Después de un largo tiempo, aquí esta el catorceavo capitulo.

Con mucho amor, y emoción se los traigo.

Les deseo felices fiestas, les mando mis mejores deseos a todos ustedes que siguen apoyando esta historia.

Espero seguir leyéndolos en los comentarios.

-…-

-…-

-…-

Todos rodeaban a Sakura aún sin poder dar crédito a lo que ella les había contado. Era un conocimiento general que Sasuke jamás había sido el tipo de persona que fuera bueno con el trato hacia otras personas, pero uno también pensaría que tampoco podría ser tan desentendido acerca de los sentimientos de otros.

Apenas Mebuki había escuchado el escandalo y había visto a su hija en tal estado, ella hizo lo primero que creyó congruente, y eso fue llamar a su mejor amiga. Apenas habían pasado un par de minutos desde que Mebuki había colgado de hablar con Ino cuando esta ya estaba frenética en la puerta de su casa.

La rubia casi había lanzado al Uzumaki a un lado con tal de tomar en sus propios brazos a Sakura.

Naruto estaba parado viendo hacia fuera con el seño fruncido, mientras Ino estaba sentada junto a su mejor amiga abrazándola tratando de darle algo de consuelo. Al menos el llanto de Sakura se había detenido hacia varios minutos, pero sus ojos seguían rojos e hinchados.

—Naruto—la llamó Ino—¿Si crees que haya sido una misión oficial en la que Sasuke-kun se fue?

Ambos la voltearon a ver totalmente intrigados ante esa pregunta. Ino entonces sintió que tal vez no debió de haber dicho eso.

—A lo que me refiero—siguió ella—Es que Sasuke se ha ido otra veces antes por razones… personales. ¿Qué tal si esta es una de ellas?

—Tenia su uniforme ANBU puesto—le explicó Sakura—No creo que si se fuera por razones personales se fuera con otra ropa con la que usualmente usa.

—Tal vez así pudiera tener mejor acceso para salir de la aldea.

Naruto y Sakura se vieron directamente a los ojos. No necesitaban hablar para hacer saber al otro que estaban pensando lo mismo. Sasuke había desaparecido de todo mundo desde que habían regresado, que repentinamente después de lo sucesos de aquel día se fuera en una supuesta misión tan larga... entonces la suposición de Ino no estaba tan fuera de lugar como realmente pensaban.

—Iré a hablar con Kakashi—declaró Naruto—Espérenme aquí.

—No, Naruto—lo llamó Sakura deteniéndolo antes de que pudiera dar un salto fuera del cuarto—Yo también quiero ir.

Para ella era una necesidad saber si lo que Sasuke había dicho era verdad. Saber a donde iba y porque razones. Algo no le acababa de cuadrar de todo aquello, lo podrían llamar una corazonada, pero no estaba tranquila con la vaga explicación. No después de días y días enteros de ausencia. No después de haber estado tan cerca solo para que él los volviera a alejar.

La ultima vez que eso había sucedido, pasaron casi cuatro años completos de eternas luchas para lograr mantener las cosas en paz nuevamente.

—¿Estas segura?

—Sí. Cualquiera cosa no podría ser peor que cosas anteriores ¿No es cierto?

Ambos compartieron una mirada significativa. Solo ellos dos sabían lo que había sido ir al mismo infierno solo para sacar al azabache del oscuro abismo en donde había caído tan lejos de las manos de todos. Menos de las de ellos.

Y si este volvía a ser el mismo caso de siempre, entonces solo ellos dos sabrían como volver a traerlo de vuelta a la vida.

—Esta bien, vamos. ¿Tú vendrás, Ino?

—Yo… siento que incomodaría ahí. Sasuke-kun es un tema delicado, y personal para ustedes. Siempre lo ha sido.

—Vamos—le pidió Sakura—Eres mi mejor amiga. Cualquier cosa que nos digan ahí posiblemente acabe contándotela.

—¿Están seguros?

—Completamente—le volvió a decir la pelirosa.

Ino sonrió y asintió.

—Vamos ya.

Ambas se pararon y Naruto concluyó su tarea de abrir la ventana para que pudieran salir de ahí directamente al tejado y así llegar más rápido a la torre del Hokage.

Sakura vio estática como sus dos amigos se acercaban a la ventana con toda la calma del mundo. Y así debía de ser. Ellos llevaban años dedicándose a ser shinobi, y movilizarse por los tejados y varias áreas era de las primeras lecciones que aprendían. Pero ella no contaba con su chacra para impulsarse, por el momento ella era… solo una civil.

—Esperen—les dijo Sakura antes de que cualquiera de los dos saliera por la ventana. Ambos voltearon a verla—Yo… no es buena idea que por el momento haga uso de ningún esfuerzo de chacra.

—Por supuesto—exclamó Ino—Estas en recuperación por lo sucedido con Seiya.

—Sí, y no quisiera hacer algo que la atrasara. Aunque sea algo tan básico entre más tranquilo este mi chacra, mucho mejor.

Ella mintió. La realidad era que por el momento no contaba con una sola gota de chacra. Todo estaba atascado en algún lugar de ella sin poder canalizarse. Tanto Naruto como Ino sonrieron de una manera comprensiva. Claro que ellos entenderían.

Naruto se acercó hasta ella y la tomó en brazos sonriéndole cálidamente.

—Esta bien, Sakura-chan. Yo te llevare, solo asegúrate de agarrarte con fuerza.

Ella hizo como le mandó el rubio, y lo abrazó por el cuello tratando de guardarse un par de lagrimas que intentaban salir nuevamente. No faltaba decir que durante esas ultimas semanas había experimentado una emocionalidad como nunca antes.

Cerró los ojos cuando sintió que salían por la ventana, y en segundo ya estaba siendo abrazada por grandes cantidades de una briza fresca, casi fría.

Abrió los ojos y se dedicó a ver la aldea. El atardecer estaba a un par de horas de ponerse y el cielo ya comenzaba a tener tonos más anaranjados que azulados. Siempre que se movilizaba se dedicaba a fijarse en donde ponía los pies, en ser lo más ágil posible. Ahora que era cargada podía apreciar lo que pasaba por alto todo el tiempo. Entre el delicado vuelo que Naruto ofrecía, y el paisaje a su espalda causaban una falsa sensación de serenidad. Por segundos se sentía como si nada estuviera derrumbándose a su alrededor. Volvió a cerrar a los ojos y por un segundo se dejó creer que nada de lo que estaba pasando era real. Que lo único que representaba la realidad era ese único momento.

Ninguna de las dos se sorprendió cuando Naruto en vez de ir a la entrada de la torre y pedir acceso a ver a Kakashi, entrara por la ventana como si estuviera llegando a su propia casa.

Bajó a Sakura colocándola con cuidado para que ella pudiera pararse bien, y tras él entró Ino con una cara de sincera disculpa por su comportamiento.

Kakashi contuvo el bufido que amenazaba con delatarlo de que ya esperaba esa visita, y que muy en el fondo había tenido la esperanza de que por alguna razón no sucediera. Pero estaban hablando del Uzumaki, no había otra respuesta a sus acciones.

—Kakashi, exigimos respuestas—le dijo Naruto parándose frente a su escritorio.

—¿Respuestas?—preguntó haciéndose el loco. Su esperanza seguía en alto de todo aquello se pudiera tratar de algo más, aún cuando muy en el fondo sabia perfectamente que no seria así.

—Sasuke se fue en una misión de dos meses después de un mes de estar completamente desaparecido.

—Es un ninja, Naruto, por supuesto que él estará yendo a misiones.

—No en estas circunstancias.

—Era crucial que él se fuera en esa misión.

—¿Crucial?—preguntó indignado—Crucial es que él se preocupara por la que se supone es su novia. No puedo creer que lo haya dejado irse tan poco tiempo después de que atacaran a Sakura-chan.

—Todo tiene una razón de Naruto, pero necesitan por al menos una vez en su vida respetar las decisiones de Sasuke. Sé que el estado de Sakura es realmente delicado, y por eso será cuidada veinticuatro horas por ANBU especializados. De eso no hay que preocuparse.

Ino frunció el seño. "Delicado"… Hasta donde ella sabia el estado de Sakura era sin duda alguna un predicamento, pero no un estado delicado. Ella estaba recuperando su control de chacra poco a poco con las terapias. O eso se suponía que estaba sucediendo según lo que su amiga le contaba cada vez que la veía. Siempre se reía y decía que en poco tiempo debería estar como nueva.

