La noche en tus Ojos.

-Para Andy Pandy-


Autor: Sumi Chan

Fandom: Pokémon.

Pareja: Ash/Misty.

Tema: 04 Palabras/ Words

Disclaimer: Hace años que renuncié a la idea de que poke me perteneciera alguna vez…

Spoilers: ¿?

Advertencia: No me hago responsable de posibles traumas.

Rating: T. No siento que deba cambiarle el rating xD.

Música que escuché para escribir este capítulo: 'Still into You' by Paramore. Amo este tema!

Días que me llevó escribir este capítulo: Pues espero hacerlo en diez días jajaja

Nota de autor: Al final del fic..

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Capítulo 14: Words

- Palabras-

El sueño persistía en volverse tormento, pero la sensación que desde la realidad intentaba despertarla, era tan insistente, tan palpable que no la dejaba sumergirse en el letargo. Se movió inquieta en su lugar antes de que sus ojos se abrieran en sesiones de parpadeo, confundida de las sensaciones que la anegaban. Reconociendo donde estaba, el sillón en el que se había tumbado con ese libro al que abandonó a mitad de camino, y el cual no se veía por ningún lado. Sin embargo, al girarse hacia el costado contrario encontró un rostro ajeno que completamente invadía su espacio personal de modo alarmante.

Se trataba de un muchacho moreno de complexión familiar.

Lo contempló por varios segundos mudos, como si aún existiera la posibilidad de que siguiera durmiendo. Pero rápidamente desechó esa idea cuando esos ojos castaños que sonreían de pronto se abrieron con duda y pavor

−¿Quién eres? −le preguntó directa, sentándose en el sillón y revisando su aspecto general, más tranquila al hallarse tal y como recordaba.

La pregunta hizo que el joven pegara un salto, sobre todo al notar el peso de esa mirada aguamarina encima. El peso del reconocimiento, y la incomodidad.

−¿Qué haces en el gimnasio? ¿Quién te dejó entrar? −prosiguió la muchacha con ese tono de voz cada vez más inflexivo, y ese mirar serio y petulante que nada tenía que ver con ella.

−¿M-me ves…? −el joven tartamudeó sorprendido tras unir los cabos en su mente−¿M-Misty me ves…?

El que supiera su nombre le trajo más sospecha, denotaba una intimidad que ella no recordaba. Lo observó con atención repasando ese cabello negro, ese rostro anguloso de piel morena, el rictus de alarma que hacía que esas cejas pobladas se fruncieran en una arruga de preocupación, el cuerpo de complexión atlética -no había duda- que estaba en cuclillas esperando su reacción. Y finalmente esos hoyuelos que le oscurecían las mejillas. Ese particular rasgo que solo una persona en todo el planeta poseía.

Y el conocimiento de eso, hizo que sus ojos aguamarinas se abrieran en terror.

Pero desechó esa idea y siguió contemplándolo, buscando otro indicio que negara el nombre que se hizo eco en toda su mente.

Pero había estado ciega, no tonta…

'Ash Ketchum'

−Ash Ketchum− sentenció inerte.

Y ante el sonido gélido de la voz de la chica, el muchacho perdió estabilidad sobre sus miembros y se fue hacia atrás, cayendo sentado en el suelo. Completamente pálido y ¿asustado?

Misty aprovechó para volver a estudiarlo. No entendiendo como lo había reconocido tan rápido, habían sido tantos años de incertidumbre, tanto tiempo enterrándolo en lo profundo de sus recuerdos, tanto tiempo intentando olvidarlo…

Pero lo había descubierto pese a los cambios abruptos de la madurez que saltaban a simple vista. Ash no lucía como el niñato latoso de su primer viaje pokemon, era un hombre… guapo, admitió a regañadientes. No era algo que en la adolescencia no se adivinaba, pero ella no pensó que la alquimia de la pubertad hiciera tal milagro en él…

Si no hubiera estado tan enamorada de su novio, sin duda su corazón habría saltado en su pecho y sus mejillas explotarían de rubor ante la aparición de su primer amor. Pero era como contemplar a lo lejos un rostro conocido que ya no lo era, solo sentía curiosidad e intriga.

−¿Qué haces aquí? −aventuró recordando el momento de su despertar. Esa sensación familiar que la llamaba desde la tierra de Morfeo, y que no pudo determinar que fue; pero que acabó trayéndola de vuelta.

Las cejas del joven se movían inflexivas sobre sus ojos, parecía en shock; o en un estado catatónico similar. Y por su expresión desencajada no la había oído.

Misty se acomodó el cabello y se inclinó hacia adelante, como si con eso pudiera verse más amenazante.

−¿Qué haces en mi casa?

Y fue esa suerte que siempre lo acompañó de niño, que hizo que un nuevo sonido se incorporara a la escena sacándolo del centro de atención. Ladridos. Y la silueta galopante de un canino pokemon de pelaje como fuego, entró a la sala y se lanzó hacia ella.

Misty rio al contemplar al animal acercándose, hasta que éste la derribó sobre el sillón lamiendo sus mejillas y meneando su cola de arriba hacia abajo.

−¡Growlithe! −exclamó alborozada, separado apenas al cachorro de si para verlo, corriendo la mano sobre esas crines blancas a modo de copete, y ese pelaje atigrado, del color del fuego, emblema del elemento al que pertenecía.

Sus ojos se ensancharon, y se sintió algo tonta por conmoverse así. Pero lo había visto apenas en casa de Alan, y lo había echado de menos.

−Growlithe…−repitió juntando su frente contra la del perro. Luego pareció recordar en que estaba antes de que éste irrumpiera.

Ash seguía en la misma posición, aunque sus ojos estaban perdidos en algún punto invisible, sus manos echas puño, y sus labios apretados como si estuviera molesto por algo.

Volvió su atención al cachorro −¿Quién te trajo?

−Yo− habló él por primera vez. Sus pupilas castañas la veían con temblor.

−¿Porqué tú? ¿Vienes seguido aquí? −prosiguió.

−Como que, ¡Mist! −otra voz intervino ahora, y Daisy apareció por un costado luciendo una sonrisa la que tembló al ver al joven sentado en el suelo −L-Le pedí a Alan si podía traerte a Growlithe… sabía lo mucho que tú lo extrañabas y…

−Como... Alan debía salir de viaje dijo que lo enviaría con alguien…−prosiguió Lily secundando a su hermana mayor, evitado mirar a Ash. Ambas paradas en el umbral de la sala.

Él lo pensó por un segundo, tratando de idear algo coherente con lo que las chicas habían dicho −Vine a buscar unos importantes documentos que debieron entregar hace semanas, y Alan me pidió el favor de si podía acercar a tu mascota…

Misty asintió distraída a esas palabras enclenques.

−¿Alan se fue de viaje? −recordó lo que le habían dicho y se volvió a Lily que seguía parada junto a Daisy en la puerta como esperando que algo pasara. Luego volvió sus ojos a la figura de aquel muchacho que seguía en el suelo. Y su ceño se frunció.

−Mencionó algo de eso cuando lo llamé…−añadió Daisy ampliando la sonrisa en un gesto rígido.

−Pero él no me dijo nada…

−Quizás no tuvo tiempo, Mist.

La nombrada finalmente se incorporó alzándose sobre sus pies, sus ojos aguamarina fijos en esas pupilas marrones, gozando de esa posición aventajada que le daba el estar de pie, y él allá abajo.

