LA PROTEGIDA
(Ward)
Por LavenderGoddessV
Traducido por Inuhanya
Capítulo 14 – Un Amor Misterioso
Ella corrió por más de una hora antes de finalmente ordenarle a su caballo detenerse, las emociones habían estado muy altas para la princesa ignorarlas más. Deslizándose de Hikari, Bulma inmediatamente se hundió en el suelo en un suave parche de pasto profundo en los bosques. Levantando sus delicados dedos para secar lo que quedaba de sus lágrimas, juró no permitir que un débil sentimiento la dominara. La compasión nunca fue una indulgencia que la princesa se asignara, no había razón para comenzar ahora, a pesar del hecho de que sus sueños de una naturaleza romántica con su protector habían sido destrozados efectivamente en las últimas veinticuatro horas.
Si su rechazo después de su beso no fue suficiente para demostrar su desinterés, su 'esposa' seguramente había hecho el truco. 'Por dios, cómo nunca me mencionó que alguna vez estuvo casado!?' Su mente demandaba una respuesta. Tan absurdo como parecía ser derrumbada por eso, de todos los hechos que había sabido hoy, era el más difícil para pasarlo. Mientras deseaba una explicación de cómo en los diez infiernos Vegeta podría matar a una mujer, mucho menos a su propia esposa, todo en lo que podía pensar era en Vegeta, felizmente en los brazos de otra onna, pero no sólo cualquier onna, su esposa, su reina elegida, su amante.
Estrellando su mano sobre el suave pasto, Bulma lloró violentamente en las sombras, cómo era la vida de injusta. Cómo después de una niñez de sufrimiento, cuando finalmente se había permitido creer que tenía una oportunidad de una eternidad de felicidad con un hombre que personificaba todo lo que podría soñar en un amante, sería obligada a saber que estaba unido a otra. Tal vez no más legal o físicamente, sino emocionalmente, era obvio. Kakarotto había estado inseguro de lo profundo que los sentimientos de Vegeta corrían por la onna, pero Bulma ya lo sabía. Esta mujer tenía que tener el corazón de su protector tan fuerte que lo perseguía hasta este día. Tales circunstancias podrían ser la única causa lógica para su aversión al matrimonio, o cualquier otra unión entre un hombre y una mujer.
"Pero, qué importa todo esto ahora?" Se preguntó Bulma inexpresivamente. "Sólo significa que lo que estoy haciendo está bien. No puedo quedarme aquí más tiempo."
"Me alegra que sientas de esa manera."
La cabeza de Bulma se giró de golpe con un jadeo levemente asustado mientras fijaba sus ojos con el dueño de la profunda voz que había interrumpido sus pensamientos privados. "Juunanagou, me asustaste." Ella colocó su mano sobre su pecho para calmarse. "Cómo me encontraste?"
Mientras desmontaba a Heijin y liberaba al caballo para unirse a Hikari para una bebida en un río cercano, comenzó a explicar. "Me tomó algo de esfuerzo. Después de buscar en los campos del castillo por un tiempo, supe que tu caballo no estaba en las caballerizas, así que asumí que te habías ido a montar para aclarar tus ideas," pausó para tomar un corto respiro mientras se bajaba al suelo junto a la princesa. "Afortunadamente, soy un excelente rastreador. Me tomó un poco de tiempo, pero logré alcanzarte. Por supuesto, el estremecedor grito que liberaste hace unos momentos me alertó de tu localización exacta, junto con alarmarme sin fin. Estás bien?"
Bulma rió tristemente mientras miraba al rey. "Bien? Qué tan 'bien' estarías si tu mundo se te hubiera puesto boca arriba?"
"Siento que tuvieras que enterarte de los detalles de mi horrible pasado con tu protector como lo hiciste, pero no pude creer que aún no te lo hubiera dicho. Sentí que merecías saber." Juunanagou fue rápido en mover los hilos de la 'confianza'. Sabía que era el elemento más dañado entre su rival y prometida. Tenía que asegurar que tal distancia se reforzara.
