Orgullo y tradición – Capítulo 14
-¿Se puede saber qué se dijeron?- preguntó el príncipe con voz áspera.
-Sí papá, pero antes tengo una duda.
-¿Cuál?
-Te escandalizaste porque Pan tenía dieciséis años cuando la besé por primera vez, pero a la vez dices con total soltura que los saiyajines tenían relaciones siendo más jóvenes. Honestamente no te entiendo- rascó su cabeza.
El príncipe miró con diversión a su vástago, bebió de su botella con tranquilidad, disfrutando del gesto de confusión en el rostro de Trunks. -¿Desde cuándo yo me escandalizo? Parece que no me conoces mocoso. Sí, me sorprendí, pero por el hecho de que mi hijo el mojigato besara a una puberta con olor a niña, algo indecente para un terrícola como tú.
-No soy un mojigato- cruzó los brazos indignado.
-Para ciertas situaciones si lo eres. La prueba está en que deseas a la mujer y te frenas por una cuestión absurda. Si a ella le gustas, no veo por qué no- levantó una ceja.
-Si a la ética le llamas mojigatería está bien lo acepto, no pienso discutirlo. Como dije, tanto ella como yo, ya elevamos un muro impenetrable entre nosotros.
-El cual estas deseoso por penetrar- comentó burlesco claramente con doble sentido.
-¡Papá! Ya no soy un adolescente impulsivo. Tengo completo control sobre mi libido.
Vegeta suspiró -En fin, es tu decisión, luego no te quejes cuando ella busque calmar sus 'impulsos' con otro hombre con ki mediocre. Cuando eso suceda juro por mi orgullo que me reiré en tu cara.
-No me importa. Además tú mismo estas convencido de que no es apta para ser mi princesa.
-Al parecer…- bufó -entonces, ¿vas a decirme qué se dijeron, o es privado?- entrecerró los ojos.
Trunks cerró los ojos frunciendo más su ceño, creando una mueca que denotaba estar hurgando en sus recuerdos. Su mente trajo de inmediato los acontecimientos de ese día.
**FLASHBACK**
De nuevo se acomodó sentada en el sillón, a medio metro de su amigo, sus mejillas teñidas de rojo de nuevo jugaban con la cordura del híbrido.
"Se ve tan linda con ese traje entallado, a pesar de ser más delgada de lo que me gustan en general las mujeres" La observó en silencio unos segundos más. El pecho de la joven subía y bajaba con su respiración. Sus brazos cruzados abrazándose a sí misma mostraban su nerviosismo. Clavó su mirada en esos labios carnosos que recién había terminado de devorar, aprovechando que la joven miraba hacia el suelo y no se atrevía a mirarlo de frente. Mordió sus propios labios recordando la placentera sensación que había sentido, misma que su cuerpo le pedía seguir experimentando. Pero él era un ser racional, por mucho que sus impulsos le gritaran que la besara de nuevo, él no se comportaría como un animal. Era el hijo del príncipe, su padre se había encargado de recordarle día con día que los de élite no se comportaban como guerreros de clase baja, no sucumbiría a sus más primitivos instintos.
"No, no se ve linda, se ve hermosa" Recapacitó con sus ojos clavados en esos suaves labios rojos, bajó la vista hacia su pecho, se notaban un poco más sus senos así, con los brazos cruzados, su mente le jugó una mala broma imaginando como se verían sin nada que los cubriese, como se sentiría tocarlos, probarlos, sacar otro dulce gemido de su boca. "¿Cómo se escuchará mi nombre entre sus gemidos?... ¡Trunks, Trunks, piensa hombre, es Pan, la mocosa!"
Un fuerte escalofrío recorrió su espalda, comenzó a experimentar un sentimiento de suciedad por tener esa clase de pensamientos hacia una joven de diecisiete años. Tomó un cojín que depositó sobre sus piernas para cubrir su notable erección. Vestía una pantalonera un poco ajustada de tela delgada, era verano y gustaba de tener sus piernas libres del calor, por lo que solía andar en boxers o shorts y pantaloneras de tela cómoda para el clima.
