CAPITULO 14: ESTÁS ARDIENTO.
Era tarde cuando desperté fresca como una lechuga, miré mi reloj y vi que era casi el atardecer, así que me levanté y me vestí con mis ropas de cuero y me aseguré el cinturón con las cadenas colgando, me puse la falsa manga negra aunque preferí ponerme la camiseta blanca en vez de la negra con el pelo suelto mientras me ataba las botas altas de motera con armas escondidas en las suelas de puntera, punteras de acero y más armas ocultas en los tacones antes de meterme unos esteriletes en las cañas de la pierna y un par de krises además de meterme las armas de la falsa manga y cogerme las cosas de la espalda antes de ajustarme las correas para sujetarlas.
"¿Dónde...?" Murmuré buscando mi chupa de cuero. "¡Fury Kattalakis!" Grité yendo a la puerta para abrirla en tromba. "¡¿Se puede saber dónde has metido mi chupa de...?"
"Yo también te odio." Me dijo sentado en la mesa con lo que parecía un bicho muerto y clavando el cuchillo en el animal como hacía yo para intimidar. "Hay carne. Yo la como así, pero si lo prefieres he hecho un poco de guiso como he podido. En cuanto a lo que buscas, lo cogí porque no me parecía que salir a la calle a pecho descubierto fuese normal, la manché con un poco de sangre de un tipo muy estúpido que insistió en querer matar a un humano pero tranquila, que te la he limpiado."
"Gracias... supongo." Le dije confusa ante el discurso que acababa de soltar.
"¿Qué?" Me dijo. "¿Esperabas que te la hubiese roto?"
"No me hubiese extrañado, pero... solo me extrañaba de verte comer con cubiertos." Le dije mintiendo.
"Por cierto, Vane se pasó antes y me dijo que me tocaba la zona sur, si estabas despierta supongo que tenías que venir."
"Sí, claro." Afirmé suavemente yendo a la cocina y comprobando que el estofado, a pesar de su pinta algo... curiosa, parecía comestible y no despedía tan mal olor.
Y antes de que pudiese decir o hacer nada, tenía un cuenco de barro ante mi cara y siguiendo el curso de la mano vi que Fury lo estaba sujetando ante mi cara desde detrás de mí para coger con la otra mano una ramita de estragón de los botes donde tenía especias.
Lo cogí sin decir nada y él tampoco dijo nada mientras se iba a la mesa y espolvoreaba la carne casi cruda con un poco de estragón tras molerlo un poco antes de ponerse a volver a arrancar trozos como un vulgar animal.
Con algo de reparo, cogí una cucharada del guiso y me lo metí en la boca sintiendo una oleada de sabor y abriendo los ojos sorprendida de lo bueno que estaba y viendo que me miraba por encima de los ojos con atención antes de levantar la cabeza y limpiarse el juguillo que le había quedado por la barbilla.
"No está mal." Le dije. "Pero se te ha quemado un poco."
"Lo sé." Afirmó. "Es la tercera vez que intento cocinar eso."
"Además, la carne está algún trozo casi cruda." Le dije.
"La próxima vez ya la haré un poco más." Afirmó levantándose para coger sal y echársela en su carne.
"No importa." Le dije suavemente. "Es comestible."
Además, ese regustillo a sangre me gustaba, me hacía olvidar que llevaba tanto tiempo sin probarla y que no podía probarla a no ser que fuese la suya.
Y mientras estaba pensando eso, me di cuenta que tenía una pequeña tirita en el dorso de la mano, en la palma mejor dicho.
"¿Te has cortado partiendo carne?" Le dije.
"Algo así." Afirmó ocultando la mano. "Espero que esta noche las cosas vayan mejor. Con el estómago lleno, buena ropa, armas..." Dijo mostrándome su cuchillo con el que estaba comiendo.
"No seas estúpido." Le dije. "Con eso no harás nada."
"No pretendo usarlo demasiado." Afirmó mientras el timbre de casa sonaba y se levantaba para ir a abrir.
