14. La encerrona
Hermione se puso en pie, y comenzó a caminar sin rumbo por la habitación. Charlie la seguía con la mirada, sin verla realmente porque en su mente aun estaba demasiado reciente el beso que Tonks y él habían protagonizado junto al río. Hermione anduvo unos segundos mas, luego se detuvo de espaldas a Charlie y sin girarse, se aclaró la garganta con un suave carraspeo y dijo.
-Te he mentido Charlie.
El joven salió de pronto de su ensimismamiento y miró con el ceño arrugado la espalda de la chica.
- Tú a mí, ¿En qué?
- Charlie, explicarte esto no va a ser fácil y no pretendo que estés de acuerdo con el motivo por el cual te lo oculté. Te ruego que mientras te lo cuento no me interrumpas, esto me cuesta mucho.
Charlie la miró confundido y desconcertado, Hermione se había girado y su rostro se veía apagado y con una sombra de desesperación que nublaba su siempre transparente mirada castaña.
- Me estás asustando Hermione, empieza de una vez.
- Te he ocultado algo durante mucho tiempo Charlie. Cuando acepté tu plan, ayudarte no era lo único que me impulsó a venir aquí. Había algo mas… alguien mas - El joven la miró con los ojos entornados, Hermione notó como el corazón se le aceleraba por momentos - En parte fue culpa tuya. Tú me mostrabas fotos de tu familia y hablabas de todos con tanto cariño que llegaste a traspasarme ese cariño a mí. Hablabas de Fred, de George, de Ginny, de todos, pero sobre todo me hablaste de Ron y lograste con cada anécdota de él, con cada imagen, que en mi interior comenzase a crecer un repentino e inexplicable interés por tu hermano.
- Hermione…
- No me interrumpas por favor - Charlie con el rostro desconcertado movió la cabeza de un lado a otro y luego asintió obedeciéndola - Me martirizaba la idea de que una chica como yo, que siempre había sido juiciosa y con los pies en la tierra de pronto me encontraba soñando con un chico al que no conocía personalmente, con el que jamás había hablado y con el que probablemente no tendría nada en común. Pero Ron no se apartaba de mi mente y yo siempre buscaba la forma de sacar en nuestras conversaciones el tema de él para que siguieses contándome cosas, cosas que me volvían loca y con la esperanza de que algún día me dijeses algo que no me gustara y que me desilusionara… ese día nunca llegó y Ron a mis ojos, en mi corazón, era cada vez mas encantador y mis ganas de conocerlo aumentaban. Aquel día en la fiesta tú me propusiste le desquiciada idea de hacerme pasar por tu novia y viajar contigo a Londres, a tu casa. Al principio me negué, me pareció una idea horrible y jamás en mi sano juicio me hubiese prestado a algo así, pero cuando llegué a casa vi claramente en eso la posibilidad de conocer a Ron y mi cordura desapareció, y fue eso, solo eso, no las ganas de ayudarte, lo que me impulsó a aceptar tu idea… - Charlie se pasó la mano por el rostro y la cara, aquello era algo que no podía haber imaginado y ahora incluso oyéndolo de los labios de ella le parecía increíble que jamás hubiese notado nada. Hermione tomó aire y prosiguió, sin mirar mucho al pelirrojo para no flaquear - Mi intención era encontrar yo misma los defectos de Ron y desenamorarme de él. Y tiene defectos, muchos, y yo no estoy lo suficientemente ciega para no verlos, pero sus virtudes superan con creces todas aquellas pequeñas cosas que pueden llegar a fastidiarme de él. Charlie, hice cosas horribles…
- ¿Cosas, qué cosas Hermione? - El muchacho no pudo aguantar más sin decir una sola palabra.
- Lo provoqué, lo incité, lo reté a caer en mis juegos - Charlie frunció el ceño mirándola con desaprobación - No voy a contártelos me moriría de vergüenza si tengo que confesarte como me he llegado a comportar con él… El caso es que mientras estaba sumida en mis pensamientos y mis acciones con tu hermano me olvidaba por completo que todos, incluso él mismo, pensaban que yo era tu novia… ¡Oh Charlie! Y ahora…
- ¿Qué ocurre ahora Hermione? - El rostro de Charlie era severo y ya casi había se había olvidado de lo que sucedió junto a rio con Tonks, lo que Hermione le estaba confesando era demasiado sorprendente y angustioso como para pensar ahora en otra cosa.
- Anoche, después de la barbacoa, Ron y Lavender entraron en el granero a eso de las tres de mañana. Yo me moría de celos, había estado toda la velada intentando que eso no ocurriera, pero él lo hizo, y tres horas después salieron del cobertizo. Bajé a la cocina a esperarlo mientras todos dormíais, le reproché mil cosas sin que tuviese derecho a hacerlo. Él me dijo que solo deseaba demostrase algo a sí mismo al querer acostarse con Lavender. Me dijo que necesitaba saber si lo que sentía por mí era una simple atracción o algo mas. Y entonces me lo confesó, me reveló que estaba enamorado de mí…
- Cielo santo…
- Me sentí tan feliz, nos besamos, nos acariciamos. Yo deseaba estar con él y él conmigo…
- Dios mío, mi hermano y tú…llegasteis a…
- No, yo dije algo que hizo que él se echase atrás en el último momento…
- ¿Qué fue Hermione?
- Le dije que lo amaba.
- Pobre Ron, ¡Maldita sea! ¿no pensaste en que él seguía creyendo que eras mi novia? - Hermione negó con la cabeza mientras notaba como las lágrimas comenzaban a rodar por sus mejillas - Debió sentirse como una rata.
- Yo no lo entendí, nuestro encuentro fue tan… lo único que quería era que él siguiese con lo que había empezado. Fui egoísta, me dijo que no lo buscara, que lo evitara, que él trataría de hacer lo mismo conmigo. Quise contarle la verdad pero no me dejó.
