-Zim está tardando mucho en volver.-Dijo Skoodge con preocupación.-Si no vuelve tendré que ir yo por él.

-Seamos pacientes, estoy seguro de que nada malo pasará.-Comento el irken científico. En ese momento en el tablero de control de aquella maquina comenzaron a parpadear algunas luces, indicando que alguien atravesaría el portal en cualquier momento.-Ahí esta, ese debe ser El más Alto.-La mano de Zim salió desde el otro lado y Skoodge y los demás se acercaron para ayudar a Zim a salir.

Cuando finalmente Zim estuvo fuera de peligro, Skoodge le pregunto.- ¿Te encuentras bien?

-Sí.-Respondió un poco cansado.-Estoy bien; pero necesito regresar.

-¿De qué hablas? ¿Por qué?

-Las cosas no pueden quedarse así. Debo regresar y darle al Dib humano una lección.-Zim salio de la sala y fue directamente hacia donde antes el irken científico les había mostrado los avances en armas de destrucción. Tomó un arma cuya función era disparar esferas compuestas de antimateria. A donde quiera que el arma se disparara, la antimateria se encargaría de hacer desaparecer a lo que fuera que le apuntara.-Esto servirá.-Se dijo a sí mismo. Volvió de nuevo hacia donde los demás.

-¡Cuidado Mi Alto!-Advirtió el irken.-Esa arma es potentemente peligrosa y destructiva.

-Sí, lo sé, por eso mismo la escogí.

-¿Vas a utilizar eso en serio?-Cuestiono Skoodge sin salir de su asombro.

-Es la mejor opción que encontré.

-¿No crees que exageras?

-¡Zim no exagera! Solamente hare lo que es justo.

-Pero acabas de regresar. Simplemente no puedes volver así como así ¿Y solo por querer darle a ese humano una lección? No vale la pena, Zim.

-Claro que voy a ir. Si hubiera podido, me hubiera vengado del Dib ahí mismo cuando lo tuve enfrente, pero no pude hacerlo.

-Eso se debe, Mi Alto-Comento el otro irken.-a que usted viajo al pasado, pero los acontecimientos que ya ocurrieron ahí no pueden cambiarse, se quedaran tal y como están.

-Entonces no iré al pasado de nuevo, esta vez viajare a la tierra en tiempo presente.

-Pero Zim ¿Qué ocurrió allá para que tomaras esta decisión?-Le hablo su consejero.

-Ese humano me engaño…todo el tiempo lo hizo, por eso debe pagar.

-Bueno debo decir que eso no me sorprende; a veces esos humanos mienten…lo hacen todo el tiempo. Y te apuesto a que los demás humanos no sabrían diferenciar cuando realmente no se mienten los unos con los otros.

-En eso tienes razón Skoodge, a los humanos les gusta mentir. Y creo que sobre todo al Dib… ¡¿Pero mentirle a Zim?! ¡¿Al grandioso Zim!? No se lo permito. ¡Tú!-Señalo al irken.-Haz que la maquina funcione de nuevo.

-A la orden.-Volvió a hacer unos ajustes y una vez más el vórtice apareció para hacer a Zim volver.

-Déjame ir contigo Zim.-Pidió Skoodge.

-Necesito que te quedes aquí. Estarás mejor.

-Te equivocas, en ningún lado puedo estar seguro, ni siquiera tranquilo, si no estás conmigo.

-Zim regresara en cuanto termine esto. Por favor Skoodge, no me sigas.-Y de nuevo despareció al atravesar el vórtice. Todos tenían la esperanza de que regresara sano y salvo.


El vórtice se abrió paso lentamente a ir apareciendo como la primera vez, aumentando su tamaño al pasar de los segundos hasta que Zim lo atravesó, llegando a la tierra, y justamente enfrente de las rejas que permitían el paso a los automóviles y entrar a la mansión Membrana. Las rejas estaban cerradas con cadena y candado, el vigía no estaba ahí en su puesto, y Zim aprovecho la oportunidad para que con la ayuda de su arma disparara directamente a esa seguridad. La esfera de antimateria desapareció rápidamente el acero que conformaba el candado y cadena, permitiéndole al irken empujar las rejas e introducirse con toda la libertad hacia el lugar al que por algún tiempo llamo "su hogar."

Al acercarse lo suficiente hasta uno de los ventanales, Zim se asomó para mirar adentro. Al parecer no se veía que hubiera nadie. "Espero que el viaje de Zim no haya sido en vano."-Se dijo. Se dio cuenta también de que ese mismo ventanal no tenía puesto el seguro. Lo deslizo entonces para poder entrar y con mucho cuidado se metió procurando no hacer mucho ruido por si las dudas. Miro a su alrededor, como queriendo recordar una vez más todo lo que ahí había vivido. En todo el tiempo que paso ausente de la tierra las paredes de la mansión debieron haber sido remodeladas, pintándolas de un color melón que daban una agradable vista. También había otros muebles que antes no estaban, se veían nuevos e igualmente hacían lucirle a la casa muy bien. "Se las han arreglado para vivir una buena vida aun después de que me fui." Siguió su camino; subiendo las escaleras con paso lento y pausado. Al llegar a las habitaciones de los chicos se detuvo en la que era de Gaz y pego una de sus antenas a la puerta para escuchar si de casualidad la adolescente estaba ahí, jugando sus videojuegos o cualquier cosa. Nada. Entonces se siguió a la habitación del humano. Esta vez empujo la puerta para abrirla, tal y como lo hicieron los hombres en el sueño que tuvo.