La volteo a ver. Sakura estaba totalmente estoica en su lugar sin demostrar ningún tipo de emoción ante lo que Kakashi acababa de decir.

—Yo quiero saber esas razones. Si no… yo mismo iré a buscarlo y a preguntarle. Y sabes, Kakashi, que soy capaz de hacer eso.

Kakashi se pasó una mano exasperado por la cara. Se supone que la misión de Sasuke era una totalmente confidencial sobre la investigación del atentado de Sakura. Y además el mismo azabache le había pedido que no dejara que justo Naruto causara un alboroto con su repentina ida. Y él no tenia idea si Sasuke sí le había dicho a Sakura las verdaderas razones por las que se había ido en dicha misión.

Naruto puso ambas manos sobre el escritorio y se agacho hasta estar cara a cara con Kakashi. Este vio directamente la determinación que había en los ojos azules. No importa cuanto trata, el rubio lo sacaría de toda cordura antes de dejarlo en paz. Eso era un hecho.

Y para qué retrasar lo inevitable.

—Okey, pero entiendan que es información confidencial y me podría costar mucho que esto saliera a la luz. No puede salir de esta habitación lo que oirán—Los tres presentes asintieron—El ataque de Sakura no fue solo un atentado, hay ninjas de otras naciones involucrados. Una misión falsa llegó para Sasuke, uno de los ninjas era un ninja rebelde, y de el otro tenemos cero información. Y hasta donde Ino sabe, que por lo que veo ha cumplido con su papel como parte de la fuerza de interrogación, Taiki Yamauchi se encontró muerto en su celda hace ya varios días dejándonos sin ninguna opción para encontrar información de quien realmente es Seiya. Están las naciones y otros pueblos y se necesita hacer una investigación profunda del origen de los papales de la misión falsa, y averiguar del paradero donde Taiki estuvo antes del ataque. Eso es una misión peligrosa, y delicada. No sabemos que tan bajos eran los barrios por los que esos dos se movían.

—Sasuke tomó esa misión—dijo Sakura sin ningún tipo de emoción en su voz—Él se fue en busca de quien era Seiya y por donde se movieron él y Taiki.

—Sí—le respondió Kakashi—Él siente que es su responsabilidad acabar con este asunto.

—¿Cuánto tiempo estará fuera?

—Eso es indefinido. Podría averiguarlo en un mes, como pudiera averiguarlo en un año.

—Gracias, Kakashi-sensei, perdón por la interrupción.

Todos vieron impresionados a Sakura. Esta estaba sonriendo de una manera tan cordial que asimilaba a una totalmente plástica. Ella siempre había sido reconocida por su autenticidad. Si estaba enojada explotaría en un golpe, si se trataba de tristeza inevitablemente lagrimas saldrían de sus ojos, pero esa sonrisa era la antítesis de la pelirosa. Falsa hasta los huesos.

Ella estaba lista para salir de la oficina por la puerta sin otras opciones para huir de aquel lugar y de lo que tenia que decir Kakashi.

—Por favor espera, Sakura—la llamó de nuevo. Ella obedeció—Si Sasuke se fue es porque le preocupes genuinamente. Él no puede tolerar la idea de que algo te pase y menos por su culpa. Las razones por las que se fue son nobles.

Ella asintió repetidamente luchando con contenerse. Sabia que si soltaba una lagrima, toda ella se derrumbaría y todo lo sucedido en las ultimas semanas saldría. No estaba lista para eso, ni para admitir todo lo que estaba mal con ella en esos momentos.

—Sí, esta bien. También fue noble de su parte cuando se fue de la aldea para vengar a su familia. Ser alguien noble es su especialidad.

Con esto ella al fin salió de la habitación dejando a los tres presentes restantes en un completo shock. Todo estaba fuera de lugar con Sakura en aquellos momentos. O al menos Naruto e Ino podían jurar eso.

El primero en caer en cuento de aquel comentario fue Kakashi, quien después del impacto inicial no estaba nada sorprendido por aquella respuesta. En el momento en que Sasuke le había dicho que quería irse, había predicho que la paciencia de Sakura llegaría su punto de quiebre. Hasta las mejores personas tenían sus limites, y hasta los sentimientos más fuertes tienen un alto. No pensaba detenerla de nuevo, ni tratar de convencerla. Le había advertido al azabache el peligro que significaba que se fuera tan abruptamente y por tanto tiempo, y él aún así había insistió en tomar control de aquella investigación.

—Yo hablare con ella—dijo Naruto una vez que también regresó a la realidad, y salió por la ventana cual rayo.

Kakashi iba a gritarle que se detuviera y no siguiera a la pelirosa, pero él ya estaba fuera del lugar antes de que pudiera acuar. Ella estaba en todo su derecho de estar enojada, de querer romper paredes y maldecir el nombre de Sasuke cuantas veces ella quisiera. Por que a partir de esa momento todo podía pasar. Él podía pasar un año entero fuera de aldea y ella podía seguir adelante de una vez por todas. Y ella no seria la culpable si eso pasaba.

—Kakashi-sama.

La voz de Ino sonó tomándolo desprevenido. Se había fundido en un dialogo mental sobre el nuevo predicamento en el que estaban metidos sus únicos alumnos que se había olvidado en totalidad de la presencia de ella.

—Lo siento, Ino, olvide que estabas aquí. Entenderás que es un problema personal para todos.

—No necesita explicarse, lo entiendo. Pero necesito preguntar algo.

—¿Qué es?

Ino titubeo un segundo.

—Usted dijo que la situación de Sakura es delicada… ¿Delicada en que sentido? A caso… ¿A caso ella no esta sanando?

—¿No les ha… s—Kakashi calló y cerró los ojos momentáneamente para volver a encontrar los ojos azules de Yamanaka llenos de inseguridades y lo entendió—Por supuesto que no les ha dicho. Como la vi llegar en brazos de Naruto jure que estaban al tanto.

—Entonces ella no esta sanando.

—No, no lo esta haciendo. Su recuperación va exageradamente lenta. Tsunade y Shizune están desesperadas buscando una manera de remediar esto.

—Ella no puede usar su chacra.

—No, ella es como un civil en estos momentos.

—Gracias, Kakashi-sama. No lo molestare más.

Y así como Naruto lo había hecho, Ino desapareció por la misma velocidad y por la misma ventana. Kakashi casi deja salir un gruñido porque sabia que ella también iría a buscar a Sakura.

Esperaba que ella aplicara sus conocimientos ninjas y supiera como escabullirse, y como esconderse porque tenia a un par de tornados tras ella queriendo respuestas.

Se dijo en broma a si mismo que tal vez que ella también se fuera lejos seria lo más ideal. Los cables en su cabeza hicieron conexión y entonces pensó que tal vez no era una idea tan descabellada.

-…-

-…-

-…-

Sakura se había escabullido en el mercado de la aldea, en el mismo donde se habían encontrado a la señora que había alegado tener premoniciones de su futuro. La misma señora que le había dicho que probablemente Sasuke y ella formarían una familia. El mercado la resguardaba de Naruto quien no dudaba la estaría buscando por todos lados decidido a convencerla que tenían que creer en el azabache y sus intenciones, que él no era un hombre malo. Y no lo era, lo peor de toda la situación es que ya no era alguien cruel, si no que amable y sereno. Pero ella no podía pasar su vida entera esperando a que él quisiera sentar en un lugar, establecerse, y hacerse de un hogar. Siempre la respuesta para todo era irse. Nunca quedarse. No podía protegerla de cerca, mantenerla junto a él y resolverlo. Siempre quería hacer las cosas solo y lejos. A él le gustaba estirar las alas cada tanto, y desaparecer. Él era andariego. Naruto no entendía eso, pero ella comenzaba a darse una idea. Y la idea de nunca poder sentar cabeza al lado de Sasuke la mataba. Era tan impredecible que no podía decir si algún día lograría que él se quedara quieto y decidiera formar un nido con ella. Y estaba cansada.

Por un momento logró perderse en los puestos, y distraerse con todo lo que veía a su alrededor. Preguntaba innecesariamente por objetos y precios, ya que ella no tenia intención alguna de comprar algo. Hubo un par de veces donde preguntó por ciertos objetos por mera curiosidad, pero igualmente al final se alejaba del puesto con las manos vacías.

Mientras estaba en uno de los últimos puestos que le quedaban, el cual exponía varios tipo de collares y pulseras con dijes hechos de algún tipo de piedra cristalina de todo tipo de colores, las luces de la calle comenzaron a prenderse regresándola a la realidad. Ella estaba examinando un dije transparente en forma de luna cuando el joven que atendía el puesto le habló.