"Kami… es la primera vez en mi vida que tengo una erección provocada por Pan. Esa mocosa que me lanzó un pastel en la cara, con la que veía películas infantiles, a la que bañé en una ocasión en que se llenó de lodo por jugar en el jardín de mi abuela, aquella niña que me parecía tan lejano verla como mujer. Y aquí está, a mi lado, para mi cerebro una niña, para mis ojos una mujer. No Kami, no me hagas esto, no juegues así con mi cordura… ese agradable olor que emana de su piel, son como feromonas para mi cerebro. Tal vez soy yo el del problema, soy un maldito caliente, desde que la vi con ese vestido azul, desde entonces algo sucedió." Movió un poco el cojín y dirigió la vista a su entrepierna. "Maldito pene traicionero, relájate. Ni si quiera lo pienses, en ella no… no en ella" Colocó de nuevo el cojín sobre sus piernas, retornó de nuevo la mirada hacia Pan, que seguía sin moverse ni emitir más sonido que el de su respiración. "¿Qué estará pensando?"
Un leve suspiro se escapó de sus labios. "¡Rayos, cálmate Pan! Pareces principiante, no es la primera vez que te besan. Inclusive Eliot fue más atrevido algunas veces, también lo tuve besándome sobre mí con su patético ki. Pero a diferencia de hoy con Eliot no sentí esta punzada entre mis piernas, no, no, no… siento… ¿mojado?... me incomoda esa humedad, eso nunca sucedió con Eliot, no sentía este ardor en mi vientre. ¿Qué demonios me pasa?… es Trunks, mi niñera, el que me regañaba, aquel que me trataba como su hermanita. Sin embargo…" Lo miró de soslayo, se veía igualmente pensativo y confundido con su cabello suelto y sus manos apretando un cojín color marrón entre sus piernas. "No fue mi imaginación aquello que sentí, Kami… tuvo una erección estoy segura, Eliot también las tuvo en varias ocasiones, puedo reconocer esa sensación, ese bulto rozando mi pierna y cadera. ¿Cómo es eso posible, Trunks caliente por mí? Si tiene a sus pies mujeres bellas y curvilíneas… Sin embargo su miembro despertó con mi insipiente figura" Lo miró brevemente sin que él lo notara de nuevo. "Se ve tan lindo con todo ese cabello medio despeinado y su playera ajustada… no, lindo no es la palabra correcta, se ve regio, atractivo. Imagino que sin nada de ropa encima ha de lucir mejor que esas esculturas antiguas... ¿Cómo será verlo desnudo? Solo he visto hombres desnudos en las ocasiones que por curiosidad busqué pornografía en mi computadora… ¿Desde cuándo yo me excito con mi amigo, casi hermano Trunks? Porque sí, es excitación la que tengo, con Eliot jamás experimenté este calor tan intenso… y ese maldito ki abrumador que posee, su olor de hombre, tan agradable, esa forma intensa de besar… ¡No! Debo alejar esos pensamientos de mi mente, es mayor, es solo un buen amigo"
Trunks se aclaró la garganta.
-Pan, no debes sentirte apenada, lo que sucedió es muy… normal-. "Normal para un maldito pervertido"
La joven finalmente retornó su mirada hacia él, lo vio directo a esos ojos azules que parecían desnudarla, descubrir cual excitada estaba, lo que la hizo apenarse aún más.