Ahí estaba quien tanto buscaba, en el momento en que lo vio estaba leyendo un de sus muchos libros de lo paranormal. El otro, al ver al irken en su habitación, soltó un grito tanto de sorpresa como de miedo, levantándose rápidamente del escritorio en donde estaba sentado, se enfrentó al extraterrestre diciendo:

-¡¿Quién eres tú?! ¡¿Por qué has venido aquí!? ¡¿Cómo entraste?!

-¡Silencio, estúpido humano! ¡¿No lo ves?! ¡Yo soy Zim!

Dib se quedó perplejo ante lo que acababa de oír ¿Era Zim? ¿De verdad?-N-no puedo creerlo. Zim…has cambiado tanto desde que te fuiste. Te vez más…maduro.

-Sí, lo mismo digo de ti.-Respondió sin mucho interés.

Al menos suponía que Zim debía haber vuelto por alguna razón pero ¿Cuál? Porque ya habían pasado algunos meses desde que Zim se fue y Dib se hizo a la idea de que nunca lo volvería a ver; sin embargo ahí estaba justo enfrente de sus ojos. -Zim…-Repitió sorprendido.- ¿Por qué has vuelto?

-¡Por ti!-Exclamo con enojo.- ¡El gran Zim no hubiera regresado hasta este patético lugar de no ser por ti!

-¿Por mí?-Zim comenzaba a creer que Dib se veía muy tonto repitiendo todo lo que decía. Estaba a punto de contestarle pero fue interrumpido.-No lo entiendo… ¿Por qué razón volverías hasta acá…siendo que ahora eres "El Más Alto", no? Se supone que deberías estar en tu planeta dando órdenes y todo eso.

-¡Exactamente! Eso se supone que debería estar haciendo ahora ¡Pero no! Zim ha descubierto tu farsa Dib; creíste que me podrías mantener engañado por siempre al ofrecerme amablemente que me quedara aquí contigo, mientras fingías ser un buen humano y que nada había pasado. Pero ya lo descubrí, no lo hubiera hecho si no hubiera viajado con Skoodge hasta irk. Descubrí que tú fuiste el que ocasiono que mi misión como ex invasor fracasara. Tu les dijiste a los demás humanos donde estaba mi base.-Las palabras de Zim se oían realmente molestas. Dib nunca antes hubiera pensado que Zim fuera capaz de enojarse tanto como entonces. Mientras el irken hablaba, a su vez se acercaba amenazante con el objetivo de quedar a pocos centímetros del humano, en cambio que este último retrocedía.

-Zim p-por favor…cálmate…y-yo no tengo idea de lo que hablas.

-¡Mientes! Claro que lo sabes pero no quieres admitirlo. ¡Por eso te odio! Eres un mentiroso. Pero no importa, cuando termine con tu existencia Zim ya no se preocupara más por cosas como estas.-El arma que todo ese tiempo había ocultado detrás de sí, la preparo para disparar.

-¡Zim espera, no lo hagas!

-Ya es tarde para arrepentirse humano.

-¡Sé que no te atreverás!

-Oh ¿Me estas retando? Ya verás como si lo hago.-Volvió a apuntar su arma, y esta vez bien puesta para cumplir su objetivo; nada podía fallar…hasta nunca Dib Membrana.

Claro que nunca se esperó con la intromisión de la hermana, quien llegando desde detrás de él y con un bate de beisbol en mano, le propino semejante golpe en la sien que quedo desmayado al instante.

-¡Gaz, muchas gracias por salvarme!-Cometo el chico, y apuesto a que nunca antes se sintió tan feliz de que fuera ella quien le salvara la vida.

-¿Qué yo que?-Pregunto confundida. Miro por un momento el cuerpo inerte en el suelo y el arma que portaba consigo.-Oh no; de haber sabido que las intenciones de Zim eran acabar contigo, no lo hubiera golpeado, al contrario, creo que me habría hecho un favor a mí con eso.-Dib frunció el ceño con molestia.-Solo lo golpee porque escuche su voz irritante desde mi habitación, hizo que me despertara de malas.

-¿Pero qué vamos a hacer ahora? Hay un extraterrestre desmayado en mi habitación, no podemos dejarlo aquí.

-"¿Qué vamos a hacer?"-Repitió Gaz no muy convencida por las palabras de su hermano.-Me suena a manada, Dib. Encárgate tu solo de eso. Después de todo no tuviste problemas incluso con recibir a Zim meses antes aquí mismo. Oh…y si no mal recuerdo, hasta le dejabas dormir contigo.

-Cállate.-Se sonrojo el chico.-Esas cosas ya no importan.

-A ver qué haces para deshacerte de él, pero aquí adentro no lo quiero.

-Hay que pedirle ayuda a Sebastián, el siempre sabe qué hacer.

-¿Por qué Sebastián siempre ha tenido que resolver todos tus problemas? Ya estas a poco de ser un adulto, deberías resolverlos tú mismo.

-No me sermonees. Lo voy a llamar y punto.-Dib salió de ahí en busca de su teléfono celular, mientras Gaz se quedaba. Una vez más le dio curiosidad por mirar a Zim, y lo hizo; en especial fijó su vista en el PAK de este.

"Siempre he tenido la curiosidad de por qué los irkens cargan con esas cosas. Me pregunto que tendrán dentro"-Sin poderlo evitar, Gaz de una forma u otra logro abrir el PAK , encontrando ahí adentro y con gran sorpresa lo que siempre busco para desaparecer aquel presente alterno en el que ella y Dib han vivido por tanto tiempo.