−¿Viene seguido por aquí?

Lily miró a su hermana de soslayo considerando que responder, y sabiendo que Misty estaba atenta a su respuesta.

−El gimnasio siguió funcionando pese a todo, hermanita. Daisy y yo nos encargábamos del ámbito legal y burocrático… Ash ha sido de mucha ayuda en todo eso… facilitando todo con Lance… por supuesto que viene seguido…

El silencio se impuso a la fuerza en tanto Misty seguía viéndolo fijo como si pudiera leer a través de él. Poder que siempre tuvo aún estando ciega. Finalmente ella giró la vista y soltó un suspiro.

−Por un momento creí que Alan había venido…− comentó frustrada.

−Mist… −Daisy se acercó a ella y la abrazó con ternura, escondiendo el rostro en el cuello de su hermana, la nombrada rió ante esa inusual muestra de cariño, pero lo aceptó de buen grado −No te molestes con tus hermanas, hicimos lo que creíamos era correcto para mantener el gimnasio de pie… y no queríamos que tú te avergonzaras de nosotras…

−Lo sé −asintió despegándose para observar que Lily se encontraba cerca del invitado, quien ya estaba de pie, y le decía algo en voz baja. Se volvió a la rubia −Gracias Days, hicieron un gran trabajo y no podría estar más orgullosa de ustedes −le sonrió −Ocúpense de darle todo lo que necesite, en adelante volveré a hacerme cargo de todo lo legal así que ya no será necesario que él venga por aquí…

El par restante la observó al oír sus palabras.

La Misty segura de si misma, la asombrosa líder había vuelto a ocupar su lugar.

−Pero hermana… −trató de intervenir la rubia con acento conciliador −Creo que es demasiado pronto para que retomes las labores del gimnasio, tan solo hace un par de días…

−Estoy bien, Daisy −le sonrió interrumpiéndola. Giró sobre sus talones y tomando el libro que ocupaba antes se encaminó hacia la puerta con paso firme.

−Eh, Mist…Misty −se corrigió el joven acercándose hacia ella, frenándola justo cuando estaba por atravesar la puerta. La miró notando el fulgor impetuoso de su mirar aguamarina, que le sostenía la vista sin pestañear. Tan fuerte y segura de sí como recordaba −Solo quería decirte que me alegra mucho verte bien, y que lo mejor será que te tomes un pequeño tiempo de descanso antes de que tomes las riendas del lugar…

−Te agradezco tu… preocupación −lo interrumpió con un gesto −Pero no es asunto tuyo.

Ella lo barrió de arriba abajo con expresión solemne, para nada afectada por su magnánima altura o presencia.

Eran como dos extraños que jamás se hubieran visto, y que el azar del destino los juntó en ese determinado momento de la vida.

Y Ash sentía que solo debía alargar la mano y tocar su piel para recuperar a su novia, pero ella como si le leyera los pensamientos dio un paso hacia atrás y salió de la habitación con Growlithe pisándole los talones.

Pasaron varios segundos de quietud hasta que finalmente el par de hermanas se acercó presurosa al chico.

−¿Cómo no me dijeron nada? −siseó desesperado alargando la cabeza hacia el pasillo, pero de ese lado de la casa solo se oía el silencio.

−¡Perdón fue mi culpa! ¡Lo olvidé! −Daisy se mordió el labio inferior −Todo esto nos tomó por sorpresa y no nos ha dado tiempo de nada, solo de actuar…

−¿Cuándo fue?

−Antes de ayer en tu casa −Lily agregó en susurros −Cuando la fuimos a buscar…

−¿Qué?

−¡Shhh….!

Ash bajó la voz de nuevo −¿Pero cómo fue? ¿Cómo…?

−Misty dijo que todo empezó cuando se despertó esa mañana… el doctor le dijo que solo era cuestión de tiempo para que su vista regresara…

−Arceus…− el muchacho suspiró bajando la cabeza, cuando de pronto su móvil empezó a timbrar de manera ruidosa. Miró a las chicas con espanto, y antes de pensarlo con más detenimiento le quitó la batería al aparato −Era ella, no puedo atenderla ahora… ni siquiera sé cómo manejar lo que estoy sintiendo…

−¿No sabes como manejarlo tú? ¡Imagina nosotras! −acotó Lily.

−¿Qué se supone que vaya a hacer ahora?

−Decirle la verdad Ash…

−¿¡Decirle la verdad!? −chilló ruidosamente.

−¡Shhh! −Daisy le dio un golpe en el hombro −¿Puedes conservar la calma un momento?

−¡Pero es que…! −Ash bajó la voz de nuevo mientras soltaba un suspiro −¿Y que le digo? Hola Misty ¿sabes qué? Yo soy Alan, tu novio, el chico que te ha enamorado los últimos meses… y también soy Ash Ketchum; el chico que odias porque piensas que te abandonó todo este tiempo…

Daisy sonrió con cierta tristeza mientras le palmeaba el hombro −Eso es cruel hasta para ti mismo.

−Pero todos sabemos que es lo correcto…−intervino otra voz con acento terminante haciendo que los tres ocupantes saltaran del susto viendo la cara de pocos amigos de la tercera hermana sensacional: Violet −Y prometimos que en cuanto ella recuperara la vista se lo diríamos ¿o no?

Lily miró con culpabilidad a su hermana mayor antes de dirigir sus cansados ojos al muchacho que había vuelto a bajar la cabeza y veía el suelo con desazón.

−Sé que lo prometí Violet −Ash la miró ahora −Y juro que lo haré, solo que necesito tiempo…

−Llevas diciendo eso desde que empezaste esta mierda.

−¡Violet! −la censuro Daisy ya no preocupándose en mantener la voz bajo control −Nadie te ha puesto por juez en este escenario, eres tan culpable como todos aquí en esta habitación.

−Ustedes me obligaron a participar, yo lo hice en contra de mi voluntad y…−levantó su dedo índice y señaló a Ash −No pienso ayudarte, si mi hermanita me pregunta algo de ti o de su estúpido novio créeme que se lo diré sin titubear −miró seriamente a las otras dos muchachas y desapareció por donde había venido. Sus pasos resonando en el pasillo como un eco fúnebre.

−No te preocupes Ash −Lily tomó la palabra enseñando una sonrisa alentadora al ver la expresión devastada del joven −No lo hará.

−Violet sabe que de momento la situación está muy delicada y no se arriesgará cometiendo algo que pueda empeorarlo −acotó Daisy, aunque su voz adoptó un tono ligeramente más frío −Pero esto no puede seguir así, debes decidir qué vas a hacer.

Él asintió con humildad ciñendo los puños a los lados de su cuerpo.

−En verdad lamento haberlas metido en esto, chicas.

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Misty miró el teléfono que tenía entre las manos. No estaba poniéndole atención en realidad, lo hacía para calmar el estúpido temblor que envolvía sus miembros.

¿Qué había sido eso de allá?

¿Por qué estaba ese imbécil dentro de su casa?