"Sí, bueno, serías el único que sintió esa necesidad. Vegeta y Kakarotto piensan que estoy fuera de línea por mi rabia. Pero, ninguno de ellos tiene idea…" Bulma se detuvo antes de decir más, su dolor aún era muy fresco. Queriendo cambiar el tema, inquirió, "De qué hablaron tú y Vegeta después de que me fui?" preguntó ella, aún muy monótona.
"Me ofreció un soborno para renunciar a casarme contigo. Yo, por supuesto, lo rechacé." Él pausó su confesión para rodear gentilmente el devastado rostro de la onna mientras comenzaba a secar sus lágrimas. "Tú, Bulma, eres todo lo que quiero. No me importa qué mala sangre exista entre tu protector y yo, sólo veo a la hermosa y vivaz mujer ante mi que deseo más que a ninguna otra." Él pausó de nuevo, esta vez para colocar a la onna más profundamente en su abrazo. El dolor de los sucesos de hoy claramente había sido algo muy pesado para la princesa, estaba tan claramente escrito en su rostro. Extrañamente sin tener otro deseo en ese momento que curar su malestar, preguntó, "Tienes mucho dolor mi amor, por favor, debes decirme cómo puedo detener tu sufrimiento."
Bulma se sonó entre frescas lágrimas dándose cuenta de la ironía de la situación. Aquí estaba un hombre ofreciéndole el tipo de amor del que había soñado, pero no podía saborearlo, porque sus sentimientos por su protector aún eran muy intensos. 'No!' Se detuvo antes de permitirle a sus instintos alejar al gentil hombre. No podía continuar así. No podía hundirse en su miseria mientras un hombre amigable le ofrecía tan gentil promesa de alivio. 'Lo siento, Vegeta, aunque puedas no quererme, no te permitiré arruinar mi deseo por otro hombre. No sufriré por ti mientras tienes otra onna en tu mente!' Entre los sentimientos de dolor, pena, furia y pérdida, una emoción pareció sobrepasar las otras mientras la joven princesa se encontraba envuelta por el apuesto hombre ante ella; necesidad. Necesidad de ser liberada del dolor que agonizantemente estaba rompiendo su corazón, el dolor del rechazo, la decepción, la humillación, pero mayormente, el dolor de la seguridad, ahora sabiendo que su más grande esperanza ahora era su más destrozadora derrota.
"Deseas detener mi sufrimiento?" El tranquilo susurro de la onna fue tan leve que Juunanagou casi perdió la pregunta.
Reafirmando su intención, él aceptó. "Sí, sólo dime qué debo hacer," ofreció él. Para su sorpresa, se dio cuenta que haría lo que le pidiera sin titubear, aún si por ningún otro propósito que destruir su angustia.
Levantando lentamente sus ojos para enfocarse en los suyos, Bulma imitó gentilmente su abrazo mientras tomaba su rostro en sus manos. Acercándose a él, pasó tan brevemente sus labios sobre los suyos antes de rozar su lengua contra su oreja para susurrar su respuesta. "Hay una forma en que puedes aliviar mi dolor… Hazme el amor."
"Hikari no está en los establos, señor, así que es seguro asumir que Bulma fue a dar un paseo," le informó Kakarotto a su rey, después de regresar con las manos vacías de su búsqueda por la onna. Simplemente se quedó esperando otra agresión verbal después de perder rastro de la princesa de nuevo. Sin embargo, sorprendentemente nunca llegó.
"Probablemente es lo mejor, probablemente quiere estar sola después de todo lo que ha pasado," dijo Vegeta tranquilamente mientras se recostaba notablemente en su trono.
Kakarotto frunció, debatiendo en silencio si debería vociferar su próxima pregunta. "Vegeta," el soldado se dirigió a su rey informalmente mientras subía al trono en forma desarmadora. Claramente quería hablar como un amigo. "Sé que no soy el más brillante de los hombres, pero incluso el más inepto de los seres podría ver que está pasando más de lo que el ojo ve. Claramente anoche pasó algo que hizo que Bulma no sólo se retractara de su palabra de alejarse de Juunanagou, sino también para comprometerse con el bastardo. Y a juzgar por la forma en que actuaste esta mañana, y durante tu discusión con Bulma y su 'prometido', sabes qué es. Así que por favor, dime qué está pasando. Déjame ayudar."
