, hay cosas importantes que…-

-Señor Malfoy, la próxima vez que tenga cosas importantes que hacer, considere no involucrarse en peleas.- dijo dándole una ligera sonrisa sarcástica, la cual causó gracia a Ron y a Alan.

En cuanto se fue, los chicos se quedaron en silencio. Harry fue el primero en intervenir.

-Ginny, yo…-

-No me hables.- dijo con seriedad, antes de marcharse a la Sala Común.

Todos se quedaron en silencio, la tensión visible en el aire. Ron finalmente se decidió en seguir a su hermana y tratar de razonar con ella. En cuanto Alan observó a Hermione, ésta le volteó la cara.

-Oh vamos, no tú también.- dijo de una manera que hizo que Hermione se volviera a él tan rápido que pareció que la cabeza se la había despegado del cuerpo.

-¡¿No yo también?! ¡Tú eres quien se involucró en este asunto cuando claramente habíamos hablado de que no me gusta que me defiendan!-

-¿Y que se supone que deba hacer? ¿Quedarme quieto mientras este bastardo dice cosas infames de ti?- respondió molesto.

-¡No, lo que debes hacer es simplemente no perder la compostura!-

-¡Mira quién habla!- dijo señalándola, haciendo que soltara un ruido frustrado.

-¡No puedo creer que seas tan imposible! ¡Hasta Malfoy se comporta más civilizado que tú!-

-¿Ahora vas a defenderlo?-

-¡No lo estoy defendiendo!-

-¡Claro que lo haces! ¡Desde que salimos no puede pasar un día sin que hagas un comentario u otro de él! ¡Me tiene harto!-

-¡Eso no es cierto!- dijo la chica controlando el rubor que amenazaba por provenir.

-¡Lo es! ¡Lo haces tan seguido que no te das cuenta!-

-Yo…-

-¡Basta!- Interrumpió Harry furioso, haciendo que ambos se callaran, pero continuaran severamente enfadados.

Después de tomar aire unos segundos, Hermione moderó su tono de voz.

-Me dirigiré a la Sala Común. No quiero que me sigas, y no quiero que me hables.-

-Hermione…-

-Hablo en serio.- dijo mirándolo con una seriedad que no le dejó otra opción al chico, y que hizo que mirara al suelo, derrotado.

Antes de irse, Hermione dio una mirada de reojo a Malfoy, esperando ver la misma reacción de apatía e indiferencia de siempre. Sin embargo, no esperaba encontrarse con sus ojos puestos directamente en ella, y una pequeña sonrisa adornando la comisura de sus labios.


Uhhhh... Ya se pusieron las cosas complicadas entre los dos enamorados... :P