Otra vez bienvenidos a esta historia, sigan disfrutando leerla y si tienen algún comentario o pregunta, con confianza pueden decirme.

Atlantis, no es de mi propiedad, le pertenece a sus respectivos creadores.

Sin más que decir comenzamos….


Cap.12. Reflexiones

Aun encerrados en la cueva, Alex estaba recargado en la pared rocosa mientras mordía su cinturón para luego empezar a comérselo. No sabía cuántos ya han pasado, 6,7,8 días, no tenía ni idea, pero sabía a la perfección que cada vez que pasan los días, es más peor.

Claro, ha avanzado en gran parte con los escombros, ya está a casi nada para quitarlos, pero el problema es que ya casi no había raciones, ni agua en la mochila, y la poca comida que quedaba se lo daba a Helga. La mencionada se encontraba descansando, y el solo comía pequeños insectos que encontraba o inclusive su cinturón como lo estaba haciendo ahora, la mochila ahora simplemente le quedaban puras monedas de oro. Es irónico pensar que la cosa que más deseas tener durante toda tu vida, que te esfuerzas, te rompes la espalda y ayudaras a matar a toda una civilización por completa para tenerla…ahora lo único que deseas es no tenerla y solo estar una vez más en tu casa, a lado de tus seres queridos.

Él se arrepentía, no había duda, se arrepentía por muchas cosas…pero de lo que más se arrepentía es el no ver a su hermana, tenía miedo de morir aquí, pero no solo por él, sino que dejaría devastada a su mama y a su hermanita…aunque odiaba admitirlo, sabía perfectamente que ella solo le queda pocos días de vida, sin el dinero para pagar su operación, ella moriría…por eso decidió entrar a la expedición, su codicia, deseo y desesperación por obtener dinero rápido, no lo hizo ver que si no regresaba, no solo su hermana moriría, su pobre madre estaría totalmente sola…que estúpido fue…sin duda el hará todo lo posible para volver a la superficie y volver a ver una vez más a su familia, le pediría disculpas a su madre por no estar mucho tiempo en casa y envolveria en sus brazos a su hermanita, le daría un abrazo tan grande que hasta inclusive podría ella pedir oxigeno.

Después de todo, él ya tenía un plan; después de quitar los escombros, caminaría a donde estaba la ciudad de Atlantis, aunque es seguro que fue consumida por la lava del volcán, al menos aun debería de salir agua potable, y de verdad que la necesitaba ese preciado líquido. Después buscaría algo que podría serle utilidad hay, para finalmente caminar hasta la cima del volcán y una vez en la sima, tendría que buscar ayuda…si, no es el mejor plan o ni siquiera un plan, pero es lo mejor que tenía él.

Una tos hizo que Alex volviera a la conciencia, al voltear a la dirección, vio que Helga empezó a toser fuertemente, ella tenía un pequeño ataque, el con lentitud y con esfuerzo se acercó a Helga y con una de sus manos el agarro de su nuca y cuidadosamente le levanto la cabeza de Helga para poder que ella pudiera respirar mejor.

Mientras escuchaba como ella tosía, él no podía dejar de pensar en la mujer que estaba cuidado, sin duda el darle un mejor tratamiento y cuidarla constantemente le estaba quitando tiempo y comida a él, pero no se arrepentía para nada el estar con ella.

Aún recuerda cuando la encontró tirada en el suelo del volcán antes de que este entrara en erupción, la misma teniente fuerte, constante, y respetada de toda la expedición, cuando la vio tirada vio a una mujer débil, indefensa y en completa agonía que requeriría de ayuda urgentemente, no sería nada humano el abandonarla con su sufrimiento para luego ser quemada viva por el volcán. Él no era como sus compañeros vez si uno de ellos la hubiera salvado, cualquier otro mercenario, al poco de estar encerrados y ver que no tenían mucha comida, ellos se la hubieran comido, haciendo que Helga muriera de hambre o por sus terribles heridas al no ser tratadas para nada.

Ahora que lo pensaba mejor…ellos se hubieran aprovechado de ella en su momento de debilidad, ya que admitía que su teniente era muy hermosa, demonios ¡era condenad amente sexy!, cualquiera hubiera aprovechado el momento que se le estaba presentando…cualquiera menos él.

Cuando Alex sintió y vio que Helga paro de toser, empezó a ser sonidos de su boca para poder tranquilizarla y evitar que se despertara, incluso con su mano libre empezó a acariciar su rostro para de esa manera se sintiera segura, y vio que logro su cometido, ya que Helga no se despertó.

Alex dio un suspiro de alivio, y mientras seguía acariciando su rostro, pensaba con determinación que no solo saldría el de aquí, también lo haría Helga…no importa si estos días no ha mostrado agradecimiento por la ayuda que él le brinda, ella no merece morir aquí, no importa que se encuentre débil y tenga que ayudarla a caminar todo el camino por la lesión de su pie que ella tenía o inclusive que tenga que cargarla para evitar que sus lesiones interiores le provoquen más daño, el hará lo que sea para que ella pueda salir de aquí con vida, después de todo…aún sigue siendo su misión principal.