"Vaya, vaya." Oí a Fang antes de verle. "¿Ni un solo grito? Vamos perdiendo facultades, hermano."
"Fang, estamos cenando, así que si quieres cenar bien y si no largo a tu zona." Le dije sin mirar siquiera. "¿Qué eliges?"
"Cena, desde luego." Afirmó. "¡Hummmmm... qué bien huele esa carne!"
"Deduzco que también eres carnívoro." Afirmé hundiendo la cuchara en el guiso.
"Sí, la carne es lo mejor." Afirmó Fang yendo a cogerle un trozo a su hermano y haciendo que este le gruñese.
"Por dios..." Dije levantándome puesto que sonaba el móvil en el salón. "Nada de peleas de lobos en mi casa. ¿Sí?" Contesté al teléfono.
"Lili, tenemos problemas gordos en la zona de Iberville." Me dijo Vane. "¿Podrías enviar a mi hermano?"
"¿A cuál de los dos?" Le dije.
"¿Están los dos ahí?"
"Sí, peleando por la cena que tenía Fury." Afirmé viéndoles pelear por ella como auténticos lobos con forma humana. "Ahora mismo vamos para allí."
"Tú deberías esperar para descansar y..."
"Y estoy perfectamente." Afirmé antes de colgar y girarme a los lobos. "Eh, dejarlo ya, tenemos que salir por patas hacia Iberville."
(Salto espacio-temporal)
"Oh, sí…" Afirmé viendo la que se estaba liando en un desfile menor. "Fury, derecha; Fang, izquierda. Creo que Vane está por todos lados."
"¿Y tú?" Me dijeron.
"Aún estás enferma." Afirmó Fury estrechando los ojos.
"¿Sí? Entonces con esto voy a curarme del todo." Afirmé sonriendo y sacando unas cuantas espinas para lanzarlas a unos cuantos daimons. "Venga, o de lo contrario os quedaréis sin acción." Afirmé creando una ligera niebla que taparía nuestra presencia un poco a partir de los vapores de calor del asfalto.
Con un par de saltos me planté en una farola y comencé a otear hasta ubicar a los tres hermanos, entonces me toqué el móvil de la oreja y marqué oralmente a Fang.
"Me pillas en mal momento." Afirmó mientras le veía tirar a un daimon a varios metros de él.
"Ponte cara al sureste; Fury va por tu derecha y Fang por la izquierda, así que ten cuidado con mi niebla." Le dije escuetamente.
"Así que has sido tú." Me dijo. "¿No deberías estar enferma en casa?"
"Después de pasar por la peste negra que asoló mi tierra y no haberme muerto, te aseguro que un poco de lo que sea que tuviese no iba a acabar así de fácilmente conmigo." Afirmé divertida. "De todas formas… cómo sabíais vosotros dos que estaba enferma."
"Llevas días con mala cara y además, ayer Fury nos llamó para decirnos que te estabas muriendo porque te negabas a abrir." Afirmó. "No dejabas entrar así que teleporté al interior de tu cuarto y nos acojonastes vivos porque pensábamos que te ibas a derretir por la fiebre tan exorbitantemente alta que tenías."
"Mira que bien." Afirmé. "Tu hermano es un maldito chivato. En fin, ten cuidado, y cuando acabemos nos vemos en El Santuario y os invito a una ronda por las molestias."
"A eso me apunto." Afirmó Fang.
"Tú a callar." Afirmamos a la vez.
"Eh, que lleva razón." Afirmó Fury. "Para una vez que nos invita la jefa a algo…"
"Primero acabad el trabajo." Les dije divertida cargándome a un par de daimons de golpe y viendo cómo se me escapaba un tercero. "Chicos, os dejo esto."
"¿A dónde vas?" Me dijeron.