—¿Estas interesada en ese dije?

Sakura lo volteó a ver con una expresión distraída. El joven se rió un poco.

—El dije que tienes en las manos ¿Estas interesada en comprarlo?

—Ah, no lo siento—al fin le prestó completa atención al hombre frente ella. Seria, tal vez, un par de años más grande que ella y su sonrisa era una amable. Estaba cargando una caja que se veía pesada—Solo estaba viéndolo. Jamás había visto este tipo de piedra, es bonita.

El hombre dejó la caja en el suelo y dio la vuelta al puesto hasta estar a su lado y tomar el dije de sus manos.

—La que tienes en la mano es cuarzo.

—¿Es un tipo de piedra preciosa?

—No, más que nada es un cristal natural. Hay varios colores y según leyendas cada color tiene un significado, y una función.

—¿Funciones?

—Mira, este dije es transparente es para canalizar las energías, por eso al forma de luna. La luna decide el flujo del mar. Se puede confundir con el blanco, ese es para la protección de todos los males. El cuarzo blanco es para la protección de todos los males. Este otro—dejó el dije de la luna y tomo otro de color rosa en forma de ovalo—Este atrae el amor, y armonía sentimental.

Sakura contempló por un segundo la piedra recordando inevitablemente el problema emocional en el que estaba metida, y sintiendo una curiosidad genuina por las piedras.

—¿Y el verde?—le preguntó tomando una de ese color con la simple forma de un rombo.

—El verde es la piedra pacificadora. Fomenta la paciencia, y el entendimiento. Es excelente para las personas que viven en prisas porque además se supone que ayuda con estrés.

—Ese podría servirme—dijo Sakura riéndose.

—¿A que te dedicas?

—Soy doctora. Bueno… ninja medico.

—¿En serio? Entonces tal vez si necesites ayuda de los cuarzos. Este por ejemplo—tomó uno color café—El cuarzo ahumado, en su efecto físico, según la alquimia es para el insomnio y la fatiga mental. Me imagino que como ninja medico has de presenciar cosas que para la mente es difícil de asimilar.

—¿Alquimia?

—Sí, todo eso sobre filosofía, y la curación por medio de piedras. Según la ciencia alquímica los cuarzos tienen efectos espirituales como físicos. El punto de la alquimia es limpiar el cuerpo y el alma, y mantener al ser humano puro. Mucha gente aún la practica.

—Siempre creí que solo era cosa de investigaciones filosóficas más que una ciencia medica.

—No, mucha gente le tiene fe a la alquimia, y hay varios casos de curación.

Un estruendoso y repentino sonido metálico los asustó a ambos, provocando que voltearan a ver que había sido. Un señor de mayor edad estaba al lado de un puesto, el cual ya estaba vacío y medio desarmado, y había un par de tubos en el suelo.

—Señor Hazuki ¿Esta bien?—preguntó el joven yendo hasta él para recoger los tubos.

—Sí, unos tubos se atoraron y lo jale con demasiada fuerza.

—Me hubiera dejado ayudarlo.

—Te vi con esa señorita y no quise interrumpir.

El hombre negó un poco, y regresó a Sakura un segundo.

—No me había dado cuenta de lo tarde que era, y ya es hora de desmontar los puestos. Lo siento mucho.

—No, esta bien—le dijo ella sonriendo incómodamente—Puedo regresar otro día.

—Deberías estudiar un poco sobre la alquimia. Como ninja medico, la alquimia tiene varios conocimientos y creencias sobre la función del chacra. Puede que aprendas algo nuevo.

—Claro, por supuesto. Buenas noches a todos.

Ambos hombres se despidieron y ella salió del mercado que ya estaba empezando a desaparecer. Todas las luces de la aldea ya se encontraban encendidas y las calles estaban mucho más tranquilas de cuando salió de la oficina de Kakashi.

Ya habían pasado un par de horas por lo que suponía que Naruto se había rendido en encontrarla, y de hecho le alegraba eso. Estaba hecha un desastre sentimental y no tenia ganas de explicarse, o de hacerle entender la complejidad de lo que una relación amorosa con Sasuke implicaba.

Mas justo cuando pensó que podría llegar a su casa, dejarse desplomar en su cama, y dejar su pesado cuerpo y animo caer, cuando quería que su único problema fuera encontrar una posición cómoda para dormir, se encontró no solo con Naruto, si no que también con Ino en la puerta de su edificio.

Estaba a punto de regresar en sus pasos, caminando en las puntas de sus pies para no hacer ni el más mínimo ruido, pero Ino en seguida noto la mata rosa entre todo el oscuro paisaje.

—¡Sakura, espera!—le gritó Ino. Esa fue su marca para tratar de correr lejos.

Giró en la esquina solo para estrellarse contra Naruto y ser atrapada por él.

—No te comportes como una niña, y te eches a correr, Sakura-chan. Eso no normal en ti.

—¿Qué hacen en mi puerta? ¿Por qué no dejan el tema en paz?—le preguntó la pelirosa. Naruto se sintió casi ofendido por esa pregunta.

—Estamos aquí por nos tienes preocupados.

—No quiero hablar lo de Sasuke, por favor respeten eso.

Ino, quien los había alcanzado volteo a ver a Naruto, y este a ella. Ino se acercó hasta Sakura y puso su mano fraternalmente en su hombro.

—Esta bien que no quieras hablar sobre él, pero sabemos que estas lastimada. Es normal que lo estés, y no tienes porque pretender que no es así, o huir de eso. Queremos estar ahí para ti cuando cosas malas sucedan.

—Es que ya debería de entender que Sasuke-kun es así. Esto no tendría porque afectarme—Sakura se maldijo en su interior al sentir las lagrimas empezar a llenar sus ojos.

—Yo también sé como es el teme y me afecta igual que a ti. Tal vez no sea el mismo nivel de dolor, pero sé que si duele. Él tiene sus métodos de hacer las cosas, y ya deberías saber que hasta no le hagas entender lo mal que están las cosas que hace, él no lo sabrá.

—Tú eres el que no entiende, Naruto… Sasuke jamás va a ver la aldea como su hogar, jamás se sentirá cómodo estando aquí. ¿Qué no lo ves? Cualquier excusa es perfecta para irse por meses, o años.

La voz de Sakura se había exaltado, y la cara comprensiva que usualmente el rubio demostrada se había esfumado, y sido remplazada por un seño fruncido. Se acercó a ella de nuevo y la obligó a verlo directamente a los ojos.

—Sasuke se fue porque se asusto—le dijo severo—Si tengo que definirte que vi en su cara cuando caíste al suelo por el ataque de Seiya, fue la máxima y más pura expresión de pánico. Estaba en tal estado de pánico que yo podía palparlo. Él se metió a esa misión porque necesita saber quienes fueron, o que quieren. Es para protegerte a ti.

—Los agentes de Morino Ibiki pueden hacer eso como siempre lo han hecho. Si quería protegerme, entonces se hubiera quedado conmigo. Él ni si quiera quiso enterarse de mi diagnostico. Él no sabe…

Se calló sin poder continuar. Tan solo de acordarse de su predicamento le provocaba nauseas.

—Lo sabemos—le dijo Ino suavemente llamando su atención. Los ojos verdes mostraban una clara sorpresa—No te estas curando.

—¿Quién?...

—Shizune. Kakashi mencionó algo de tu condición, y quise buscarte y preguntarte a ti misma, pero en el camino supe que tendría una respuesta más honesta de ella que de ti.

Sakura bajó la cabeza dejando las lagrimas fluir. Solo quería desaparecer en esos momentos. Cerrar los ojos, y al abrirlos estar en la seguridad de su habitación, escondida entre sus sabanas.

—¿Y se supone que entienda?—les empezó a decir—También soy humana, también tengo mis dificultades. No solo puedo entender y ya. No cuando todo el tiempo es el mismo daño. Yo lo necesitaba a él en estos momentos, más que nunca. Por favor, entiéndanme a mi.

Antes de que pudiera continuar, o echarse a correr lejos de ellos antes que siguieran queriendo darle una lección por medio de sermones, sintió que era abrazada por ambos.

Entre Naruto e Ino se encargaron de tranquilizar a Sakura quien había roto en un intenso llanto. Habían decidido silenciosamente no decir más, la pelirosa no merecía más presión y menos de lo que ellos creían que era lo correcto. Eran de esas situaciones donde eso es irrelevante. Lo que este bien, o mal, o sin entender o en todos los casos, todo lo que estaba y no estaba presente, nada importaba más que el bienestar de su mejor amiga.
Porque más que palabras que la ayudaran y la curaran, lo que se necesitaba en esos momentos era un corazón que solo la dejara desahogarse.