Sus nudillos oprimieron temblorosos el aparato y soltó un suspiro trémulo al recordar la escena. Ash se veía tan maduro y condenadamente guapo. No rimaba con la imagen mental que se había hecho de él; ese representante frío y petulante de la Liga Pokémon, hombre de negocios, de aspecto soberbio y carnal…

Ese joven de allá afuera no respondía a ninguna de esas características frívolas. Los ojos castaños de Ash le parecieron tan cálidos, y la expresión de su rostro endeble y humana. Como si supiera los traumas por los que ella había pasado y estuviera pidiéndole perdón a su manera, sin palabras…

Misty se apoyó en el filo del escritorio recriminando el hilo de sus memorias. ¿Por qué seguía insistiendo en recrear esas escenas? ¿Buscaba algo en concreto?

−Alan −murmuró firme, usando el amuleto de su nombre para protegerse de esa confusión que no había buscado. Cerró los ojos y respiró lentamente −¿Dónde estás Alan…?

Miró el aparato en su mano y volvió a marcar recibiendo el mismo mensaje aburrido 'El número al que está llamado se encuentra apagado o fuera del área de cobertura…'

Dejó el teléfono y corriendo la silla ante el escritorio se sentó allí observando todo el lugar con atención. Ese sitio era su fortaleza, su pequeño santuario antes del accidente… pero dos años atrás a esta parte; su vida había dado un giro radical. Primeramente, su calidad de vida había cambiado tras la ceguera, y todas sus fortalezas como Misty la poderosa líder de gimnasio, increíble y autosuficiente, se habían desmoronado como un castillo de naipes. Debiendo reinventarse, conocer sus límites y aprender -otra vez- sobre si misma, venciendo sus miedos y aceptándose.

Sin embargo hoy estaba en otro extremo de su destino donde buscaba ser la misma Misty de antes del accidente, y conservar esa faceta frágil que la ceguera le había transmitido. Unir a la persona fuerte y vulnerable para seguir trabajando por el gimnasio.

−¿Mist? −un ligero golpecito en la puerta de madera la trajo de vuelta a la realidad. Violet sonreía −¿Puedo pasar?

−Por supuesto.

−Estabas retraída, ¿pensando algo importante? ¿O la situación del gimnasio es más terrible de lo que esperabas?

La pelirroja compartió su tono ligero −En verdad aún no me he puesto a revisar los libros de la contabilidad, tengo que ver en que se gastaron todo el dinero que la liga nos envió.

−Tu cuñado Trace nos ha echado una mano con eso, te imaginarás que nosotras no tenemos idea sobre números…−rió contagiando a su hermana.

−Lo sé.

−¿Entonces? −Violet aventuró estirando los labios e intentado sonar casual −Hoy ha sido un día de muchas novedades ¿cómo te sientes?

−¿Te refieres a…?

La otra asintió con suavidad.

−¿Cómo nunca me mencionaron que venía aquí?

−Él trabaja en la Liga, Mist, y en algún momento Daisy le comunicó nuestra situación a Lance y…

−¿Él lo sabía? −aventuró sorprendida.

La otra muchacha asintió −Lance lo envió, del mismo modo en que… envió a Alan.

Eso llamó la atención de la pelirroja y suspiró con tristeza.

−¿Qué pasa Mist?

−Aún no puedo comunicarme con él… me sorprende que haya salido de viaje sin avisarme… Alan nunca mencionó algo al respecto… Y yo que quería verlo…

−Pero aún hay mucho tiempo para eso, hermanita.

−Tienes razón −volvió a tomar asiento y abrió un cajón del escritorio −¿Ya se fue?

Violet tomó un libro de la biblioteca lo observó fijo por varios segundos −¿Hablas de Ash?

−Si.

−Daisy lo despidió en lo que yo venía hacia acá.

Misty se quedó mirando el cajón que había abierto en silencio.

−¿Ocurre algo Mist?

−No, no es nada −sonrió y cerró el mueble, abrió el cajón subsiguiente y revisó los documentos superficialmente. Violet la veía de soslayo, finalmente se echó hacia atrás en el respaldo soltando un bufido de impaciencia −¡Bueno, si me molesta!

−¿A qué te refieres?

−No quiero que vuelva por aquí, no quiero que vuelva a poner un pie en el gimnasio, ni lo quiero cerca…

−Eso no es como qué, ¿muy exagerado de tu parte?

−Él ya no es nada mío.

−¿Olvidas que es tú -nuestro- superior? −quien hablaba echó un mechón de su cabello azul tras su oído −Cariño estás actuando como toda una chiquilla ¿es que aún te gusta?

−¡Por supuesto que no! ¡No digas tonterías! S-solo que no quiero tenerlo cerca, hablaré con Lance al respecto.

−Bueno, tampoco te pongas a la defensiva conmigo… tú tienes un novio…

−A quien amo.

−A quien amas…

−Que se desvive por mí.

−Por supuesto, nadie duda de eso…

−Y que es… ¿increíblemente guapo?

−¿Dudas de eso?

−Bueno, yo no lo he visto en persona aún. Pero tú si…

−Es un buen chico, Mist…−dijo demasiado seria y hasta con acento frío −Pero siento que todo esto enmascara algo más… ¿Temes que Alan no te guste cuando lo veas?

Ella rio levemente, apenándose por tal cosa −Es algo estúpido ¿cierto?

Violet lo pensó por un momento −Puedes dejarlo si ese es el problema.

−¡Vi, no digas algo como tal! −protestó riendo ante la decisión terminante de su hermana −A ti nunca te ha caído bien en comparación con Days y Lil… ¿puedo preguntar el por qué?

La joven sonrió para sí; ya iban varias veces que el destino le ponía la posibilidad de desbaratar todo con solo una frase… y seguía preguntándose lo mismo ¿Por qué no lo hacía? ¿Qué la frenaba a terminar ese teatro del cual estaba harta de participar?

El rostro sonriente, pleno y feliz de su hermana menor.

Suspiró, conteniéndose. No tenía corazón para hacerlo.

−Eres tan hermosa Mist, y creo que mereces algo mejor que un simple… empleado de la Liga.

−Violet… hermana ven aquí −la pelirroja se puso de pie en su lugar y extendió los brazos en dirección a la otra mujer, quien no vaciló en ir a su encuentro y ambas se fundieron en un abrazo extraño −Sé que se sienten culpables de todo lo que ha pasado este último año, pero Vi, ya estoy bien. Y las desligo de toda obligación, y les agradezco por todo lo que hicieron por mí.

−Boba, eres nuestra hermana ¿Cómo no habríamos de hacerlo? −rió alejándose, aturdida ante tanto acercamiento −Daisy estaba diciendo algo de hacer un banquete ¿te sientes con suerte?

−Pues ella cocina mejor que yo.

−Eso es cierto, te doy el crédito.

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−Pues ahora que me has visto ¿Qué opinas?

El muchacho que hablaba, moreno y atractivo, se abrazaba a la joven rubia de cabello corto, y esperaba sonriente su veredicto.

Daisy se veía tan feliz, que Misty supo inmediatamente cual era la respuesta.

−Te ves bien Trace, y además ambos se ven hermosos.

−Ya lo sabía −se jactó él adelantándose y revolviendo el cabello de la muchacha −Entonces ¿todo ha cambiado mucho desde lo que recuerdas?

−Bueno… algo. La ciudad está más grande, las avenidas más largas, y la gente parece haberse multiplicado…−Tracey acompañó su tono ligero −Mis hermanas y amigos se ven más lindos, y yo más vieja…

Ante su respuesta, el joven miró a su novia como si pudiera leerla como un libro abierto. Luego de varios segundos se volvió a su amiga −¿Ya les has avisado a Brock y a Gary?