"A poner un poco de humo en la madriguera a ver si consigo hacerles salir." Afirmé divertida bajando al suelo para ir a pegarme con unos cuantos daimons y matando a muchos antes de dejar que uno escapase y colarme yo tras él por el jirón a su madriguera.
(Salto espacio-temporal)
"Bueno... pues esto ya está." Afirmó Fury mientras acababan con la última presencia de daimons que había. "¿Y Lili?"
"No ha vuelto a contactar con nosotros desde..." Dijo Vane. "Oh, oh..."
"¿Creéis que habrá sido un pinchito de daimon?" Preguntó Fang.
"Vamos a buscarla." Dijo Vane para intentar concentrarse.
Pasó un minuto, dos, tres...
"¿Qué haces que aún no la has encontrado?" Dijo Fury.
"No es tan fácil como crees." Le dijo Vane. "No parece estar en tiempo o espacio normales."
"Vaya por dios, vengo y me he quedado sin fiesta." Dijo Talon. "¿Qué está pasando aquí?"
"Buscamos a alguien." Afirmó Fury.
Fue rápido, como siempre, hubo un flash y vieron salir a Simi con cuernos y su apariencia de demonio con alguien colgando del brazo y preocupada.
"Simi ha encontrado a Lili." Afirmó. "Pero Simi cree que Lili no está bien."
"Simi, las amigas no se chivan." Le dijo Lili jadeando. "Además, te he dejado a uno bien gordo para comerte ¿verdad?"
"Sí, pero Simi odia comer basura." Afirmó enfurruñándose.
"La próxima vez te dejaré que te comas a alguien más jugoso." Afirmó Lili.
"Ash está en contra de las barbacoas de Simi." Le dijo Talon. "Por Bel, estás hecha unos trapos."
"Ya veríamos cómo quedabas tú si te metieses en una madriguera en hora punta y tuvieses que despejar." Le dijo ella.
"¿Qué te has pegado?" Le dijo Fury. "¿Con 3 o 4?"
"Multiplica eso por 20 y te puedes hacer una idea de lo que hay ahí." Afirmó ella.
"Pero Simi ha visto..." Dijo la demonio preocupada.
"Simi, ya ¿eh?" Le dijo Lili. "Bueno, por hoy dudo que se reagrupen tan fácilmente, y por la mañana pueden patrullar otros. Lo que soy yo, me voy a la piltra, creo que me lo he ganado por limpiar tantos kilos de basura de golpe."
"Simi va con Lili." Dijo la demonio adoptando una apariencia de nuevo humana.
"¿Simi no tiene que ir con su Akri?" Le dijo Lili.
"Akri entenderá si Simi le dice que tenía planes con una chica." Afirmó ella.
(Salto espacio-temporal)
"¿Lili no come?" Me dijo Simi mientras comía otro trozo de carne.
"No puedo." Afirmé tirada en el sofá boca-abajo y abrazada a un cojín del mismo como almohada. "Estoy a dieta."
"Oh, si quieres Simi puede conseguirte comida." Afirmó chupándose los dedos. "¿Quieres un hombre alto y fuerte?"
"Aunque quisiera no podría tocarle." Afirmé. "Creo que me voy a pasar a tu bando, la mayoría de dioses son unos..." Dijo antes de soltar un taco en gaélico medieval.
"A Simi no le gustan los dioses. Ah, ah." Negó. "Son malos, sobre todo con Simi y con Akri. Pero la Destructora es buena con los dos. Le regala a Simi muchas cosas siempre que va a verla."
"Pues mira, úneme también al club." Le dije. "A mí me han prohibido alimentarme a no ser que sea de una fuente muy específica que saben que antes me muero de inanición que comer eso."
"Vaaaaleeeeee..." Dijo la demonio levantándose y yendo a donde estaba tumbada para morderse el brazo y ofrecérmelo. "Ten, a Simi no le importa si tú comes un poco de ella."
Bueno, hasta entonces había intentado alimentarme de humanos, Simi no era humana, y aunque no me llenaría tanto como un buen hombre joven, sano y lleno de fuerzas, al menos sería una ayuda para poder curarme antes.