-Yo no comprendo, yo… quiero decir, tú eres tan familiar, eres algo así como mi tío Goten. No debería pero me gustaron mucho tus besos- confesó sosteniendo la penetrante mirada del guerrero, tratando de ocultar su timidez. No quería parecer una niña torpe, pero la situación tan ajena a las experiencias vividas antes en aquellos momentos que compartió a solas con su amigo, la sacó de su zona de confort. "¿De dónde demonios vienen esos nervios?… ¡Vamos Pan! Haz tenido dos novios, algunos besos con ellos fueron tan intensos o más que éste, no es cosa del otro mundo como para que mi cuerpo reaccione de esta manera tan inmadura"
La mente de Trunks trabajaba en buscar la forma de como relajar el tenso ambiente que se percibía. La mejor opción que encontró fue recurrir al humor.-Eso lo sé, soy un excelente besador- respondió ante el comentario sobre sus besos, y al parecer su elección funcionó, pues su amiga sonrió ante dicho comentario narcisista tan típico de él.
-Concuerdo contigo, no babeas ni chocas los dientes como un desesperado.
-Ja, ja, ja, pobre de ti, haz tenido mala suerte.
-¿Tú no?- Inquirió levantando una ceja.
-La verdad sí, algunas tuvieron mal aliento.
Pan hizo una mueca de asco ante el comentario de su amigo. -¿Haz besado a muchas?... lo pregunto solo por curiosidad. Es que se dicen cosas por ahí.
-Las revistas de chismes, estoy al tanto. Pero sí, he besado a muchas- presumió.
-¿Cómo a diez… aproximadamente?
El guerrero sonrió ante la inocente cifra de la muchacha. -Más Pan, más, tal vez treinta o cuarenta o más… no sé- dijo con soltura, mucho más relajado.
La joven abrió los ojos impresionada. -¡Wow Trunks! me sorprende que no seas padre, o tal vez tengas hijos y no lo sabes.
-No señorita, hablamos solo de besos, nada más allá que eso. Hubo un tiempo, cuando recién terminé con Mai que solía salir cada fin de semana, conocí chicas y me besaba con ellas, para ser honesto no me sentía preparado para ir más lejos con ellas. Eres la primera persona a quien se lo confieso, inclusive Goten cree que cuando me iba con una mujer era para dormir con ella, pero no, las acompañaba a su casa después de una sesión de besos en el coche. La primera vez que lo hice con otra mujer después de Mai, fue poco después del año de romper nuestra relación. Generalmente son amigas recurrentes, con las que me veo de vez en cuando.
-Algunos medios te catalogan como un mujeriego.
-Pan, que los medios digan lo que quieran. Pero como tu opinión sobre mi persona realmente me importa, te informo que son pocas con las que me he acostado, menos de siete para tu información.
-¿De verdad? Me cuesta creerlo. Veo que siempre te coquetean mujeres y soy testigo que también coqueteas con ellas.
-Ja, ja… No lo voy a negar, si coqueteo con ellas, pero hasta ahí llego con la gran mayoría-. Lanzó el cojín hacia un lado y se puso de rodillas frente a Pan, para estar casi a la altura de la joven, quien permanecía sentada en el sillón. -Te confesaré algo que ni Goten sabe... Resulta que soy muy quisquilloso, tengo ciertas reglas que no rompo por nada del mundo cuando se trata de sexo…- al ver que Pan desvió su mirada ante la última palabra recitada, fue que cayó en cuenta que se estaba soltando demasiado, que tal vez ese tipo de confianza la incomodaba, pues antes nunca habían abordado temas tan íntimos. -Perdona la crudeza de mis palabras, espero no incomodarte. Te confieso que eres de las pocas personas en quien siento absoluta confianza, la segunda para ser preciso.
-Gracias por tu confianza, no me incomoda tu sinceridad, es solo que nunca habíamos hablado así... ¿Y la primera?
-¿Primera qué?- preguntó confundido.
-Persona en quien confías Trunks- sonrió ante la confusión de su amigo.
-Ahh… mi padre.
-¿Y tu mamá?
-Si confío en ella, pero ya sabes cómo son las madres, no suelen guardar los secretos que les confías
-Es verdad, es muy cierto, me pasa igual-. Ambos sonrieron ante esta aseveración. -¿Y cuáles son esas reglas que no rompes a la hora de… eso, ya sabes? Es solo curiosidad- lo miró con picardía.
-Que curiosa eres mujer- desde su regreso había comenzado a llamarla de esa manera.
