Falsos juramentos

Teman; muggles y magos, muchas cosas sucederán, cuando el reinado de Voldemort se vea cercano. Harry y Draco descubrirán su madurez y su pasión al intentar derrotarlo.

R

Slash m/m

Harry/Draco Harry/Ron

Muchísimas gracias por sus reviews a: Agatha_NecroPrincess, Arisa, Kenji, MoOny GiRl, Naria Burrfoot y a Usagi-hk

Nota: ¿Qué creen que suceda después de tremendos besos entre Harry y sus mejores amigos? Éste capítulo no es tan arrebatador como el anterior, es explicativo y el tiempo pasa un poco más rápido... así que están advertidos.

Dejen review.

Un beso,

Nabichan Saotome.

_____________________________________________________

Capítulo 14. Noche

La realidad parece irreal en el momento justo en el que respirar se hace casi innecesario, o para hablar de mejor forma, en el que una noticia hace del oxígeno, cosa sin importancia.

Para no hablar al aire, habrá que redefinir, redactar y aumentar con sumo detalle lo que momentos antes Harry y Ron habían experimentado.

El trigueño había leído aquella carta que tantas horas le había costado a su mejor amigo, borrando, tachando, volviendo a borrar, rompiendo y tirando por lo menos cinco veces los borradores; le había encantado, le había fascinado tal muestra de sentimientos que Ron no acostumbraba a dar por más que fuera necesario.

Te quiere,

Ronald Weasley.

Había sido mencionado para llamar su atención. Todo estaba bien hasta ese momento, por lo menos, antes de que Ron le recordara lo que había sucedido con Hermione, lo que le había recriminado acerca de que alguien se había enamorado de él, sin que siquiera lo sospechara. Tolerante, todo iba en ese punto. Harry aún resentía lo que había sucedido, su mejor amiga, aquella de casi cuatro años se había alejado de él para siempre; de lo que él no era consciente era de que había entendido de mala forma (O que no le habían explicado) que las palabras de la chica no habían sido con una intención de decirle que estaba enamorada de él, porque no era así.

Ron no tenía idea de dónde había sacado el valor suficiente para revelarle la verdad y no correr con la última palabra, tampoco tenía idea de porqué Harry no había huido asqueado de semejante confesión.

-Hermione estaba hablando de mí-

-....- con el silencio, supo que había comprendido todo, supo también, por aquellos ojos hermosamente verdes que se abrieron al máximo que realmente ignoraba cualquier cosa del asunto, que jamás lo había pensado.

-Así es, Harry...-

Yo soy el que está enamorado de ti.

Yo.

El trigueño bajó la mirada, totalmente sonrojado; Ron sabía que estaba cometiendo un grave error, que tan sólo el mencionarlo había causado un choque emocional a su mejor amigo, pero era mejor continuar algo que había comenzado con tanto miedo y proseguía con tanto dolor.

-Verás...durante vacaciones, Hermione me pidió que nos viéramos, que tenía que confesarme algo muy importante...así que nos citamos en el Callejón Diagon para poder hablar mejor...estuvimos paseando durante un buen tiempo hablando sobre cualquier cosa, incluso yo ya no recordaba acerca de su confesión, sobre la verdadera razón por la cual estábamos juntos en ese momento...hasta que en un momento del trayecto...intentó besarme...- Harry no supo porqué se sintió celoso, pero al percibirlo tembló de pies a cabeza. -Le pedí que habláramos en privado, así que nos metimos en una cafetería que estaba casi desierta, de no ser por los meseros y el dueño. Ahí, me explicó porqué lo había hecho, porqué lo había intentado... ella...dijo que me amaba, como jamás lograría amar nuevamente y que no dejaría que nadie nos alejara... le tuve que decir la verdad, que yo ya estaba enamorado desde hacía tiempo de otra persona, que si lo hubiese mencionado meses antes hubiera sido posible por un tiempo, hasta que yo hubiera descubierto la realidad.... La realidad, Harry. Tú la sabes ahora. Hermione estaba celosa, cuando después de pedirme que le dijera a quién amaba le pedí no te dijera nada...ella es una gran chica, así que a pesar de que estuve consciente de lo que sentía por mí y que ella sabía que no podía corresponderle, intentamos seguir siendo amigos; bastantes veces lo intentamos, muchas de ellas, se alejaba o se mantenía en silencio...supongo que ya te habías dado cuenta que se había apartado mucho de nosotros. Hasta que te hicieron prefecto. ¿Te imaginas, que uno de tus mejores amigos, no sólo es famoso, grandioso y lo máximo (Si después de todo esto me permites decírtelo), sino que además se gana el amor de la persona que más quieres y algo por lo que te esforzaste por tantos años?-