Sin embargo, una vez más, en cuanto fui a alimentarme la herida se cerró y dejó de sangrar.
"Tampoco funciona." Afirmé volviendo a tirarme contra el cojín. "Bah... esta vez lo han hecho y bien hecho."
"Simi volverá a intentarlo." Afirmó para volver a morderse el brazo y volver a ofrecérmelo para que volviese a pasar lo mismo, y otra vez, y otra... "¡Argggg!. ¡Simi no consigue!"
"Gracias Simi, pero déjalo." Afirmé. "Solo vas a hacerte daño y para nada. No voy a poder tocar ninguna otra sangre."
"Pero Simi no quiere que Lili se muera." Dijo triste. "Simi quiere ayudar."
"Te lo agradezco Simi." Afirmé. "Pero no puedo tomar otro alimento que no sea... de ese animal."
"¿De qué animal?" Me dijo.
"Esto... ¿puedes guardar un secreto?" Le dije.
"Claro, Simi guarda los secretos bien." Afirmó poniéndose en cuclillas ante mi. "Lili puede contarle a Simi ese secreto."
"Solo puedo alimentarme del lobo que vive aquí." Afirmé. "Pero desde luego, antes me muero de hambre que eso." Añadí acurrucándome más en el sofá.
"Pero Simi no quiere que Lili se muera..." Dijo haciendo pucheros.
"Y yo tampoco, tengo mucho tiempo encima como para que ahora me pase eso." Afirmé. "Pero es lo que hay. La vida no siempre te da lo que tú quieres."
"Pero Simi siempre tiene lo que quiere." Afirmó. "¡Ya sé, se lo pediremos a Akri!"
Sonreí, Simi era realmente encantadora una vez obviabas su dieta y el hecho de que parecía encantarle llevar cuernos siempre que no estuviese con humanos normales.
"Me parece que la vida del resto de personas que no seas tú no siempre es justa." Le dije sonriendo. "Tienes suerte de tener a tu Akri que te quiera."
"Pero tú también tienes a alguien que te quiere." Me dijo ladeando la cabeza. "Tienes a Simi, y tienes a tus mascotas y... ¿y si le pedimos a Akri que te de su sangre?"
"Simi, no quiero eso." Le dije para cogerle por los hombros. "Nadie puede saber qué es lo que tengo que comer ¿me oyes?"
"Sí." Afirmó un poco haciendo pucheros. "Pero Simi no tiene secretos con su Akri."
"Entonces omite el detalle de mi alimentación." Le dije. "No es tener secretos ni mentir."
"¿Entonces, si Simi no se lo dice a Akri… no está mintiéndole ni guardando secretos?" Me dijo como una niña pequeña.
"No, omitir información no es nada de eso." Afirmé. "No es malo a no ser que sea algo que pueda hacer daño, y en este caso no es eso."
Entonces oí ruidos al otro lado de la puerta de entrada a la casa y giré la cabeza para mirar allí antes de que Vane y Fury se materializasen ante la puerta sin abrirla.
"Joder, algún día voy a tener que cogerle las llaves y copiárselas sin que se dé cuenta, no me gusta hacer esto." Dijo Fury.
"Sigue soñando." Le dije haciéndoles reparar que estaba allí, con Simi.
"¿Aún sigue por aquí esa… chica?" Dijo.
"Eh, esa chica se llama Simi y es amiga mía." Le dije sin mirarle mientras iba hacia la cocina y le oía abrir el frigorífico y tintinear de botellas.
"¿Quieres que Simi haga barbacoa de chucho?" Me susurró Simi. "Sabe bueno con kepchup."
"No lo dudo, pero de momento no podría degustarlo." Afirmé viendo cómo Fury cogía una cerveza en cada mano para ir con su hermano hacia el sillón. "Eh. ¿No vas a echarme?"