Pan se mordió el labio inferior en un gesto travieso. -¿Le da pena contarlo señor licenciado aburrido?
-Eres menor de edad, esos temas no son apropiados para ti- respondió con voz grabe.
-Tsk… Estoy a meses de cumplir la mayoría de edad. Además, dudo mucho que sea algo peor a lo que platican algunas amigas mías, podría apostar que sus relatos sonrojarían al experimentado licenciado Briefs- cerró un ojo.
Al hijo de Vegeta le causó gracia la audacia de la muchacha. -Está bien, te lo contaré para probar que confío en ti mujer-. Se acomodó en el suelo reclinándose hacia atrás, sosteniendo su peso en sus brazos. -Primer regla... Nunca me acuesto con ninguna mujer que tenga sentimientos románticos hacia mi persona, bajo ningún motivo.
-Entiendo, evitas lastimarlas- dedujo.
Trunks asintió con la cabeza. -Segunda regla… Jamás me involucro con mujeres menores a cinco años que yo, no quiero parecer un depravado. Tercer regla… Uso de condón obligatorio, siempre, y terminar afuera de la mujer.
Las mejillas de la joven se encendieron de nuevo, lo que no pasó inadvertido por el guerrero. -Te lo advertí, es tema no es apto para menores- aseveró.
-Continúa, no hay problema, ya te dije que mis amigas dicen cosas peores.
-Cuarta… Jamás toco a ninguna mujer que no tenga experiencia previa, es decir, no toco vírgenes- entrecerró sus ojos sin apartar la vista de los negros orbes de la muchacha. Buscaba alguna expresión de timidez o alguna señal que le informe el impacto de sus palabras en la joven. Por vez primera sintió curiosidad en lo que la muchacha pudo llegar a hacer con sus ex novios o algún otro amigo, muy dentro de sí, el sentimiento de celos hizo acto de presencia, sentimiento que se negaría a admitir en ese entonces. -Quinta y la más importante… No me enamoro nunca- cerró los ojos, buscando en su mente algún dato pasado por alto. -Por el momento no recuerdo más.
-Me parecen reglas lógicas y sanas. Como dije, nada fuera de lo común- sonrió satisfecha por haber saciado su curiosidad.
-Recuerda que es un secreto, ya sabes, tengo una reputación que mantener- sonrió mostrando sus impecables dientes blancos.
-¿Ante Goten?
-Sí señorita.
-Descuida, guardaré tu más oscuro secreto. Que mi tío siga creyendo que el petulante de su amigo tiene una vida intensa entre faldas.
-¡Oye, mi vida es intensa! Llevar las riendas de Capsule Corp es mucho más interesante de lo que te imaginas.
-Lo que sea, señor licenciado, imagino lo divertido que es firmar montañas de papeles en su escritorio con esa ridícula corbata apretándole el cuello- dijo con sarcasmo.
Trunks respondió con un resoplido de resignación, sabía que cuando se lo proponía la mocosa, no se dejaba ganar en una batalla verbal ni física, aspecto que le encantaba de ella, y que en ese preciso momento le parecía tan excitante.
"Con lo que me gustan las mujeres con carácter"
Ya con la atmósfera del ambiente relajado, Trunks tomó ambas manos de la muchacha entre las suyas. -Pancake, regresando a lo anterior… lo que sucedió hace rato, te pido disculpas por mi atrevimiento… yo no debí.
La joven sostuvo la mirada a Trunks, siempre le habían parecido imponentes las miradas del príncipe de la raza guerrera y su hijo, pero siendo una criatura orgullosa al igual que ellos, evitaba dejarse intimidar por ese par de ceños fruncidos.
-No te preocupes Trunks. Como ya te dije me gustó, pero eso no significa que te vea como hombre. Es por eso que me desconozco.