-¡Yo no soy prefecto porque lo haya pedido!-

-Calma, Harry...es sólo que Hermione no pudo tranquilizarse y soportar un poco más los celos...por lo cual te insinuó a la perfección que alguien estaba enamorado de ti...claro que seguramente los nervios la hicieron poner palabras un poco confusas...y creíste que ella era la que...tú sabes...- el silencio pudo más que la valentía. Ambos ya no se observaban, miraban el lago, como si en él pudiesen encontrar la respuesta a los secretos de la humanidad.

-¿Ahora, qué vamos a hacer?-

-Seguir siendo amigos, Harry- volteó rápidamente al dueño de esos ojos azules, sorprendido de que él mismo expusiera tal punto a pesar de sus sentimientos.

-¿Podremos? Digo...después de lo que...- fue interrumpido, por un momento pensó en que no serían capaces de mirarse a los ojos sin que algo más sucediese.

-Que yo te ame, no significa que tú dejes de quererme ¿O sí?- preguntó, con voz entrecortada, sin atreverse a mirarlo, esperando que su respuesta no fuese un "Sí" rotundo.

-No, claro que no...Es sólo que será extraño mirarte...-

-No te preocupes...ya pasará...- sabía que estaba mintiendo, que aquellos sentimientos claramente prohibidos, sólo desaparecerían si jamás lo hubiera conocido; pero así era mejor, engañarlo, decirle un buen día "El amor se ha acabado y sigue la amistad" sin que eso tocase la línea permitida para considerarse realidad.  Tal vez...con los años. -Vamos, todos están preocupados por ti en la fiesta...-

-Rayos, se me había olvidado... ¿Y si la terminamos en unos minutos?-

-Me parece bien, todos han tomado mucho- se pusieron de pie. Harry titubeó mucho, al rodear los hombros de su amigo, que lo sostuvo por la cintura, caminando de ésta forma, ambos sonrojados, de vuelta a la fiesta, aunque esperando que ningún profesor o Filch apareciera de pronto.

Por suerte, fue así. Media hora después, todos estaban en sus respectivas casas, durmiendo; Draco, Harry y Ron, eran los únicos que todavía estaban despiertos, cada uno en su cama, demasiado nerviosos como para hablar.

-Vamos a dormir...luego hablamos...Hasta mañana- fue lo único que dijo Draco, antes de correr las cortinas.

-Tiene razón...hasta mañana, Harry-

-Ron... ¿No quieres dormirte conmigo?-

-¿Sucede algo?-

-No, es sólo que...bueno...-

-Está bien- Ron comprendía a la perfección los pensamientos de su amigo, que deseaba no sentirse solo aquella noche, a pesar de saber que su mejor amigo estaba enamorado de él; para no perder un acercamiento como aquel. Se puso de pie, con la pijama puesta, agradeciendo que Harry ya se hubiese cambiado y se escabulló, metiéndose a su cama. -¡Draco!- no supo porqué lo hizo, teniendo en cuenta que podía disfrutar del gran Harry Potter él solo...tal vez temor de hacer algo más allá de lo debido, pero Harry también se sintió mejor, cuando el rubio, que al parecer esperaba su invitación se metió entre las cortinas y se acostó a su derecha.

Pronto, los tres estuvieron profundamente dormidos.

***

Cuando la noche cubre de oscuridad a todo Hogwarts una lechuza, atraviesa el cielo majestuosamente, sin ninguna pretensión alguna más que entregar y ser alabada. Su color es irreconocible a comparación del manto oscuro que Draco, Harry y Ron observan a ratos, mientras platican animadamente. Un corazón lastimado llora en forma de risa, observando con los ojos del alma a aquel ser a quien tanto añora con voz amena, como cualquier otro día, pero la diferencia es que él está roto en dos trozos, uno que pide de rodillas odiar, el otro que de pie, totalmente erguido se enorgullece de amar de manera apasionada.