−Brock está tan ocupado con sus cosas que no quise molestarlo, quizás lo visite de sorpresa junto a Alan…− Tracey alzó las cejas ante eso −En cuanto Gary, se auto invitó a venir mañana.

−Oí decir al profesor Oak que las cosas en la Liga estaban un poco activas por los preparativos del nuevo torneo de la Liga Añil…

Misty lo escucho y asintió en silencio. Eso quizás explicaba la repetida ausencia de su novio. Se pasó la mano entre su largo cabello −Si me disculpan, tengo algunos papeles que aún debo revisar. Buenas noches chicas, Trace.

Mientras el resto se despedía, ella se abrazó a si misma y caminó hacia el despacho, encendió la luz y se dejó caer en la silla de respaldo alto alcanzó su móvil y marcó el número que conocía de memoria. La línea timbró una vez, dos veces…

El número al que está llamando se encuentra apagado o fuera del área de cobertura… El número al que está llamando se encuentra apagado o fuer…

Colgó antes de que el mensaje se reprodujera por tercera vez. Dejó caer el aparato sobre la superficie de madera y soltó un suspiro cansado y triste.

−¿Dónde estás Alan…?

Se puso de pie y se dirigió a la biblioteca para seguir empapándose con la situación reciente del gimnasio hasta entrada la noche. Pero solo acarició los ficheros con una sonrisa triste. Sacudiendo la cabeza, apagó la luz de la habitación y se retiró a dormir.

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Otro día dentro del gimnasio, Misty había olvidado lo que era prepararse para una rutina normal como líder; levantarse temprano, ejercitar natación (lo cual aún no había hecho) dar de comer a sus pokémon, ejercitar con ellos, desayunar ella misma, y prepararse para los retadores del día.

Y con los preparativos para la nueva edición de la Liga Añil, la visita de retadores se multiplicaría al extremo que necesitaría la ayuda del resto de sus hermanas.

Quienes no se le despegaban ni a diestra ni a siniestra.

Las órdenes del médico seguían siendo las mismas: reposo y calma. Pero esas palabras no entraban el vocabulario de la joven líder, sobre todo cuando había sentido que reposar y estar calmada era todo lo que había hecho en los últimos años.

Y Misty sentía que la adrenalina que la recorría era tanta que apenas podría detenerla. Porque… ¡Otra vez estaba haciéndose cargo de lo que tanto amaba!

Otra vez se sentía viva y plena cumpliendo el rol para el que había nacido.

Esa mañana de invierno se recogió el cabello en un moño alto, se vistió con un short deportivo, una camiseta, y sus converse. Desayunó a toda prisa y en compañía de Lily se dirigió al área de batallas para entrenar con sus pokémon. Estaba emocionada, entendía lo que ellos habían hecho por sí misma mientras estuvo convaleciente, y ya era hora de retribuirles tanta confianza y amor incondicional.

Mientras Lily se entendía con Gyarados, Horsea, Dewgong y Staryu, a un lado de la piscina olímpica.

Misty estaba ubicada en el extremo opuesto con Marril, Starmie, Corsola y Psyduck, quienes no hacían más que saltar a su alrededor, declarando en su idioma lo felices que estaban de verla repuesta. Ella sonreía emocionada ante el cariño desinteresado de su equipo.

−Mist, sigo creyendo que es demasiado pronto para esto −habló Lily desde el otro extremo. Ella también vestía un conjunto deportivo, su cabello dividido en dos coletas −Tu doctor dijo que no te esfuerces ¿recuerdas?

−Pero si no estoy haciendo nada malo −le respondió con una risita confiada y de un gesto, sus pokémon -con excepción de Psyduck- se lanzaron a las aguas −¡Chorro de agua y embestida! −exclamó y casi se salió de la vaina para dar esos comandos. No olvidaba que una de las últimas veces que participó de una batalla fue aquella vez que conoció a Alan.

Los pequeños cumplieron su orden, atacando a la nada por debajo del agua, y salieron luego a la superficie en completa sincronía.

−¡Muy bien! −Misty batió palmas muy emocionada −¿Viste eso Lil?

−Claro que lo vi. ¿Acaso dudabas de los pokémon que tienes?

−No dudaba de ellos, sino de mí −reconoció en un suspiro. Observó las agitadas aguas y retrocedió sin darse cuenta. La extensión de la piscina se le antojaba inmensa y le causaba aprensión. Más allá de que la había cruzado de punta a punta estando ciega, ahora se sentía insegura y le tenía respeto.

−¿No vas a meterte?

Misty se giró en dirección a Lily quien ya había guardado a su equipo de pokémon en sus respectivas pokebolas.

−Aún no me siento preparada −murmuró y se tocó el cuello con nerviosismo.

−Bueno, yo entrenaré con ellos en el agua, solo dame unos minutos que iré a ponerme mi traje de baño.

La pelirroja asintió a la sugerencia de su hermana y la observó salir del área de batallas para dirigirse a la zona de su casa particular.

Bajó la vista y observó a Starmie y Corsola realizando los ataques que le había pedido antes, Marril parloteaba desaforadamente con Psyduck quien para variar se sostenía la cabeza como si se encontrara preso de una jaqueca.

Negó para sí y siguió contemplando al pokémon estrella y al pokémon coral los cuales ahora mantenían una pequeña riña amistosa entre ambos para delicia de su entrenadora.

Entonces todo sucedió demasiado rápido…

Un minuto su pokémon pato discutía acaloradamente -o algo similar- con Marril, y al segundo siguiente iba a la carrera y se echaba a la piscina como loco.

−¡Psy! ¡Psyyyyduuuck…!

El pobre animalejo agitaba sus alitas y piecitos en un desesperado intento de no hundirse, mientras lloriqueaba desaforadamente de la desgracia.

Misty se congeló un segundo al ver la escena ¿Cómo había pasado eso? ¿En qué momento si estaban jugando amistosamente?

Y no lo pensó demasiado, le ordenó a sus tres pokémon que guardaran la calma, y se tiró como estaba; con ropa y calzado a la piscina, a rescatar a su insufrible pato. E intentaba no considerar demasiado lo que estaba haciendo en tanto las brazadas que daba la acercaban a su aterrada victima. Las zapatillas no la dejaban mover los pies como debería, pero intentó pasar eso por alto mientras sujetaba a Psyduck con una mano y movía la restante.

La piscina tenía más de diez metros de profundidad, era un detalle que sus hermanas habían encargado especialmente para los shows acuáticos que realizaban.

Trataba de no pensar en eso mientras nadaba milímetro a milímetro acercándose al borde, sintiendo el vacío debajo de sus pies, el cual se trasladaba a su estómago, a sus manos que se movía mecánicamente. Hizo acopio de sus fuerzas y lanzó hacia afuera a su Psyduck quien inmediatamente corrió a refugiarse bajo las gradas, muy consciente del reto que le esperaba una vez que su entrenadora estuviera fuera.

Pero cuando Misty intentó repetir el procedimiento para salir, se encontró que no podía moverse. Sus piernas se paralizaron y se quedó lela. Sentía las corrientes frías lamiéndoles las piernas, pero sus miembros se negaban a actuar. La parálisis se afianzó en sus caderas, su cintura, sus brazos. Los dientes le empezaron a castañear. Tenía frío y miedo, y su cerebro no cooperaba.