- Por eso estuviste tan extraña anoche, y hoy…
- Así es, cuando paseábamos me di cuenta de todo lo que no pude ver en los ojos de Ron anoche. Me di cuenta que la culpa por haberse enamorado de la novia de su hermano no lo dejaba vivir. Por eso necesito tu ayuda, quiero contarle la verdad, pero dudo que me crea. Tal vez piense que lo invento todo para poder estar con él, sin embargo si tu apoyas mi versión, o si directamente escucha de tus propios labios la verdad, te creerá y dejará de sufrir de una maldita vez.
Charlie se puso en pie, empezó a caminar de un lugar a otro de la habitación con el gesto serio y rascándose la barbilla pensativo. Hermione limpiaba las lágrimas de su rostro que no dejaban de rodar por él, su corazón latía tan fuerte que le dolía dentro del pecho. Charlie al fin, después de unos interminables segundos, habló.
- Mi hermano se enamoró de ti, aun sabiendo que era mi novia…
- ¡Oh Cielos no pienses mal de él! Ya te he dicho que fue culpa mía, yo lo busqué, probablemente si no lo hubiese incitado él jamás habría puesto un ojo, ni una mano sobre mí.
- No lo digo por eso, no mandamos en el corazón de nadie y mucho menos en el nuestro ¿Desde cuando esta enamorado de ti?
- No lo sé…
- Entonces ignoramos el tiempo que Ron lleva pasándolo mal por nuestra mentira - Hermione asintió, Charlie la miró con indiferencia a su amiga con el rostro pensativo, resopló con fuerza y negando con la cabeza continuó diciendo - Tendrías que haber confiado en mí, no deberías haberme ocultado lo que sentías por Ron ¿Por qué lo hiciste?
- Ya te lo dije, yo no soy así. Yo no me enamoro de cualquiera por una simple foto. No quería aceptarlo ¿Cómo pensabas que iba a confesártelo? ¡Tú eres su hermano!
- Por esa razón debiste haberlo hecho - Charlie se acercó a ella y la sujetó con fuerza por los hombros traspasándola con sus azules ojos - Si lo hubiese sabido antes jamás te habría propuesto que me ayudaras con el plan. No te habría expuesto a ti y mucho menos a Ron a algo como lo que ha pasado. Me duele Hermione que no hayas sido capaz de confiarme tus sentimientos cuando yo nunca te he ocultado los míos. Has sido mi confidente y no has dejado que yo sea el tuyo, y de paso hemos hecho daño a alguien que no lo merece… Cielo santo pobre Ron.
Charlie soltó los brazos de Hermione dejando en ellos los dedos marcados de sus manos debido a la fuerte presión y se giró alejándose de ella. Caminó hasta la ventana y dejó caer sobre el marco de madera su cabeza con aspecto abatido. El sol comenzaba a desaparecer tras los árboles, y su luz era muy escasa tiñendo de colores rojos y anaranjados el cielo. Hermione dio unos pasos hacia atrás y se sentó en la cama, mientras se frotaba la piel de sus brazos. Sabía que Charlie se iba a sentir defraudado con ella, había llevado todo aquello demasiado lejos y ahora tenía que aguantar los chaparrones de reproches que le cayesen sin desmoronarse.
- Lo siento.
Charlie suspiró, miró una vez al cielo antes de girarse hacia la chica de nuevo. Hermione tenía la mirada perdida en el suelo, y frotaba nerviosa sus brazos. Desde la ventana Charlie volvió a hablar.
- ¿Te he hecho daño? - Hermione negó con la cabeza sin mirarlo, el joven se acercó a ella. Se postró de rodillas delante de ella y con una mano levantó la cara de Hermione por el mentón obligándolo a mirarlo. El rostro de la joven estaba inundado en lágrimas, el semblante de Charlie dejó de ser serio e indiferente y le sonrió débilmente - Ya está hecho, y no podemos volver a atrás. Ahora hay que solucionar esto y pronto. Voy a decir toda la verdad a mi familia ahora mismo.
- No, Charlie no te precipites. Creo que Ron merece la oportunidad de saberlo él antes que ningún otro.
- Entonces iré a buscarlo y hablare con él - Dijo el pelirrojo decidido mientras se ponía en pie.
- Te evita, no quiere quedarse contigo a solas, he notado como casi ni te mira - Charlie cerró los ojos con resignación y rabia - Pero yo sé como podemos hablar con él a solas esta noche. Sé como lograr que me siga al granero cuando todos duerman.
- ¿Cómo lo harás si dices que huye de ti? - Inquirió Charlie con un deje de incredulidad en la voz.
- Déjame eso a mí. Tú solo prométeme que estarás allí antes de la una de la madrugada.
- Hermione, es mucho tiempo. No voy a dejar que Ron siga sufriendo en vano.
- Es cierto, pero no sé como se tomará esto y tiene derecho a desahogarse a solas sin que tu familia esté delante - La voz de Hermione sonó firme, Charlie entendió lo que ella trataba de decirle y asintió en medio de un sonoro resoplido.
- Tienes razón - Hizo un corto silencio, y luego añadió mirando compasivo a la joven que ya había dejado de llorar pero su rostro aun seguía húmedo - Ron no va a reaccionar bien, lo conozco. Tienes que estar preparada para eso, él no va conformase solo con nuestra explicación. Si está sufriendo tanto como dices, se enfadará mucho cuando sepa la verdad. Y lo hará conmigo y también contigo.
- Ya lo había pensado, pero me da igual, solo quiero que esto acaba de una vez.
