Bienvenidos a un nuevo capítulo de La sangre llama a la sangre
El día había llegado más rápido de lo que Yui había esperado, su bebé llegaría a su vida, su corazón estaba rebosando de alegría, todos a su alrededor estaban preocupados, sobre todo Karl Heinz, quien priorizaba a la rubia por sobre el bebé, cosa con la que la madre primeriza estaría en desacuerdo, sus planes habían cambiado en esos escasos meses de embarazo, el experimento de Adán y Eva había dado sus frutos y la primera generación estaría llegando en unas escasas horas, si todo salía conforme lo planeado, tan sólo sería el primer paso del plan con el que había nacido años atrás.
Los gritos de la rubia estaban siendo ahogados por la euforia que está sentía al imaginarse a su primer hijo entre sus brazos, personas entraban y salían de la habitación, y el único que se percataba de esto era Karl, en ningún momento quiso separarse del lado de Yui, en caso de que algo saliera mal, pero no era solo eso, extrañamente a ella le brindaba una extraña calma el hecho que él se encontrará a su lado, nadie de su familia sabía acerca de la situación que envolvía a la rubia, había tratado de localizar a su padre pero nunca hubo noticias de él, por lo que el bebé en su vientre era una oportunidad de tener una familia, con las contracciones cada vez siendo más constantes y su acompañante le brindó su mano como símbolo de soporte, cada vez que las contracciones se hacía más fuertes su agarre se intensificaba pero para el Karl Heinz no era nada el dolor que ella le pudiera infringir. Observaba todos y cada uno de las expresiones que ella tenía en su rostro, reflejaba todo el esfuerzo y la ansiedad con el que esperaba que ese momento llegará en el que la tuviera entre sus brazos, cargar ese pequeño bebé, si de algo estaba seguro era que ella lo haría vez la espera se acortaba, el agarre que ejercía Yui sobre la mano de Karl Heinz se hacía cada vez más débil, el color que tenía poco a poco iba desapareciendo, en ese mismo instante un llanto inundó la habitación. Después de ese momento todo transcurrió muy rápido.
Después del escándalo que había escuchado Azusa decidió ir al lugar de origen de este, Makoto estaría bien, no tardaría en volver, sin dudarlo dos veces bajó las escaleras para encontrarse en el recibidor una visita que no esperaba, Subaru, quién parecía determinado a ver a Makoto, bien sabía él que habían estado de alguna manera en contacto con su hermana, pero para llegar a ese grado era demasiado.
-¡Makoto!-Subaru había llegado gritando aquel nombre por toda la mansión Mukami, esperaba encontrar alguna razón por la cual ella no había aparecido en el colegio, o si es que está lo estaba evitando, pero lo que más lo cabreaba era que de la forma en la que ella lo ponía.
-¿Qué es lo que haces aquí?- preguntó Kou
-Quiero ver a Makoto- sentenció Subaru, al hacer tal declaración sus mejillas se tiñeron de un color rojizo
-Ella no tiene nada que ver contigo- sin dudarlo dos veces Yuma se puso en guardia, a pesar de que Mako no había tenido una respuesta clara cuando le preguntó acerca de Subaru no le dejaría las cosas tan fáciles
Ruki hizo un ademán para que sus hermanos se calmaran - Ella no se encuentra en condiciones de ver a nadie-
-¿Qué es lo que le pasó?- a cada minuto él se volvía más ansioso -¿Dónde está?-
-Será mejor que te retires, este no es un buen momento- fue lo último que dijo Ruki
-No me voy a ir- Yuma no lo pensó dos veces antes de ir contra Subaru pero Kou había dado un paso al frente
-Mneko-chan no va a ver a nadie, ella es nuestra hermana y nosotros decidimos que es lo mejor para ella- Subaru estaba molesto, tomó a Kou por el cuello -Además no estás siendo sincero como la última vez- Subaru no esperaba esa respuesta, en ese momento un recuerdo invadió su memoria, cuando aún estaba Yui.
-Te gusta esa chica- fue lo que dijo Kou
Subaru no admitiría sus sentimientos por la rubia, y menos enfrente de él -Deja de bromear- fue lo que respondió
-Si quieres a esta chica, sólo necesitas llevártela- Kou estaba leyendo sus expresiones, el comportamiento de Subaru no era tan difícil de descifrar-Si no la quieres me la quedó yo- tomó a Yui por el brazo y se la llevó, en un momento tan fugaz el cuerpo de Subaru reaccionó antes y detuvo a Yui, pero no dijo nada, sólo se limitó a morderla.
Subaru sabía que él se refería a ese momento, soltó a Kou de su camisa. -¿Quiero ver a Reiji?- sino iban a dejarlo ver a Makoto, Reiji debía de saber la razón de esta situación.