'¡Tengo que salir de aquí!'

La parte racional de su mente le exigía que no se rindiera, que el tener miedo no la llevaría a ningún lado. Había pasado gran parte de su niñez y adolescencia dentro de esa extensión de agua, y por ende la conocía como la palma de su mano. Podía nadar de punta a punta con los ojos cerrados sin ahogarse. Empero sus pies se negaban a nadar. Reconocía el horror en los ojos de sus pokémon que la esperaban desde la orilla.

No podía rendirse, sin embargo… su cuerpo no reaccionaba.

Escuchó una rápida sucesión de pasos, y el movimiento agitado del agua cuando alguien se sumerge de golpe. Entonces unos brazos familiares la sujetaron de la cintura y se sintió cobijada por un cuerpo tibio, el cual sabía nunca la dejaría ahogarse.

Observó ese cabello negro que escurría agua y su corazón saltó alborozado en su pecho.

Deja vu…

−¿A-Alan…? −preguntó ansiosa y emocionada. Sus mejillas encendidas de solo pensarlo.

Esas fuertes manos la tomaron de la cintura, y sin esfuerzo la levantó hasta dejarla sentada en la orilla de la pileta. Unos compungidos ojos castaños la miraron con aprensión. Se sentía confundida ¿por qué? Alzó una mano para tocar ese rostro atribulado, cuando fue detenida secamente.

−¿Por qué hiciste algo tan estúpido como eso? −protestó el joven con voz contenida.

Y Misty se sobresaltó sintiéndose de pronto muy consciente de si misma. De donde estaba, y de la identidad de su salvador. Se enfureció.

−¿Qué haces tú aquí? Ayer fui demasiado clara cuando dije que ya no era necesario que vinieras.

−¿Y qué hubiera pasado si no lo hacía? ¿Quién iba a salvarte? −le contraatacó sumergiéndose en el agua y peinando su cabello hacia atrás, para luego dar un salto y salir.

Misty lo miró a su pesar, la ropa se le pegaba denunciando el buen estado físico que poseía. Y se odió por notar un detalle tan inverosímil como aquel.

−No necesito que me salves, Ash −pronunció su nombre con desdén −Puedo valerme muy bien por mis propios medios.

−¡Que tonterías dices! ¡Siempre…! −empezó con ímpetu, mirándole desde su altura, mientras el agua chorreaba de su ropa −¡Siempre estoy ahí…! −se dio cuenta de lo que decía y su voz decayó −Siempre…

−¿Qué diablos ocurre? −la voz seria de Daisy se oyó seguida de unos pasos. Lily se acercaba a ambos, colocándose una camiseta encima del traje de baño enterizo que lleva puesto. Ésta se detuvo al verlos, censurando su acción.

−¿Qué pasó? −corrió hasta Misty viendo su ropa mojada.

La rubia se dirigió a Ash quien en ese momento tenía los ojos cerrados en concentración, tomó la toalla de manos de la pelirosada y se la entregó.

−Psyduck tuvo un ataque de valentía o algo así y se arrojó a la piscina…−explicó la joven líder mientras Lily le secaba el cabello.

−¿Y tú te arrojaste a buscarlo? −Daisy la interrumpió −Cómo que, ¿Misty en serio? No era más fácil llamar a alguna de tus hermanas para que lo hiciera…

−Actuó sin pensar – intervino el muchacho fulminándola con la mirada −Si yo no aparecía no sé qué…

−¿Qué haces aquí? −lo enfrentó Misty cansada de verlo tan fresco, oyendo los regaños que sus hermanas le echaban −¡Creí haber sido muy directa ayer…!

−Lance lo envió −la interrumpió Daisy, por lo que la pelirroja se quedó muda −Violet le comunicó que querías hacerte cargo del gimnasio otra vez y…−volteó a ver al muchacho −Él fue enviado a constatar que de verdad pudieras hacerlo.

−Ay Mist…−susurró Lily ayudándole a ponerse de pie −Esto es asunto serio...

−Hablaremos esto con calma −Daisy tomó la palabra intentando aplacar los ánimos −Esperaremos a que te seques Ash…

Misty quiso discutir. ¡Deja vu! La última vez que había ocurrido algo similar… había conocido a Alan y… sus hermanas no habían sido tan amistosas con él. Lo echó a la calle con la ropa mojada, y sin embargo ahora…

Ash se alejó seguido de Daisy, dejando el gracioso sonido de sus zapatos mojados en el ambiente.

¿Por qué? ¿Por qué debía llegar y arruinar un recuerdo que atesoraba grandemente? Pasaron años sin saber de él y ahora en menos de 48 horas se decidía a aparecer y a dar vuelta sus recuerdos, como si quisiera volver a formar parte de su vida…

Como si nunca la hubiera dejado librada a su suerte.

Refunfuñó y dio un golpe en el suelo.

−¿Qué pasa Mist?

Lily había quedado con ella y la observaba con curiosidad.

Resopló −¿Dónde está ese pato? −recordó el incidente y su malhumor empeoró −Todo esto es por su culpa.

−No te enojes con él, Misty. Lo hizo solo porque quiere agradarte −le sonrió su hermana con expresión afable.

La pelirroja le devolvió el gesto, preguntándose internamente si de verdad estaba hablando de su insufrible Psyduck.

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−Violet quiere hundirme…−murmuró el muchacho acariciando a Growlithe quien estaba echado a sus pies con confianza. La ropa de Tracey que la rubia le había entregado le quedaba a medida, como si ambos la compraran en el mismo lugar.

−Ella quiere que le digas la verdad, por eso hace todo esto.

Ash suspiró aceptando la taza de café caliente que Lily le ofreció −Me odia.

−No te odia, a estas alturas deberías de saberlo.

−Y Misty también me odia…

Ambas hermanas intercambiaron una mirada de pena entre ambas.

−Con ella es más complicado, y sabes que no se refiere a los hechos actuales… es algo que deben aclararlo juntos…−tomó la palabra Daisy con suavidad, sobre todo oyendo los pasos que se acercaban.

Misty entró a la cocina, se había cambiado por otro conjunto deportivo de short y camiseta. Su cabello húmedo suelto rozando sus hombros.

−Ya estoy aquí ¿tendremos una junta? Aún falta Violet…−se detuvo al ver a su cachorro pokémon echado a los pies de su ex compañero de viaje. Sus cejas pelirrojas se alzaron en el medio de su frente.

'¿Qué diablos significa esto…?'

Ash sin duda notó la sorpresa en las pupilas turquesa de la chica, y recordó sus palabras, aquellas que había pronunciado en más de una ocasión; Growlithe no se lleva bien con los desconocidos. ¿Y él que era en esos momentos pese a todo lo que había ocurrido entre ambos? Un desconocido, por supuesto.

−Growlithe ven aquí −llamó a su mascota y se sentó junto a su hermana mayor quien le tendió una taza de café la cual bebió en silencio. El pequeño se acurrucó a su lado y se quedó dormido bajo sus caricias.

−Violet no vendrá −Lily dejó su móvil sobre la mesada y suspiró.

−Entonces empecemos sin ella.

−¿Es una broma? ¿Vamos a tener una reunión familiar con él presente? −acotó Misty entre dientes.