"No puedes!" Vegeta casi grita estrellando su mano en el brazo de su trono. "La onna es mi responsabilidad, yo arreglaré este desastre."
"Oh dios, entonces es verdad." Una asustada voz interrumpió a los dos hombres mientras se giraban para mirar a la onna que había evadido su presencia.
"Chi- Chi," Kakarotto bajó para encontrar a su mujer. "Yo iba a-"
"Habían rumores en todo el castillo de que el Rey Juunanagou había reclamado exitosamente a Bulma como su reina. Me rehusé a creer que fuera posible, pero es verdad, no?" La conmocionada institutriz tembló nerviosa, rogando una negación de la verdad. Cuando no recibió ninguna, su temperamento fue muy volátil para ser contenida. "Cómo pudieron dejar que esto pasara!? Cómo pudiste dejar que ese monstruo se comprometiera con Bulma!?"
"Chi-Chi," Kakarotto intentó calmar a la onna mientras se acercaba, pero no tuvo éxito cuando ella lo pasó y caminó directamente ante Vegeta con una furiosa mirada.
"Qué demonios le pasó a tu imperturbable protección de mi pupila, Vegeta!? Juraste que Juunanagou no se acercaría una pulgada a Bulma, pero ahora descubro que están comprometidos!? Qué demonios has estado haciendo que permitiría que esta absurda unión sea considerada!?"
"Chi-Chi!" Kakarotto llamó a su mujer más firmemente, "Por favor, Vegeta no necesita esto ahora."
"Vegeta no necesita esto ahora?" Chi-Chi miró a su ingenuo marido. "No me importa lo que Vegeta necesita o no en este momento. Bulma es la que está comprometida con un hombre que no quiere más que arruinar su pureza. Así que perdóname si siento poca simpatía por tu rey en este momento."
"Kakarotto, sácala de mi vista." Gruñó Vegeta amenazador, incapaz de manejar más de las frías palabras de la institutriz. Chi-Chi sin embargo tenía otro plan en mente.
"No voy a ir a ningún lado!" objetó ella, retirando las forzosas manos de su marido, "al menos no hasta que me digas cómo demonios pudo haber pasado este desastre, y qué planeas hacer para arreglarlo!"
"No lo sé!" Vegeta rugió de nuevo, su paciencia agotada. "Juunanagou ha estado manipulando situaciones, circunstancias y verdades desde el momento que llegó, y desafortunadamente parece que ha tenido éxito en guiar falsamente a la onna a creer que está enamorada…" él ahogó las palabras, "de él. Eso es por qué tan tontamente lo ha aceptado. Pero, en cuanto a cómo voy a arreglarlo, matar a Juunanagou parece ser mi opción más atractiva!"
Los ojos de Chi-Chi se fruncieron con desconfianza antes de sacudir su cabeza con una leve carcajada. "Si vas a mentirme sobre lo que ha estado pasando Vegeta, te sugiero salir con una mejor historia que esa."
Kakarotto y Vegeta levantaron una ceja, inseguros de por qué la onna no creyó lo que le dijeron. "Chi-Chi, Vegeta no está mintiéndote, eso es lo que verdaderamente ha pasado. Vi todo el intercambio hace unas horas."
Asustada por las palabras de su marido, Chi-Chi pensó por unos minutos antes de responder con cuidado. "Está bien, creo que Juunanagou ha estado intentando manipular a Bulma desde que llegó, pero si te dijo que está enamorada de este hombre entonces les mintió a los tres."
"Por supuesto que no está verdaderamente 'enamorada' de el hijo de una perra, simplemente ha logrado hacerla creer eso," murmuró Vegeta con indignación.
"No, Vegeta," Chi-Chi intentó clarificar. "Estoy diciendo que es imposible que Bulma sea manipulada para pensar que está enamorada de Juunanagou, cuando su corazón ya le pertenece a otro."
Ambos Saiyajín miraron a la onna como si hubiese perdido la razón. "Chi-Chi, de qué estás hablando?" Kakarotto fue el primero en aventurar una pregunta.