-¿Por qué le quieren hacer eso a Severus?-

-Bueno, mi estimado Draco...simplemente porque "Severus" nos ha hecho la vida imposible por suficiente tiempo. ¿No lo crees así, Harry?-

-Claro...ahora hay que planear cómo lo haremos... Vamos, Draco, no te angusties; no le pasará nada, es sólo una broma inofensiva...aunque...si Fred y George oyeran esto, me harían una fiesta de bienvenida a la familia...- los únicos que entendieron ello rieron plenamente. Un largo zumbido de alas batiéndose contra el viento se oyó a la perfección, el trío viró.

-Oh no...Mi padre...-

-¿Qué?-

-Es la lechuza de mi padre- retrocedieron ante la noticia, Harry tuvo que agacharse para que aquel animal no lo golpeara en la cabeza, cosa para la que iba predestinada. Soltó la carta directo al suelo y salió con la misma rapidez con la que llegó a espantar el buen ánimo. -Malas noticias-

-¿Cómo lo sabes?- los tres rodearon la carta, como si ésta estuviese infectada de un virus maligno.

-Porque soltó la carta...mi padre está furioso...-

-¿Qué crees que haya sucedido?- Draco alzó los hombros, ignorando la respuesta a la pregunta de Harry; se agachó por la carta, rompió el sello Malfoy y desdobló el sobre en donde se hallaba escrita la carta de Lucius Malfoy.

"Draco.

No hay palabras para expresar lo hastiado que me encuentro ante tu situación actual. Por lo visto, has hecho lo imposible para evitar que alguien ajeno se entere, lamentablemente has olvidado con quién tratas.

Un Gryffindor. ¿Es esto lo que te he enseñado? Es lo que has escogido, pero tienes una última oportunidad, que debes agradecer a que todavía me queda un poco de consideración hacia mi único hijo.

La iniciación es dentro de un mes. Si te rehúsas, será mejor que olvides todo.

Sólo para saciar tu curiosidad, el siguiente es tu amigo, será mejor que lo cuides.

Lucius Malfoy."

-Iniciación-

-Eso quiere decir que...- Draco iba a decir algo para completar la frase de Ron, pero un fuerte chirrido, como de una mandrágora, llegó hasta sus oídos, haciéndolo desistir, se cubrió ambos lados de la cara. No fue el único que lo percibió, pues sus mejores amigos estaban en la misma posición, intentando desaparecer aquel molesto zumbido que acabaría por reventar sus cabezas. Medio minuto después, el sonido desapareció. -¿Qué fue eso?-

-Mi padre pone ese hechizo en las cartas cuando está furioso....sólo aquel (En este, caso nosotros) que lo lee, lo escucha-

-Ya veo- la carta comenzó a consumirse, en el suelo ante la mirada de Ron. -También eso...-

-Para no dejar evidencia-

-Qué previsor es tu padre...pero... ¿Qué vas a hacer al respecto?- preguntó Harry. -Es decir... ¿Quieres ser un Mortífago?- Draco se sintió totalmente ofendido.

-¡Claro que no!- los tres se quedaron en total silencio por unos segundos. -Yo jamás he querido serlo, pero él no lo sabe...aunque, con esas advertencias...- viró hacia aquella persona a la que tanto apreciaba, recordando lo último en la carta. -No quiero que te lastime, Harry-

-Que lo intente no significa que lo vaya a lograr, no es la primera vez que quieren asesinarme...-

-Harry tiene razón...-

-Pero...- no pudo continuar, pues el de ojos verdes se sobresaltó de pronto, asustando a ambos.

***

La razón para semejante exaltación fue el recuerdo de haberse citado con Remus, en el lugar de siempre, para continuar sus entrenamientos. Últimamente se hallaba muy ocupado, principalmente, buscando información sobre las Artes Oscuras y aprendiéndolas; lo que lamentablemente no era su propósito inicial, de hecho, todavía no caía en cuenta de que el destino dependía de él. Mucho menos cuando el profesor lo retó a un duelo esa misma noche. Draco y Ron estaban autorizados para acompañarlo esa noche, pero sólo esa, cuando Harry tomó la espada, regalada tres días antes por el rubio; y junto con sus amigos se encaminó hacia las mazmorras, derecha, izquierda, izquierda, izquierda, derecha, de frente, derecha. Era el camino hacia el enorme cuarto donde se encontraba haciendo sus entrenamientos las últimas dos semanas. Minutos después, Harry llegó en completo silencio. No había dirigido una sola palabra a los chicos que lo acompañaban, como un ritual de silencio; Draco se sentía incómodo en aquel lugar, que le recordaba a la perfección su estancia en Slytherin, que en esos momentos parecía lejana.