−Piensa en él como nuestro superior, Mist. Y de hecho lo es. Lance lo envió para corroborar que de verdad puedes hacerte cargo del gimnasio…−explicó Daisy con voz suave −Violet le contó todo. Todo.

Eso sin duda atrajo la curiosidad de la más joven de las hermanas −¿Qué quieres decir?

−Tu enfermedad, y las vacaciones que estabas tomándote −dijo él con sequedad −Y vine a ver si de verdad puedes volver a tomar tu rol como líder, Lance lo aceptará dependiendo lo que le diga −dejó la taza vacía en la mesa −Sin duda le interesará saber que su mejor líder del gimnasio acuático le tiene miedo al agua…

−¡Eso no es cierto! −protestó Misty enrojeciendo de rabia −¡Daisy dile…!

−Se calman −la rubia habló de modo terminante, y para sorpresa del resto hasta Ash se mantuvo callado −Misty debes esperar el alta del médico, mientras tanto me gustaría que Lily te ayudara.

−Pero…

−Estoy de acuerdo −acotó la nombrada, y se giró a su hermana menor −¿Es que no confías en mí para ayudarte? Hemos estado a cargo de él por un año entero Mist

−Lo sé Lil, no quise sonar malagradecida es solo que… −observó a Ash con reticencia antes de continuar −Quiero hacer productivo algo para variar, y el gimnasio… es lo único que me queda…

La pelirosada miró a Daisy con la duda en sus ojos.

−Le diré a Lance que todo está bien −afirmó Ash con voz resuelta −Y que no hay anomalías que dificulten los preparativos del nuevo torneo ¿están de acuerdo?

−Gracias Ash.

−Sí, muchas gracias.

Las dos muchachas se volvieron a Misty esperando que ella también agradeciera el buen gesto. Pero la muchacha apretaba los puños mirándolo seriamente, sus hermosos ojos turquesa se habían enturbiado y sus cejas se fruncían sobre ellos.

−¿Mist? −la urgió Daisy.

−¿Qué quieres lograr con esto? −cuestionó seriamente.

−¿Lograr? Nada −le respondió el joven sosteniéndole la vista −Los preparativos del nuevo torneo están a cargo de mi departamento, y quiero que todo salga bien.

La pelirroja resopló y asintió a regañadientes.

−Bueno…− Daisy sonrió para sus adentros y se puso de pie −Iré a ver si tu ropa se ha secado Ash… ¿Me ayudas Lily?

−Claro −la pelirosada adoptó un gesto practico y siguió a su hermana afuera de la habitación mientras Misty las veía con las cejas fruncidas. El enojo formándose como nubes turbias en el mar de sus ojos.

¿Qué se traían esas dos entre manos? ¿Qué hiciera las paces con ese imbécil? No olvidaba las palabras de Violet 'Él es tú superior…' y por ende le debía respeto. Algo que hacía mucho no sucedía…

−Mi madre te envía saludos −dijo el joven casualmente en un intento de hacer conversación.

Ella lo miró a su pesar. Ese muchacho alto y despeinado distaba tanto de la estampa destruida y asustada que presentaba el día anterior. Ahora le costaba reconocerlo, se veía tan… ¿diferente? ¿Esa era la palabra que buscaba? Sin duda era Ash, pero no se parecía en nada al sujeto triste de antes.

−Transmítele mis saludos también −dijo en tono cortés.

−Por supuesto −se aclaró la garganta desviando la vista de ella unos segundos −Mamá me puso al tanto de lo que… te había pasado. El día que nos encontramos en la granja del profesor Oak no me di cuenta y si ella no me lo decía…−dijo con suavidad escogiendo cuidadosamente sus palabras. En realidad, no tenía idea de lo que estaba haciendo. O porque estaba ahí, solo sentía que debía permanecer a su lado aunque lo único que lograra fuera desdén o indiferencia. Porque, aunque era Alan, todavía seguía siendo Ash −Lo siento.

Misty se levantó, despertando a su mascota con el brusco movimiento −No tiene importancia −metió las manos en las bolsas de su short −Así que… gracias.

−¿Por lo del gimnasio?

Ella suspiró −Eso también. Pero me refería a lo de antes, gracias por salvarme.

El joven se sintió tocado por sus palabras, y sonrió muy, pero muy levemente −No tienes que agradecer, sabes que yo…− se detuvo, sabiendo que estaba metiéndose en terreno pantanoso ¿Cómo quien hablaba? ¿Cómo Alan o Ash? −Por cierto Misty −la muchacha volvió su atención a él −Tu novio realmente no quería irse, pero el torneo está a nuestro cargo y…

Las mejillas de la chica se encendieron −¿Hablaste con él? −casi que olvidó que supuestamente lo hubo echado a patadas tiempo atrás.

−C-Claro que sí, no quería irse pero Lance y yo lo necesitábamos en el Sur…

La sonrisa en el rostro de la pelirroja se amplió un poco más −¿Crees que aún esté de viaje? He tratado de ponerme en contacto con él desde ayer y no he podido…

Los ojos castaños de Ash se abrieron en aprensión y ligeramente sus dedos rozaron el móvil que llevaba en el bolsillo. Su expresión era completamente culpable.

−Tu ropa ya se secó Ash −Daisy apareció con las prendas justo en ese momento −Lamentablemente tus zapatos no tuvieron la misma suerte.

−Pues tendrá que irse en pantuflas ¿o no? −Misty soltó una risita, mientras el nombrado suspiraba en resignación.

−Puedes cambiarte en el vestidor de entrenadores si lo deseas.

−Muchas gracias Daisy.

Tras tomar la ropa de mano de la mayor de las hermanas se alejó rumbo a dicho sector que quedaba a un costado de la piscina. Lejos de la presencia de las dos chicas que lo observaron hasta que desapareció.

−¿Entonces? −la rubia aventuró con acento conciliador −¿Se van a batir a duelo o algo?

−No empieces.

−Por lo menos me alegro de no tener que buscar una coartada para esconder el cadáver de Ash.

−No es gracioso Days. ¿Qué se proponen? Tengo novio, ¿recuerdas?

−Pero él era tu mejor amigo, Mist.

−Bien dijiste; era. Y no metas tus narices en lo que no te importa.

−¿Sabes Mist? −la sonrisa de la rubia era demasiado brillante −Extrañaba tu carácter como no tienes idea.

La nombrada la miró de soslayo con expresión asesina antes de reír levemente.

−¡Yo también extrañaba tu carácter Red! −exclamó una presuntuosa voz masculina justo detrás de ambas.

Misty se giró sorprendida viendo a ese guapo joven de revoltoso cabello castaño, ojos almendrados que venían enseñando una gran sonrisa, y que abrió los brazos en su dirección. Ella ni lo pensó soltó una risita y se lanzó a él abrazándolo con alegría.

−¡Gary! ¡Oh Gary no puedo creer que seas tú! ¡Mírate, estas tan…!

−¿Guapo? ¿Irresistible? ¿Sexy…?

−Alto −rió golpeándolo y ciñendo sus delgados brazos en torno a él −Me da tanto gusto verte, en verdad.

−Ditto, Red −la alejó para verla, poniendo la mano en su cabeza y revolviendo su cabello anaranjado −Hablas de mí, pero mírate. Cada día estás más linda.

−Mentiroso.

−Sabes que es cierto, y que no miento −le tocó la nariz con su dedo índice −Por cierto, hola Daisy.

