Holaaaaaaaaaaaa, se que actualice hace poco pero no soy tan mala como para dejaros como se quedo el ultimo capitulo, y mas con todos los reviews ejej. Bueno espero que este capítulo os guste más.
Los personajes pertenecen a la gran Meyer y la historia a Noelit.
Tenía unos diez años la última vez que lloró. Ni siquiera recordaba bien el motivo pero tenía algo que ver con su padre. Lo que si recordaba es haber descubierto que llorar no servía de nada. Como mucho te hacía perder el tiempo y desde entonces se había forzado a si mismo a no hacerlo. Sin embargo, hoy con esos casi veinte años de práctica le resultaba muy difícil no llorar. Colgó el teléfono y salió corriendo a buscar su pasaporte, necesitaba irse, necesita verla, estar a su lado y pedirle perdón. Perdón por ser tan estúpido, perdón no estar ahí, perdón por dejarla sola. Perdón por meterse en su vida. Miró el techo del avión tratando de relajarse, de contenerse. ¿Por qué le haces esto? Él se merecía eso y más ¿pero ella? Ella que nunca ha herido a nadie y así le pagas? No era muy creyente, pero si de verdad había un Dios allá arriba era un Dios muy injusto. No podía si quiera imaginar el dolor de Bella, si él se sentía así qué será de ella.
Él lo quería. Lo quiso desde el momento que supo que existía y ahora ya no estaba. Nunca se lo había demostrado y ya era demasiado tarde. ¿Por qué había sido tan cobarde? ¿Por qué no tenía la capacidad que tenía Bella para dar amor? Demasiado tiempo encerrado en si mismo y alejando a las personas como para aprender de un día para otro. Como le hubiera gustado sentirlo patear, pegar la oreja de la panza de su madre, acariciarla… sin querer había tratado de imaginarlo, si sería niño o niña, si se parecería a Bella o a él y como sería tenerlo en sus brazos, enseñarle todo. Este dolor no era humano.
"El niño nació muerto" la ironía se repetía en su mente. ¿Se entendía por nacer salir del vientre de la madre? De otra forma la frase no tiene sentido. Nada tenía sentido en este momento, solo quería verla y rogar que lo perdonara, tal vez ni siquiera tendría ganas de recibirlo pero ya no había marcha atrás, después de seis horas el avión empezaba a aterrizar.
No tenía que preguntarle a nadie en que hospital estaban, todos los ricos se atendían en el St. Johns, casi tan exclusivo como un hotel de lujo, cómo si eso importara cuando el destino decide quitarte la vida. La recepcionista le señalo el camino a la sala de emergencias. ¿En tan mal estado estaba? Después de aclararle que él estaba bien y que venía a ver a su esposa ella le indicó el número de habitación, aunque faltaba una hora y media para el horario de visitas que empezaba a las nueve. Debió verlo muy desesperado.
Con la mano en la cerradura y la frente apoyada en la puerta fría se preparó para entrar. No tenía las palabras ensayadas como solía suceder, no tenía fuerzas para soportar que ella lo mirara con odio pero tenía un ansia horrible por estar a su lado, de verla, abrazarla. Abrió la puerta y entró a la habitación en penumbras.