Charlie asintió y volvió a asomarse por la ventana. Hermione sentía como una parte importante del peso que tenía en su corazón se esfumaba, aunque el hecho de que Charlie le confirmase que la reacción de Ron no iba a ser buena había aumentado su temor a que el joven no pudiese perdonarla. Miró al pelirrojo que observaba absorto a través de la ventana hacia el horizonte cada vez menos anaranjado y que dejaba paso al azul oscuro de la noche.
- Ahora te toca a ti - Dijo con voz tímida.
Charlie se giró hacia ella, ya había olvidado el motivo que lo había llevado a irrumpir en la habitación de Ginny esa tarde.
- Tonks me besó en el rio - Dijo de forma brusca.
Hermione abrió los ojos como platos y una sonrisa se dibujó en su rostro se levantó de la cama y se aproximó a Charlie.
- ¡Oh eso es fantástico! - Exclamó.
- Me besó y se fue, sin explicaciones, desapareció.
La sonrisa desapareció de los labios de Hermione y frunció el ceño contrariado.
- ¿Se fue? - Charlie alzó las cejas, ladeó la cabeza con un gesto irónico y asintió - No lo entiendo, ¿le dio vergüenza mostrar lo que sentía y por eso huyó?
- No lo sé y la duda me mata. Unos minutos antes me hablaba de nuestra amistad, de la de cosas que hemos hecho juntos y de las que supuestamente nos quedaban por hacer. Cuando me besó, antes de irse me dijo "Ahora tengo algo mas que he compartido contigo". Es desconcertante, porque no sé si su intención al besarme fue por amistad, como una especie de despedida o había algo mas.
Hermione se quedó pensativa mientras escuchaba a Charlie hablar. La reacción de Tonks le resultaba extraña, así que volvió a preguntar.
- ¿Cómo fue el beso?
- Intenso, dulce, perfecto.
- Charlie, tienes que hablar con ella. Nadie besa a un amigo para despedirse de él de esa forma. No esperes que ella te busque, hazlo tú, ve mañana a su casa y habla con ella. Aclara de una vez que siente realmente y dile lo que sientes tú. Mira lo que me ha pasado con Ron por ocultar las cosas.
Charlie bajó la cabeza clavando la vista en el suelo gastado de madera.
- ¿Y si me equivoco? ¿Y si solo me quiere como a un amigo? Podría estropear la complicidad que hay entre nosotros.
- Es un riesgo. Pero Charlie, en la vida a veces hay que arriesgar.
El joven dejó de mirar al suelo y clavó sus ojos en los de ella, le sonrió levemente y asintió con la cabeza.
- Tengo que dejar de ser un cobarde.
- Yo no he dicho eso.
- Lo digo yo, Hermione, es la verdad. Siempre he tenido miedo y aun lo tengo, pero mañana iré a casa de Tonks y aclararé todo con ella.
- Muy bien Charlie, es hora de decir la verdad y carguemos con las consecuencias, buenas o malas, de nuestros errores.
Hermione extendió la palma de la mano hacia su amigo. Charlie la estrechó con delicadeza para no volver a hacerle daño y oyeron entonces como la Señora Weasley llamaba a todos para la cena.
Cuando bajaron, Harry y Luna ya se habían marchado a sus respectivos hogares, y los demás estaban sentados a la mesa dispuestos a disfrutar de la ultima comida del día y felicitando a Percy y a Audrey por su estrenada relación, incluso los gemelos se veían contentos, aunque sus caras siempre parecían ocultar alguna próxima travesura. Podría parecer que la pareja eran los más felices de todos los que allí se encontraban, a juzgar por la luz que afloraba de sus rostros, pero no era así. Molly Weasley era sin duda la más dichosa de todos. Miraba de forma embelesada a la pareja, y lanzaba pequeños suspiritos mientras sus ojillos castaños brillaban conteniendo lágrimas de satisfacción, logrando que su esposo le diese cariñosos palmaditas sobre el hombro. La cena trascurrió con tranquilidad para todos menos para tres personas. Charlie pudo comprobar como Hermione tenía razón y Ron evitaba mirarlo. La comida comenzó a sentarle mal y fue el primero en levantarse de la mesa y subir a su habitación. Hermione supo que la falta de apetito de Charlie se debía a todo lo que ella le había contado y su estómago también se cerró, así que poco después de haberlo hecho Charlie, Hermione recogió su plato, sus cubiertos y su vaso, y subió al dormitorio de Ginny, para no salir de él hasta la hora señalada. Ginny observó con interés las reacciones de su hermano y de la novia de esté, y dedujo por ella misma que efectivamente las cosas entre ambos no iban muy bien. Ron sintió un alivio enorme cuando la pareja abandonó la mesa y eso hizo que pudiese disfrutar del resto de la comida con tranquilidad. Después de la cena los gemelos plantearon un partido de fútbol a la luz de la luna. George propuso contar con Charlie, pero Ron enseguida dijo que parecía cansado y que tal vez a Bill le apetecería jugar, un dos contra dos. Bill aceptó y los cuatro Weasley comenzaron el partido.
En casa de los Lovegood la tensión era tan palpable como en la de los Weasley. Rolf casi no abrió la boca durante la cena y las escasas ocasiones en las que lo hacía era para introducir algo de comida, o para contestar alguna pregunta o comentario del Señor Lovegood, pero en ningún momento habló y mucho menos miró a Luna. La joven se sentía incomoda. Rolf aun estaba molesto por su intrusión de aquella mañana y a pesar de que veía comprensible el enfado del joven, le fastidiaba sobremanera que ni siquiera se dignara a mirarla. Notó que echaba de menos los castaños ojos de Rolf clavados en ella. La conversación con Ginny seguía rondando la cabeza loca de Luna, la posibilidad de que aquel muchacho larguirucho y rubio fuese un psicópata estaba descartada, pero había algo raro en aquella forma de proceder de Rolf, y ella quería saber que era. Aunque no estaba dispuesta a rebajarse para preguntarle nada. Él era el que tenía el comportamiento extraño, por lo tanto era él el que debía dar explicaciones. Cuando Rolf terminó la comida subió a su habitación y Luna pudo oír como cerraba una vez más la puerta.
