Cap.14 - Laila Madison Evans

Cuando ambos hacían su andadura hacia Harry, se formó un pandemonium. Hechizos, gritos y algo de sangre, una figura pelirroja apareció armada con un cuchillo, ambos oyeron el jadeo de Harry, se trataba de la hermana pequeña de Petunia y Lily Evans.

Laila Madison Evans tenía siete años cuando murieron sus padres en un accidente de coche, inmediatamente pasó a estar bajo el cuidado de sus hermanas mayores. Pero el mundo mágico estaba en guerra, cientos de personas desaparecían todos los días, y por una vez, Lily y Petunia estuvieron de acuerdo en una cosa, en mandarla lejos. Aún recordaba cómo gritó y pataleo, quejándose, abrazándose a las piernas de ambas, pero fueron inflexibles. Un año después, estaba en un internado en Austria cuando recibió la noticia de la muerte de su hermana Lily y de su primo Richard; Petunia, incapaz de hacerse cargo de dos bebés y una niña pequeña, la dejó en el internado. Esa noche, se prometió a sí misma, que algún día pondría entre rejas a los criminales que destrozaron su familia.

Se tuvo que esforzar mucho para llegar donde estaba: a los 16 años consiguió una beca con "Special Operations Warrior Foundation" alegando que su padre luchó en las fuerzas especiales cuando era joven, a los 20 le dieron la opción de entrar en las SAS (Special Air Service), y tras muchísimo entrenamiento y ninguna visita a casa, se había licenciado hacía apenas cuatro meses. Era una de las benjaminas del regimiento y una de las pocas mujeres de las Fuerzas Especiales Británicas.

La mujer había ido a visitar a su familia por primera vez en casi seis años cuando se encontró en medio del ataque. Había llamado a sus compañeros y comenzado a luchar, pero una explosión la dejó inconsciente. Cuando despertó estaba en una jaula, con casi cincuenta personas, una muchacha de unos 19 años le explicó la situación. Se llamaba Debby y era bruja, como su hermana y sobrino, de hecho a este le conocía bastante bien.

En cuanto abrieron la puerta de la jaula se lanzó hacia delante, sabía por su cuñado James que muchos magos llevaban dagas al cinto, algo que la chica le había confirmado hace unos minutos, sólo tenía una oportunidad. En cuanto se hizo con la daga de uno, le asestó una puñalada en medio del pecho, a otro le cortó los tendones, a otro en el estómago; los magos, confusos por el repentino ataque, se lanzaban hechizos unos a otros.

Se encontró en medio del salón con la daga en alto y un montón de varitas apuntándola. Escaneó por una salida, y en el proceso distinguió a Harry atado a un poste, quien le devolvía la mirada atónito. El chico tenía unos doce años la última vez que le había visto, hablaban por teléfono en los veranos, pues no tenía tiempo para más, pero esos ojos verdes eran inconfundibles.

- Vaya, vaya, vaya, ¿a quién tenemos aquí? - un rubio platino se acercó a ella - un soldadito.

- Una, engendro, que no te engañe el pelo corto… - Lucius le pegó una bofetada, la chica permaneció firme.

- Te bajaré esos humos, muggle sarnosa - le acarició la línea de la mandíbula - eres hermosa, aunque pareces un poco ruda, pero me gustan salvajes…

- Antes muerta, mortífago - Laila le escupió a la cara, el rubio hizo un gesto de repugnancia y se dispuso a abofetear de nuevo a la joven, cuando cayó en algo.

- Nos conoces, ¿familiares magos?, ¿quiénes son para que les haga una visita?

- Ya os encargasteis de ello en su día, no sois más que una panda de asquerosos asesinos. ¡Todos vosotros! y me encargaré, de un modo u otro, ¡de borrar vuestra inmunda presencia de la Tierra!

Draco, Harry e Ibrahim vieron como Lucius la golpeaba de nuevo, los mortífagos a su alrededor miraban divertidos la escena. Ambos miembros de la Armada se acercaron a su Comandante aprovechando que los mortífagos estaban entretenidos, las cadenas tenían una contraseña, no podrían desatarle.

- No importa -susurró Harry- sacad a toda la gente que podáis. Sacadla a ella -indicó a la mujer soldado, ambos chicos le miraron extrañados. Cuando voltearon a mirarla, retrocedieron espantados: Lucius se había inclinado para besarla y la chica le mordió la lengua, sangre resbalaba por la boca del hombre.