Quiso decir su nombre pero se la atoró en el pecho. Solo avanzó hacia la cama. Ella esta apoyada en su lado izquierdo con la ayuda de unas almohadas, dándole un poco la espalda cuando se paró a su lado. Debía estar dormida. "Bella" dijo por fin pero ella no respondió. "Mi niña" extendió la mano con inseguridad hasta su hombro y la apretó, para comprobar de verdad estaba con ella después de una eternidad. "Lo siento tanto" buscó su mano para tomarla entre las suyas pero el suero que tenía clavado se lo impidió. Estaba pálida, nunca la había visto tan débil como ahora. "Yo…" ¿Cómo empezar a decirle todo? "Yo sé que tal vez sea la última persona que quieres ver en este momento pero hay muchas cosas que quiero decirte" Que ganas de tomarla en sus brazos y llevársela lejos, donde nadie le pudiera hacer daño, donde nada pudiera herirla. "Yo no debí irme, nunca debí dejarlos solos pero…" Ya no había vuelta atrás. Estaba aquí y si no lo admitía ante ella nunca sería capaz de decirlo. Que importaba si estaba dormida. Había aguantado ya mucho tiempo con las palabras en el pecho y si no las decía explotaría en cualquier momento, necesitaba desahogarse "…pero fui un cobarde, un idiota que prefirió seguir viviendo como un animal y no aceptar lo que le ofrecías" llevó su mano desde el brazo hasta la nuca en una sola caricia, tomó un mechón de cabello en un puño y sonrió amargamente "Créeme que lo hacía porque no quería hacerte daño, ni al bebé ni a ti. Yo… nunca he querido a nadie así, sabes? Tal vez por eso me asustaba, es como perder el control de ti mismo para entregárselo a otra persona. Eso me asustaba, me sigue asustando pero tú mereces saberlo" le acarició la cara queriendo calentar sus mejillas frías, aunque no tan frías como esperaba "Tal vez no sepa querer pero los quiero, más que a nada en el mundo y aunque…" no fue capaz de continuar sin que lágrimas brotaran de sus ojos, si se hubiera dado cuenta se hubiera sorprendido pero estaba demasiado perdido en sus palabras y en su dolor para darse cuenta "…aunque nuestro hijo este muerto" justo como temía, era peor decirlo en voz alta que pensarlo. Sonaba más real. Más hiriente. "Yo siempre lo voy a querer, igual que a ti" se inclinó y besó su frente con los ojos cerrados, tratando de detener el tiempo, de hacer que el dolor se fuera. "Te amo mi niña. Te amo más que a nada en el mundo".
Ya no pudo más. Sentir sus lágrimas en su rostro fue más de lo que pudo soportar. Bella abrió los ojos pero no supo que decirle. Cuando escuchó su voz pensó que seguía dormida. Que era un truco sucio de su mente. Pero no era así. Él la tocó y su mano camino por su cuerpo mientras le decía las palabras que tanto había deseado escuchar, las que había esperado por tanto tiempo. Edward la amaba. Tenía ganas de abrazarlo, de salir de la cama, de preguntarle por qué había dicho que… los labios de Edward se separaron de ella cuando una enfermera abrió la puerta, él se giro tan rápido que ni siquiera se dio cuenta de que tenía los ojos abiertos.
"Oh" dijo la mujer sorprendida "Disculpe, estaba aquí hace unos minutos y no había nadie"
"No se preocupe" respondió secándose las lágrimas "¿Cómo esta mi esposa?" se volvió a girar hacía Bella pero ella había vuelto a cerrar los ojos, por alguna razón no se atrevía a mirarlo a la cara y decirle que lo había estado escuchando, el valor se había ido.
"Se va recuperar, no se preocupe" le dedicó una sonrisa amable mientras recogía el historial medico del pie de la cama para llevárselo al doctor "¿Hay algo más en lo que puedo ayudarlo?"
"No… si, por favor" se giró de nuevo hacía la mujer "¿Sabe que hicieron con el niño?"
"¿A qué se refiere?"
"Si sabe qué hicieron con el cadáver" el cadáver de su hijo. ¿Sería capaz de pensar en eso sin desmoronarse alguna vez? Necesitaba verlo, tener algún recuerdo al cual aferrarse.
"¿Esta hablando del hijo de su esposa?" estaba demasiado cansado para decirle a la mujer lo tonta que era así que solo asintió.
"Esta en la incubadora naturalmente, no se de que muerto me habla pero el hijo de esa señora" dijo señalando a Bella "esta en la unidad de recién nacidos y esta vivo"
Algunas cosas, aunque te las expliquen detalladamente, no resultan tan fáciles de procesar. Mucho menos cuando tu corazón empieza a latir frenéticamente.
"'¿Esta vivo?"
"Si, señor" dijo mirándolo extrañada
"El hijo de Bella, mi hijo. Mi hijo esta vivo"
"¿Le gustaría verlo señor?" a parecer sería la única forma de sacarlo de su trance. Seguro le contaron del accidente de la paciente y asumió que el niño había muerto. Gente de poca fe.
"Si, si. Por favor quiero verlo" este hombre podría ser idiota pero con esa sonrisa de emoción derretiría a cualquiera. Decidió que le tendría cariño a este idiota en particular.