Eran más de las diez de la noche. Su padre veía un insulso programe de televisión sobre el descubrimiento de un animal raro que a todas luces parecía un fraude. Luna terminó de meter los platos en el lavavajillas, y se despidió de su padre argumentando que estaba cansada y deseaba ir a la cama. Subió las escaleras, se detuvo frente a su habitación pero sus ojos estaban fijos en los peldaños que conducían al desván donde Rolf estaría encerrado como siempre, recluido en el cobertizo y en sí mismo. Luna tomó aire, no tenía intención de preguntarle nada, pero le debía una disculpa, no soportaba que Rolf estuviese enfadado con ella. Así que en pocos segundos ya estaba golpeando la puerta de su habitación, sin la esperanza de que se abriera, pero para su sorpresa la puerta se abrió y Rolf apareció frente a ella, con el rostro muy serio y una camisa desabrochada dejando al descubierto su torso. Luna tragó saliva, era la primera vez que veía el cuerpo de aquel reservado muchacho. Rolf dijo con voz fría y cortante.
- ¿Qué quieres?
Luna se había quedado sin habla. El joven apoyaba una mano en la puerta y la otra sobre el marco y la miraba con impaciencia. Sintió que le hervían las mejillas, y eso era algo que muy pocas veces experimentaba. Para evitar seguir mirando el torso que Rolf no se molestaba en cubrir y la hacia ponerse demasiado nerviosa, Luna clavó la mirada en el suelo.
- Ya sé que estás enfadado y tienes razón para estarlo. Solo quería pedirte disculpas de forma civilizada. Esta mañana no me diste opción a hacerlo.
- No quiero hablar de eso.
Luna miró de nuevo al joven con el ceño fruncido. Ahora era él el que desviaba sus ojos al suelo, tenía los labios apretados y la mandíbula tensa. La joven recorrió con sus ojos el rostro de Rolf marcado por una casi inapreciable huella del acné juvenil ya desparecido, sus labios a pesar de estar tensos, no dejaban de ser rosados, su nariz era fina y estilizada, y su pecho desnudo estaba provisto de un vello tan débil y rubio que parecía invisible. Luna sintió unas ganas irrefrenables de pasar sus dedos por aquella piel blanca y que se percibía casi inexplorada.
- Muy bien, cometí un error, ya me he disculpado. Espero que no estés enfadado conmigo mucho tiempo.
- No lo haré, pero ahora no quiero hablar contigo.
Rolf elevó la vista y clavó su fría mirada una vez más en Luna. Ella sintió un escalofrió azotar su delgado cuerpo y un calor sofocante que casi no la dejó respirar.
- Buenas noches - Dijo dando un paso atrás sin apartar la vista de él.
- Buenas noches - Se despidió él a la vez que cerraba de golpe la puerta.
Luna se dirigió a su habitación y se metió en la cama. La imagen de Rolf apoyado sobre el umbral de la puerta, con el ceño fruncido, la mandíbula tensa y más piel al descubierto de la que esperaba encontrar, le parecía increíblemente fascinante. Pensó que estaba loca, pero ese chico era tan misterioso, su carácter burdo lograba esconder la sensibilidad que poseía en su interior, porque alguien que no poseyese esa sensibilidad no seria capas de hacer lo que Rolf hacia con sus manos, un lienzo y una paleta de colores. Suspiró, Luna era una chica curiosa y él le daba mucha curiosidad haciéndolo irremediablemente atrayente para ella. Se mordió el labio inferior cuando la imagen de Rolf volvió a su mente, sintió como el corazón le golpeaba en los oídos, se puso de lado en la cama flexionando las piernas y apagó la luz de su mesilla de noche. La habitación quedó a oscuras, solo la luz de la luna la iluminaba tenuemente y solo el sonido insistente de los grillos rompía su silencio. Luna cerró los ojos, su carácter alegre y positivo le hacía pensar que el enfado de Rolf solo duraría esa noche y que probablemente, a la mañana siguiente él volvería a mirarla de aquella forma tan extraña y excitante, y ella sabría que la habría perdonado. Con aquella esperanza la joven dejó que el sueño al fin se apoderase de ella, y la envolviese hasta que el sol viniese a reemplazar en el cielo como cada nuevo día, a la luna.
Hermione observaba a oscuras desde la ventana de Ginny como los chicos Weasley jugaban su partido de futbol bajo el frescor de la noche cerrada. Miró la hora parpadeante de su mesilla de noche. Estaba a punto de marcar las once. Volvió a mirar a través de la ventana. Sus ojos seguían todos los movimientos de Ron. Era la primera vez en todo el día que lo había visto realmente feliz. El muchacho reía fastidiando a sus hermanos gemelos cada vez que el balón se estrellaba contra la red de la portería de Fred y chocaba alegremente la mano de Bill en señal de triunfo. En un rincón del jardín, Fleur, Ginny y Molly animaban a los chicos. Aunque la Señora Weasley no perdía la oportunidad de regañarlos cuando alguno de sus hijos, preso de la excitación del encuentro, soltaba alguna palabra mal sonante o gritaban mas de lo permitido a esas horas. El partido duró media hora más y los gemelos, con el ánimo por los suelos, se despidieron de todos, con intención de darse una merecida ducha antes de irse a dormir, ya que al día siguiente tenían que volver a abrir las puertas de Sortilegios Weasley. Fleur y Bill también se marcharon a descansar. Ron se quedó un poco mas, acompañando a su madre y a su hermana, pero cuando el reloj estaba a punto de dar las doce de la noche, los pasos de los tres se oyeron claramente al subir la escalera. Molly entró en su habitación, Ron el cuarto de baño para darse una ducha, y Ginny abrió la habitación. Pero Hermione al ver que ellos entraban ya en la casa se había metido rápidamente en la cama y fingía estar dormida. Con mucho cuidado y sigilo, Ginny se desvistió, se puso su pijama de verano y se acostó. Solo unos minutos después, Hermione pudo comprobar por la respiración de la pelirroja que ésta ya se había dormido. Miró el reloj una vez más, aun faltaba más de media hora para la encerrona que Charlie y ella habían preparado para Ron en el granero. Se sentó sobre la cama, estaba impaciente, los minutos pasaban tan lentos como horas, y su corazón parecía querer salírsele del pecho a medida que esos interminables minutos avanzaban.