-Siéntense en aquel lugar- El cuarto, era muy parecido a la Cámara de los Secretos; una gran estancia invadida por cierta cantidad de agua que llegaba a los tobillos en algunos lugares. En cada esquina había una escalera de piedra, que llevaban a un balcón completo, tres metros arriba, donde se podía admirar lo que sucedía. Al parecer, ese lugar antiguamente había sido utilizado para duelos o torturas, antes de que los años se llevaran su estado natural y dejaran telarañas, humedad y aquella inundación ya antes mencionada. Draco y Ron obedecieron la orden, deseándole mentalmente suerte a su amigo. -Harry, te reto a un duelo- el chico se sorprendió, pero siguió en silencio. -Saca tu espada- Desenvainó, provocando un sonido metálico propio de la acción. Remus traía una espada en la mano, simple, pero con una piedra negra en el mango. Ambos se pusieron en posición básica; agazapados con ambas rodillas flexionadas, el brazo izquierdo hacia atrás, doblado hacia arriba; mientras que el que sostenía la espada en posición horizontal hacia su respectivo oponente.  -¿Listo? A la cuenta de tres...uno...- se lanzó hacia él, embistiendo, a lo cual ya estaba acostumbrado Harry, bloqueó su ataque y lo lanzó hacia atrás. -Bien...- Derecha, parada, izquierda, parada. -¡Ataca!- Pero él no lo iba a hacer hasta que lo creyera conveniente. La vaina fue dirigida hacia su cabeza, la bloqueó con un poco de dificultad y lo alejó. El ruido metálico asestaba varias veces, haciendo eco en la habitación de piedra. Izquierda, parada, vuelta, derecha, parada. Centro. Harry tuvo que hacerse a un lado para no recibir la estocada, golpeó la espada con la hoja de la suya. -Ataca, Harry...- Nuevamente de frente, Remus hizo varias fintas, en las que a pesar de caer, Harry pudo evitar los ataques. -Perfecto. No por nada eres buscador...- el chico asintió agradecido y ambos siguieron entrenando. En un ataque que iba justo al corazón del chico, quedaron presionando cada uno hacia el otro lado para evitar salir lastimados, hoja contra hoja. Sin saber cómo, Harry fue capaz de empujarlo hacia atrás, tirándolo al suelo y amenazándolo con la espada directo en la yugular.

-Estás muerto- fue la primera frase que dijo desde que salió de la Sala Común.

Aquella noche, Harry salió victorioso dos ocasiones, tanto con la espada como con la varita.

***

La infancia que uno tiene es lo que marca su destino, lo pone en el camino donde debe decidir si toma represalias o continua adelante, sin importar todos los problemas acaecidos. Harry en sí, no había tenido siquiera que decidir, pues su voluntad era parecerse lo menos posible a los Dursley, aquellas personas que lo habían maltratado tanto como fuese posible, con indiferencia, gritos, esclavitud, castigos, golpes...

A una corta edad, comprendió que el llorar no resolvía nada, sólo lo hacía sentir peor, más frustrado, pues no había nadie que lo consolara, que le dijera que no llorara, que siempre iba a estar ahí. Una ocasión cometió el error de llamar "mamá" a Tía Petunia, quien lo evitó con una mueca de asco, diciéndole que ella jamás tendría un fenómeno como hijo; palabras que lo hirieron en ese momento a tal punto de jamás intentar obtener un poco de cariño por parte de sus tíos. Aprendió a hacerse autosuficiente, a no depender de nadie; esperando tres golpes secos en la puerta de la alacena, que lo despertaban de un sueño que jamás quería dejar. Sólo en sus sueños se sentía tranquilo, sólo allí alguien estaba cerca para consolarlo; sus padres estaban a su lado, y no había Tía Petunia, Tío Vernon y Dudley que lo maltrataran; había amigos, con rostros confusos, que lo ayudaban y se reían de cualquier cosa. Espantaba a sus temores con el sólo acto de soñar.

Hasta que aquellos sueños, la mayoría confusos, comenzaron a aparecer. Aquellos donde se despertaba sobresaltado, con la cicatriz quemándole la frente. Ni siquiera se atrevía a preguntar, pues eso significaría días de castigo. Hasta que una luz apareció, una luz que resultó ser la causa de sus propios problemas: La magia. La que había hecho morir a miles de personas, incluyendo a sus padres; lo había dejado a la puerta de la casa de los Dursley; para once años después, rescatarlo y mostrarle la verdad sobre el mundo. Once años por una vida de felicidad junto a sus amigos...era un intercambio justo.