-Reiji pidió que nadie lo molestara- el que respondió fue Ruki
Azusa se debatía entre decirle o no a Subaru, sobre Makoto, pero si algo era seguro, todo el alboroto que estaba causando podría ser contraproducente para ella
-Makoto está dormida- fue lo único que dijo, sus hermanos giraron en su dirección, Subaru sabía que algo no estaba bien
Al ver que Azusa salía de la habitación de Subaru, Reiji, se escondió para que no se diera cuenta que había estado observándolos, al entrar en la habitación de Makoto, iba con una idea clara en la mente, averiguar la verdad tras esa niña, y ahí estaba ella inerte sobre su cama, sus respiraciones eran pausadas, y una sombra se cernía sobre su cuerpo, una que él conocía muy bien.
-¿Qué es lo que haces aquí?- preguntó ocultando la sorpresa ante la presencia de su hermano mayor
Shu no parecía prestar atención a lo que su hermano estaba preguntando
-¡Shu!- había elevado un poco la voz -¿El alboroto que se escuchó es debido a tu culpa?- había vuelto a mantener la calma
-Es Subaru- respondió, se había sentado en la cama en la que se encontraba Makoto, examinando cada detalle de esta, no había podido olvidar la cruz que ella llevaba ese día
-¿Subaru está aquí?- ahora entendía el alboroto que estaba ocurriendo -Pero ¿qué estás haciendo?- Shu había rodeado con una mano el cuello de Makoto, con sus dedos ágilmente sacó la cadena de la que colgaba la cruz de Yui, Reiji miraba intrigado era la misma cruz con la que Yui Komori los había enfrentado la primera vez que había cruzado las puertas de la mansión Sakamaki, cuando ella se había dado cuenta que ellos eran vampiros pero había sido en vano, la cruz no había tenido ningún efecto sobre ellos.
-Esa cruz le perteneció a Yui- había soltado estaba asombrado, pero sus expresiones no lo demostraban -¿Por qué la tiene ella?-
-Es lo que yo quisiera saber- poco a poco las acciones y el interés que habían desarrollado sus hermanos hacia ella, iban de la mano con esa cruz, la desaparición de Yui, la llegada de Makoto con los Mukami, si encontraba esa relación todo tendría sentido, y de ser posible podría volver a ver a Yui
-¿Qué es lo que eres?- ambos se cuestionaban, pero el único que lo puso en palabras fue Reiji, después de lo que había visto, sin duda estaba intrigado - No es humana, pero tampoco tiene el mismo olor que ellos, mucho menos el de un vampiro puro.
-Sin embargo, sigue bebiendo sangre- así que Shu también lo había visto -Todo es obra de esa persona-
-¿Cuál es el sentido de esto?- Si quería encontrar la relación de todo esto, sólo había dos personas a las que le podía preguntar, uno era su padre y el otro estaba descansando inconsciente,los Mukami nunca revelarían los planes que esa persona podría tener, una idea cruzó por su mente, tal vez si combinaba algunas de sus pócimas con un poco de la sangre de Makoto, podría encontrar alguna manera de hacerla despertar y con suerte descubrir cuál era el plan de su padre. Se acercó a ella, tomó con delicadeza su mano e hizo un ligero corte en uno de sus dedos, y en un tubo de ensayo recolectó la sangre que caía de su dedo, cuando fue suficiente no pudo evitarse sentirse tentado a probar la sangre que había vuelto locos a sus hermanos ese día que había sido derramada en los calabozos de la mansión. Era tan sólo una gota que caía de su dedo, era una mala idea el beberla puesto que se encontraba en una especie de coma, y al no saber los motivos podría ser algo relacionado con su sangre, se abstuvo de hacerlo. Ahora que había conseguido lo que quería, lo que pudiera hacer su hermano en ese momento ya no era su asunto.
Shu había quedado hipnotizado por el olor de la sangre, esa sangre que él ya había probado, si algo no podía olvidar, eran los recuerdos que esta le habían producido. Incontables veces en las que había engañado a una rubia pretendiendo estar dormido para después besarla y beber su sangre, una persona a la que al principio encontraba molesta y ruidosa, debido a que siempre lo encontraba dormido en cualquier lado. De las pocas cosas que le había molestado era la desaparición de Yui y el haber compartido su la sangre de Makoto con Ayato. Una idea cruzó por su mente, si Makoto había bebido sangre de Azusa, a pesar de encontrarse en esas condiciones, tal vez si bebiera otro tipo de sangre podría hacerla despertar. Se escuchaban pasos al fondo del pasillo, tal vez ya se habían percatado de su presencia, si quería hacer algo debería hacerlo rápido.