Aunque eso sí, le sorprendía que aun después de la tos, ella no se haya despertado, Alex se preguntaba en que estará soñando…

Helga estaba caminando desganada y sin ningún entusiasmo mientras seguía a su padre a la estación del tren. Simplemente ella no lo podía creer que lo que estaba sucediendo, no ahora, no tan cerca. Cuando ella por fin pensaba que podía hacer lo que ella quisiera, cuando por fin demostraba que era lo suficientemente madura para tomar sus propias decisiones, la estaban enviando a un estúpido programa que se suponía que debía enseñarle a convertirse en oficial del ejército de Estados Unidos, ¡ni siquiera quería ser una lame botas del estúpido Gobierno que se creen Dioses entre los demás países!, ¡esto era completamente injusto!

El año escolar casi había terminado y ni siquiera se le permitió terminar. Se suponía que finalmente se graduaría y después de eso, buscaría su propio camino hacia la vida. En cambio, ella estaba comenzando de nuevo en otro estúpido curso del ejército. Todo su trabajo duro que ella sola hizo sería totalmente arrojado por un tubo. Sus planes para comenzar su propia vida estaban en ruinas.

-¿Por qué?, ¿por qué tenía que pasar esto ahora?, ¿Qué hice para merecérmelo?- Helga pensaba enojada y frustrada por no tener esas respuestas. Sabía que sus padres estaban molestos con ella por pelearse constantemente en todas partes, tanto en la escuela como en la calle, pero esto no era nada nuevo con ella, hasta incluso recuerda mucho antes cuando su mama la inscribió a clases de baile, para que de esa manera fuera más como una ¨dama¨, aunque para ella no era nada de ese estilo ya que preferiría golpear a uno que otro idiota que comportarse como la ¨señorita tonta que siempre se encuentra en peligro y solo sirve para presumir a los amigos del hombre¨.

Ella se sacudió la cabeza para concentrarse en lo que estaba pensando, la idea es que ya había estado teniendo estas pequeñas peleas por años.

-¿Ahora qué fue lo que hice para obligarme a irme a ese estúpido curso?- pensó Helga enojada mientras comenzaba a reflexionar….¿mandar ese estúpido teniente al hospital cuando él le ordeno que se quitara su ropa?...no, no será eso…¿aprender a controlar más armas y tácticas de combate?, podría ser, pero que mas quieren que le enseñen, ¡ella era solo una chica de 17 años, pero sabía más de armas que cualquier inepto soldado mucho más mayores que ella…acaso será…

Algo hizo click en la mente de Helga, debió de ser del mismo Comandante que la humillo llamándola niña en el gimnasio, ya que recuerda que ese día vio como ese hombre estaba platicando con su padre, no sabía de qué hablaron ni le interesaba, pero de seguro que ese tonto le dijo que ella era una mala luchadora y le dijo que solo era una niña tonta. Y no puede ser una coincidencia de que cuando apenas paso ese día, una semana después, ya está caminando hacia la estación del tren.

La sangre de ella empezó a acelerar de la ira que comenzaba a recorrer todo su cuerpo al tener ya su respuesta. Helga escucho como su padre le ordeno que esperara mientras que el iba a comprar su boleto de tren, y ella solo asintió, era lo único que le quedaba. Al voltear su mirada vio una banca vacía, y se sentó pesadamente y sin ánimos en ella.

Ella empezó a recargar su cabeza en sus brazos manos y suspiró de frustración al no tener elección alguna de elegir lo que ella queria.

-Hola, señorita Sinclair, es bueno verte otra vez – Helga escucho como la llamaban, al alzar su cabeza, vio algo o alguien que le desagrado por completo.

-No puedo decir lo mismo de usted, ya decía que empezaba a apestar el lugar- Helga dijo con frialdad al sujeto que estaba parado enfrente de ella, que era Rourke.

Rourke en vez de sentirse insultado, se rio divertido, como si lo que ella dijo fuera gracioso.

-Me doy cuenta que no estás muy feliz de verme niña- dijo Rourke, mientras se sentaba a lado de ella, para su gran disgusto.

-Me alegro de que te hayas dado cuenta imbécil- dijo Helga neutralmente y enojada al escuchar como él seguía refiriéndose como a ella niña.

-Auch, dudo mucho que tu madre te haya enseñado esos modales, y si te los enseño, entonces esa mujer es…

-¡Ni siquiera se te ocurra decir algo acerca de ella!, ¿escuchaste?, ni se te ocurra-Helga lo interrumpió muy enojada y con casi con desprecio, una cosa es meterse con ella e inclusive con su padre y hermanos, casi lo pasaba, pero el meterse con su madre, quien hablara mal de su madre enfrente de ella, es un error muy grave.

-Si aprecia su vida, más le vale que no digas nada acerca de ella- hablo Helga enojada, y guardando una gran ira en su interior, después de todo, ya ha mandado a uno que otro al hospital por hablar mal acerca de ella.

-Ok, tranquila-dijo Rourke un poco divertido, para luego ambos estar en un incómodo silencio, Helga ya se estaba desesperando de que su padre no aparecía y lo peor de todo, es que parecía que él no se iba a ir.