Pero ¿Qué, cuando uno de tus mejores amigos se enamora de ti?

Es cuando los problemas reaparecen y la paz se vuelve confusa. Aquel tiempo, tres días, había sido difícil para el joven Potter. Ver a Ron, abrazarlo, tener un contacto leve, hablarle, causaba un sonrojo en el de ojos azules que antes no había notado. Hacía como el que no veía nada, y seguía platicando, a pesar de sentir en el corazón un peso muy grande por aquel pelirrojo al que quería tanto. Tal vez era el tanto pensar en él, el tanto dormir preocupado por no corresponder sus sentimientos; lo que lo hizo abrir los ojos. Tal vez era sólo una sugestión...pero algo le decía que comenzaba a atraerle el pelirrojo, comenzaba a fijarse más en pequeños detalles, cómo sonreía, cómo miraba, la risa dulce que lo contagiaba y lo hacía reír igualmente.

Cerró los ojos y mentalmente observó a Ron.

Así que esto es lo que sientes.

Cabello color fuego, ojos azules, inocencia pura en un rostro fino, nariz respingada, labios suaves, cuerpo perfecto...un verdadero adonis y después de todo una. No sólo eso, Ron era diferente a los demás, sabía todo de él, lo comprendía; era aquel que lo había aceptado con todos los problemas que aquello conllevaba, incluso lo esperaba por las noches, preocupado de que le hubiera sucedido algo; siempre. Y había prometido esperarlo siempre. Lo abrazaba cuando lo necesitaba, le salvaba la vida, le daba un beso en la mejilla y le sonreía justo en el momento en el que lo necesitaba, como si leyera sus pensamientos, que se sentía solo, que comenzaba a recordar a los Dursley y la soledad incluida con aquella familia. Habían tenido problemas, como cualquier par de amigos, pero siempre los solucionaban, algunas ocasiones con una sola palabra llamada Perdón, otras, tardaba meses, pero siempre lo lograban. Estaban destinados a permanecer juntos. Incluso cuando Ron le confesó que lo amaba, seguían juntos. Y en parte, todos aquellos momentos y emociones le hacían sentir que Ron era la persona perfecta para él, que no habría nadie que lo amara más. Que si desaprovechaba la oportunidad, lo olvidaría y lo dejaría totalmente solo....otra vez.

Pero no se atrevía a hacer algo así. Decirle "Podemos intentarlo" o una frase igual de trillada, así que ideó un plan, que consideró perfecto antes de absurdo...pero efectivo de cualquier forma.

No sabía qué hacer, se paró frente al espejo de cuerpo completo; observándose con sumo cuidado, cerró los ojos, como un sentenciado que da el último suspiro y con la rapidez de un buscador fue hacia la cama de Ron, con la túnica negra ondeando. Pero al momento de meterse entre las cortinas y observar a su amigo en completo silencio no pudo más que sentarse a su lado y tomarlo de la mano.

-¿Qué te sucede?- era viernes, pasando las diez de la noche, ero al parecer nadie estaba de humor para hacer de la diversión parte de sí mismos, como si presintieran que un solo sonido fuera de lugar, tal una risa sonora en medio del silencio, causaría el derrumbamiento de la paz y la alegría. El pelirrojo lucía totalmente abatido, mirando el techo de la cama con doseles, intentando encontrar respuesta a un misterio que Harry no hubiera entendido, si llegando de su ronda nocturna como prefecto y no bajar puntos a aquellos que no hacían nada malo, no se hubiese preguntado acerca de sus sentimientos hacia Ron; no habría experimentando lo siguiente que sucedió.

-Estaba pensando....acerca de mañana...nos enfrentaremos por primera vez...-

-No es eso...a ti te pasa otra cosa...-

-No...Sólo estoy preocupado de que...nos enojemos...-

-Sabes que eso no sucederá, lo prometimos ¿Verdad? Que pasara lo que pasara, no pelearíamos...-

-Oh...- Harry sabía a la perfección que Ron no estaba así porque le preocupara su amistad, era por otra cosa, aún más confusa e inconfesable que un simple partido de quidditch, en el que se enfrentarían Dragones (Conformado por Harry, Draco y demás) versus Fénix (El equipo donde estaba Ron); que se llevaría a cabo al día siguiente en punto de las once de la mañana. Era una suerte poco creíble, que el primer partido fuese entre ellos dos.