"Independientemente de que estás en mi supuesta cama, no me apetece tumbarme." Me contestó. "Pero si no quieres ver lobas cachondas en la tele te aconsejo que te vayas a tu puñetero cuarto."
"Capullo, tenemos invitados." Le dije refiriéndome tanto a Simi como a Vane.
"¿De verdad no puedo comérmelo asado?" Me dijo Simi.
"¡No!" Le dije en un tono normal mientras Vane se lo decía alarmado.
(Salto espacio-temporal)
"Dios, Fury… son las 8, apaga ya esa mierda." Le dije cuando me levanté por la mañana para intentar beber al menos un poco de agua.
Curiosamente, tardó un par de segundos pero la apagó mientras yo abría el grifo del agua.
"Vuelves a tener calor ¿no?" Me dijo tras de mí alarmándome un poco.
"No vuelvas a hacer eso." Le dije un poco amenazadoramente. "Dios, no me gusta que aparezca gente por mi espalda…"
"Lo que digas. ¿Vuelves a tener calor?" Me dijo.
"¿Y a ti qué te importa?" Le dije molesta.
"Vuelves a tenerlo." Afirmó.
"Sí, pesado, y si sales de mi espacio vital mucho mejor." Afirmé empujándolo suavemente a un lado para volver a irme hacia mi cuarto, solo que esta vez no me dejó.
De pronto me había agarrado de la muñeca y me estaba reteniendo.
"Quédate aquí." Afirmó. "Abriré una ventana y tal vez así se refresque esto un poco."
"No necesito… tu ayuda." Afirmé soltándome pero sin poder evitar que me tirara al sofá con un solo tirón en la tela que llevaba cubriéndome. "¿Qué haces?"
"Intentar refrescarte un poco." Afirmó. "Eres insoportable, pero ya hasta me das un poco de pena, chica."
"No necesito tu compasión." Afirmé.
"Lo que tú digas." Me dijo volviendo tras abrir todas las ventanas por lo que entraba un poco de brisa fresca matinal y sentándose cerca de mí pero no demasiado.
"Como se nota que eres un lobo." Le dije tras un buen rato viendo documentales con animales.
"Eh, yo no me meto cuando tú pones las películas esas a todo trapo y suspiras." Me dijo sin mirarme siquiera puesto que tenía los ojos fijos en un perro de la tele. "Además, mira eso. Es preciosa, tiene un culito muy bien torneado y ese hocico tan… liso…"
"Por favor…" Le dije. "No me lo digas, es una hembra."
"Y está caliente." Afirmó. "Yo sí que la enseñaba a comportarse bien…"
Dios, era asqueroso, estaba comenzando a babear y todo.
"Oye, tío. ¿Por qué no te coges, te trasformas en animal y así dejas de darme tanta grima?" Le dije.
"Un lobo no puede cuidarte, boba." Me dijo sin apartar la vista del aparato.
"Eh, boba tu madre, estúpido." Le dije molesta para intentar levantarme y que él volviese a derribarme, esta vez entre sus brazos sin apartar la mirada de la tele tampoco.
"Haz el favor y quédate quieta un rato." Me dijo. "Y para que lo sepas, vengo de una gran línea de machos alfas, así que no voy a rendirme así como así, lo que yo digo se hace, siempre."
"Como no me dejes en paz te convertiré en un sapo y te coceré para cenar." Afirmé.
"Haz el favor, eres insoportable, pero he tratado con hembras mucho peores que tú." Me dijo. "No voy a rendirme así como así. Las hembras de mi especie son más duras, muerden, arañan… tú qué haces, solo amenazas."
Joder, porque no me dejaban usar magia contra él hasta que no acabaran las 3 semanas, y aún faltaban 2.
"Ya verás… algún día te vas a enterar de lo que es molestarme…" Le dije en gaélico pensando que no me entendería.
"Sigue soñando." Afirmó.
"¿Cómo?" Le dije confusa.
"Digo que sigas soñando." Afirmó. "Con lo de hacerme pagar algún día o algo así."