- ¿Estás loco?, ¡nos matará antes de que podamos acercarnos! - Travers miró hacia la chica, Malfoy padre la estaba sometiendo a la maldición cruciatus, ella no gritaba, sólo le miraba desafiante. - Aunque todo hay que decirlo, es impresionante - recibió una mala mirada por parte de Harry, que le hizo dar un paso atrás.

- Es mi tía. - "Joder, la locura es cosa de familia" murmuró Draco. Harry le pegó una patada que sacó un gemido del rubio. - Sacadla de aquí como podáis y llevadla al cuartel.

- Pero…

- Sin peros, ella os puede ser de mucha ayuda, es miembro de las Fuerzas Especiales. - Sonrió divertido - si pensáis que yo soy un tirano, esperad a tenerla a ella en los entrenamientos. - Ambos chicos se estremecieron de sólo pensarlo. - Coged el colgante de mi cuello, ella lo reconocerá, era de mi madre.

Draco se lo arrancó - este no es el escudo de armas de los Potter.

- Lo sé, mis tíos os contarán que significa. La palabra clave es "Bendraeg" - ambos Slytherin alzaron la vista, su educación sangrepura les había aportado muchos conocimientos. Observaron el colgante en su mano con renovado respeto.

- Si tenías un traslador especial, ¿por qué no… - por toda respuesta señaló las cadenas, inhibían la magia en tres metros a la redonda. - Claro… Yo voy, mi padre está al lado de la solda… de Evans -se apresuró a decir ante la mirada de Harry. El chico se alejó de ellos, algunos mortífagos aburridos se habían llevado a más prisioneros.

- ¿Estás seguro, Potter? No sabemos cuándo te podremos sacar - él asintió. - Cómo quieras, aún tienes que llevar a Nela a ese mundial.

- Dile que lo haré, que si hace falta me vestiré con tutú y patinaré por la pista - una risa amarga surgió de entre los labios del joven Malfoy.

- Sería digno de verse, el gran Harry Potter en mallas de lentejuelas. - Ambos vieron a Ibrahim acercarse a su padre y susurrarle algo al oído, el hombre rió y le pegó un empujón hacia la soldado.

Laila le miró con repugnancia, no podía hacer movimiento alguno mientras el chico la toqueteaba toda; Harry apretó los dientes, Travers se estaba pasando con el manoseo. La besó de lleno en la boca y le susurró al oído, ella no se inmutó. Con una risotada y una palmada en el trasero, Ibrahim se alejó de ella - muy usada padre, las prefiero vírgenes, gritan más.

- Disfrutaste, bastardo - Harry casi echaba espuma por la boca. "No te voy a decir que no, tu tía está buenísima, y ese cuerpazo…" al de Durmstrang casi se le caía la baba. Harry sonrió con malicia - estoy seguro que ellas estará encantada de volver a verte en el cuartel - el chico palideció. - Largaos antes de que os descubran, no tardarán en darse cuenta de que no estáis participando. Sacad a todos los que podáis, pero que no os descubran.

- Sí, jefe. - Draco sonrió cínicamente - la obra debe continuar.

Desde su lugar en el poste, Harry observó como sus compañeros se acercaban disimuladamente a los prisioneros que aún no habían sido cogidos, en su mayoría niños, pues a la mayoría de los mortífagos odiaban el llanto de los infantes. Su tía seguía montando el espectáculo, debían ir muy coordinados para que pareciese que el traslador especial, sacó a todos de allí.

- ¡Bendraeg! - con un estallido de luz, unos veinte prisioneros escaparon, treinta no corrieron la misma suerte. Laila miró burlonamente a Lucius antes de desaparecer, los motífagos miraban desconcertados. Harry sólo suspiró aliviado.

Árbol Genealógico de los Evans

Richard Marcus Evans + Daffodil Annabeth Bendraeg

Anthony R. Evans + Madeleine O'Brian

Marcus Patrick Evans + Claire Fourret

Petunia M. Evans + Vernon Dursley

Lilian Mary Evans + James C. Potter

Laila Madison Evans (1973)

Richard M. Evans Fourret + Maryam Perséfone McDonald

Dudley A. Dursley

(06-1980)

Harry J. Potter

(31-6-1980)

Marcus R. Evans "Mark"

(5-5-1985)

Pimpinela M. Evans

" Nela"

(14-6-1987)

Violet A. Evans

"Viví"

(17-12-1991)

Anthony J. Evans

"Tony"

(17-12-1991)

Cala Hermione Evans

(10-8-1996)