-Me tranquiliza que lo tomes con madurez, en cuanto al porque sucedió es muy sencillo-. Tragó saliva y apretó levemente las pequeñas manos aprisionadas de la muchacha. -Somos hombre y mujer, tenemos hormonas y tú tienes un rostro precioso, unos labios tan… deliciosos-. Sonrió coquetamente. Tienes tanto para atraer al sexo masculino y… yo no soy de piedra, obviamente disfruté más de lo debido con ese beso.
-¿Quieres decir acaso, que no existe la amistad verdadera entre hombre y mujer sin atracción de por medio?- inquirió incrédula.
-Si existe, pero en ciertas circunstancias puede haber necesidad de… ya sabes Pan- soltó una mano para acariciar la sonrosada mejilla de la joven.
"No creo que entre nosotros pueda existir ese tipo de amistad casta, no con esos labios tentándome así" pensó con su mirada perdida en esa boca que lo invitaba a saborearla de nuevo. "En este momento me encantaría tener diez años menos"
-Lo de hace un rato fue una debilidad. Puedo asegurar que no se repetirá- acunó la cara del guerrero entre sus manos.
-Tienes razón Pan, no se repetirá- juntó su nariz a la de ella y pegó sus frentes. -Me tientas demasiado con ese ki tuyo que ninguna otra mujer posee y esos labios que hacen muecas inocentes, pero para un hombre como yo, son una clara invitación a devorarlos… Pan, ya no puedo verte como niña. Me asusta demasiado, no creo que sea sano para ti.
-Somos amigos desde hace mucho tiempo, prácticamente toda mi vida. No me gusta el tono que estas utilizando. Parece como si quisieras terminar nuestra amistad- dijo con un hilo de voz.
-Mocosa… no, mujer, creo que a estas alturas no es un secreto para ti, el cómo funciona el cuerpo masculino.
-¿Creo saber bastante?- musitó aun con su frente pegada a la del guerrero. No deseaba romper esa sensación de complicidad y unión con su amigo, sentía tan agradable la aproximación que por vez primera compartía con su casi hermano.
-Bien Pan, voy a confesarte algo… desde que regresé de con Wiss te veo con otros ojos, te noto más… mujer. Me sentí atraído hacia ti, primero con ese vestido azul, después con ese maldito uniforme escolar y ahora con este traje ajustado.
-No lo entiendo Trunks, no poseo nada fuera de lo común- se puso de pie –tan solo mírame, Bra tiene más caderas que yo, parezco más a una gimnasta de quince o dieciséis años a comparación de otras mujeres, como por ejemplo tu amiga Annie, con la que te he visto un par de veces, comparada con ella yo no soy nadie.
Trunks se puso de pie, desde su altura la miró con severidad, tomó ambos hombros de la muchacha para decirle con tono molesto. -No me gusta esa actitud Pan, esa no es la Pan fuerte que me pateó el culo hace unas horas, la que acaba me provocarme con su gran ki, la mujer que admiro tanto, la que admito que me atrae demasiado.
Avergonzada por su patética actitud de baja autoestima, se abrazó al guerrero. -Lo siento, pero últimamente por razones estúpidas suelo actuar como una boba, dice mi mamá que es la edad- dijo con su cara pegada al pecho del guerrero, aspirando su aroma.
En respuesta, el híbrido apretó el abrazo. -Pan… amiga mía, será mejor guardar distancia entre nosotros- susurró acercando sus labios al oído de la muchacha.
La joven Son lo miró a los ojos con incredulidad.
-Es por tu bien mocosa, ahora mismo me estoy viendo tentado a besarte de nuevo- susurró.
-Hazlo.
-¿Cómo crees? No Pan.
-Si quieres guardar distancia, al menos que valga la pena- contestó con firmeza. -No puedo creer lo que voy a decir Trunks, pero también desde que regresaste algo sucedió, ese ki tuyo, no sé cómo explicarlo, tal vez tu nuevo look, tal vez tu mirada penetrante, no puedo descifrarlo pero, admito que me atraes desde que volviste-. "Bien, lo dije, ahora si a ocultarme en una cueva por el resto de mi vida"
-¡Vez Pan! Es difícil que se dé la amistad entre hombre y mujer, eres muy bella y como dije no soy de piedra. Temo que estando solos de nuevo pueda faltarte al respeto. Tampoco se trata de quedarnos con las ganas… ¿entiendes?- levantó la barbilla de la joven con una mano, encarándola.