"Estoy hablando sobre el 'amor misterioso' de Bulma. Ustedes no pueden ser completamente ignorantes de esto," insistió Chi-Chi, pero cuando recibió miradas vacías y escépticas, continuó ilustrando a los hombres. "Durante el último año, y posiblemente antes, Bulma ha pasado una buena parte de sus días suspirando por un hombre quien ha atraído su gusto. Sólo lo sé porque un día logré asomarme sobre su hombro mientras escribía en su diario, y capté unas románticas líneas sobre alguien especial. Cuando le pregunté sobre eso, estuvo muy titubeante de decirme, pero cuando presioné admitió sus sentimientos muy entusiasmada. Aunque pidió mi silencio, el cual he mantenido hasta este minuto, parecía disfrutar tener a alguien con quien compartir sus sentimientos, y así estuve más que feliz de escuchar."
"Vaya, debes estar bromeando." Kakarotto rascó la parte de atrás de su cabeza mientras reía a su manera tonta. "No tenía idea que Bulma estuviera encaprichada con alguien."
Chi-Chi le sacudió su cabeza a su marido mientras suspiraba. "No estoy hablando sobre un 'encaprichamiento' Kakarotto. Los sentimientos de Bulma por este hombre son muy serios. Me ha hablado de él en forma similar a como hablo de ti. No hay duda en mi mente que lo que ella siente por él es el más puro de los amores."
"De verdad?" el joven guardia aún estaba muy sorprendido. Era difícil para él creer que una onna con la que había pasado mucho tiempo hubiese podido guardar con éxito semejante secreto. "Tienes alguna idea de quién es este hombre?"
"Tristemente, no," La mujer de cabello oscuro sacudió su cabeza derrotada. "Aunque he intentado muchas veces provocar una confesión de ella, nunca vociferó su nombre. Afirma que los sentimientos del hombre por ella no son tan fuertes como los suyos, así que cree tonto decirme quién es él cuando un romance es, como lo pone, inalcanzable. Penosamente, todo lo que puedo decir de seguro es que es Saiyajín, eso lo pude concluir confidencialmente, pero no mucho más. Aunque habla muy altamente del hombre, parece que sólo la ve como una amiga; al menos eso es lo que me dice. Es triste realmente, su rostro siempre se ilumina cuando habla de él… Quienquiera que sea, indudablemente ha atrapado a mi novicia."
Vegeta permaneció sentado en silencio mientras se enteraba de otro deprimente acontecimiento. Aunque debería estar feliz de saber que su onna no estaba atraída a su rival como primero lo había creído, saber que en vez tenía genuinos sentimientos de afecto por otro tal vez era más devastador de soportar. 'Cómo pude haber sido tan inconsciente de todo esto? Había pensado que nadie conocía a la onna tan bien como yo, cómo pude haber estado tan equivocado?'
"Estás segura que sus sentimientos por este hombre aún están presentes? Tal vez ya lo ha olvidado," Kakarotto interrumpió los pensamientos de Vegeta mientras continuaba su conversación con su esposa.
"No, estoy segura que son reales," afirmó Chi-Chi. "De hecho, la noche de la asamblea, antes de estar listos, hice un inocente comentario sobre una mirada particularmente ensoñadora que cruzó su rostro después de mencionar algunas de las cualidades más positivas de los hombres Saiyajín. Luego hizo un sarcástico comentario sobre cómo estaba 'imaginando' cosas; fue un típico intercambio para nosotras, dejándome sin idea que sus sentimientos habían disminuido. De hecho, si no lo supiese mejor, habría pensado que esperaba verlo esa noche, tenía la intención de lucir especialmente hermosa esa-" Chi-Chi detuvo su balbuceo cuando escuchó los gruñidos de Vegeta elevarse un octavo más alto.
"Estás segura de esto?" Preguntó Vegeta después de una larga pausa.
"Sí," Chi-Chi asintió lentamente.
"Y no tienes idea de quien es este hombre?" Vegeta continuó con su extraño interrogatorio.