Ron salió del baño, con el cabello tan húmedo que el agua bajaba por su rostro y mojaba sus hombros. Con una simple toalla envuelta en la cintura caminó por el pasillo intentado hacer el menor ruido, ya todos dormían, o eso era lo que él creía. Entró en su habitación. Percy llevaba acostado desde las diez y media de la noche, justo después de despedirse de Audrey. Era un chico muy responsable y saber que al día siguiente tenía que ir a trabajar le impedía estar despierto a partir de ciertas horas. Ron desposeyó su cuerpo de la única tela que lo envolvía y secó con ella su cabello dejándolo alborotado, pero algo menos húmedo. Sin encender la luz, a tientas buscó en uno de los cajones del chiffonnier que compartía con Percy unos boxers limpios y se los colocó. Luego se tumbó sobre la cama, con el pelo despeinado y satisfecho consigo mismo, ya eran más de las doce, y había logrado su objetivo, había superado sus deseos de acercarse a Hermione, y si lo había logrado durante todo un día, podría hacerlo el resto del mes, hasta que ella volviese a Rumania con Charlie. Sintió una punzada en el corazón al recordar las palabras de Molly durante el almuerzo. El momento en que le recordó que él seria el padrino de la boda de su hermano. Aquello era algo que se le había olvidado y ahora también tenía que enfrentase a eso. Puso las manos bajo su cabeza, notando como se le humedecían al instante, cerró los ojos intentando no pensar en nada y cansado por el esfuerzo de todo un día de trabajo y por el partido, Ron pronto se quedó dormido.
Llevaba horas dando vueltas en la cama sin poder conciliar el sueño… ¿Cómo había podido atreverse a tanto? El sabor de los labios de Charlie aun continuaba en su paladar. Tonks se incorporó una vez más y se puso en pie. Caminando hacia su ventana, era noche cerrada, solo la intensa luz de la luna amarilla y redonda, iluminaba el bosquecillo y las casas de los alrededores. Su mente y su corazón era una mezcla de sentimientos, por un lado era tremendamente feliz, Charlie le había correspondido. Él no se había echado atrás a la hora del beso y aunque corto, lo había sentido intenso y maravilloso. Cuando él le pregunto porque lo hacia ella quiso gritarle ¡Porque te amo! Pero no lo hizo. Y fue entonces cuando cayó en la cuenta de algo que era incuestionable, Charlie tenía novia, vivía en su casa y en apenas tres semanas se convertiría en su esposa. Había visto que él era atento con ella, que se preocupaba. Recordó el beso de ambos en la playa, había pasión en aquel beso y eso no se puede fingir. Pero si Charlie estaba enamorado de su novia, tanto como para casarse con ella ¿porque no dudó en responder a su beso aquella tarde? Tonks estaba confundida y no deseaba salir herida. Confesarle su amor ¿Para qué? Para que él la mirase con aquellos hermosos ojos azules mostrándole compasión y la rechazara, para escuchar de sus sugestivos labios el desesperanzador argumento de que él también la quería, pero solo como una amiga y que de ninguna de las maneras iba a romper su compromiso con Hermione. No, eso era algo que su corazón no podría soportar. Se pasó la mano por el rostro pensando que besar a su mejor amigo había sido una gran equivocación.
- Charlie volverá a pedirme explicaciones, y no sabré que decirle.
Tragó saliva al mismo tiempo que notaba como el corazón le subía a la garganta. Ella, tan decidida, alguien a quien la vida no le daba miedo, a quien enfrentarse a las adversidades le parecía divertido y una aventura, ahora sentía un miedo atroz a una simple pregunta:
"¿Por qué lo has hecho?"
Atrapó su cabeza con ambas manos apretándola con fuerza, miró una vez mas por la ventana fijando su vista en la dirección donde a esas horas se encontraría aquel chico que le robaba el valor. Suspiró, y desvió sus ojos hacia el ropero. Se acercó a él, abrió las puertas y sacó una vieja y pequeña maleta. Inmediatamente comenzó a llenarla de ropa y objetos personales, todo lo que pudo caber en ella, lo suficiente para desaparecer durante al menos unos días. Mientras introducía las cosas en la maleta su corazón comenzó acompasar un poco más los latidos. Era una cobarde, iba a huir para no tener que enfrentarse a sus actos, pero era mejor así. Charlie no tendría que elegir, y ella no tendría que escuchar de sus labios un mas que posible rechazo que le rompería el alma. Cerró la desordenada maleta. Sacó del cajón de su escritorio una hoja de papel y escribió una nota para sus padres que dejó sobre la almohada. Se vistió rápidamente, y agarrando en peso la maleta para evitar hacer ruidos y contestar preguntas, Salió de su habitación y de su casa, se subió al coche y se alejó lentamente de su hogar, del bosquecillo y de lo que se ocultaba al otro lado… Charlie.