La joven hurgó en la mirada de su amigo, buscaba otra salida a su dilema, al no encontrarla suspiró resignada. -Supongo que tienes razón, me entristece porque en este último año apenas si te he visto, y ahora que regresas más fuerte tenía planeado entrenar contigo como en los viejos tiempos. No es justo- respondió con un puchero.
-También me entristece. Hagamos un trato Pancake- levantó una mano en señal de juramento. -Evitemos cualquier situación a solas, no permitiremos que nuestras hormonas nos dominen, somos más fuertes que eso.
-Sí- levanto una mano imitándolo.
-Vive tu juventud como es debido. Como una vez dijo mi madre… besa otras bocas. Acepta como novio a uno o más chicos de tu edad, disfruta el momento sin vergüenza, sin miedo, pero no te enamores en el proceso, sé inteligente- tomo ambas manos de la joven y besó sus nudillos.
-¿Ya no te veré?- la voz de la joven denotaba la tristeza en su corazón.
-Por supuesto que sí, pero evitaré estar a solas contigo, espero lo entiendas.
"También entrenar contigo, no puedo asegurar el poder controlarme si vuelvo a enfrentarme a ti en combate. Cuando te tomé en brazos e insistí en traerte a mi departamento… Es como si otra parte de mi cuerpo que no fuera mi cerebro me controlara, es como si buscara estar a solas contigo. Y luego, la manera en que me quedé observándote dormir por más de veinte minutos, ahora que lo recuerdo he de haber parecido un completo depravado. Debo mantener mi distancia, debo construir un muro, por tu bien niña"
-Bien Trunks, lo entiendo y acepto.
"Tal vez sea lo mejor. Durante esa pequeña batalla un fuego intenso me quemaba por dentro, un deseo hacia ti surgió de la nada. Fue gratamente placentero sentir toda esa energía fluyendo entre nuestros cuerpos combatientes. Desde siempre me ha estimulado demasiado entrenar, a tal grado que en ocasiones he terminado haciendo cosas en el baño que jamás admitiré en voz alta. Yo lo llamo mi enfermedad, porque no creo que sea normal. Pero hoy… la intensidad se multiplicó, y fuiste tú quien lo provocó con tu presencia y gran ki, no puedo entender cómo es que de la noche a la mañana surgió esta atracción, me gustas Trunks, acepto que me gustas mucho, y es por eso que es preciso guardar distancia, eres como un hermano para mí, y quiero que así continúe"
El joven empresario tomó la iniciativa en aquello que ambos morían por hacer. Bajó su boca a un par de centímetros de los labios de Pan.
-Ya que no sucederá de nuevo… ¿puedo besarte una última vez?- susurró sobre los labios de su amiga.
La guerrera respondió por inercia rodeando el cuello masculino y pegando sus bocas. De nuevo se encontraban sumergidos en los brazos del otro, en ese instante no existió diferencia de edad entre ellos. Ambos tenían claro que ese sería el último beso, por lo que habría que disfrutarlo al máximo. Trunks apretó su abrazo, pegándola por completo a sus músculos, aspiró su aroma llenando sus pulmones de esa esencia que lo cautivaba. Con las palmas de sus manos abiertas disfrutaba del tacto, agradeció a su madre por haber creado esa tela, que a pesar de su resistencia se podía tocar suave al tacto y mejor aún, permitía palpar cada músculo y curva de la muchacha, le apretó las caderas de manera posesiva, por un momento deseó no soltar su agarre jamás en su vida.
Pan por su lado, subió las manos a la cabeza del guerrero, enredó sus dedos entre las medianamente largas hebras lilas que se habían convertido en parte del atractivo del empresario.