Y al mismo tiempo que eso sucedía Kakashi y Tsunade estaban reunidos discutiendo sobre el caso de Seiya, el de Sakura y cual podría ser la mejor solución a todo aquello.

-…-

-…-

-…-

Una semana se había quedado atrás, y sin darse por vencida Sakura iba constantemente a sus terapias con Tsunade aún cuando seguían en el mismo enigma de su falta de mejora alguna. Ya no eran un par a la semana, si no que se habían vuelto terapias intensivas y tenia que ir una vez al día.

En una de las ultimas sesiones ella había tratado de usar su chacra. Habían salido con la teoría de que si movilizaban el chacra por más mínimo que fuera, tal vez los conductos se reactivarían y entonces tomarían mejor los tratamientos.

Pero tras horas de estarse concentrando y llevando su cuerpo al limite, la cantidad de chacra que pudo expulsar fue muy poca, y acabó con los ojos cristalizados y cayéndose de rodillas al piso todo gracias al gigantesco esfuerzo y dolor que tomó tratar de hacer aquello.

Al llegar a su casa Sakura sintió de nuevo la punzada de la impotencia. De no poder curarse, de no saber que hacer. Estaba harta de ser siempre ella el ser débil del equipo, de tener un tope constante en su vida. Sabia que era toda la negatividad que había aprendido a encerrar dentro lo que estaba hablándole y haciéndole sentir tal ira.

Y por primera vez sintió ira pura contra Sasuke. Por no estar ahí ayudándola. Por abandonarla, una, y otra, y otra, y otra vez. Por ser uno de los detonadores de su malestar. Por contribuir a hacerla sentirse como si no fuera suficiente. Nunca suficiente para que él se quedara o quisiera hacer las cosas debidamente. Ella no era Naruto. No lo sería nunca.

Y tal vez debería dejar de querer serlo, y dejar de ser toda misericordiosa con Sasuke. Hasta que Naruto no le arrancó un brazo, él no entendió. Y ella no pelearía contra él, no era tan tonta como para creer que estaba a su altura en esos temas. Era fuerte, pero Naruto y Sasuke eran una exageración. Pero si ella seguía dependiendo de él, de su presencia para sentirse completa y en paz estaba perdida. Estaba sentada en la luna queriendo vivir como en la tierra. Y con esa ira se alimento para dar el primer paso a darle a Sasuke por su lado. Ella tenia que aprender a estar bien sola. Y no sola de rechazar a todo el mundo, si no sola sin él. Tratar de sentirse acompañada con alguien más. No podía hacerle un daño físico al Uchiha, pero tal vez sí podía tener algún impacto emocional en él. Y si algún día él decidía regresar, ella cumpliría con su promesa.

El día que él se había declarado en su particular manera ella se lo había dicho.

"No puedo dejar que regreses y me deseches cuando te sea conveniente".

Y no lo dejaría. Se aseguraría que cuando se volvieran a ver él tuviera claro que si iba a entrar de nuevo a su vida, tendría que volverse a ganar su confianza. Esta vez tendría que ganarse su amor, su calidez.

Al día siguiente Sakura había insistido en volver a tratar que ella expulsara chacra. Tsunade le dijo que seria mala idea, pero ella estaba necia y no escuchó. Lo volvió a intentar, y tuvo el mismo resultado fracasado del día anterior.

Descartaron esa teoría sin más intentos.

Tsunade le había dicho aquel sábado ella no tendría que ir a terapia ya que quería investigar más, y dejarla descansar un poco. Eso significaba que Sakura no tenia nada que hacer aquel día. A su pesar, Naruto y Sai habían sido mandados a una misión con un tercer miembro medico como su remplazo. Ino tenia que ayudar a su madre en la florería como siempre, al menos hasta que la tarde llegara, y Hinata estaba atrapada en la preparación de una ceremonia especial de su clan. Una prima suya contraería matrimonio, y era asunto de todos estar involucrados en la ceremonia. Y Hinata como futura emperatriz de la familia debía de estar pendiente de que todo se llevara a cabo al pie de la letra.

Eso la dejaba más o menos parada sin poder hacer mucho.

Claro, tenia muchos amigos… Pero la mayoría no sabían de su predicamento, o tampoco estaban en la aldea.

Sabia que Shikamaru se preparaba constantemente para ser el consejero de Naruto cuando este tuviera que subir al poder, y Temari ya tenia suficiente trabajo como la mano derecha de Gaara. Lee y TenTen llevaban meses fuera haciendo rescates en unos pequeños pueblos donde se estaba llevando a cabo redadas y abusos de poder. Y todavía les quedaban un par de meses fuera de la aldea.

Cansada se levantó. Apenas era medio día y tenia todo el tiempo libre del mundo.

No sabia si era todo el tiempo libre con el que ya contaba, o la desesperación lo que la estaba volviendo loca por completa, pero no había dejado de pensar en el chico de las piedras, o más bien en la conversación de las piedras.

Recordaba bien lo que le había dicho.

"Mucha gente le tiene fe a la alquimia".

"El punto de la alquimia es limpiar el cuerpo y el alma"

—Alquimia, la curación por medio de piedras—se recitó a si misma mientras pasaba un par de dedos sobre sus parpados meditando la conversación.

¿Estaría loca en creer sus palabras?

"Deberías estudiar un poco sobre la alquimia".

El joven tenia una cara serena, unos ojos que brindaban paz. ¿Él podría ser un alquimista? La manera en que hablaba del tema era de una total seguridad. No había tratado de convencerla, o insistirle en conocer de la alquimia, él solo le había comentado de la cultura alrededor de las piedras. Y durante esos momentos ella se había quedado totalmente hipnotizada por la idea de los amuletos.

Decían que el esoterismo, la predicción al futuro, y todo aquello eran cosas que eran consultadas solo por las personas que habían tocado fondo y no podían estar más desesperada por una cura, por una señal de que las cosas mejorarían.

Recordaba a la anciana que se habían encontrado en ese mismo mercado una vez. Cuando las cosas con Sasuke solo podían ir de bien en mejor.

La señora les había dicho que tendrían un hogar lleno de vida, y la sonrisa amarga era inevitable. En esos momentos no podía sentirse más alejada de esa predicción.

Pero ella no estaba desesperada. Claro que estaba desesperada de su situación, de no poder usar sus habilidades y estar atorada en una incógnita diaria, pero no estaba desesperada nivel toda esperanza esta perdida. Solo… desesperada, normal. Regular. Después de haberse roto en llanto frente a Naruto e Ino, y confesarles todo lo que sucedía dentro de ella, había sido como si le quitaran un gigantesco peso de encima. Las nubes se había abierto solo un poco. Y ella luchaba por alejar los pensamientos deprimentes. Y la alquimia le daba una corazonada. Confiaba en el joven, y en sus palabras por alguna razón.

"Como ninja medico, la alquimia tiene varios conocimientos y creencias sobre la función del chacra. Puede que aprendas algo nuevo".

—La alquimia tiene estudios sobre chacra, tiene que haber algo para ayudarme. Algo que la ciencia ninja ignore.

Lo dijo fuerte y en alto para acabar de convencerse a si misma de que no estaba siendo guiada por la locura, si no que su instinto la llamaba. Haberse escondido en ese mercado no había sido una coincidencia, y haber acabado en ese puesto mucho menos.

Con una convicción que no sentía desde hace más de un mes, Sakura se levantó de su cama y salió de su cuarto. Iría al mercado y buscaría de nuevo al joven, y esta vez lo interrogaría de lleno.

-…-

-…-

-…-

Algunos la miraban con curiosidad, otros con algo de miedo. No era para más si contabas la abrupta manera en que Sakura entró al mercado dando pasos tan decididos que juraban que el piso se estaba moviendo por la fuerza de su constante pisada. No volteaba a ver ningún puesto, y nadie la llamaba tratando de atraer su atención. Era claro que no estaba ahí para pasear, o dar una vuelta a ver que compraba.

Y Takeru definitivamente no se esperaba que todo aquel revuelo fuera causado porque lo buscaban a él. Un huracán de pelo rosado llegó hasta estar frente a él. Su ceño estaba ligeramente fruncido, pero no estaba enojada. Eso lo alivio. De vez en cuando siempre aparecían clientes inconformes.