No era posible, no tenía noticia de que ese tipo pudiese hacer eso. Vale, sabía que era hermano de Vane y Fang, quienes eran sus padres, sus hermanos, algo de su vida… pero no sabía que podía hablar gaélico ni dónde lo había aprendido, y cuando moví mi mano para intentar verlo, nada.
"¿Qué?" Me dijo. "¿Ocurre algo en tu mano?"
"No." Afirmé. "Nada."
Entonces volvió a mirar a la tele y aunque intenté moverme, no me dejó.
"¿A dónde quieres ir?" Me dijo.
"Me das calor." Afirmé.
"No te lo doy, es que tú eres casi una estufa ya." Me dijo.
"Tengo mucho calor, aparta o te apartaré yo." Le dije comenzando a cabrearme.
"Dios, eres insoportable." Afirmó apagando la tele y levantándose. "Me voy a bañar, si necesitas algo avísame."
Sí, necesitaba algo, pero ni muerta iba a pedírselo, no a él. Antes me moría que pedirle nada a él.
Sin embargo, me sentía demasiado débil, me volvía a fallar mis dones, era peor que tener otro cazador cerca, lo cual me quitaba los poderes como cazadora pero al menos no me dejaba echa tan unos zorros como ahora.
Me tumbé en el sofá y estuve a punto de quedarme dormida, hasta que comencé a notar como si mi cuerpo estuviera en llamas y me levanté corriendo, abrí la puerta del baño y agradecí que ese estúpido animal estuviese tomando un baño porque me quité la ropa de golpe y salté al agua casi haciendo una bomba y tirando parte de esta fuera mientras me sumergía hasta la cabeza en el agua. Gracias a dios por el sumidero en el centro del embaldosado del baño que precisamente evitaba algo así.
Bien, el fuego se había apagado, saqué la cabeza solo hasta toser y luego volví a sumergirla hasta casi la nariz mirando al lobo mirándome con cara de total y completas confusión y sorpresa.
"Estaba ardiendo." Afirmé antes de volver a sumergirme un poco molesta.
"Sí, no lo dudo." Afirmó con incredulidad e ironía.
"Te digo que estaba en llamas." Afirmé antes de volver a sumergirme de nuevo hasta la nariz.
"Y voy yo y me lo creo." Afirmó. "¿No será que querías estar conmigo un poco más?"
Le odiaba, era realmente… exasperante, sin embargo, las quemaduras no eran inventadas, y podía notarlas en mi piel, así que saqué una pierna y se la planté casi en la cara.
"Mira, listillo." Le dije. "Quemaduras, joder, son de primer grado y todo…"
Entonces él las miró confuso y me cogió la mano por debajo del agua para tirar y sacar el brazo entero.
"Ostia, cómo es posible." Me dijo.
"¡¿Y yo qué sé?" Le dije furiosa por el dolor. "¡¿Te crees que me voy por ahí quemando a lo bonzo o qué?"
"No, pero si no me dices nunca nada cómo quieres que sepa nada de ti." Me dijo molesto. "Dios, eres una maldita molestia constante."
"Pues ya estás tardando en irte." Le dije. "Yo no te pedí que te quedaras."
"¡No, pero por tu puta culpa estamos atados con algún tipo de abra kadabra que no nos deja separarnos demasiado!" Me dijo golpeando el agua y mojándonos a ambos.
"¡¿Y por qué tiene que ser mi culpa?" Rugí. "¡¿Por qué no tuya?. ¡Solo eres un maldito hijo de… MPHHHHH!" Gemí cuando me cerró la boca con un beso.
Aquello era demasiado, le odiaba, le odiaba a muerte, pero… ¡por Bel, qué bien sabían esos besos!
"Cierra la puta bocaza de una vez." Me dijo.
No le dejé apartarse demasiado, le atraje hacia mí y le devolví el beso.
"Te odio." Susurré antes de volver a besarnos.