−Hola Gary, estaba pensando si me había vuelto invisible o algo así para que me ignores de esta manera.

−Tonterías, pero no creo que a Tracey le haga gracia que sea tan efusivo contigo −le palmeó el hombro sonriendo de lado. Luego se volvió a la pelirroja −¿Entonces cómo estás? ¿Qué te ha dicho el doctor?

−Mi doctor aún cree que estoy convaleciente o algo. Todo el mundo me trata como si fuera una muñeca de cristal.

−Él no quieres que tengas una recaída Mist −intervino Lily que había llegado en ese momento con los zapatos mojados de Ash.

−¿Y eso? −cuestionó el investigador, colocando un brazo en torno a los hombros de la menor.

−Tengo muchas cosas que contarte −le siseó ésta en voz baja.

−Soy todo oídos, Red.

Misty lo tomó de la mano y lo jaló hacia el lado opuesto de la casa, y cuando estaban por cruzar el umbral se encontraron con Ash que venía en sentido contrario acomodando las prendas que la blonda le había proporcionado. Ciertamente los tres se detuvieron mirándose con curiosidad. El pelinegro fue el primero en descubrir sus manos juntas, y no pudo evitar apretar los puños.

−A esto me refería…− le susurró rápida la pelirroja, a lo que Gary abrió grande sus ojos con sorpresa.

−Gracias por la ropa Daisy −se la alcanzó con un rictus de seriedad en la cara −Vaya Gary no sabía que estabas aquí.

−Vine de visita, Red me invitó. Tú que haces aquí ahm… ¿Ash?

−Claro que soy yo…−le replicó entre dientes −Lance me envió a controlar algunos asuntos.

−Oh sí, el nuevo torneo de la Liga Añil arranca en un par de semanas. El abuelo está abrumado con formas y papeles −se giró hacia Misty −Él ya no está en edad para seguir atendiendo a los niños que empiezan su primer viaje, y he tratado de ayudarle en lo posible; pero ya sabes lo terco que es.

−Se parece a ti −le respondió Misty sonriendo.

−Pues mira quien habla…− arqueó una ceja en su dirección, antes de enfrentar a Ash que seguía frunciendo duramente el entrecejo −¿Y tú? ¿Estás de salida o qué?

−Lily me invitó a almorzar.

−¿En serio lo hice? −argumentó la nombrada siendo tomada por sorpresa por semejante declaración −¡Pero claro que sí…! −rió −Después de lo que hizo, es lo menos que podemos ofrecerle ¿verdad Daisy?

El castaño miró a Misty de soslayo en una silenciosa pregunta. La chica se sonrojó ligeramente.

−La salvé de ahogarse −dijo Ash con firmeza antes de que ella abriera la boca.

Red…−el castaño cambió su expresión risueña por una mueca de seriedad −¿Aún sigues teniéndole miedo a la piscina del gimnasio? ¿Qué no dijiste que tu… noviecito había solucionado eso?

−No sé qué pasó, estaba casi solucionado… ¡Pero al estúpido de Psyduck le agarró un ataque de valentía y…! Casi se ahogó…−finalizó en un suspiro, sus mejillas aún encendidas −Y bueno, él intervino… −lo señaló con su dedo índice −Como si hubiera sido una gran hazaña.

−Ashy siempre rescatando damiselas en peligro…−lo festejó Gary alzando una ceja −Pero cuéntame, ¿es cierto lo que dicen los rumores? ¿Qué estas saliendo con cierta belleza exótica? Leí algo así en el periódico… ¿Tú lo sabías Red?

−¡Gary! −el grito de la mayor de las hermanas lo censuró en plena frase. La expresión tormentosa en los grandes ojos de Daisy era terminante. Al igual que la palidez en el rostro de Ash.

−Perdón −se excusó con arrepentimiento rascándose la cabeza −Es cierto que no debo meterme donde no me llaman.

−No te preocupes, Oak −replicó el pelinegro sonriendo con ironía −Cuando estemos de regreso en Pueblo Paleta te contaré esa historia con lujo de detalles.

−¿Acaso yo voy a llevarte?

−Por supuesto, eres mi amigo y vamos para el mismo lado −Ash le palmeó el hombro con demasiada efusividad.

−Oigan, pediremos una pizza ¿les parece bien? −Lily se acercó al notar lo tenso que estaba el ambiente entre el par de jóvenes. Rodeó los hombros de su hermana menor con un brazo −¿Por qué no nos sentamos? Misty atiende a nuestros invitados, no seas mala anfitriona.

La muchacha pelirroja ahogó un suspiro de impaciencia y girando sobre sus talones hacia la cocina, les indicó con un gesto que se fueran ubicando en torno a la mesa redonda, donde Daisy terminaba de acomodar los platos.

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−¿Y tu novio? Es extraño no verlo por aquí −Gary se apoyó contra la puerta abierta del gimnasio, era la tarde de aquel día gris de invierno. Ignorando pomposamente a Ash que aguardaba un par de metros afuera, con los brazos cruzados sobre el pecho esperando que los amigos terminaran de despedirse −¿Qué no debería estar contigo a sol y a sombra?

Misty suspiró tristemente y bajó la cabeza −Lance lo mandó al sur, a cumplir no sé qué encargo... justo ahora… cuándo lo que más quiero es verlo…

−Hey…−Gary le palmeó el cabello −¿En verdad lo extrañas?

−Pues claro idiota −Misty rió por lo bajo, ciega a la mirada desamparada de Ash y a la forma en la que estaba mordiéndose el labio inferior −Imagina que es lo que más he querido hacer… y cuando el milagro ocurre… ¡zas! él desaparece…

−Pero quizás no desapareció Red, y no lo estás buscando bien…

−¿Ehh? ¿Qué quieres decir?

−Gary, se hace tarde −intervino Ash conteniendo el aliento.

El nombrado sonrió irónicamente ante eso −Bueno, ya oíste a mi niñera; tengo los minutos contados −la abrazó brevemente, y cuando sus labios alcanzaron el oído de ella le susurró −Ya volveré para que nos pongamos al día ¿vale?

Misty asintió sin dejar de sonreír −Fue un placer verte Gary −se giró al otro espectador, quien abrió ilusionado sus ojos castaños al ver que iba a dirigirle la palabra. Algo que en toda esa tarde había sido casi nulo −Adiós.

−Adiós Misty que sigas bien.

Ella iba a agregar algo más e iba a ser cruel… pero ante la vista de su ahora mejor amigo no se animó. Se mordió la lengua, y soltando otro suspiro asintió imperceptiblemente.

Ambos jóvenes voltearon de ella y se alejaron por la vereda perdiéndose bajo ese cielo plomizo y encapotado.

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La noche avanzaba lentamente. Allá afuera se oía el silbido del viento golpeando las ventanas y postigos. Era el preámbulo a una tormenta de nieve, la primera nevada desde que había recobrado la vista. Y eso en cierta forma la llenaba de ilusión.

Misty se giró hacia el lado de la ventana, mirando la noche eterna, negra y profunda sin luna. La claridad fantasmal que provenía del exterior delineaba su silueta acurrucada en el inmenso colchón. Pasaba de medianoche, y otra vez el sueño había huido de ella.

Sus ojos estaban grandes y abiertos inspeccionando las sombras, reconociendo otra vez cada mobiliario de su habitación, sorprendiéndose de recordar cada detalle como si nunca hubiera dejado de verlos.