—Buenas tardes ¿En que puedo ayudarle?—le preguntó Takeru yendo hasta ella con la misma formalidad con la que atendía a todo mundo.

—¿No me recuerdas?—le preguntó casi decepcionada delatándose—Vine hace como una semana. La ninja medico.

—AH! Eres tú.

—No hay muchas personas con pelo rosa—le dijo algo molesta.

—Bueno, es que era de noche y tu pelo se veía lila, y de hecho tus ojos precian azules, pero veo que son más un verde muy suave, como esmeralda.

Por unos momentos ella se sonrojo y trató de evitar su mirada. Ella apenas se fijaba en las facciones físicas del joven. Pelo café oscuro yendo en todas direcciones, y ojos miel. Nada fuera de lo común. Y tal vez fuera de lo común estaba bien por el momento. Su vida entera estaba llena de anormalidades.

—¿En qué te puedo ayudar? ¿Te convenciste de comprar algún cuarzo?

—N-no. Vine por lo que me comentaste de la alquimia.

—¿Qué te interesa de la alquimia?

—¿Sí tiene poderes curativos?

—Por supuesto. Así como hay medicina civil, y medicina ninja, hay otro tipo de curaciones medicas por todos lados.

—De casualidad… ¿Tú conoces, o tú eres un alquimista?

Takeru le sonrió y le ofreció su mano. Dudosa Sakura la tomó y fue jalada hasta quedar pegada contra su pecho. Un par de personas voltearon y algunas sonrieron pícaramente mientras comenzaban a susurrar entre ellas.

Él bajo su boca hasta el oído de ella. Y ella se percató de la diferencia de alturas entre ellos dos.

—Mejor vamos a otro lado a hablar—le susurró con cuidado Takeru antes de volverse a separar de ella.

Caminó hasta su puesto y con simples movimientos empezó a doblar las telas que cubrían el puesto guardando en un orden total todas las cosas expuestas.

—¿Me ayudarías?—le preguntó. Sakura se había quedado ensimismada por el repentino cambio de actitud, y de la fluida manera en que guardaba todo.

—Sí, sí ¿Cómo te ayudo?

—Atrás del puesto hay una caja de madera. Casi como un baúl. Ábrela por favor.

Sakura hizo como fue indicada encontrando una vieja caja con varios tipos de patrones tallados en los bordes y un cerrojo que parecía de una época alejada a la suya. La abrió y Takeru pudo empezar a poner los costales llenos de piedras de manera precisa. Cada costal en un compartimiento diferente.

Estaba a punto de preguntar cómo es que transportaba una caja con tal peso, pero de debajo de la mesa sacó un carrito metálico. Cargó la caja y las venas en sus brazos se marcaron, los ojos verdes brillaron. Eso significaba que era alguien que se ejercitaba diariamente, o al menos constantemente de alguna manera. Él acabo de desarmar la mesa y la colocó encima de la mesa.

—¿Te vas tan temprano?—le preguntó el mismo anciano que había tenido problemas para desarmar su puesto la otra noche.

—Así es, Señor Hazuki. Salió un inconveniente y tengo que irme por hoy.

—Cuídense mucho los dos. Gusto verla de nuevo Señorita.

—Sí, igualmente.

Ambos se echaron a andar por los pasajes de la ciudad con calma. Ninguno decía nada, y aún así no trataban. Solo andaban con la misma familiaridad con la que dos viejos amigos lo harían durante un domingo.

—Oye—lo llamó Sakura. Él volteo ligeramente la cabeza sin verla por completo—No sé como te llamas—le dijo casi con una risa—Ni a donde vamos, ni que esta pasando.

Él rió un poco. Ella tenia razón. Se habían saltado las presentaciones.

—Me llamo Takeru.

—¿Takeru qué?

—Takeru Yuki.

—Sakura Haruno, mucho gusto.

—¿Tú eres Sakura Haruno?—le preguntó con más curiosidad que impresión. Ella solo asintió sin entender la bizarra reacción, y al parecer su expresión delataba esto ya que en seguida Takeru sintió la necesidad de explicarse—Es que todos conocen a Naruto Uzumaki, el gran héroe y todo eso. Tú eres de su equipo.

—Sí, así es.

—Se cuentan grandes leyendas de ustedes. Junto con el ultimo Uchiha en existencia. Suena emocionante.

—Algo así. Nada que cualquier otro ninja no haya vivido—ante la mención de Sasuke, Sakura no podía querer otra cosa que desviar el tema. Él había tomado la decisión de irse, y ella había tomado la decisión de ponerse primero a ella. Su recuperación, sus proyectos, sus propias metas. Y si quiera llegar a poder ser esa mujer independiente donde la ausencia de un cierto alguien no la afectara, tenia que empezar por disolverlo un poco de su vida. No relacionar todo a él, no querer hablarle y enseñarle todo lo nuevo en su vida. O pensar en como serian las cosas si él estuviera ahí. El primer paso era alejarlo de su mente lo suficiente hasta que él apenas estuviera ahí. Así los días de su ausencia no serian duros, serian solo… como cualquier otro día.

Él había decidido enfrentar sus batallas lejos de ella. Y lo había decidido fácilmente. Ella tenia que hacer lo mismo.

—¿Y tú, Takeru? Tu repentina prisa por irnos del mercado es muy sospechosa.

—Es que… la alquimia es un tema delicado. Prefiero hablarlo en un lugar privado.

—¿A dónde iremos? ¿A tu casa?

Él asintió y no dijo nada más. Y Sakura aceptó hacerlo. La emoción dentro de ella estaba en ebullición. Estaba a pasos de descubrir la pieza fundamental para poder curarse. Algo que les faltaba, y era necesario. Y lo encontraría con Takeru. Si la medicina rutinaria no podía conseguir resultados, entonces se tenia que buscar otra estrategia. Abordar los problemas desde otra perspectiva.

El camino a casa de Takeru fue más tedioso de lo que ella pensó. Él vivía casi a las afueras de la aldea en una pequeña casa de dos pisos. Vivía solo a excepción de un par de gatos con exóticos color de ojos y patrones. Uno era naranja y solo sobre lo que seria su columna se formaba una línea de círculos blancos. Como planetas alineados. El otro era de color blanco con un ojo que era rodeado por una mancha negra, la oreja opuesta al ojo manchado también era negra. Dos patas negras, dos blancas. Era como un yin yang. El naranja tenia unos ojos grises y se llamaba Tiki, mientras que el blanco los tenia azul eléctrico, y se llamaba Meiko. Las dos hembras.

—Son muy bellas—le dijo Sakura mientras acariciaba el mentón de Tiki que se frotaba insistente contra su pierna.

—Son un par de gatos mimados. Aman la atención. Las adopte pensando que como son animales de naturaleza independiente, no pasaría nada si me fuera todo el día y solo las mimara durante las noches. Resulta que son más demandantes que alguna novia. Apenas ven a alguien se le van encima.

—Es mejor así, créeme. Tenia una tía que solía tener un gato gris de lo más osco. Con solo acercarte te sacaba las garras. Era insoportable.

—Sí, no lo sé—le respondió mientras acababa de descargar el baúl dentro de su sala de estar y lo metía bajo una mesa grande que estaba cubierta por una gran tela.

Sakura volteo a su alrededor. Todo en aquel lugar parecía pagano. Todo lleno de extraños adornos, y jarrones. Todos llenos de símbolos, y la mayoría de los muebles eran de una gruesa madera con tallados parecidos a los de el baúl. Los colores eran cálidos y al mismo tiempo vibrantes. Violetas oscuros, y verdes en tonalidades extrañas. Con razón él le había dicho que sus ojos eran de un exacto verde esmeralda. Generalmente solo se diría que eran verdes. También había muchas cosas adornadas con todo tipo de metales brillantes, y piedras. El librero lleno de libros gruesos tan coloridos como todo lo demás. Si fuera claustrofóbica en esos momentos tendría que salir del lugar tapizado de cosas. Era como una carpa gitana.

—¿A que te dedicas realmente?—le preguntó Sakura volteando a verlo. Él estaba parado viéndola fijamente, casi como si la examinara desde lo más dentro de su ser.

—Como dijiste, sé de alquimia.

—Ósea que sí eres alquimista.

—Estudiante. La alquimia toma años para dominarse. Mi abuelo es un gran alquimista, y mi padre esta a punto de acabar con su jornada.

—¿Jornada?

—La alquimia no es algo que se aprenda en un par de años. ¿Quieres un poco de té? Con este frio seria sensacional—Sakura asintió. No le interesaba el té en lo más mínimo, solo quería que él continuara—Perfecto, acompáñame a prepararlo.