-¿Dime que estas esperando?, no tienes a quien molestar- dijo Helga agresivamente mientras lo volteaba a ver un poco, pero antes de que Rourke pudiera contestarle…

-Oh Rourke, por fin te encuentro- Rourke y Helga voltearon a dirección de la voz, y vieron que hablo el padre de Helga.

Helga se levantó al ver a su padre y empezó a caminar directamente hacia él, pero para su desagrado, Rourke camino detrás de ella.

-Te tardaste mucho- dijo Rourke molesto.

-Una disculpa, espero que no haya ocasionado problemas- dijo el señor mientras veía de reojo a su hija, dejándola confundida.

-Descuide, vi como su hija Helga estaba sentada sola y pensé que sería bueno vernos antes de subir el tren, ya que es importante que…

-¡Hu!, ¡Hu!, ¡Hu!, ¡¿De qué está hablando?!, ¿Cómo vernos antes de subir al tren?- Helga cuestiono dudosamente y molesta a su padre, interrumpiendo a Rourke.

-Aquí tienes tu boletó hija- dijo su padre sonriendo mientras le entregaba el boleto a una más confundida Helga.

-Es un largo viaje a Fort Dix. Estoy seguro de que ustedes dos tendrán mucho de qué hablar...

.¡¿Perdóneme?!, ¡¿EL será mi instructor?!- Helga interrumpió muy enojada, incapaz de creer lo que escucho. Recibiendo un asentimiento de su padre.

-¡¿Me estás diciendo que tengo que irme con él?!, ¡con este imbécil!-Helga señalo con disgusto a Rourke.

-Helga…ya lo hemos hablado…

-¡¿Hablado?!, ¡Tu no me dijiste nada!, ¡de qué diablos hemos hablado tu y yo!.

-Helga, ya está decidido, ahora sube al tren.

-¡Pues me niego!.

-Helga Katrina Sinclair, sube al tren. Es una orden- dijo su padre con autoridad y un poco enojado por la actitud que estaba mostrando su hija.

Helga aguantó soltar un grito de frustración que ella quería desesperadamente liberar. Ahora sabía que esto sería de lo peor, sin decir nada o despedirse de su padre, tomo sus cosas y subió al tren, a esperar que su padre terminara a hablar con ese Rourke...

-Idiota-dijo Helga en voz alta, mientras recargaba su cabeza en la ventana…

Helga abrió un poco sus ojos al sentir como la empezaron a jalar un poco su pie, el cómo sintió como su espalda fue jalada un poco hizo que volviera a la conciencia. Ella confundida y tratando de respirar un poco mejor, bajo su mirada al sentir como aún seguía sintiendo que la estaban tocando, y lo que vio la dejo confundida y molesta.

Ya que el joven con el que estaba encerrado en esta maldita cueva, le desamarro y quito la bota de su pie lesionado y ahora el empezó a acomodarlo. Tal vez no era problema que se lo acomodara, pero lo que le molestaba es que estos días ha sido tan dependiente de alguien como nunca antes lo había estado durante toda su vida, se sentía como una inútil, y enserió que eso la comía viva.

Cuando Helga se percató que Alex estaba acariciando un poco su pie, su mente le lleno de recuerdos de todos los imbéciles que siempre la querían tocar y querían andar con ella por su apariencia.Y estaba a punto de golpearlo con su otro pie, pero en un momento, Alex dejo de acariciarlo para después empezar con sus dos manos a hacerle un pequeño masaje. Helga estaba un poco sorprendida, pero cuando estaba a punto de hablarle que parara porque él no se daba cuenta que ella estaba despierta, una sensación de alivio empezó a recorrer todo su cuerpo, tenía que admitir que se sentía muy bien.

-Te salvaste por esta vez-pensó Helga mientras volvía a cerrar sus ojos para poder disfrutarlo mejor, si no fuera porque se encontrará herida y que el chico fuera tan bueno en lo que estaba haciendo, hubiera recibido un buen golpe en cualquier parte del cuerpo que le llegara a tocar.

Después de todos, todos los hombres son lo mismo, todos solo ven el exterior de ella y nunca les interesa conocer como es ella en realidad….

-Todos menos tu- pensó Helga neutral entente, pero a la vez con un toque de tristeza al recordar a la persona que era totalmente especial para ella, la única que de verdad la acepto como ella era, la persona que siempre pensó en ella, la única que fuera de su familia, le importo su seguridad….

Enserió como lo extrañaba…pero lamentablemente, es cosa del pasado, y ahora tiene que concentrarse para poder escapar de este lugar, y no morir aquí...ella era Helga Sinclair, y no se rendía ni es vencida por nada o nadie.


Fin del Capítulo.

Hasta aquí llega el capítulo de hoy.

Gracias por seguir con la historia, y le mando un cordial saludo, ha;

The Only 95 y a todos los demás que la están leyendo.

Espero que ha nadie le haya molestado este capítulo, y si alguien si le molesto, pido de antemano una disculpa.

Sin más que decir, me despido, nos vemos.