Se mordieron los labios con suavidad, utilizaron sus lenguas para acariciarse los labios, encontrándose varias veces ellas mismas en el proceso, rosándose y saboreando el embriagante sabor del otro. Hasta que el aire les faltó en los pulmones, había llegado el momento de cortar la magia.
-Gracias Pan, exquisito beso- aspiró y besó brevemente la frente de la muchacha, al fin soltando su posesivo abrazo.
-Ajá- musitó mareada por las recientes sensaciones, con una extraña sensación en el estómago.
-Te llevo a casa- ofreció caballerosamente separándose tres pasos de la muchacha.
-No, una guerrera súper saiyajin ya no necesita niñera- declinó la oferta de su amigo.
-Niñero querrás decir- respondió ofendido.
La joven sonrió ante el comentario de su amigo.
-Por cierto Trunks… ¿No tenías mil pendientes el día de hoy?
-Recién había terminado mi último pendiente. Me relajaba en un café… nada importante. Por nada del mundo me perdería de ese momento crucial en tu vida, la primera vez que te transformas en súper saiyajin. Así hubiera perdido millones por salir volando de la sala de juntas, lo hubiese hecho.
**FIN DEL FLASHBACK**
Después de contarle a su progenitor parte de aquella plática guardó silencio, esperando la respuesta de su padre. El príncipe lo miraba de frente, serio, atento al relato con ambas manos en su botella vacía sobre la mesa.
-Por lo que me cuentas tal parece que la mocosa estuvo de acuerdo en guardar distancia.
Trunks asintió con la cabeza.
-Lo cual significa que ella también se ve atraída hacia ti y probablemente tiene el mismo problema mental. Por lo que alejarse es aparentemente la solución. Me pregunto si… ¿Lo soportaran?
-No le veo problema. El último año escasas veces nos vimos, tengo la seguridad de que es algo pasajero.
-Pero no se atraían antes, ahora que ambos incrementaron su ki, es posible que se deseen a pesar de la lejanía. Por instinto sus cuerpos buscan un guerrero poderoso para engendrar, creo que es lo que les sucede.
-Es lo mejor padre, ella no puede y no hay marcha atrás.
-Me temo que tienen razón. Aún está el asunto de divertirse juntos por un tiempo.
-Eso no sucederá- contestó ofendido. –Ya te dije que no soy un pedófilo.
-Lo decía solo para molestar. En fin, ustedes saben.
…
-Corta esas cebollas por favor hija.
-Sí abuelita- se apresuró a tomar el cuchillo y cortar con la precisión de un chef.
-Haz mejorado mucho hija, a este paso pronto estarás cocinando igual o mejor que yo.
Pan asintió con una sonrisa de lado, tenía ya tres meses viviendo en casa de su abuela Milk, llegó a un acuerdo con su abuela, viviría bajo sus reglas hasta cumplir la mayoría de edad, en poco más de cinco meses, tiempo en el que le seguiría el juego a la matriarca.
La guerrera lo tomó como una lección de vida, tomar todo lo que tuviera que aprender y quedarse solo con lo deseado. Tenía planeado mostrarle a su abuela que era capaz de hacer sacrificios para cumplir caprichos ajenos, así en el futuro, no la siguiera tachando de egoísta. Durante su estancia en casa de su abuela, aprovechó la oportunidad para dejar claro cuál era su personalidad y de paso ser aceptada por ser ella misma y no por lo que representaba ante los ojos de la mujer madura.
Su rutina consistía en levantarse temprano para ir a la escuela, dedicar tiempo extra al estudio y tareas, lecciones de cocina, lo cual le agradaba a la joven. Las tareas domésticas la pusieron a rabiar en las primeras semanas, donde las realizaba maldiciendo, pero gracias a la ayuda de su tío Goten les encontró el lado divertido, al menos podía escuchar música al sacudir, fregar, tallar, pulir y demás necesidades que se requieren para tener una casa en orden.