"Um, sí, eso es lo que dije," confirmó la institutriz; no estaba segura de a dónde estaba dirigiendo su interrogatorio.
"Muy bien entonces," Vegeta asintió después de debatir. Este nuevo acontecimiento, aunque más desmoralizante, le servía como un contraataque a la explotación de Juunanagou. "Lady, me traerás el diario de la onna, quiero saber quién es este hombre, para que pueda utilizar su influencia sobre ella para terminar esta farsa de compromiso."
"Debes estar bromeando," Chi-Chi no pudo evitar sentir su quijada desplomarse mientras escuchaba las intenciones del Rey. "Por favor dime que no te escuché intentar invadir la privacidad de tu propia protegida y luego manipular sus sentimientos por un hombre por el que ha caído, para que puedas lastimar a Juunanagou."
"Esto no es sobre 'lastimar' a ese bastardo, su fracaso sólo es un bono. Simplemente estoy haciendo lo que debe hacerse para asegurar el bienestar de la onna," clarificó Vegeta brutalmente.
"Al costo de su propia humillación? Qué harás, Vegeta? Averiguar por quién tiene sentimientos y obligarlo a mentirle, declarando estar enamorado de ella cuando no lo está? Romperá el corazón de Bulma saber la verdad, especialmente después de que descubra que tú orquestaste todo el romance! No puedes estar contemplando esto seriamente!"
"Haré lo que sea para alejar a Juunanagou de ella permanentemente, todo!" Prometió Vegeta; un corazón roto se enmendará, pero el tipo de daño que Juunanagou desea hacerle nunca podría.
"Pero-" La mujer trató de objetar, pero no tuvo la oportunidad.
"No hay 'peros'! El fuego debe ser combatido con fuego; si Juunanagou planea continuar jugando sucio, entonces yo también."
"Te pondrías a su nivel? Entonces no eres mejor que él, Vegeta!" Espetó Chi-Chi acusadora. "Sin mencionar que fracasarás, incluso si puedes detener este matrimonio, Bulma te odiará por el resto de sus días por esto. Ella nunca ha confiado en nadie como en ti; esto la devastará, tal vez aún más que cualquier cosa que Juunanagou pudiera hacerle. Así que, piensa largo y tendido antes de que tomes cualquier acción, mi querido rey." Girándose rápidamente, Chi-Chi comenzó su salida del salón del trono. "Y no esperes que te ayude. Si quieres su diario, entonces entra en su habitación y róbalo. No tomaré parte en insultar a mi hija adoptiva." Una vez que terminó su idea, las puertas del trono se cerraron tras ella, dejando a su desconsolado marido y gruñón rey con sus planes.
"Ella tiene razón," aceptó Kakarotto tranquilamente, "le harías una injusticia mayor a Bulma que Juunanagou si continuas con esto."
"Entonces dime, cuál es la alternativa?" Vegeta se levantó de su asiento y comenzó a pasearse de un lado a otro mientras contemplaba sus opciones. "Está muy enojada para escuchar razón en este momento. Está dolida, así que no piensa claramente. Si tienes una alternativa, me gustaría escucharla, pero si no-"
"Podrías decirle toda la verdad," sugirió Kakarotto finalmente. "Dale la oportunidad, te escuchará. Puedes hacerla entender."
Vegeta tomó un largo respiro mientras cerraba sus ojos y visualizaba su dolida expresión mientras escuchaba las admisiones de Juunanagou. Había querido nada más que se hundiera en su abrazo y susurrara palabras de consuelo en su oído, decirle todo, ayudarla a ver por qué ha estado luchando tanto para alejarla de Juunanagou. Pero, no tuvo la oportunidad. La verdad casi lo había paralizado; había pasado mucho tiempo desde que había enfrentado su vida pasada, era demasiado de manejar de una vez. Pero ahora, tenía una oportunidad para cambiar todo eso? "Escucharía?" Se preguntó más para sí que al hombre que respondió.
"Por supuesto que sí, Vegeta." Kakarotto palpó al hombre en el hombro. "Vamos, toma a Akuma y ve a encontrarla. Probablemente está en el bosque, esperando que vayas y hables con ella. Tienes una oportunidad de arreglar esto Vegeta, antes que las cosas empeoren. Así que ve."
