-Tengo hambre…- suspiró Kon, tirado en el asiento de atrás.

-Vuelve a decirlo una vez más y te lanzaré fuera del auto.- Al ruso se le había acabado la paciencia, llevaban una hora esperando aquel camión.

-¡Me sacaste de mi pueblo sin dejarme comer algo siquiera!

-Estoy pensando seriamente que no van a llegar a tiempo.- dijo la voz de Yuriy, había perdido la esperanza, quizá si le decía la verdad a Kai recibiría una terrible tortura de castigo pero seguiría vivo, pero lograría convencerlo –con ayuda de Rei.- de que se quedara y que el chino llegaría por la mañana… sonaba mejor que el morir a manos de Voltaire al saber que su nieto se había ido sin importarle la ceremonia…

-¿Qué es eso?- dijo Billy levantando la mirada.

A lo lejos se veía una sombra avanzando hacia ellos, era difícil saber si se trataba de un auto, pero por su velocidad parecía que no.

Esperaron unos minutos más y cuando la sombra empezó a tomar forma, Rei rio un poco.

-Es un hombre a caballo… parece que trae algunas cosas por los bultos que trae atrás…

-Oh.- los ocupantes del vehículo se dejaron caer decepcionados una vez más en sus asientos.

-El caballo.- dijo Tala de repente.- Boria, el caballo.

-¡¿Me estas pidiendo que lleve a Kon al aeropuerto en caballo?!

-Si hace falta que lo hagas, sí.

-¡No se cabalgar a caballo!

-¡No me importa si sabes!

-¿Quieres que nos matemos y que Kon nunca llegué a Russia?

-Yo sé…- interrumpió Rei.

-¿Qué?

-Yo sé andar a caballo.- repitió.

-¡Excelente!- grito el pelirrojo.- Boris, compra el caballo, o robalo ¡Lo que sea más rápido!

Los chicos se habían bajado del auto, cuando el hombre se acercó más, Rei se atravesó en su camino haciendo señales con la mano.

-¡Hola! Disculpe.- pedirle que le vendiera su caballo era algo que le apenaba, pero siendo el único que hablaba chino no tenía otra opción.- Mis amigos y yo tenemos una urgencia, necesitamos llegar a Hong Kong lo más pronto posible para tomar un avión… es una situación de vida o muerte… ¿Sería posible que usted… nos… ehm… preste su caballo?

-¿Mi caballo? ¿Estás loco?

-No señor… es que, de verdad es importante.

-Este caballo tardaría más de 3 horas en llegar a Hong Kong…

-Oh… bueno, es mejor intentarlo…

-¿Qué le pasó al coche?- dijo el hombre viendo el auto estacionado a la orilla del camino.

-Nos quedamos sin gasolina…

-Yo traigo gasolina…

-¡¿Ah?!

-Fui a buscarla para mi tractor…

-¿Y es posible que nos la venda?- preguntó Rei con una sonrisa y un brillo en sus ojos que hicieron imposible para el hombre negarse.

Rei ahora se dirigió al ruso.

-Bry… el señor tiene gasolina y nos la va a vender.

-¡¿En serio?!

Entre hombre y Billy lograron llenar el tanque del auto y después de pagarle una generosa cantidad, partieron.

-Tienen menos de 2 horas para llegar a ese avión…- dijo Yuriy, siempre pendiente del otro lado de la línea.

El conductor pisó el acelerador y los otros dos tuvieron que sujetarse para no dar saltos con la carretera.

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Estaban a unos minutos de la hora de salida del avión, ellos apenas habían entrado a la ciudad y como siempre el tráfico abarrotaba las calles con vehículos.

-Demonios, demonios.- repetía al teléfono Yuriy.

-Tranquilízate Yura.- reclamaba su novio.- Solo nos estas estresando, mejor intenta retrasar el avión.

-¡¿Cómo quieres que lo haga?!

-¿Qué no era ese tu trabajo?

Sin decir más colgó.

Pasaron unos minutos más, era exactamente la hora en la que partiría el avión, el tráfico había avanzado y dejaba libre la calle directo al aeropuerto, pero seguían sin estar cerca.

-Lo logré.- Sonó el teléfono de Boris.- Tienen 10 minutos.

-¿Cómo lo hiciste?- Preguntó Rei agarrándose del asiento cuando Billy viró con velocidad por una calle.

-Tuve que darle una beca al hijo de un guardia de seguridad.

-¡Estas gastando los ahorros de nuestra vida!

-No Bry, estoy invirtiendo en asegurarnos de que tendré más vida para recuperar este dinero y ahorrar mucho más.

-¿Cómo moviste ese dinero a esta hora?- preguntó fastidiado.

-Le prometí una cita a la chica del banco… Así que… en cuanto suban al avión me iré a cenar.

-¡¿Qué?!

-Hey, no es mi culpa que la mujer no sea interesada y que solo busque el amor en un pelirrojo sensual como yo.

-¡Cállate Yura! Yo aquí arriesgando mi trasero para salvar el tuyo ¿Y tú vas a ir a cenar con una chica?

-¡Te dije que no es mi culpa!

-¡Ahí esta!- gritó Rei, tenían 2 minutos para llegar.

Ni siquiera habían estacionado el coche cuando el ruso y el chino saltaron y corrieron directo a la sala que les había dicho Tala. Cuando llegaron una azafata les indicó que esperaran para que abriera la compuerta otra vez.

Billy llegó corriendo detrás de ellos y Boris aprovechó para pagarle.

-No lo hubiéramos logrado sin ti.- fueron las palabras del ruso.- Si pudiera hacer algo más para agradecerte…

-¿Puedo ir?- preguntó sin pena.- Es que… todo me pareció como una película de acción, comedia y romance, y quiero saber cómo termina.

Boris lo miró con una gigantesca interrogante sobre su cabeza, pero la azafata no le dio tiempo para responder, ahora les apresuraba para abordar el avión.

-T-Te avisaremos de algún modo.- fue lo único que logró decirle.

Rei y Boris al fin estaban ocupando sus asientos en el avión, y por fin Yuriy logró respirar aliviado. Antes de que le quitaran el celular al peligris, se despidieron, con algo de enojo sabiendo que su novio iría a cenar con una chica hermosa, mientras él moría de hambre y cansancio.

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Había logrado salir de la mansión discretamente, manejaba su auto para recoger a la joven con quien cenaría. Pero el sonido de su celular lo detuvo.

-¿Qué?- contestó sabiendo que la persona que llamaba era Spencer.

-Yuriy, estoy viendo la página del circuito ruso y aparece tu novio.

-¡¿Qué?!

-Ya que hubo una anomalía al momento de su abordaje, piensan que deberían investigarlo, si consideran que sus antecedentes son un problema podrían desviar el avión…

-¡¿Qué?!- era divertido como la misma palabra podría tener varias entonaciones tan distintas.

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;_; Bryan cásate conmigo!