Se le cerraban irremediablemente los párpados, no había dormido casi nada la noche anterior y era prácticamente una misión imposible mantenerse despierta. Por suerte la madera de la Madriguera era vieja y chirriante, y el sonido de una puerta hizo que sus ojos volviesen a abrirse de par en par. Miro la lucecita parpadeante de su reloj, faltaban diez minutos para la una de la madrugada. Hermione dio un salto de la cama y corrió hacia la puerta abriéndola muy lentamente. En mitad del pasillo estaba Charlie, vestido y sonriéndole. La muchacha suspiró, asintió con la cabeza y él también, desapareciendo luego por las escaleras. Hermione se acercó al armario ropero y sacó de él un vestido. Se despojó de su camisón y se vistió con la prenda apresuradamente y a oscuras, procurando no hacer ruido para no alertar a Ginny. Luego con las sandalias en las manos caminó descalza hacia la puerta y la abrió completamente para luego cerrarla con calma una vez que se hallaba fuera. Miró hacia el dormitorio de Ron, la puerta estaba encajada porque ellos nunca la cerraban del todo. Dudó un instante antes de empujarla un poco, y asomó la cabeza por la rendija. La habitación estaba a oscuras, pero la luz de la luna que entraba por la ventana lograba iluminarla lo suficiente para poder ver y no tropezarse con las cosas y los muebles que poseía. En la primera cama estaba Percy, Hermione lo miró de soslayo, desconocía en que estado se podría encontrar el cuerpo del muchacho, pero Percy era correcto incluso para meterse en la cama y como mandaba los cánones, vestía un ligero pijama masculino de verano. Hermione resopló aliviada, ver a Percy desnudo era algo que no podría superar en ese instante. Abrió un poco más la puerta, y entró lentamente, la cama de Ron se encontraba en la pared opuesta a la de su hermano. La muchacha se aproximó a él lentamente rogando para que las maderas del suelo no crujiesen más de lo previsto al contacto con sus pies descalzos. Ron yacía sobre la cama bocarriba, muchísimo menos vestido que su hermano. Dormia. Hermione lo contempló embelesada, era todo lo que podía desear. Sus manos dejaban descansar sobre ellas la despeinada cabellera anaranjada del joven, su pecho se movía lento y pausado víctima de un profundo sueño. Su rostro relajado no se parecía en nada al tenso y ofuscado semblante que Ron le había ofrecido durante todo el día. Se acercó un poco más a él y susurró con la voz débil y temblorosa.
- Ron…
No hubo respuesta, ni siquiera su respiración se modificó. Ron dormía profundamente. Hermione exhaló un prolongado suspiro y miró de soslayo hacia la cama de Percy, que parecía no haber notado tampoco nada. Dejó con suavidad sus sandalias sobre el suelo y alargó una mano trémula hacia el hombro desnudo del pelirrojo. Nada mas tocar su piel un escalofrió recorrió la espina dorsal de la chica. Era cálida, suave y su olor era fresco y agradable. Sintió deseos de pasar su nariz por la piel de Ron, y sus manos por aquel pecho incitante y terso. Pero no estaba allí para dejarse llevar por sus deseos, que eran casi irrefrenables, sino para lograr que él la siguiese hasta el granero donde ya los esperaba Charlie. Zarandeó con suavidad el hombro de Ron, para no sobresaltarlo. El leve movimiento hizo que el chico soltase un fuerte ronquido y cambiase de posición sin abrir los ojos quedándose de lado con el rostro hacia ella. El ruido que Ron hizo al moverse, logró que Percy rompiese un poco el sueño que lo envolvía y musitara en medio de un suspiro…
- Audrey…
Hermione aguantó la respiración, y su cuerpo tembló, rogando para que Percy no se despertara del todo. Por suerte el joven volvió a recuperar el sueño dejando ver una sonrisa en sus labios. Hermione reanudó su respiración mientras giraba de nuevo sus ojos hacia Ron. El chico seguía durmiendo profundamente, iba a ser complicado despertarlo sin alertar a su hermano. Se agachó quedándose de cuclillas frente al rostro de Ron. El joven respiraba pausadamente con la boca entre abierta. Hermione se acercó mas a él, el aliento cálido del pelirrojo comenzó a envolver su cara y alborotaba débilmente su flequillo. Con el cuerpo temblando por la cercanía de la boca de Ron, y por el miedo a que Percy despertase y la sorprendiese allí en aquella comprometida situación, Hermione se aproximó a la oreja de Ron y volvió a susurrar…
- Ron, despierta.
El muchacho solo movió una mano y se tocó la oreja mientras esbozaba una sonrisa. Sin duda el aliento de Hermione había logrado hacerle cosquillas. Decidida a despertarlo de una vez, y sin retirarse de su oído, la joven posó una vez más la mano sobre el hombro del joven y lo zarandeó con más fuerza, esta vez mientras volvía a musitar.
- Ron maldita sea, despierta ya.
Aquel movimiento y su voz lograron al fin que el joven abriese los ojos espantado, y al verla allí tan cerca de él abrió la boca para decir algo en voz alta, pero la mano de Hermione fue más rápida y se posó sobre sus labios evitando que lo hiciese.
- No - Susurró - A menos que quieras despertar a Percy.
Los ojos de Ron se desviaron hacia su hermano que seguía con la misma sonrisa boba con la que se fue a la cama y luego miró de nuevo hacia Hermione. La muchacha retiró la mano lentamente. El pelirrojo se incorporó y buscó con desesperación la sábana para tapar la parte de su cuerpo que quedaba descubierta ante ella.
- ¿Qué haces aquí?
- Tenemos que hablar.
- Olvídalo, no tengo nada que hablar contigo - Dijo Ron tan terco y obstinado como él solo podía serlo.
Hermione frunció el ceño impaciente, Percy volvió a moverse en su cama. Se mantuvo el silencio entre ambos hasta que pudieron comprobar que Percy seguía dormido.