"Vamos" le dijo. Edward miró hacia la cama sonriendo y fue a besarle la frente a Bella antes de salir detrás de la enfermera.
Eso la dejo feliz y sonriente. Era tan extraño recibir ese tipo de cariño de él que las lágrimas salían ignorando su sonrisa. Nunca había llorado de felicidad pero esto se merecía eso y más. Le aliviaba saber que no siempre fue un estorbo en su vida, que sentía algo por ella, algo bueno y maravilloso. Se preguntó como actuaría Edward cuando la viera despierta. ¿Se arrepentiría de haber actuado así? A lo mejor volvería a encerrarse en si mismo y a intentar alejarse. Soltó un suspiro pensando en esa probabilidad. ¿Por qué tenía que enamorarse de un hombre tan cabeza dura? Se preguntó sonriendo. Pero eso no importaba, se dijo. Ya ella sabía la verdad, para su desgracia. No permitiría que se alejara o se encerrara de nuevo. Él también tenía derecho a sentir amor y ella se lo demostraría por las buenas o por las malas.
Movió el botón de la cama para sentarse, le dolía todo y apenas podía moverse porque sentía todo el cuerpo entumecido. No había visto a su hijo. Que horrible era tener que esperar a que te dieran permiso para poder hacer algo. Había intentado pararse de la cama por si sola ignorando a los médicos y a las enfermeras pero antes de llegar a la silla de ruedas un punto de su cirugía reventó. Que ironía que el padre viera el bebé antes que la madre. No se supone que era así!
No había vuelto a decir una sola palabra desde que salieron de la habitación porque se estaba concentrando en no dejarse consumir por la expectación y las ansias. ¿Y si no era su hijo? ¿Y si la mujer se había equivocado? Entonces ella empezó hablar, como leyendo su mente. Le contó en el estado en el que había llegado Bella y lo que habían hecho con ella. "El niño no sufrió gran daño de por si, no hubo ningún trauma por la caída ni otro tipo de problemas pero el vientre de su madre ya no era un lugar seguro para él. Es un caso muy extraño sabe? Como un milagro. La mayoría de los bebés que nacen en esas condiciones y a ese tiempo pasan mucho trabajo para sobrevivir, la mayoría no lo logra. En cambio su hijo ha dejado a todos con la boca abierta, no ha sufrido ninguna complicación" Eso sonaba como su hijo, pensó orgulloso. Era todo un luchador. Las ganas de verlo crecían con cada segundo, el corazón se le quería salir del pecho. Sentía que llevaban horas caminando y no llegaban al bebé. Extendió la mano para empujar a la enfermera pero se contuvo, la siguió escuchando y se colocó la bata sobre la ropa como le indicó la enfermera cuando por fin llegaron a la "Unidad Neonatal de Cuidados Intensivos". Por alguna razón ese nombre no le gustaba para nada y el aspecto del lugar menos. Había varías incubadoras. Cajas de plástico transparentes, algunas vacías, otras con niños durmiendo, o muy tranquilos al menos. Algunos eran muy pequeños, demasiado pequeños para ser sinceros y eso le partía el alma. ¿Cuál era su hijo? Se estaba preguntando ¿Qué aspecto tendría? ¿Estaría conectado a alguna maquina? No tuvo que esperar mucho para saberlo. Ni siquiera fue necesario que la enfermera se lo dijera. Él lo había sentido. Una sola mirada y supo sin dudas que ese era su hijo.
Era tan pequeñito. Se veía tan frágil, como un botón de rosa en una caja de cristal. Pegó su mano a la incubadora para sorpresa de la enfermera.
"Es él" dijo con un nudo en la garganta.
"Si" respondió ella tranquilamente "No se asuste"
"¿Por qué?" Dios, ¿de verdad era suyo? ¿De verdad había tenido algo que ver con el nacimiento de esa pequeña vida? Esa personita diminuta con sus rasgos, porque si se parecía a él. Sonrió poniendo sus manos en la caja de plástico, necesitando tenerlo más cerca "¿Por qué tantos cables?"
