Souichi comprendió que aunque quisiera estar con Morinaga y apoyarlo, su corazón no era capaz de soportar más.

Y decidió algo, sintió una punzada de dolor en su corazón esparciéndose en todo su cuerpo.

Souichi salió corriendo de la casa principal sin importar si era de noche, tenía por primera vez miedo de verdad , esa mujer era alguien que no debía meterse ni por asomo.

Y huyó.

Huyó de todo, creyendo que era mejor así, pensando únicamente en su bienestar.

Antes de llegar a la frontera, donde estaba el bosque, la imagen de un triste y nostálgico Morinaga apareció en su mente y un dolor en el corazón lo detuvo, se quedó observando a los lobos que desde lejos lo observaban a él.

El recuerdo de Morinaga siendo pisado por su madre hasta que sangrara llegó a su mente.

El recuerdo de Morinaga llorando desesperado en su hombro.

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Sobre todo en su confesión, aquella confesión que lo confundió y le hizo sentir realmente raro, como si fuese especial.

_(¿realmente voy a escapar?)_ se preguntó Souichi tocando su pecho, donde palpitaba su corazón de forma dolorosa.

_( ¿Voy a abandonarlo?) _ se preguntó , su pecho comenzó a doler más.

_ ( aún no siento nada por Morinaga, no puedo estar con él, no puedo morir en manos de esa mujer, tengo familia, amigos)_ pensó sin entender que sus sentimientos estaban ahí presentes, el aire de pronto se le fue_( Morinaga…Morinaga sufrió antes de su niñez, lo debo dejar, no debo involucrarme, no debo hacerlo)_ pensó aún con el dolor haciéndose más fuerte, entonces no soportó más y cayó vomitando todo del estrés, estaban todos sus sentimientos y estómago revueltos_( no debo, pero…pero aún quiero quedarme)_ pensó siguiendo sus impulsos, Morinaga, talvez no podía devolverle sus sentimientos , después de todo él no era homosexual, pero podía apoyarlo siendo aunque sea su hombro donde llorar.

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_¡ SUÉLTAME!_ gritó una voz conocida entre los árboles , al mirar se sorprendió ver a Misaki, según el recuerdo de la lista de estudiantes, en medio de los lobos feroces que no dejaba de rodear a Misaki.

_ ¿Misaki?_ preguntó confundido, así que levantándose y limpiando su boca fue hasta el círculo de lobos.

Uno de ellos estaba aullando al cielo.

_ ¡ SUÉLTAME!_ gritó con los ojos cerrados y asustado Misaki, apretando entre sus brazos la mochila.

_¡MISAKI!_ gritó Souichi yendo hasta él, y lo agarró de los hombros, los lobos se miraron interrogantes sin moverse de su sitio.

_Sensei…¡SENSEI!_ gritó Misaki abriendo los ojos abrazando a Souichi, después de muchas horas ,pudo encontrar al profesor_ ¡SABIA QUE ESTABAS VIVO!_ gritó _¡Todos decían que no debían buscarte y que te fuiste con un amante!_ gritó feliz.

Souichi sonrojado le pegó en la cabeza molesto, Misaki cayó al piso.

_¡NO ME METAN EN UNA ESTÚPIDA RELACIÓN IMAGINARIA , MOCOSOS!_ gritó molesto.

_ disculpa, sensei_ dijo Misaki llorando en el piso sobándose la cabeza, el profesor sí que golpeaba fuerte.

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Morinaga había ido a recorrer todo el terreno y justo cuando iba a descansar con la manada de lobos, un olor a miedo le llegó a su olfato con el aire, comenzó a correr desesperado en sus cuatro patas , el olor de Souichi con el olor a miedo lo hizo reaccionar, si su futura pareja estaba en peligro, enloquecería, los demás lobos se quedaron por órdenes del Alfa .

Morinaga llegó al momento en que Souichi se encontró con un joven desconocido, estaba aliviado de que no era algo malo al terminar de examinar con la mirada a Souichi.

Suspiró, su futura pareja estaba bien.

Pero todo cayó al ver que ese hombre desconocido abrazar energéticamente a Souichi y este se dejaba abrazar.

Ver eso le dolió en el alma, pensó, que sin haber sido aún rechazado no podía dejar de vencer a sus sentimientos y que debía luchar por su pareja, pero ahora, ahora no sabía qué hacer, Souichi solo lo había abrazado cuándo estaba derrumbándose, por compasión más que por amor y creyó ver dos imágenes del pasado, su hermano con la que antes fue su primer ilusión, la que creyó un futuro posible, de la misma forma, no queriendo ver un posible beso como aquel recuerdo del pasado, retrocedió lentamente mientras sentía su corazón latir de miedo, de resignación, y no pudiendo más corrió hasta atravesar los límites de su pueblo, los límites de su corazón, dejó que el aire acariciara como un consuelo su pelaje.

Y sus ojos salían lágrimas, lágrimas de un lobo.

De dolor.

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De desamor.

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