Los fines de semana asistía a unas clases de etiqueta que su abuela logró conseguir. Al menos podía vestir como ella deseara, pero con algún que otro toque más femenino de lo acostumbrado, de vez en cuando vestía una que otra falda que en un acto de rebeldía las usaba demasiado cortas, para mala suerte de Milk, pero al fin y al cabo faldas con zapatos en vez de pantaloneras flojas y calzado deportivo, por lo que la dejaba usarlas, no sin antes recordarle que enseñaba de más.
Esa tarde Pan recién regresaba de sus clases de etiqueta, por fin tendría unas horas libres para descansar y no hacer absolutamente nada. Estaría sola en casa de sus abuelos, quienes habían salido a comer a un restaurante en familia, con tantos pendientes que tuvo la joven esa semana, se había escusado de no poder acompañarlos, diciendo que debía estudiar. Oficialmente tenía la tarde libre y sola para estar en pijama y ver alguna película.
No logró encontrar nada de interés en el televisor, el cansancio la dominó poco a poco hasta que cerró los ojos por unos minutos.
-¡¿Pero qué?!- se reincorporó en su cama.
Sintió las energías del príncipe y su vástago moverse a lo lejos, muy al norte de la capital del oeste. A pesar de la lejanía de los guerreros, percibía a la perfección ambos ki, se encontraban en batalla, era seguro que entrenaban utilizando gran parte de su abrumador poder.
"Qué envidia, yo aquí aburrida y ellos entrenando. Deseo tanto poder ir… pero prometí no entrenar mientras viva aquí. ¡Rayos! Cuando retorne a mis entrenamientos estaré oxidada. También está el trato entre Trunks y yo, no debo ir. Ese engreído no había elevado tanto su ki desde su regreso"
Sin darse cuenta comenzó a acariciarse con sus manos, recordó aquel último beso con el híbrido, la dureza de sus músculos presionándola, la dureza presionando su cadera cuando lo tuvo sobre ella. De pronto se encontró con una enorme necesidad de placer, no es que no lo hubiera hecho antes, de hecho se consideraba una experta en la autoexploración y satisfacción que podía lograr con sus propios dedos. Retiró su pijama y calzoncillos. Así, desnuda se tocó como deseaba ser tocada, cada vez que el ki de Trunks ascendía, ella incrementaba sus caricias, presionando más la carne, humedeciendo más su intimidad. Al compás de la lejana pelea, la joven fantaseó por vez primera con el cuerpo de su amigo, se lo imaginó en el traje de batalla desgarrado después de luchar contra ella, pegado a cada centímetro de su piel, con el cabello suelto y despeinado, sudoroso y jadeando.
Mientras tanto, el empresario continuaba con su entrenamiento ajeno a las fantasías que despertaba en ese preciso momento en su joven amiga, la cual logró la satisfacción deseada justo después de sentir el enorme ataque big bang que el guerrero ejecutó contra su oponente.
"Kami… eso fue genial. ¿Cómo será hacerlo de verdad?" Suspiró entre jadeos con una enorme sonrisa de satisfacción.
….
Bien, al fin terminé el capítulo. No lo había dicho, pero muchas de las escenas están inspiradas en vivencias personales. Como por ejemplo, cuando mi mamá me inscribió en clases de etiqueta, cosa que me ayudó mucho ya que yo era introvertida e insegura, gracias a esas clases y un curso de modelaje aprendí a desenvolverme y sentir más seguridad. Son tantas las escenas plasmadas en este fanfic de mi vida y personas que conozco.
Adelanto:
["Mi vida está siendo consumida en actividades que no me llenan, es hora de darme un maldito gusto"]
[-Es mi decisión Trunks… no eres quién para tomar decisiones por mí.]
[-Quiero sentirme mujer, no estoy pidiendo tu opinión… estoy informándote.]
¡Un aviso! La historia también se encuentra en WATTPAD, con fotografías en algunos capítulos para enriquecer la experiencia, por si gustan dar un vistazo.
...
