L POV.

Kara y yo estábamos caminando juntos por los pasillos de Wammy's house para dirigirnos a nuestras habitaciones, íbamos tomados de la mano. Se sentía bien tener a mí lado a Kara, saber que ella sentía lo mismo que yo sentía por ella desde hace ya algún tiempo. Mientras íbamos por el pasillo vi a lo lejos a D, así que la jale ligeramente para acercarla a mí y abrazarla, ella enseguida rodeo mi cintura y yo pase un brazo alrededor de sus hombros, lucía pensativa, como cuando quiere recordar algo.

-¿En qué piensas?- pregunte acariciando su largo cabella.

-Estoy segura de que debía decirte algo, Watari me pidió que te avisara sobre algo pero no logro recordar- reí ligeramente.

-Seguro que pronto lo recordaras- dije besando su cabeza –Seguro no era nada importante-

Seguimos caminando hasta que llegamos a la entrada de su habitación, entonces solo nos quedamos viéndonos, estaba nervioso, no tenía ni la más mínima idea de que hacer. Kara habló de repente haciéndome reaccionar.

-Oh ya lo recuerdo, Watari quiere que los fines de semana por las mañanas vayamos a sus oficina a tomar una especie de clases particulares- la vi confundido, no tenía idea de que hablaba.

-¿Clases particulares? ¿Para qué?-

-Es sobre el plan que tiene de convertir a alguien en detective, al final será alguno de nosotros dos o al menos eso me dijo- explico poco interesada en el asunto.

-¿Quieres ser tú?- ella me miro confusa -¿Si te eligiera aceptarías?-

-No, realmente no me llama la atención todo ese asunto- dijo de inmediato -¿Y tú?-

-No lo sé realmente, tengo algunas razones para aceptar pero tengo miles para elegir un rumbo diferente- ella negó con la cabeza y se puso frente a mí.

Coloco sus manos en mis hombros de forma que no pedirá evitar verla a los ojos o perder palabra alguna de lo que iba a decir, la abrace por la cintura y la acerque un poco más a mí.

-L, si quieres hacerlo acepta, no busques cosas que te detengan- yo sonreí levemente.

-¿Tú vendrías conmigo?- sus mejillas se pusieron ligeramente rojas, se veía adorable de esa manera.

-Sí me invitas cuando te elijan lo hare- sonreí y me acerque un poco más a su rostro.

Pude captar su aroma, era como fresas, acariciaba su mejilla, su piel blanca y suave de esta había tomado un color un poco más carmesí. Poco a poco sus manos fueron subiendo a la mi nuca, enredaba sus dedos en mi cabello, sentía nuestras agitadas respiraciones mezclándose, no podía apartar mi vista de sus brillantes y hermosos orbes verdes esmeralda.

Beso levemente mi mejilla mientras lentamente se iba acercando a mí boca, comencé a besarla de forma similar, nuestros labios se rosaron levemente, pero aún ese contacto no se convertía en beso, simplemente abrí levemente los ojos, Kara mantenía los ojos cerrados sonreí ligeramente y volví a cerrar mis ojos, se acercó más a mí a pesar de que ya estábamos bastante juntos, entonces nuestros labios hicieron por fin contacto, nuestras bocas se unieron. Entonces mis manos buscaron hundirse más en su cabello, en esa profunda cabellera roja, sus labios eran dulces y delgados, una vez que nos separamos nos sonreímos ampliamente.

-Te amo L- dijo en un susurro recargando su cabeza en mi pecho.

-Yo más- dije de igual forma.

Nos quedamos abrazados así por un buen rato, disfrutando de nuestra compañía que en ese momento parecía ser eterno, después de un tiempo nos fuimos a nuestros cuartos, antes de entrar a mí cuarto le di un pequeño beso en los labios y entre a mi habitación.

Me recosté en la cama y pensé en todo lo sucedido ese día, realmente había sido un muy buen día, estuve mirando al techo por unos momentos más hasta que me quede dormido.

"Estaba caminando junto a dos personas, mis padres, por las calles llenas de gente y niños pidiendo dulces, aunque nosotros no íbamos a eso, mis padres y yo íbamos regresando de una cena muy sencilla a la que me llevaron en un restaurant ya que era mi cumpleaños, tomaba una mano de cada uno de ellos, realmente no tenía motivos para quejarme, mis padres tenían muy buenos empleos, mi madre era maestra de leyes en la universidad de "Cambridge" y mi padre era un muy importante investigador, por lo cual casi siempre estaba ausente.

Yo caminaba felizmente mientras mis padres hablaban de algo que yo no entendía, de cualquier modo no podría darle mucha importancia a esas cosa a esa corta edad, seguimos caminando hasta nuestra casa, al llegar a penas al inicio del jardincito parecía ser que algo no iba bien, la puerta estaba abierta y los vidrios rotos, mi padre se detuvo y dijo algo a mi madre antes de entrar a la casa, en ese momento sentí algo de miedo, mi madre al notar eso se agacho a mí altura y me abrazo.

-No tengas miedo Elle- me dijo al oído –Pero sí te pido que corras debes hacerlo ¿De acuerdo?- asentí temeroso –Te quiero mi niño y papá también te quiere, no te olvides de eso-

Entonces dos hombres con armas salieron del interior de la casa, llevaban pasamontañas, claramente se notaba que sus intenciones no eran buenas, uno levanto su arma y se acercó poco a poco a nosotros, mi madre me oculto tras de ella.

-Ahora siguen ustedes- dijo de forma fría.

Sentí aún más miedo del que jamás en mi vida había sentido, tenía ganas de llorar, pero me resistía rotundamente a hacerlo, no me quería mostrar vulnerable ante esas personas.