-¿Me dirás qué te sucede?-

-Ya te lo dije-

-¡No, Ron! Es algo más...que no me quieres decir...-

-No lo quieres saber- el pelirrojo se acostó de lado, dándole la espalda a Harry, que inmediatamente después, lo viró nuevamente.

-Creo que no estás como para decidir por mí. Ahora, dímelo...- Lo tomó de la mano, intentando no perder la serenidad y seguir como si no hubiese sucedido nada malo, como si su amigo no le estuviese ocultando algo con gran celo.

-No- Ron no intentó acostarse otra vez de diferente forma para evitar ver la mirada de su amigo, se conformó con voltear los ojos hacia otro lado. Aquella mueca de indiferencia fue lo que colmó la paciencia de su mejor amigo, que lo tomó de las muñecas, sosteniéndolas en la almohada, sobre la cabeza pelirroja que inmediatamente se sorprendió ante su dureza. Ron quiso luchar, ansiando soltarse, pero sólo consiguió dificultar más la situación pues Harry se colocó sobre de él, sentado sobre sus caderas, incomodándolo terriblemente. Por primera vez, sintió lo que era una orden proveniente de Harry Potter; visualizó aquel brillo verde más impresionante que nunca, las facciones endurecidas y una expresión que merece respeto. A pesar de todo, seguía siendo él, su mejor amigo; podía verse la paciencia y la cordialidad tras aquella mueca de orden.

-¡Dímelo!- todo se relajó, la fuerza que sostenía sus muñecas disminuyó al grado de desaparecer, Harry se acercó peligrosamente, tentativo; estando casi acostado sobre el pelirrojo.

-¿Lo quieres saber?- se levantó un poco sin rehusar las manos y cuerpo que lo aprisionaban contra la cama. Un rubor exuberante lucía aún más aquellos ojos azules.

-Sí...- pronunció en un suspiro que sonó demasiado sensual como para ser una orden. Se mordió el labio inferior y con la sola mirada pidió un permiso que no necesitó que le respondieran, pues el pelirrojo levantó la cabeza, indicándole que podía acercarse... ambos en un acuerdo silencioso cerraron los ojos, con la respiración asaltada y el corazón acelerado. El trigueño desapareció la distancia entre ambos, besándolo con toda la ternura de la que un ser humano puede ser capaz, sintiendo por segunda vez aquellos labios que se entreabrieron, haciéndolo sentir más allá de la habitación de quinto curso en Gryffindor.

Mientras tanto, fuera de toda aquella pasión en la cama, Draco subía al cuarto, buscando a Harry después de un descubrimiento importante de sus sentimientos, que sonaría melancólico y cursi visto en primer plano... abrió las cortinas de la cama del dueño de ojos verdes, suspiró al no verlo, pero al observar las cortinas cerradas de la cama de Ron, supo de inmediato que se encontraba junto a su mejor amigo. Sonrió sabiendo que era bienvenido en aquella casa, que por fin era feliz. Por fin podía decir que estaba completo y no necesitaba nada más que sus amigos.

Se estiró y abrió los doseles escarlata.

Aquella mueca de felicidad desapareció de inmediato y el gris de la hermosa mirada se volvió metálico, por las lágrimas invadidas y aplazadas por el orgullo.

En una noche y un beso supo la verdad.

Estaba enamorado.

____________________________________________________

Continuará...

Apuesto a que no se esperaban que un capítulo un tanto tedioso (Y corto) terminara de esa forma, ojalá hayan visto que el tiempo comenzó a pasar muy rápido. También, que no soy buena para eso de los entrenamientos de Harry...por eso los omito y se los dejo a la imaginación. Por cierto, ¿Ustedes creen que los chicos de Hogwarts se hayan enojado por tener un mes más de clases? Yo creo que me matarían ^^; Esperen muchos problemas a partir del próximo capítulo, ¿Qué pasará con Draco? ¿Y el Quidditch? creo que la historia empieza a hacerse más revoltosa y confusa, me aseguraré de hacerla aún más.

Draco vs. Ron ¡Se abren las apuestas!

"Cualquier hombre puede llegar a ser feliz con una mujer, con tal de que no la ame..."

Atentamente,

Nabichan Saotome.