- Vas a levantarte y vendrás conmigo al granero… ahora.
- Estás loca si piensas que voy a hacer eso. Tendrás que llevarme a la fuerza - Espetó él desafiante.
- Puedo hacerlo - Añadió Hermione en el mismo tono de desafío.
- ¿Ah sí? ¿Cómo? ¿Vas a ponerme un cuchillo en el cuello?
- Voy a gritar, despertaré a Percy y en consecuencia a toda la casa ¿A ver como explicas mí presencia en tu dormitorio a estas horas?
La respiración de Ron se detuvo y su rostro palideció. Los labios de Hermione se curvaron en una sonrisa de triunfo, esta vez ganaba ella.
- No lo harás.
- Pruébame.
Ron no iba a arriesgarse a eso. Arrugó el entrecejo y tensó la mandíbula sintiéndose derrotado, no tenía otra opción que hacer lo que ella le exigía.
- Está bien. Date la vuelta.
- ¿Para qué? - Preguntó a la vez que agarraba sus sandalias y se ponía en pie.
- Voy a vestirme.
- No seas ridículo Ron, ya he visto de ti todo lo que tenía que ver.
- Date la vuelta.
Hermione tomó aire tratando de aunar paciencia, y lo exhaló con fuerza y rapidez por la nariz mientras se giraba y le daba la espalda al terco muchacho. Escuchó como el pelirrojo salía de la cama, buscaba algo en el ropero y se vestía con ello. Unos segundos mas tarde notó como algo aprisionaba su brazo con fuerza, era la mano de Ron que la empujaba hacia fuera de la habitación mientras decía.
- Vamos, terminemos con esto de una vez.
La soltó una vez que ambos estuvieron fuera del dormitorio. Hermione caminó delante decidida. Ron la seguía con el ceño fruncido y resoplando de vez en cuando, asimilando aun que esta vez él había sido el vencido. Al bajar las escaleras Hermione se sentó en el último escalón y se colocó las sandalias. Ron esperó con impaciencia en la puerta y dejó que ella pasara antes. Hacía fresco, el relente de la noche lograba que a ambos se les erizaran la piel mientras caminaban en silencio uno delante del otro hacia el granero. Sus corazones latían al mismo compás, rápido y con temor, cada uno con un temor distinto. Hermione sentía los pasos pesados de Ron tras ella y tenía que hacer esfuerzos para controlarse, para no girarse de repente y aferrase a su cuello y a sus labios. El joven caminaba detrás observando hipnotizado el jugueteo de la brisa con el vestido de la chica, y con su cabello, dejándolo ver a veces mas y otras veces menos piel, dejándolo soñar con el tacto suave que el sabía que poseía porque había tenido la dicha de probarlo. Aquella piel tersa y bronceada que lograban nublarle la conciencia, y lo hacían desear olvidarse de todo aquello por lo que caminaban hacia el granero, tentándolo a dejarse llevar por sus deseos, sus sentimientos, y sus instintos de ser humano joven, sintiendo la necesidad de utilizar aquellas cuatro paredes de madera con una función más placentera. Una nueva racha de aire levantó nuevamente el vestido de Hermione, y revolvió su cabello, ya casi llegaban. Ron, antes de terminar completamente enloquecido, se adelantó en el último momento y empujó con suavidad la pesada puerta de madera. Hermione pasó por delante de él sin mirarlo. Buscó con avidez a Charlie por el lugar, pero no lo halló. Comenzó a ponerse nerviosa, tal vez se había echado para atrás. Oyó como Ron cerraba la puerta tras ella con delicadeza. Hermione se giró repentinamente hacia él, con el miedo a enfrentarlo sola inundando su cuerpo.
- ¿Querías hablar? Pues habla, y si empiezas a decir algo que no me gusta me iré y te dejaré con la palabra en la boca.
Hermione no lo escuchaba, su preocupación se centraba en averiguar porqué Charlie no estaba allí. Observó una vez mas alrededor suya, por encima del hombro de Ron y dio una vuelta sobre si misma. El pelirrojo la observaba extrañado, sin acertar a adivinar que demonios le pasaba a la chica.
- Muy bien Ron, tendré que hacerlo sola.
- No hará falta Hermione, te dije que estaría aquí.
La voz sonó detrás de Ron. Charlie había salido de entre las dos vacas que dormitaban de pie sin dejar de mover incansablemente los rabos. El rostro de Ron se desencajó y su tez se volvió tan pálida que Hermione creyó que se desmayaría en cualquier momento. Su respiración se tornó violenta mientras clavaba sus ojos suplicantes en la chica. Notó como se le secaba la boca por la angustia, y no se atrevió a girarse hacia su hermano que ya lo bordeaba con calma y se situaba junto a Hermione. Ron agachó la cabeza cuando vio a Charlie frente a él. Un nudo enorme taponó a la vez las tres gargantas humanas que había en el granero, y ninguno se atrevía a decir la primera palabra. Ron se tambaleó un poco y Hermione dio un paso hacia él. Pero el joven recuperó pronto el equilibrio mientras que por sus sienes comenzaba a resbalar unas débiles gotas de sudor.
- Lo sé todo Ron, ella me lo ha contado - Dijo Charlie.
Su hermano cerró los ojos y exhaló un suspiro de agonía. Hermione tragó saliva, deseaba correr a abrazarlo, pero no se movió de su sitio.
- ¿Qué… qué te ha contado?
- Que estás enamorado de ella y que te siente culpable por ello.
Ron elevó entonces sus llorosos ojos hacia su hermano y lo miró rogando indulgencia. Charlie no mostraba un rostro serio, ni duro, y eso le hizo tomar fuerzas de donde no había para confesarlo todo.