Karl Heinz cargaba con una pequeña niña en sus brazos, era tan pequeña, nadie se esperaba que el embarazo de un niño híbrido ocurriera con tanta rapidez, si Yui llegaba al despertar antes de que esto ocurriera podrían tener una certeza sobre el bebé que cargara consigo. Una vez que comenzó la labor de parto fue muy rápido, y lo peor de esto era que existía una posibilidad acerca de que Yui no resistiera, tan solo esa idea era desoladora, afortunadamente ella estaba durmiendo tranquilamente, había sido agotador para su cuerpo pero el llevar el corazón de Cordelia había logrado salvarle la vida. Cuando ella despertara podría conocer a su hija. Mientras tanto es criatura entre sus brazos le pertenecía sólo a él, era casi como si fuera su hija, pero ella era su nieta. Sus ojos poco a poco comenzaban a abrirse, lo único que pudo pensar fue:
"Eres un mar de sorpresas"
Un pequeño suspiro se escuchó tras sus espaldas, Yui había despertado y miraba la escena con sumo cariño. Karl Heinz se acercó a ella, sus ojos estaban llenos de anhelo con sus manos estiradas preguntaba por su bebé.
-Es una niña- con sumo cuidado depositó a la pequeña bebé en los brazos de su madre
-Es tan pequeña- Yui miraba con asombro y devoción a su hija, a los ojos del espectador no había escena más encantadora, ella reaccionaba al toque de su madre, el aura de ésta envolvía a la pequeña en sus brazos -Quisiera que se quedará siempre así- dijo en un suspiro
-Crecen rápido- a ciencia cierta no estaba seguro sobre qué tan rápido ella crecería, si bien varios puntos acerca de su plan se estaban moviendo más rápido de lo que él esperaba -¿Haz pensado en algún nombre?
-Makoto- al escuchar el nombre que salía de la boca de su madre, la bebé sonrió como si le estuvieran llamando - Ese es tu nombre, pequeña Makoto- y ella soltó su primera sonrisa -Es hermosa-
Fue como si todo cayera de repente, como si la idea de ser madre hubiera sido tan remota y ahora convertida en realidad, las lágrimas rodaban por sus mejillas, ella no se había percatado de esto, pero su acompañante si, se acercó a ella y con su dedo pulgar limpió las lágrimas que surcaban la mejilla de Yui, él las atribuyó a que estaba sola en ese nuevo paso en su vida, sin embargo no era así.
-Lo siento, no me había dado cuenta pero nunca conocí a mi madre y todo esto- sus palabras se habían cortado, si bien Seiji era su padre adoptivo y había estado para ella, no era lo mismo que tener una madre.
-Esta bien, ahora puedes tener tu propia familia- Él acunó la cabeza de Yui transmitiéndole calidez
"¿Qué es este sentimiento tan cálido?""Desearía haberte conocido antes" eran dos pensamientos que se arraigaron al pensamiento de Karl, esto no formaba parte del plan de Adán y Eva, si la hubiera conocido antes ¿podría haberse convertido en Adán a lado de Yui?, imposible, de ser otras las circunstancias nunca se hubieran conocido, pero ella era la madre de su nieta.
Enmedio de la discusión que se estaba librando en la mansión Mukami, un ligero olor a sangre inundó la habitación, uno al cual los presentes estaban familiarizados con él.
-Makoto- dijeron al unísono los presentes, sin dudarlo dos veces fueron al encuentro con ella.
Su habitación se encontraba vacía, la luz de la luna entraba por la ventana que antes se encontraba cerrada, lo único que había dejado a su paso era una brisa fría.
Subaru tenía una remota idea del lugar donde podría estar, ya que él no había llegado solo a la mansión, había ido con Shu, sin embargo él había desaparecido antes de llegar sin dar explicaciones, por una parte esperaba que se encontrará bien, pero no podía pasar por alto lo ocurrido en la mansión Sakamaki, algo cambiaba cuando se trataba de ella, no sólo en él, sino en todos. Él se había dado cuenta que tras ser derramada su sangre algo había cambiado y no podía traer nada bueno consigo.
Pese a las condiciones en las que se encontraba Makoto, Shu había optado por llevársela, si bien lo pensaba había sido un reflejo, pero si la idea que tenía en mente tenía éxito, podría ser más fructífero a que ella permaneciera en esas condiciones, y si Reiji estaba a cargo de ella, podría resultar como con Yui.