Ella lo siguió hasta su cocina, la cual lucia mucho más tradicional. Mismos colores cálidos, pero tenia una mesa común y corriente con tres sillas, y no había nada de amuletos, ni libros, ni telas en ningún lado. Él en seguida saco una caja y abrió una lata que tenia una etiqueta rosa. La olió y la acercó a la nariz de Sakura. Ella en seguida entendió y también olió dentro del frasco. Un dulce aroma casi hipnotizante la sedujo, y fue la sonrisa en su rostro la que habló por ella. Takeru sonrió de vuelta y susurró un "perfecto" para después guardar la caja en su lugar y poner a hervir un poco de agua junto con las hierbas.

—Todo aquí es tan extraño—le comentó—¿Tiene que ver con la alquimia?

—Ciertamente. Es un modo de vida, es la única manera de aprenderla.

—¿Qué se necesita?

—Primero, se necesita total confianza en lo que haces. Tienes que creer desde el fondo de tu ser que esto funciona, confiar en las piedras y en su poder. Y también necesitas un gran control de tu cuerpo. Las piedras se controlan por medio de tu energía.

—…Chacra?

—Sí, así es. Pero este chacra no es como el que ustedes, ninjas, usan. Es una energía más espiritual. El chacra medico puede contener heridas, y hasta cerrarlas. La alquimia no hace eso. La alquimia trabaja con lo de dentro—le dijo poniendo una mano en su propio pecho—Malestares internos, físicos, y emocionales. Estrés, depresión, pesadillas… dolores de estomago—ambos rieron con lo ultimo—Y es un proceso más lento. Es como ir con un terapeuta.

—Tú mencionaste algo sobre el chacra—tanteo ella. Su corazonada cada vez resonaba más, y más fuerte.

Takeru asintió entendiendo un poco por donde iba el asunto. Saco dos tazas a las cuales puso debajo de una rejilla, y luego vertió el agua sobre ellas. La rejilla se encargó de atrapar todas las hiervas, y así solo quedo un liquido rosa y humeante en las tazas.

—Siéntate conmigo—le pidió dejando las tazas en la mesa. Ayudó a Sakura a sentarse abriéndole la silla, para luego sentarse él—¿Qué necesitas de mi realmente? Es raro que un ninja medico, teniendo tantas habilidades, este interesado en un truco barato como la alquimia.

—Creí que era real.

—Lo es, pero como es un proceso que no puedes ver, entonces la gente lo llama una farsa. Creen que es algo que solo funciona por el efecto placebo. Te hacen creer que funciona, y te curas a ti mismo porque crees que esta funcionando. Es denigrante. Más en un mundo donde los tenemos a ustedes con todo tipo de técnicas y habilidades demostrando pudiendo demostrar que están lejos de la farsa.

—Suenas rencoroso.

—tal vez un poco—le dijo tranquilamente—Es mi creencia, a nadie le gusta sus creencias insultadas. Pero mi punto es… ¿Qué te trae a mi, Haruno Sakura?

La mirada de Takeru era astuta. La estaba estudiando. Como si él supiera algo que ella no, y era claro que lo hacia. Y él lo sabia. Y ella lo sabia. Él ya sabia que algo en la ciencia medica ninja había fallado, y eso lo alegraba. Y quería oírlo. Por eso había aceptado sin más en llevarla hasta su casa y abrirle las puertas de la alquimia. Orgullo. Se iba a demostrar a si mismo que la alquimia era mejor. Solo por esto, y por un segundo, Sakura casi decidía pararse e irse de ahí diciendo que era una total tontería estar ahí. Que se quedara con sus bizarros animales, y sus bizarras decoraciones y forma de vivir y que se arrepentía de haber ido hasta ahí a perder su tiempo.

Entonces pensó que tal vez estaba pensando demasiado las cosas. Suspiro pesadamente.

—Tuve un enfrentamiento hace casi dos meses. Unos ninjas forajidos me tendieron una trampa.

—Y caíste—le dijo antes de tomar de su té.

—Sí, caí. Este ninja… tenia una técnica muy inusual, y por lo mismo letal. Él daba descargas eléctricas, pero que no solo las sentías en los músculos, las sentías en todo tu ser, en tu mente. No puedo explicarle la horrible sensación. Gracias al cielo unos compañeros… Uzumaki Naruto entre ellos—Takeru sonrió momentáneamente ante el nombrado—Lograron rescatarme a tiempo, al menos a tiempo para no ser aniquilada. Cuando me llevaron al hospital me hicieron todo tipo de análisis. Había una anomalía en mi sistema. Al parecer estas descargas destruyeron parte de mis canales de chacra. Llevo en terapias durante todo este tiempo y no tengo una mejora.

—Básicamente eres una civil.

—Sí, y estoy harta, desesperada. Por favor dime que tú puedes ayudarme. Ser ninja medico es mi vida—sus ojos empezaron a cristalizarse—Yo no vengo de algún clan importante, o poderoso, imagínate estar en el mismo equipo que el ultimo Uchiha y Naruto, y no tener nada en tu ventaja. Mi control de chacra siempre fue el sobresaliente. Me esforcé durante años. Entrenamientos severos, noches sin dormir, huesos rotos… no puedo perder todo esto. Takeru, dime que hay algo en la alquimia que me pueda curar.

Sin decir más Takeru se paró y salió de la cocina con rapidez. No la abrazo, ni le limpió las lagrimas. Sakura solo lo vio irse, y de alguna manera lo agradecía. Si la abraza lo más seguro es que acabara berreando a mares nuevamente.

Oyó como en la sala todo se removía con brusquedad.

—Ven, Sakura—le gritó—Y trae el té!

Como una buena asistente, tomo las dos tazas y fue hasta la sala. Había un par de libros sobre la mesa, y Takeru estaba sentado con otro sobre las piernas.

—Siéntate a mi lado—ella volvió a obedecer. ¿En que momento eran maestro y alumna? ¿Más que doctor y paciente?—¿Tienes buena memoria?

—Sí.

—¿No necesitaras apuntar?

—¿Es mucho?

—No lo sé. Puede ser.

—¿Dónde agarró algo para apuntar?

Takeru le pasó el libro a las piernas a Sakura, y caminó hasta un estante de donde tomó una libreta, y un lápiz. Regresó con la misma euforia hasta ella e intercambio el libro por la libreta.

—Que no se te vaya ningún detalle.

—Esta bien.

—Cuarzo cristal—Takeru siguió pasando las hojas a gran velocidad, leyendo la descripción de cada piedra y color—Citrino. Cuarzo Azul. Cornalina. Y amatista.

—¿Para que esas piedras?

—Son las piedras que tienen cierto efecto relacionado con las energías. Tú tienes un gran problema con eso. La energía en tu cuerpo no esta fluyendo. Necesitamos hacer que vuelva a su ciclo natural.

—¿Y como es el proceso o el tratamiento?

—Es lo que no sé. Me comunicare con mi padre, y mi abuelo. Les explicare tu caso. Yo por mientras buscare todo tipo de tratamiento hecho con estas piedras. En especial con el cuarzo cristal.

—¿Qué tiene de especial?

Takeru le sonrió.

—Pagina trece. Velo por ti misma.

Sakura tomó el libro y le entregó la libreta. Fue hasta la pagina trece. En grandes letras casi plateadas brillaba el nombre "Cuarzo Cristal o Cristal de Roca".

Hablaba sobre la descripción física de la piedra y una imagen de esta. Empezó a leer y encontró un par de cosas que en seguida le empezaron a saltar. Hasta que llegó al parrado en medio de la pagina.

"El cuarzo cristal es el balance entre el espíritu y el intelecto. Cuenta con poderes de emisor y receptor que ayudan a cargar de energía y desbloquear centros vitales tales como los puntos de chacra, y extremidades favoreciendo la circulación de luz por el sistema".

—Esto es lo que necesito. Desbloquear los puntos de energía vital de mis puntos de chacra.

—Lo que no sé es si exista es un tratamiento especifico para tu problema. Hay ciertos procedimientos, pero estos procedimientos se llevan a cabo, y son sin duda más efectivos en personas normales. La cantidad de energía que los ninjas contienen en su sistema es mayor en cantidades significantes. Como ya te dije, me comunicare con mi padre y mi abuelo, y yo mismo hare las investigaciones necesarias.

—Puedo comentarle esto a mi maestra, Tsunade-sama.

—Claro, tú eres la jovencita que la Hokage entrenaba hacia varios años.