- Lo intenté, te juro que no quise poner mis ojos en ella… yo, no pude evitarlo. Sé que está mal y no te preocupes porque no pienso acercarme a ella, me iré si es necesario. Charlie… De veras no fue mi intención enamorarme de tu novia, lo sient…
- ¡Calla Ron! - Exclamó Charlie levantando la palma de la mano - No eres tú quien debe pedir disculpas sino nosotros.
Ron lo miró desconcertado, mientras notaba como sus fuerzas seguían queriendo abandonarlo.
- ¿Vosotros? - Inquirió con voz temblando y la boca muy seca.
- Hermione trae una banqueta por favor, antes de que mi hermano se caiga de bruces al suelo.
La chica obedeció sin chistar, temblaba y sudaba de forma descontrolada, el calor y la tensión eran asfixiantes en aquel lugar. Acercó la banqueta a Ron, el pelirrojo la miró nervioso pero no hizo nada.
- Siéntate Ron. Tenemos que contarte algo y será mejor que estés sentado mientras lo escuchas - Dijo Charlie.
Ron no dejó que se lo repitiese por segunda vez y lo hizo. Se limpió las gotas de sudor que caían por su rostro mientras su hermano se acercaba a él y se ponía de cuclillas para estar a su nivel colocando las manos sobre las rodillas de Ron.
- Voy a hacerte un par de preguntas y quiero que me contestes muy sinceramente. No estoy enfadado, ni decepcionado porque no tengo derecho a estarlo… ¿Serás sincero? - Ron asintió, diría que sí a todo lo que Charlie le pidiese en ese instante - Buen chico… ¿La amas? - El muchacho tragó saliva y desvió la mirada hacia Hermione que tenía sus ojos fijos en el suelo cubierto de paja. Ron dejó de mirarla y asintió con temor con la cabeza - ¿Hace mucho tiempo?
Aquella pregunta hizo que Hermione dejara de observar al suelo y desviase sus ojos hacia los dos hombres. Ron no la miro esta vez, pero sí contesto a la pregunta de su hermano.
- No sabría decirte, pero creo que sí - Susurró.
Charlie cerró los ojos con angustia. Saber que su hermano llevaba tanto tiempo sufriendo por una mentira le partía el alma. Hermione sintió lo mismo que su amigo.
- Entonces es hora de que sepas la verdad.
- ¿La verdad? - Preguntó Ron, sin saber como eran capaces de brotar las palabras de su boca si casi le dolía respirar.
- Hermione trató de decírtela anoche y lleva todo el día intentándolo. Pero tú te niegas a escucharla.
Ron miró a Hermione desconcertado, la joven dio un paso adelante y se situó junto a Charlie.
- ¿Recuerdas nuestro encuentro en la cocina? - Ron tragó saliva y desvió sus aterrados ojos hacia Charlie, pero éste le sonrió y aquello lo desconcertó aun más - Cuando te separaste de mí, te dije que Charlie no importaba, que no lo amaba, que no me iba a casar con él.
- ¡No sabías lo que decías! - Gritó Ron intentando ponerse en pie, pero Charlie no lo permitió y lo empujó por los hombros para volver a sentarlo.
- Sí lo sabía, Ron. Y te decía la verdad. Ella y yo no nos amamos, y no vamos a casarnos. Ni antes de lo que sucedió en la cocina, ni ahora, ni nunca. Hermione no es mi novia, jamás lo ha sido y nuestra relación es simplemente una mentira.
Ahhhhhh noooooooo lo volví a hacer soy mala y ahora mas mala que nunca porque me voy de vacaciones y no vuelvo hasta el lunes 10 de agosto... me odiáis?? porque podéis hacerlo, lo merezco...
Ácaro Maligno con rabia : Bueno que voy a decirte que ya no sepas, el foro es una mierda y se arregló en cuanto te fuiste T.T, que gracias por el MP, porque me subio muchos los ánimos y que espero que te lo estés pasando bien porque a tu vuelta seré yo la que me habré ido... aun así tengo que volver el día 31, ya sabes, y te mandaré un mp antes de volverme a marchar... un besote grande.
Gelen: Hola jajaj!!!!! veo que Ginny y Luna te tienen desesperada jaja!! es normal es para desesperarse, lo tienen delante de sus ojos y no lo ven... Espero que te haya gustado la conversación de Charlie y Hermione, siento ser tan mala con el resto del capi... Besos, mil gracias...
Ella: Nena me enviaste el post en el foro loco jajaj!!!! y luego dicen que Luna es un desastre, te quiero lo sabes no?? pues por si acaso te lo digo otra vez Te quiero!!! besos, nos vemos a mi vuelta.
caro: Hola, muchas, muchas confesiones espero que te hayan gustado... Ron es un... no puedo describirlo, es todo, todo absolutamente todo jaja!! uf! tu solo piensa en la cara de Molly, no querria estar ese dia alli jajaj!! besos, mil gracias.
Naye: Hola, bueno aclarado lo del oscuro jaja!! me alegro que te haya gustado el capi, espero que este tambien... besotes.
Bete88: cielos!!!!!! cuantos adjetivos, no sé si merezco tanto pero gracias es muy agradable oirlos, en este caso leerlos. La despedida de Tonks es algo agridulce, no deja buen sabor de boca al menos para Charlie. Desespera Ron pero hay que comprenderlo tiene miedo, incluso a él mismo. Si entras en mi perfil de esta pagina encontraras todas mis historias, es mas facil leerlas aqui que en el foro. Veo que te gustó la peli jaja me alegro, besos.
Mrs. Grint: Bueno, veo que la peli te ha impactado jaja me alegro mucho, Ron es mucho Ron! jajaj!!!! me reí con tu rr creo que llegué a la conclusión que te gustaron ambas cosas, la peli y el capitulo... besazos, mil gracias.
Hasta muy pronto.
Besos,
María.