Encontrando la lógica en las palabras de su compañero Saiyajín, Vegeta se apresuró del salón sin más. Después de encontrar su camino hacia los establos, una vez que estuvo dentro, inmediatamente se dirigió hacia su corcel negro. Había comenzado a preparar el corcel para una reunión con su protegida cuando el sonido de cascos dirigiéndose lentamente hacia él interrumpió sus planes. 'La onna regresó?' se preguntó curiosamente, mientras miraba afuera para ver si podía captar un vistazo de quien estaba regresando. Había pensado que sus ojos estaban fallándole cuando vio dos caballos viniendo hacia él, aunque sólo uno estaba siendo montado, pero por dos personas. Furiosamente reconoció los caballos y a sus dueños, Vegeta se movió para esconderse en las sombras para poder espiar a la pareja mientras llegaba.
El caballo solo, Hikari, fue el primero en entrar, cortamente seguido por Heijin, con Bulma y Juunanagou en él. "Esa es una buena chica." Bulma sonrió mientras observaba a su caballo entrar directo a su puesto.
"Tu yegua está tan bien entrenada; se adaptará bien una vez que regresemos a Adajinzoun," añadió Juunanagou casualmente mientras se deslizaba de Heijin. Extendiendo sus brazos hacia su prometida, ayudó a bajar a Bulma. "Estás bien?" preguntó él, después de liberar un leve gemido de incomodidad.
"Sí," dejó escapar una pequeña carcajada. "Supongo que aún estoy un poco adolorida."
"Bueno, eso es de esperarse." Juunanagou apenas contuvo una sonrisa. "Pero, si piensas que ahora estás adolorida, espera hasta después de que termine contigo esta noche." Ronroneó él mientras bajaba sus labios para reclamar los de su futura reina.
Bulma aceptó receptiva, antes de separarse. "No puedo esperar," dijo ella, "Te encuentro en tu habitación, o vendrás a la mía?"
"Hm," Juunanagou pensó unos momentos, "Creo que iré a tu habitación. Es más lujosa que la mía, sin mencionar que la cama es mucho más suave."
Bulma se sonrojó profundamente antes de responder. "Está bien, no es que importe mucho, en tanto como te tenga," prometió suavemente mientras bajaba sus labios para rozarlos contra su cuello. "Fuiste absolutamente asombroso, lo sabes?"
"Esperabas menos?" Preguntó Juunanagou con burlona ofensa, "Aunque debo admitir que no puedo llegarte a los zapatos, mi amor. Nunca he estado con una onna que me hiciera sentir tan vivo como tú."
"Bueno, me alegra que te sientas de esa forma." Bulma sonrió brillantemente, "pero si no te importa, creo que debes bañarte."
"Esa es una invitación?" Gimió Juunanagou excitado, mientras apretaba su agarre en la joven onna. Tomando un profundo respiro suspiró con júbilo, "Pensándolo mejor, creo que deberías pasar completamente el baño. Amo el olor de mi aroma sobre ti."
"Hm, bueno, puedo pensar en unas personas que no compartirían tu opinión." Bulma suspiró con una pizca de culpa.
"No pienses en ellos," ordenó Juunanagou mientras levantaba su mentón para que sus ojos azules se encontraran. "En cuestión de días te irás conmigo, y ellos no tendrán elección sino creer en la legitimidad de mis sentimientos por ti."
"Supongo que lo veremos." Bulma se encogió con menos fe que su prometido. "Ahora, si no te importa, creo que iré a tomar ese baño."
"Si debes," Juunanagou liberó arrepentido su agarre en la joven princesa mientras observaba su salida. Después de asegurar rápidamente los caballos, salió de los establos para prepararse para su plácida noche con su futura esposa, completamente ignorante del par de furiosos ojos ébanos que siguieron cada movimiento suyo.
Nota de LGV: Así que, tenemos algunos cambios devastadores y giros nuevos. Qué pasará ahora? Descúbranlo la próxima vez…