-Ahora corre Elle- mi madre enseguida trato de arrebatar el arma a uno de los sujetos -¿Qué esperas? Vete- en cuanto lo dijo eche a correr calle abajo, solo oí un sonido seco de un disparo, entonces intente correr aún más rápido.

Soló oía pasos detrás de mí, pasos que se acercaban, dirigí mi camino donde un parque se veía rodeado de árboles grandes, seguí corriendo hasta que estaba casi seguro de que quien me perseguía ya estaba algo lejos, entonces trepe a un roble para mantenerme fuera de su alcance, la oscuridad del momento era de gran ayuda ya que difícilmente me verían entre las ramas, una vez que llegue lo suficientemente arriba como para ocultarme de ellos me senté en una rama y mire hacia abajo, llegaron casi enseguida de que yo me sentara.

-¿Dónde estás mocoso?- llamaba el hombre con el arma –Sí sales ahora no te haremos daño y no acabaras como tus padres- cerré mis ojos, las lágrimas comenzaban a salir de forma inevitable.

El hombre con el arma comenzó a disparar al azar, al par de las campanadas de una iglesia cercana, entonces luces azules y rojas se empezaron a divisar, el hombre pareció entrar en pánico ya que echó a correr. Me quede ahí por un tiempo más, sentía mis dedos prácticamente congelados a causa del frío presente en el lugar, cuando el cielo se comenzó a aclarar comencé a bajar del árbol hasta que sentí como resbalaba y me golpeaba contra el pasto escarchado."

Abrí mis ojos de golpe, sentía como el sudor recorría mi frente al tiempo que intentaba calmar mi respiración, nunca había tenido esa pesadilla ni ninguna clase de recuerdos sobre ese día, me senté lentamente en mí cama, entonces la puerta se abrió lentamente y Kara se asomó por ella.

-¿L, te encuentras bien?- pregunto sentándose junto a mí.

Cuando se puso a mi lado la abrace y recargue mi cabeza en su hombro, comencé a llorar, Kara me devolvió el abrazo y acariciaba mi cabeza.

Kara POV.

Tome a L entre mis brazos, este lloraba silenciosamente en mí hombro, acariciaba su espalda y su cabello intentando calmar su llanto.

-Ya paso L, solo fue un sueño, tranquilo- dije suavemente.

-Es que fue tan real, fue como aquel día- comprendí de inmediato de que se trataba su pesadilla.

-Tranquilo, estás conmigo ahora- solo sentí como el asentía.

-Gracias Kara, lamento haberte despertado- negué con la cabeza.

-No importa L, tú muchas veces despertaste para consolarme- él se abrazó más a mí, entonces tuve una idea de cómo calmarlo –Ven te mostrare algo- el asintió y me dejo de abrazar antes de levantarse, ambos salimos de la habitación.

Caminamos juntos por los oscuros pasillos del orfanato, no me daba miedo perderme ya que muchas veces había estado de noche por el orfanato y conocía bien a donde conectaban los pasillos y las puertas, luego de caminar un poco llegamos al lugar a donde nos dirigíamos, la sala de música, tanteé la pared con la mano en busca del interruptor y una vez que lo encontré prendí las luces, L parecía estar aún más tranquilo.

-Ven siéntate junto a mí- dije sentándome frente a un piano de cola negro, cuando quite la tapa que cubría las teclas L se sentó junto a mí.

Coloque mis dedos automáticamente en posición correcta para tocar y comencé a presionar las teclas para tocar "La balada a Adelina" L sonrió levemente mientras fijaba la vista en mis dedos, según el cuándo toco parece que manos son parte del instrumento, seguí tocando perdiéndome en las notas hasta que termine la pieza, L me abrazó por los hombros.

-Gracias Kara, siempre me ha hecho sentir más tranquilo el verte tocar algún instrumento- sonreí levemente.

-No hay de que L ¿Ahora te sientes mejor?- pregunte recargando mi cabeza en su hombro.

-Mucho mejor- confirmo sonriendo –Esa es una de las que más me gusta ver como tocas, también me gusta la que estas tocando para el examen de la clase de música-

-¿Cuál esta?- pregunte comenzando a tocar.

-Sí ¿Cómo se llama?-

-"Fur Elise" es de Bethoven- el sonrío.

-Es hermosa- comento.

-Oh ¿Solo la melodía?- pregunte bromeando, siempre me ha gustado ver a L nervioso.

-No… no… no solo la melodía, tú también, digo- vi como un ligero color rojo comenzaba a notarse en su rostro, entonces empecé a reír –Oh Kara, tú sí que sabes hacer sonrojar a un chico- reí un poco más fuerte.

-Te ves lindo nervioso- comente, L sonrió ampliamente y volvió a fijar su vista en mis manos que seguían tocando la pieza.

Cuando termine de tocar la pieza salimos de la sala de música para volver a nuestras habitaciones, realmente no tenía mucho sueño, me preguntaba qué hacer durante el resto de la madrugada, una vez que llegamos a la puerta de mi habitación ambos nos quedamos parados, solamente viéndonos, el silenció presente entre los dos no era como la clase de silencio incomodo, sino más bien ese silenció disfrutable, que decía de todo sin necesidad de hablar.

-La verdad no tengo sueño- comento L.

-Yo tampoco tengo mucho sueño ¿hablamos en mí cuarto sobre cualquier cosa?- pregunte nerviosa.

-Claro- L y yo entramos a mí cuarto.

Estuvimos hablando un buen rato, hasta que nos acurrucamos juntos en mí cama, acomode mi cabeza en su hombro, con un dedo repasaba el contorno de su mentón mientras el acariciaba mi hombro, sentí como mis ojos luchaban por cerrarse, no quería que lo hicieran, pero finalmente no pude y me quede dormida.