"Para monitorearlo" dijo poniéndose al lado de unas maquinas "Este es el ritmo de su corazón" dijo señalando una pantalla "este el de su respiración, este su presión sanguínea. Los números en la pantalla de la incubadora son la temperatura y la humedad" dijo señalando más cosas "es muy pequeño y aunque aparentemente esta bien no podemos descuidarnos, tenemos que asegurarnos de que seguirá bien"
"No tiene oxigeno" comento sin mirarla.
"Lo tuvo cuando nació, ya no lo necesita, sus pulmones están muy bien"
"¿Es normal que sea tan pequeño?" el bebé podría caber en sus manos abiertas. Parecía irreal, pero ahí estaba, pequeño y vivo.
"Tenía solo veintiocho semanas, su tamaño es normal, irá creciendo"
"¿Esta segura de que esta bien?" preguntó mirándola preocupado. De repente su mundo había girado y lo más importante era la personita dentro de la incubadora. La enfermera le sonrió con afecto. Llevaba veinte años en la unidad de recién nacidos y esta seguía siendo su parte favorita. Contestar las mil preguntas de los papás preocupados le resultaba extrañamente fascinante.
"Estoy muy segura"
"¿Cuánto tiempo estará ahí?" preguntó devolviendo su mirada al bebé.
"Cuanto sea necesario, si sigue evolucionando bien puede que en dos o tres meses pueda salir"
Edward la miró con los ojos muy abiertos
"¿Eso le parece poco? No puede estar ahí encerrado tanto tiempo!"
"Algunos bebés necesitan quedarse más tiempo que otros, todo depende de su evolución pero mínimo deberá pasar dos meses aquí, hasta que todos sus sistemas se desarrollen bien y pueda enfrentarse al mundo"
"Ah" dijo sintiendo pena por su hijo. "Pobrecito"
"Ya vera que va a estar bien" dijo la mujer acercándose "¿Le gustaría tocarlo?"
"¿Yo?" la miró sorprendido.
"No hay nadie más aquí"
"¿Esta segura?"
"Claro" le sonrió "Puede entrar su mano por aquí, a él le agradara tener contacto con alguien" Edward la miró primero a ella después el agujero que señalaba. Sonrió nervioso y metió la mano notando que temblaba.
"Hola campeón" lo saludó tocando su manita. La palma de su hijo no era mas ancha que la punta de su dedo. El sentir la manita cerrarse en su dedo fue maravilloso, él sabía que estaba ahí. Miró a la enfermera emocionado, ella le dedicó otra sonrisa. La mujer seguro pensaba que era un tonto pero poco le importaba. Ahora estaba con su pedacito de vida y se sentía inmensamente feliz. "Pensé que te habías muerto chiquito" le dijo acariciando su pecho lo más delicadamente que pudo donde no había cables "No sabes lo mal que la pase". El niño se movía, como respondiendo a su contacto, tenía los ojos cerrados y de repente los abrió, mirándolo directamente a través de la caja en la que estaba, o al menos así lo sintió. Sus ojos no tenían un color definido pero sin duda alguna serían verdes. ¿Cómo se podía querer tanto algo tan pequeño? "¿No te gusta estar ahí verdad?" A nadie podría gustarle. "No te preocupe que pronto vas a salir y papá vendrá a verte todos los días cachorro" como si solo se hubiera despertado para recibir esa confirmación el bebé volvió a cerrar los ojos.
Después de mil preguntas más accedió a volver a la habitación de Bella. La enfermera le había dicho que ella no lo había visto y seguro le gustaría escuchar de su boca que el bebé estaba bien. En la puerta escuchó voces que venían del interior de la habitación y tocó antes de entrar. Antes no se le había ocurrido hacerlo, pensó.
Un tipo de su altura con ojos negros como la noche y vestido informalmente le abrió la puerta. Sintió un solo impulso pero tenía que preguntar. "¿Jacob?"
"Si" respondió el otro. Acto seguido el puño cerrado de Edward voló a su cara enviado a Jacob al suelo.
"Gusto en conocerte, cabrón".
Jeje el bebe no esta muerto jamás habría elegido esta historia de ser así no me gustan los dramas ejeje espero que os haya gustado y espero vuestra opinión. Besos,