—Sí, si podemos encontrar tal vez un punto medio entre la medicina ninja, y la alquimia… tal vez encontremos mi solución.

—Es posible, pero siento que seria muy precipitado ir con Tsunade-sama a estas alturas. No tenemos pruebas de que la alquimia si pueda ayudarte. Primero déjame hacer mi parte, después veremos si es conveniente.

—Entonces empecemos a busca. ¿En qué libros podemos ir buscando nosotros?

Takeru vio a Sakura por unos segundos. Ella ya se había parado y ya estaba frente al librero leyendo los títulos. Negó y caminó hasta ella poniéndole una mano en el hombro delicadamente.

—Creo que es mejor que primero me dejes comunicarme. No gastes tus energías en algo que aún no es seguro, Sakura.

Ella solo se quedó observando los libros. Todos los nombres extraños de los títulos de cosas que no conocía. Se sentía como si hubiera estado a punto de llegar a la cima, pero su pie dio un paso en falso y se deslizo de nuevo hasta el pie de la montaña.

—Hey ¿Por qué esa cara?—le preguntó Takeru tomándola por el mentón y obligándola a verlo.

—Yo solo… tenia grandes esperanzas en que la alquimia me podría curar. Nada ha podido hacerlo.

—Yo no he dicho que no haya cura. Solo que no están fácil como crees. Te lo dije desde el principio, la alquimia es cosa de fe. Ten fe en que te curaremos, y lo lograremos.

Sakura asintió lentamente aún viendo directamente a los pasivos ojos color miel. Definitivamente había algo en él diferente. La familiaridad que le daba con tan solo un par de encuentros era algo surreal que no le había sucedido antes. Pensaría ella que después de la terrible trampa en la que fue atrapada por Seiya seria más cuidadosa sobre creer en la palabra de los extraños. Pero Takeru emendaba paz.

—¿Por qué me vas a ayudar?

—Porque… —suspiró un poco y luego le sonrió—La semana pasada, cuando apareciste en la noche en el puesto… te veías mal. No sé si te lo han dicho pero tus ojos son transparentes en todos los sentidos. Se podía ver que algo en ti estaba realmente roto. En cambio hoy apareciste y tus ojos brillaban. Había fuego atrás de ellos. No sé si el asunto de tu chacra sea lo único que te ha hecho daño, pero después de ver esa mirada perdida, no creí que en ningún momento tus ojos volvieran a cobrar vida. Ni si quiera te identifique cuando volviste a aparecer. Y supuse que si algo en la alquimia había despertado tal pasión en ti, entonces vale la pena llegar al fondo del asunto.

—Gracias, Takeru-kun. Significa mucho.

—Un gusto. Te acompañare a casa si me dejas.

—No, no iré a mi casa.

—¿Qué harás?

—Andar por ahí, no lo sé. Tengo demasiado tiempo últimamente, y estoy harta de estar en mi cuarto. Extraño las misiones, el hospital… necesito hacer algo más.

—Por eso tus ansias de empezar a buscar en los libros sobre los tratamientos—Takeru sintió una punzada de culpa. De repente podía sentir lo desolada de su alma. Sintió, y vio soledad en su ojos, y le entraba el remordimiento. No creía que una jovencita de esa pinta sufriera de soledad.

—Extraño tener que estar en los laboratorios con los antídotos, y los pacientes. Me siento inútil.

Takeru la vio por un par de segundos y luego asintió para si mismo.

—Supongo que un poco de ayuda no me caería mal—caminó hasta el librero y empezó a seleccionar algunos libros dándoselos a Sakura—Lo que haremos es que yo me encargare rápido del mensaje a mi padre, y tú puedes ir leyendo algún libro y buscando todos los tratamientos relacionados a las piedras que te hice apuntar.

—Sí, sí—dijo emocionada llevando los libros hasta el sillón cual niña pequeña y regresando por más—¿Hay alguno especifico en el cuarzo cristal?

—Sí, hay un par. Comienza por ellos si te sirve.

Takeru le señalo cuales eran los libros que hablaban sobre la piedra en especifico. Sakura en seguida se sentó en el suelo entre el sillón y la mesa y abrió el primer libro manteniendo la libreta y el lápiz cerca de ella. Él no pudo evitar echarle un ultimo vistazo lleno de gracia antes de subir a su habitación para escribirle el mensaje a sus padres. Lo que no le había dicho a Sakura era que el día que la había conocido, cuando le dijo que su pelo parecía lila, es que a toda ella la veía opaca. En cambio aquella mañana, no eran sus ojos los que brillaban. Toda ella era como un juego de fuegos artificiales. Eso era una de las características de los alquimistas. Ellos no solo podían leer tus ojos, si no que podían ver tu aura entera, tu espíritu reaccionar ante la vida. Y los colores que el espíritu de Sakura había explotado ese día lo habían capturado en totalidad. Casi maravillado.

Los días a partir de su segundo encuentro pasaron como agua en un colador. Cinco días para ser exactos donde Sakura había desaparecido por completo de la faz de la tierra. Aparecía solo para sus sesiones terapéuticas con Tsunade, quien seguía rebotando la cabeza contra la pared al seguir sin encontrar una mejora, o una solución. Pero en cambio, Sakura se estaba sintiendo tan ligera como una pluma. No podía correr entre techos y ramas y sentir la brisa. Había pasado demasiado tiempo sin que ella estrellara su puño contra algo, o sin una buena ronda de entrenamiento. Pero se sentía bien volver a ser parte de algo.

En cambio, apenas salía de sus terapias corría de nuevo a ver a Takeru. Un amigo cercano se estaba encargando de el negocio de la venta en el mercado mientras que ambos estaban demasiado ocupados con las narices hundidas en libros. No habían recibido respuesta de parte del padre de Takeru lo cual podía llegar a desesperar a Sakura. Ella diario llegaba a casa de él con la misma pregunta sobre si ya tenían noticias al respecto, pero él le recordaba constantemente que tomaba tiempo hacer las investigaciones suficientes para estar seguros. Para ayudarla a distraerse, y estar lista por cualquiera cosa que sucediera, Takeru había accedido a enseñarle a Sakura las principales disciplinas de un alquimista. Entre ellas la más importante era la meditación para el control de la energía y poder crear armonía con la mente. Y la segunda eran los estiramientos. Yoga, en pocas palabras. Una mezcla de lo físico y mental. Además que Takeru le insistía que una vez que recuperaran su chacra, la flexibilidad y ligereza que la yoga brindaba le darían mayor capacidad a la hora de la batalla.

—Vamos, necesitas concentrarte más—le había dicho un día.

Estaban en un campo en las afueras de la aldea, frente a un rio en total paz. Era su segundo día intentando hacer yoga, pero al parecer su flexibilidad estaba más limitada de lo que ella creía.

Takeru la tenia tomada por un tobillo ayudándole a poder hacer que la punta de su pie tocara su cabeza y aún así poder mantenerse parada en un pie.

—Esto es imposible, es de personas de circo.

—Lo dice la niña que puede romper paredes si se lo propone—ella bufó molesta, y él negó.

—Mira, Sakura, es muy sencillo. El punto de esto es concentrarte, dejar la mente en blanco y solo pensar en llevar tu pie a tu cabeza y mantener esa posición. Si te distraes, no lo lograras. Es una disciplina mental por igual—ella cerró los ojos y lo volvió a intentar. No paso mucho antes de que volviera a tomarle el tobillo y la cintura delicadamente—No te pongas altos a ti misma—le habló bajo creando cierta intimidad entre ellos—Cree en que puedes, y ve por ello. La única que te puede parar, eres tu misma. Ni si quiera tu cuerpo es suficiente para detener lo que tu voluntad quiera lograr. Tú puedes, Sakura.

Ella sonreía con estos comentarios. Le gustaba que él estuviera tan seguro que lograrían resolver su problema. Que él tuviera tanta fe en ella.

Y a su propia sorpresa se había metido tanto al mundo de la alquimia que la otra cosa que no pasaba por su mente tanto como antes era Sasuke. Durante los días compartidos con Takeru salían conversaciones ocasionales sobre la vida del otro. Se conocían en pedazos. Y durante varias conversaciones ella casi había sacado al tema su fallido romance con Sasuke. O cosas que él hacia, o decía, cosas tan típicas de él. Pero se mordía la lengua. Se negaba a hablar de él. No solo porque estaba decidida a sacarlo del pedestal en donde lo había tenido toda su vida tomando todo el espacio en ella egoístamente quitándoselo a otras cosas. Si no que no quería que Takeru supiera del todo de sus sentimientos. Se sentiría incomoda de involucrarlo en el tema.