Estaba tan concentrada en eso que no se dio cuenta del sutil movimiento bajo su almohada, algo vibraba de forma intermitente. Atontada metió la mano cuando recordó que había colocado su móvil para usarlo como despertador la mañana siguiente.

Éste timbraba, prendiéndose y apagándose casi al mismo tiempo. Presionó la pantalla para atender con el corazón rebosante de emoción y anhelo.

−¿Hola?

−¡Hola preciosa!

Oír su voz relajada… el timbre profundo y varonil de su entonación. Suspiró feliz −¡Alan!

−¿Así que aún recuerdas mi nombre?

Se permitió reír con suavidad −Te extraño…

−Yo también te extraño como no tienes idea… ¿pero te han puesto al tanto de lo que pasa? Pedí que…

−Sí, sí −lo interrumpió con tristeza −Tu jefe me lo comunicó… y…

−Escucha preciosa, tengo poco tiempo y mi móvil está al borde del colapso. No sé cuándo pueda volver a comunicarme contigo... aquí la comunicación parece arcaica… Pero recuerda que te amo ¿está bien?

−Oh Alan… yo también te amo.

−Nunca lo olvides…

−No lo haré, pero…¿hola? ¿Alan? −Misty miró su móvil viendo que la pantalla había vuelto a la normalidad. La comunicación se había cortado.

Suspiró con tristeza, pero haciendo de tripas corazón esbozó una ligera sonrisa y apretó el aparato contra su pecho antes de dejarse caer entre las sabanas e intentar conciliar -por fin- el sueño.

Allá afuera un joven imitaba sus movimientos, solo que la sonrisa de decepción que oscureció sus labios siguió plasmada hasta que fue capaz de conducir hasta su hogar otra vez, para intentar cumplir el nuevo plan que se había autoimpuesto.

Aunque la vida se le fuera en ello.

Y aunque lo único que lograra fuera el odio acérrimo y permanente de quien solía ser su mejor amiga.

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−Yo haré los entrenamientos con ellos en la piscina, tú puedes ayudarles en sus ataques en tierra…−decía Lily al otro día, sentada en un extremo de la alberca. Violet a su lado anotaba todo en una planilla con expresión concentrada, mientras Misty cargaba en sus brazos a Psyduck para evitar que tuviera otro 'ataque de valentía'.

−Puedo meterme en la piscina contigo…

−No Misty, de momento no. Esperemos que pasen un par de días y luego trabajaremos en eso…

La muchacha pelirroja infló las mejillas con fastidio pero antes de que acotara algo, la voz de Daisy la interrumpió.

−¡Mist! ¡Tienes visitas!

Observó a su par de hermanas con curiosidad y dejó en brazos de Violet a su pokemon pato y salió hacia el recibidor revisando su aspecto. Una chaqueta con el logo de la liga en negro y gris, un short de jean, y sus tenis blancos, el cabello suelto pasaba sus hombros en ondas de fuego. Un look muy informal y simple para ella; pero ahora que había vuelto a ser la vieja Misty volvía a elegir la comodidad ante todo.

La silueta que la esperaba le hizo mermar los pasos conforme iba acercándose.

'¿Es una broma…?'

Pero apenas llegó a menos de un metro de su presencia, algo peludo y esponjoso saltó a su pecho en un relámpago amarillo y el enojo se le evaporó como por arte de magia.

−¡Pikachupiiii…!

Misty lo abrazó con cariño, sintiendo los mimos del ratón eléctrico en su mejilla −Pikachu amigo −lo apretó sin consideración sabiendo que este no le iba a hacer daño. Luego se volvió a su dueño viendo su expresión ¿culposa? Otra vez no se parecía en nada al muchacho arrogante y altanero de ayer −Creí que…

−Espera −él la cortó alzando su mano −Hoy no vine en términos laborales… vine porque tenía que decirte algo importante.

−Habla −respondió inerte.

Ash no empezó inmediatamente, pasaron algunos segundos donde no hizo otra cosa más que mirar sus ojos de turquesa −Nunca fue mi intención que llegáramos a este punto, Misty. Nos conocemos desde niños y solíamos ser grandes amigos…

−Tú lo dijiste; solíamos.

−Sé que el distanciamiento es en parte mi culpa… −ella abrió los ojos con asombro −Y en verdad lo lamento. Lo lamento tanto…−inclinó levemente la cabeza −Quiero remediar eso.

−¿Cómo? El pasado no puede recuperarse…−afirmó, perdida, confundida ante ese remolino de palabras. ¿Qué se proponía? ¿Por qué ahora cuando ella finalmente había logrado desprenderse de su recuerdo…? Y de él…

Lo había arrojado al mar… para que entre sus aguas profundas se perdiera el eco de su nombre…

Como adivinando la siguiente acción de su entrenador, pikachu se deshizo del abrazo de la chica y saltó hacia el suelo, ubicándose entre ambos entrenadores.

−Sé que el pasado no puede recuperarse −dio un paso hacia ella y extendió la mano −Pero… ¿podemos tomar las cenizas de lo que fue nuestra amistad y avivarlas? −rodeó la blanca mano de Misty y la sostuvo algunos segundos −¿Podemos ser amigos otra vez?

Su corazón dio un salto, estremecido ante la sensación familiar que la recorrió ante el tacto de esa piel masculina.

Y más aún cuando en medio de ese arrojo, Ash alzó la mano cautiva y fugazmente le rozó los nudillos con los labios sin quitar la vista de ella.

Misty no pudo evitar el profundo nudo que se formó en su estómago.

Ni la forma alocada en la que su corazón empezó a latir a causa de esa simple -y pequeña- acción.


Nota:

FELIZ CUMPLEAÑOS ANDY PANDY!

Bueno, no sé que decir más que la empieces precioso y lo termines aún mejor! Mi te quiere harto *dibuja corazones* te amodoro mucho! Y me encanta charlar contigo de temas profundos y naderías. Realmente eres una gran persona, super kawai y adorable y te admiro un montón, realmente no tienes idea de lo mucho que te admiro.

Además eres mi #pokequeen *inserte un corazón aquí* la más mejor del mundo! ^^


Nota II

#Loquetodoelmundoquieresaber

He vuelto! Despues de dos años? Vaya descaro… que vergüenza! No tengo excusa… pero bueno, siempre me proponía seguir este fic, pero la musa nunca acompañaba hasta que… un dia releyendo toda la historia (que es un asco vale decir) me dije 'Escribí tanto para dejarlo aquí? No señor, ha seguirlo!' y pues aquí estoy n.n

Di manotazos de ahogado? SI! Muchos jajaja, Me perdí? Todo el tiempo! pero he logrado encauzar la historia otra vez… y si preguntan; sí estaba en el plan oficial que aún Misty no supiera que Alan y Ash son la misma persona, pero ella no es tonta! Y las pistas que todos le van dando están tomando forma en su cabeza xDDD

Continuaré esto? Desde luego! No pondré fecha, pero créanme que lo hare! J

Gracias por leer! Comentarios se agradece.

Y perdón por la eterna ausencia.

Sumi Chan~


Pd1) Gracias a las chicas de SAO que me apoyaron para escribir esto (sé que nunca leerán esta nota, pero no puedo dejar de remarcarlo!)

Feliz cumple Pandyyyy n.n