En un abrir y cerrar de ojos, se encontraban en una especie de mausoleo, uno que se encontraba cerca de la mansión. Hacía no mucho tiempo Yui lo había descubierto dormir en ese lugar, recostó a Makoto en una clase de banca sobre la cual había bebido de Yui. Parecía estar reviviendo cada instante, sobre todo la timidez que tenía la rubia cuando la había acorralado, ella trataba de esconder su rostro con sus manos, pero Shu no lo había a poco perdía la conciencia sobre sus acciones y actuaba por instinto, se acercaba lentamente a ella, sus labios sobre los de ella, un ligero hilillo de sangre pasaba por sus labios.
-Makoto, es tiempo de despertar- nunca había escuchado esa voz en su vida, algo en ella la hacía desconfiar, el cabello rojo de esa mujer cubría su cara, por más que tratara de verla no podía ver sus rasgos, con sumo cuidado una de sus manos tocó su rostro -El sueño acaba de terminar, déjame guiarte en tu camino-
-Espera- la mujer del pelo rojo se alejaba de ella, por más que trataba de perseguirla no la alcanzaba, una presión que estaba siendo ejercida sobre su cuerpo, le dificultaba moverse, la atraía hacia sí.
Y abrió los ojos. El escenario que ocurría frente a sus ojos era desconcertante, sin dudarlo dos veces alejó a al rubio que estaba sobre ella. Por las comisuras de sus labios caía un hilillo de sangre, tembló a las posibilidades que surgían en su cabeza.
-¿Cómo llegué aquí?- estaba confundida, lo último que recordaba era estar hablando con Yuma en su habitación
Shu levantó la vista, y en los ojos de Mako estaba ese destello rojo, una vez más tintineaba y sus ojos se tornaban en ese dorado al que le pertenecían, parecía como si ella hubiese estado conteniendo su sed.
-Shu-san, ¿Qué ocurre aquí?- estaba perdiendo la calma, su cuerpo comenzaba a temblar, él trataba de acercarse pero ella lo repelía. Salió del lugar lo más rápido que su cuerpo le permitía, poco a poco se iba internando en el bosque, casi podía jurar que alguien la seguía.
En el momento que giró hacia atrás, chocó con alguien, esa mujer de cabello rojo y ojos aguamarina la miraban tiernamente.
-¿Necesitas ayuda?- le tendió su mano, Mako la había visto antes, en sus sueños, o tal vez la conocía de otro lado, era difícil de recordar, pero en su corazón había incertidumbre -
En ese mismo instante, fue como si los trillizos hubieran estado sincronizados, notaron una presencia extraña en los alrededores de la mansión, anticiparon el aviso de los familiares que confirmaban que Shu había traído a la hermana de los Mukami, Ayato estaba molesto debido a que su hermano había tomado ventaja, ambos recordaban el sabor de su sangre, Raito sabía que algo andaba mal, de un momento a otro Makoto aparecía en la mansión, y según los familiares no parecía consciente, pero todas estas actitudes eran diferentes en Kanato, él contemplaba la escena divertido como si estuviera consciente de lo que iba a ocurrir.
Próximo capítulo
-¿Haz aprendido bien?- le decía Karl Heinz a una niña que aparentaba unos 4 años
-¡Sí!- decía claramente, ella tenía su cabello castaño atado en dos coletas, sus ojos dorados resplandecían contra el sol -Quiero mostrarle a mamá lo que he logrado-
Después de una eternidad un nuevo capítulo, no me había dado cuenta que había pasado un año desde que empecé este fic, el tiempo se pasa demasiado rápido, siento que les debo una disculpa por no actualizarlo, no fueron unos meses muy buenos los que pasaron desde la última vez que escribí, había días en los que simplemente quería hacerlo pero simplemente nada salía, el volver a retomar las cosas que me gustan es de ayuda.
Dejando todo eso de lado espero que les guste el capítulo, con este capítulo di muchas vueltas, no me convencía lo que escribía ni la manera en la que estaba, pero al final creo que llegué a un acuerdo conmigo y este fue el resultado.
Si les ha gustado dejen su comentario, y las sigo leyendo en el siguiente capítulo
Antes de que se me olvide, acerca de se me olvide acerca de las características de Makoto al principio no la había descrito por dos razones: al inicio de la historia el nombre lo había escogido porque quería que luciera como el genderbender de otro personaje, pero después por el cariño que le tuve al personaje del fic, quería que tuviera una imagen propia, al final como me la había imaginado iba a ser muy obvio quien sería su padre y fue sin querer, había sido antes de que escribiera sobre el embarazo de Yui, y la otra razón porque al ser contada desde diferentes perspectivas la idea era que la persona que lo leyera fuera ella, pero después de unos capítulos decidí escribir en 3ra persona, para tener un panorama más amplio.