En las noches camino a su casa se preguntaría que tal le estaría yendo, si había descubierto mucho, o poco, o si se arrepentía de haberse ido de su lado. Pero así como el sol remplaza a la luna cuando la mañana llegaba, Sasuke estaba siendo remplazado por un nuevo panorama.

Por el momento, casi exasperada, Sakura caminaba hacia la oficina de Kakashi. Había sido citada inmediatamente después de su terapia con Tsunade. De hecho había sido ella quien le había avisado que la estaban esperando.
Respiró cuando estuvo frente a la oficina tratando de calmarse. No quería delatarse de que tenia prisa. Nadie sabia sobre sus recientes intereses. La alquimia era su pequeño secreto.

—Buenos días, Kakashi-sensei—dijo entrando a la oficina con una sonrisa.

—Sakura, hace mucho no te veía—le respondió feliz. Sintiendo el impulso de querer pararse e ir a abrazarla.

Desde que habían ido Naruto, Ino y ella a preguntar de la partida de Sasuke no la había visto. No tenia misión que darle, ni ella reportes que entregar, y la nostalgia lo empezaba a invadir cada que veía el retrato en su casa del equipo siete. De los tiempos cuando pasaba semanas enteras tutoreandolos.

—Lo sé, los últimos meses han sido todo un lio.

—Ni me lo digas. Muchas subidas y bajadas.

—Ni hablar—dijo Sakura con gracia—Tsunade-sama me dijo que necesitaba verme.

—Sí, te tengo noticias. ¿Recuerdas tu proyecto sobre el hospital para niños?

—Sí, así es.

—El consejo al fin lo aprobó, y logramos designar su locación. No será muy lejos del hospital principal, pero ese fue el reto.

Sin previo aviso Sakura corrió hasta Kakashi y lo abrazo por el cuello con fuerza.

—Eso es maravilloso, no lo puedo creer. Muchas gracias, Kakashi-sensei, esto significa todo para mi.

—Lo sé, y sé que no has pasado días fáciles por lo que presione todo lo que pude al consejo para apurarlos y tenerte esta noticia tan pronto pudiera—ella se separó y él le removió un poco el pelo como si aun fuera una niña de doce años—Y como sé que no puedes hacer mucho por ahora, tal vez podrías concentrarte en la planificación del lugar, y del programa que seguirás cuando este listo.

—Sí, por supuesto. Empezare en seguida.

Le alegraba verla feliz, pero desde que había pisado su oficina ella estaba radiante. El aire deprimente y pesado que cargaba con ella hacia semanas no estaba. Sus ojos no tenían ojeras, ni estaban hinchados, su piel no estaba pálida, si no que había regresado a su color crema original con mejillas rosadas. Algo había sucedido. Un cambio fuerte en ella.

Kakashi le habló nuevamente antes de que ella pudiera abandonar la habitación tras haberse despedido rápidamente de él.

—Te veo muy bien, Sakura. ¿Ha sucedido algo?

—¿Algo?

—Sí ¿Has tenido mejoras? Te ves con tu energía usual.

—No, yo… solo he encontrado nuevos pasatiempos, cosas positivas.

—Suena bien—le dio una ultima sonrisa. Quería preguntarle sobre el asunto de Sasuke, pero sentía que podría hundir su buen humor si lo hacia—Ten cuidado, y tomate tu tiempo con el planeamiento del nuevo hospital.

—Claro, tenga buen día, Kakashi-sensei!

Con esto el huracán de pelo rosa volvió a salir de la habitación. Tomó las calles a paso rápido. Quería llegar a casa de Takeru y contarle. Había estado esperando la respuesta final para ese proyecto, pero con su accidente todo en su vida pareció tomar una pausa, pero desde que había oído de la alquimia, desde que Takeru estaba ayudándola, todo parecía ir hacia delante. Un barco con el viento en popa. Y tenia tantas ideas para ese centro medico. Tal vez podrían introducir la alquimia a este. Había estado estudiando las practicas medicas y mentales más antiguas y costumbristas que se practicaban, y había muchas que podían mezclarse con la ciencia medica ninja. Takeru podría ser su mano derecha. Era alguien paciente, y calado. Era perfecto para un hospital infantil.

Al fin vio la pequeña casa al final de la calle y apuró más el paso. Tocó un par de veces de manera eufórica la puerta. Escucho tropezones y un par de maldiciones desde el otro lado de la puerta. La cara de Takeru apareció cuando la puerta se abrió de forma abrupta con su pelo desordenado y la ropa ligeramente desalineada.

—¿Todo bien ahí dentro?

—Eres tú, Sakura. Pasa—le dijo con prisa, casi jalándola dentro del lugar.

—Definitivamente pasó algo—le dijo ella con el mismo humor alegre con el que había estado en la oficina del Hokage.

—Sí, noticias. De hecho, de tu gran interés—le dijo Takeru expresándose con las manos ya que al perecer su voz no era suficiente.

—Yo también tengo una noticia. Gigante noticia—le dijo ella.

Ambos giraban alrededor de la habitación inquietos sin ninguna capacidad de contenerse.

—Tú primero, por favor.

—¿Sí? ¿Puedo?—le preguntó Sakura. Él asintió más de lo debido—¿Recuerdas mi proyecto del hospital infantil?—él volvió asentir, e igualmente de una manera exagerada e innecesaria—Kakashi, digo, el Hokage me llamó a su oficina. Me dijo que dado a mi predicamento y a los complicados días que he estado teniendo él puso todo el peso que pudo en el consejo, y al fin acabaron aprobar mi proyecto ¡El hospital de niños es una realidad!

—¿Quieres otra buena noticia?—le dijo Takeru con una sonrisa quedándose repentinamente quieto. Sakura hizo lo mismo. Esperaba otra reacción respecto a su noticia, pero aún así le dijo que sí, que lo escuchaba—Hoy regresó mi águila, y venia con una carta—la pelirosa se acercó a él. Su cabeza empezó a conectar las pistas—La verdad es que no he sido totalmente sincero, he estado en constante comunicación con mi padre desde que le hable de tu caso, pero hasta no tener una respuesta concreta no te quería emocionar.

—Takeru…

—Probablemente tengamos que acudir a ayuda de shinobis, pero si hay un tratamiento que puede curarte. Lo hay. Podemos curarte.

Sakura gritó, y acto seguido fue hasta Takeru y se colgó de él abrazándolo por el cuello. Por su lado, él correspondió abrazándola por la cintura mientras ambos reían desenfrenadamente. En un impulso ella le tomó la cara y planto varios besos en su mejilla mientras susurraba un millón de gracias. Él solo la abrazo más fuerte viendo de reojo su reacción. De nuevo ella brillaba como fuegos artificiales. Se separó de él, y ella de repente estaba en todo el lugar explayándose. Giraba por todo el lugar gritando, riendo, cargando a sus gatos y contándoles de lo maravilloso que era su día. La habitación estaba llena de ella, y Takeru podía ver como ella manchaba todo el lugar con sus colores.

Ella se volteó y regresó a él tomándolo por las manos, y uniéndolas con las suyas de manera inocente. Casi inconsciente del significado de ese gesto. Takeru sintió las fuertes vibraciones que ella transmitía.

—Necesitamos hablar con Tsunade-sama. Ella nos podrá ayudar, no se negara. Tiene un lugar tranquilo donde podríamos llevar a cabo la curación. Hay todo en ese lugar.

—Ese es un detalle.

—¿Cuál?

—Tenemos que irnos de Konoha. Hay que ir hasta la Isla donde vive mi padre.

Takeru esperaba que los colores que invadían todo el lugar, incluyéndolo a él, desaparecieran. Pero eso no sucedió. Siguieron brillantes y constantes inundando sus sentidos.

—Esta bien. Hagamos eso. Tenemos que ir a hablar con el Hokage también, al parecer. Vamos ya.

Sakura dejó solo una mano enlazada con la de él y lo saco de la casa. Así como lo había estado pensando durante esa ultima semana, su panorama cambiaba. Su noche se acababa y podía empezar a ver el sol.

-…-

-…-

-…-

FIN CAPITULO 14.

Ojala les haya gustado! La verdad es que goce mucho crear a Takeru, y empezar a desarrollar el lazo de Sakura y él.

Además que el tema de la alquimia siempre se me ha hecho muy interesante y poder introducirlo me encanto.

Ojala a ustedes también les haya gustado tanto como a mi.

Espero leerlos a todos en los comentarios!